Los personajes no me pertenecen, pero si a Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix. LOS QUIERO Y ESPERO QUE LES GUSTE.
Llego la hora de la verdad, aquí el capítulo que tantos me han pedido, disfrútenlo
Advertencia: este capítulo tiene contenido para mayores o contenido explicito, exactamente en la parte de la noche de bodas, se recomienda discreción (siempre quise usar esa frase )
-Astrid, hija... hoy es tu boda-
Mis ojos se abrieron apenas escuché las palabras de mi madre, por lo que me paré rápidamente y corrí por toda la habitación buscando mis cosas.
- ¡Es tarde! - digo desesperada mientras buscaba ropa.
-No realmente- ella me mira con una sonrisa de lado- vamos, es hora de tu baño- ella me toma del brazo y me lleva a la bañera,la cual estaba llena de rosas y flores de muchos colores, el agua se notaba tibia y cristalina, me saqué la ropa y fui metiéndome mientras sentía el agua en mi cuerpo, suspiré relajada.
-Eso hará que estés bien perfumada y tu piel se vea más linda- dice mi madre con ternura mientras me lavaba el cabello, podía sentirme como una niña otra vez... cuando me preparaba cada día para ir a la academia.
Una vez terminado mi baño me sequé y me puse mi vestido de novia con ayuda de mi madre, el cual era blanco y largo, con detalles dorados, me recordaba un poco al vestido que usé en el baile en el viaje con Hipo, mi madre me peinó con delicadeza como si mi cabellera rubia se fuese a romper en cualquier momento, y luego me hizo una trenza para después recogerla en un tomate, cerré mis ojos en todo ese momento, intentando grabar en mi memoria ese lindo momento.
- Te vez preciosa- me susurra apenas camina frente a mí,comenzó a secar sus lágrimas- eres toda una mujer hija- mi corazón se oprimió
-Madre...- me levanté de mi asiento y la abracé con amor - te quiero mucho, gracias-
- Y yo a ti hija, mira- fue en busca de algo que no reconocí, era una pequeña tiara dorada, se inclinó y me la puso- la tradición dice que debes llevarla el día de tu boda, luego esta tiara será dada a tu hija- la idea me emocionó al instante, era un lindo detalle.
-¿Significa que tu también la usaste en tu boda? - ella asintió como respuesta- Gracias mamá- la volví a abrazar con todo el cariño del mundo, ¿que estará haciendo Hipo?
(Hipo)
Estaba vistiéndome, o intentándolo, antes de eso me había dado un baño y peinado el cabello, mi traje consta de una camisa delgada, unos pantalones de cuero y una capa de piel gruesa, era muy bonito, sabía que era la misma capa que mi padre usó el día de su matrimonio, y... de alguna forma, me hacía sentir que estaba ahí conmigo. No podía dejar de pensar en lo nervioso que estaba, pero cuando cerraba los ojos podía ver la sonrisa de él que me mostraba que todo estará bien.
-Te vez todo un jefe cariño- escuché a mi madre, justo detrás de mi.
-Gracias- le sonrió mientras toco mi cabello un poco para arreglar mis mechones rebeldes-¿que traes ahí?- pregunto con curiosidad mientras me acerco a ella.
-Bueno... se dice que debes entregar algo especial a la novia el día de la ceremonia, y... que más especial que esto- me mostró el hacha de mi padre, miré el arma sorprendido y la tomé con delicadeza.
-Es perfecto mamá, gracias- la abrace con los ojos llorosos-sé... que él estaría feliz de estar aquí- digo con nostalgia.
-Lo está hijo- pone una mano en mi pecho- aquí-
Entonces salimos, caminé hasta que pude observar como todos estaban esperándonos frente a la estatua de mi padre, una muy linda idea de parte de Astrid, ya que sabia lo importante que era para él que nos casáramos, así que me pidió que fuera junto a su estatua, yo acepté de inmediato, todos me quedaron mirando apenas llegué y los músicos comenzaron a tocar atrás de mí, entonces escucho que Bocón dice
-Con ustedes la novia- miré hacia donde todos miraban, Astrid apareció lentamente, se veía preciosa, con un largo vestido blanco y dorado, parecía una diosa, apenas llega junto a mí no dejamos de mirarnos, comenzamos a caminar, mientras los músicos seguían nuestro paso.
Llegamos hasta Gothi, con lo nervios hasta nuestra alma, aunque Bocón sería quien traduciría todo, la anciana hizo una seña para que la música parara, el silencio reino el lugar por unos momentos.
-Estamos aquí, para unir a estos vikingos en sagrado matrimonio, pero primero, los Dioses deben bendecirlos, es por eso que presentamos el martillo- tomaba el martillo de la aldea- como la presencia de Thor- lo tomé y lo dejé a los pies de la estatua de mi padre, luego volví a mi lugar-también, le pedimos a Freya amor y salud para los novios, dando como ofrenda una manzana- la tomé con cuidado y fijé mi mirada en Astrid, seguro pensó lo mismo que yo, la noche en que le pedí ser mi novia, le di un mordisco y luego se la pase a ella, también le dio una mordida, luego la dejamos junto el martillo y volvimos nuevamente.
-Por último, Odin..., dales fuerza y sabiduría-nos pasaron un cuerno con hidromiel, ambos bebimos de él- ahora pueden decir sus votos, comenzando por el vikingo-
Suspiré hondo para darme fuerzas, la miré fijamente y me tranquilizó darme cuenta que estaba igual que yo, por lo que nos sonreímos- Astrid Hofferson..., yo Hipo Horrendous Haddock III prometo amarte, respetarte y atesorarte por el resto de mis días, en la salud y en la enfermedad, en las desgracias y felicidades, te prometo que mi amor por ti... sobrepasará la muerte hasta el Valhalla- estaba nervioso, ella tenía lágrimas en sus ojos de la emoción.
-Hipo Horrendous Haddock III, yo... Astrid Hofferson juro amarte, respetarte, adorarte por siempre, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, que los Dioses sean testigos de que lo que digo es cierto, ni el Valhalla podrá separarnos- me sonríe aún más, cada segundo agradecía a los dioses porque me sentía el vikingo más afortunado. Nos pusimos los anillos con las manos tiritonas y apenas nos tocamos, sentimos una corriente que era difícil de explicar, no nos habíamos tocado hace 3 días.
-Hipo ¿aceptas a Astrid como tu esposa?-pregunta Bocón.
-Acepto-
-Astrid ¿aceptas a Hipo como tu legítimo esposo?-
-Claro que acepto- nos sonreímos.
-Con permiso de los Dioses, los declaro vikingo y vikinga- dijo Bocón mientras seguía traduciendo-puedes besarla chico- me comenta con picardía por lo que todos rieron, seguro si no fuera otra situación nos hubiéramos sonrojado pero esta vez no, solo nos importaba que ya estábamos casados.
Astrid se lanzó a mis brazos, yo la apreté a mí para besarnos con emoción, fue la mejor sensación del mundo, por fin estábamos casados, nos separamos para tomar aire,y reímos por olvidar en un momento que todo el pueblo nos estaba mirando y pero aún así volvimos a besarnos esta vez mas apasionado, todos comenzaron a aplaudir.
-¡Todos al banquete en el Gran Salón!- grito a nuestra gente apenas me separé de ella , todos felices fueron corriendo y la música seguía sonando detrás de la multitud, mi ahora esposa y yo nos quedamos allí un momento mirando la estatua de mi padre.
-Sé que está muy feliz-
-Lo sé- le digo y la abracé, me tomó la mano para irnos pero la detuve- espera, tengo algo que darte- ella me mira curiosa, entonces me fui a donde había dejado el hacha de mi padre y volví junto a ella- la tradición cuanta que el esposo debe darle algo que sea especial en su familia a su ahora esposa- entonces se la entregué.
-Hipo... es el hacha de Estoico- la mira con cariño y asombro- no puedo aceptarla, sé lo especial que es para ti y Valka- me mira con los ojos llorosos.
-Mamá fue quien me la paso, ella y yo queremos que la tengas y sé que mi padre te quería mucho Astrid, él está feliz de que la tengas tu- le acaricio el rostro- sé que está en buenas manos.
-Gracias...- nos volvimos a abrazar.
- Gracias Papá- dije mirando la estatua, luego nos tomamos de las manos y nos fuimos al gran saló estaban bailando, comiendo y festejando.
-Ofrezco un brindis por los Dioses como agradecimiento por todo esto y por nosotros-mirando a Astrid- ¡y todo Berk!- todos comenzaron a tomar Hidromiel mientras celebraban con energía y la fiesta siguió hasta tarde.
- Felicidades soldaditos del amor- dijeron nuestros amigos.
-Gracias chicos- digo divertido.
-Ya era hora, no quiero ni imaginar cuanto se demorarán para tener un hijo- dijo Brutacio y todos los demás rieron.
-Te aseguro que será lo que menos tardaran de hacer- soltó sin vergüenza Eret, yo me sonrojé mientras Patapez, los gemelos y Patan reían otra vez.
-No me hagas golpearte Hijo de Eret-dijo Astrid mirándolo feo- cortaré tus brazos si es necesario-él solo hizo un gesto para que se calmara.
Luego los chicos se fueron a beber y nos dejaron solos otra vez, pude escuchar a Chimuelo que se acercó a nosotros y nos dio sus "besos" lamiéndonos con alegría, mi mejor amigo y compañero estaba junto a mi, en uno de los momentos más importantes de mi vida, no podía estar más feliz.
-¡Sabes que eso no se quita amigo!- le digo y lo abrazo- gracias por estar ahí Chimuelo-
-Oye Hipo... ¿vamos? - me dijo Astrid con algo de timidez, yo solo asentí y cuidando que nadie se diera cuenta nos fuimos.
Una vez llegamos fuera de la casa tomé a mi rubia como una princesa en mis brazos y entramos, no podíamos parar de reír mientras subía las escaleras hasta llegar a... ¿pueden creerlo? Nuestro cuarto, la bajé y miramos asombrados, se encontraba lleno de flores, y velas.
- Tengo una sorpresa, no mires- me pide, yo cerré mis ojos sin quejarme, mi corazón saltaba a cien por los nervios y la impaciencia, escuchaba las pisadas de ella por la habitación y el sonido de sus ropas al suelo-ábrelos-
Cuando abrí mis ojos me encontré con Astrid solo con una pequeña bata de seda, se había soltado su cabello, se veía...preciosa y tan deseable.
- ¿Te gusta? - me pregunta dando vueltas haciendo que se le levantara y se le viera un poco lo que llevaba por debajo- es un regalo que me dieron hace un tiempo- me sonríe de lado y pone un mechón de su cabello atrás de su oreja.
-Estas preciosa- suelto mientras camino hacia ella, ella ríe nerviosa mientras la acerco a mí con cuidado de no asustarla y me atrevo a besarla suavemente y lento, cada sensación en nosotros era más emocionante que la anterior, y lo que fue un beso inocente luego se volvió apasionado, nuestros labios jugaban hasta que nuestras lenguas se encontraron, ella soltó mi capa dejándola caer, yo solo acariciaba su espalda baja y su rostro, de apoco fui desabrochando su bata dejándola con un lindo camisón corto de seda y encajes negros casi trasparentes que dejaba poco a la imaginación, tapaba las partes exactas. Tragué pesado ante la imagen, era demasiado...y no podía sentirme más feliz.
(Astrid)
Comenzamos a besarnos loca y desesperadamente, ambos queríamos esto, lo deseábamos desde hace mucho tiempo y no íbamos a parar. Sentí como él me tomo de los muslos haciendo que enrollara mis piernas en su cintura, no dejábamos de besarnos en ningún momento, en unos segundos estábamos en nuestra cama, si... nuestra, Hipo sobre mí, su boca invadía la mía, una mano acariciaba mi pierna derecha mientras la otra subía por mi camisón trasparente de encajes, se detuvo antes de llegar a mis pechos, sin vergüenza tomé su mano y la puse sobre mi seno derecho, dejamos de besarnos, gemí apenas comenzó a acariciar, él se alejó un poco me recorrió nuevamente con sus ojos verdes que tanto me encantan.
-Eres hermosa- me dijo con una sonrisa, yo sonreí por su comentario, quería que me tomara ahora mismo.
-Shh- le digo y lo acerco a mí, le saqué su camisa con delicadeza, nunca ha sido un hombre con grandes músculos, pero en su torso marcado mostraba todo el trabajo que ha hecho todos estos años, sus fuertes brazos también, Freya... es perfecto. Acaricié su pecho lentamente, admirándolo, el soltaba suspiros mientras me besaba el cuello por lo que me uní a los suspiros, sus manos fueron subiendo el pequeño camisón hasta sacármelo, quedando solo una prenda en mí, unas largas medias de seda, en un momento él solo se encontraba con su ropa interior.
Sus besos fueron bajando hasta llegar a mis pechos, mientras besaba uno acariciaba el otro con su mano, cambió de turno al mismo tiempo de que yo jadeaba, gemía y suspiraba, atiné a acariciar sus cabellos, pude sentir como sonrió sobre mí, su otra mano separó mis piernas, y se acomodó, haciendo que nuestras partes sensibles se tocaran.
-Ahh...- soltamos al mismo tiempo.
Siguió bajando, besó mi ombligo, gesto que me causó cosquillas y no pude evitar reírme, sabía que él era curioso, quería saber cada parte de mí y sus reacciones y yo no se lo iba a impedir, me sentía cada vez más amada, cuando estaba por llegar a mi centro, solo lo miró y luego beso mi muslo y mi pierna sacando una de las medias, hizo lo mismo con la derecha, luego fue bajando hasta llegar nuevamente a mi parte más sensible, se alejó un poco y me miro pidiendo permiso, yo solo abrí mas mis piernas dándole paso a que hiciera lo que quisiera, capto el mensaje, acaricio mis piernas y me atrajo más a su rostro, beso suavemente, mi cuerpo tembló de inmediato.
-Hipo...- jadeé, pero él solo gruño.
Sus dedos comenzaron a jugar con mi clítoris, me estaba matando, mis manos se agarrarón fuerte de las sabanas, mientras seguía acariciando, jugando conmigo, estudiando mis reacciones, nuevamente me besó, esta vez mas erótico, sentía su labios y algo más en mi parte baja, atiné a verlo, su rostro se encontraba pegado allí, Dioses, y entonces casi pude ver nubes cuando un dedo entró en mí.
-¡Ah! No pares- pedí sin aliento- se siente tan bien-
-Estas húmeda- me dice, que idiota, Lo hubiera golpeado si no estuviera así, claro que estaba excitada, siguió besando y agrego otro dedo.
-Hi-hipo, no puedo más, por favor- le pedí desesperada, sentía que estaba cerca, él se alejó y subió hasta poner su rostro cerca el mío, rápidamente le saqué lo poco de ropa que tenía.
-Alguien no tiene paciencia...- se rio en mi oído, causando que mi piel se erizara.
-Cállate- le regaño, mi voz se escuchó ronca por la excitación.
Me besaba apasionado, sus labios sabían a mí, era raro pero no me molestó en absoluto.
-¿Estas lista?- me pregunta, sus ojos estaban más profundos que antes, y solo podía pensar de que él es todo lo que necesito.
-Si... Hipo, he esperado esto desde hace tiempo- hasta me costaba respirar.
-Yo también- me responde, se acomoda, aproveché de ver su miembro, ¿realmente eso puede entrar? ¿No es muy grande? Sentí su punta en mi entrada, fue lento, gracias a lo estimulada que estaba no hubo gran problema hasta que se encontró con la barrera, esa barrera que una vez cruzada seré suya oficialmente.
-Astrid...- gime- puede que duela- me mira preocupado.
-Cariño... me han llegado fechas y he sobrevivido a la fiebre de Odin, creo que puedo soportar esto- le sonrió y le acaricio el rostro- nunca me harías daño, esto es inevitable- me mira con una mueca de disgusto, lo apego a mí, lo rodeo con mis piernas, y atrapo su espalda, siento cuando se hunde en mí, sentí dolor, un horrible dolor, sin darme cuenta unas lágrimas corrieron por mis mejillas.
-M'lady... - el secó mis lágrimas- lo siento tanto-
-N-no lo... hagas- le digo luego de un momento y le sonrió como puedo.
Ninguno de los dos nos movimos en un rato, hasta que el dolor ya no era tan fuerte y él se movió un poco para acomodarse, sentí un placer gigantesco, fue inevitable gemir.
-Lo siento- se disculpa, yo niego.
-Puedes moverte- le digo, nuestros labios se encontraron para calmar nuestros nervios, sentía como la temperatura subía aún más entre nuestros cuerpos y su cadera se movía en un suave vaivén uniéndose con la mía.
-Eres muy estrecha- gime en mi oído, yo solo me afirmaba de su espalda y sus brazos, enterrando mis uñas, nunca había sentido algo parecido, él gruñó cuando me sintió más cerca.
-Más rápido- le pido, el cumple a gusto, yo también movía mis caderas, llegando a un ritmo aunque torpe en un principio luego fue perfecto.
Ambos gritábamos el nombre del otro, éramos nuestros en cuerpo y alma, el placer se hacía cada vez más grande. Mientras seguía moviéndose inició un camino de besos nuevamente descansando su rostro en mi pecho, yo me arqueé, acercándolo aún más si es que se podía.
-Astrid...-jadea fuerte.
-Hipo...estoy por...-
-Y...yo también-
Unimos nuestras manos mientras ambos nos llenábamos del otro y se sintió tan malditamente bien, gemimos fuerte al mismo tiempo, su peso sudoroso cayó sobre mí, y luego de calmarnos un poco intentó salir de mí pero no lo dejé por lo que lo abracé con mis piernas .
-No, espera un poco- le pedí, necesitaba tranquilizarme un poco, sentía que todo mi cuerpo palpitaba incluso partes que nunca en mi vida había sentido, ambos respirábamos entre cortado y rápidamente, una vez que nos tranquilizamos un poco, salió de mi lentamente, gemí nuevamente, sentía que una parte de mí se estaba escapando, se acostó junto a mí, mirando el techo, con un tierno brazo me atrajo a él y yo apoyé mi cabeza en su pecho, podía sentir su corazón como aquella vez en el claro.
(Hipo)
-Wow- digo al fin, ella me mira con el ceño fruncido.
-¿Wow? ¿Enserio? ¿ Es lo único que se te vino a la cabeza? - me pregunta con una ceja alzada.
-Bueno puedo decir muchas cosas, perfecto, magnifico...- le sonrió juguetonamente, ambos nos reímos- fue mucho mejor de lo que soñé, en realidad... eres increíble-
-¿Así que soñabas con esto? Al parecer me casé con un pervertido- la miré interrogante y ella rió fuerte y besó mi pecho.
-Para tu información esposa mía, tú eras quien siempre quería llegar a esto antes de casarnos- le acaricio la espalda, esposa... qué lindo suena-¿cómo te sientes?-miro preocupado su rostro.
Suspira pesado y se acomoda en las sábanas con lentitud-duele un poco, pero es normal, no te preocupes- me sonríe para tranquilizarme-lo volvería a hacer todas las veces posibles- me guiña un ojo mientras enredó sus piernas en la mía y luego bostezó.
-Duerme M'lady..., ha sido un largo día- le beso la frente- te amo-
-Te amo también, chico Dragón- se inclinó un poco y nos besamos, la abracé atraiéndola más a mí, y así es como caímos en los brazos de Morfeo, solo sabía que nunca abandonaría esta cama mientras le agradecía a Freya por unir nuestras vidas.
Notas de la autora: Esto me trae muchos recuerdos, literalmente fue mi primer lemon que haya escrito, como pasa el tiempo ¿no creen? , bueno... cambiando de tema, espero que les haya gustado, ¡Por fin la boda! tuve que editarla por que Fanfiction la habia desordenado y había quedado horrible, los antiguos lectores entenderán.
En fin, espero sus lindos comentarios, criticas, felicitaciones, consejos, lo que quieran, muchas gracias por el apoyo hasta ahora.
Los quiere
Kobato
