La historia no me pertenece si no a la autora de los libros Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix.

-Buenos días- saludo mientras bajo la escalera, Valka se encontraba ordenando un poco, no es que estuviera desordenado.

- ¡Astrid! Buenos días- me dijo sonriente- ¿Como despertaste?-

-Muy bien y ¿tu?- le sonrió de vuelta.

-Bien, aun que con un poco de frió, se acerca el invierno- ella se acerca a su abrigo de piel y se lo pone- todos se están preparando, Hipo debe estar muy ocupado-

Yo me acerco a una silla y me siento- hablando de él... ¿Sabes donde fue? Últimamente a llegado tarde y se va muy temprano-

-No lo sé con exactitud, lo ultimo que supe es que esta buscando comida para la aldea- se sienta frente a mi - ¿ Y como va la vida de esposos?- curiosa me miraba impaciente, Hipo y yo llevábamos tan solo una semana de casados y a sido lo mejor de toda mi vida, poder estar junto a él sin que nadie nos diga que no es correcto, aun que últimamente él a estado muy ocupado y solo lo veo cuando se va a dormir y cae rendido al instante que toca la cama, ni siquiera ha tenido tiempo de dar un paseo..., comprendo que la época antes de invierno es complicada pero me gustaría que me dejara ayudarlo como cuando eramos niños- ¿Astrid?- intenta llamar mi atención mi suegra.

-Lo siento, solo estaba pensando- pestañeo varias veces- a ido bien, solo estaba pensando en que me gustaría que él me dejara ayudarlo- suspiro frustrada.

-Entiendo, pero él no quiere que te estreses como él lo esta, ya tienes las responsabilidades de la academia- me mira con ternura- ¿Por que no le dices como te sientes?-

-No he tenido la oportunidad...- respondo- pero hoy lo haré- decidida me levanto- Muchas Gracias por escucharme-

-No hay de que- sonríe-

Nos despedimos y me fui a hacer clases a la academia, entrenaba chicos desde los 12 a 16 años, no es muy fácil... a veces me pregunto si nosotros dábamos tanto trabajo como ellos, me compadezco de Bocon.

-Muy bien... hoy veremos el elemento sorpresa, ¿alguien me podria decir para que sirve?- voy diciendo mientras camino de un lado a otro mirando a el grupo de 9 niños.

-¡Oh! ¡Yo, yo!- levanta la mano Dalla, una chica pelirroja de ojos cafés- es una táctica que se ocupa con el fin de tomar desprevenida a la victima-

-Excelente Dalla, gracias- la felicito, ella mira a los demás orgullosa de sus conocimientos mientras los demás chicos la miraban feo- les mostrare una táctica con Tormenta- entonces me subo a mi dragón y volamos, nos movimos rápido y desaparecimos, entonces apareci del otro lado lanzando el hacha al vikingo de madera.

-Wow- dijeron todos.

Después de un rato los chicos ya habían acabado.

-Pueden irse a la clase de Patapez- dije cuando los vi terminando, rápido recogieron sus cosas- cualquier cosa recuerden que pueden preguntarme como también a sus demás entrenadores- les recuerdo.

- Muchas gracias entrenadora Astrid- se despide Magnus II.

- entrenadora...- me llama Scarlet una chica de 16 años casi 17, tenia el pelo largo y castaño claro, casi rubios y de ojos cafes, era un poco mas baja que yo- quería preguntar algo-

-Claro, dime-

- ¿A-algún día vendrá el jefe a darnos clases?- pregunta nerviosa y sonrojada, enseguida capte su intención, hace tiempo que Hipo causaba furor con las adolescentes, y no solo por ser el jefe, soy la persona mas apropiada como para decir que Hipo es muy guapo y es la mejor persona que conozco, he aprendido a manejarlas, después de todo son niñas, aun que eso no quita que sea mio.

- Puede que mi esposo venga un día de estos, aun que esta muy ocupado- le digo seria, ella sigue nerviosa y se aleja de mi un poco mas- yo lo convenceré- le guiño
Un ojo ahora con una sonrisa.

-Gracias- se despide emocionada y va donde las demás chicas, saltan emocionadas y una incluso grita y luego se fueron corriendo a la clase de Patapez, suspire y me dispuse a guardar todo, una vez terminado todo me fui.

-Astrid creo que Brutilda esta loca- llega Brutacio corriendo- ya ni me reconoce-

-¿De que hablas Brutacio?- le dije extrañada.

-No deja de llorar en su cama, no come, no duerme- dice preocupado, se que ellos son... raros pero no es normal que este así.

-Vamos a verla- fuimos a su casa, apenas abrí la puerta de su habitación vi lo desastroso que estaba, lleno de basura y ropa por todas partes, se escuchaban un llanto, entonces vi a mi amiga demacrada.

-¡¿Que te paso?!- camine rápido hacia ella- ¿te duele algo? -

-¡El corazón!- grito Brutilda y siguió llorando fuerte- quiero morir-

-No digas tonterías-me siento a su lado- mírame-ella lo hace, tenia los ojos rojos de tanto llorar, nunca la había visto así- ¿que sucedió?- insistí.

-Eret... Eret me rechazo- siguió llorando.

- Pero Brutilda... él te ha rechazado muchas veces y no te has puesto así por eso- la intentaba calmar.

-Esta vez fue diferente, me dijo que amaba a otra mujer y que nunca le interesado- ¿Eret dijo eso?

-Que cruel- dije enojada- iré a hablar con el- decidida me pare- no tiene porque dejarte así-

-¿Harias eso por mi Astrid? Gracias- me abrazo fuerte, la aleje de mi y le sonreí.

-Quiero que te limpies el rostro y que ordenes esto, no tienes porque llorar por alguien como Eret, ademas Tienes a Patapez y a Patan-

-Para ti es fácil decirlo, estas casada con el hombre que amas, ademas es el jefe- cruzo sus brazos.

-Nos vemos- la ignore y me fui a buscar a Eret hasta que lo encontré hablando con Hipo y otros vikingos, enfadada camine hasta encararlo.

-¡Eres un idiota!- le grite-No puedo creer que hayas sido tan cruel- no me importaba que todos me miraran sorprendidos.

-¿Astrid? ¿Que sucede? - me dice Hipo tomando mi brazo, quizás intentando parar cualquier tipo de intento de golpear a Eret.

-Él- apuntando a Eret- hizo llorar a Brutilda, le dijo cosas muy crueles, creí que eras diferente- fruncí el ceño.

-Solo dije la verdad, quizás no debí haberlo dicho de esa manera- me decía avergonzado- si quieres iré a disculparme ahora mismo-

-No quiero que lo hagas porque yo vine a encararte, si no porque realmente lo sientes- dije ya un poco calmada, entonces él fue a la casa de Brutilda, suspire, por lo menos eso me dejaba mas tranquila.

-Jefe... nos iremos a trabajar- dijo uno de los vikingos incomodo y se fueron dejándome con Hipo.

-Ok... ¿me puedes explicar que acaba de pasar?-

-Lo que pasa es que Eret le dijo a Brutilda que nunca se fijaría en ella y que amaba a otra, ella a estado muy deprimida, si la hubieras visto Hipo- suspire cansada, ha sido un día cansador, Hipo tenia una mueca de disgusto, estaba pensativo-¿Que sucede?-

-Nada- me sonríe y me besa la frente- es solo que me gusta cuando te preocupas por los demás- le sonreí de vuelta.

-ahora que recuerdo... hoy no sentí cuando te fuiste... otra vez- me cruce de brazos.

-He estado ocupado- me dice serio.

Tome su rostro entre mi manos- recuerda que puedes contarme lo que sea- el apoyo su mejilla en mi palma derecha y me miro con sus lindos ojos esmeralda.

-Lo sé, estoy bien, enserio- sabia que él me ocultaba algo- ve a casa, iré en un rato-

-Te veo entonces- me despido, antes de irme nos dimos un pequeño beso.

(Hipo)

Estaba desesperado, cansado, estresado, ahora entendía mi padre, yo seguí volando con Chimuelo.

-No hay caso amigo- le sobe el lomo, cuando aterrizamos otros vikingos se acercaron a mi- ¿nada?-

-No Hipo , no queda mas- dice Patapez preocupado.

-¿y que haremos ahora?- dice Brutacio- ¡moriremos!- grito exaltado.

-¿haremos? Ya ayude suficiente, que el jefecito lo arregle- suelta Patan.

-Ya no se donde buscar- cansado me apoyo en Chimuelo con una mano en mi frente- hemos revisado todo Berk-

-¿No le has dicho a Astrid?- me pregunta Eret.

-No- niego- no quiero preocuparla, ademas últimamente esta mas cansada por la academia- Eret me mira con el ceño fruncido.

-Ella merece saberlo- me suelta brusco y se acerca a mi a paso pesado.

-Es mi esposa- dije molesto, ya mas de una vez he notado el trato que tiene hacia ella, incluso apenas supe que le dijo a Brutilda que amaba a otra mujer no tenia que adivinar que es Astrid- lo sabrá, a su debido tiempo, eso es algo entre los dos- me mantuve firme.

-Chicos... vayamos a dormir estamos Todos muy estresados- intenta calmarnos Patapez.

-Vayan a dormir, los veo mañana temprano- me despido serio y me subo a Chimuelo, apenas llegue a casa note que aun mamá y Astrid estaban despiertas, abrí la puerta sin tocar, alcance a ver el saltito de asombro de ambas.

-Hipo...Bienvenido- me saluda Astrid con una sonrisa cansada.

-Hola a ambas- saludo sin mirar, mientras arreglo mi armadura, pero esta no se arreglaba y se seguía cayendo la hombrera- ¡Agh! Armadura inútil-

- Hijo, ¿te encuentras bien?- dice mi madre.

Se paro de su asiento y para caminar hacia mi.

-Si, ¿no deberían estar dormidas? Es muy tarde-

-Tienes tu voz molesta...- suelta Astrid- ¿que paso?- mirándome preocupada.

-Ya te dije hoy que estoy bien- levante la voz.

-¡No me hables así!- grita también, ahora levantándose de su asiento.

-Chicos... no peleen, ambos están estresados- nos intenta calmar mi madre, pero ninguno le hizo caso.

-¿Crees que es lindo nunca verte? ¿no saber nada de ti hasta que llegas a casa?-

-mejor me iré para que resuelvan sus problemas- dijo mi madre y se fue a su habitación.

-nos vimos hoy en la tarde- me entraba exaltado.

-Fue solo un momento y me refiero aquí en casa-ella apuntaba el suelo.

-Te casaste conmigo sabiendo que soy el jefe-

-Lo se, Hipo, Lo se- se acercaba a mi furiosa- pero pensé que seria diferente, me siento sola-

-Puedes irte entonces- le dije fuerte, ambos nos miramos fijamente sin decir nada, hasta que ella miro el piso y fue a tomar su capucha, no podía creerlo, realmente se estaba yendo, quería tomarla y decirle que no se fuera pero no me moví, solo la vi marcharse, apenas sentí la puerta cerrarse golpee la mesa molesto, ¿pero que rayos acabo de decirle? entonces salí detrás de ella.

(Astrid)

Solo corría, no sabia donde ir, sentía que todo se había ido de nuestras manos, lagrimas caían de mis ojos, él nunca me trata así, me sentí tan pequeña, odio sentirme así, entonces siento como alguien me toma del brazo para darme la vuelta, era Hipo.

-No digas nada- le digo con la voz quebrada intentando tapar mi rostro.

-Nunca te dejaría sola- me dice mas tranquilo, entonces lo miro sorprendida, toma mi rostro en sus manos- cada vez que te veo es como la primera vez- seca mis lagrimas con sus dedos- me enamore de una hermosa chica ruda muy obstinada- cerré mis ojos y luego mire mis zapatos, el tomo mi mentón para que nuestros ojos se encontraran- ella es lo mejor que he tenido- me sonríe- no quiero que te vayas, te amo- me tira hacia él y me abraza fuerte- lo siento tanto, fui un idiota-

-si que lo fuiste- le susurro correspondiendo el abrazo- lamento haberte llamado mentiroso- le acaricio el pelo, el suspira aliviado.

-tienes razón, soy un mentiroso, no quiero que te vayas, no soportaría perderte-me besa el cuello con ternura- ¿perdonarías a este ser arrepentido?- lo alejo un poco sin dejar de abrazarnos.

-Claro...- le sonrió-¿como no lo haría si te amo tanto?- le acaricio el rostro, él me mira con ternura.

-Vayamos a casa- dice y nos vamos tomados de las manos.

Ya en nuestra habitación, nos fuimos poniendo nuestra ropa para dormir.

-Nuestra primera pelea matrimonial- le digo apenas nos acostamos.

- Pensé que no sobreviviría- molesta Hipo, yo me rió, él me atrae más cerca y entrelazamos nuestras piernas, entonces acercamos nuestros rostros y así nos besamos, lento, sintiendo todo el amor que tenemos por el otro, me pongo sobre él, intente besarle más apasionado, pero él apenas seguía el ritmo.

-¿Que te parece una reconciliación?- sin dejar de besarlo, mordí su labio inferior y acaricie su pecho, siento que suspira por las caricias.

-M'lady... estoy muy cansado- me acaricia con una mano la espalda baja y con la otra mi rostro, suspire- no creo que tenga la energía-

-Bien... - le beso el pecho- pero no creas que te escaparas la próxima vez-le guiño un ojo, él ríe.

-Lo tendré en cuenta- me besa la frente- descansa-

- tenemos una conversación pendiente chico dragón- le recuerdo mientras me acurrucaba.

-Te diré todo mañana temprano- me susurra, su voz parecía una canción de cuna, entonces cerré mis ojos y ambos nos dormimos abrazados.

(Hipo)

Apenas desperté iba a pararme para irme, pero luego recordé lo sucedido ayer con Astrid, la mire, se encontraba aun durmiendo, sonreí con ternura mientras sacaba un mechón que tapaba su rostro.

-Buenos días- dice media dormida aun con los ojos cerrados.

-Buenos dias M'lady- le digo dándole un pequeño beso, haciendo que se despertara completamente.

-Que agradable forma de despertar- se abrasa mas a mi- Hipo... se que estas ocupado, ¿pero en que?- me pregunta.

-pense que desayunaríamos primero- suspire resignado, ella me miraba curiosa- hay problemas con el alimento Astrid, cuando el Dragón
Alfa congelo Berk también quemo los cultivos-

Ella se alejo de mi sentándose- ¿Porque no me lo dijiste antes? puedo ayudarte-

-Lo sé, pero no quería preocuparte, lo siento- me disculpo.

-Bueno... al no contarme y verte alterado me preocupas mas- dice tranquila-¿revisaron por todo Berk?- asentí.

-Ya recolectamos lo que quedaba, y no alcanza para alimentar por todo el invierno a una aldea completa- cerré mis ojos y puse mis dedos en mi cien, solo al pensarlo me dolía la cabeza.

-Hey...- me llama y yo pongo mi atención en ella- encontraremos una solución juntos- me sonríe, su sonrisa... siempre cuando mas la necesito, le sonreí de vuelta, tome su mano y la bese.

-Por eso eres mía M'lady- ella se sonroja- eres la única que puede ponerme tranquilo-

-¿Puedo pedirte un favor?- pregunta.

- Lo que sea-

-¿podrías acompañarme unos minutos a la academia? Los chicos quieren que vayas y les des consejos- le hice una mueca pensativa, ella junto sus manos en forma de suplica- por favor-

-Esta bien- acepto al final.

Ella me besa la mejilla - gracias- entonces nos levantamos y nos vestimos, apenas bajamos vi que mamá estaba leyendo un libro.

-Buenos días Valka-saluda apenada Astrid- lamentamos el mal momento que te hicimos pasar ayer-

-No se preocupen, es normal que un matrimonio tenga sus problemas- deja el libro y se va donde nosotros a abrazarnos- me alegra que ahora estén bien-

-Gracias mamá- le correspondo el abrazo- iremos a comer y luego a la academia- entonces nos despedimos y nos fuimos

(Astrid)

-y así pueden lograr una buena confianza con su dragón- decía Hipo a los jinetes, todos estaban concentrados en lo que decía y las chicas... bueno no dejaban de suspirar-¿Alguna pregunta?-
-es un chico dragón sin duda- dice Scarlet- uno muy guapo- Hipo incomodo, mira hacia otro lado, yo cruce mis brazos molesta.

-Si no hay preguntas me iré ahora, los dejo con su entrenadora Astrid- se despide el castaño.

-¡Hipo!- Lo llamo y él se da la vuelta, entonces lo acerco a mi y lo beso, ambos suspiramos, tomo mi cadera y yo su cuello.

-Hehem- tocio Magnus II y nos alejamos.

-Nos vemos luego- me dice sonriente y se va.

Apenas veo a mis estudiantes veo al grupo de chicas decepcionadas y tristes, yo solo sonreí victoriosa, así es como se manejan.

Mas tarde fui a la fragua a buscar una de mis hachas que necesitaba reparación, apenas entre no vi a nadie a si que comencé a buscarla pero no la encontraba en ninguna parte, decidí ir al estudio de Hipo que se encuentra abajo, apenas baje me sorprendí al encontrar a Hipo concentrado viendo un mapa, intente caminar despacio para no interrumpirlo.

-Hola M'lady- me saluda sin mirarme- si buscas tu hacha esta bajo la mesa de la esquina- entonces veo donde me indica y la voy a buscar.

-Gracias cariño- le digo- gracias también por ir a la academia-

-Cuando quieras- me mira, me sonríe y luego vuelve a su mapa.

-Eso si no dejes que ninguna otra te diga chico dragón- le digo cruzando los brazos con el ceño fruncido -eso es mio-él comenzó a reír.

-Hay un montón de cosas que son tuyas, Astrid- me mira con una sonrisa torcida, sentí que se subían los colores a mi rostro, estúpido Hipo.

-I-iré a revisar los puntos de vigilancia- nerviosa me di la vuelta y comencé a arreglar mi capucha, sentí como se puso atrás de mi y acaricia mi pelo.

- Ten cuidado- susurra en mi oído y me besa la cien, me doy la vuelta.

-Lo tendré- sonreímos- te tendré al tanto si hay algo extraño-

-¿Que te parece si esta noche nos reconciliamos?- me pregunta juguetón, sabia a que se refería pero me hice la indiferente y camine hacia la puerta.

-Te estaré esperando- le guiño un ojo y me voy.

Nota de autora : Hola! Lamento la demora, es que estoy muy enferma y llena de examenes en mi colegio, y me encuentro en ultimo año asi que debo cuidar mi promedio, espero que les haya gustado, me quedo un poquito larguito creo, muchas gracias por sus comentarios, me encanta leerlos.

PD: Adair, lo siento, jiji.

le mando un saludo a Sora Walker, francko, yiyi, Adair Abrego, el conejo rosa, Alexandra HSGS, elizabetl, Sam Archer, Flopi 216, Dark-hime7 y a Dark Alexyz, y a todos los que han comentado y dado favoritos y siguen la historia, muchas gracias, ustedes son la razon por la que me dan ganas de seguir escribiendo.

Los quiere.

Kobato.