RECUERDEN QUE LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN SI NO A Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix. LOS QUIERO Y ESPERO QUE LES GUSTE.

-¡Berk a la vista!- Grito uno de los vikingos del barco.

Corrí hasta llegar a la orilla para ver Berk mi pueblo, mi gente, mi familia, mi hogar. Había pasado tiempo desde que no veía a Chimuelo, ni a mamá, ni a mis amigos, estaba emocionado y feliz, lo primero que haría sería dar un vuelo con Chimuelo.

-Había olvidado como se veía Berk de lejos- decía Astrid llegando junto a mí.

-Es increíble ¿verdad?- la miro, se encontraba con su clásica trenza apoyada en la orilla del barco con sus brazos, mirando Berk con una sonrisa, seguro estaba igual de emocionada que yo.

-Lo es, ya quiero ver a Tormenta, me pregunto si ha comido bien, si no se ha sentido sola o extrañado nuestras salidas matutinas- se veía preocupada, cuando escucho a Astrid hablando así me imagino que sería una madre estupenda, aunque quizás no esté en sus planes.

-Tormenta es fuerte e independiente, igual que su dueña- le pongo una mano en su hombro y me mira a mis ojos.

-Gracias- me dice- Sé que Chimuelo está muy bien también, es el dragón más valiente que conozco, igual que su dueño- me sonríe, yo solo rio- Oye… Hipo…- se pone seria.

-¿Qué sucede?- le pregunto, veo que pone una mueca pensando.

-Nada- dice y luego se separa un poco- Iré a arreglar mis cosas, nos vemos Jefe- sonríe y se va, la he notado un poco extraña, como si quisiera decirme algo, quizás es mi imaginación, eso me recuerda que debo trabajar en nuestros anillos, sonrio al pensarlo.

Apenas el barco toco tierra y comenzamos a bajar todos nos fueron a recibir con saludos y muy felices, a lo lejos pude ver como Chimuelo venia corriendo donde estaba yo, tirándose encima y lamiéndome.

-¡Chimuelo, sabes que no se quita!- rio- Yo también te extrañe mucho amigo- lo abrazaba fuerte- Nunca más me alejare de ti- él se aleja y me mueve su cola.

-¡Chica!- escucho a Astrid acercándose corriendo a Tormenta y la abraza- te extrañe tanto Tormenta…-

-Hijo, que bueno que llegaste- dice mi madre sonriendo.

-¡Mamá!- me acerco y la abrazo fuerte- Te extrañe-

-Yo también- me corresponde el abrazo.

-¿Las cosas han ido bien?- le pregunto.

-Sí, ha estado todo muy tranquilo, ¡adivina que! Organizamos una fiesta en su regreso-

-No era necesario- respondo.

-¡Claro que lo es!- Llega Patapez junto a los demás- Fueron dos semanas sin saber nada de nuestro jefe-

-Las dos semanas más tranquilas de mi vida- dice Patán y Brutilda lo golpea- ¡Au!-

-Eso te pasa por ser un imbécil- le dice ella.

-Estoy de acuerdo- llega Astrid riendo- Hola chicos, hola Valka- le sonríe a mi madre y se acerca a abrazarla, ellas se llevaban bastante bien, es lindo ver juntas a las mujeres que más amo en la vida.

-Está bien, nos vemos en un rato- digo- Chimuelo, vamos a dar un paseo amigo-

Entonces Chimuelo se acerca a mí, me subo en él y nos vamos, enseguida siento el viento acariciando mi cara, suspiro, cuanto extrañaba esta sensación.

-Tengo muchas cosas que contarte- le voy diciendo a Chimuelo y él me contesta gruñendo- conocí a gente fabulosa y vi a personas que no veía de hace mucho, pero ¿sabes? Lo mejor es que pude estar mucho tiempo con Astrid- me sonrojo al recordar mucho de nuestros encuentros, ¿cambiaran las cosas ahora que estamos en Berk? Ahora que lo pienso ya no podremos dormir juntos, ya que no estaría correcto-¡Aah!- grito, tomo mi pelo frustrado y me tiro en el lomo de Chimuelo- La amo amigo, siento que la necesito más que cualquier cosa, en el viaje pasaron cosas que… Uff, si supieras- escucho que Chimuelo se ríe juguetonamente- Ríete todo lo que quieras, pero decidí pedirle ser mi esposa- enseguida él vuela más rápido e intenta llevarme por un lugar así que fuimos. Nos metimos a una cueva, estaba muy oculto y oscuro- ¿Dónde vamos?- entonces llegamos a un claro donde se encontraba un cascada y dos lagos, de uno salía vapor y el otro era normal, estaba lleno de césped y flores, y en arriba se podía ver una apertura grande donde se podía ver el cielo- Es genial, podría aquí hacer la propuesta- lo miro y el asiente feliz- Gracias amigo, creo que es hora de que regresemos, la fiesta está por comenzar- y nos fuimos.

Narra Astrid.

Apenas Hipo se fue Brutilda se me acerco y me tomo del brazo llevándome lejos de los demás.

-Entonces…. ¿Cómo te fue con Hipo?- me pregunto moviendo las cejas con una mirada juguetona, abrí mis ojos ante la pregunta.

-Bien…- le contesto esquivando su mirada, entendiendo a lo que se refería.

-Oh vamos estas sonrojada, ¿enserio crees que me tragare eso de que no pasó nada entre ustedes mientras se fueron? Dime que no pasó nada y te dejare-

Yo no pude contestar, o en realidad no sabía que contestar porque tenía toda la razón, pasaron muchas cosas pero no significa que le contaría.

-¡A ja! Así que tengo razón, ¡Astrid! Se supone que deben estar casados ¿Qué hiciste pillina?- fruncí el ceño y la mire seria.

-No hicimos nada de lo que te imaginas, ahora iré a volar con Tormenta así que déjame en paz, estoy cansada- me fui corriendo mientras escuchaba su risa a mi espalda, hasta que llegue a donde Tormenta y me subí a su lomo-¡Arriba Tormenta!- y volamos, en realidad me sentía muy estresada, no por lo dicho por la hermana de Brutacio si no porque no sabía cómo decirle a Hipo que no quería separarme de él, ya me había acostumbrado a dormir con él y a compartir nuestro espacio, pero si se lo decía se podía sentir presionado y no quería que sintiera eso, pero estoy casi segura que sin él no iba a poder dormir, ¿quién me abrazará en mis pesadillas? ¿Quién me dará un beso de buenos días y noches? ¿Con quién jugaré a la guerra de almohadas y luego me mimará? Tan solo pensarlo me desespero, quiero que sea él y solo con él que haga todo eso- chica… no sé qué hacer- le digo a Tormenta- ¿Por qué de todos los vikingos tuve que fijarme en el chico más complicado?- mi dragón gruñe divertida y yo rio- Ya lo sé, no me arrepiento, es tan… perfectamente imperfecto, terco, atractivo, guapo, gracioso, tierno… ¿ya dije que era guapo?- mi amiga asiente- No lo cambiaría por nada ni nadie- sonrió enamorada, que ridícula debo escucharme ahora mismo, sin darme cuenta ya se había hecho tarde, así que retornamos a Berk.
Antes de ir al Gran Salón, decidí ir a mi casa a arreglarme un poco y luego partí junto a Tormenta, llegando pude ver a todos festejando, bailando y cantando, a lo lejos pude ver a Bocón, no lo había visto antes, me parecía triste verlo sin Estoico y sé que al igual que a Hipo y Valka le afecto su muerte, me acerque a él y lo salude.

-¡Astrid! Qué lindo verte, me parece que Hipo aun no llega- me saluda.

-Lo sé, quería saludarte- le sonrió- no te vi cuando llegamos-

-Así… sobre eso, lo lamento, me encontraba peleando con un Yak, se había comido mi bota- fruncía el ceño- pero antes de que lo golpeara la escupió-

-Ah… eso es bueno, supongo- subo los hombros.

-Lo es- me sonríe- bueno, te dejo…, dicen que tu madre hizo un pastel exquisito- yo me despido con la mano.

Sigo caminando, busco a Hipo pero no lo encuentro por ninguna parte, suspiro, hasta que siento una mano atrás de mí sobre mi hombro y me asusto.

-Tranquila, soy yo- me dice Eret y me doy vuelta para verlo.

-Hola, Eret- le saludo- ¿Está todo bien?

-Sí, claro, es solo que te vi un poco sola y quise acompañarte, ¿Puedo?- pregunta.

-Claro que puedes, entonces ¿Qué te pareció el viaje?-

-Estuvo bien, no conocía esos lugares así que fue interesante, pero por lo visto tu e Hipo la pasaron mucho mejor- me sonríe.

-¡Ahg! ¿Tú también?- digo frustrada y él me mira extrañado y me contesta un '' ¿Qué?''- Lo que pasa es que Brutilda me dijo algo un parecido cuando llegue-

-Solo es la verdad, me di cuenta del avance que tuvieron en su relación- me dijo y yo le sonreí, Eret se volvió uno de mis mejores amigos, quizás es porque nos parecemos demasiado, aunque a veces se comporte como un idiota, es un gran tipo.

-Que observador, tendré más cuidado entonces- le contesto, ambos reímos.

-¿Qué es tan gracioso?- escucho la voz de Hipo que se va acercando, yo sonrió como tonta apenas lo veo, pero luego de recordar el tema me pongo nerviosa.

-Eh… Es solo que Eret me contaba una caída que tuvo con su dragón, ¿no es cierto?- miro a Eret, este me queda mirando perdido hasta que captó mi mirada de ''ayúdame'' y me siguió el juego.

-Oh si… me dolió mucho pero Rompe cráneos está bien- mira a Hipo al decir esto, Hipo lo mira un poco serio, veo que no le cree mucho.

-Entonces es mejor que vayas a descansar- dice el castaño.

-Claro… eso hare Jefe, después de tomar un poco de Hidromiel claro- contesta Eret- Adiós- se despide de los dos y se va a la mesa donde están los demás del grupo.

-¿De que hablaban en realidad?- me pregunta curioso mi novio.

-¿Qué te hace pensar que te mentíamos?- me acerco un poco a él para acomodar un poco su traje, para despistar mi nerviosismo.

-Justo lo que haces ahora- me mira serio y yo me alejo.

-No es nada serio realmente- me sonrojo- me preguntaba de nosotros-

-Ahh…- me sonríe- que linda te vez cuando te sonrojas- eso hizo que me sonrojara aún más, que idiota es, lo golpee en el brazo y él al instante se sobo el brazo- ¡Au! ¿Qué dije?-

-Lo hiciste apropósito- le respondo y comienzo a caminar y él me sigue- además llegaste tarde.-

-Lo siento, es solo que me distraje en el paseo con Chimuelo- sonreí al escucharlo, me encanta que este con Chimuelo lo hacía ser él, lo tome de su mano y lo lleve entre la gente hasta un lugar más apartado tras unos pilares, estaba oscuro así que nadie nos vería- ¿Por qué me trajiste aquí?-

-No te escuchaba bien entre la gente- mentí- además… no hemos estado solos durante todo el día- lo abrazo pasando mis manos por su cuello atrayéndolo a mí- ¿Quieres saber exactamente lo que estaba hablando con Eret?-

-Sería bastante útil- me contesta pasando sus manos por mis caderas atrayéndome aún más a él, nuestros cuerpos encajaban perfectamente, suspiro.

-Piensa que pasó algo entre nosotros en el viaje y no solo él, también Brutilda y no me sorprendería que los demás también- le digo por fin, él pone una mueca con su boca y me dieron unas ganas enorme de besarlo, pero no lo hice.

-¿Y acaso no paso algo?- junta nuestras frentes- recuerdo muchos momentos- yo me rio y le beso la punta de su nariz.

-Claro que sí, pero piensan que hicimos ''eso'', ya sabes… estábamos solos, durmiendo juntos todas las noches pretendiendo ser marido y mujer- me sonrojo.

-Oh...- contesta y se aleja un poco- ¿Y qué dijiste?-

-Sí, ''Oh''- repetí- le dije que había dicho lo mismo que Brutilda y que tendré más cuidado, él me contesta con un 'Mmmh'

-¡Vez! Por eso no quería que supieras, sé que te pone incomodo el tema- cruzo los brazos.

-Bueno…- comienza a decir mientras se rasca el pelo- no es que me incomode, solo que no estoy tan acostumbrado a hablarlo-

-Creo que es mejor que volvamos- me dispuse a salir del lugar pero me sujeta la mano-

-Quedémonos un poco más aquí, por favor Astrid, tan solo pensar que no te tendré esta noche en mis brazos no me agrada- me volteo a verlo sorprendida, pensé que era la única que me sentía así, me acerque nuevamente a él esta vez tomando impulso y envolví mis piernas en su cadera y nos besamos con pasión, aun así me parecía que me afirmaba fuerte de mis piernas pero me sentía tan relajada, sin darme cuenta gemí cuando mordió mi labio y le di paso a mi boca y la exploramos más profundo, yo acariciaba su cabello y él mis piernas, separamos nuestras bocas para tomar aire, me apoyo en una pared y seguimos con nuestro juego estas vez no cerramos los ojos y nos sonreímos entre el beso.

-Te… amo… Hipo- le digo entre besos, comienza a besar mi cuello y en una oportunidad su cabello hizo cosquillas y reí bajito, volví a gemir un poco más fuerte cuando sus manos tocamos mi espalda por debajo de la ropa.

-Shh, alguien podría escucharte- se separa, tenía sus labios rojos e hinchados- Te amo tanto Astrid Hofferson, no tienes idea- yo junto nuestras frentes mientras intento tranquilizar mi respiración y sonrió feliz.

- Eres cruel, yo no puedo tocarte como quisiera, tu armadura no me deja- me quejo y el ríe fuerte- Estas noches serán duras sin ti- le acaricio la mejilla.

-Opino lo mismo de ti, pero ya todo cambiara ya verás- no sabía a qué se refería con eso, pero solo atine a bajarme y besarle el cuello hasta llegar a su oreja- Astrid…- gruñe.

-¿Si?- le susurro burlándome para luego alejarme- iré a festejar un poco más- le giño un ojo, me voy y lo dejo solo.

Narra Hipo

Astrid se fue y me dejo solo en aquel rincón oscuro, necesitaba una ducha fría con urgencia, cierro los ojos y apoye un rato mi cabeza en la pared para tranquilizarme, y luego salí, todos se encontraban bailando bailes vikingos, a lo lejos veo a Astrid bailando y riendo, se veía muy bella y feliz, parecía una niña bailando junto a su padre, la nostalgia me invadió al pensar que mi padre debería estar aquí con nosotros disfrutando estas fiestas.

-Sé lo que estas pensado hijo- mi madre aparece- Estoico de seguro está aquí, no porque no lo veas significa lo contrario- me da una sonrisa reconfortante y fija la mirada a donde recién yo la tenía- Astrid es una mujer ejemplar, sé que tu padre la quería mucho, ustedes son hechos el uno para él otro-

-¿Podrías guardar un secreto mamá?- le pregunto inquieto y ella asiente entonces me acerco a ella y le susurro- Le pediré que se case conmigo en estos días-

-¡Hijo, eso es encantador!- me abraza- a tu edad tu padre y yo ya estábamos casados-

-Gracias- le correspondo-

-Me iré a comer el pastel de la madre de Astrid dicen que esta delicioso- se va corriendo.

Me acerque a donde Astrid seguía bailando junto con su padre- Disculpe- le digo a él- ¿Me concede una pieza con su hija?-

-Claro que si jefe- dice mi suegro- es toda tuya- toma la mano de su hija y me la entrega en la mía.

-Muchas gracias señor- agradezco, mientras él se va y beso la mano de Astrid- Debo decirle M'Lady que su belleza supera a todas las estrellas de esta noche- ella me sonríe y hace una reverencia de gratitud- ¿Aceptaría bailar conmigo?-

-Pues usted no se queda nada atrás Jefe, y por supuesto que bailaré con usted-

Bailamos toda la noche.

Nota de la autora: ¡Hola! ¿Cómo están? Lamento mucho la demora, he estado con muchos exámenes y realmente quiero seguir con la historia, espero que les guste mucho porque me encanto escribirlo, si se dieron cuenta es un poco más largo que los demás. Muchas Gracias por sus comentarios, me parecen muy lindos, no olviden dejar ahora, jiji ~suspira~ Me encanta Hipo es tan lindo y caballero ¿no lo creen? ¡YO QUIERO UN HIPO!

Nos leemos pronto, dejen Comentarios.

Los quiere Kobato.