Esto lo tengo que decir :P, nada es mío, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de JustAskSunKing, yo solo traduzco.
No podía faltar mi amiga y compañera Erica Castelo que siempre me ayuda a corregir mis horrores, gracias por siempre estar ahí.
Come to My Window
Nothing fills the blackness (1)
That has seeped into my chest
I need you in my blood
I am forsaking all the rest
Edward se quedó mirando su techo, extrañando a Bella más de lo que creyó posible. Cuando no estaba cerca, un enorme agujero se abría en su pecho. Sentimientos tan intensos probablemente deberían haber asustado a un chico de diecisiete años, pero él los disfrutaba. Ella lo había besado, pasado sus manos por su espalda y pecho y probado su lengua. No deseaba nada más que hacerlo de nuevo, una y otra vez, pero su nuevo amor había sido castigada por casi tres semanas por su última hazaña. Con la Navidad acercándose, había esperado que Charlie suavizara el castigo por algún tipo de espíritu festivo, pero hasta ahora no habían tenido suerte.
En vez de eso, intercambiaban miradas de anhelo en los pasillos y durante el almuerzo, rozando sus manos casualmente al pasar y entrelazando sus pies debajo de la mesa. Sus amigos no eran conscientes del fuego ardiendo en su pecho cada vez que la veía. No veían los guiños y sonrisas tímidas que ella le regresaba. No había una buena razón para mantenerlo en secreto excepto por la emoción embriagadora y la excitación con la posibilidad de ser atrapados.
Pero ella estaba castigada otra vez. O todavía. ¿Quién demonios sabía? Edward solo quería verla, besarla y calmar el anhelo. Un vistazo al reloj le dijo que eran solo las siete de la tarde, pero el invierno se robaba la luz del día y lo hacía parecer más tarde. Recordó a Bella mencionando que Charlie estaría extraocupado con la estupidez de la prenavidad y se preguntó si le había dado una pista o algo así.
Sin pensarlo un poco más de tiempo, se bajó de un salto de la cama y bajó los escalones.
"¡Voy a salir!" Gritó hacia la dirección general de la cocina.
Sus padres nunca preguntaban, y él nunca les decía. Confiaban en que se comportaría. Y eso era bueno, ya que tenía toda la intención de escabullirse a la habitación de Bella y besarla hasta dejarla sin sentido. Más, si ella se lo permitía.
La casa estaba oscura cuando llegó salvo por la ventana de su recámara, la que brillaba como un faro de bienvenida. Un árbol alto estaba situado convenientemente, y no perdió el tiempo escalando las ramas más bajas para dar golpecitos en el cristal.
Bella apareció en menos de medio segundo, una enorme sonrisa en su rostro. Abrió la ventana de guillotina y estiró sus manos para agarrarlo.
"Oh, bien. Recibiste mi mensaje."
"¿Mensaje?" Le preguntó, al tropezarse y caer de golpe en el duro suelo.
"Bueno, era un mensaje en código que te di frente a todo el mundo. Esperaba que lo descifraras."
"Yo tenía la esperanza—"
Los labios de ella detuvieron sus palabras, presionándose a los suyos con calor e intensidad.
"También tenía la esperanza de esto," murmuró él antes de sacar su lengua para probarla.
Ella agarró su sudadera en un puño y lo arrastró hacia la cama. La libido de Edward se fue hasta el cielo en el momento que sus rodillas tocaron la sobrecama de rayas negras y blancas.
Bella seguía tirando, poniéndolo sobre ella hasta que estaban pegados de las caderas a los hombros, piernas enredadas y manos acariciando. Edward pensó que tal vez tendría que meterse en un agujero y morir de mortificación cuando Bella se arqueó contra él y sintió la dureza detrás de su cierre, pero ella gimió en su boca y deslizó sus dedos debajo de la cintura de sus jeans en vez de empujarlo para que se alejara.
"No, Bella. No podemos…"
Satín se aferró a acero, y de pronto, no había palabras. "No deberíamos…"
Oh, pero él quería. Realmente lo deseaba. Y el brillo en los ojos de ella y la sonrisa de suficiencia en sus labios decía que ella también. Deslizó la camiseta de él por encima de su cabeza e hizo lo mismo con la suya, luchando contra él mientras trataba de cubrirla de nuevo sin mucho entusiasmo. Sus débiles protestas trastabillaron y se detuvieron cuando ella bajó su cierre, y cuando sus pantalones encontraron los de él en el suelo, el argumento murió velozmente y sin dolor en sus labios.
Cuando pudo hablar otra vez, cuando su corazón se calmó y su mente se aclaró, empezó a buscar su ropa.
"No puedo creer que hicimos eso," se maravilló. Bella soltó una risita y mordió suavemente su hombro. "¿Podemos hacerlo de nuevo?"
Ella estaba por responder cuando el estridente timbre de su teléfono la interrumpió, y el miedo llenó el corazón de él. Edward sabía quién hablaba, incluso si la persona en el otro extremo no tenía idea de lo que acababa de pasar en la recámara de su hija en el segundo piso.
"Hola, papá." La voz de Bella goteaba dulzura y desenfado, lo que probablemente puso sobre aviso a su padre de que algo estaba pasando. "No. Solo estoy aquí sentada. Sí, sola."
Edward subió sus jeans y se puso rápidamente su sudadera pero se paró en seco cuando Bella estiró su mano y agarró la suya.
"Quédate." Le articuló para que su padre no pudiera escuchar.
Él consideró su solicitud hasta que las siguientes palabras dejaron sus labios.
"Papá, no tienes que venir a casa. Estoy bien. Estoy sola. Me estoy comportando."
A esas alturas, Edward tenía una pierna afuera de la ventana, buscando ciegamente la rama del árbol. Bella colgó con un grito de frustración y corrió a su lado.
"Lo siento. Lo siento. Desearía que pudieras quedarte," susurró sin aliento entre besos.
Una sonrisa permanente tomó residencia en el rostro de Edward, y volvió a subir sus manos por debajo de la camiseta de ella. "Está bien. Eso fue… asombroso suena cursi, pero eso es todo lo que se me ocurre. Sin embargo, tenemos tiempo. Nunca podremos hacer eso de nuevo si sigues consiguiendo que te castiguen."
Bella hizo un puchero y asintió, pero luego soltó una risita cuando Edward se lanzó por otro manoseo veloz.
"Te veré mañana en la escuela," le prometió. "Pero luego tendremos que ponernos creativos para las vacaciones de Navidad. Tal vez mi papá me dé un presente adelantado y levante mi sentencia."
"Será mejor que me beses unas veces más, solo por si acaso." Edward se volvió a inclinar a través de la ventana, sus labios buscando los de ella una vez más.
Ella se echó a reír y le dio lo que quería. Edward quitó su mano del alféizar para manosearla una última vez. Su sincero deleite se transformó en pánico cuando su pie se resbaló de la gruesa rama. Dedos arañaron la ventana por menos de un segundo, que pareció una eternidad. Entonces cayó fuera de la vista y aterrizó con un espectacular golpe sordo.
Un gemido ascendió para encontrar a Bella, seguido por un, "Oh, mierda."
"¿Estás bien?" Sin pensarlo, ella saltó sobre la rama para mirar hacia abajo.
Edward se rodó, con la sonrisa aún en su rostro, pero un feroz ceño fruncido entre sus cejas. Se veía ridículo, y ella lo adoraba con mayor razón.
"Creo que me rompí algo."
"¿Qué?" Bella entró en pánico y bajó por las ramas que Edward había querido usar. "¿Qué te rompiste?"
"Um, ¿todo?"
Bella corrió hacia el porche delantero e irrumpió por la puerta. Sin siquiera considerar las consecuencias, sus dedos marcaron los números y su boca parloteó las palabras que llevaron a su padre a detenerse chirriando llantas en la entrada con las sirenas encendidas.
"Es Edward. Creo que está muerto. Aquí en el patio. Bajo mi árbol."
Tardó más en tartamudear su explicación que en que su padre estuviera ahí, llamándola desde el patio delantero. Ella encontró a Charlie inclinado sobre el cuerpo inmóvil de Edward.
"Todo me duele." Edward gimió cuando Charlie trató de darle vuelta.
"Jesús, chico. ¿Qué fue lo que hiciste?"
"Me caí."
"No jodas." Charlie levantó la vista, y sus labios formaron una línea fruncida cuando se dio cuenta de dónde exactamente había empezado su viaje hacia el suelo. "Vamos a llevarte al hospital, hijo. Será mejor que estés muriendo; de lo contrario, te voy a matar. Y tú, jovencita, estás aún más castigada si es eso posible."
El padre de Edward estaba esperando a la entrada de la sala de emergencias, retorciendo sus manos y paseándose de un lado al otro. Se relajó cuando vio a Edward entrar caminando bajo su propio pie. No le tomó mucho tiempo determinar que su hijo tenía una muñeca rota pero nada más. Tampoco le pasó desapercibido que su hijo no había dejado de sonreír, incluso sin el medicamento para el dolor. Carlisle no era tonto. La historia de la caída del árbol, además de la ridícula sonrisa en el rostro de su hijo, multiplicado con una ansiosa Bella, lo llevó a una respuesta que nunca antes había considerado.
"Hijo, creo que estás castigado."
Pista 6: Linger, The Cranberries
(1) Nada cubre la oscuridad
Que se ha filtrado en mi pecho
Te necesito en mi sangre
Estoy renunciando a todo lo demás
Jajajaja pobre Edward, ahora le tocó a él, ¿y quién decía que Bella no era mala influencia? Ya corrompió al niño bueno de Forks. Y Bella está aún más castigada, ¿cómo le harán para celebrar Navidad? Supongo que Bella se las arreglará :P Espero que les haya gustado el capítulo, y por supuesto, que me digan qué les pareció ;) Recuerden que son sus palabras mencionando cuánto disfrutan de las historias las que nos incitan a seguir haciendo esto, así que usen el cuadrito de abajo.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: lagie, tulgarita, Tecupi, saraipineda44, injoa, lizdayanna, Mafer, Techu, Alfa, Lady Grigori, Nayely, Pam Malfoy Black, alejandra1987, patymdn, Hanna D.L, krisr0405, Ericastelo, carolaaproboste.v, Leah De Call, Cary, Silas Whitlock, bbluelilas, libbnnygramajo, Klara Anastacia Cullen, Labluegirl Mellark, Gabriela Cullen, rjnavajas, calvialexa, Jazmin Li, myaenriquez02, Tata XOXO, Manligrez, Sully YM, terewee, soledadcullen, freedom2604, Ali-Lu Kuran Hale, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente, dependiendo de ustedes ;)
