Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Pairing: Taichi x Miyako

Canción: Tu y yo – Jessy & Joy.

Summary: La inmadurez les pudo haber dicho que sí. Esa noche, volvieron a decir que sí.

Cantidad de palabras: 440


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Noches acosadoras

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Por donde lo mire fue una estupidez, pero así era ella. Miyako no podía desistir a algún reto y él lo fue. Porque eran tan distintos y a la vez tan iguales. Porque ella era una maniática y él era un poco patán y así quería que fuese. Tonta inmadura, pensó sobre sí misma. Le habría gustado que Taichi le haya rechazado desde el comienzo, que no haya dado cuerda a la idiotez que se mandaron.

Pero ambos eran inmaduros, vivían de la juventud que los hacía sentirse en la cima de todo e invencibles. Juntos se sentían de esa manera. Invencibles. Es por eso que con un NO nada de lo que sucedió habría tenido cabida.

Pero siguieron hasta que el tiempo les hizo entender que no.

Y pasado tantos años, ella seguía esperando alguna llamada suya, alguna noticia de su persona. Por tanto tiempo lo esperó, porque Miyako lo quería aunque no estaba segura si era recíproco.

Hasta que lo vio de pie frente a su departamento. Le hubiese dicho que no, pero no lo hizo. Lo dejó pasar y hasta le invitó un café que a esas altas horas de la noche parecía ser necesario. Le habría dicho que no si él no estuviese feliz de verla, tanto como ella. Pero ninguno dijo que no, solo se perdieron en los años pasados, años de juventud plasmados en el brillo de sus ojos.

Porque ambos se reconocieron, después de tantos años, lo hicieron pues su recuerdo los acompañó hasta la fecha, los acosaba y ellos no podían decirle que no.

Porque no había nada que apagase el calor en su piel o la luz en su mirada cuando se encontraron. Prefería haber dicho que no, pero ambos estaban de acuerdo que fueron el mejor error del otro y eso fue todo lo que necesitaban saber.

Porque después de tantos años, de sentirse bien después de tanto tiempo, él la hacía sentir mejor con una sola mirada, con su voz, con su tacto. Y le habría dicho que no a sus labios si ella no hubiese sentido la misma necesidad que trató de ahogar.

Y mientras él la besaba y ella lo tocaba, el calor los envolvía al igual que sus mejores años de juventud los arrullaba esa noche, quiso pensar que quizá no era tan ilógico. Que ellos no eran ni tan distintos ni tan iguales.

Y no quiso decirle que no, nuevamente, porque los recuerdos se viven a pura piel. Como ellos lo hicieron esa noche y las restantes, las que no fueron negadas en el futuro, las que las acosó por tanto tiempo, por tantos años.


Estoy tan feliz de poder escribir más de un taiyako :3

Gracias por leer~