LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MIA.
Mientras tanto, una vez en su casa Ayame se dedicaba con una sonrisa a imprimir el boleto que la llevaría a la felicidad a lado de su querido Koga… de eso estaba segura… _"ahora sí Kagome, prepárate, porque ya me aguanté bastante el hecho de soportarte como parte del grupo y peor aún, de Koga"_ .
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Las clases transcurrían con aparente normalidad, la última clase antes del descanso era la de Química, que impartía el profesor Naraku Ikeda, la mirada que últimamente les daba tanto a Tsubaki como Kagome, le incomodaba mucho a esta última, pues Tsubaki, creía normal el hecho de atraer a los hombres por ser tan atractiva, incluso a los profesores, pues el uniforme, con esa pequeña falda azul marino, hacía notoria las piernas largas y torneadas de ambas alumnas y esa blusa blanca, ajustada a su delgado y curvilíneo cuerpo y sin contar la corbata del mismo color que la falda que les daba un toque sofisticado, por eso no era de extrañarse que las vieran de esa forma, aunque no entendía por qué a Kagome tuviera que molestarle, cuando se lo dijo, solo se rió de ella y le comentó que lo disfrutara, cuantas chicas no matarían por tener tantas miradas encima, y ellas se las merecían, no por nada eran hermosas. Tal actitud de la chica empezaba a molestar a Kagome, pues si bien era su amiga, ella no disfrutaba que la estuvieran mirando tan descaradamente, y menos un profesor.
_ Sigues con lo mismo Kagome?, supéralo, mira, él es solo un viejo, jamás podrá tenernos y lo sabe_ le dijo discretamente Tsubaki un tanto harta de los comentarios de Kagome.
_ No entiendo cómo puede darte lo mismo…_ dijo indignada, pues le resultaba incómodo.
_ Señorita Higurashi, tiene algo que comentarnos?_ preguntó de pronto el profesor
_ No, lo siento profesor…_ habló rápido, pues la asustó. Generando así las risas de sus compañeros.
_ Cállense, de lo contrario no saldrán al almuerzo, y usted señorita Higurashi, va a tener que hacer un trabajo extra para que aprenda a guardar silencio._ sentenció el profesor mirándola fijamente con una sonrisa de lado.
_ Pero…_ quiso reclamar.
_ Pero?... aún tiene inconveniente, agradezca que no la saco de mi clase el resto del semestre y se va a extraordinario automáticamente._ la calló.
_ Lo siento " uyyy… y este qué diablos se cree, ni que fuera para tanto, ¡diablos! con lo que batallo con esta clase y ahora con esto , este no es mi día… definitivamente."_ pensó demasiado molesta.
_ Me esperará después del timbre para indicarle que es lo que tiene que hacer y del tiempo que dispone para entregar el trabajo. Se giró para continuar la clase.
_ Vaya, en la que te metiste…_ se burló Tsubaki.
_ Ya cállate, el castigo también debió ser para ti…_ respingó molesta en voz baja y suspiró resignada.
Una vez finalizada la clase, todos los alumnos salieron del salón excepto claro Kagome, que permaneció ahí esperando la hoja donde le indicaba el profesor exactamente que tenía que hacer…
_ Es para el lunes?_ preguntó Kagome incrédula, mirando dicha hoja en su mano, pues era demasiado para menos de una semana.
_ Así es, ahora retírese_ respondió prepotente el profesor.
_ Con su permiso_ se dispuso a abandonar el salón, siendo examinada detenidamente por la mirada un tanto pervertida del catedrático.
_ Y bien?, cómo te fue?_ preguntó inuyasha, quien la esperaba un salón adelante, al momento que la abrazaba por la cintura y llevaba su boca directo a la de ella.
_ Mal, supongo_ le dijo aceptando el beso que su novio sugería.
_ Bueno, vayamos a comer y luego vemos que fue lo que te dejó_ le dijo sonriéndole comprensivamente.
Fueron a la cafetería donde se unieron al grupo de amigas de Kagome, quienes la felicitaban por su por fin, primer novio... en especial Eri, que era amiga de ella desde la secundaria, aunque ahora estaban en salones distintos seguía siendo de las más cercanas a la azabache dentro del grupo.
_ Me da tanto gusto por ti, Kag_ la abrazó Eri, ella una chica un poco más bajita que Kagome, pero igual muy guapa, de cabello corto hasta los hombros, castaño claro, ahora lucia unos lindos rayos rubios decorando su cabellera, era delgada pero de caderas grandes y busto pequeño, lo que la hacía del gusto de muchos chicos. Aunque ella prefería secretamente a Houyo, que no era bien visto por las otras jovencitas por ser un "ratón de biblioteca", según la misma Yura, a la única que se lo había mencionado pues estaban los tres en el mismo grupo.
_ Gracias Eri… esto me apena un poco…_ decía rascándose la cabeza nerviosamente.
_ Pero no tiene por qué a todas nos da gusto, verdad chicas?_ preguntó de nueva cuenta Eri.
_ Claro que si!_ contestaron las tres restantes, de manera sonriente. No se percataban de la ausencia de Ayame.
_ Bien, pues yo me llevó a mi novia, necesitamos algo de privacidad, me entienden verdad?_ dijo Inuyasha jalando a Kagome de la mano.
_ Claro vayan tranquilos_ dijo guiñándole un ojo Yura, que le daba gusto ver a su amiga con tan lindo chico, aunque le hubiera gustado para ella, pues tenía un hermoso cabello.
Ellos se retiraron a una mesa aparte, del lado de enfrente, pues según los reglamentos de los mismos estudiantes, las mesas de enfrente de la cafetería solo podían ser usadas por los deportistas o populares de la escuela, mientras que la parte central era para la clase "media" con tendencia a subir a los primeros lugares, y en las orillas ubicaban a los intelectuales o nerds según ellas. En la parte de atrás era un espacio que generalmente ocupaban los "inadaptados" o rebeldes a los cuales ellas preferían ignorar, por no poder congeniar absolutamente en nada, aunque tampoco se podían meter con ellos. Justo ese era el lugar que ocupaban Sango junto a Bankotsu y sus amigos, cuando decidían comer en la cafetería. Hoy no era el caso.
Kagome e Inuyasha platicaron de temas triviales… de la tarea que le había encargado Naraku, la cual Inuyasha se ofreció a hacerle, pues a él si se le daba esa materia… de qué él, pensaba en tener una relación seria con ella, pues eso quería, cosa que emocionó a Kagome, pues desde lo que ocurrió ayer en las duchas creyó que él la dejaría pues sintió cierto rechazo del ojidorado, ahora eso quedaba atrás…
Pasó el día completo, sin ningún inconveniente aparentemente, los alumnos salían corriendo hartos del día escolar, mientras Kagome e Inuyasha se despedían de un dulce beso en la boca a las afueras del colegio. Koga acostumbraba a acompañar a Kagome cerca de su casa, pero una vez con novio, eso debió cambiar, por lo que se marchó, solo y sin decir nada.
Kagome se fue rumbo a casa de manera apresurada, no sabía por qué, pero tenía un mal presentimiento…
Bankotsu llevó a Sango en su coche hasta su casa, pues le quedaba de camino a la suya, una vez ahí decidió permanecer un momento, pues se le hizo raro ver un auto, que más bien parecía una patrulla por las rejas que tenía, afuera de la casa de Kagome.
_ Y bien vas a pasar o qué?_ preguntó fastidiada Sango, pues hoy tuvo un día muy tedioso, pues la "estúpida de Sara" como ella le decía, la molestaba constantemente pues creía que había algo entre ella y Bankotsu.
_ Eh?, si claro…_ dijo, pero al momento de pretender entrar, pudo ver a una Kagome aparentemente furiosa entrar corriendo a su casa.
_ Me quieres explicar que es lo que está pasando?_ escuchó los gritos de Kagome, prácticamente estaba histérica. No alcanzó a entender que le contestaban, solo la oía a ella, puesto que gritaba.
_ NO!, tú no nos puedes hacer esto!_ volvió a gritar, esta vez su voz se escuchaba al borde del llanto, cosa que despertó aún más el interés del joven de larga trenza, pues al parecer la siempre feliz Kagome, tenía una vida bastante difícil, contrario a lo que todos, incluyéndolo creían.
_ Lo siento cariño, pero es necesario_ ahora vio a una mujer joven, pero mayor que ellos decirle a Kagome, que abrazaba a la que creía era su madre, pues su parecido era mucho.
_ No, no por favor…_ esta vez Kagome suplicaba, derramando gruesas lágrimas, _ Sota no puede ver esto_ decía volteando a la casa a la cual al parecer ni siquiera había entrado.
_ Él no está Kagome, lo mandé a casa de su compañerita, quería evitarle esto, y a ti también, por favor no lo hagas más difícil…_ suplicó la mujer a la colegiala.
_ Tú eres la que me haces difícil mi vida!, estábamos bien antes de ti, no voy a dejar que se lleven a mi mamá…_ gritó con la voz quebrada por el llanto que no dejaba de caer…
_"Kagome…"_ pensó el moreno, estaba impresionado, jamás creyó verla así, desesperada, al borde de una crisis de nervios… No sabía si acercarse.
_ Suéltenla, no, no, no se la lleven!_ gritaba ella, a un par de hombres que se llevaban a su madre.
_ Por favor señorita, déjenos cumplir con nuestro trabajo…_ pidió uno de los hombres mientras sujetaba fuerte de los hombros a Kagome, para alejarla de su madre.
_ Suélteme, no, no me toque_ forcejeó con el tipo hasta que se soltó, corrió y abrazó a su mamá que intentaban subir al coche. _ Mamá, mamá, no mamita, no…_ gritó al momento de alcanzarla.
_ Kagome, ayúdame, no me quiero ir de la casa, yo no estoy enferma… tú lo sabes_ definitivamente la madre no ayudaba al ánimo de la joven. Pues estaba desesperada, no quería irse. No entendía que era lo mejor.
_ No mamá, yo que hago?_ le preguntó llorando amargamente pues no veía como poder ayudarla, ya la tenían dentro del auto.
_ Kagomeee!_ gritó la madre desgarrando a la joven, mientras era sujeta por el tipo del cual segundos antes se había escapado, su tía por su parte subía al auto con la madre de Kagome.
_ Suélteme le digo, por favoooor…_ pidió llorando, ya completamente agotada. El sujeto solo la soltó cuando estuvo el auto en movimiento, dejándola sola, viendo como no pudo hacer absolutamente nada por ayudar a su madre, mientras él se retiraba en un segundo coche.
Al mismo tiempo, Bankotsu se acercaba lentamente hacia ella, le dolió lo que vio, nunca se imaginó que se podía cargar con tanto dolor y no demostrarlo, al contrario, sonreír tan naturalmente como solía hacerlo la chica a la que ahora veía completamente derrotada, tirada de rodillas sobre el pavimento, y llorando desde el fondo de su alma, sacando un dolor con el que seguramente no podría cargar ella sola.
_ Kagome?…_ habló el joven, arrodillándose junto a la chica, apoyando la mano en su hombro en un intento por demostrarle su apoyo. La vio levantarse rápidamente e intentar seguir los mencionados autos, que ya debían ir muy retirados.
Corrió tras ella, pues estaba muy mal, y ni siquiera le importaba correr a media calle arriesgándose así a sufrir un accidente. Una vez que la alcanzó, la tomó fuertemente del brazo, para frenar su desesperada carrera.
_ Kagome, tienes que volver a tu casa…_ hablo tiernamente el ojiazul, viéndola de la misma manera, de cierto modo pudo sentir su dolor.
_ Yo… yo… no pude hacer nada, no entiendes?_ y alzó su voz y su rostro permitiéndole ver la magnitud de su sufrimiento. Eso impactó al chico, nunca, jamás, se pudo siquiera imaginar ver así a Kagome. La alegre Kagome.
_ Entiendo, pero por el momento ya no se puede hacer nada… anda vamos_ y le rodeó la espalda con su brazo, y con un movimiento de cabeza le indicó la dirección a casa.
Kagome se dejó guiar, no quería estar sola. Aun no caía en cuenta que era el mismo Bankotsu el que estaba con ella en ese momento. Una vez que llegaron, él levantó la mochila de Kagome, la cual había dejado tirada en el suelo, se encaminaron a la puerta, sin dejar de abrazarla y entraron a la casa, cerrando la puerta tras ellos.
_ Siéntate aquí, y no se te ocurra volver a salir_ le ordenó con voz calmada. Caminó en busca de la cocina y le sirvió un vaso con agua para que se calmara. _ tómatela, seguro te cae bien_ le ofreció amablemente.
Ella solo tomo el vaso, sin voltear siquiera a verlo, tenía la mirada pérdida, fija en la mesa de centro que se encontraba justo frente de ella.
_ Kagome, creo que necesitas hablar al respecto, esto te puede dañar si te lo callas…_ le dijo el chico, pues de verdad estaba preocupado por ella, aunque esa no era su naturaleza, él siempre fue tan desinteresado en los problemas ajenos, como ese, el de ella. Pero algo no lo dejaría ir tranquilo dejándola así, y sola. _ kagome?..._ volvió a llamarla, tenía la sensación de que estaría ahí un buen rato.
Se dedicó a observarla cuidadosamente sentado a un lado de ella, ambos chicos mantenían apoyados sus brazos en sus rodillas, ella tenía su cabeza un tanto inclinada y el vaso de agua intacto en sus manos, él la miraba, _"siempre fue así de linda?... pero qué diablos estoy pensando"_.
Ella colocó casi inconscientemente el vaso de agua sobre la mesa del frente, se levantó, sorprendiendo así a Bankotsu, pues no dijo nada y su semblante seguía siendo el mismo… se encaminó hacia la escalera y comenzó a subirla hasta llegar a su habitación. Él haciendo caso a sus impulsos la siguió mientras intentaba hacerla reaccionar _"algo anda muy mal"_
_ Kagome, me escuchas?... kagome…_ decía mientras sujetaba la mano de la colegiala, la cual abría la puerta de su habitación con un semblante completamente apagado.
_ Quiero estar sola, por favor_ dijo en un sollozo apenas audible, soltándose del frágil agarre del chico.
_ No puedes estar sola en estos momentos…_ no quería decirle que era peligroso para ella, pues no quería enfurecerla. _ No hay nadie en casa?_ preguntó
_ No… acaban de desintegrar mi familia_ y nuevamente las lágrimas brotaban de sus ojos.
_ "Kagome… que se supone que debo hacer"_ pensaba el chico mientras veía tristemente, como ésta se sentaba derrotada en la cama. _ bien, pues yo estaré contigo hasta que alguien llegue_ le anunció su decisión, aún no comprendía porqué esa necesidad de permanecer a su lado. Tal vez sería el verla en ese estado tan deplorable, que era todo lo contrario, a lo que ella es, quién sabe.
Se acercó a paso lento pero decidido hacia ella, y se sentó a su lado, pudo sentir el calor corporal de la joven, pues estaban demasiado cerca, cosa que a ninguno de los dos parecía incomodarle. Al contrario a Kagome le parecía muy agradable sentir el calor de alguien en esos instantes, cuanto necesitaba un abrazo en ese momento. Suspiró melancólicamente.
Y como si adivinara sus pensamientos Bankotsu la abrazó protectoramente, solo subió un poco su pierna doblada en la cama, para poder girarse al lado de Kagome, y lo hizo, siguió ese impulso que le decía que la abrazara, atrajo su cuerpo hacia el propio, Kagome por su parte al sentirse aprisionada en el pecho del moreno frente a ella, colocó sus manos en él, lo sintió, era tan reconfortante ese abrazo, nunca ninguno le había parecido igual, debe ser porque de verdad necesitaba sentirlo, eso creyó.
Cómo puede un simple abrazo mitigar el dolor tan grande de un corazón que sufre?, Kagome no lo entendía, pero se aferró a la camisa escolar del moreno a su lado, él le brindaba apoyo, calor, comprensión, incluso pudo sentir ternura en ese abrazo, todo lo que necesitaba. Seguía derramando lágrimas, las cuales al resbalar por sus mejillas se perdían en la ropa del ojiazul.
Este por su parte, al sentirla indefensa en sus brazos, la atrajo aún más, fortaleciendo el abrazo, acariciando su largo cabello azabache, sintiendo el cálido aliento de la chica sobre su pecho, al dejar libres sus sollozos intentando calmarse. Se sentía tan bien, solo lamentaba la situación que los tenía ahí. Cómo sería poder abrazarla libremente? Sin que estuviese pasando por ese mal momento… así, como el imbécil de Inuyasha podía darse el lujo de hacer, pues ya lo sabía su novio… lo molestó tanto siquiera recordarlo, pues muy en el fondo Kagome le atraía, ahora lo aceptaba, al sentirla tan cerca, tan desprotegida, tan… tan necesitada de alguien… él deseaba ser ese alguien.
_ Te sientes mejor?_ le preguntó al notar que disminuían los sollozos, pero aún mantenía el abrazo, ahora apoyando su barbilla en la cabeza de la chica, la cual a estas alturas ya le rodeaba la espalda con sus brazos.
_ Eh?... si, yo… yo, gracias_ le dijo abrazándolo aún más fuerte, pero al instante cayo en la cuenta de con quién estaba. Lo soltó repentinamente.
_ Ocurre algo malo?_ le preguntó extrañado por su comportamiento.
_ Creo que debemos bajar, tengo que esperar a Sota o a Tsukiomi, ella me debe de informar a dónde se llevó a mamá_ comentó poniéndose de pie, y viéndolo con una mirada casi sin emoción.
_ Claro, quieres hablar al respecto…?_ preguntó por cortesía.
_ No creo que te interesen mis problemas, no somos amigos…_ dijo fríamente, logrando molestar al chico, pero de cierta forma la entendía. Desde cuando era así de comprensivo?
_ No, no somos amigos y dudo que lleguemos a serlo._ aceptó de igual manera._ pero en estos momentos, de verdad creo que necesitas hablar…_ cómo le decía que estaba ahí para ella, por ella?
_ No tienes que hacer esto, de verdad, sé bien que no soy de tu agrado, y no quiero la lástima de nadie_ se detuvo ya estaban en el primer piso, lo vio fijamente mientras agregaba _ nunca la he necesitado_
_ De eso no estoy tan seguro…_ la miró fijamente a los ojos _ en situaciones similares todos necesitamos a alguien a nuestro lado_ diablos, odio como sonó eso.
_ Y me lo dices tú, el señor "yo lo puedo todo"_ sonrió Kagome por el comentario anteriormente soltado por el chico.
_ Pues sí, tu pareces ser la señorita "el mundo es bello" y mírate ahora…_ le dijo secamente y viéndola un tanto despectivo, no toleraba que se burlaran de él.
Kagome bajo la mirada, ese chico es muy cambiante, pensaba, aunque tal vez no debió tratarlo así, pues él estaba con ella sin que siquiera se lo hubiese pedido. Y en verdad lo que decía era cierto, necesitaba desahogarse, pero con él?... y por qué no?
_ Creo que tienes razón_ le dijo sin voltear a verlo, se giró y comenzó a caminar hacia la sala, siendo seguida de cerca por el joven de larga trenza y hermosos ojos turquesa.
_ Oye… yo, no quise hacerte sentir mal…_ le dijo un poco preocupado, pues no lo había vuelto a mirar a los ojos, y ahora se retiraba de su presencia.
_ No fuiste tú… es todo esto_ alzo los brazos señalando el ambiente. Suspiró cansada.
_ Era tú mamá a la que se llevaban?_ preguntó sabiendo la respuesta.
_ Lo es._ dijo secamente _pero no tenían por qué apartarla de nuestro lado, ella nos necesita_ contestó más de lo que deseaba.
_Ya veo, y que piensas hacer?... digo no se bien que le ocurra, pero si está enferma quizá necesita atención especial_ le dijo recordando que Sango le comentó que algo ocurría con su madre el día que ellos la vieron siendo trasladada en una ambulancia.
_ Ella no está enferma!_ gritó Kagome harta de escuchar lo mismo _sólo necesita tiempo…_ bajó el tono de su voz, y sus ojos amenazaban con seguir llorando. Al tiempo que se sentaba en la sala.
_ De acuerdo, tú debes de saber mejor que yo lo que le ocurre…_ dijo el chico cansado, pues no quería discutir, mientras apoyaba ambos brazos en sus rodillas, y volteaba su rostro para poder verla, puesto que también se sentó en el sillón justo a un lado de ella. Quién se limitó a asentir en silencio cabizbaja.
_ Gracias por todo Bankotsu…_ le dijo de la nada, sorprendiendo al moreno.
_ No tienes nada que agradecer, y si lo dices para que me vaya… ya te lo dije, no voy a dejarte sola, me marcharé hasta que alguien más se quede contigo…_ le dijo frescamente, levantándose del sillón y caminando en dirección a un mueble que exhibía fotografías familiares. Las observó curioso, pudo observar lo que antes era la familia completa de la chica.
_ En ese tiempo fuimos felices…_ le dijo tristemente acercándose a él, y observando la misma foto que tenía la atención del chico. En dicha imagen se apreciaba perfectamente a ambos padres de la joven abrazados, sonriendo, y con sus dos hijos acompañándolos, al parecer sería unos años atrás pues Kagome parecía apenas entrar a la adolescencia. _...si tan solo… tan solo las cosas hubiesen seguido así… na-nada de esto… estuviera pasando…_ dejó libre algunas lágrimas y un nudo se apodero de su garganta…
Bankotsu giró completamente su cuerpo, quedando así de frente a la azabache, que en esos momentos se encontraba con una mano cubriendo parte de su rostro, y con los ojos cerrados.
_ Ya no llores Kagome…_ le dijo mirándola tiernamente, al tiempo que colocaba ambas manos en el rostro de la joven, esta al sentirlo, bajó la mano de su rostro, húmedo por las lágrimas. _tú no eres así… al menos no delante de nadie…_ continuo diciendo, mientras bajaba su rostro a la altura del de ella.
_ Yo… Bankotsu, yo…_ volvió de derramar lágrimas, ¿por qué el verlo tratarla de esa forma le resultaba extremadamente conmovedor?... _no puedo, yo ya no quiero llorar… pero…_ en ese momento de nueva cuenta se sintió envuelta entre los fuertes brazos del ojiazul. _ Gracias p-por todo_ se aferró a su espalda.
_ Kagome…_ la nombró, separándose un poco de ese abrazo, ella alzo la cabeza, pues esperaba un comentario del chico… el cual la veía con un brillo especial en sus ojos turquesa, kagome nunca se había dado cuenta que era tan atractivo. Pero como verlo de esa forma, si era el novio de Sara, una de sus mejores amigas, y al parecer ella aún sentía algo por él. _kagome…_ volvió a nombrarla, mientras acomodaba su cabello detrás de su oreja a forma de caricia, y acercaba su rostro al de ella.
Kagome empezó a entender que estaba pasando… Bankotsu la iba a besar… _"pero esto no puede ser…"_ pensaó kagome, _"Sara"_, mientras el chico acortaba la distancia entre sus labios, ella no podía moverse… no podía, o no quería?, estaba ligeramente sonrojada…
_ Hermana…_ se escuchó un grito y el sonido que hizo la puerta al ser azotada. Provocando así que ambos jóvenes se separaran súbitamente, ambos apenados por la situación…
CONTINUARA…
Caray, ese Sota, a que me recuerda?... jajaja, bueno espero que les haya gustado, a partir de aquí, estarán un poco más tiempo juntos nuestros protagonistas :3 GRACIAS POR LEER! Gracias Sasunaka doki, por el seguimiento.
También voy a seguir actualizando, pero no tan seguido, puesto que quiero dedicarle más tiempo para tratar que quede de lo mejor :3
