Aquí les traigo el nuevo capítulo de mi historia, espero que les guste.
Capítulo 5: El encuentro
Twilight despertó en una habitación, sobre una cama y tapada con una manta. Trató de levantarse, pero estaba muy cansada, se sentía pesada, pero aun así no quería dormirse… ¿Cómo habría llegado hasta aquel lugar? Lo último que recordaba era haberse perdido en la nieve y… ¡Claro! ¡Alguien se había acercado a ella! ¿Sería el dueño de aquella casa?
"Creí que por aquí no viviría nadie" pensó Twilight; de hecho era la primera conclusión a la que había llegado al pisar esas tierras.
Pero la habitación estaba limpia y ordenada, por lo cual alguien tenía que vivir allí.
Por fin, se abrió la puerta y entró una unicornio; era de color blanco y con ojos violetas, de edad algo avanzada a juzgar por las marcas de edad que se dibujaban en su rosto.
"Me alegro ver que por fin ha despertado" dijo la unicornio.
"¿Usted fue quién me rescató? Muchas gracias, señora"
"No tiene por qué dármelas. Me pude llamar por mi nombre, Priscila"
"Yo soy Twilight, Twilight Sparkle"
"¿¡La princesa de Canterlot?!"
"Sí, la misma. En fin, le agradezco que me haya salvado la vida, pero ahora tengo que irme. Tengo un asunto muy importante que atender"
Hizo un gran esfuerzo y logró levantarse de la cama, pero en ese estado no iba a ir lejos. Priscila también lo notó.
"Escuche, Alteza. Ahí fuera está cayendo una nevada que va a durar mínimo dos días. Lo mejor es que se quede conmigo durante ese tiempo, tengo comida suficiente para entonces"
Y como no le quedaba otra alternativa, la alicornio aceptó la oferta de aquella unicornio.
Entretanto, Ember había hecho que Brave Heart se despertará al alba para comenzar sus entrenamientos. La primera bronca que el pequeño se llevó ocurrió cuando la dragona tuvo conocimiento de que él aún no sabía volar.
"¡Cuando yo tenía tu edad ya llegaba hasta las nubes!"
De modo que ella trató de enseñarlo, pero aunque el pequeño híbrido escuchaba con toda su atención, no fue capaz de volar ni un poco. La dragona estaba visiblemente mosqueada.
"Sabrás lanzar fuego al menos, espero"
"¡Sí!" exclamó Brave Heart.
Era verdad, cuando tenía cinco años se había metido en un gran lío con su familia por haber quemado el juguete favorito de su prima (hija de su tío Shining Armor y su tía la Princesa Cadance) con una llama que expulsó accidentalmente al reírse.
Haciendo todo el esfuerzo que pudo, el pequeño híbrido echó fuego, pero debido a su corta edad se quedó solo en el fuego equivalente a una antorcha.
"¡Con eso no le harás daño ni a un poni siquiera! ¡Para la lucha tendrías que lanzar una llama que pudiera provocar un incendio!"
Y ella le hizo una demostración expulsando una enorme cantidad de fuego.
"¡Venga, ahora inténtalo de nuevo!"
Dos horas después, todos los dragones se habían despertado y estaban preparados para emprender el vuelo rumbo a reunirse con el resto de los dragones. Brave Heart se disponía a ir con su padre para volar sobre su lomo, tal como solía hacer, pero Ember no lo dejó.
"Tú te vienes conmigo"
Y la dragona le llevó durante el viaje… o casi; cuando atravesaban unas bastas montañas, ella "accidentalmente" dejó caer al pequeño híbrido; ella pensó que estando en aquella situación de peligro el instinto respondería y este sería capaz de volar; pero se equivocó, Brave Heart cayó dando un tremendo alarido, cuando estaba a punto de caer al suelo, Ember lo impidió.
Spike que lo había visto todo quiso intervenir, tenía ganas de gritarle a aquella dragona tan irresponsable que había dejado caer a su pequeño desde tan tremenda altura. ¿¡Cómo se atrevía?! Nunca había conferido a su hijo a nadie tan malo para su cuidado, era peor incluso que la vez que al cuidado de Pinkie Pie se comió una tarta de dos pisos él solo.
Pero no podía, no podía cuestionar a la hija de Torch, y menos aun cuando lo había puesto bajo su custodia.
Por fin, tras varias horas de viaje, llegaron a su destino, unas largas montañas muy alejadas y de gran latitud. Los otros dragones aún no habían llegado, al parecer a ellos también les pillaba lejos de sus territorios.
"Este debe ser el punto donde se juntan los puntos cardinales" pensó Spike.
Poco después llegaron otros dragones. El dragón del Sur Eolo llegó poco después con sus seguidores; Eolo era casi tan grande como Torch, pero su rostro no era tan marcado, y resultaba mucho más agradable a la vista, su color era verde; a pesar de la cruda situación parecía tranquilo.
"Torch, ha pasado tiempo desde la última vez que nos vimos"
"Dos mil soles, Eolo. No te cortes, ven aquí y dame un abrazo, anda"
El dragón del Sur se disponía a abrazar a su camarada, cuando este en lugar de un abrazo le dio una colleja y se echó a reír.
"Siempre caes en la misma trampa cada dos mil soles, aún tienes que madurar, Eolo"
Los dragones que acompañaban a Eolo también eran más pequeños, y algunos de ellos parecían más jóvenes (aunque no tanto como Brave Heart, por supuesto) pero lo compensaban con su elevado número, que casi doblaba al de los dragones del Este.
El dragón del Oeste fue el último en llegar. Este era más alto que Torch, pero mucho menos corpulento y muy delgado, era de color azul, al igual que la mayor parte de dragones que lo acompañaban.
"Me presento ante ustedes, caballeros" saludó educadamente "Tras dos mil soles Aquo ha hecho acto de presencia una vez más"
Cuando por fin estuvieron todos los dragones los separaban según el territorio al que pertenecían, les dividieron en varios grupos para que entrenaran.
El oponente de Spike resultó ser un dragón del territorio Oeste llamado Fire Blue; aunque era más pequeño, era mucho más fuerte de lo que podía perecer; finalmente el dragón morado consiguió placarlo. Después de entrenar ambos comenzaron a charlar, así fue como Spike se enteró que Fire Blue era padre al igual que él.
"Son una bendición ¿Verdad?" preguntó el dragón de color azul "Mi mujer quedó perdonada de esta batalla, pero a mí me llamaron y tuve que responder… ¿Pero sabes? Mi hermano fue llamado hace dos mil soles y volvió a casa sano y salvo"
Aquello no tranquilizó a Spike, claro que cabía la posibilidad de volver a casa sano y salvo, pero… ¿Su hijo también podría hacerlo?
"Cuando vuelva mis hijos alucinaran cuando les cuente lo sucedido"
Otro dragón los interrumpió, este pertenecía a los Dragones del Sur.
"¡Fire Blue! ¿Ya estás aburriendo a todos contándoles sobre tu familia?"
"No, Green Meadow. Y creo que es mejor oír sobre eso que no sobre todas tus novias"
Green Meadow como su nombre indicaba era de color verde, lucía una gran sonrisa, casi tan grande como lo era su panza. Al parecer él y Fire Blue ya se conocían con anterioridad.
Green Meadow había luchado ya en aquella guerra en una ocasión hace dos mil soles, pese a haber sobrevivido, lo habían herido en un el ala derecha, que presentaba una enorme cicatriz. El resto del tiempo, los tres estuvieron hablando.
Ember continuaba entrenando a Brave Heart con dureza y sin ningún tipo de refuerzo positivo, para aquella dragona aquello era de débiles.
"¡Y después de terminar vas a agitar tus alas seguido hasta que seas capaz de volar!"
El pequeño la odiaba, detestaba todo aquello; lo único que quería era volver a casa y estar de nuevo junto a sus padres en Canterlot. Pensaba en todo aquello mientras movía sus pequeñas alitas de dragón inútilmente, pues no levantaba el vuelo ni siquiera un poco.
"¡Como me gustaría volar y dejar a esta lista insoportable con la boca abierta!" pensó para sí el pequeño mientras aleteaba con más fuerza.
Fue en aquel momento cuando su cuerpo se levantó unos centímetros del suelo… ¡No podía creerlo! ¡Estaba volando! Pero pronto dejó de hacerlo, no obstante Ember no estaba feliz con lo ocurrido.
"¿¡Eso es todo lo que puedes hacer?! ¡Venga, inténtalo otra vez!"
Cuando acabó el día, los dragones se dedicaron a alternar un poco. Algunos aprovechaban para saludar a viejos conocidos y recordar momentos pasados, había algunos que se atrevían a ir donde alguna dragona a probar suertes.
Spike se quedó charlando con Green Meadow y Fire Blue, ellos eran mucho más agradable que el resto de los dragones; si se hubiera encontrado a dragones así alguna de las dos veces que se fue con los dragones… pero en tal caso nunca se hubiera enamorado de su verdadero amor Twilight; y Brave Heart, su pequeño no habría nacido.
El dragón del Sur Eolo se había apiadado del pequeño Brave Heart, y acudió en su ayuda pidiéndole a Ember que le dejara descansar un rato; esta no quería discutir con uno de los líderes, así que permitió que el pequeño se fuera con este.
Eolo estuvo contándole a Brave Heart todos los cuentos sobre dragones que sabía, y el pequeño se mostró encantado de aprender más sobre su otra parte. Sin embargo, el dragón del Sur le preocupaba mucho el hecho de que el pequeño híbrido no tenía muchas posibilidades de salir con vida del encarnizado conflicto que estaban a punto de enfrentar; él ya había visto caer a muchos dragones, algunos muy fuertes.
"Ojalá tengas suerte pequeño" pensó Eolo.
Bueno, hasta aquí. Quería aprovechar el capítulo para presentar a los otros personajes y desarrollar un poco el de Ember. Espero que les haya gustado, intentaré actualizar el fanfic lo antes posible.
