Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Pairing: Yoshino Fujieda x Masaru Daimon.

Canción: Chandelier - Sia.

Summary: Morir siempre le había causado pánico, porque es algo que uno no espera. Porque aparece cuando menos uno lo desea.

Cantidad de palabras: 600.


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La mujer del puente

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Aún podía recordar la áspera sensación en el pecho cuando el peso tocó el agua y se hundió en ella, despertando la calma de la noche. Aún podía ver su rostro antes de desaparecer. Aún podía sentir la desolación de aquel segundo. Morir siempre le había causado pánico, porque es algo que uno no espera. Porque aparece cuando menos uno lo desea.

Pero la mujer que se arrojó del puente una noche de invierno no esperó a que la muerte llegara por ella. Decidió adelantarse y conocerla antes de su tiempo. Nunca pudo comprender aquel final por la tierna edad de diez años cuando presenció el suicidio de una desconocida.

Sin embargo, esa desconocida formó parte de su vida a partir del instante en que decidió acabar con su vida. Para Yoshino lo fue, porque desde ese día, ella la llamaba la mujer del puente, la que no temió, la que no esperó, la que no vivió.

Y cuando la edad de veinte años afloró en la pelirroja pianista, se encontraba sentada sobre la barra de un bar sin nombre, adormeciendo su garganta con cada trago y llenando su estómago de algo que sólo la hacía sentir fatal. Pero no era eterno, el dolor no lo era. Ella lo sabía mejor que nadie.

─¿No has bebido suficiente? ─Una voz que conocía perfectamente resonó a sus espaldas.

Su cuerpo tembló y las ganas de llorar regresaron. No prestó atención, en su lugar, levantó la copa al cantinero para beberse otro shot de tequila. Sonrió, porque llamaban shot a algo que te mata lentamente. Ella se sentía morir a cada segundo pero prevalecía en ese asiento, aguardando a que el fin de su pequeño vaso no cese.

─¡Yoshino! ─Rugió Masaru Daimon, jalando su brazo y obligándola a mirarlo─. ¡Deja de beber, maldita sea!

─Tú no entiendes… ─Susurró molesta─. Sólo quiero detener esto.

─¿Detener qué? ─Preguntó sin elevar la voz. La veía allí ebria y sabía que a los gritos ella no reaccionaría.

─Sólo estoy aguantando por una noche… ─Volvió a susurrar, llevándose el vaso a los labios con una mano temblorosa. Masaru suspiro y antes de que ella pudiese beber un sorbo, él le quitó de las manos el pequeño vaso.

─Nos vamos. ─Su sentencia no daba lugar a replica alguna, ella intentó forcejear un poco pero terminó cediendo. Estaba demasaido ebria como para llevarle la contra.

Él la metió en su auto y mientras circulaban por la dormida ciudad, ella pensaba en la mujer del puente. La que no temió, la que no esperó, la que no vivió. Ella sabía que fue una decisión dura y drástica pero tras pasar por tantos golpes en la vida, ya no sabía si quería seguir con aquello.

Pero Masaru llegó antes de que su vaso se terminara.

Miró al moreno manejando a su lado. Normalmente, ella sería la que tomara la postura del adulto responsable entre ambos, sin embargo, allí estaba siendo regañada por Masaru hasta que llegaron a su propio departamento. Él sabía que los últimos meses fueron duros para ella y regresar a su casa sería regresar al tormento que intentaba librar de su mente.

Recordaba que cuando era más joven, solía decir que las chicas ebrias disfrutaban más de la vida, totalmente absorta en su nube de alcohol que ya no sentía nada. Ella, estando en aquel episodio cercano a la inconsciencia, aún podía sentir el lacerante dolor carcomiendo su cuerpo. Ella quería soportar una noche más para despedirse por la mañana, pero Masaru detuvo el reloj, detuvo su record de tragos y detuvo a que ella siguiera los pasos de la mujer del puente.


Es la primera vez que escribo de ambos, espero no haberlo hecho tan mal xD

¡Gracias por leer!~