Capítulo 13: Celos
Me fui desesperado al estacionamiento, necesitaba recomponerme para poder entrar a las malditas clases, definitivamente que el idiota ese estuviera en la escuela, me enfurecía, pero tampoco debía demostrar que me afectaba, no debía levantar sospechas.
Llegué a mi auto y me recargué en el, inhalé profundo y exhalé lentamente, necesitaba calmarme, mi corazón latía al cien, estaba furioso, Kagome había sido mía y se entregó por completo a mí, no dejaría por nada que ese maldito la tocará y es que solo pensar en eso, sentía que quería matarlo, él era el dueño de su corazón y yo de su cuerpo, aunque ni siquiera podía asegurar eso.
- ¡Maldición! - grité frustrado.
- ¿Problemas? - escuché tras de mí, haciendo que me estremeciera.
- ¿Cómo estas, Ayame?
- Mejor que tú, claramente – respondió mirando al cielo.
- Parece que sí – suspiré, no sabía qué más podía decirle, la lastimé mucho y no quería actuar como si nada, no se me hacía justo...con ninguno de los dos.
- Koga, yo...yo te he extrañado – soltó de repente después de transcurridos varios minutos, dejándome helado – no ha sido fácil, sabes, aún no me acostumbro, yo sé que fui yo la que terminé contigo, pero...
- No, Ayame, no hagas esto... muchas cosas han pasado – le dije, quería ser honesto con ella, no le diría lo que pasó con Kagome, pero tampoco quería ilusionarla.
- Ya veo – respondió – la sigues queriendo – afirmó.
- Nunca he dejado de hacerlo – dije sin pensar, arrepintiéndome al instante, rápidamente me volteé a verla y pude apreciar como sus ojos brillaban llenos de lágrimas – lo siento, Ayame...yo no quise decir eso...de verdad.
- N-no, descuida...entiendo – poco a poco se acercó a mi hasta quedar a un centímetro de mi boca – Koga, yo...
- Ayame, no... – pero ella posó lentamente sus labios en los míos, y yo me quedé parado sin hacer nada, no moví un músculo.
- Siento molestar – oí tras de nosotros, me estremecí.
- Kagome – dijo seca Ayame, podía sentir la rabia que en ella había nacido por Kagome.
- Me preocupé, Koga, me dijeron que saliste al estacionamiento y como vi que no volvías decidí venir a buscarte – explicó ella, ignorando totalmente a Ayame, provocando una mueca de enojo en ella.
- Bueno, yo vine a tomar aire – respondí.
- Entiendo- susurró Kagome.
Poco a poco, Kagome se acercó a mi hasta abrazarme, acto que me desconcertó sobremanera, mientras que Ayame se retiró furiosa, después de eso, Kagome me soltó y entendí el porqué del abrazo.
-¿Por qué hiciste eso, Kagome?
- Lo lamento, pero no pude aguantarme... ¿piensas volver con ella? – preguntó, yo solo suspiré.
- Kagome, tu noviecito está en esta escuela y tú me vienes a hacer una escena...no te entiendo, creí que habíamos aclarado este punto- respondí algo cansado.
- Lo sé... yo no voy a volver con él, no puedo...
- Escúchame, Kagome, no voy a permitir que ese idiota intenté algo contigo – ella me miró sorprendida por mis palabras – así como tú no permites que este a solas con Ayame – dije firme, a pesar que no me importaba en lo absoluto su interrupción, tampoco me iba a quedar con los brazos cruzados.
Por lo que me fui del lugar, dejándola atrás, no quería andar todo el tiempo persiguiéndola, aunque me moría de ganas de besarla, porque no iba a negar que mi corazón reaccionó ante su presencia, estaba sumamente nervioso al hablar con ella después de todo lo que pasó entre nosotros, claro que tantos años de amistad me dejaban actuar con normalidad, no quería que ella descubriera el amor tan grande que sentía, me horrorizaba que se alejara de mi para siempre, sin vueltas.
Caminé por el pasillo, el timbre sonó y no me tomé la molestia de apresurarme, solo esperaba que ese imbécil no estuviera en mi salón.
-Hola, Koga- me saludó Sango apenas entré – ¿has visto a Kagome?
-Sí, ya debe venir por ahí.
-Oye supiste que InuYasha se cambió aquí e intenta reconquistarla, es increíble, yo quedé sorprendida.
-Sí algo escuché, pero no es de mi incumbencia- corté rápidamente, no quería oír la opinión de nadie, ya estaba harto de ese imbécil.
-Entiendo...a propósito ¿Ya arreglaron sus diferencias? Digo, ¿ya son amigos otra vez? – preguntó tímida como si le diera miedo preguntar eso, me pareció sumamente extraño.
No alcancé a contestarle porque llegó el profesor y Kagome venia tras de él y varios de mis compañeros, así que tomé asiento en mi lugar y me sorprendí al ver que ella se sentaba nuevamente a mi lado, solo me encogí de hombros y decidí que debía ignorarla.
-¿Vas a seguir haciendo como que yo no existo?- preguntó después de ya transcurrida gran parte de la clase.
Bufé, no tenía deseos de pelearme con ella, pero de verdad me cabreaba esa maldita actitud de actuar de manera tan majadera en frente de Ayame, además de que ese imbécil estaba en la escuela, estaba seguro que era cuestión de tiempo para que ella regresara con él y olvidase todo lo ocurrido entre nosotros, algo que pasó tan sólo horas atrás.
-Koga, no me hagas esto- susurró y me estremecí sobremanera.
-Es que no entiendes- dije cansado, ella jamás entendería, porque seguía pensando algo equivocado, aún no sabía la verdad, esa verdad que llevaba ocultando años y que ya no sabía cuanto tiempo resistiría guardar.
-Lo siento, todo esto se esta yendo al carajo- suspiró- ya no se ni que esta pasando entre nosotros...
-Yo tampoco- contesté.
-Siento que ya la hemos jodido bastante...además que...¡Joder! Me pones sumamente nerviosa- me dijo apenada, pero me dio un vuelco al corazón que me llenó el cuerpo de una pequeña felicidad, pero de pronto una imagen de ella, en la cama con ese maldito, se posó como una fotografía en mi mente.
-Kagome...¿Volveras con él?- y sí, mi pregunta sonó desesperada, pero realmente me sentí morir al imaginar algo como eso.
-N-no...n-no lo sé...
Me quedé callado, no sabía que responder a eso, yo sabía que habíamos caído a un abismo, que a partir de ese momento, me consumirían los celos, pero ella también los sentía, eso estaba claro, pero yo no quería demostrarle los míos, al menos no los románticos, sino el simple hecho de que había sido el primero.
El timbre sonó anunciando la salida al primer receso, y no quería salir al patio y encontrarme con InuYasha, sabía que haría lo posible por recuperarla, después de todo se había cambiado de escuela por ella, así que estaba clarísimo que jugaría sus cartas.
Salí de los últimos del salón, vi que Kagome se iba con Yakotsu y Sango y de verdad no me quería topar con ningún espectáculo, pero era pedir demasiado.
-Kagome- oí como la llamaba.
-Ho-Hola- estaba nerviosa- ¿Qué tal tu clase?- preguntó aun más nerviosa, detuve un poco mi andar.
-Bien, aunque me hubiese gustado estar en tu salón, hermosa- vi como le tomó una de sus manos- te he extrañado, preciosa- kagome se sonrojó y sentí tanta rabia.
Observé con más rabia aun, cuando Sango se llevaba a rastras a Yakotsu para dejar sola a Kagome con ese inútil.
Decidí quedarme apoyado en la pared del pasillo, parecía un estúpido, pero no me importó, quería tomarla y besarla para decirle a ese que ella era mía, que anoche la hice mujer repetidas veces y que fue mi cuerpo el que la hizo vibrar. Pero claro que no podía hacer eso, estaba pensando como en un animal del siglo pasado.
-Te juro que te haré volver a mi- le dijo, volviendo mi interés en la conversación.
-InuYasha, no digas esas cosas- rió nerviosa.
-Eres tan linda, Kagome- sin previo aviso, la abrazó y mi furia comenzó a apoderarse de mi, caminé decidido hacia Ellos, con el afán de interrumpirlos, cuando de repente veo a Ayame, y se me ocurrió lo más bajo.
-Ayame- la llamé, ella me miró desconcertada.
-Koga- dijo- ¿Ocurre algo?
-Quería disculparme contigo, por lo de hoy en la mañana- no era del todo una mentira.
-Oh, no te preocupes...
Vi por el rabillo del ojo que capté la atención de Kagome, y lentamente se despegó de InuYasha, dejándolo confundido.
-¿Te gustaría comer conmigo?- le pregunté, asegurándome que Kagome lo escuchara, Ayame me dedicó una de sus más hermosas sonrisas, y me sentí fatal.
-Claro que sí, Koga.
-Hola chicos- interrumpió Kagome, sabía que lo haría, así que aguanté mis ganas de sonreír- ¿Te acuerdas de Koga, InuYasha, es mi mejor amigo?
-Claro- respondió con un tono que se me antojo molesto- ¿Cómo estas?
-Perfectamente- Sonreí, estaba seguro que este imbécil se había dado cuenta del cambio de actitud de Kagome.
-Que gusto, y ¿Tu eres amiga de ellos?- se refirió a Ayame.
-No- se apresuró a contestar Kagome- ella es la ex novia de Koga- dijo fuerte y claro, otra vez tuve que aguantar la sonrisa.
-Y él, Ayame, es el ex novio de Kagome- contraataqué.
-Ya veo- Contestó- mucho gusto...ahora debo irme, Koga, nos vemos al almuerzo...y tal vez ya no seremos ex novios- la respuesta de Ayame me dejó con la boca abierta y no pude evitar reír- adiós- se despidió depositando un suave beso en mi mejilla, claramente ella había notado mis intenciones.
Miré la cara desencajada de Kagome, y me aplaudí internamente por haber logrado mi objetivo.
-Nos vemos luego, InuYasha- le dijo y dirigió su camino al baño, yo solo la vi desaparecer por el pasillo.
-Sé muy bien que no la ves como tu mejor amiga- soltó de pronto el idiota, y se fue. Por lo que caminé al patio.
Los celos eran la mejor arma, aunque yo los sentía de una manera atroz, porque los tenía calados en mi ser, además ella no me amaba, yo a ella sí, por lo que quién más perdía era yo.
-¿A qué estas jugando, Koga?- oí tras de mi.
-A lo mismo que tu- respondí encogiendo los hombros.
-¿Regresaras con ella?- preguntó.
-No lo sé- le dije lo mismo que ella a mi.
-Koga ¿Qué rayos estamos haciendo? Esto está mal, me pones jodidamente nerviosa, ayer pasó algo importante y ahora corres a ella...
-¿Estas celosa?- era obvio que sí, pero necesitaba oírselo aunque me costará, me acerqué- ¿Estas celosa, Kagome?
-Koga...
La tomé de la mano y la llevé a unos arbustos, donde nadie vería nada, entonces la besé, hambriento de ella, ella correspondió con ferocidad, y se abrazó de mi cuello, lentamente bajé mis labios por su cuello.
-Dime, Kagome, ¿Estas celosa? Podría hacerle esto mismo a Ayame- le susurré al oído, y nuevamente comencé a comerle los labios- dime- susurré sobre sus labios, mientras mis manos se adueñaban de su pequeña cintura, haciéndola estremecer, le besé nuevamente el cuello y ella arqueba su cuerpo y se aferraba a mi espalda- dime, ¿Sientes celos de que bese a Ayame de esta manera? Dime que sientes tantos celos como yo...
-¡Joder, sí, sí! Estoy malditamente celosa- me detuve, jamás creí que lo reconocería- no quiero que le hagas nada a ella, nada de lo que me hiciste a mi...o de lo que me harás...- la miré confundido- Koga, me vuelves loca...vámonos de aquí y apaga esto que siento...
-Ven...
Y nos fuimos esa tarde entera a encerrarnos en mi casa, fue una tarde que aún conservo intacta en mi mente...
Aún la amo, escribiendo esto, en este frío lugar me doy cuenta de eso, aunque lo que viene a continuación, me dejará sin ganas de amarla...
Sin ganas de recordar nada más...
Siento mucho la demora, pero estoy de viaje y la inspiración se quedó en casa, espero les guste el cap, ya estoy trabajando en el siguiente, saludos.
