Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Pairing: Hiroki x Fumiko Hida.
Canción: Desde mi cielo – Mago de Oz.
Summary: Él se despidió bajo la promesa de protegerlos desde su cielo.
Cantidad de palabras: 550
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Desde algún cielo
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Todo lucía tan blanco, tan suave, tan tranquilo. Veía todo tan luminoso y su pecho se encendía con una calidez sencillamente reparadora. Escuchó la lluvia a lo lejos, escuchó el llanto también y tembló, pues reconocía esa voz. Por un segundo de desconcierto y al siguiente, comprendía lo que estaba sucediendo.
El silencio lo envolvió y supo que todo había terminado. Intentaba estirar sus dedos a lo que sea que tuviese a su lado pero sencillamente no sentía más nada, nada que le perteneciese. Los recuerdos últimos de su vida se aglomeraron, todos cruzando frente a sus ojos en cámara lenta y pensó que quizá las personas sientiesen culpa ahora que él ya no estaba.
Y cuando la confusión pareció evaporarse, la vio. Volvió a contemplar aquel rostro níveo e inmaculado, con las hebras castañas haciendo un constraste poético con su piel y los orbes oscuros que siempre lo atrajeron. Ella estaba llorando y eso le dolía inmensamente.
Vio a un pequeño niño en sus brazos mientras ella ahogaba su llanto en él y un hombre mayor tomaba sus hombros con ambas manos intentando serle de apoyo cuando él mismo parecía derrumbarse en cualquier momento, presa de las lágrimas y de la tristeza que las provocaba.
Siempre las despedidas despertaban aquella culpa, aquel dolor en los rostros, pero él se sentía tan tranquilo, tan calmo que sólo quería que dejaran de llorar y que continuasen adelante. Miró con cariño al niño que dormía en los brazos de la mujer y sonrió con tristeza.
Iori, pensó.
Ese era su nombre. Su hijo. Un niño que crecerá y se convertirá en un hombre honorable. Y tembló ante el deseo de verlo hacerlo, de verlo cumplir sus metas, de verlo vivir. La idea de estar ausente en cuerpo le dolía.
Fumiko, pronunció cuando la mujer parecía derrumbarse un poco más. Él quiso tocarla y decirle que todo estaría bien, que él siempre la protegería por más que ya no se encuentre a su lado. Entonces pensó en las ganas que nacían por volver a sentirla en sus brazos y saborear sus tiernos labios. No llores, pidió.
Fumiko abrió los ojos un momento y pausó su llanto casi de golpe. Miró a su alrededor, como si estuviese buscando algo. Como si lo estuviese buscando a él.
─Hiroki… ─Susurró ella y él sintió que no había nada que le separase de su lado─. Hiroki…
No llores, volvió a pedir, cada vez que hablen de mí, me sentirás como si nunca me hubiese ido… Así que, no llores.
La mujer se llevó una mano al pecho y su sorpresa estaba clara en sus ojos y él sabía que eso era suficiente. El tiempo a su lado había terminado y tantas cosas aún quedaban por decir, tantos te amo no dichos que ahora parecían arañar su garganta para ser oídos.
─No te vayas… Por favor… ─Rogó Fumiko y él quiso abrazarla una vez más. Se acercó de vuelta a ella y trató de tocarla aunque no consiguió gran cosa. Él ya no podía sentirla aunque ella sabía que él estaba allí.
Siempre estaré para ustedes… Siempre cuidaré de ustedes, fueron sus últimas palabras antes de desaparecer y que la quietud lo arropase. Ella abrazó a su bebé. Estaba triste porque su esposo había fallecido, pero algo le decía que él los estaba viendo. Desde algún punto lo hacía. Desde algún cielo.
Es un tema maravilloso de Mago de Oz que no podía dejar de escribir sobre él :3
Gracias por leer!~
