Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Pairing: Michi (Mimi Tachikawa x Taichi Yagami)

Canción: Vamos fugir - Skank.

Summary: Ambos eran jóvenes que querían vivir la vida a su modo. Por ese motivo, debían huir.

Cantidad de palabras: 320.


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Jóvenes

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El viento ondeaba su cabello y sus manos se elevaban todo lo que podían. El día aún no empezaba pero ella ya sentía cómo la energía del sol se apoderaba de cada centímetro de su piel. Su risa contagiaba, se apoderaba de la carretera por encima de la radio que iba sonando. Taichi la miraba embelesado por el retrovisor, jurando no haber visto nada más hermoso que Mimi sintiéndose libre.

Veinte años, aún no sabes nada de la vida. Nada salvo que quieres fugarte.

Porque eran jóvenes con el alma ardiéndole el pecho, con los ideales siendo sus estandartes en aquel viaje por encontrar un rumbo. Eran jóvenes y ellos sólo anhelaban conocer todo lo que su pequeña ciudad nunca les enseñó.

Estaban cansados de esperar cuando los demás les decían que debían madurar para poder comprender el mundo, para poder ser parte de él, para hacer planes, proyectos, todo. Ellos no querían oír sobre consejos que no sean los que ellos mismos descubriesen. Tomaron sus ahorros, pocas cosas, cargaron el auto y se marcharon a buscar una nueva aventura.

Porque ambos eran jóvenes que ardían con el día y aclaraban la noche con su paso.

Lo que ambos buscaban era salir del lugar que ya conocían, de las cosas conocidas y aburridas que los envolvían y así hallar otro distinto. Tomar atajos, perderse, pedir indicaciones, volver a perderse, dormir a la intemperie mientras el mundo giraba y ellos eran parte de él.

Vivir. Soñar. Crecer.

─¿A dónde vamos ahora? ─Preguntó Taichi cuando volvieron a cargar las cosas a su pequeño vehículo. Mimi sonrió y besó sus labios para montarse nuevamente.

─Más al sur… Donde el cielo sea más azul, la arena más cálida y donde pueda verte desnudo y tú a mí.

Ambos sonrieron y el sonido del motor encendiéndose fue el mejor augurio que pudieron predestinar.

Era jóvenes, la vida aún no estaba del todo escrita.


¡Gracias por leer!~