RECUERDEN QUE LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN SI NO A Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix. A LEER SE HA DICHO.

Había llegado de un vuelo con Chimuelo, era muy tarde, todos ya estaban durmiendo en Berk, entre a mi casa, no había rastro de mi madre entonces supuse que quizás aún no llegaba de su paseo con Cortanubes. Me quite el casco y lo deje en un asiento, Chimuelo seguro ya se había ido a dormir al cuarto, subí lento la escalera hasta llegar al cuarto, de repente siento como alguien cierra la puerta a mis espaldas, pero apenas di media vuelta me tiran a la cama, entonces veo como Astrid se sube sobre mí y se sienta en mi regazo, pero antes que le dijera algo me besa ferozmente, comienza a desabrochar la armadura, al sentir que se le hacía difícil ella gruñe de frustración, entonces la alejo un poco para poder sentarme y sacarme la armadura mientras ella se quita su playera y la lanza en algún lado de la habitación que en verdad no era eso lo que me importaba ahora, y se quedaba solo con su cinta que le sujetaba sus… bueno ustedes saben, tenía su pelo suelto, desordenado y la luz de la luna la hacía ver aún más linda si es que eso era posible.

-Eres preciosa- Le digo acercándome más a ella y acariciándole su cabello, ella solo sonríe, me saca la camisa y me empuja un poco para que volviera a acostarme y me vuelve a besar, me muerde el labio inferior y nos besamos aún más profundo, comencé a acariciar su cadera, llegue donde sus leggis y las baje desesperado, dejándola solo con la falda, ella sonrió nuevamente y suspiro entre el beso, quería sentirla lo más que podía, fui subiendo por sus piernas lentamente, no sé en que momento invertimos los papeles ya que me encontraba sobre ella, acariciaba mi pelo y mi cuello, y luego con la otra mano fue tocando mi pecho, cuando toque por casualidad su ropa interior ambos dimos un gemido reprimido en nuestras bocas, nos separamos para respirar y luego retomamos nuestros besos, apenas comienzo a besar su cuello escucho como jadea, una de mis manos suben por su cuerpo hasta llegar a sus pechos y los acaricio, mientras tenía la otra en su cintura, ella se abraza más a mí con sus piernas y gime, yo sonrió sobre su cuello, de repente escucho que me dice…
-Hipo despierta- yo me alejo asustado y despierto.

Cuando abro los ojos lo primero que veo son los ojos de Astrid, ella se encontraba con el ceño fruncido, estábamos en la cama, yo la tenía abrazada muy cerca mío, podía sentir que se encontraba con un camisón de seda, luego me di cuenta que estaba sudado, Dioses no puedo creer que fuera solo un sueño, que vergüenza, esto solo me pasa a mí.

-¿Qué te pasa Hipo? Estabas haciendo sonidos muy raros mientras dormías, me tenías preocupada, ¿tuviste una pesadilla? Me abrazabas muy fuerte- dice ella con ojos de curiosidad, enseguida me puse nervioso, no quería que subiera que tuve un sueño así y con ELLA.

-¿En- enserio? No me di cuenta Astrid, pero tranquila estoy bien- le intento sonreír y saco mi mano de su cintura- ¿Qué hora es?- Intento distraerla.

- Aun es de noche, quizás aún falten unas tres horas para que amanezca- ella se intenta apegar más a mí, yo me alejo un poco y ella me mira con una ceja alzada- ¿sucede algo?-

-¿Por qué tendría que pasar algo?- pregunto- solo tengo sueño, buenas noches- le doy un beso rápido en la frente y le doy la espalda, en realidad no podía dormir, solo al recordar el sueño y sabiendo que la tengo justo junto a mí en tan solo un pequeño camisón no me ayuda para nada, escucho que da un suspiro y se apega a mi otra vez pasando un brazo por mi espalda desnuda, ya que solo dormía con un pantalón de noche, me besaba dulcemente allí

- No tengo sueño Hipo… y sé que tú tampoco-

Intento hacerme el dormido, ¿les había dicho ya que Astrid nunca se rinde?, suspira frustrada y solo se apega aún más pasando su piernas por las mías enredándolas lentamente, ¿enserio Astrid? No me puede estar pasando esto a mí.

Abro mis ojos y rápidamente salgo de sus brazos y me levanto, me pongo mi pierna y busco una camisa- iré a dar un paseo por el barco- le dije sin mirarla y salí, no podía seguir ahí estando así de nervioso, no quería asustarla, comienzo a caminar y me acerque a mirar el mar, pensaba y pensaba en una solución, ni si quiera deberíamos estar durmiendo juntos, ya que aún no es mi prometida oficial… ¡Eso es! Ya es tiempo de que le pida ser mi esposa, ¿Cómo pude demorarme tanto?

Últimamente siento que la necesito más que antes y cada día la amo más que antes, soy un tonto por hacerla esperar tanto. Debo conseguir un material especial para hacer nuestros anillos, la última isla a la que iremos es conocida por sus metales preciosos, seguro allí conseguiré lo que busco, por fin camine devuelta al cuarto, antes de entrar suspire hondo y entre. Astrid se encontraba tapada con la manta de pies a cabeza, pero era obvio que se encontraba allí ya que se veía como las mantas subían y bajan a causa de su respiración. Me saque la camisa, me senté en la cama, me saque la pierna metálica y me acosté a su lado. Ella seguía sin moverse, levante la manta y vi a mi rubia de espaldas a mí, sonreí, intente abrazarla pero ella se alejó y saco mi brazo, mi sonrisa se quebró, seguro estaba enojada… y tenía todo el derecho de estarlo, la había dejado sola sin ningún argumento, me fui acercando nuevamente esta vez a su oído y le susurre- M' lady lo siento por lo de antes no debí haberte dejado sola- le bese su oreja y luego su cuello, entonces se da vuelta para mirarme, tenía sus ojos rojos, signo claro de que había llorado y por eso no quería que la viera, me sentía terrible, Astrid no es de las que lloran por cualquier cosa- Lo siento, lo siento- le repito abrazándola suavemente.
- Nun-nunca me habías rechazado, menos cuando quiero ayudarte- dice con voz quebrada producto el llanto, quería golpearme por ser la razón de esas lágrimas.

-Realmente lo lamento Astrid, soy un idiota, simplemente no estaba pensando bien y me comporte muy mal, lo siento- le acariciaba su pelo para intentar tranquilizarla, le tome su mentón y le acaricie el rostro y limpie lo que quedaba de lágrimas, sus ojos eras aún más azules, más de lo normal, se veía tan indefensa.

-Sí que lo eres, un idiota me refiero- comenta sonriendo- bésame, Hipo besame- me pide, gustoso cumplí su petición, fue un beso suave, al principio solo un roce, después algo más pero no llegaba a ser apasionado, ambos nos relajamos, suspiramos y nos separamos, ambos nos miramos fijamente y luego nos abrazamos fuerte.

-No vuelvas a hacer eso- me dice- si no te sentías bien podrías haberme dicho, o simplemente decir que no querías hablar el tema, pero no vuelvas a rechazarme de esa manera o te golpeare- ahora con una sonrisa.

-Nunca más cariño- le sonrió de vuelta, entonces nos dormimos juntos.

A la mañana siguiente, nos levantamos, vestimos y fuimos a desayunar, los demás ya se encontraban comiendo cuando entramos.

-Hola Hipo, Astrid, les informo que nos encontramos muy cerca de nuestro destino- nos dice Eret.

- Buenos días amigo- le digo a él- muy bien quiero que todos preparen el regalo que trajimos desde Berk, ustedes saben que aquí aman los regalos-

-¿Y qué les trajiste Hipo?- pregunta Astrid.

- Algo que solo nosotros podemos conseguir con gran ayuda de Patapez…. Acero de Gronckle- sonrio.

-oooooooooooooooooooooo-

Cuando bajamos del barco nos encontramos con el jefe de Starock, Scar, esta isla era más que una aldea un reino, había un gran castillo gigante, la mayoría no eran vikingos, pero nos llevamos muy bien. Preferíamos ser aliados, además el Rey y mi padre fueron grandes amigos.

-Hipo, un gusto volver a verte, supe lo de tu padre… fue un gran hombre- Scar era grande y delgado, pelo negro como el carbón y sus ojos eran azules- No sé si te acuerdas de mi hijo, Nathaniel- a su lado se encontraba su hijo, tiene tres años menos que yo, nunca ha hablado mucho realmente.

-Hola- saluda tímido.

- Un gusto volver a verlos, Rey Scar y príncipe Nathaniel- les sonrió- ella es Astrid, mi amada esposa- acerco Astrid a ellos.

- Encantada de conocerlos por fin su majestad- saluda.

-Pero si eres la hija de Greta, wow, te vi cuando eras así una cosita- dijo el rey juntando sus dedos exagerando- nunca pensé que terminarías casándote con Hipo, que sorpresa-

Todos reímos, comenzamos a caminar, todos vestían de manera muy extraña, las mujeres usaban largos vestidos con peinados extravagantes y los hombres pues un tipo esmoquin muy extravagante también, Astrid miraba a todas partes con gran curiosidad, me causo mucha ternura.

-Espero que hayas traído tu ropa Hipo, preparamos un baile en tu honor- escuche la risa de Astrid a mis espaldas, no me gustaba bailar… pues bueno la pierna no deja moverme mucho que digamos.

-No traje la vestimenta apropiada Rey… - comento rápido.

-Eso no es problema, puedes ir con mi hijo, él puede ayudarte con eso- sonríe.

-Perfecto- sonrió forzado, si… perfecto. Astrid se me acerca y me dice al oído.

-Vamos, no será malo verte bailar- me susurra riendo.

-¡Ah! Tú también debes ponerte un vestido apropiado Astrid- dice la Reina Gloria llegando, era bajita y con el pelo largo y colorina. Nos sobresaltó ya que no la habíamos escuchado cuando se acercó.

-¡Gloria, que bueno que llegaste!- le dice a su esposa.

-Un gusto verlos nuevamente, veo que ya no son esos niños que peleaban por un peluche de dragón-

-Qué bueno es verla- digo.

-Entonces… Astrid ¿prefieres un vestido azul o verde?- la Reina la toma del brazo y se la lleva, yo rio, entonces mi novia voltea un poco su cabeza y me mira con cara de que me calle pero obviamente no le hice caso.

-Bueno nos vemos en el baile- comenta el Rey y nos deja a Nathaniel y a mí.

Nos quedamos en un incómodo silencio al principio, y después escucho un ligero '' Sígueme'' así que lo hice, entramos al castillo y subimos una larga escalera hasta llegar a una habitación gigantesca, se encontraban diferentes tipos de trajes, diferentes diseños y colores.

-Puedes escoger el que quieras- me dice.

-Gracias- le contesto.

Una vez que me probé unos, al final me decidí por uno de camisa blanca, un terno negro y zapatos del mismo color.

-Así que… Astrid ¿he?- Habla por fin el príncipe.

-Sí, ¿no es increíble? Lo logre amigo, aun cuando pensé que nunca lo lograría- le digo molestando.

- Bueno pues tú eras tan…- hace un gesto de que era bajo y debilucho- y ella pues, es Astrid- sonríe a mencionar su nombre- es fuerte, guapa, con carácter, inteligente…- es mi imaginación o ¿él siente interés en ella? Quizás esté equivocado.

-Lo sé, es increíble, soy muy afortunado- le comento algo incómodo.

-Lo eres- me responde seguro- debes cuidarla, muchos querrán quitártela-

-Mhnnn- contesto- iré bajando seguro ya comenzó y no puedo llegar tarde- intente evadir el tema.

-Claro… iré de tras de ti Hipo-

-Bien-

Una vez en el gran salón, todos estaban conversando y apenas camine todos dieron vuelta a verme, supongo que no se les ha de ser familiar tener un jefe vikingo en su isla, buscaba a Astrid, busque y busque hasta que pude divisarla, se encontraba hablando con unas mujeres, algunas un poco mayores que nosotros, entonces me fui acercando.

*Un poco antes con Astrid*
Entre tantos vestidos, al final me decidí por uno color crema con toques dorados, no estaba acostumbrada a usar este tipo de ropa, incluso ni siquiera sabía bailar los bailes que son de aquí, seré una vergüenza enorme para Hipo, suspire, mi pelo se encontraba tomado, sujeto por una tipo tiara y pinches dorados y plateados.

-Te ves divina- dice la Reina Gloria a mis espaldas.

-Muchas gracias su majestad- le digo de vuelta con una sonrisa.

-Por favor, dime Gloria, te pareces tanto a tu madre a su edad- se veía que estaba emocionada.

-Está bien, Gloria, ¿usted lo cree?- sonrió aún más.

-Absolutamente ¿bajamos?- me pregunta mientras ya estaba bajando, yo la seguí lo más rápido que pude intentando no caer con lo largo que era el vestido.

Todo era tan hermoso, se encontraban metales de todas las formas y colores por todo el salón, sin darme cuenta nos acercamos a unas mujeres algunas un poco mayores que yo.

-Les encargo a Astrid señoritas, tengo que ir a buscar a mi esposo el Rey- pide la Reina.

-Sería un placer- comenta una.

-Nos vemos querida- se despide.

-Nos vemos-

-Entonces… ¿Eres Astrid Haddock?- me dice una castaña.

-Sí, soy la esposa de Hipo- contesto.

-¿Es verdad que te comprometieron con él a la fuerza? Ya sabes… por la muerte de Estoico el Basto- ante esa pregunta me sorprendo, ¿acaso esos rumores circulaban sobre nosotros? Intente tranquilizarme y le conteste:

-No sé de donde salió ese rumor… pero puedo asegurarte de que estoy completamente enamorada de él desde mucho antes de que se convirtiera en el Jefe de Berk, y sé que él siente lo mismo por mí- todas me miraron sorprendidas, entonces siento que alguien toca mi hombro, cuando doy la vuelta veo a Hipo con una sonrisa gigante, quizás me escucho, que vergüenza, me fije en cómo iba vestido, se veía guapísimo, pero no lo diría frente a las demás, tenía unas ganas enormes de besarlo, pero sé que no sería apropiado frente a tanta gente.

-Por fin puedo encontrarla M' lady- toma mi mano y la besa, yo me tenso ante la suavidad con que lo hizo y me sonrojo- ¿Me permiten llevarme a mi esposa señoritas?- las mira.

-Claro que no, puede llevársela- responde una sonriendo como tonta.

Tome su brazo y mientras nos alejábamos escucho como ellas dicen '' ¿No es guapo?'' '' Sí que tiene suerte'', yo me agarre a un más a él, no soy celosa, simplemente protejo lo que me pertenece.

-Entonces… ¿me amabas desde mucho antes?- pregunta aun con su sonrisa- ¿Qué tan antes?- seguíamos caminando sin rumbo fijo por la sala.

- Mucho antes de que construyéramos la Orilla del Dragón- le confieso avergonzada- tan solo no me di cuenta hasta un poco después, aunque no te confundas yo siempre te he querido, incluso antes de que encontraras a Chimuelo me resultabas interesante, pero nunca se lo diría a nadie- paramos de caminar y nos miramos- ¿y tú?-

- Yo siempre te he amado Astrid, incluso antes de que me vieras- me dice mirándome fijamente y acercándose a mí- pero cada día te amo más que el anterior- al decirme eso, sentí que me derretía, ¿Cómo no amarlo? Era el hombre perfecto, me acerque a él y le bese la mejilla.

-Entonces M' lady, ¿le dije lo irresistible que se ve esta noche?- me susurra en mi oído.

-Creo que no joven, pero créame que usted se ve mucho mejor- le contesto, ambos reímos.

-¿Quieres bailar?- me pregunta rápidamente.

-¿Qué?-

-¿Quieres bailar?- pregunta nuevamente, esta vez inclinándose y ofreciéndome su mano.

-Hipo… yo no sé bailar, solo te haría avergonzar-

-Y yo tengo una pierna- yo sonrió ante su comentario- ¿Entonces?- me dice.

-Está bien- acepto por fin y tome su mano, me atrajo a él.

(Me base en el video de Love Story de Taylor Swift para el baile y los trajes)

-Cuando era niño mi padre me llevaba a estos tipos de bailes, así que se puede decir que se un poco, primero debes alejarte de mí y damos una reverencia- entonces lo hicimos- luego debes colocar una mano cerca de la mía, sin que se toquen y la otra atrás de ti y ahora damos vueltas- yo lo miraba como si estuviera hechizada- ahora la otra mano y otra vuelta, ahora…- me tomo la mano y me atrajo otra vez y me toma de la cintura y con la otra mano toma la mía- pon tu mano en mi hombro- entonces lo hice- 1…2…3…- comenzamos a movernos lentamente- ¡vez lo estás haciendo!- veo mis pies y es verdad, estaba bailando.

-Es verdad… ¡Hipo lo logre!- dije emocionada.

-Sabía que podrías-

Estuvimos un rato así, bailando, hasta que el Rey se subió a una gran escalera y todos pusieron la atención en él.

-Queridos amigos, hoy tenemos un gran hombre entre nosotros, les presento al jefe de Berk, Hipo Horrendous Haddock iii, ven aquí- Entonces Hipo me deja y me da una mirada de que volvería pronto y yo solo asentí sonriendo.

-Rey Scar, nosotros le hemos traído un regalo para que complete su colección de metales preciosos, en agradecimiento por habernos recibido y darnos una cálida bienvenida- Entonces Eret llega la caja ante el Rey la abre-

-Pero si es Acero de Gronckle, muchas gracias muchacho-

-No hay de que- sonríe.

-Bueno, vuelvan todos a bailar, es un baile ¿no?-

*En ese mismo rato con Hipo*

Una vez que todos comenzaron a bailar le pregunte al Rey:
-¿Le ha gustado?-

-Claro que sí, es más como agradecimiento, te dejare escoger el metal que tú quieras- me dice mientras coloca una mano en mi hombro.

-Muchas Gracias- le di una reverencia y volví con Astrid.

- Estuviste increíble- habla apenas estoy junto a ella.

-No hice nada especial, ¿quieres dar un paseo?- le pregunto.

-Puede que un paseo antes de irse a dormir no está mal- ambos fuimos al jardín, estaba lleno de flores y decoraciones, habían esculturas de ángeles y de personas.

-Es precioso- dice ella, pero yo solo la veía a ella, se veía realmente hermosa con ese vestido.

-Creo que lo que está a mi lado es aún más bello- se me escapa, ella me mira sonrojada y sin avisar le doy un beso- Te amo Astrid-

-Yo también te amo Hipo-
Nos volvimos a besar, estaba seguro, lo más pronto que pueda le pediré ser mi esposa.

Notas de la Autora: LES TRAIGO MI ESPECIAL DE SAN VALENTIN! Espero que les haya gustado, tenía muchas ideas que las desarrollare en los siguientes capítulos, espero que hayan pasado un lindo San Valentin, ¡MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS!

No se olviden de dejar sus comentarios, si es que les gusto.

Los quiere, Kobato.