La historia no me pertenece si no a la autora de los libros Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix.
Hoy ha sido un día lleno de deberes, me levante más temprano de lo normal, ya que los pescadores han tenido problemas diciendo que un dragón les come todos los pescados que sacan, así que tengo que llevar a Chimuelo allí, respecto a mi resfriado me siento mucho mejor, Gothi me dio un remedio muy bueno aunque no puedo decir lo mismo del sabor, Astrid también está mejor, el único problema es que no he podido verla, las responsabilidades de Jefe me tienen bastante ocupado.
-Ahí está amigo- le digo a Chimuelo divisando al dragón acercándose a uno de los barcos, el me mira y nos fuimos a donde estaba, apenas el dragón vio a Chimuelo se quedó quieto, Chimuelo le rugió bastante fuerte y este se fue. Es bastante sorprendente como él lleva el cargo de Alfa, todos los demás dragones no dudan en hacerle caso, excepto los bebés ellos no obedecen a nadie- eres increíble- lo acaricio y el ronronea- vamos, a tierra-
Apenas llegamos muchos vikingos nos rodearon desesperados.
-Jefe, Los gemelos han roto mi techo, ¡OTRA VEZ!-
-Hipo, Mi dragón no quiere comer desde ayer-
-No encuentro a mi hijo Aspen-
-¡Ya paren!- Les grite y todos quedaron callados- tranquilícense, los ayudare ahora mismo, vamos por prioridad, Gelga- llamo a la mujer desesperada que había dicho que no encontraba a su hijo, ella era unos años mayor que yo, pero se casó muy joven, su hijo tenía unos 12 años y ella 28- Donde lo viste por última vez-
-Dijo que se iría a la Academia justo después de desayunar- lloraba desconsoladamente- lo he notado raro últimamente-
-Todos a buscar ahora mismo- les digo a todos- nadie descansara hasta encontrar al niño- entonces todos comenzamos a buscar, tome a Chimuelo y fui a buscarlo por cielo ya que así tenía una mejor vista.
Había pasado un buen rato hasta que veo entre unos árboles frente a una gran piedra algo moverse- ¡Ahí amigo!- le digo a Chimuelo y bajamos, cuando aterrizamos y baje de él vi de espaldas a Aspen, se escuchaba su llanto.
-¿Aspen?- lo llamo y me acerco, él no se mueve ni dice nada- ¿Estas bien?-
-Jefe- me mira sorprendido cuando me ve- ¿qué hace usted aquí?- me pregunta mientras intenta secarse las lágrimas.
-Tu madre está muy preocupada, no fuiste a la Academia, debes volver-
-No lo hare, soy una vergüenza para ella, y una vergüenza para la Academia- me dice con la voz quebrada.
-¿Qué te hace pensar eso?- me siento junto a él y entonces me mira, y antes de contestar pensó un poco.
-Seguro le parecerá muy tonto señor, pero me dan miedo los dragones- suelta sin más y apretando su puño con fuerza- no puedo subirme a uno, cuando se acercan salgo corriendo, todos se ríen de mi- se sonroja- quizás usted no lo entienda ya que usted es el Jefe y el gran entrenador de Dragones- yo le sonreí, claro que lo entendía, yo me sentía igual a su edad, también pensaba que era la vergüenza de Berk y de mi padre.
-Bueno… veras, a tu edad pase por algo parecido, era tan pequeño y delgado que hasta no podía sostener una simple espada- él me mira sorprendido- cuando comencé a entrenarme era la burla de todos, seguro te han dicho que antes se mataban dragones, pero sabes… gracias a eso descubrí a lo que soy bueno, y pude ver la verdad de las cosas e incluso hice amigos ¿o no Chimuelo?- mi dragón sonrió- quizás si lo intentas no te darán miedo- le sonrió- encontraras a tu dragón, ya lo veras.
-¿Usted lo cree?-
-Claro que si- le puse una mano en su pequeño hombro para darle confianza- ellos son criaturas que parecen atemorizantes, pero realmente pueden ser tan tiernos como una pequeña cría de yak y tan buenos amigos como cualquier ser vivo- nos paramos- ya es hora de irnos- me arrodillo para quedar a su altura, entonces siento como me abraza.
-Muchas gracias Jefe- me dice y yo le correspondo el abrazo, luego nos alejamos y nos sonreímos.
-No hay de que, es más te ayudare con tu miedo- le digo- y la primera prueba es que nos subamos a Chimuelo y así llevarte donde están los demás-
- Pe-pensándolo bien, estoy mejor aquí, puedo volver caminando- me habla nervioso y asustado.
-¡Vamos! Chimuelo es el dragón más seguro del mundo, te prometo que te protegerá- le sonrió.
El niño duda un poco hasta que se atreve a subir a mi dragón, mi amigo y yo lo ayudamos un poco a subirlo y luego me subí atrás de él.- Ahora afírmate bien- le digo y él lo hace. Apenas llegamos a Berk pude ver a su madre con lágrimas en los ojos de la emoción.
-¡Mamá!- corrió Aspen a darle un abrazo a su madre.
-¡Aspen! Gracias a los Dioses que te encuentras bien, me tenías tan preocupada- lo abraza fuerte, sonreí a la escena, me gustaría tener un hijo tan tierno como Aspen algún día junto a Astrid, hablando de ella, ¿Dónde estará?, me acerque a mi madre quien estaba hablando con otras de las mujeres sobre lo que sucedió- Mamá, ¿has visto a Astrid?- le pregunto con una sonrisa.
-No hijo, solo sé que fue con Eret a revisar los puntos de vigilancia de la Isla- me dice, fruncí el ceño, ¿Con Eret, otra vez? Si, últimamente ha pasado mucho tiempo con él- Gracias-
-Jefe, aun mi techo está roto-
-Llamen a los gemelos y póngalos a reparar el techo- les ordeno a dos de los vikingos que se encontraban junto a mí y asintieron.
-Mi dragón aun no come- me dice preocupado Cubeta.
-Muy bien, vamos a ver qué le pasa-
Luego de ir a ver a su dragón y descubrir que no quería comer por un gran dolor de estómago que luego fue sanado por Gothi, pude ir por fin a casa, era muy tarde, me dolía todo, pero aun debía ver algunos planos.
-Ve a dormir amigo, debes estar cansado- le sobo el lomo a Chimuelo y se va si no antes lamer mi mano como muestra de preocupación- Estaré bien no te preocupes- entonces se va- Entre y subí las escaleras hasta llegar a mi cuarto y fui a sentarme frente al escritorio, suspire y sobe mi cuello por el dolor, escucho que alguien abre la puerta y luego la cierra cuando mire quien era vi a Astrid con una sonrisa que desapareció apenas me vio.
-Hipo… ¿Qué te paso? ¿Estás bien?- me pregunta preocupada y se acerca a mí.
-Ahora que te veo mucho mejor- le suelto y ella se sonroja y me sonríe- he estado ocupado todo el día, me duele todo- me quejo- ¿Crees que puedas darme un masaje?-
-Claro que si- me responde y me da un beso en la magilla- lo que sea para que te sientas mejor- yo le doy una sonrisa, me paro, y me saco la camisa, siento sus ojos en mí recorriendo mi parte expuesta.
-¿Te gusta lo que ves?- le sonrió de forma juguetona y ella me sonríe de la misma forma.
-Es una vista muy buena en realidad- me dice y se muerde su labio inferior, ella estaba jugando con fuego, pero en realidad me encontraba muy cansado como para hacer algo más que acostarme boca abajo en la cama, ella se quitó la falta con púas y sus hombreras y se sentó con cada pierna a mis lados sobre mí y comenzó a hacerme el masaje, gruñí apenas sentí sus frías manos en mi piel desnuda- Estas muy tenso-
-Fue un día Hmm… muy ocupado- intente hablar.
-Shh… solo relájate y disfruta ¿sí?- me susurra en mi oído, luego lo besa y sigue masajeándome, tiene unas manos magnificas…- Te extrañe mucho- yo le respondí con un pequeño jadeo y ella rio bajito- Hoy fui a ver los puntos de vigilancia, están bien por si te lo preguntabas, Eret me ayudo- me tense al escuchar- fue de gran ayuda en realidad- gruñí un poco más fuerte pero esta vez por molestia- Lo siento Hipo ¿te dolió algo que hice?-
-No- respondí cortante.
-Sé que algo te pasa, puedes decírmelo- me susurra otra vez, pero no le contesto, ella detiene sus manos y yo me quejo otra vez- No actúes como un niño Hipo- me regaña, yo resoplo.
-Es solo que no te he visto mucho estos días y tú pasas tiempo con… otras personas- le digo, ella se pone junto a mí en la cama con los brazos cruzados y el ceño fruncido y yo me puse frete a ella.
-No porque nos vayamos a casar puedes decidir con quién puedo y no pasar tiempo- dice molesta.
-¿Qué? No me refería a eso Astrid- paso una mano por mi pelo- es solo que sé que Eret no se acerca a ti solo por amistad…- confieso, entonces aparece un silencio incomodo entre nosotros.
-¿Eret? ¿Estas celoso por Eret?- levanta una ceja.
-No estoy celoso- le corrijo.
-Oh claro que lo estas- me apunta con el dedo.
-Puede que lo esté ¿contenta?- confieso, ella comienza a reír y yo me enojo aún más- ¿Qué es tan gracioso?-
-Hipo… baja las revoluciones, aun sigues muy tenso- se acerca y se pone a mi regazo, yo miro a otro lado pero ella toma mi rostro entre sus manos- no tienes por qué estar celoso, al único que quiero es a ti- acaricia mi mejilla y acerca nuestros rostros- yo- beso- te amo- eso- demasiado- me besa y acaricia mi pelo, yo sonreí en sus labios y la abrazo.
-Te amo M'lady y lo siento por comportarme como un tonto- digo apenas nos separamos ella sigue acariciando mi pelo y me sonríe- ¿Qué?-
Ella niega con la cabeza- nada, es solo que me gusta cuando me llamas así- se sonroja y yo sonrió con de lo tierna que se ve- Oye… Hipo, ¿puedo dormir contigo?- me pregunta- es que no quiero estar otro dia sin verte por lo menos un rato-
-Claro que puedes M'lady- le beso la frente- sé que no hemos podido dar aun el aviso de nuestro compromiso pero te prometo que mañana lo haremos sin falta-
-He esperado hasta hoy, puedo esperar unos días más- me guiña un ojo y nos reímos, entonces nos fuimos a poner algo para dormir, yo dormía solo con ropa interior así que me quite la ropa mientras Astrid fue a buscar una de mis camisas- Date la vuelta- me dice.
-¿Enserio Astrid? No es como si fuera a ver algo que no haya visto antes- le digo riendo, ella solo me mira con el ceño fruncido- Bien, bien- resignado levanto las manos en sentido de paz.
-Ya puedes darte la vuelta- cuando la miro llevaba mi camisa puesta y le quedaba hasta los muslos, se notaba que no llevaba nada abajo y eso me hizo sonrojar, ni estuviera tan cansado… entonces nos fuimos a la cama y nos acostamos abrigándonos, ella puso su cabeza apoyada en mi pecho y yo la abrace atrayéndola aún más a mí- ¿Puedes creer que luego estaremos así todas las noches?- susurra, se notaba lo relajada que estaba.
-No puedo esperar- le beso la cabeza y ella suspira y cierro mis ojos.
-Oye Hipo- me dice despertándome justo cuando estaba entrando a mi sueño- ¿siempre me vas a querer? ¿Aunque este con arrugas y ya no sea tan ágil o fuerte?-
-¿A qué viene esa pregunta?- le digo mirándola sorprendido, ella me mira seria.
-Es solo que las uniones vikingas son eternas y no quiero que luego te arrepientas de casarte conmigo- me dice algo inquieta.
-Yo siempre te voy amar y voy a estar contigo, donde sea, cuando sea, como sea- le acaricio la espalda.
-¿Aun que ya no sea linda y joven?- me mira como una niña.
-Tu siempre eres hermosa, y siempre lo serás, me da lo mismo los años que tengas- ella me mira con ternura y yo sigo- sean 20 o 30…- ella ríe- 60 o 90 o incluso 100 años y ya no tengas pelo ni puedas caminar-
-¡Hipo!- me empuja un poco el pecho mientras ríe aún más y yo me uno a ella- Gracias, yo también siempre te voy a amar- se inclina un poco y me besa suave y luego vuelve a recargar su cabeza en mi pecho y me abraza.
-Astrid, ¿te gustaría tener hijos?- le pregunto nervioso, busco alguna reacción en ella pero solo siento como se tensa- está bien si no quieres- digo un poco decepcionado.
-N-no es eso, me sorprendiste es todo- mueve un dedo en círculos sobre mi pecho pero no me mira- ¿sabes? Cuando era niña nunca estuvo en mis planes ser madre pero luego te conocí a ti- sonreí al escucharla- me encantaría ser la madre de tus hijos Hipo, pero siento que aun somos muy jóvenes- al escucharla me deja más tranquilo, por lo menos no rechaza la idea- aunque si por alguna razón quedo embarazada antes de lo planeado no me molestaría- esta vez me mira y yo le acaricio el cabello.
-Gracias- le digo y ella me sonríe- buenas noches-
-Buenas noches mi chico dragón- nos acurrucamos entrelazando nuestras piernas y sin dar nos cuenta nos dormimos.
(Astrid)
Apenas desperté vi que Hipo seguía durmiendo, se veía tan guapo, bese su pecho y me acurruque más a él, hacía mucho frio, pero su cuerpo se encontraba muy abrigado, entonces la charla de anoche vino a mi memoria, tener un hijo de Hipo y mío, la idea me parece hermosa, un bebé que se parezca a él, seria adorable, sonreí, escuche como Hipo soltó un suspiro en sueños, me puse suavemente sobre él acostada y empecé a besar su cuello desde su hombro hasta llegar a su oreja y luego viceversa, el suspiraba aún más y paso un brazo por mi espalda baja atrayéndome aún más a él inconscientemente, no hacíamos esto desde que estábamos en el viaje, me encanta como el reacciona a mis caricias- Hipo- le susurro, pero no despierta, tomo un poco de su cabello y comienzo a hacerle unas pequeñas tranzas ya que las que tenia se habían soltado.
-¿Qué estás haciendo?- me pregunta con la voz ronca y un ojo abierto, signo de que acababa de despertar.
-Nada- le contesto- no quería despertarte, lo siento- me disculpo.
-No te preocupes, daría todo porque todas mis mañanas fueran así- me abraza aún más y nos dimos un cálido beso- buenos días-
-Buenos días jefe- le sonrió cuando pone sus manos en mi cadera e invierte las posiciones quedando el sobre mí.
-Eres tan hermosa, hasta por las mañanas- pone su cara entre mi cuello y lo besa, jadeo sin darme cuenta y suelto un gemido cuando comienza a subir su mano por debajo de la camisa que tenía puesta mientras la otra acariciaba mi muslo derecho.
-Hipo, nos pueden escuchar- le digo intentando alejarlo pero se resiste.
-No lo harán si te quedas callada-
-¿Estás insinuando que hago mucho ruido?- le digo ofendida y el ríe bajito aun contra mi cuello haciendo que me estremezca.
-Solo un poco- me dice y yo lo golpeo- ¡AU! Lo siento-
-Eso te pasa por ser un idiota- indignada.
-¿y el ''por todo lo demás''?-
-Esta vez no lo hay- respondo y él me besa callándome y mordiendo mi labio inferior, reprimo un sonido en su boca, que gran forma de hacer callar.
-Esto por todo lo demás- me dice contra mis labios, yo acaricio su mejilla y seguimos besándonos, hasta que no teníamos aire- vamos a dar el aviso ahora- se levanta y va a buscar su ropa dejándome anonada en la cama.
Salto emocionada de la cama y voy a buscar mi ropa, una vez vestidos salimos de su casa, Valka por lo visto ya se había ido a desayunar al gran Salón, una vez llegamos todos nos miraron y nos saludaron, Hipo se subió a una mesa.
-Queridos amigos de Berk, les tengo una gran noticia- todos lo miraron y se quedaron callados- hace poco hable con Astrid, y le pedí que fuera mi esposa y ella ha aceptado, nos casáramos la próxima semana- todo esto lo dijo mirándome, todos se volvieron locos al escuchar la noticia, fueron a abrazarnos, a Hipo lo tenían adolorido de todas las palmadas amistosas que los vikingos le daban en la espalda.
-¡Ya era hora!- dijo Bocon acercándose.
-Estamos muy felices por ustedes- dice Patapez acercándose con nuestros amigos, todos nos abrazamos como grupo que éramos, Eret también lo hizo.
-Me alegro mucho de que por fin estén comprometidos- nos dice Eret, ambos le sonreímos.
-Muchas gracias- le digo y le doy un abrazo e Hipo nos sonríe.
-A celebrar el compromiso de mi Hipo el Jefe y su futura esposa, este día Berk está de fiesta- dijo la madre de Hipo- Soy la madre más feliz al verlos así de enamorados- ella se acerca y nos abraza fuerte.
-Gracias Valka- le digo correspondiéndole el abrazo feliz.
-¡Que comiencen los preparativos!- dice Hipo fuerte mientras toma mi mano y nos mirábamos para luego besarnos.
Notas de la autora: ¡Hola CHICOS! ¿Cómo están? Yo muerta de sueño, pero tenía muchas ganas de avanzar con la historia, espero que les haya gustado, el día que todos esperamos se acerca. Nuevamente Gracias por sus comentarios, me gustaría que me dieran ideas para los siguientes capítulos.
Los quiere Kobato.
