Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Pairing: Mimato (Mimi Tachikawa x Yamato Ishida).
Canción: Demons – Imagine Dragons.
Summary: Sus ojos se encontraron, Yamato vio tanta luz en los castaños de Mimi que quiso un poco de ella en su ser. Y ahí iba nuevamente su codicia innata. Él quería todo de ella, eso le asustaba.
Cantidad de palabras: 480.
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Demonios
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Había una buena razón del por qué Yamato Ishida nunca dejaba que alguien llegara a él. La pared que edificó por tantos años desde que tenía uso de memoria, lo hacía para resguardarse, para no sufrir. Mentía. Él lo hacía porque algo dentro suyo era venenoso y él no quería lastimar, no quería hacer sufrir.
Siempre alejaba a las personas que intentaban tocar su interior. Y él se resguardaba tras esa pared, ocultaba la verdad que implicaba su soledad. Porque no todo era bueno en uno, estábamos hechos de codicia después de todo.
Pero cuando Mimi centró sus ojos en él, algo vibró en su ser. Algunas veces, él quería que ella lo tocara, que se inmiscuyera y llenara de luz lo que tenía oscurecido. Sin embargo, recordaba que la bestia seguía en su interior y no habría mucho por hacer mientras ésta siguiese dentro. Él volvía a alejar a Mimi, volvía a reforzar la pared que los separaba.
Entonces ella tomó su rostro un día, acarició su mejilla y aunque él la evitase, ella hizo que lo mirase. Porque sabía que en sus ojos, glaciares solitarios y fríos, se resguardaban sus demonios.
─No te acerques demasiado… ─Pidió él en un hilo de voz que ella respondió con una sonrisa, acortó la distancia entre ambos y capturó sus labios con los propios.
Él cerró los ojos de a poco, entregándose a aquel instante de lucidez. Ella era eso, era luz al final del túnel. Pero él estaba demasiado hundido en un infierno personal que temía que el desastre ocasionado por Mimi, la terminase hiriendo. Se separó de ella y apartó la vista nuevamente.
─¿Por qué me alejas? ─Preguntó ella dolida.
─No lo entiendes… Lo hago por ti ─Respondió, mirándola de soslayo─. Si supieras lo que soy en realidad, no estarías aquí.
─Eres como eres. No pretendo cambiarte, Yamato… Me gustas.
─Necesito alejarte ─Respondió pero ella no pretendía marcharse por más excusas que él pusiera.
Ella volvió a acercarse a él a pesar de la advertencia hecha. Sus ojos se encontraron, Yamato vio tanta luz en los castaños de Mimi que quiso un poco de ella en su ser. Y ahí iba nuevamente su codicia innata. Él quería todo de ella, eso le asustaba.
─Tienes que dejar atrás la tortura que te haces. ─Mimi tomó su mentón y él ya no opuso resistencia.
─Enséñame como ─Fue su último pedido antes de que ella volviese a besarlo y encendiera cada rincón de su ser.
¡El mimato es amors!
