LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA ESTA HISTORIA, LA CUAL ES TOTALMENTE MIA.

ACLARADO EL PUNTO, SEGUIMOS CON LA HISTORIA… ESTE CAPITULO CONTIENE LEMON… SI NO GUSTAS DE ESTAS NARRACIONES ABSTENTE DE LEERLO .

Mientras del baño salía con una gran sonrisa Ayame, quien había escuchado todo… "esto va a ser muy interesante".

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Esos eran los pensamientos que tenía Ayame, mientras intentaba desenredar un poco el asunto: _ bien, Inuyasha es nuevo, habla de una apuesta, así que de haberla hecho con alguien sería…_ solo fue cuestión de atar ideas y listo… _Miroku, claro!, quien más que el pervertido ese, ahora lo único que tengo que hacer es mantenerme al tanto, saber exactamente qué y cuándo planea hacer las cosas…_ de verdad creía que había tenido suerte de haberse enterado del asunto _ si todo sale bien, adiós al amor que Koga siente por ti… Kagome_ en su rostro se veía una sonrisa torcida, muestra del desprecio que sentía hacia su "amiga".

Kagome llegó apresuradamente a casa, por suerte su pequeño hermano había preparado la comida, algo que agradeció, pues ya eran las 5 de la tarde y le pesaba el hecho de que su hermano estuviese sin probar alimentos.

_ Vaya Sota, esto está realmente delicioso_ le dijo comiendo un poco de la comida.

_ Verdad que si hermana_ sonrió de gran manera, le gustaba ayudar a su hermana en cuanto pudiera.

_ Si, creo que podrías llegar a ser un gran cheff_ lo aduló.

_ No, no eso no es cierto_ rieron pues ambos sabían que no era para tanto.

_" pobre Sota, se esfuerza mucho por ayudar, de verdad tengo suerte en tener un hermanito como él"_ pensó Kagome, con los ojos medio cristalizados.

_ Estas bien Kag?_ preguntó preocupado, pues le parecía que iba a llorar.

_ Eh?, si claro, no te preocupes, bien ahora a terminar de comer, pues tenemos deberes que hacer, cierto?_ mencionó con una sonrisa sincera.

_ Cierto!_ contesto con gran entusiasmo y se dispusieron a terminar su comida.

Una vez finalizada, Kagome solo lavó los trastes y medio recogió la casa, pues su mamá aunque cuando ellos estaban presentes, evitaba salir para que la vieran mal, si hacia el aseo de la casa en su ausencia, no era tan descuidada como parecía, simplemente estaba muy lastimada por el hombre al cual le entregó los mejores años de su vida, y no podía evitar el hecho de salir y comprar botellas de vino para embriagarse, cada noche.

_ Mamá… te encuentras bien?_ preguntó Kagome como todos los día, tocando la puerta de su habitación. Más no tuvo respuesta. Por lo que decidió entrar.

_ Mamá… mira nada más en qué situación te encuentras…_ le dijo sumamente triste, al ver a la mujer que le dio la vida, que los cuidó a su hermano y a ella, siempre de una forma muy cariñosa y con una gran sonrisa, porque así era como la recordaba Kagome; ahora ahí estaba su linda madre, sufriendo por culpa del hombre que se dice su padre. No pudo evitar que una lágrima rodara por su rostro. _ mamita, levántate por favor…_ le pidió llorando quedamente, _ mami, levántate…_ volvió a pedir ahora intentando levantar a su madre del suelo, ya que hoy había comenzado a beber desde temprano y a esa hora ya se encontraba inconsciente, seguramente ni siquiera había probado bocado, ya que el desayuno que le dejó estaba intacto.

Como pudo la llevó los metros que faltaban hasta colocarla en su cama, y arroparla para que durmiera tranquila, así como ella lo había hecho años atrás. _ Duerme bien… descansa mamá_ le susurró y besó su frente, para inmediatamente salir de la habitación, quedando está alumbrada solo por una pequeña lámpara.

_ Está bien?_ preguntó Sota, al ver salir a su hermana de la habitación de su madre.

_ Si, si claro, ella está bien, de hecho me dijo que dormiría temprano, así que no hagas mucho ruido, que necesita descansar, me pidió que te diera un beso y que te digiera que te ama._ Trató de confortar a su hermano que se veía triste.

_ Claro, yo también la amo, y ti hermana, gracias por todo lo que haces…_ le dijo para abrazarla, pues sabía que estaba mintiendo, Sota era muy listo para ser tan pequeño. Kagome no pudo más que derramar las lágrimas que ya se venía acumulando momentos atrás.

Obligándose a ella misma a reponerse y limpiando sus lágrimas le dijo…

_ No tienes nada que agradecer, eres mi hermanito, y daría la vida por ti... y por mamá_ mirándolo fijamente, intentaba que eso le quedara muy, muy claro.

_ Bueno, basta de dramas, me voy que tengo tarea_ y corrió a su habitación. Kagome lo miró agradeciendo nuevamente por tenerlo con ella. Se había convertido en su pequeño motor.

_ Basta ya Kagome, cero lágrimas, tienes que ser fuerte, si no lo eres tú, quién?_ se dijo y aplaudiendo un par de veces con sus manos al frente, se dispuso a entrar a su habitación y terminar con sus tareas para el día siguiente.

Había pasado ya un tiempo en el cual Kagome empezó sus tareas, cuando su celular sonó.

_ Que raro, no conozco el numero… Hola?_ respondió.

Del otro lado de la línea se encontraba Inuyasha, quien al pedirle su número a Miroku, decidió llamarla, solo para decirle que la extrañaba y lamentaba haberla molestado en la preparatoria. No tardó mucho la llamada, pues no quería parecer acosador, pero quería asegurarse que pensara en él. Y lo logró.

_ Eres bastante lindo Inuyasha…_ reconoció Kagome una vez finalizada la llamada. Suspiró

_ De verdad me encantaría ser tu novia, pero tengo una vida un tanto complicada, como para agregar otro compromiso a esta_ le dolía el hecho de no ser como cualquier otra chica de su edad, pero no se quejaba, pues tenía la firme idea de que eso cambiaría, su mamá tendría que salir adelante tarde o temprano. Y ellos serían felices nuevamente, pero ahora, a ella le tocaba hacerse cargo mientras eso pasaba.

A la mañana siguiente de nuevo las carreras, pasó a dejar a Sota y voló a la preparatoria. Una vez en esta, lo típico, varias personas se le acercaban, platicando amenamente con todos, lograba olvidar la triste situación en su casa. Pero alguien por primera vez le sacaba el tema, pues intentaría desmeritarla a costa de lo que fuera.

_ Y dimé, como se encuentra tu mamá, Kagome?_ preguntó maliciosamente Ayame, que si bien sabía desde hace tiempo, no lo mencionaba hasta ahora, que junto con los planes recién descubiertos de Inuyasha y esto, seguro pronto lograría verla por los suelos. Eso, le agradaba.

_ Bien, gracias por preguntar, Ayame_ le dijo naturalmente, pues no le soltaría el drama de su vida, y permitir que criticasen a su mamá.

_ Segura?_ volvió a preguntar, mirándola fijamente, quería hacerla confesar su verdad.

_ Claro, porque el repentino interés?_ le dijo mirándola de la misma manera, si sabía algo, ella no permitiría que enlodara a su madre o ventilara sus problemas.

_ Simple curiosidad…_ dijo despreocupadamente, no, aún no era el momento, esperaría el indicado para hacerlo del dominio público.

Después de esa casi incomoda conversación, comenzaron las clases, Inuyasha seguía con su idea, y no desistiría hasta conseguirlo, el día anterior se había pasado raramente pensando en ella. Lo confundía y no podía dejarla pasar. Por lo que decidió contrariamente a lo que quería, darle su espacio para antes de finalizar la semana, volver a insistir y con más fuerza, eso tendría que resultar.

Mientras tanto Ayame, buscaba la manera de saber qué era lo que esa apuesta incluía y si como sospechaba Miroku también estaba enterado. Los tontos por su parte le facilitaron mucho las cosas a la pelirroja, ya que ese día durante el receso, iba sigilosamente detrás de ellos, escuchando lo que hablaban.

_ Y bién, que haces aquí?, no se supone que deberías estar sobre Kagome? Así no conseguirás ganar…_ le comentó divertido Miroku.

_ Es parte de mi plan, tu solo observa y verás…_ dijo Inuyasha estirando los brazos para desperezarse.

_ mmm… pues si tú dices_ contestó no muy convencido Miroku, mientras se encogía de hombros.

_ Mira Miroku, ya me estoy cansando de que me subestimes!_ alzó la voz _ ya te lo dije, Kagome va a ser mía antes de 15 días, o dejo de llamarme Inuyasha Taisho_ profirió el peliplata, sin darse cuenta de que Ayame plácidamente escuchaba todo escondida tras los lockers del pasillo en el que permanecían, prácticamente solos.

_ Baja la voz Inuyasha, no querrás que todos se enteren…_ dijo observando cuidadosamente a su alrededor…

_ No hay nadie, ahora vámonos, que ya debe de esta por terminar la hora de la comida, y todavía no llegamos a la cafetería, todo por andar detrás de cuanta falda encuentras_ bufó molesto pues Miroku, iba de una chica en otra, pidiéndoles descaradamente tener un lindo hijo con él, siendo feamente rechazado. T.T

" Eso es justamente lo que va a pasar… todo el mundo se va a enterar, tú solo has bien tu trabajo Inuyasha…" sonrió Ayame, ahora si completamente segura, todo saldría según sus necesidades.

Y como Inuyasha lo dijo... dejó pasar los días, ya era viernes y solo se había acercado a Kagome para decirle que le gustaba y no dejaría de insistir, aunque tampoco presionaría demasiado… logrando así meterse más aún en la mente de la chica, y haciéndola querer permitirse tener una relación con él, pues le gustaba mucho y quizá si él entendía su situación, no le exigiría mucho tiempo… podría ser.

En el transcurso de la semana, Inuyasha había entrado al equipo de baloncesto, permaneciendo hasta tarde entrenando, quería el puesto de capitán, para molestar a Bankotsu más que nada, y sabía que sería difícil, pues recién se incorporaba al plantel, pero estaba decidido a lograrlo…

Ese día llegó temprano al gimnasio, y grande fue su sorpresa por encontrarse ahí a quien menos esperaba ver… Bankotsu... botando el balón de manera perfecta, deslizándose rápidamente por la duela, sin perder el control del mismo en ningún momento, haciendo dribles sorprendentes aun cuando se encontraba solo, sin el calzado indispensable para la práctica, aunque eso no le impedía lucirse, su larga trenza, se movía según los movimientos de su dueño, hasta que completamente agotado, decidió levantarse y clavar de manera magistral el balón en la cesta. Estaba en muy buena condición. Reconoció muy a su pesar Inuyasha.

_ Supongo que debería sentirme alagado, puesto como debes saber, ya pertenezco al equipo, y ahora regresas a intentar obtener el puesto que próximamente será mío_ dijo Inuyasha sorprendiendo brevemente a Bankotsu, que no esperaba ver a nadie.

_ Así que si pudiste entrar al equipo_ fingió no estar enterado, pues sabía perfectamente que lo había conseguido y le molestó el hecho de no estar y hacerle ver quién es quién, sobre la duela.

_ Lo dudabas?_ preguntó con alzando las cejas, en tono soberbio.

_ Un poco, aunque desde que me fui, bajo el nivel competitivo del equipo, por lo tanto, no es de extrañarse tu presencia en él_ comentó sínicamente, logrando enfurecer al peliplata.

_ Eso me suena… un tanto ardido de tu parte_ le dijo, pues aunque lo molestó no se lo iba dejar ver tan abiertamente. _ Por algo estás de vuelta_

_Te equivocas, no te creas tan importante, jajaja_ rio socarronamente el moreno _ yo solo pasaba por aquí, vi el balón, la cancha sola, y me decidí por practicar, así de simple… tú no eres alguien que me preocupe en lo absoluto_ y así era, él simplemente pasaba por el lugar y no desperdició la oportunidad de recordar sus buenos días de basquetbolista.

_ Pues debería, verás como llevo de la mano al equipo al campeonato inter estatal, y de ahí a las nacionales… cosa que tú no lograste_ le dijo astutamente, pues si algo frustró a Bankotsu era no lograr ganar en las nacionales, puesto que sufrió una lesión y no estuvo al 100% el año anterior.

_ Como digas_ fingió no interesarle y se retiró, mientras se iba le dijo _ por cierto, cierras bien antes de irte._ haciendo una seña con la mano a modo de despedida.

_ Imbécil, quien te crees?_ Inuyasha estaba molesto, lo hartaba la forma tan despreocupada de ser del moreno.

Terminado el entrenamiento, se apresuró a buscar a Kagome, pues era viernes y tendría que convencerla hoy, de ser su novia, pues el fin de semana no creía que aceptara verlo.

_ Hola Kag_ le dijo sonriéndole encantadoramente, mientras se le acercaba y la besó en la mejilla.

_ Ho-hola, Inuyasha, no te esperaba_ justo salía de las regaderas, ya se iba.

_ Pues va termiando el entrenamiento de baloncesto y pasé a ver si te alcanzaba, vamos por un helado?, ya es viernes, anda…_ le dijo poniendo su mano derecha en su espalda y guiándola a la salida.

_ Eh… pues, bien, vamos, pero rápido porque tengo que llegar temprano, ok?_ aceptó pues Sota ya estaba en su casa, lo había llevado la mamá de su novia, como de costumbre, y hasta lo habían invitado a comer, por lo que no había de que preocuparse, además, extrañaba de cierta manera a Inuyasha, pues en la semana casi no hablaron, y el hecho de que había cobrado popularidad con las chicas últimamente le molestaba un poco.

_ Lo prometo_ sonrió, la tomó de la mano y corrió, arrastrándola con él.

A la salida del colegio, se encontraba Bankotsu, charlando placenteramente con Sango, se podría decir que eran como mejores amigos. Kagome e Inuyasha pasaron sin prestarles atención. Cosa que molestó al moreno, no supo por qué.

_ Que tanto les ves, Ban?_ preguntó Sango al notar a su amigo tenso y verlos fijamente.

_ Nada, que les puedo ver?_ dijo irónicamente, volteando su rostro a la chica frente a él.

_ Pues no sé, tú dime… no me digas que te gusta Kagome?_ se burló de su amigo, pues bien sabía lo que detestaba a las chicas "populares" como Kagome.

_ Muy graciosa Sango… muy graciosa…_ contesto haciendo un gesto con su boca de fastidio y viéndola un tanto molesto.

_ Ya hombre, no es para tanto, ese es el tal Inuyasha ,no? Últimamente lo mencionan mucho las chicas…_ comentó solo por decir algo.

_ Pues si, es él, aunque no se que le ven_ dijo encogiéndose de hombros, y restándole importancia a asunto, pues no quería hablar de ellos, en especial de Inuyasha, lo hartaba.

_ A mi no me parece tan guapo…_ dijo Sango haciendo un puchero sacando levemente el labio inferior _ pero a Jackotsu, lo trae loco, me tiene harta!_ mencionó recordando como su amigo se llenaba la boca al hablar del susodicho.

_ Como sea_ suspiró, mientras se rascaba la cabeza cansadamente _ y bien, piensas ir a surfear mañana?_ preguntó, pues era una actividad que practicaban ambos chicos, pues al vivir tan cerca de la bahía, les parecía emocionante, y seguido de eso, por las noches permanecían en las fiestas que ellos mismos realizaban en la playa, aunque se jutaba bastantes personas, todas como ellos, gente despreocupada, con gustos en común y muy leales a ellos mismos, no como las personas huecas de la escuela. Así pensaban.

_ Cuando te he fallado?_ le preguntó indignada _ solo que tendrás que pasar por mí, tengo mi coche en el servicio_ le avisó, pues no podría llevar su tabla en el camión.

_ Bien, pasó por ti a las 3, para que me des de comer, y nos vamos_ le encantaba molestar a su amiga, pidiéndole que lo alimentara, pues Sango no era nada hogareña, y por lo general, comía comida instantánea o pedía comida rápida.

_ Claro, ramen al servicio!_ contestó sinicamente.

_ Agh, sabes que odio eso…_ dijo con asco _ a ver que haces, pero no comeré ramen_ advirtió.

_ Bien _ contestó molesta, ¡adiós a la simplicidad del ramen!. _ A ver que consigo_. Y se fueron del lugar, cada uno por su cuenta.

Unas manzanas adelante en un centro comercial, estaban Inuyasha y Kagome comiendo un rico helado.

_ Kagome, yo se lo que me dijiste de tener novio, pero quiero insistir, de verdad me honrarias, si aceptaras ser mi novia_ sí claro.( nótese el sarcasmo )

_ Inuyasha, yo… no sé_ si quería, debía reconocerlo.

_ Sé que no tienes tiempo, me lo dejaste claro, pero al menos mientras estamos en el colegio, quisiera permanecer a tu lado, como tu novio_ le dijo, tenía que insistir ahora ya que no obtuvo un rotundo NO.

_ De acuerdo Inuyasha, seamos novios_ contestó sonriendo cálidamente con los ojos cerrados. A Inuyasha le pareció adorable.

_ En… en serio?. Wow Kagome, de verdad me haces feliz!_ le dijo sinceramente

_ Si, en serio, pero ahora tengo que irme_ dijo levantándose, pues ya era tarde, pasó el tiempo volando.

_ Antes de eso…_ la tomó del codo y la giró hacia él, besándola dulcemente. A Kagome se le subió la sangre al rostro pues había mucha gente en el lugar, pero lo amaba, Dios! Acababa de descubrirlo. Al ser su primer novio, su primer beso, su primera ilusión, tontamente se enamoró. No sabía que iba a sufrir.

Después de llegar a casa, a la cual no permitió que Inuyasha la acompañara, pues no sentía ser ahora el momento adecuado para enterarlo de su real situación. Nuevamente vio a su mamá, ahora extrañamente se encontraba mejor que nunca, sobria… eso la alegró sobremanera, pensó que al fin sus problemas se iban aminorando. Platicaron largamente y su madre entre lágrimas de arrepentimiento le dijo que todo estaría mejor… pero no iba a ser así, eso lo sabría al día siguiente.

Sábado a las 3 de la tarde, llegaba Bankotsu a casa de Sango, la cual vivía a solo un par de casas frente a Kagome, eran vecinas, pero dejaron de hablarse por más de 6 años, desde que entraron a la secundaría para ser exactos.

_ Ya voy, ya voy…_ gritó Sago, pues tocaban insistentemente el timbre para molestarla. _ vaya pareces un crío_ dijo al abrir la puerta y ver la gran sonrisa del moreno.

_ Ja!, apuesto que lo habías olvidado_ dijo el chico al momento de empujarla para entrar a su casa.

_ Adelante estas en tu casa_ dijo irónicamente, pues el joven de larga trenza ya estaba llegando a la cocina.

_ Y la comida?_ preguntó, no sabía porque presentía que terminaría comiendo el asqueroso ramen.

_ Solo tengo ramén, puedes preparar el que sea de tu agrado_ le dijo, para molestarlo mientras subía por sus cosas.

_ Que asco Sango, vámonos ya, y pasamos a comprar algo de camino_ le gritó parado al pie de las escaleras. Sango vivía sola, por el momento, pues sus padres viajaban mucho, olvidándola por grandes periodos, cosa que al cabo del tiempo poco le importaba. _ Así que…_ no terminó de hablar porque vio desde la ventana como Kagome lloraba, mientras su mamá era subida a una ambulancia la cual minutos atrás había llegado, pero no le dio importancia, hasta verla a ella. No salió para no incomodarla, pero pudo verla muy triste, algo realmente raro en ella, pues siempre estaba feliz, o eso parecía, sintió pena por ella, le hubiese gustado consolarla, no supo bien por qué.

_ Que es todo ese ruido?_ preguntó Sango llegando a su lado y observando a detalle la escena frente a ellos. Suspiró. _Vaya pobre Kagome, su madre si que está mal_ dijo tristemente, pues Sango sabía bien lo que ella pasaba.

_ A que te refieres, esta enferma?_ preguntó ocultando su preocupación.

_ Pues se podría decir… en fín vámonos…_ lo dejó con la duda.

_ Cómo que se podría decir?... eso no es una respuesta_ ella lo ignoró. Después ya no volvieron a tocar el tema, pues Sango era muy prudente, sabía que Kagome no lo contaba por lo que ella tampoco lo haría.

Si, la aparete felicidad de Kagome duró solo la noche, o parte de ella, ya que durante la madrugada en una crisis de su madre, esta buscó el alcohol que tenía escondido en la casa y lo bebió, todo. En la mañana Kagome la notó, se descepcionó y se preguntó cuando terminaría todo esto. Pero pasadas las horas su mamá no reaccionaba, se veía mal, le preocupó y llamó a emergencias. Efectivamente estaba congestionada alcohólicamente, casi muere. No podía ser, ahora ella y Sota estaban en el hospital, solos.

_ No puede pasarnos nada peor… seguro con esto mamá recapacita…_ se dijo tratando inútilmente de darse ánimos. Pero no estaba ni cerca de la realidad…

Pues los médicos habían hablado a la única tía de Kagome, la hermana menor de su madre, le informaron de lo ocurrido. Una vez que llegó Hitomiko, y dieron de alta a la madre de Kagome, volvieron a casa, todo parecía estar bien…

Ella, Hitomiko era buena persona, pero debía tomar medidas drásticas al respecto, pues no era tan optimista como Kagome, su hermana tenía un problema y habría que tratarlo, aunque doliese, las cosas no se arreglan mágicamente como Kagome creía.

Nuevamente llegó el lunes, ahora Kag, era novia de Inuyasha, cosa que no la hacía muy feliz, pues presentía algo malo ocurriría en su casa, ya que al día siguiente que habló con su tía, ella le planteó la posibilidad de internar a su mamá en una clínica especializada. Kagome lo tomó de la peor manera, ella no era así, pero no iba a permitir que alejaran a su madre de ellos, eso nunca, una fuerte discusión se llevó a cabo, Kagome soltó incluso una que otra maldición hacia su tía, lo que ella muy a su pesar respondió con una bofetada. Eso le dolió a Kagome, no por el golpe, sino que ella de verdad quería a su tía, pero nunca iba a abandonar a su madre, pues así lo sentía al permitir que las separaran. Sota por su parte presenció el lamentable espectáculo. Eso todavía la puso peor.

Las clases pasaron Kagome contrariamente a su foma de ser, se alejó de todos, no quería ver nadie, incluso Bankotsu la notó, al verla así de triste le hizo cambiar un poco su opinión sobre ella, aunque seguía sin hablarle. No todavía.

Ayame se acercó a ella, la conocía y sabía que tenía que aprovechar el momento, por lo que con el pretexto de refrescarse un poco le ofreció una bebida, a la cual le había puesto una pequeña cantidad de extasis, sustancia que en una ocasión le regalaron en un antro, no se atrevió a consumirla, pero la guardó, pensó que tal vez algún día la podría necesitar, nunca se imaginó que ese día fuera hoy y menos que se la daría a Kagome, estaba desesperada pues Koga llegaba mañana y seguramente volvería tras ella. Estaban finalizando natación, cuando se la dio. No sabía bien que esperar al respecto, pero aún así lo hizo.

Se retiró dejándola sola, al momento de marcharse Kagome comenzó a llorar, se estaba desmoronando, ahora no quería ni llegar a su casa. Se metió a las regaderas pues aún no se lavaba, salió solo envuelta en una toalla, buscando torpemente su ropa, pues comenzaba a marearse, pensó que era debido al vapor demasiado caliente y a prácticamente no haber comido nada. Lo que no sabía que el éxtasis aún en la pequeña cantidad que ingirió la dañaban.

Ayame al salir se encontró con Inuyasha, quién iba directo a buscar a Kagome, no se rendía. Ella solo esperaba que él hiciera lo que creía iba a hacer, así que se regresó tras él, a una distancia prudente.

Inuyasha al no ver a nadie aparentemente, se regresaba, pero escuchó ruido de proveniente de las regaderas…

_ Kagome?_ preguntó pues a ella no la había visto salir. No obtuvo respuesta y entró siguiendo su instinto. Encontró a Kagome envuelta en la toalla, recargada en la pared, tomándose las rodillas con las manos. Se preocupó, pero vio una oportunidad.

Ayame al ver que no salía, sonrió, pensó que involuntariamente ayudó a inuyasha a ganar su apuesta y él, la ayudaría a quedarse con Koga.

Y así sería, Inuyasha tomó a Kagome por los hombros ayudándola a incorporarse, la vio triste, y sintió ganas de besarla, y lo hizo… ella estaba tan mal anímicamente, y mentalmente, aunque no lo supiera, correspondió el beso de Inuyasha y hasta lo intensificó, sorprendiendo gratamente al peliplata.

_ Kagome…_ gimió el chico al sentir las manos de la chica atraer su cuerpo a ella. Eso no lo esperaba pero lo excitaba demasiado.

_ Inuyasha… inu… ya… sha… yo.. no… no sé, si esto…_ quiso detenerse pues aún tenía sentido de si misma.

_ Shh… no Kag, no podemos detenernos, yo te deseo_ habló con voz ronca por la pasión.

_ Pero yo…_ la calló con un beso apasionado, pues su miembro en la entrepierna dio un tirón al verse en esa situación en menos de lo planeado, tenía todo el fin de semana en el que no la había visto, pensando como sería hacerlo con ella, y ahora que estaban así, no se detendría…

_ Tranquila Kagome, esto te va a gustar…_ le susurró, mientras tiraba al piso la toalla dejando plenamente expuesta a la chica, aprisionada entre la pared y su cuerpo.

Estaba totalmente excitado, su miembro endurecido exigiendo por ella, lo único que lamentaba era no poder comprobarle a Miroku que la había hecho suya, aunque tal vez después habría tiempo, encontraría la forma.

Comenzó rápidamente a desnudarse completamente hasta quedar en la misma situación a su compañera, la tocaba bruscamente, con desesperación y deseo, ella jadeaba casi inconsciente, un tanto por la droga, otro tanto por la pasión que él despertaba en ella. Eso lo excito sobremanera, frotaba su miembro erecto sobre el vientre de Kagome, excitándolo aún más, besaba su cuello, por fin pudo sentir lo que eran tocar sus redondos y carnosos pechos, los estrujó, los besó, y los chupó a placer, dejando ligeras marcas en ellos, ella correspondía torpemente, calentándolo inconscientemente.

Inuyasha tocó todo el cuerpo de Kagome, su trasero lo apretaba, con ambas manos, levantándola ligeramente y provocando así presionar su pelvis aún más contra su ya lubricado miembro, esta mujer en sus brasos lo estaba volviendo loco. Aun no sabía bien el por qué Kagome le correspondía pues lo poco que la conocía, sabía perfectamente que ella no era así, pero no le importaba, no en ese momento.

Ayame por su parte, sí que estaba expectante, que estaría pasando allá adentro, estaba todo en aparente calma, y no quería entrar y arruinar lo que fortuitamente ocasionó. Pero se la jugaría. Decidió sigilosamente entrar y ver qué era lo que ahí acontecía. Lo que vio la dejó con los ojos totalmente abiertos. Su repentina acción, dio resultados, esos dos estaban haciendo el amor. Por lo que se decidió. Sacó su celular y tomó un par de fotografías, lamentaba el vapor, que si bien por un lado ocultaba su invasión en el lugar, por otro no daba la claridad que necesitaba en las imágenes. Pero lo que tenía, bastaba, se podía ver claramente a Inuyasha cargando a una Kagome, borrosa por el vapor, de las caderas y completamente desnudos. Salió de ahí mas que satisfecha, ahora que esos dos siguieran en lo suyo, ella vería el modo de usar su información.

Y tal y como Ayame los sorprendió así seguían, Inuyasha tomaba posesivamente el cuerpo de Kagome, acariciaba cuanto podía, estaba en la gloria, lo podía jurar, comenzaba a arrepentirse de la apuesta, pero ya vería que hacer.

Bajó a Kagome y dejó solo una pierna levantada apoyada en su cadera, y dirigió su miembro a la virginal entrada de ella. Lo frotó contra ella, ya no pudo más, la penetró fuertemente, de una sola vez, esa sensación, jamás la olvidaría, ignoraba por completo que ella era virgen, ahora lo sabía, ¡Dios, estaba deliciosa!, y no la había cuidado, la penetró sin consideración. Ella solo atinó a gritar fuertemente, ese dolor, jamás lo pensó tan grande, de cierto modo la trajo un poco a la realidad.

_ Ahhh… Kagomeeeh…_ gimió Inuyasha, no la dejaría, él la hizo mujer, y no la perdería, al diablo Miroku y la apuesta, estaba decidido, Kagome sería solo para él.

_ I-inu… ya…sha, yo… aaahhh_ gimió de igual manera Kagome, ya que Inuyasha comenzó un vaivén en su contra que le gustaba, ya que estaba un poco más consciente y sabía que estaba mal, pero creía amarlo, era su novio y en esta época es casi normal lo que ellos hacían.

Continuó Inuyasha envistiéndola cada vez con más pasión, más fuerte, a Kagome le dolía, pero lo soportaba, creía que así debía ser, pero a decir verdad Inuyasha no la estaba cuidando mucho, él estaba más que excitado y solo veía por él y su satisfacción.

Después de unos minutos de continuo placer para el chico, se sintió explotar, por lo que se retiró prontamente de ella, dejando sus fluidos justo en su cadera, eso no le gustó mucho, pero tuvo que hacerlo, después de cómo se dieron las cosas, si llegaba a embarazarla, Kagome quizá no se lo perdonaría, pues sabía que ella no estaba del todo consciente en ese momento, cosa que agradecía fuertemente, aunque no supo a causa de qué.

Tratando de regularizar su respiración ambos chicos se miraron por unos segundos, Kagome besó tiernamente a Inuyasha en los labios, lo que descolocó al chico pues de cierto modo temía su reacción.

CONTINUARA…

Santo Dios, este capitulo me quedó enorme, pero prometí lemón y ahí estuvo mi intento,,, . Espero les este gustando. Sasunaka Doki... lo siento, pero tenía que ser con inu, es parte de esta historia, pero vendrán más y ya no será él. Gracias por tus reviews... y a todos los que leen mi historia, gracias.