Capítulo 16: La verdad
-¡Callate! No te atrevas a decir algo como eso, no lo digas.
-Kag-
-¡No! ¡Cállate!- alzó la voz, no entendía por qué ella me miraba con fiereza, jamás la había visto así.
-No te entiendo, te estoy diciendo lo que llevo guardado desde siempre...
-¡No quiero saberlo! ¡Cállate!- corrió hacia mí y me dio un puñetazo en el pecho, pude ver su rostro empapado en Lágrimas, siguió golpeándome- no te atrevas, Koga, no tienes derecho...
-Kagome- le tomé sus muñecas, estaba temblando.
-¡Sueltame! ¡Sueltame! Eres un maldito, Koga.
-Lo siento tanto...yo-
-¡No! ¡Es una puta mentira!- ella lloraba, yo no entendía su reacción.
-No es mentira, mírame, Kagome, mírame una vez, déjame decirte lo que he ocultado por tantos años- dije en un tono suave, quería cambiar esa expresión de rabia de su rostro.
-No quiero, es tarde, Koga...
-Kagome, te he amado desde siempre, en silencio, a escondidas- continué sin hacer caso a sus palabras- tuve que aguantar los celos cuando te gustaba alguien o cuando estabas de novia...- suspiré- ¡Dios, Kagome! No tienes idea cómo he sufrido estos años, teniendo que callarme y disimular, pero ya no aguanto un puto día, no puedo más ¡Joder!- dije lleno de frustración.
-No me interesa nada de lo que tengas que decir, Koga, ya es tarde, ya pasó, ya no...Ya no...
-No te entiendo, hemos estado juntos, te entregaste a mi...- dije en casi una súplica.
-Da igual- me miró con ira- me voy.
Y se fue corriendo antes de que pudiera detenerla, caí de rodillas, no entendía qué rayos estaba pasando, por qué reaccionó de esa jodida manera, le estaba diciendo toda la verdad, me confesé, sin embargo ella me odió, y se fue, tal parecía que ya todo estaba perdido, todo, no había nada más que hacer.
¡Lucha por ella! Me gritaba mi interior, pero ella había rechazado mis sentimientos, qué se suponía que debía hacer.
Pasaron algunos minutos y me levanté, fui por mis cosas y me disponía a irme, cuando alguien jaló de mi brazo.
-¿Qué demon-
-Tenemos que hablar.
-No tengo una jodida cosa que hablar contigo- dije mostrando toda la hostilidad posible, zafándome de su agarre.
-Claro que la hay, hablaremos de Kagome- reí irónicamente.
-Creo que no querrás hablar de ella conmigo- le respondí con autosuficiencia.
-No soy idiota, sabes, yo sé lo que pasa entre ustedes, más bien, lo que pasó- de pronto mi sonrisa de ganador desapareció y me puse serio, no por mí, más bien por ella. - ves que sí tenemos que hablar.
-Aquí no- contesté mordaz.
-Bien, vamos al café o algo...
-No tendremos una jodida cita, vamos al gimnasio.
-Como gustes, en media hora, tengo que hacer algunas cosas primero- dijo y yo solo asentí.
-InuYasha- lo llamé, su nombre hacía que quisiera vomitar- espero esto no lo sepa-
-No soy idiota, nos vemos.
Y se largó, me quedé pensando si había tomado la decisión correcta al aceptar aquella charla, pero ya estaba muy jodido como para retractarme, estaba confundido por todo, no podía creer todo lo que había pasado, que me había confesado, después de tantos años.
(...)
Estaba realmente ansioso por hablar con ese idiota, había pasado más de media hora y no veía ni rastros, pensé que se había arrepentido hasta que lo vi venir caminando, se le veía tranquilo al muy hijo de puta, tal vez Kagome le había contado la verdad.
-Creo que no hay que irnos por las ramas- dijo apenas llegó, me hizo señal de sentarnos en las bancas.
-Me parece perfecto- contesté sin apartar la mirada.
-Ella me ama- soltó- es a mí a quien escogió desde el día en que nos conocimos- reí con ironía, pero sabía que tenía razón- tú no eres nada.
-Soy su mejor amigo- dije en un tono casi lastimero.
-Ambos sabemos que ya no lo eres.
-No fue mi culpa.
-A pesar de todo, ella me sigue amando, a ti nunca lo ha hecho- dijo seco, con rabia, yo formé un puño con mi mano, porque tenía razón, y me odiaba por haber caído así.
-Pero fue mía también, fuera por las circunstancias que fueran- solté con rabia, el hizo un mohín- fui el primero y eso no cambiará- sabía que estaba hablando más de la cuenta, pero ya nada importaba.
-No eres nadie para alardear de eso, soy yo el hombre que ella quiere, él que la eleva a las estrellas, de los dos soy yo él que la hace sentir más mujer- me respondió mordaz, y sentí una profunda herida en mi pecho, Sabía que se refería a que ya estuvo con ella, pero no podía creerlo, eso era imposible, estaba seguro- gané- agregó, haciéndome sentir aún más furioso.
-¿Quién demonios te crees que eres, para hacer de ella una puta competencia?
-No es necesario eso, porque yo siempre he ganado, le he entregado todo y ella a mí, soy yo el que le ofrece este amor, el único que la ama así, con esta intensidad, desde el primer segundo- respondió con voz profunda, seguro de sí mismo.
-Estas equivocado, porque yo también la amo, desde siempre...siempre alegrándome mis días con esa sonrisa...cada día.
-Pero no eres nadie para ella, ya no, ni amigo ni nada.
-Fui su amigo y su amante, solo para ella, eso debes saber.
-No me importa, porque Kagome me ama a mí... A mí- dirigió su mirada hacia la salida.
-Si ella no me quiere, me alejaré, pero hay bastante que aclarar entre nosotros, y eso no puedes evitarlo.
Pasaron algunos minutos en que estuvimos en silencio, él todo el tiempo me insinuó que ya había estado íntimamente con Kagome, y solo pensar en eso, me mataba, me volvía loco, porque ella se entregó a mí, me buscó insistentemente, hizo que rompiera con Ayame, le dijo cosas horribles a ella, eso debía significar algo, yo no entendía y estaba frustrado, no quería perderla, no sabiendo que sí se sentía celosa, que no le era indiferente, debía luchar por ella a como diera lugar, seguramente Kagome le contó todo a InuYasha y por eso él estaba actuando así.
-Debo irme- dijo, sacándome de mis elucubraciones- ya te lo dije todo, habla con ella para que confirmes que no te eres ya nada, ella es mi novia y ya hemos avanzado bastante.
Se paró y se fue, antes me dio una mirada llena de frialdad, estaba seguro que mentía, Kagome no podía regalarle a él aquellos gemidos, aquel placer que yo le arrancaba, no podía, no sería capaz.
Sin darme cuenta cuando comenzaron, un montón de lágrimas caían por mi rostro, estaba angustiado, sentía que estaba viviendo una pesadilla ¿Cómo fue posible que cayera en esto? ¿Por qué Kagome me hacía este daño? Jamás jugué con ella, tal vez no tuve el valor de confesarle mis sentimientos, pero eso no le daba derecho de haber jugado así conmigo, y lo peor de todo era que me dejé, caí en toda esa jodida telaraña y sentía que tocaba fondo, que me había enterrado yo solo en un profundo agujero, ya no sabía cómo salir, de pronto el aire comenzó a faltarme, venía una maldita crisis, traté de calmarme, de respirar lentamente, una y otra vez.
-Inhala, exhala- me repetía en voz baja, me recosté en la banca hasta que ese mareo horrible pasara.
Debía arreglar todo ese maldito día, necesitaba la verdad de todo, conocer las motivaciones, saber que yo no estaba equivocado, que las cosas que me dijo Ayame, eran solo los celos, y la reacción de Kagome al saber mis sentimientos, eran solo miedo, y no otra cosa.
Pero muy en el fondo presentía que había algo más, algo peor, no quería verlo ni decirlo en voz alta, pero mi corazón me lo gritaba.
Cuando ya estuve calmado, le marqué, no una, sino veinte veces hasta que contestó.
-¿Qué ray-
-Te veo en mi casa en quince minutos, no acepto un no, porque te iré a buscar donde sea que putas estés- corté, fui brusco, pero ya estaba harto de todo.
No supe como manejé en mi estado, sentía la adrenalina correr por todo mi cuerpo, mi intuición me estaba alertando lo que iba a pasar
¡Joder! Recordar esto me hace querer vomitar, llorar y arrancar estas hojas para quemarlas, recuerdo exactamente cada sensación de ese maldito momento, todo, todo lo que sentí, el dolor, la ira, lo estúpido que fui, todo.
En fin, debo continuar, esto es por mi bien, según lo que ellos dicen, con esto me podré curar, es una introspectiva, necesito hacerlo, continuaré.
Kagome llegó exactamente en los quince minutos la estaba esperando apoyado en la puerta y le hice la señal para entrar, nos sentamos en los sillones, su rostro me decía que no estaba en mejores condiciones que yo, sus ojos y nariz hinchados, y su rostro llenó de tristeza, verla así me despertó una esperanza.
-Ya estoy aquí, ahora suéltalo rápido- dijo, apartando la mirada.
-Mírame- ordené- que me mires ¡Maldita sea!
-¡¿Qué quieres, Koga?!- respondió alterada, pero obedeciendo.
-La verdad- se sorprendió- ¿Por qué reaccionaste así cuando te dije que te amo?
-Cállate, no vuelvas a repetir eso- respondió llena de la misma furia.
-Esa es mi verdad, Kagome, te amo, te he amado desde hace años, amo todo de ti- dije y vi sus hombros relajarse un poco.
En mi casa no había nadie afortunadamente, de pronto por su rostro caían algunas lágrimas, me sentí confundido y asustado.
-Respóndeme, Kagome ¿cuál es tu Verdad, por qué reaccionas así? Te amo, tardé tanto en atreverme, es porque estaba asustado, nunca demostraste ningún tipo de interés en mí, solo hasta cuando me puse de novio con Ayame, en ese momento me buscaste, tampoco quise decírtelo cuando hicimos el amor porque me dejaste claro que solo fue eso, y no habían sentimientos, siempre me repetiste que lo amabas a él, pero no te entiendo, debí decirte antes que te amo, pero fui cobarde porque sabía que jamás me corresponderías, Kag-
-Estas equivocado- me interrumpió y la miré, ella escindía sus ojos en su flequillo y tenía la vista clavada en el suelo- no tienes derecho ahora, no lo tienes- las lágrimas caían y caían y las mías también.
-Kagome, dime la verdad, soy tu mejor amigo- dije con voz suave, ella levantó su mirada para enfrentarme.
-No, no eres eso, él que jugó fuiste tú.
-Nunca- dije- te amo, Kagome...
-¡Deja de decirme eso! ¡Basta! Tú no tienes una jodida idea de lo que es amar en silencio, de lo que es sufrir y tener que andar fingiendo que no pasa nada, sonreír y buscar en otros para olvidarte, tú no sabes lo que es amar a alguien, no lo sabes- dijo, no entendía nada, nada de lo que decía, solo veía su rostro contraerse en llanto- yo...yo también...yo también te amé, Koga...lo hice...
Sus palabras fueron como un disparo en el corazón ¿Acaso había escuchado bien?
-¿Q-qué?
-Lo que escuchas, sufrí cada vez que te ibas con alguna zorra, sufrí horrores y hasta me enfermé cuando me contaste que lo habías hecho con la tipeja esa en el club, cuando teníamos quince, fue por eso que insistí en que no llevaran parejitas a nuestra karaoke- Kagome me hablaba con rabia, y yo no podía creer lo que me estaba diciendo y como el dolor ya era insoportable- No tienes idea de lo que sufrí, la vez que me quise confesar en mi cumpleaños número catorce, te liaste con Yura, fue horrible ver como la manoseabas y besabas, todo eso me lo tragué y juré nunca decirte lo que sentía y conformarme con ser tu mejor amiga, tratando de llamar tu atención de cualquier manera, de la que fuera- susurró lo último, yo ya me sentía débil, no podía creer que ella sintió lo mismo que yo ¿Cómo no me di cuenta?
-Kagome, yo...
-Déjame seguir ¿querías la verdad? Pues aquí la tienes, te amé, Koga, tanto que me dolía, lo único que me mantenía cerca tuyo, era que no tenías novia, nunca tuviste uno y eso me encantaba, me hacía sentir esperanzada de que tal vez, cuando nos hiciéramos más adultos, me harías caso, creía que ninguna era suficiente para ti, que por eso no estabas interesado tampoco, y no me veías a mí, traté de sacarte celos con Bankotsu, pero nada, no demostraste nada ¿Y ahora me vienes con que siempre me has amado? nunca me demostraste interés, y después con esfuerzo me olvidé de ti, me costó tanto, fue en el verano que me fui lejos con mi tía, y no supe nada de nadie, ahí me olvidé por completo de ti, y me sales con esto ahora- soltó una risa, una risa llena de ironía, mis manos temblaban frente a estas revelaciones, y mis lágrimas no me daban tregua, no podía creer lo estupido que fui- tú no sabes lo que es estar enamorado así, cada fin de semana, era una tipeja nueva y yo todo lo veía, todo...
-Dios, Kagome, no sé...
-Aun no termino, cuando ya estaba bien, vienes y te pones de novio con Ayame, y la rabia me invadió, por qué ella sí, por qué a ella la escogiste por sobre mí, entonces me propuse arruinarte la relación, meterme en medio y hacer que la dejarás, me propuse conquistarte- me dijo mirándome con rabia.
-¿Por qué? - fueron las únicas palabras que salieron de mi boca, me sentía apaleado y débil.
-Venganza- dijo por toda respuesta, y comencé a sudar frío- logré separarte de ella y estuviste conmigo, sacrifiqué mi virginidad- soltó, la mire con mis ojos abiertos de par en par- sí, yo amo a InuYasha ahora, tu puedes ir y revolcarte con las zorras, lo que me hace recordar aquella vez que lo hiciste con una en mi propia casa, en la fiesta de Sango, en la que le presté el lugar porque no había nadie en mi casa, ahí te revolcaste con Amy, cuando me viste venir, dejaste que viera descaradamente como te la chupaba, fue ahí que me decidí a buscar el momento de vengarme, porque el día anterior habíamos bebido hasta emborracharnos, bebimos como condenados y estábamos en tu casa, y...nos besamos, me dijiste que te gustaba...que te encantaba y que querías que fuera tu novia, yo ya te había olvidado, pero al escucharte eso, todo renació...todo- comenzó a llorar y yo traté de recordar ese momento e imágenes vagas aparecieron.- después de eso, te revolcaste con esa.
-Kagome, te juro...
-Ya no importa, no quiero escucharte- suspiró- ese día decidí buscar la oportunidad de vengarme, y lo hice.
-Aún te amo- dije como una súplica- me equivoqué, ambos lo hicimos.
-Tal vez, pero ya está hecho todo, aquí tienes tu maldita verdad, ahora sí que todo lo nuestro está roto, ya no hay forma de recomponer nada y no quiero, esto se acaba para siempre, no me hables ni me busques, este es el fin- sentenció y me sentí mareado, escuchada mal, quería caerme al suelo y llorar sin parar, Kagome estaba siendo cruel, muy cruel- se acabó.
-Kagome, perdóname.
-Ya no hay vuelta atrás, Koga- respondió.
-Tal vez...tal vez aún me ames, de haber sabido que me amabas así como yo a ti, nunca hubiese hecho lo que hice, era mi manera de olvidarte...
-¿Y tú por qué no me dijiste?
-Por miedo, nunca percibí tu interés, nunca.
-Debes estar ciego, todo el mundo se daba cuenta- bufó- ya nada de eso importa, yo ahora estoy con InuYasha.
Sentí ganas de vomitar al recordar la conversación con él, y tenía tanto que digerir que me sentía fatal, pero necesitaba hacerle la pregunta, no sería capaz de aguantarlo, estaba seguro.
-¿Te acostaste con él?- pregunté, ella me miró desconcertada, pasaron algunos segundos en que me veía con ira, yo me sentía enfermo.
-Sí- respondió seca- aun cuando estaba contigo- terminó de decir- no eres nada para mí ahora, Koga.
Recuerdo que me miró una última vez y se fue.
Mientras que yo, caí al suelo lloré, grité y me hice daño, me levanté, tomé un cuchillo y me lo clavé sin pensarlo, necesitaba sentir otro dolor, algo diferente, Kagome me amó, y se vengó de mí, la ira se apoderó de mi mente, la ira conmigo mismo, con ella, con todo el jodido mundo, me clavé el cuchillo en las muñecas, el aire me faltaba y caí desmayado.
Desde ahí ya es otra cosa, solo falta una sola cosa.
Hola!
Tal vez ya no quedé nadie y siento tanto haber demorado así, es que he estado ocupada y francamente escribir este cap, fue difícil, no me salía como quería, como lo imaginé y lo rehice un montón de veces, al fina este me convenció más, es triste lo que esta pasando y sentí muchas cosas al escribirlo, ojala siga alguien ahí, y ya quedan solo dos caps, más el epílogo, juro no tardar tanto porque lo que vine ya lo tengo bastante claro al igual que el final, será un final bastante diferente.
Saludos.
