La historia no me pertenece si no a la autora de los libros Cressida Cowell y CN y ahora pues también a Netflix.
ADVERTENCIA: Este capitulo contiene momentos lemon, osea contenido para mayores de 18 años, si lo lees es bajo tu responsabilidad.
/Astrid/
Apenas despierto siento como Hipo me tiene abrazada a él mientras seguía dormido, yo sonrió y me acurruco a él, se notaba que aun era temprano, aun que eso no significaba que no vendrían a buscarlo en cualquier momento.
-Buenos días dormilón- le digo mientras le pillisco la mejilla derecha, adormilado abre los ojos.
-Buenos días - me dice, yo me sonrojo- ¿dormiste bien?-
- Si - respondo alejándome un poco para verlo mejor- perdóname, no debí tratarte así anoche-
Me mira fijamente- no debes preocuparte, no estoy enojado- sonríe, y yo también lo hago, que lindo es, me siento horrible por tratarlo así... comenzaron a salir lagrimas de mis ojos sin darme cuenta- M'lady... enserio no estés triste- me abraza- si quieres puedo decirles que hoy me quedare contigo- en vez de tranquilizarme me pongo a llorar aun más - ¿Astrid?-
-Es que eres muy lindo conmigo- le digo soltando hipo mientras me limpia las lagrimas- no merezco que lo seas-
-¿Y porque no?- frunce el ceño extrañado- que yo sepa eres mi esposa, ademas que dentro de ti esta el regalo más hermoso que me han podido dar en toda mi vida- acaricia mi vientre- y si te refieres por lo de anoche ya te dije que no estoy molesto, no llores-
Suspiro hondo para tranquilizarme- Tienes razón y no te quedes conmigo, tienes trabajo- sonrió.
-Eso es, quiero ver que sonrías- toma mi mano y la besa, yo rió, él nunca se a mostrado a los demás como un hombre romántico , pero conmigo lo es, y me encanta, es como si fuera nuestro secreto y me hace sentir la mujer más afortunada del mundo, me alejo de él y me pongo de rodillas sobre la cama y le saco la sabana que lo tapaba.
-Podríamos divertirnos un poco mientras esperamos a que vengan a buscarte- digo juguetona, yo aun seguía con la lencería de anoche, me subo arriba de él.
-Bueno... supongo que no hace nada de daño si jugamos un poco- sus manos comenzaron a acariciar mis piernas hasta llegar a mi trasero, luego las bajaba y las volvía a subir- mientras no lleguemos tan lejos- yo suspiro, tenia tantas ganas de decirle lo que Gothi me dijo, pero quería jugar un poco con él y ver como reacciona, puse una de mis manos en su pecho masajeandolo, él soltaba suspiros y jadeos, ambos estábamos muy sensibles, dos meses no es poco para un matrimonio joven.
Toma mi otra mano y enredo nuestros dedos con suavidad, sonreí a su gesto, hay muchas maneras de decirle a alguien que lo amas y me sorprendía como Hipo encontraba cada vez una manera nueva para hacérmelo sentir, me acoste sobre él y lo abrace, él también lo hizo, acariciaba mi espalda con suavidad, como si me fuera a romper, luego comenzó a besar mi cuello, puso sus manos en mi cadera y nos hizo girar, quedando él sobre mi, tome su rostro para que pudiésemos besarnos, yo intentaba que fuera más apasionado pero él no me siguió, intentaba que todo fuera lo más suave posible, luego beso mi labio inferior y abrí mi boca dejándolo pasar, nuestras lenguas se acariciaban lento, se sentía muy bien, comenzó a subir sus manos por mi cuerpo, yo suspiraba en su boca, dejo mi boca y comenzó a trasar un camino de besos hasta mi cuello, yo abrazaba su espalda y reía cuando me había cosquillas con la barba que le estaba saliendo.
-Eres muy suave- le dije.
-no quiero parecer desesperado- bromea y reímos, paso mis dedos por sus fuertes brazos y enrollo mis piernas en su cadera haciendo que nos rocemos, al instante gemimos.
-mmm, extrañaba escucharte- susurro, comenzó a besar entre medio de mis pechos, aun que aun no me quitaba nada, quería que lo hiciera...- quitámelo- me ignora y me sigue acariciando.
-Mmmhh- se queja cuando tiro de su pelo para que me mirara- No lo haré-
Yo bufo molesta, Hipo me va a volver loca - Gothi me dijo que no había problema- suelto mis querer, las palabras salieron solas de mi boca, al instante se aleja de mi y me mira confundido.
-¿Fuiste a hablar con Gothi... y no me dijiste?- se escuchaba molesto.
-Es que ya no lo aguantaba- me arrodillo frente a él sobre la cama, él se cruza de brazos- ¿acaso no me deseas?-
-No es eso..., claro que lo hago pero siempre haces cosas sin preguntarme- pone una mano en su pelo- no te digo que me pidas permiso solo que quiero estar contigo en cosas tan importantes, pudimos haber ido juntos- me explica, tenia razón... primero las hiervas y ahora esto.
Suspiro hondo- Prometo que la próxima vez que pase algo así te diré que me acompañes- tomo su mano, él suspira también.
-Me parece bien- sonríe- pero no haremos nada ahora, en cualquier momento mamá o alguien más vendrá y no quiero que nos interrumpan- me besa la frente con cariño- te prometo que recuperaremos el tiempo perdido-
-Como tu quieras- le contesto mientras le acaricio la mejilla y su barbilla con ternura- vamos a comer algo, muero de hambre- me alejo y me paro, comienzo a vestirme y luego a hacerme mi típica trenza, él también se viste.
-¿lista?- me pregunta mientras se arregla una de sus muñequeras.
-Lista Jefe- paso mi brazo por el suyo y salimos de la casa.
Caminamos hasta llegar al gran Salón, saludábamos a los demás como todas las mañanas, y luego de ir a buscar nuestra comida nos sentamos uno junto al otro.
-Emm, ¿Astrid? ¿No crees que es mucho?- me susurra Hipo, yo miro mi comida, no creo que sea mucho, son solo 6 frutas de Odin y un te de hierbas que me recomendaron para el embarazo, desde que estoy embaraza no puedo parar de comer esta fruta, incluso muchas veces he hecho a Hipo levantarse en medio de la noche para ir a buscarme algunas.
-Tu hijo y yo tenemos hambre, cuando tu tengas el bebé 9 meses discutamos eso chico dragón- le digo intentando ser indiferente a lo que dijo- y aun quedan 7 meses-
Él me mira con una ceja alzada y luego se ríe- esta bien, esta bien- me dice, yo le sonrió, me gustaba hacerlo reír- no me meteré en tu comida- me toma la mano por abajo de la mesa y seguimos comiendo.
-Buenos días Jefe- aparece el vikingo quien esta encargado en la Guardia de Berk, yo sentía gran admiración hacia a él, desde pequeña quise pertenecer a la Guardia pero luego mi prioridad fueron los dragones, Tormenta y luego Hipo y ahora que espero un bebé no podria hacerlo- Buenos días Astrid- me saluda.
-Buenos días- saludo.
-Buenos días Argus- habla mi esposo- ¿sucede algo?-
-En realidad, estoy buscando un nuevo punto de vigilancia, y quería hacerle algunas preguntas al respecto- le dice a Hipo, abrí mis ojos sorprendida, ¡que honor!
-Yo... necesito hacer otras cosas pero Astrid podría ayudarte- él toma mis hombros y me empuja con suavidad un paso al frente, ¿que? ¿yo? quede en shock- ella sabe mucho más de este tema que yo, te seria de mucha ayuda- volteo mi cabeza para verlo y me guiña un ojo, yo le sonrió agradecida y luego veo a Argus.
-Me encantaría ayudar- dije emocionada, el anciano me sonríe y asiente.
-Me sentiría con mucho honor que usted me ayudara- me dice Argus, yo quería gritar de la emoción, ¡Astrid cálmate!- ¿le parece si vamos ahora mismo a revisar el lugar?-
-¡Si!- suelto y luego me doy cuenta que soné muy emocionada- perdón, si- digo más tranquila y comenzamos a caminar dejando a Hipo atrás, antes de salir del Gran Salon voltee a ver a Hipo y le sonrio, él también lo hace y me fui.
(Hipo)
Sabia que Astrid tenia gran admiración por el anciano Argus, a si que no dude en ofrecerla para que lo ayudase, obviamente ella acepto sin dudar, al poco rato salí del Gran Salón y me tope con Chimuelo y la pequeña Furia Nocturna que como siempre no paraba de seguirlo.
-Hola Chimuelo y... chica- los saludo y acaricio a ambos- si que necesitamos buscarte un nombre pequeña...- pongo una mano pensativo en mi barbilla mientras Chimuelo se pone junto a mi mirándola, ella nos mueve su colita e inclina la cabeza- ¡Ya sé! Chimuela - al instante Chimuelo me mira con los ojos entre cerrados- es una broma amigo- rió y él me golpea jugando en la cara con su cola- aun debo pensarlo, que te parece... ¿nube?- miramos otra vez a la dragona- nhaa, ¿y Ventisca?- ella comenzó a saltar feliz- parece que te gusta, entonces se queda, ahora... iré a ordenar mi escritorio- me subí sobre mi amigo y volamos hasta la fregua, Ventisca nos sigue apenas volando , luego yo bajo, entro y bajo al sótano donde esta mi escritorio, estaba hecha un desastre, llena de papeles y mapas, planos, metales esparcidos y herramientas... suspiro, estaré aquí muucho tiempo.
Comencé revisando cada papel y ordenando cada uno en su sitio, también botando algunos ya que no me servían, lleve los metales a la parte de arriba y luego volví a bajar, guarde las cosas y limpie, en un momento me tope con unas cosas atrás de una caja, tome la caja y la deje en otro lugar y comencé a revisar las cosas eran armas, no sabia por que estaban ahí, pero había una que me llamaba la atención más que las otras, era un espada, la tome para observarla de cerca, tome el mango y cerré un ojo para fijarme en el filo y en los detalles, se veía muy vieja, quizás de hace unos 150 años, la lleve a mi escritorio y la comencé arreglar, el mango era de un metal que nunca había visto, y la espada tenia unas figuras grabas que reconocí como un lenguaje antiguo que se ocupada para alabar a los Dioses, me gustaban las espadas, es por eso que cree mi espada infierno, pero esta tenia algo especial aun que no podía descubrir que, pero lo haría.
(Astrid)
-Este es el lugar- me dice Argus apenas llegamos con nuestros dragones- ¿que dice?-
-Bueno... es un gran lugar, tiene una buena vista al mar, es alto y espacioso, pero...- lo miro mientras le hablo.
-¿pero?-
-Esta muy a la vista, la base es muy delgada y fácil de derribar, incluso si la hacemos de nuevo seria un blanco fácil- digo mientras analizo el lugar, él se pone pensativo.
-Tiene razón jovencita- me da la razón, yo sonrió- quizás usted conozca un lugar mejor, vera... a mi edad ya no puedo volar tanto, ademas de que me canso rápido-
-Conozco el lugar perfecto- comienzo a volar en Tormenta- sigame- él anciano lo hace hasta que llegamos a un lugar entre unas rocas altas, estaban escondidas pero a la vez se podía ver todo desde aquí, desde el mar hasta la parte principal de Berk.
-Wow... ¿como encontró este lugar?- estaba impresionado mientras revisaba como era.
-Tormenta y yo lo encontramos hace 4 años ¿no chica?- le acaricio la cabeza y ella mueve su cola feliz- a veces hasta veníamos junto con Hipo, perdón, el Jefe- aclare rápidamente.
-Es su esposo, es normal que lo trate por su nombre- me sonríe- este lugar es perfecto, les pediré a los demás de la guardia que comiencen a trabajar en el hoy mismo, gracias Astrid, el Jefe tenia razón, me has sido de mucha ayuda- pone una mano en mi hombro agradecido.
-En realidad es un honor ayudarlo, si no fuera por usted no sabría todo lo que sé- le confieso.
-Sé que espera un bebé pero... no me vendría mal una guerrera como tu como mi sucesora- pone su mano en su barbilla, lo mire sorprendida.
-¿Lo dice enserio?- pregunte incrédula- pero... yo no puedo combatir ni pelear dentro de un tiempo- digo un poco triste.
-La fuerza más grande de un guerrero no esta en las peleas ni en sus armas, si no en su cerebro- pone un dedo apuntando mi cabeza- y en su corazón- pone un mano en su corazón- sé que puedes guiar a los demás muy bien, yo ya estoy viejo, en cambio tu eres joven e inteligente- yo estaba sin habla, ¿estaba soñando?
-Y..yo...- tartamudeo.
-Tranquila- me interrumpe- no me des la respuesta ahora, piénsalo y hablalo con tu esposo, no harás nada peligroso eso te lo aseguro, ademas podrás comenzar cuando te sientas lista-
Yo asiento sonriente- muchas gracias-
-No hay de que, ahora iré a avisarles a los de la Guardia, la veo luego- se sube a su dragón y se va, yo aun no me atrevía mover ni un musculo, me acaba de ofrecer no solo de ser parte de la Guardia de Berk si no liderarla, esto es más de lo que pedí a los Dioses, le diría a Hipo, quizás no se ponga tan paranoico.
-Vamos Tormenta hay que ir a buscar a Hipo- me subo en Tormenta y nos vamos volando.
(Hipo)
Me dedique a sacarle filo a la espada, luego la limpie, era muy brillosa y liviana, salí de la fregua y me acerque a Chimuelo.
-Mira lo que encontré amigo- se la muestro- linda ¿no?- él hace un sonido demostrando que estaba de a cuerdo conmigo- vamos a probarla- dije emocionado y me subí en él, comenzamos a volar y nos fuimos al claro donde conoci a Chimuelo, allí tenia espacio y privacidad, comencé a hacer trucos con ella, Chimuelo me veía curioso- me gustaría saber que dice...- acaricio las letras escritas en la espada- quizás le pertenecía a un gran guerrero vikingo- moví mis brazos exageradamente, mi dragón se rió, seguí entrenando, moviendola de un lado a otro, a veces encrustandola en rocas o en el pasto.
-¡Aquí estas!- escucho a alguien atrás de mi que enseguida reconocí como Astrid, aun así estaba tan concentrado que solté la espada dejándola caer y que una parte golpeara mi pie.
-¡Argh!- me queje y me agacho.
-Lo siento...- se acerca preocupada y se agacha también- no debí sorprenderte, ¿te duele mucho?- toca mi pie, yo tomo su mano y nos miramos
-Estoy bien M'lady, fue solo un pequeño golpe es todo-
Suspira aliviada y luego toma la espada- ¿es nueva?-
-La encontré entre mis cosas, sabes que me gustan las espadas- ella asiente, se veía muy feliz, yo sonreí al verla así- al parecer te fue bien-
Nos paramos- Ay Hipo... no tienes idea, lo ayude a buscar un lugar mejor, incluso le di mi opinión y la acepto, fue tan emocionante- me contaba con una gran sonrisa, me senté en una roca.
-Me alegro- le digo.
-Y... también me ofreció tomar su puesto Hipo, ya que dice que tiene mucha edad para seguir liderando y me dijo que podía tomar su lugar ¿puedes creerlo?- dice aun más emocionada, ¿escuche bien?
-pero Astrid... ser líder de la Guardia de Berk es peligroso y tu estas embarazada, no creo que sea lo mejor- opino cruzándome de brazos.
-Sabia que dirías eso, pero amor... no haré nada peligroso, solo daré tácticas e ideas- la veo con los ojos medio cerrados, pero ella me mira con esos ojos azules tan profundos... así no puedo enojarme con ella, sabia que era su sueño, ser parte de la Guardia de Berk, ademas muchas veces no se unió por mi culpa, aun que ella no lo quiera admitir y diga que ella fue quien se negó.
- Mientras no hagas nada físico supongo que esta bien- suspiro pesado y agacho la mirada inseguro, ella toma mi mentón para que la mirara, tenia una sonrisa sincera en su rostro, se acerca lento y me besa suave, y acaricia mi mejilla, yo le acaricio la cintura tiernamente y su vientre, luego nos separamos un poco para tomar aire.
-Gracias, sé lo difícil que es para ti aceptarlo, pero te prometo que me cuidare, nunca haría algo para dañar a nuestro hijo- me susurra.
-Nuestro hijo... que lindo suena- le susurro también y acaricio su rostro mirándola directamente a sus brillantes ojos- ustedes dos, Chimuelo y mi madre son lo más importante para mi y no soportaría, si les pasara algo, en realidad no lo soportaría- me sonó algo desesperado, ella me abraza fuerte y acaricia mi pelo para tranquilizarme, yo la abrazo también, estuvimos un tiempo así, en silencio, solo abrazándonos.
-Estaré solo 2 meses, luego de eso me saldré para dedicarme solo en cuidarme y cuando ya tenga a nuestro bebé volveré a tomar el puesto, ¿que te parece?-
La separo un poco le sonrió- me parece perfecto- ya era de noche, lo que más me gustaba de aquí es que la luz de la luna y de las estrellas llegaban al lago iluminando el claro, recordé la primera vez que estuvimos de noche en este lugar, teníamos 15 años.
-mira una estrella fugaz- apunta ella al cielo- pidamos un deseo- camina un poco para ver mejor el cielo, yo me paro y me pongo junto a ella, parecía concentrada en su deseo, así que yo también decidí pedir uno.
-¿Que pediste?- me pregunta curiosa.
-Si te digo no se cumplirá- le sonrió divertido, ella alza una ceja y yo aguanto la risa- ¿Que pediste tu?-
-No te lo diré, yo también quiero que el mio se cumpla- me empuja juguetona y reímos- vamos a casa-
-Un carrera de aquí a los dragones- le digo y comienzo a correr.
-¡Oye!- se queja y corre intentando alcanzarme, cuando Chimuelo y Tormenta nos vieron correr hacia ellos y comenzaron a correr lejos de nosotros jugando, en eso estuvimos persiguiéndolos un rato hasta que Astrid logro subirse a Tormenta- gane- dice victoriosa y sale volando, yo rió y vuelo atrás de ella, llegamos afuera de nuestra casa y dejamos nuestros Dragones sin sus sillas para que fueran a dormir y luego nos miramos sonrientes, le ofrecí mi mano y ella la tomo, así entramos a nuestra casa, mi madre no se veía por ninguna parte quizás volvería tarde y efectivamente sobre la mesa había una nota suya donde decía que fue a ver unos dragones y volvería a la madrugada o quizás al otro día.
-¿Sucede algo?- me pregunta mi esposa, al ver que leía el papel, yo me acerco a ella y la abrazo apegandola a mi.
-Nada de que preocuparnos, mi madre volverá tarde o mañana- le contesto, nos vimos sonrojados, sabíamos que íbamos a hacer a continuación y es que hace dos meses que no hacíamos nada... enseguida la tome en brazos y la lleve a nuestra habitación.
-Estas loco- me dice sonriente cuando la siento en la cama, se levanta y comienza a sacarme la armadura con cuidado, ambos nos necesitábamos, pero eso no quitaba que tuviéramos miedo, algo así como nuestra primera vez, ¿raro no?, había una vida dentro de ella y no queríamos lastimarla ni cometer un paso errado, comienzo a sacarle su ropa también, quedamos en ropa interior, dio paso atrás hasta caer suave en la cama, me puse sobre ella, acaricie su rostro y luego nos besamos, ninguno sabia como ser padres, estábamos aterrados, lo sentía en cada toque y caricia que nos dábamos, intentábamos calmarnos uno al otro, pase mis manos por su cuerpo y ella por el mio, bese su cuello, de apoco ya ninguno tenia algo que nos separara de estar piel contra piel.
Suspiramos, nos extrañábamos, sentía como nos tensábamos, comencé a besar sus senos, nunca fui brusco, siempre intente ser lo más suave posible.
-Ahh...- jadea, estaba muy sensible, le sigo besando el seno izquierdo mientras con mi otra mano acaricio sus piernas, ella acaricia mi espalda- te quiero en mi, por favor- me pide apenas.
-espera un poco- mi voz sale ronca, le doy un beso apasionado en su boca y luego vuelvo a bajar por su cuerpo, bese su estomago, hasta llegar a su vientre, bese allí y susurre cosas a nuestro bebé como deseaba verlo, que esperaba que estuviera bien y que no se asustara, luego con cuidado abrí las piernas de mi esposa y las acaricie hasta llegar a su centro, ella se arqueo y gime alto.
-¡Mmmhh, Hipo!- cierra los ojos disfrutando de los toques, me asegure de que estuviera lo suficiente lubricada cosa que claramente lo estaba y luego me posesione entre su centro con mi miembro, rozaba su sexo con el mio jodee con fuerza.
-Lo haré con cuidado ¿si?- le digo apenas, ella siente con los ojos cerrados, luego los abre y toma mi rostro para que la mirara fijamente, fui entrando de apoco, sus paredes me apretaban mucho, ella se abrazo a mi espalda con fuerza y mordió mi hombro- mhh...- gemí- ¿te duele?-
-Argh... solo... es grande es todo- me susurra- estaré bien, es solo que no lo hacíamos hace mucho ahh- suelta cuando me muevo un poco, sus ojos estaban oscuros del deseo, la beso con pasión y la acerque aun más a mi, si es que se podía, enredando sus piernas en mi cadera, ahogamos gemidos y jadeos en nuestras bocas, ya estaba más tranquila, comenzamos a movernos un poco más, entraba y salia lentamente, esto era una tortura pero se sentía tan bien.
-Astrid...- mordi su cuello mientras unió nuestras manos, movía sus caderas de una manera que... Dioses- me vuelves loco-
- ¡Hipo...! - gime mi nombre, subí inconsciente el ritmo pero luego vuelvo a bajar apenas me di cuenta, si que era difícil controlarse- Si... - dice llena de placer.
- deliciosa- las palabras salían de mi boca, sus paredes comenzamos a apretar mi miembro, supe que estaba por llegar a su orgasmo, su respiración comenzó a subir, conocía todo de ella- llega para mi M'lady- comencé a hacer mis embestidas un poco mas rápido sin llegar a ser brusco, ella me agradeció acariciando mi espalda y gimiendo más alto, dos embestidas mas llego a su climax, al verla tan llena de pasión yo también llegue, se veía hermosa, me puse a su lado y la atraje a mi pecho, ella me abrazo cansada pero con una linda sonrisa en su rostro, ambos teníamos nuestras respiraciones agitadas.
-Eres mía Astrid- le susurro mientras acaricio sus perfectas piernas y las pongo sobre la mía.
-Lo soy desde antes de conocernos- me dice tiernamente y besa mi pecho- tu también eres mio, ¿escuchaste?- dice posesiva, diablos quería tener una segunda ronda, nunca era suficiente con ella, ella se sube sobre mi y me besa posesiva mientras acaricia mi pecho, acaricie su espalda mientras le trasmitía cuanto la amaba, nos separamos para tomar aire- yo también te amo- sonríe y volvimos a besarnos, quizás no es necesario que les diga que estuvimos haciendo luego de eso.
Notas de la autora: ¡Hola! , espero que les haya gustado, yo ame escribirlo, espero que les haya gustado tanto como a mi hacerlo. Lo siento por la demora pero tuve un bloqueo horrible, pero he vuelto, no me maten. Gracias tambien por los que votaron por el nombre para la Furia Nocturna, se los agradezco.
PD:¿No creen que Hipo es muy lindo?
Los quiere
Kobato.
