Jacob corriendo va esquivando los ataques de los monstruos.

–Éstas criaturas amenazan con morderme, rasguñarme o destrozarme. Por qué rayos me expongo a todo esto, debería teletransportarme directamente a la casa de Seth Rog… –No pudo terminar la frase porque un hombre lobo lo embistió, cayó de bruces al piso.

El lobo se precipita encima de él, pronto le gruñe, con su baba le moja el cuello. Jacob siente mucho asco, no hay tiempo para ponerse melindroso. Ocupa ese tiempo pensando en cómo sacarselo de encima, en lo que los otros entes los rodean. Evidentemente, no puede teletransportarse aunque sí puede jugar con los elementos. Jacob cierra sus ojos y respira profundo, el lobito está a un pelín de morderlo para marcarlo como suyo. Jacob de ipso facto recita un trabalenguas raruno, algo así cómo "Llamas a mí"; tras pronunciarlo se convirtió en una flama. El hombre lobo no soporta el calor, su pecho comienza a incendiarse; muy a dolorido se separa de él. Los otros seres retroceden ante el fuego. El brujo todavía en esta condición, se levantó y una vez más comenzó a correr.

Durante la carrera, igual que una luciérnaga inspecciona el perímetro. De súbito, se emociona mucho, tan sólo faltan veinte metros para alcanzar la salida del castillo. En eso, un ser con forma de lagarto se interpuso en su camino. Jacob vira hacia otro lado. El reptil no desea que escape, le arroja un chorro de un líquido acuoso (no es agua) con su boca, el líquido apagó su fuego. Al brujo no le pareció esto, super enfadado le lanza un rayo multicolor con la palma de su mano. El ser lagarto salió volando; girando se estampó contra una pared salpicada de hexágonos cóncavos. Todas las paredes del castillo son de la misma forma: salpicadas de hexágonos cóncavos y de color obsidiana.

Jacob la detesta pero es su única opción, saca su varita de roble. En su huida se defiende igual que Han Solo, disparandoles a cualquiera que intenta detenerlo. Luces, destellos, rayos y centellas de variados colores: dispersos en el ambiente. Alumbrando su recorrido hacia la salida del castillo; falta muy poco para alcanzar la salida. Sin notarlo, unos tentáculos lo hacen tropezar. Otra vez cayó de bruces, en esta ocasión su cara chocó contra la puerta cerrada del castillo. Fue un golpe espantoso. El santo madrazo, le produjo una raja en el costado izquierdo de su frente, su ceja también resultó dañada. De la herida emano a borbotones bastante sangre roja. Aunque lo bueno es que su ojo izquierdo, su ojo derecho, su nariz y su boca no se dañaron con el golpazo sino sería peor la situación.

Sin soltar su varita, gime con escándalo por el terrible dolor que siente. Pese a esto, se pone de pie con velocidad. Sin mediarlo, un ser de aspecto perruno, le arroja una enorme bola de energía. Jacob se siente muy aturdido por el tremendo golpe, no obstante percibe la radiación de la bola, de inmediato se quita de su camino. El proyectil se impactó en la puerta. Gracias a esto la puerta fue abierta de par en par. Jacob herido y aún aturdido, corriendo lo más rápido que puede, cruza la salida. Del mismo modo salió de la dimensión Equis.

Ya a salvo en el cuarto de su primo. Piensa que lo correcto sería teletransportarse mientras la sangre y el sudor se deslizan por su rostro. Se niega a limpiarse la cara; en eso, algunas lágrimas escapan de sus ojos. Debido a la impotencia y frustración de no haber podido rescatar a sus tíos.

De pronto, un saludo proveniente de una voz femenina lo sacó de su estado emocional.

–¡Buenas noches, cariño! ¿Te encuentras bien, qué te paso?

Jacob reconoció la voz de su novia, llamada Debbie, con premura la busca con la mirada. Sus ojos azules se detuvieron en la cama de su primo, su novia se encuentra sentada en el borde de la cama. Jacob se siente nervioso no sabe qué responder, entretanto su cerebro le grita lo siguiente: "¡Miente, miente! Ella es una simple humana, por nada del mundo debe enterarse que soy un brujo de verdad."

–Mi hermosa niña, no quiero ser grosero y tampoco quiero comportarme como un patán. Pero, ¿cómo diantres entraste en la casa de mis tíos y cómo carajos supiste que estaría en la habitación de mi primo, Jonathan? –Le interroga mientras avanza para reunirse con ella.

La muchacha suelta una risa traviesa. Su piel es nívea, sus ojos son de color marrón tirando a rojo. Viene maquillada, se pinto los párpados de color morado y sus labios se los pinto de color negro. Su cabello negro en capas le llega hasta los hombros. De complexión delgada. Ella trae un vestido con manga larga color rojo carmesí y el bordado del vestido con encajes negros. Encima lleva una gabardina color café oscuro, abierta sin abotonar, y botas largas negras que le cubren las rodillas: Por lo visto todo su look es gótico.

–Guapísimo Jacob, ¿qué día es hoy? –Le pregunta ella.
–¡Hoy, es 31 de octubre! ¡Qué coño con eso! –responde algo molesto, guardando su varita dentro de la chaqueta del esmoquin.
–Correcto, hoy es Halloween. Y este día es el día perfecto para alimentarme. Porque han pasado 456 lunas llenas desde la última vez que me alimenté –Jacob comienza hacer cálculos en su mente, o sea ¿cuántos años han pasado de esas lunas–. Ni te molestes en calcular nunca lo sabrás.
–¡Puedes leer mi mente! –respondió con ingenuidad.
–Jacob, guarda silencio y escuchame. Esto es importante para mí. –Le ordena al mismo tiempo que lo sujeta por los hombros. El brujo siente dolor por el agarre, comienza a quejarse.
–¡Ay, me haces daño! ¡Qué chinados contigo!
–Tranquilo muñeco, en un momento lo sabrás. El último hombre que devoré era un brujo virgen igual que tú. Sólo así puedo conservar mi lozanía y aumentar aun más mis poderes. No lo sé, quizás tú seas el joven brujo de la profecía, no importando que tengas diecinueve años.
–¿Cuál profecia? ¡¿Qué demonios eres tú?! –gruñe, mientras se zafa del agarre.

Jacob pudo soltarse. Escapa con premura, sin embargo no llego muy lejos. Ella actúo con velocidad, le arrojó un dardo. El objeto puntiagudo dio en el blanco, se clavó en el cuello de Jacob. Una vez más cayó al suelo (el brujo entendió: Del suelo no paso, hoy), se retuerce por el espantoso dolor.

–Uy, sí como no, me duele mucho –Se burla ella–. Es lógico, el dardo fue bañado con un veneno muy potente y en este momento está inhibiendo todos tus poderes. No podrás hacer hechizos, conjuros, sortilegios, encantamientos y demases: Por dos años. Aunque no vas a vivir para atestiguarlo. Así no podrás escapar mientras me divierto con tu cuerpo, por ende olvidate de la teletransportación.

Debbie concluyó de jactarse. Recoge a su presa y con un chasquido de dedos se traslada a la habitación de los tíos de Jacob.

Una vez allí. Con gentileza, entre comillas, más bien con toda la rudeza del mundo lanzó a Jacob sobre la cama. Segundos luego, ella utiliza su magia para desgarrarle su esmoquin y demás prendas que estorban. A la vez, también con magia, le ata las manos en la cabecera y le ata los pies en el piecero de la cama matrimonial igual que un condenado en el potro. Debbie no metió las manos en esto, los rayos multicolor se ocupan en desvestir y atar a Jacob. Ella comienza a explicar, que es un demonio terrenal cuya alimentación consiste en brujos castos y puros tanto físico como mental, o sea de buen corazón. Menos las brujas, debido a que una vez probó una bruja virgen y le provocó cólera… Blablablá.
Su loca novia sigue hablando, parada, cerca de la cama en el lado derecho. Jacob se siente fatal, muy mal y la herida en su frente continúa sangrando. Desesperado se le ocurrió una brillante idea, ¿qué es? ¡Gritar!

–¡Auxilio, socorro, qué alguien me ayude!

En la casa de la familia Rogen.

Michael anunció que se aproxima el final de la segunda película de su maratón. Eric, desea levantarse de su asiento para disponer la tercera película, pero no se levanta por pereza. En eso, Jonathan empieza a sentirse muy mal, siente una opresión en el pecho, se agarra el pecho con ambas manos. Presiente que su familia se halla en peligro. Seth se dio cuenta de eso, se vuelve hacia él para ayudarlo.

–Bro, ¿qué te pasa? Parece como si estuvieras a punto de sufrir un ataque cardíaco. No debí permitir que tragaras tantos dulces y frituras. –Le sujeta un brazo.
–¡Seth, no se trata de la comida! Presiento que algo horrible le sucede a mi familia –pronunció con desesperación. Su cuerpo se estremece por lo mismo de su estado anímico. En eso, Michael interrumpe.
–Me gustaría tener esa conexión psíquica con mis padres, al parecer no estamos tan unidos como yo creía –Se aflige el chico millonario–. Deberías comunicarte con tus padres por el celu, así te sentirás más tranquilo.
–Michael tiene razón. Vamos jirafa, comunicate con tus padres, averigua si se encuentran bien –Eric apoyó la sugerencia de Cera.

Seth lo suelta. Jonathan angustiado saca su celular, luego marca el número de su casa. Consciente de que es nulo marcar puesto que no hay nadie. Entretanto, Michael desnuda su quinta barra de chocolate, le urge comérselo. El chico gordito y el chico moreno lo vigilan por ende finge que su mamá está al otro lado de la línea.

–¡Hola mamá! ¿no paso nada malo, se encuentran bien?… Lo que pasa es que tuve una corazonada de que algo terrible les ocurrió… Pero me alegra saber que ustedes se encuentran muy bien. ¡Qué alivio, ya me siento más tranquilo!… ¡Gracias mamá, sí, también los quiero mucho!… No te preocupes mamá, regresaré pronto a casa… Sí sí, adiós, Bye. –Corta la llamada.
–¿Qué paso? ¿Todo bien? ¡Ya ves! –comentó Eric sacudiendolo por el hombro.

Jonathan muestra su mejor sonrisa falsa. Por dentro su corazón sigue brincando por culpa de la inquietud y de la angustia. Su familia para nada se halla bien y él lo sabe.

–Jonathan, sé que este no es el momento propicio, pero tengo una duda que me surgió cuando te vi sonreír. ¿Dónde quedaron tus colmillos de vampiro, los cuales el dentista te había hecho? –preguntó Michael, limpiando las comisuras de sus labios, borra todo rastro de chocolate.
–Buena pregunta, Cera. ¿Sí, qué paso con esos? –Igual le preguntó Seth.
–¿Tú también quieres saber? –preguntó Jonathan, volteó su cara para ver a Eric. Lo mira con expectacion.
–¡Pues claro qué sí, hombre! Todo lo que te acontece a ti, me genera gran curiosidad.

Jonathan frunce de nuevo el entrecejo. Resopla de coraje y responde:
–El dentista me los quitó porque se lo pedí, dado que se me dificultaba comer un elote y era difícil masticar un chicle (goma de mascar).

Sus tres amigos emiten onomatopeyas de asombro a coro. El brujo-vampiro rodó los ojos. Luego de calmarse los tres.

–Well, Jonathan ya se encuentra tranquilo, deberíamos contar historias de terror para seguir con la celebración de Halloween –sugirió Cera.
–Me parece una fantástica idea. Por fin contaré mi anécdota del fantasma en mi armario –dijo Rogen, frotándose las manos.
–¿Hay un fantasma en tu armario? Deberíamos subir a ver –sugirió de nuevo Cera, jugando con un cojín del sofá.
–¿Tienes un armario? Yo apenas cuento con un apolillado ropero –inquirió Eric asombrado.
–¡Sí vayamos! Me gustan mucho los fantasmas –expresó Baruchel en tono divertido, reprimiendo su angustia.
–De acuerdo, vayamos a mi habitación –dijo Seth, muy emocionado por presumir su habitación.

El chico moreno abandonó su asiento. Luego se arrimó a la televisión, manualmente apagó la tv y el DVD mientras Michael y Jonathan se llenaban con dulces los bolsillos de su pantalón. Seth los reprocho con la mirada en tanto se comía un par de gusanos de gomita de gelatina. André les anuncia que está listo. Rogen se dirige hacia él, en lo que Cera y Baruchel con pesadez se retiran de su asiento. Ya levantados se estiran.

Un diminuto rato luego. Los cuatro se encaminan hacia la escalera que te conduce a la planta de arriba. A medida que van subiendo los escalones, Michael elogia la terrorífica y a la vez exquisita decoración de Noche de Brujas de la familia Rogen. El anfitrión al escucharlo se sonroja y luego se ríe con su archiconocida risa. Eric y Jonathan opinan lo mismo que Cera.

–Hecho: Yo coloqué las telarañas de papel picado –recordó Eric.

Los cuatro llegaron al piso de arriba. Allí, transitan por el mediano pasillo, el anfitrión guiandolos hacia su cuarto. Algunos pasos después, el anfitrión se detiene en la entrada de su habitación, sus invitados también se detienen.

–Es aquí, disculpen el desorden –dijo Rogen entrando primero, luego Michael seguido de Jonathan y al final Eric.
–¡Wow, tu cama es un carro de carreras! Cool! –dijo el brujampiro.

Los tres muchachos se colocaron en distintos puntos de la habitación. Admiran cada objeto como si estuvieran en un museo. Naturalmente es la primera vez que visitan la habitación de Seth Rogen. Siempre se veían en el colegio nunca en sus habitaciones. Jonathan inspeccióna el tipo de videoconsolas que posee su amigo. Eric se junta con Seth para decirle algo:

–¡Carnal, tu cueva es muy hermosa! No sabía que tenías buen gusto.
–¡Muchas gracias bro, me siento muy halagado y contento! Valió la pena llenarlos con azúcar.
Su respuesta le causó risa al muchacho moreno. En otra parte, Michael se detuvo frente al armario embrujado.
–En éste lugar se esconde el fantasma –dijo en voz alta, jalando ambas manijas al mismo tiempo y lo abre.

Del interior salta un mapache asustado. El animalito se prende en el pecho del muchacho. Michael grita fuerte por el pavor que siente, desesperado intenta quitárselo de encima.

–¡No, no hagas eso, te va a rasguñar! –dijo Seth acercándose.
–Qué tal si tiene rabia –dijo Eric con Jonathan acercándose también.

Michael alterado, giró y con su pierna tiró una lámpara de mesa. El anfitrión se agarra la cabeza. Jonathan de modo sigiloso, lanzó un rayo color índigo con su dedo índice al mapache. El animalejo se pone tieso, de súbito se desprende del pecho de Michael y cae sobre la alfombra. Michael da un último grito de pavor. Eric se agachó para recoger al mapache.

–Cera, te voy a cobrar mi lámpara y ¿qué coño le hiciste al racoon? –riño Seth.
–Yo, nada… Al contrario… Quería, quería… matarme –balbucea y jadea por el susto.
–Tal vez el exceso de almidón en tu camisa de seda le afecto. Por eso quedó tieso –explicó Eric.
Jonathan se carcajea con escándalo. Los tres lo miran raro.
–Discúlpenme, ja ja ja… ¡Vaya, eso fue muy gracioso! –Se enjuga una lágrima y sigue carcajeandose.
–A Baruchel le hizo mal la azúcar. Así que tu famoso fantasma resultó ser un mapache –dijo el moreno.
–¡Ah, ya caigo! Con razón oía qué arañaban dentro del armario –dijo Seth cruzándose de brazos.
–No te preocupes, tu famoso fantasma de armario termino asustandome –dijo Michael aturdido desde la cama, allí se fue a sentar.

Jonathan se recupera de la risa loca. Después le pide a Eric el mapache, éste se lo entrega, viéndolo con intriga sin decir nada.

–¡Pobrecito bebé! El tío Cera te dio un buen susto –dice mientras le acaricia la cabeza con esto rompe el hechizo. El animalito se remueve en sus brazos. "¡Hey!" Le gritó Michael a lo lejos. Jonathan con sumo cuidado lo pone en el suelo y pregunta sobre la estancia del animal. Sus amigos se vuelven a sorprender, pero no saben que decir respecto a esto.

–¿Qué horas son? –cuestionó Seth.
–De acuerdo a mi hermoso reloj de pulsera con Mickey Mouse en el centro, son las 11:30 pm –respondió Eric.
–¡Está oscuro afuera! –dijeron los dos mirando a Jonathan.
–Pues, vamos los cuatro y ya –responde el brujo-vampiro.

En la habitación de los padres de Jonathan. Debbie, la demonia terrenal está a dos pasos de violarlo y posteriormente lo devorará. Ella aún trae su ropa puesta, encima de él a horcajadas. Jacob sigue gritando pero nadie lo escucha. Debbie lo despojó de casi toda su ropa, únicamente le dejo los bóxers de color negro, puestos.

–¡Auxilio, socorro, esta grandisíma loca me quiere pervertir! Debbie, cariño, en verdad quería hacerlo contigo, pero no de esta forma. –La mira con súplica.
–¡Silencio! De todos los brujos que he devorado, tú eres el más estúpido e iluso, fue tan fácil engañarte. ¿Recuerdas cómo nos conocimos? –Le pregunta mientras le acaricia el abdomen con ambas manos. Luego, acaricia sus tetillas trazando círculos encima de estas.
–Sí fue un jueves en mi tienda de libros, tú compraste varios y olvidaste tu bolso en el mostrador, yo lo revisé para encontrar tu dirección y devolvertelo –Jacob habla de prisa porque ella metió su mano adentro de los calzoncillos–. Dentro de tu cartera estaba una tarjeta con tus datos. Te llamé por teléfono y lo demás es historia…
El brujo dejó de hablar y comienza a gemir, ella está masajeando con lujuria su paquete, él no quiere ceder pero lo hace tan bien.
–¡Buen chico, por fin llegó la hora de la diversión! –anunció ella sacando su mano. Se detuvo, porque es muy temprano para recibir su semilla. El pobre brujo quedo con un nudo en la "garganta".

A continuación, Debbie con velocidad se despoja de toda su ropa incluyendo su piel blanca. Jacob al ser testigo, se revuelve de pánico y mira hacia otro lado.

–¡No seas tan delicado! Solamente me quité el traje de humana. Así soy, esta es mi verdadera naturaleza. Como puedes observar, todo mi pelaje es de color rojo, no tengo cabello ni tampoco senos y mi parte íntima tiene colmillos –El brujo aprieta fuertemente los ojos y niega con la cabeza–; más dos cuernitos en la cabeza, garras en los dedos, pezuñas en lugar de pies, dos alas de murciélago y una larga y bonita cola que remata en flecha. Y como dicen ustedes: ¡Al demonio tanta palabrería! ¡Empecemos!

Debbie agarra el borde de los bóxers pero en vez de bajarlos con delicadeza, con brusquedad intenta arrancarlos. Jacob aulla de dolor, la prenda estrangula ambas ingle. De repente, algo o alguien se abalanza sobre la demonia, ambos caen a un lado de la cama (el mueble de descanso está en el centro de la habitación); este misterioso sujeto se la quitó de encima. Jacob quiere ver lo que ocurre pero las ataduras se lo impiden, no obstante, escucha perfectamente la trifulca semejante a un perro peleando con un gato. Debbie trata de herirlo con cualquiera de sus ataques el sujeto los elude y se pone de pie, ella también se pone de pie. Pronto, los dos batallan en el reducido espacio, con sus movimientos están destruyendo la habitación.

En la dimensión Equis. Samhain y los cuatro mil entes horrendos y terroríficos a más no poder, esperan en el portal que divide ambos mundos (su mundo y el mundo de los humanos). El cabeza de calabaza está impaciente, otra vez pregunta por la hora.

–¡Son las doce, ya es medianoche! ¡Significa que ya podemos salir a cenar, su vileza! –Le respondió un bicho, saltando de felicidad. Mitad grillo, mitad mantis religiosa, mitad polilla. ¿Sepa, qué es? la verdad él es muy asqueroso.

Samhain esboza una débil sonrisa y les ordena seguirlo. Los cuatro mil atraviesan el umbral. Una vez en la dimensión de los seres humanos, cada ente tomó un curso distinto.

Evidentemente, Samhain posee un rastreador bastante especial que le indicará el sitio donde se esconde Baruchel. Sucede que, su querido brujo de confianza, Frédéric, creó un supuesto perro sabueso con sus poderes. En su… digámosle nariz le soldó los lentes del brujo-vampiro, dicho objeto aún contenía el humor del muchacho. El dizque canino olfateara cada olor en el ambiente hasta dar con la esencia del sentenciado. Obvio el perro es igual que una computadora. Primero huele el aroma, segundo lo compara con el de Jonathan y si no es, simplemente lo desecha: así sucesivamente, todo esto en un segundo. El FBI desearía un sabueso como este.

El líder, Frédéric con su perro y cinco criaturas de pesadilla transitan con desenvoltura las calles del pueblo, donde radica Jonathan con su familia y amigos. El lugar se denomina "Nameless Town" ya que los lugareños no se ponían de acuerdo con el nombre. Y a la fecha se sigue nombrando así. Samhain, se fijó en los adornos halloweeños de los alrededores del pueblo. Sus cuencas (vacías) obscuras no soportaron el chillón color naranja de las calabazas.

–¡Esto es inaudito! ¡Mi cabeza en todos lados! ¿Qué son? –Se queja y hace un ademán de furia con la mano.
–Es una fruta. Los mortales la conocen como calabaza, su alteza –respondió el brujo, viendo a su can desechando olores y aromas en el cielo.
–Whatever. Es una enorme ofensa para mí, además esas cosas proyectan un aura muy funesta y deprimente.
–Su vileza, no derroche su ira en vano, guardela para el muchacho –Le sugiere Frédéric en tono suave.

En eso, un ser horrendo idéntico a un títere de Guiñol, rebasó al cabeza de calabaza y a sus seguidores. Consigo trae a un niño de ocho años disfrazado de pirata, la víctima aterrorizada pide ayuda a gritos con todas sus fuerzas. Es triste saber que nadie acudirá para rescatarlo. El cabeza de calabaza y sus secuaces desoyen las súplicas de auxilio, siguen andando, ignoran qué sólo treinta cuadras los separan de su objetivo.


~Mañana si Dios me lo permite, subiré las tres partes que faltan. Si te urge verla completa, por favor visita: mihaza. wordpress. com Allí se encuentra toda la historia. ¡Muchas gracias por su estupenda atención! ~Bárbara E. M. G.

Happy Halloween and Día de Muertos 2017! ;)