La historia no me pertenece si no a la autora de los libros Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix.
ADVERTENCIA: Este capitulo contiene escenas lemons, se recomienda ser mayor de 16 para leerlo, disfruten.
El invierno había terminado, me encontraba Caminando por Berk con una sonrisa enorme en el rostro y ¿por que no? Mañana es mi luna de miel con Hipo, lo estaba esperando hace tanto tiempo.
- ¡Señorita Astrid!- me llamo un hombre que reconocí como el comerciante Johan- que gusto verla, ya que no encuentro al señor Hipo, me gustaría pedirle permiso para vender aquí- decía emocionado.
-Claro Johan puedes quedarte- le conteste.
- Muchas gracias, traje cosas muy útiles, supe que mañana se irán de luna de miel- me guiña un ojo.
En realidad no estaría mal comprar unas cosas antes, uno nunca sabe sabe- iré ahora mismo- decido al fin y lo sigo.
Muchos en Berk se encontraban ya viendo que comprarle al comerciante, comencé a recorrer el barco hasta encontrar una linda pieza color verde.
-Oh señorita, esos son trajes de baño, son la nueva moda en otras partes- me dice Johan- estoy seguro que a su esposo le encantara- me sonroje de inmediato, es cierto que era bastante provocativo.
-Me lo llevare- le conteste tosiendo un poco- también me gustaría ver mas ropa- sonreí.
- ¡Tengo mucha variedad!- dice emocionado y se acerca a mi y me susurra- le recomiendo la que se encuentra en el baúl de allá- apunta en una esquina, cuando me acerco a ver, estaba llena de ropa de encajes, seda, vestidos, faldas, camisas, ropa interior... los colores eran muy bonitos.
-¿Y?- me pregunta acercándose- le puedo hacer un precio- lo mire a él y luego la ropa, no es que el precio me complique, pero... Trague pesado.
(Hipo)
- ¡Chimuelo!- grito buscándolo entre los arboles- amigo, sé que dije que no te volvería a dejar...pero es solo una semana- intento explicarle- no puedes irte tanto tiempo... ademas, estaré haciendo...- pienso como decirlo- otras cosas, ¡Chimuelo!-
Entonces siento como este sale de atrás de una roca y me hace un desprecio dándome la espalda, yo corro a él.
- No te enojes- me tomo el cuello nervioso, el alza una ceja, por lo visto no lo entiende, suspiro- el punto es que volveré antes de lo que piensas-
Él se giro mirándome con compasión y me empieza a lamer, yo rió- gracias por entender- lo acaricio- te pondré tu ala nueva para poder volar sin mi ayuda- él se vuelve alejar enojado- bebe Dragón- bufo jugando.
Entonces siento a dos personas hablando, comienzo a buscar entre los arboles hasta que reconozco las voces, era Eret y Patan.
- Oye, no es correcto, ella esta ya con alguien- le decía Patan, me escondí detrás de unos arbustos.
-Lo sé, pero no puedo dejar de sentir esto, Astrid... es muy especial para mi- abrí los ojos con sorpresa- Hipo es un gran chico y amigo, pero... no puedo evitarlo- trague pesado al escucharlo con el ceño fruncido, no sé en que momento salí de mi escondite, los dos me miraron sorprendidos, tome a Eret de su camisa levantándolo de su asiento-¡Hipo! Yo...-
- No quiero escucharte nunca mas hablar de mi esposa, ¿oíste?- mi voz salio con una furia enorme- si te acercas a ella olvidaré que soy jefe y te golpeare- él se safo de mi agarre bruscamente.
-Chicos tranquilos- intenta calmarnos Patan.
- ya me escuchaste- miro a Eret amenazante y me subo a Chimuelo, mi amigo le rugió y nos fuimos.
Apenas llegue a casa note una nota en la mesa, era de mi madre.
Querido Hijo:
Fui a dar un pequeño viaje,
volveré para antes de que te vayas mañana,
mandarle saludos a Astrid de mi parte.
Los quiere
Valka.
Sonreí, eso significa que estábamos solos... Astrid y yo, deje la nota donde estaba, decidí hacerle una sorpresa.
(Astrid)
- Buenas noches Tormenta- le digo a mi amiga y se va al establo, apenas entre sentí un rico aroma, entonces vi la mesa con dos platos de comida, una botella de vino con dos jarras y velas en el centro.
-¡Astrid! Que bueno que llegaste- me saluda Hipo dándome un rápido beso, yo seguía anonada, no entendía nada.
- ¿Que es esto?- le pregunto con cuidado acercándome a la mesa.
- La cena- me responde como si fuera lo mas obvio, que en verdad lo era- ven a sentarte- él mueve la silla y me siento y luego me acerca a la mesa.
-¿Que estamos celebrando?-le sonrió una vez que se sienta frente a mi y me mira profundamente.
- a ti- me dice acariciando mi mano, nos sonreímos con ternura, lo amaba tanto- cuéntame como fue tu día- corto un trozo de su carne.
-Bueno... hoy vino el comerciante Johan- le cuento- todos estaban muy emocionados, te mando saludos-
- Me hubiera gustado verlo, pero estuve intentando convercer a Chimuelo, al final acepto quedarse aquí- me cuenta, entonces tomo la botella y me sirvo vino y también a él, y tomo un sorbo- y... ¿compraste algo a Johan?- me tomo por sorpresa, tanto que me ahogue y comencé a tocer, él se paro rápido preocupado- ¿estas bien?- me sobaba la espalda.
-Eh.. s-si, trague mal es todo- lo intento calmar con una sonrisa, estaba muy atento... mas de lo normal...- respondiendo a tu pregunta es un secreto- le guiñe el ojo, seguí comiendo, esta delicioso, sé que al ser la esposa debería cocinar pero lo hace mucho mejor.
- ¿Te gusta?- me susurra en el oído.
- Si, esta delicioso, gracias- comienza a masajear mis hombros lentamente, sus manos son mágicas, fue bajando por mis brazos acariciándolos, hasta llegar a mis manos, levanto una y beso mi muñeca, me sonroje al instante, Hipo no es muy por iniciar caricias, pero cuando lo hacia, me hacia sentir como una adolescente inexperta.
-Me alegro-
- Hipo... se esta enfriando- le recuerdo.
- Claro- se aleja, su voz salio ronca, se aclaro la garganta y se fue a sentar en silencio.
-Brindemos- tomo mi jarra y la levanto, él también lo hace- por nosotros-
- por nosotros- me sonríe de forma coqueta, sentí mis piernas temblar, tome el vino hacia atrás, lo necesitaba, realmente lo necesitaba.
-aun no me dices donde iremos mañana- le recuerdo.
- Es una sorpresa- se ríe- me lo has preguntado todos estos días, ten paciencia-
- tengo mi derecho en saberlo- me quejo aguantando la risa, apenas terminamos, tome una de las velas- iré a darme un baño- subimos a nuestra habitación, Hipo se sentó en la cama y me miro mientras me saco la ropa, me gustaba que me mirara, me sentía sentir hermosa, incluso sexy, aun que me costara admitirlo, me envolví en una bata y fui al baño. Llene la bañera de agua , me quite la bata y me metí lentamente, relajando mi cuerpo, apoye mi cabeza en la orilla y suspire cerrando mis ojos, me encontraba muy tensa.
-¿Estas segura que no eres una diosa?- aparece mi esposo mirándome desde la puerta, se me subieron los colores al rostro, sé que estamos casados pero no me ha visto bañándome.
Reí por su comentario- estoy segura- su miraba estaba cargada de deseo, me mordí el labio, entonces se me vino una idea- ¿quieres bañarte conmigo?-
Él se sorprendió un poco, pero luego sin pensarlo mucho, se fue quitando su ropa, dejándome ver su cuerpo firme y tonificado, lo recorrí completo, salí de la bañera para que él se metiera, luego me puse entre sus piernas, ambos suspiramos por el contacto tan intimo, recalque mi espalda en su pecho y él tomo mi mano derecha entrelazándola con la suya.
- podria estar toda la vida así- dice relajado, toma mi pelo y lo recoje en un tomate, cuando termina deposita un suave beso en mi cuello, un jadeo salio de mi boca, sentí como subía la temperatura, acaricie su pierna.
-te ayudare a bañarte- podía sentir como sonreía, fue acariciando mis brazos, mis hombros luego bajo por mi espalda, yo no podía parar de suspirar, decidí acariciar sus piernas, apenas llego a mi cadera me atrajo mas a él haciendo que su miembro tocara mi trasero, estaba excitado, no pude evitar reprimir un gemido.
-Valka podria escuchar- digo como puedo.
- volverá mañana en la tarde- era todo lo que necesitaba saber.
Me doy vuelta para poder mirarlo, se encontraba igual de tenso, incluso podria decir que desesperado, acaricie su rostro, él toma mi mano y la acaricia, entonces nuestros labios se encontraron posesivamente, queriendo mas uno del otro, sentí sus manos en mi recorriendome, con una tomo mi nuca acercándome mas a él volviendo el beso mas apasionado, moje su cabello cuando con mis dedos comenzaron a enredarlo.
-¿me amas?- me pregunta de la nada cuando tomamos aire.
- te amo con todo mi ser- le respondo subiendo mis manos por su pecho hasta llegar a su rostro, parecía asustado- nunca te dejaría, siempre has sido y seras el único para mi- lo beso y juntamos nuestras frentes- ademas eres el único que me soporta enojada- ambos reímos.
-Gracias- me dice mas tranquilo y seguimos besándonos- yo te amo demasiado M'lady- reparte besos por mi cuello y mi clavícula dejando marcas- eres mía y yo soy tuyo- mi corazón se derritió completamente, tome su mano y la puse en mi pecho, comenzó a acariciarlo, a jugar con mi pezón, luego besa el otro, me arquee inconscientemente mientras acariciaba sus brazos, se sentía tan bien... sentía como el agua nos envolvía.
Fui bajando por su pecho- me encantas- solté en un suspiro, tome su mentón para besarlo de nuevo, me declaro adicta a ellos, me acomode, hasta que nuestros centros se encontraron.
-Ahh...- soltamos, amo oírlo, mordí mi labio inferior - Hipo...-
- Me vuelves loco- gruño, intente que entrara en mi pero él me detuvo-aun no- yo lo mire con el ceño fruncido, solo me sonrió como respuesta, su mano bajo anta mi intimidad, la acaricio como si fuera lo mas delicado del mundo, el placer fue tan grande de que apoye mi cabeza en su hombro y comencé a gemir fuerte apenas entro uno de sus dedos, lo escuche jadear cuando mordí su hombro, entro otro dedo mas, dioses... sin dudarlo baje mi mano hasta su miembro para poder acariciarlo.
-Astrid- gimió, nos miramos y nos besamos, lento, nuestras lenguas se acariciaban- déjame hacerte el amor- yo seguía bajando y subiendo mi mano en él, sin hacerle caso- por favor- guió mis caderas y lo deje entrar en mi lento.
- Ah...- gemí, me sentía completa, me sentía mujer-mm...- nos mirábamos, fui subiendo y bajando, el gruñía, me dejaba guiar dando círculos.
- Oh...- mordió mi oreja cuando sin querer rasguñe su espalda- eres deliciosa- su comentario solo hizo que me sintiera más húmeda y no solo por el agua de la bañera, solté mi pelo y jugué con el un poco mientras mi esposo tocaba mis senos.
- ¡Si!- grite inconsciente cuando su miembro toco una parte sensible- Ohh.. Hipo, Sigue, mas rápido- le suplique, me hizo caso y aumento la velocidad- ¡Ah!-
-¡Astrid!- grito también, nos besamos desesperadamente, se escuchaba como el agua chocaba con nuestros cuerpos en pequeñas olas y nuestras partes uniéndose, era demasiado excitante. -Freya... -dije cuando sentí que estaba por llegar al clímax, él también lo estaba, seguimos moviéndonos hasta que me lleno por completo, ambos gemimos fuerte, gritamos el nombre del otro, gracias a Odin que estamos solos.
- Buena previa de lo que sera nuestra luna de miel- le dije cuando ya nuestras respiraciones estaban mas calmadas.
-Esto no es ni un poco de todo lo que haremos M'lady- me dice serio y con voz ronca, mis ojos se abrieron de sorpresa... ¿Hipo acaba de decir algo así? ¿Que esta pasando? Entonces se para y me deja confundida- te estaré esperando en la cama- dice tomando una toalla y se la pone en su cintura y sale cerrando la puerta, resoplo y también salgo del baño apenas me puse mi ropa interior y la bata, lo veo ya acostado bajo las tapas mirando a un punto en la pared, en verdad esta raro, me dispuse a secarme el pelo con mi toalla, ya mas seco, la deje estirada y me pare donde Hipo miraba.
-¿en que piensas?-
Me sonríe y acaricia mi rostro- en la mucha suerte que tengo por tenerte- yo le sonrió con ternura y le beso la frente, sabia que era algo mas, pero no iba a seguir, me lo diría cuando estuviera listo, me puse el pijama y me acosté, nos abrasamos y así nos pusimos a dormir.
(Hipo)
Ya al día siguiente, ya teníamos todo listo para irnos, estaba emocionado y de muy buen humor.
-Hipo quiero pedirte algo- me habla Astrid- quiero que vayamos en Chimuelo y en Tormenta-
-Chimuelo es el Alfa, no creo que sea bueno que se vaya- hago una mueca.
-Lo sé, pero igual que tu necesita relajarse, una semana es bueno para que descanse- vimos que Chimuelo se encontraba en una punta vigilando, Astrid tenia razón.
-Bien... iremos con ellos- le sonrió, ella feliz me golpea en el brazo- ¡Aa!- me sobo ella ríe.
-Eres el mejor- me dice y me da un beso en la mejilla- iré a avisarle a Tormenta- corre alejándose, negó con la cabeza riendo mientras la veo irse, hay cosas que nunca cambian, fui caminado hasta llegar donde Chimuelo, apenas sintió mi presencia me miro sonriente saludándome.
-Hola Chimuelo- lo saludo- lo estuve pensando... ¿que te parece si vas con nosotros?- él me mira sorprendido y luego comienza a saltar feliz y sonriente- Tormenta ira también, así que no estarás solo- luego el mira serio a los demás dragones, me di cuenta que se preocupaba por ellos, lo entendía demasiado- estarán bien- le digo- solo sera una semana- me mira más tranquilo y nos fuimos.
Unas horas después ya estábamos despidiéndonos de los demás.
-Recuerda, se esta trabajando un nuevo proyecto sobre las viviendas, no quiero que toquen el tema mientras yo este afuera- le decía a mi madre y a los chicos- también preocúpate de...-
-Ir a vigilar a los gemelos- decía Patapez- ya lo has dicho muchas veces, solo ve y relájate junto a Astrid- sonreí y me despedí con un abrazo de todos, igual que Astrid- nos vemos-
-¡Adiós!- nos grito mi madre apenas nos fuimos.
-Entonces... ¿donde piensa llevarme jefe?- me pregunta mi esposa.
-Ya veras- contesto con una sonrisa de lado.
Nota de autora: Hola! ¿como estan? espero que muy bien, y sip les traje lemon, chin chin, espero que les haya gustado, les advierto que los siguientes capitulos que tratan de la luna de miel tendran lemons, asi que si les molesta ese tema tendrán que esperar hasta que termine la luna de miel.
Muchas gracias por sus Reviews ya son 85! No olviden de dejar ahora, jiji, gracias por todo el apoyo chicos...
Los quiere
Kobato.
