Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Pairing: Taiora (Taichi Yagami x Sora Takenouchi)

Canción: La ciudad de la furia – Soda Stereo ft. Andrea Echeverria.

Summary: Ellos ardían y era la luz de una ciudad vacía y dormida. Le hacían el amor al silencio y fecundaban a la soledad mientras la niebla los cubría.

Cantidad de palabras: 473.


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Enciéndete

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─Amo esto, ¿sabes? ─Susurró contra el viento que mecía sus cabellos castaños─. Me gusta que te enciendas como la ciudad que eres.

El sonido de la ciudad se volvía un cántico todas las noches. Al morir el sol, ellos renacían, como mitos, como leyendas, como fieras que salían de caza. Él adoraba subir a lo más alto de todo y observar a todos dormir. Él volaría, lo sabía. Lo anhelaba. Se sentía inmenso y eso apenas empezaba.

Él caía en pique, al ras de todo, cual ave de presa y arrasaría con todo. Porque él era así, Taichi Yagami era un incendio que se propagaba a su gusto y tomaba cuanto podía en el tiempo que deseaba. Y antes de que se den cuenta, él desaparecía.

Y entonces, ella despertaba. Era la única que lo hacía y él no la notaba hasta que su cabellera de atardecer se mecía con el viento. Nunca la había visto, de hecho, ninguno se conocía pero allí estaban, observándose con la curiosidad que hacía hervir sus entrañas.

Ojos de cobre. Tez de verano. Ella comprendía su juego, sabía sus pasos y los frenaba. Sin consultárselo, ella lo hacía. Él no sabía por qué pero tenía una debilidad espantosa por la chica bañada en verano, la que hacía juego con la ciudad que se encendía a cada paso que sutil que ella brindaba.

Sora Takenouchi lucía apacible y serena para muchos. Clavada la noche en el horizonte de su ciudad, ella levantaba la vista a donde él se encontraba y se colaba por aquel lado más visceral, se acomodaba entre sus piernas y hacía que Taichi olvidara todo. Oh, sí. Sora no era la que pintaban muchos, ella ardía con la misma intensidad que Taichi lo hacía pero aplacaba el fuego antes de que él se termine consumiendo.

Él era la ciudad. Él era la voz de cuando las calles se vaciaban y él podía ejercer su domino a su gusto. Ella lo miraba con curiosidad, observándolo ascender y descender sobre la ciudad en la que nadie lo conocía pero él era parte de todos. Ellos vivían de la noche, ellos eran parte de aquel mundo bajo que nadie se atrevía a descubrir, esa parte que los unía a la ciudad que se enfurecía en lujuria y sueños húmedos.

Ella jugaba a tientas, viéndolo a él caer hacia ella. Ella lo llamaba con sutileza y mientras ambos se hacían suyos, veían a la ciudad suceptible. Ellos ardían y era la luz de una ciudad vacía y dormida. Le hacían el amor al silencio y fecundaban a la soledad mientras la niebla los cubría.

Hasta que el día esclarecía y ellos se derretían para volver al anonimato de calles que no los oían, no los veían.

Ellos eran eso. Era el todo y la nada de una ciudad enfurecida.


¡Otro regalo para Dick! :3

Gracias por leer~