Los personajes no me pertenecen, si no a Cressida Cowell, CN y ahora Netflix, pero la historia es completamente mía, ¡así que no copiar!


/Hipo/

Apenas abrí los ojos no vi a Astrid por ninguna parte, me queje y puse mi cabeza bajo la almohada, no debía quejarme, casi siempre soy yo el que se va y la deja sola en las mañanas, pero últimamente... desde que se unió a la Guardia de Berk siempre es lo mismo, suspiré frustrado otra vez, entonces siento como Chimuelo entra por la ventana y se acerca a mi cama, lo miro y sonrío.

-Hola amigo- le saludo - ¿ya desayunaste?- él asiente y sonríe- pues yo estoy muerto de hambre- me iba a parar pero no me deja, yo alzo una ceja- Chimuelo... ¿sucede algo?- él solo se sienta y se pone derecho, entonces se abre la puerta y entra mi madre y atrás de ella Astrid, mi esposa llevaba un ¿pastel?

-¡Feliz Cumpleaños hijo!- dice mi madre emocionada- no puedo creer que ya tengas 21 años, eres todo un hombre-

-Gracias mamá, se me había olvidado que era mi cumpleaños- rio divertido y veo a Astrid quien me miraba con una gran sonrisa- ¿y tu? ¿no felicitaras a tu esposo? - bromeo.

ella ríe y se acerca con el pastel- claro que si tonto- me da un besito- feliz cumpleaños chico dragón, ahora debes pedir un deseo-

-creo que todo lo que quiero ya esta a mi lado- digo y miro a ambas- ¿ya desayunaron? -

-No hijo, aún no, los demás te esperan en el gran salón- me da un beso en la frente- iré a ver, mientras vístete y ponte presentable recuerda que llegarán los de otras aldeas para la fiesta- ella se da la vuelta y sale de la habitación cerrando la puerta.

Es cierto, hoy se haría una fiesta con personas de otras aldeas vikingas, ya que los chicos me lo pidieron para conocer chicas, me tiro a la cama nuevamente- Astrid... recuerdame porque acepte lo de la fiesta-

Ella deja el pastel en el escritorio y se sienta a mi lado en la cama- porque siempre ayudas a los demás, y esta no es la excepción- sonríe con dulzura y toma mi mano, aprovecho de tirarla a mi lado con cuidado y abrazarla.

-Pensaba quedarme contigo y mi madre hoy, o con nuestros amigos, algo más privado, ¿sabes?- digo quejándome, ella vuelve a reír y me abraza, con el embarazo se veía más delicada, es como si tuviera unas ganas enormes de protegerla, le beso la frente y suspiro con los ojos cerrados, quizás puedo dormir un poco más junto a ella.

-Hipo...- dice con suavidad- los demás esperan-

-Mhhh- contesto medio dormido, aún con los ojos cerrados.

-¡Hipo!-

-M'lady solo un ratito más- la acerco más a mi.

-¡Hipo el pastel!- dice ella, abro los ojos y veo que Chimuelo se había comido todo el pastel y ahora se lamia los restos que quedaron en su cara.

-¡Chimuelo! ese era mi pastel, dragón glotón- lo regaño y este solo se hace como si no paso nada y sale por la ventana- bueno... se escapo- río y miro a Astrid.

-Hice ese pastel toda la mañana- suspira.

-Por lo visto te había quedado muy bien, no dejo nada- bromeo, ella me mira con los ojos entrecerrados y luego ríe divertida.

-Supongo que tienes razón-

-Ademas... yo quiero otro pastel en estos momentos...- digo acercándome coqueto, pero ella rápidamente me aleja poniendo un dedo en mi pecho.

-No Jefe, ahora debe ir con sus invitados, luego recibirá mi regalo- guiña un ojo y se levanta de la cama- te esperaré afuera- antes que se fuera le tomé la mano y me miro interrogante.

- ¿Ni siquiera un beso de cumpleaños?- pregunté con un puchero, ella me sonríe como solo ella puede hacer y me da un beso tomando mi mentón, puse mis manos en su cintura y la atraje a mi, fue suave y lento, mordía su labio inferior suave pidiéndole entrar, volvimos el beso más apasionado, dioses... besaba de maravilla, separamos nuestros labios para luego juntar nuestras frentes.

-Feliz Cumpleaños Hipo- susurra y nos miramos fijamente- ahora vístete- se separa completamente y se va.

-¡yo también te amo esposa mía! - digo fuerte y sarcástico para que me escuchara.

-¡Solo apresúrate!- escucho que me dice justo antes de escuchar la puerta, me alce de hombros y me vestí con mi armadura, revise que todo estuviera bien y salí de la casa, todo Berk estaba corriendo de aquí y por allá, no me gustaba que estuvieran a si por mi culpa, todos me saludaban y felicitaban, apenas llegue al gran salón llovieron los "feliz cumpleaños".

-Gracias a todos por la sorpresa y los saludos, espero que todos se diviertan y tengan un estupendo día, es un honor estar entre personas tan maravillosas como lo es Berk- les digo y todos aplauden.

-Hipo, llegaron aldeas- dice Patapez.

-Voy enseguida- camine al muelle y vi dos barcos, el primero era grande, se notaba que era de un material resistente.

-Hola Jefe de Berk, Soy Truck el jefe de los vikingos del sur - dice el primero que se baja del primer barco, junto a él se encontraban dos personas- ella es mi hija Scarlet y mi esposa Luna- la hija del jefe del sur se veía de mi edad quizás un poco menor, cuando me mira me sonríe.

-Estoy muy feliz por conocer por fin al gran jefe de dragones- me dice la chica.

- Oh no, yo no soy el jefe de los dragones, ese es Chimuelo mi amigo, yo solo me llevo bien con ellos- sonrió explicándole- son bienvenidos en Berk, por favor pasen al Gran Salón, mi amigo Eret los guiará-

-Gracias Hipo- dice el mayor, luego de eso bajo del siguiente barco un hombre muy serio con dos mujeres y un hombre.

-Hola Jefe de Berk, soy Markus el jefe de la aldea Onix- dice sin un gesto en su rostro- ellas son mis hijas Flor y Laura, ademas de mi hijo Markus II - las chicas debían tener unos 17-18 años mientras que el chico unos 15.

-Un gusto conocerlos - les sonrío, las chicas gritaron y me asuste- ¿sucede algo?-

-Es solo que es tan guapo como dicen los rumores- dice Flor.

-y es jefe...- dice Laura, veo que el joven menor rueda los ojos aburrido.

-bueno... yo..- nervioso- pueden ir al Gran Salón, les espera comida y una bienvenida- les sonrió y los guió yo mismo, luego de que se fueran a sentar suspire aliviado, esas chicas no paraban de mirarme, ya era un poco incomodo, entonces siento que algo me muerde el zapato, apenas bajo la mirada veo a Ventisca, le sonrió y me arrodillo para estar a su altura- hola pequeña, no debes morder mi zapato, te lo he dicho muchas veces- la tomo y la alejo, ella me mueve la cola y se sienta- ahora ve con los demás dragones- como siempre no me hizo caso y me siguió todo el camino, ojala cuidar a un bebé no sea tan difícil como cuidar a un dragón por que o si no estoy perdido como padre.

La fiesta comenzó, todos comían del banquete o bailaban, todo era bastante alegre, cansado me siento en mi silla de jefe y miro a las personas buscando a Astrid, no la había visto, entre eso veo a Eret hablando con Scarlet animados, también veo que las otras dos chicas me miraban y me saludaron, yo respondí el saludo moviendo la mano y con una sonrisa forzada, sigo buscando hasta que encuentro a mi linda esposa, estaba con su familia en una mesa, reía, de seguro algún comentario de su padre, me quede embelesado mirándola hasta que mi hermosa vista es tapada por las dos hermanas, Flor y Laura, suspiro aguantando mi molestia.

/Astrid/

-Entonces... tuve que tomar la gran piedra y sacarla del camino, si no fuera por mi no estarían varios aquí- nos cuenta mi padre, yo rio, siempre nos cuenta la misma historia pero yo solo lo escuchaba, luego mire a al puesto de Hipo, fruncí el ceño cuando vi que dos chicas estaban con él, ¿quienes eran? Bueno... no debería preocuparme, ya no soy una niña como para estar celosa de algo así, ademas... sé que Hipo no es capaz de hacer algo malo, entonces escucho la risa de las chicas, una se acomoda su cabello de forma coqueta y la otra no le quitaba la vista a MI esposo, suspire profundo para tranquilizarme.

-Hija iremos a buscar unas cosas, ¿nos acompañas?- me dice mi madre.

-Me quedare aquí madre, es el cumpleaños de Hipo y debo estar con él- le sonrió, y ella me sonríe de vuelta.

-Entiendo- me besa la frente- nos vemos- se va agarrada del brazo de mi padre, me acerco a la salida del Gran Salón, me dedico a captar la atención de Hipo, él me mira y yo le sonrió coqueta, quería mostrarle mi regalo, le doy una última mirada y salgo del Salón, voy caminando hasta llegar donde estaba Tormenta.

-¡Hola nena! ¿te gusto tu almuerzo?- le acaricio el lomo mientras ella me acaricia con su cabeza- por lo veo si - le sonrio.

-¡Astrid!- aparece Hipo, yo lo ignoro y sigo acariciando a Tormenta- Hey...- dice ya más cerca.

-Hola Hipo, ¿ que buscas? - me hago la indiferente y sigo sin mirarlo.

-Pues.. yo... creí...- levanto mi mirada a él, se notaba confundido mientras pasaba una mano por su cuello, me mordí mi labio inferior para evitar reírme- te buscaba a ti- responde al final.

- ¿ y por que? te veías divertido ahí adentro - mi voz sale algo molesta, esta bien... no puedo negarlo estaba celosa- con tus amigos... chicos... CHICAS... - él me mira alzando una ceja y se acerca a mi.

- pero solo te buscaba a ti- me sonrie y me derrite- ademas vi que salias y solo pensé en seguirte - se acerca aun más y toma mi cintura, miro al piso esquivando su mirada pero toma mi mentón y lo miro- conozco esa mirada... - sonríe divertido.

-¿Que mirada?- digo a la defensiva.

-M'lady esta celosa- lo dice más como una afirmación que como una pregunta, abrí la boca para protestar pero me interrumpe- y no lo niegues, te conozco demasiado bien- ríe y me da un pequeño beso, termine sonriendole, era imposible enojarme con él.

-Quizás tengas razón- paso mis manos por su armadura- te quiero dar tu regalo de cumpleaños - me mira sonriente y emocionado- pero... tendrás que acompañarme, ¿el jefe esta dispuesto a desaparecer en su propia fiesta de cumpleaños?-

-iría hasta el fin del mundo por ti M'lady- toma mi mano y la besa, yo no pude evitar sonrojarme- estarán bien sin mi- lo miro fijamente juguetona, me alejo de él y me subo en Tormenta.

- entonces sígueme- comencé a volar, escuche que llamaba a Chimuelo y en unos segundos ya estaba volando a mi lado, no llevaba su casco y eso hacia que el viento acariciara su cabello y su rostro, sonreí a la imagen, él me descubre mirandolo y me mira coqueto y lo miro de la misma manera- deberías mirar al frente-

-me gusta más lo que veo ahora- me recorre y yo aguanto la respiración, miro el camino.

-Hipo... - apunto al frente, pero no me hace caso - ¡Hipo al frente tuyo!-

Despierta de su mundo y mira donde le apunto, había un gran árbol- ¡Oh Rayos! - rápidamente lo esquiva con Chimuelo, quien al igual que yo le intentaba de avisar.

-Eres un despistado, pudiste chocar- digo preocupada.

-Lo siento... me distraje- se alza de hombros- entonces... ¿donde vamos exactamente?-

-al claro que me mostraste hace tiempo- le contesto, volamos entre las cuevas hasta que llevamos al claro, me baje de Tormenta y mire a mi alrededor, amaba este lugar.

/Hipo/

-Astrid, ¡Wow! no me esperaba esto - digo emocionado al ver un tipo picnic, a su alrededor estaba lleno de flores, también habían unas ropas que reconocí como mías y también de ella.

-Ven- rie y toma mi mano para guiarme, nos sentamos juntos- y... ¿que se siente cumplir 22 años? - pregunta mientras tomaba una fresa.

-Si te soy sincero es raro, es como si hubiera vivido tanto pero no he vivido nada-

- estas viejo Hipo- bromea y me da una manzana, la mire alzando una ceja.

-te recuerdo que en unos meses tu seras quien cumpla 22, señorita siempre joven- le digo jugando y rie, se acerca más a mi y me da un beso en la mejilla, tome su rostro y la bese, ella no se niega y me corresponde lo que al principio fue un beso suave luego se volvió posesivo y sensual- ¿como te sientes? - me separo.

-estoy bien Hipo, me he sentido de maravilla, además la en la Guardia todos son muy atentos conmigo, incluso a veces más de lo normal...- me pongo un poco nervioso- quizás tu tengas algo que ver al respecto ¿ me equivoco?-

-No sé de que hablas- me hago el loco y le doy un mordisco a la manzana- esto esta muy rico-

-Mmhh- entre cierra los ojos- tomaré eso como un si- tome su mano y la hago sentarse en mis piernas, me sonríe cuando siente que acaricio su pancita, ya se notaba aun más su embarazo y se veía preciosa- espero que estés preparado porque aun no termina mi regalo- dice feliz como una niña.

-¿A no?- le pregunto y ella niega, se para rápido de mis brazos y va donde Tormenta de allí saca algo y lo esconde tras su espalda, se acerca lento y se arrodilla a mi lado, la miro curioso.

-Feliz cumpleaños Hipo- pone sus manos espiradas y muestra un cuaderno de dibujo y unos lapices de ¿colores?- le pregunte a Patapez como hacías tus lapices y quise inventarte más, no se si funcionen en realidad... - los tomo y los pruebo, si funcionaban y eran increíbles, sonrei brillante y la abrace.

-Gracias mi amor, son perfectos, eres muy lista- le beso la mejilla y le acaricio la espalda.

-no solo a ti se te ocurren buenas ideas- ríe y toma mi rostro para besarme, la beso de la misma manera que antes, de a poco fui acostandola hasta quedar encima de ella, no dejábamos de besarnos con necesidad, comenzó a desabrochar mi armadura lentamente, tanto que desesperaba, mientras ella hacia eso comencé a besarle el cuello, de sus labios salían dulces suspiros y jadeos, ya conocía todas sus partes sensibles y aun que no lo crean... eran bastantes, ella se puede mostrar como una chica dura pero en realidad en muy delicada, al igual que una flor.

- voy hacerte el amor Astrid... te amo, te necesito y te deseo- le susurro en su oído y escucho que suelta un gemido, que me vuelve loco.

-Espera...- dice entre suspiros, yo me alejo de mala gana y ella me mira divertida, seguro mi rostro ahora era gracioso, no quería detenerme- solo te quiero decir que fueramos a la cascada- la mire sorprendido.

-¿estas segura cariño?- le pregunto.

-¿ no te llama la atención?- me mira con ojos de deseo ¿ no le iba a decir que no a eso?, ademas Dioses, claro que me llamaba la atención, ¿tenerla conmigo haciendo el amor bajo un cascada? sonaba como un sueño, un duulce sueño, solo un tonto le diría que no.

- Esta bien, vamos- la tomo en brazos y la llevo cerca, comienzo a sacarle la ropa y dejarla a un lado, luego recordé que estaban nuestros dragones con nosotros... miré a mi alrededor pero no estaban, suspire aliviado.

-¿sucede algo?- me dice.

-Oh no, solo tonterías mías- la acerco más a mi y la dejo solo en ropa interior, ella ya estaba por terminar y dejarme en igual condición- ahora sé porque trajiste esas ropas- digo coqueto y ella se sonroja por ser descubierta.

-solo cállate Hipo- me besa y yo a ella, sonreímos en el beso, pasaba mis manos por su cuerpo, comenzando desde su rostro, luego sus hombros, sus brazos y su cintura, volví a subir para acariciar suave uno de sus senos sobre la tela, mordió mi labio inferior , se me ocurrió una idea, tome sus piernas y las envolví en mi cadera, al instante ella soltó un gritito reprimido en mis labios y yo rió, acariciaba sus piernas, nos separamos para respirar y nos miramos fijamente, se abrazo a mi y recargo su cabeza en mi hombro, camine y llegamos atrás de la cascara, era un tipo cueva pequeña que se formaba con la pared del claro y la cascara, incluso el sol hacia que se formara un pequeño arcoiris, era hermoso.

-Esto es perfecto- sale de mis labios, ella se baja de mi cadera.

-tienes razón- nos miramos y seguimos besándonos, acariciándonos, nos sacábamos suspiros y suaves palabras, en un momento me empuja sin dejar de besarnos e intercambiamos de posición, me tenia contra la pared, me parecía divertido, ella siempre lograba tener el control y no me quejaba, me dedique a pasar mi mano por su espalda y otra por sus muslos, tenia el pelo completamente suelto y húmedo, ya que le había caído varias gotas de la cascada, se veía exquisita.

Siguió besando mi cuello, luego mi pecho, de mi boca salían jadeos y suspiros, como amaba a Astrid, subió de nuevo a mi rostro y beso mi mejilla, mi oreja, incluso entre besos también habían unas mordidas, toma su rostro y mordí su labio juguetón y ahora yo era quien besaba y mordía su cuello, estábamos jugando con fuego y ambos queríamos quemarnos.

-¿Como.. l..la estas pasando?- me pregunta, yo solo gruño en su cuello y la atraigo más a mi, haciendo que notara lo bieen que la estoy pasando, entonces me aleja y yo la miro confundido.

-tranquilo cumplañero, nos meteremos al lago- me susurra y me guía, me encontraba demasiado embriagado por lo que estaba ocurriendo, solo me dejaba guiar, nos metemos al lago y la atraigo de nuevo, esta vez no nos volvería a interrumpir.

-Hipo...- suspira.

-shh... - le susurro y le saco lo que le quedaba de ropa y luego saco la mía- esta vez no nos interrumpas- digo algo desesperado.

gime- no lo haré- le sonrió y le doy un tierno beso, debía tener cuidado, tenia claro que con el embarazo estaba mucho más sensible y que también debía ser cuidoso con ella, me apoye en una de las orillas del lado y la apegue a mi, nos quejamos apenas nuestros cuerpos estaban demasiado cerca, comencé a acariciarla más, apoya su frente en mi hombro cuando toque su parte más sensible- Dioses...- cierra los ojos y con una mano le hacia cariño en su cabeza mientras con la otra la acariciaba.

-Eres el mejor regalo M'lady- le digo cuando se que ya esta lista, nos ponemos en posición y entre en ella, hicimos el amor, lento, sin prisa, luego de estar así un largo rato, nos secamos y nos pusimos ropa seca, ya se estaba oscureciendo así que prendimos una fogata, ella apoyo su cabeza en mi hombro mirando las llamas y yo le bese la coronilla, la noto temblar - ¿ tienes frió? -

-Un poco- confiesa y yo la atraigo más a mi y le pongo otra de mantas que trajo- gracias-

-soy un irresponsable Astrid, hicimos todo eso y ahora puedes enfermarte- dice haciendo una mueca disgustado.

-no me parecio que te desagradara- suelta jueguetona y yo niego con la cabeza aguantándome la risa.

-¿que voy a hacer contigo?- ambos reímos, luego de un rato de para y corre a un lugar, yo también me paro y la sigo, estaba inclinada para tomar algo de un árbol.

-¡Lo logre!- toma algo raro y me lo tira, lo alcanzo a atajar y miro la "cosa" en mis manos.

-¿Que es esto?-

-Una fruta de Odin, por supuesto- me dice como si fuera lo más obvio- es solo que es otra especie o algo así, la descubrí el otro día-

-Interesante...- contesto- aun que... últimamente no veo que tengas tantos antojos, ni nauseas-

-Nauseas no... pero, aun amo comer esta fruta- toma una para ella, la limpia y le da un mordisco- ¡mmm! - la miraba, me resultaba divertido ver que en vez de comer algo de todo lo que trajo prefiere sacar algo de un árbol- ¿Que?-

-Nada Astrid- entonces se me ocurre una idea- espera.. no te muevas- me voy a buscar su regalo y vuelvo a donde estaba ella- ¿puedes mirarme y quedarte quieta?- ciego un ojo y con mis manos hago un tipo marco.

-¿Quieres dibujarme?- sorprendida.

-Claro que si- le digo como si fuera lo mas obvio- además la luz es perfecta, si no dibujo rápido se esconderá el sol- me siento en el pasto y comienzo a dibujar, mientras la dibujaba ella me sonreía y yo a ella, estaba concentrado dibujándola.

-Hipo ya me duelen las piernas, ¿puedo moverme ya?-

-Solo un poco más... ¡Listo!- miro mi obra orgulloso- ¿ que te parece?- se lo muestro, ella se acerca a mi caminando para verlo mejor.

-¿de verdad soy yo?, es muy lindo cariño- ve el dibujo con los colores- tienes mucho talento - acaricia el dibujo.

-Gracias M'lady- me ayudo a levantarme- creo que lo mejor es que nos vayamos yendo, la fiesta ya debe estar terminando y no he estado casi nada-

-Esta bien, vamos- silva para llamar a Tormenta y yo llamo a Chimuelo, en un rato llegan, guardamos las cosas y nos fuimos, cuando llegamos todos nos miraron atontados, entonces veo que mi madre se acerca a nosotros.

- Por lo que veo Astrid ya te mostró su regalo- sonríe ella al llegar con nosotros- los Jefes de las aldeas ya están por irse-