Capítulo 15: Confesiones
-Koga, hermano, por favor- escuché la voz de Ginta, pero decidí ignorarla- Koga...- no hay caso, Hakaku.
-Mejor demosle más tiempo- oí- hermano, estaremos aquí para lo que necesites, lo que sea, aunque sea solo hablar...estamos preocupados.
Ya nada me importaba, no sentía deseos de nada, Kagome se había ido con InuYasha, al final de todo decidió irse con él, ella solo me usó, aunque ya lo sabía, pero por un momento tuve la esperanza que se hubiera enamorado de mi.
¡Qué idiota fui!
Habían pasado varios días desde que todo pasó, al recibir ese mensaje, sentí que mi cuerpo se movió de forma mecánica, sólo me fui de ahí y me encerré en mi casa. Claro que primero lo destruí todo, rompí todo lo que estaba en mi camino, los muebles de mi habitación, todo...me volví loco y lloré como un niño pequeño, luego llegaron mis hermanos y me encontraron en ese estado, me avergoncé de mi mismo en esa oportunidad.
No podía creer que ella, a pesar de haberse entregado a mi, de buscarme tan desesperadamente, haya decidido irse con él, con ese maldito idiota, estaba seguro que él estaba al tanto de la situación, aunque no sabía hasta qué punto, pero sí que él sospechaba de mis sentimientos.
¡Maldita sea!
Ya era tiempo de regresar a la escuela, era mi último año y no pretendía volverlo a cursar, saqué fuerzas de no sé dónde y me levanté de la cama, tomé una toalla y me fui a bañar.
Mis hermanos me vieron salir, pero se mantuvieron en silencio, observándome, no me atreví a verlos porque no quería ver la lástima que estaban sintiendo por mi, mis ojos, mi cara, reflejaban el dolor, no se podía disimular.
Fue una ducha larga, dejé que el agua se llevara todo, en vano, claramente, porque estaba tan jodido, que ya sentía que tocaba fondo.
Al salir de la ducha ya vestido, decidí cargar mi celular, de seguro los demás estarían preocupados por mi ausencia y ya me imaginaba que mis hermanos exagerarían todo, por algo había recibido la visita de Bankotsu, claro que me había negado.
Como lo pensé, tenía mensajes en el buzón, y varios textos, de todos los números que me llamaron, estaba el de ella, no una ni dos, sino que veinte veces, y había dejado un mensaje, se me apretó el pecho en angustia, pero decidí oírlo.
-Koga, yo...yo quisiera hablar...Koga, yo lo siento mucho, no sé qué te pasa, esto fue demasiado lejos, Koga... la jodimos, todo se fue al diablo...todo, solo quiero que estés bien, yo...estoy siendo cínica en este momento...
Y se acabó el maldito mensaje, unas lágrimas rodaron por mi rostro, no sabía cómo reaccionar ante todo lo que estaba pasando, pero debía ser valiente y regresar a clase, me encontraría con lo que sea que estuviera pasando, amaba a Kagome, pero ya era suficiente. Ya me había cansado, sus jugarretas y enredos nos llevaron a esto, ella es tan responsable como yo.
¡Joder!
-¿Hermano?
-Ginta, ¿Qué ocurre?
-Tienes visita- dijo mirando hacia abajo- no sé si te será de ayuda...
-¿Quién es?
-Kagome...
-Ya veo, dile que se valla, que estoy durmiendo, o...no sé, mejor dile que no puedo atenderla...
-Así que ahora le mientes a tu mejor amiga- dijo ella, detrás de mi hermano, él hizo una mueca de desagrado que me descolocó, sería posible que él supiera lo que ocurría en ese momento, una duda que hasta ahora no me respondo.
-Kagome- bufé, sentí rabia al verla en mi casa y diciendo esa frasesita tan descarada.
Ginta salió de mi habitación, cerrando la puerta, Kagome comenzó a observar el lugar, estaba todo destrozado.
-¿Q-Qué ocurrió aquí?- preguntó sin apartar la vista de las paredes.
-Eso no es tu asunto, "amiga"- dije remarcando la palabra- eres una descarada de venir hasta aquí.
-Estoy preocupada, no haz ido a la escuela...
-Y eso qué más te da- la corté, no podía creer su desfachatez- estamos jodidos, según tus propias palabras.
-Koga...
-No me interesa saber de ti- dije y sentí mi corazón dar un vuelco, no uno de los agradables- esto ya se terminó.
-Nunca ha habido nada que tenga que ser terminado- respondió con su mirada llena de rabia, su voz tembló un poco.
-Hablo de nuestra amistad- me acerqué a ella, pude notar como el brillo de sus ojos se llenaba de lágrimas, me sentí mal por unos segundos, quedé frente a ella, sosteniéndole la mirada- ya no somos amigos, ya no me importas más- dije, recordando las palabras del maldito mensaje que recibí y que me llevó a esto.
Pude notar como ligeras lágrimas caían por su rostro, por su hermoso rostro, quise abrazarla, pero me controlé.
-No es necesario que seas así de cruel- me miró después de un rato.
-No hables de crueldad, Kagome, no te hagas la víctima en esto...fuiste tú la que me buscó, la que nos llevó a donde estamos...
-Lo sé, pero tu pudiste negarte, Koga...
-Quiero que te vallas, Kagome- me di media vuelta y me dirigí a la ventana, no quería que viera mis lágrimas- Andate de mi casa, y...y de mi vida...- paré porque mi voz estaba a punto de quebrarse.
-Entiendo- dijo- solo quería ver que estuvieras bien.
-Estoy bien- respondí con los puños apretados, Kagome actuaba como si nada, ella regresó con él y ese idiota me había mandado ese mensaje, dejándome claro que estaba al tanto de todo.
-Claro, Adiós- sentí sus pasos acercarce hasta mi, la sentí justo detrás- te quiero, Koga, siempre te he querido...eres- paró- eras- remarcó y me dolió porque sabía lo que venía a continuación- eras mi mejor amigo, quedas libre ahora para volver con la mujer que amas- soltó.
La mujer que amo, pensé, esa mujer eres tu, maldita sea, sigues siendo tu, aún en este preciso momento.
-Como tú lo hiciste- reproché.
-Koga...- sentí como me rodeaba en un abrazo, tan cálido, tan dulce, tuve que hacer todo de mi para no darme vuelta y besarla y confesarle todo, pero solo sería humillarme a mí mismo.
-Sueltame, y...y ...
Lentamente se alejó, y cerró la puerta, esperé unos minutos que se me hicieron eternos y caí al suelo, y sí, lloré, lloré a mares, ya se había acabado todo, Ayame tenía razón, fui yo él que salió lastimado, nadie más, tal vez ella, pero no más que yo, seguí llorando por no sé cuánto tiempo, mis hermanos entraron, pero los eché, con rabia, quería estar solo, quería seguir llorando, gritando.
¡Maldita mierda en la que me transformé!
(...)
-Sólo tómatelo con calma- me decía Hakaku al despedirnos en el estacionamiento.
Había decidido volver a la escuela un día jueves, habían pasado unos tres días desde que pasó aquello con Kagome, mis hermanos estaban preocupados y decidieron irse conmigo por las mañanas.
Caminé de forma despreocupada por los pasillos, y entonces la vi, a ella, Ayame, dudé pero al final fui a saludarla.
-Hey- dije.
-¡Koga!- me respondió con el ceño fruncido- mírate como estas ¡Dios! ¿Qué rayos te pasó?
-Tan mal me veo- reí- creo que lo evidente- suspiré.
-Los he visto juntos, y me suponía que estabas mal, pero al ver tu cara, me doy cuenta que...
-Sí, tenías razón- comenté, interrumpiendo lo que sea que iba a decir.
-Ojala no la hubiese tenido- suspiró- me duele verte así, aunque no tengo idea qué fue lo qué paso exactamente.
-Tampoco te lo diré...no creo que sea correcto, Ayame.
-¿Lo dices porque sigo enamorada de ti?- asentí ligeramente- aún sigue en pie lo que te dije tiempo atrás.
-Y aún sigo diciendo que no- respondí, sabiendo a lo que se refería- Ayame, yo he sido un idiota contigo...
-Fui yo la que se alejó, pero sabes, maduré en algunos aspectos al ver lo hipócrita que es tu amiguita- arrastró esa palabra, pero me desconcertó aquel adjetivo.
-¿Hipócrita?- pregunté alzando las cejas.
-Sí, ella...
-¡Koga! Regrestaste bastardo, me preocupe como la mierda por ti, idiota- Bankotsu nos interrumpió.
-Nos vemos al rato, Koga- se despidió Ayame y entró al salón.
-Seras idiota- le dije entre dientes a mi amigo.
-Hey, no es mi culpa, te fui a ver y te negaste- soltó- mira, hay cosas que yo veo, y me doy cuenta- dijo de repente- sumale a eso la bocota de Yakotsu- lo miré incrédulo y con un miedo- ya me había dado cuenta, imbécil, pero él me lo confirmó, por eso quería hablarte.
-Bankotsu, yo...no quiero hablar de nada- decidí ser sincero- nada ha pasado.
-Los vi- ahora él me veía a mi- los vi un día, besándose y bueno, solo até cabos.
-Mierda- susurré.
-No te preocupes, idiota, era algo obvio para quién quisiera darse cuenta, al parecer, Kagome es la única que no se da cuenta.
-Estoy enamorado- solté.
-Ella también lo esta- volvió a soltar, yo lo miré como si tuviera otra cabeza.
-No me veas así, ella es tan tonta para no darse cuenta, pero yo que estuve con ella, te lo aseguró...en fin, deberías hacer algo para que deje a ese imbécil.
-Ella no me ama, Bankotsu, no haré nada, tal vez creas eso por lo celosa que fue mientras estaba con Ayame, pero eso es parte de su personalidad caprichosa y posesiva, se acabó todo, amistad incluida.
-Tu sabrás lo que haces, yo te digo lo que veo, puedo o no estar equivocado, sólo te digo, que yo he sabido desde siempre que la amas, desde siempre...
-¿Qué quieres decir?- su afirmación me dejo incrédulo.
-Creí que podría darte un empujón al salir con ella y te pudieras confesar, pero al ver que no reaccionaste y sentir tu pequeño odio, la dejé.
-¿Por qué demonios no me lo dijiste antes?- pregunté pensando en lo mal que lo pasé en ese tiempo.
-Creí que me había equivocado- se encogió de hombros- pero veo que nunca ha sido así, no seas idiota y esta vez lucha, haz algo.
-No- contesté después de un rato, procesando todo lo que me acababa de decir, me sentí un poco mareado.
-Eso es cosa tuya, me voy, faltan dos minutos para entrar, y...ahí viene la parejita.
Bankotsu entró rápidamente a su salón, golpeándome el hombro, sus palabras me dejaron helado y no sabía cómo sentirme exactamente.
Entré a mi salón, mirando por el rabillo del ojo a Kagome, se veía tan hermosa, tan...triste, fruncí el ceño al ver aquella expresión en su rostro, tuve que voltear violentamente al ver que él imbécil la besaba poniendo su asquerosa mano más abajo de la cintura, tuve que respirar profundamente para no salir y matarlo.
Maldita Kagome, pensé.
Cómo podía echar al olvido todo lo que había pasado entre nosotros, o era muy descarada o de verdad lo nuestro le importó una mierda.
Agarré mis cosas y me senté al final del salón, puse mi mochila para asegurarme que nadie se pusiera a mi lado, vi como entró Kagome como si nada, cruzamos miradas por un segundo y casi me desarma.
La clase transcurrió tortuosamente lenta, me había atrasado un poco en copiar la materia, por lo que me quedé un poco más, y claro, ella también lo hizo, recuerdo que me sentí tan nervioso, pero intrigado, era lógico que se había quedado por mi, hice como si no la hubiese notado.
-Koga- oí como se ponía en frente- Koga, me alegro que hayas regresado.
-Gracias- me limité a responder- necesito ver la pizarra- pedí algo violento.
-Claro...yo, solo quería decirte q-
-No me interesa- corté, mi corazón latía tan fuerte.
-Koga...mirame- pidió, la ignoré, no quería pasar de nuevo por lo mismo- ¡Koga!
-¿Qué demonios quieres, Kagome? Vete con tu novio, te espera.
-No seas cruel- escuché un ligero sollozo, giré mis ojos.
-No te hagas la víctima ¡Maldita sea!- me alteré, no me gustaba en nada lo que eramos en ese momento- no me vengas con tus estúpidos reproches, fuiste tu la que no se atrevió...- me Callé.
-¿Atrever?- preguntó descolocada.
-Olvidalo todo ¿entiendes? Todo, así como yo, después de todo fue solo sexo, así como me lo dijiste.
-Que fácil decirlo así como así, si tan enamorado estabas de Ayame, jamás debiste aceptar hacer el amor conmigo- soltó con rabia, fruncí el ceño en confusión.
-Tu estas con ese idiota, volviste con el sin siquiera decírmelo, y dejaste que me mandará ese mensaje- le recriminé y me paré de mi lugar.
-N-No entiendes...Koga, tu no lo entiendes...
-¿Entender qué? Maldita sea ¿Qué? La única que no entiende eres tú.
-Tu y Ayame estaban en las duchas hace días, mientras yo te estaba esperando, yo los vi- soltó con furia en sus ojos, yo quedé sin palabras- y tienes razón sabes, solo fue sexo, tu te acostabas con ella mientras lo hacías conmigo...
-No- negué- eso jamás sucedió, no te imagines nada...Yo, Kagome yo...
-No me interesa ya nada, adiós Koga, InuYasha es a quién amo, de quién estoy enamorada, tu...tu solo fuiste un pasatiempo.
Y se fue, diciéndome eso, me dejó peor que nunca, destrozado era quedarse corto, muy corto, sentí una furia en mi, ganas de desquitarme, de desahogar de alguna manera todo, si Kagome pensaba que yo me acostaba con Ayame y si por esa ilógica razón había decido que amaba a ese imbécil, lo haría, después de todo ya no podía hacerla entrar en razón ni pedir que estuviéramos juntos.
Por lo que salí rápidamente del salón, eché un vistazo y la vi a ella a los besos con su noviecito, me decidí todavía más a lo que haría.
Tras ellos venía Ayame, me sentí sumanente afortunado, corrí hasta ella, pasé a la maldita parejita, pero quedé a una distancia más o menos cercana.
-Ayame- le dije, sorprendiondola, y la besé, y sentí la mirada de Kagome en nosotros, me separé lentamente y miré a Ayame a los ojos, ella pareció entenderlo todo, y me tomó de la mano.
-Koga, vamos- me dijo y me sacó de ese lugar.
-Lo siento- susurré, ella solo me miró.
-No, ven- me llevó a los vestidores, a esa hora no había nadie.
-Ayame- suspiré- y la besé de nuevo, pero más hambriento, mucho más.
Ella correspondió perfectamente, pronto comencé a recorrerla con mis manos, era exquisita, su cuerpo era muy agradable al tacto.
-Koga- gimió en mi oreja, aquello me estremeció.
La desnudé lentamente, observé por un momento su blanca piel, sus redondos pechos, comí de ellos, Ayame me tocaba y se deshacía de mi camiseta, y buscaba el cierre de mi pantalón.
-¿Estas segura?- le pregunté viéndola a los ojos, sus hermosos ojos verdes.
-Sí- jadeó- Koga...
Me detuve a mirarla, y ver como yo la tocaba, mis manos en sus caderas, en sus pechos y me detuve.
Detuve lo que estaba haciendo, no era como tocar a Kagome, no era como su piel, no era su respiración, no era ella.
-¡Maldición!- dije aprentando los dientes, Ayame me veía detenidamente y lo entendió.
-La amas demasiado, Koga- susurró, comenzó a vestirse- en el fondo lo sabía.
-Perdoname por llevarte a esto- dije escondiendo mi mirada de la de ella.
-Yo...yo quería lastimarla a ella...Koga ella me dijo que tu eras suyo, que se había ganado tu cuerpo y que la habías preferido a ella antes que a mi, que yo era poca cosa y que ya se habían besado y acostado, incluso cuando eras mi novio- soltó, la miré incrédulo.
-¿Qué?
-Eso, me lo dijo el día en que vine a este mismo lugar, con la intención de que...de que me tomaras, ya entiendes.
El peso del mundo entero cayó sobre mis hombros, entendía algo de lo que estaba sucediendo.
-Koga, yo...
-No, tu no tienes culpa de nada, gracias Ayame y perdoname por no haberte amado, te mereces a alguien de verdad, no a un idiota como yo...
-No digas eso, yo sabía lo que hacía y no estoy lastimada, al menos no como tú.
Sonreí con ironía- claro, vámonos de aquí.
Tomé de su mano y salimos, pero yo estaba decidido a hablar con Kagome, la llevaría a la aulas viejas en donde solo guardaban escombros y material sobrante.
Nos tocaba química por lo que trabajaríamos en el laboratorio, era mi oportunidad perfecta porque la profesora no se daba cuenta de nada.
Entré y nadie se inmutó por mi atraso, me dirigí en donde estaban trabajando Kagome y Yakotsu, ese día Sango había faltado.
-Koga, hasta que al fin llegas- dijo Yakotsu.
-Estaba muy ocupado- reprochó ella, solo sonrei con ironía.
-Vamos- le Dije, ambos me vieron extrañados- que vengas conmigo, Kagome.
-¿Te volviste loco? Claro que no.
-Vamos ahora- y la tomé de un brazo- vamos a hablar- le dije al oído, noté como se estremeció, Yakotsu solo asintió, entendiendo lo que mis ojos decían.
La llevé del brazo hasta las aulas viejas, ella me veía con furia.
-¿Qué rayos qui-
No la dejé terminar porque la besé, profundamente, al principio se rehusó, pero después cedió.
-Kagome- susurré entre el Beso y me separé.
-No te entiendo, besaste a Ayame hace nada- dijo y se limpió la boca.
-Lo sé- respondí.
-Eres un descarado, esto ya se acabó, Koga, ya lo entendí, es a ella a quien amas y yo no debo de ser egoi-
-No sigas, Kagome- la interrumpí- ¿Es que no te das cuenta?- casi supliqué.
-¿De qué hablas?
-Nunca he sentido nada por Ayame, nunca, por más que traté...
-No es necesario que mientas, ya te dije lo que yo sentía, tu la amas a ella, estas enamorado de ella, por eso la escogiste, lo nuestro fue solo sexo, fue deseo, no pudimos continuar porque no estas enamorado de mi...
-¿Es qué no lo ves? Kagome yo te amo a ti desde siempre, yo estoy jodidamente enamorado de ti...
¡Cómo me arrepiento ahora de haberlo dicho, maldita sea!
¡Maldita mierda que estoy viviendo ahora!
Hola!
Ha pasado un montón se tiempo, pero fue porque estaba de duelo, aun lo estoy, pero necesito desahogarme haciendo lo que más me gusta.
Estamos a pocos capítulos del final y las cosas se van aclarando un poco, en este cap, vimos varias confesiones, de distintos personajes, el próximo capítulo será algo triste, se llama "La verdad" y se verá los motivos de Kagome.
Espero sigan ahí y espero me dejen sus comentario.
Adiós.
