Capítulo 12: Complicaciones y la verdadera locura

Después de haber hecho el amor un par de veces más, mi corazón comenzó a darse cuenta de que no era un sueño lo que estaba pasando, miré a Kagome dormida a mi lado y sonreí feliz, aunque lentamente esa estúpida sonrisa se ensombreció al recordar que no éramos nada, que ella había sucumbido a sus deseos y yo, como la amaba tanto, cedí.

No era algo tan malo, al menos en ese momento no lo vi como algo que pudiera lastimarme tanto, pero que idiota fui al creer eso, para mí era como un sueño cumplido, una realidad que sinceramente jamás creí que viviría, claro que ella no me amaba, pero aun así había sido su primer hombre, ella se había entregado por completo, sin amarme, solo dejándose llevar, confiando en mí, al menos que la cantidad de años que llevábamos de amistad sirvieran para estar juntos en ese acto de tanta intimidad; la estaba mirando, queriendo memorizar cada respiro suyo, cada rasgo, porque ahora era todo diferente, porque estaba a mi lado, podía tocarla, abrazarla y besarla. Aunque no fuera mía del todo. Aunque lo que poseí en realidad fue su cuerpo, no su corazón.

Había recibido un mensaje de mi hermano hace mucho, estaban en casa de su amigo, a pesar de que la lluvia había parado hace horas, decidieron pasar la noche ahí, los muy cobardes les temían a los relámpagos, y de eso sí que estaba infestando el cielo, de vez en cuando, Kagome se revolvía frunciendo el ceño.

Bajé a preparar algo de comer, tal vez una sopa de pollo o algo así, estaba en ello cuando oí unos suaves pasos descender por las escaleras, sin saber la razón, me sentí algo avergonzado.

-Hola- saludó tímida- ¿Qué haces?- lentamente se acercó a mí y me dedicó una sonrisa que me hizo estremecer.

-Preparo algo…hace frío por lo que haré algo tibio ¿sopa de pollo?

-Me parece perfecto.

-Kagome, creo que deberíamos hablar- solté sin pensar, ella alzó su vista.

-Somos amigos, Koga- su mirada era seria- tu amas a Ayame, y yo…bueno ya te lo dije hace rato, dejemos esto así, yo no estoy con InuYasha pero eso no significa que me convierta en tu novia o algo, sé que tampoco es lo que quieres, Ayame es la dueña de tu corazón- no era la primera vez que lo decía y podía identificar algo de celos, pero nunca le negué nada, era como sentirme protegido.

-No regresaré con ella, no podría hacerle algo así- dije sincero.

-Entiendo- suspiró- Koga- se acercó aún más a mí- no quiero que esto termine- la miré sorprendido, estaba totalmente sonrojada.

-¿Entonces?- susurré en su labios, su corazón latía con fuerza- Kagome…

Nos besamos, de una manera diferente, delicada, como si existieran algo más que sentimientos de amistad, al menos por su parte, porque yo la amaba con locura, con una verdadera locura; la tomé cariñosamente de la cintura hasta tomarla en mis brazos y llevarla al sillón, me deshice de la remera que le había prestado, pude volver a sentir su piel ardiente bajo mi tacto, suave, tersa y nívea piel, ya no quería detenerme, ya no más, no después de tenerla completamente para mí, haría lo que fuera por ganarme su amor, no me conformaría con su amistad, ya no.

(…)

Un tímido sol comenzó a aparecer en la ciudad, había amanecido y Kagome y yo pasamos una noche de amantes cómplices, como si fuera el último día en la tierra, nos descubrimos el uno al otro, ella con una curiosidad y entrega de una virgen y yo como siempre lo había deseado.

-Kagome- susurré- ya es de día y ya no hay rastros de la tormenta- ella se removió en la cama, pero sabía que me había escuchado.

- ¿Y los muchachos? - preguntó por primera vez desde anoche.

-Deberían estar por llegar- respondí con un resoplido, todo este sueño pronto acabaría- voy a tomar una ducha- ella solo asintió sutilmente con la cabeza.

Tomamos desayuno en silencio, no quería preguntar nada y al parecer ella tampoco, aunque me moría de ganas de saber si se había arrepentido.

-Koga- dijo al fin- esto que paso…yo no sé qué decirte…

-No hay nada que decir, Kagome…yo… yo…- quería gritarle mi amor, pero no podía.

-Yo me volví loca de deseo, te lo digo así de honesta, porque somos amigos, a pesar de todo lo que pasó ayer, yo sigo teniendo la misma confianza y no me arrepiento, Koga, no lo hago, pienso que fue lo correcto que, bueno…mi primera vez fuera contigo- miró el suelo apenada, mientras que mi corazón quería salir de mi pecho- Koga, no hay nadie en el mundo en quien yo confíe más que en ti.

-Kagome, no sé qué decirte, yo...

-No digas nada, ambos amamos a otras personas, pero hicimos el amor, porque el deseo fue más grande- ver la soltura de ella al decir las cosas, me descolocaba, y saber que amaba a ese idiota, me hizo sentir humillado.

-Acaso ¿Tú…tú pensabas en él, mientras estábamos juntos? - pregunté, con mis manos temblorosas por la respuesta.

-Claro que no… para ser sincera, nunca pensé en él, solo éramos tu y yo- me tomó las manos- ¿Qué haremos ahora? No quiero dejar tu amistad, no quiero perderte, Koga.

Solo la miré, no me atreví a responderle nada, ella me hablaba como al amigo que siempre había sido, al incondicional, ella creyendo que la quería como una amiga, igual como ella me quería a mí, no podía haberme sentido más miserable como en ese momento.

Al medio día, llegaron mis hermanos y Kagome se fue, no quiso que la acompañara, se veía diferente, quedamos en regresar a ser amigos, no tocó el tema de nosotros… de nosotros como amantes respondiendo a la lujuria que se apoderó de nosotros. Al día siguiente tendríamos clases y sentía tantas ganas de conquistarla, decidí que trataría de hacerlo, a ver que conseguía, me sentía tan patético e idiota al pensar en esas estupideces.

(…)

Caminé al salón de clases con la mirada gacha y con un fuerte dolor de cabeza, la noche anterior no había podido dormir al darle vueltas y vueltas al asunto, porque ahora las cosas eran tan diferentes, ahora Kagome y yo habíamos hecho el amor, nos habíamos entregado el uno al otro, yo con amor y ella solo con deseo, pero aun así, eso hacía que las cosas cambiaran significativamente, entendí que ella me veía como hombre, ya no más como el simple mejor amigo y eso era una gran ventaja y, después de tanto pensar y pensar, llegué a la determinación de aprovechar esa ventaja y hacerla sentir como una mujer, y yo sería un buen amante a su merced, a su entera disposición.

-¡Koga!- oí un sonoro y molesto gritó.

-¿Qué demonios quieres, Yakotsu y por qué rayos gritas?- dije rodando mis ojos.

- Koga, llegaste más tarde de lo que acostumbras y te perdiste el papelón- se veía afligido.

- ¿De qué hablas?- fruncí el ceño.

- InuYasha se cambió a esta escuela y gritó que viene a recuperar a Kagome.

-Tiene que ser una maldita broma- dije y me fui dejando solo a Yakotsu, pero pensando en que no se lo haría fácil al idiota ese.

Kagome ahora me veía diferente y decidí luchar por ella, aunque sea en el silencio, pero lo haría, desde aquí comenzó mi verdadera locura.

Hola!

¡Lamento la tardanza, sé que fueron como dos meses, pero estaba terminando lo último de la universidad, y hoy puedo decirles que me convertí en profesora! ¡Sí! Lo logré y el lunes me titulé como profesora de inglés, después de tanto tiempo, ahora me siento tan feliz y plena.

Por eso la demora, estaba estudiando como loca…

En fin, espero les guste el capítulo, y desde ahora actualizaré más seguido. Desde ahora vienen cosas muy importantes para Koga, cosas decisivas y poco a poco nos llevaran al final.