LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA REALIZAR ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MIA…
Aclaraciones lo que está entre guiones —diálogos—, entre comillas y cursiva "pensamientos", los puntos suspensivos solos son cambios de escena (…)
En el salón de enfrente el ojiazul se percató de su presencia, estaba bostezando cuando giró su cabeza y los vio… inmediatamente el sueño que pesaba en él, se fue… dejando paso a una molestia total… "vaya par de idiotas…""¿quién te entiende Higurashi…?" pensaba, al mismo tiempo que se volteaba ignorando su presencia…
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Una vez que Sango salió de su salón, Kagome se despidió de Inuyasha sin más… y así ambas chicas se retiraron, al igual que todo el alumnado… Bankotsu y Kagome ni siquiera se voltearon a ver después de los incidentes ocurridos en el día…
…
Una vez en casa, la azabache se encerró en su habitación, se recostó sobre la cama, con los brazos detrás de la cabeza… pensaba en como cambiaron las cosas… lo que pasó después del escándalo que se desató en la escuela por lo de Inuyasha y cómo por suerte no se vio en problemas ni en la escuela ni en su casa, donde ni siquiera se enteraron… aunque su tía no tenía derecho a reclamarle, en dado caso, lo haría su mamá; pero ella no estaba… suspiró…
—Inuyasha… — susurró "todo comenzó con tu llegada…"
No olvidaba lo mal que la pasó durante ese tiempo, irónicamente el que estuvo con ella fue ese joven engreído que tanto la confundía… "Bankotsu…" aún recordaba esa noche en la playa… cerró los ojos y recordó lo que sintió al estar entre sus brazos… pero inmediatamente después vino a su mente Sara, otra vez.
—Soy una tonta, la estabas besando…— se dijo molesta, levantándose de golpe de la cama. Ese recuerdo la mantenía enojada, —…además… — recordó lo que la tonta chica le dijo, no sabía por qué la molestaba tanto saber que ellos dos llevaban una vida de pareja, era obvio… en esa época era normal por así decirlo… aun así, no necesitaba saberlo, no quería saberlo… eso solo logró infundirle más celos… como si los necesitara.
Otro largo suspiro escapó de sus labios, esta vez fue de resignación… "sí… si me gustas mucho Bankotsu" aceptó internamente… ¿y ahora qué haría…? ¿por qué no podía dejar atrás su orgullo y ser sincera? ¿por qué?... la respuesta era obvia… miedo a ser lastimada nuevamente… y nadie podría culparla por temer.
Se levantó cansadamente de la cama, para sentarse frente al tocador… apoyó su cabeza en sus manos y se vio a los ojos… de verdad se daba pena… ella ahí reconociendo que si le gustaba el moreno y él, seguramente ni pensaba en ella… "soy una tonta"… — ¡basta ya de tonterías Kagome Higurashi!— se dijo y se dispuso a hacer algo de provecho… después de todo tenía mucha tarea, como para seguir con su tonta actitud.
…
Con la llegada de un nuevo día… Kagome seguía preocupada por su amiga Sango, ya que la "estúpida inconsciente" como le llegó a decir en su cara, seguía de necia con lo de mañana por la tarde… para ella era un riesgo innecesario…
—Basta ya Kagome… no es la primera vez que lo hago… no me ha pasado nada y no me pasará…— de verdad la castaña se comenzaba a impacientar con la azabache, pero de cierto modo la entendía Kagome no estaba acostumbrada a sus actividades.
—Pues yo no te apoyo en esto…
—¿Entonces no asistirás?...— preguntó volteando a verla.
—No estoy loca, Sango… no pienso verte arriesgando tu vida.
—De verdad que exageras Kagome… pero cómo quieras… no vamos a discutir por eso— le sonrió abiertamente.
Kagome solo negó con la cabeza… Sango era tan necia, como ella sola…
…
Una vez en el plantel, las clases corrieron sin mucho que contar… el moreno y la azabache se cruzaron en algunas ocasiones y ni siquiera se volteaban a ver…
En cambio Inuyasha poco a poco comenzaba a acercarse a Kagome, esa chica de verdad se le metió en la piel… en definitiva lo cambió, él era un chico que disfrutaba en extremo la compañía de chicas a su alrededor… siempre con sus dotes de conquistador, pero con ella, simplemente fue diferente… tal vez la culpa de los malos momentos que Kagome pasó por él, o quizás el haber sido el primer hombre en ella, no sabía, lo único era que le gustaba mucho, lo atraía físicamente y estúpidamente sentía haberse enamorado de ella… no pensaba perderla… y no sabía hasta qué punto el imbécil de Bankotsu podía importarle a su Kagome, pues aunque nadie lo notara, él si se daba cuenta de las miradas que se daban… o ella le dedicaba a él, aunque éste no se percatara… "no pienso perderte Kagome… volverás a mi lado, de donde nunca debiste partir…" se prometía a sí mismo.
...
El día pasaba rápidamente, los alumnos que participarían en las competencias estaban entrenando duramente… tanto así que prácticamente no asistían a clases, en el aula de Kagome solo eran Kouga y Ayame, y así pocos de cada grupo… durante el fin de semana serían las competencias, por lo que para el lunes todos ellos se reincorporarían a su respectivo grupo… a veces Kagome se preguntaba si había hecho bien en dejar el equipo, pues de no haberlo dejado ahora estaría entrenando en lugar de aguantar las aburridas clases… pero eso ya no importaba, había tomado su decisión y no había marcha atrás…
Por otro lado extrañaba a Kouga, él era su gran amigo y siempre estaba cuando lo necesitaba, volteó su rostro y fijó su mirada en el lugar que debería estar ocupado por él… "sé que te irá muy bien… eres el mejor en lo que haces…" sonrió tristemente… gracias a personas como él, nunca se sentía sola…
…
Finalizado el día, Kagome llegó a casa, esta vez se dio la oportunidad de comer con su tía y hermano, la comida fue algo incómoda, pero nada que no pudiera soportar, después de todo, su hermano parecía muy cómodo estando juntos…
—El jueves habrá suspensión de clases…— comentó Sota emocionado.
—Oh, por la tormenta…— mencionó reflexivamente Tsukiomy.
—Así es… ¿en tu escuela también habrá suspensión hermana?
—¿hum?... sí Sota, también…— mencionó sin darle importancia…
—Bien, creo que yo seré la única que labore ese día…— dijo sonriéndole a sus sobrinos.
Kagome ni siquiera la volteó a ver, en cambio Sota le devolvió la sonrisa…
—Espero no tengan problemas, ya que ese día entraré muy temprano y saldré hasta tarde…— dijo algo preocupada.
—¿Y por qué habríamos de tenerlos? Nunca los tuvimos… ¿qué lo hace diferente ahora?— dijo molesta Kagome…
Tsukiomy la miró sin comprender, creía que las cosas comenzaban a mejorar, definitivamente no era así…
—Vámos Kagome, mi tía solo se preocupa por nosotros…— trató de hacerle ver Sota.
—Por favor…— dijo irónicamente, levantándose de la mesa, ni siquiera terminó de comer…
Ambos suspiraron… Kagome no era así…
—Terminemos de comer… tarde o temprano tiene que ceder…— dijo Tsukiomy, ella sabía que no era muy buena idea forzar o imponerse ante Kagome, menos en esa etapa tan difícil en la que como adolescente cruzaba… pero tampoco era que la fuese a dejar hacer su voluntard… tendría que ser dura, si la situación lo requiriera.
…
Kagome se dio un baño, se puso una pequeña falda negra y una delgada blusa de tirantes del mismo tono, y salió a la casa de Sango… no pensaba encerrarse en su casa a aburrirse… entre ellas se la pasaban muy bien, platicando, viendo películas o escuchando música… por alguna razón siempre se relajaba con ella…
Estaban sentadas en la sala viendo una película, de pronto se escuchó la puerta abrirse y después cerrarse… a Kagome le extraño, y justo cuando pensaba preguntarle a Sango si no pensaba ver quién había entrado, se escucharon pasos acercándose y una cómica voz…
—¡Sango, me urge que me prestes la mascada que me prometiste!— dijo Jackotsu, apenas llegó a la sala —¡esta noche tengo una cita…! Oh…. Hola Kagome— mencionó, al percatarse de su presencia.
Kagome solo le sonrió algo divertida de que le pidiera prendas prestadas a una mujer…
—Claro, me cuentas todo…— dijo más emocionada la castaña, saltando de su lugar… —y tú… siéntate, no queremos que nos apures….
—Como sea… de todos modos no se tarden… tengo cosas que hacer…— mencionó fastidiado el ojiazul… siempre que a Jackotsu se le ocurría algo, iba y lo buscaba, por vivir cerca de él, a veces lo tomaba como chofer… lo tenía harto.
Kagome lo escuchó, ni siquiera lo había visto, pues él permanecía en el pasillo, una vez que Bankotsu cruzó a la sala, sus miradas se cruzaron… el ojiazul no se sorprendió, pues había escuchado a su amigo nombrarla, por lo tanto sabía que ahí se encontraba, en cambio Kagome no supo que hacer, ese sujeto la ponía nerviosa, solo con su presencia, por lo que optó por poner toda su atención en la pantalla frente a ella…
—¿Qué estás viendo?— preguntó secamente, al sentarse a su lado y tomar el control del aparato…
—Es una película de…— no terminó de hablar, puesto que el joven comenzó a cambiar de canal en canal…
—Aburrida…— dijo sin verla, refiriéndose a la película.
—Oye, ¿pero qué te crees…? Yo la estaba viendo— reclamó.
Bankotsu solo negó con la cabeza, ignorándola… —bueno, al menos esto no es tan aburrido…— mencionó una vez sintonizado algo de su gusto.
Kagome volteó a ver que veía… —típico…— y se recargó totalmente en el mueble, igual a él…
—Es mejor a las tonterías que estabas viendo…
Ella solo volteó a verlo, no pensaba discutir con él… permanecieron un par de minutos sin decir nada, después Bankotsu se levantó y se fue a la cocina…
—Vaya… no puedo creer que no tenga nada que comer… ¿de qué vive?— dijo una vez que cerró la puerta del refrigerador. Solo por curiosidad abrió la alacena, buscando quizás algunas galletas… —¡Esta mujer es el colmo…!— dijo indignado… pues había gran variedad de comida instantánea, nada saludable…
—No deberías extrañarte… ya la conoces…— mencionó desde la sala, puesto que estaban cercanos, solo los dividía un pequeño comedor, y la barra de la cocina.
—Aun así… esto no es comida…— dijo mostrándole una bolsa de sopa instantánea.
Kagome volvió a fijar la mirada en el televisor… y sonrió, le causó gracia ver la molestia del chico, por algo con tan poca importancia…
—¿Qué diablos hacen arriba?— dijo sentándose de nueva cuenta en el sofá… su paciencia se estaba agotando.
—Relájate… Sango te advirtió que tardarían…
—Claro, no es tu tiempo el que se está perdiendo…— mencionó irónicamente, ocasionando molestia en la azabache.
—Me voy…— dijo sencillamente… —…tampoco quiero perder el tiempo contigo y tu mal genio— se puso de pie y avanzó…
Bankotsu la tomó de la mano y la jaló, provocando así que callera sentada en sus piernas —eres la primera que piensa que estar conmigo es perder el tiempo…— le dijo despacio, abrazándola por la cintura, y cada vez acercándose más a su rostro… sabía lo orgullosa que era Kagome, y de cierto modo lo divertía ponerla nerviosa… y hacerla tragarse ese orgullo.
Kagome se sorprendió, primero por la brusquedad al momento de ser jalada… después por las palabras proferidas por el moreno y por último por la reciente cercanía… no podía evitar que su tonto cuerpo se estremeciera ante él… su corazón latía apresurado… —tal vez lo piensan… pero no te lo dicen…— dijo apenas logrando que sus palabras sonaran firmes, aunque no podía alejarse, pues el agarre que el ojiazul mantenía era firme.
Bankotsu sonrió de medio lado… no podía negar que su respuesta fue inteligente… pero sabía que estar de ese modo con él, la descolocaba, pues comenzaba a sonrojarse… —no lo creo Higurashi…— dijo sensualmente ahora viendo los pequeños y rosados labios de la azabache… logrando con ello ponerla más nerviosa.
Kagome colocó ambas manos en el pecho del moreno, intentaba ponerse en pie… aunque el empuje que hacía no era para nada fuerte…—Suéltame Bankotsu…— casi suplicó en voz muy baja… aunque no lo deseaba, se sentía bien al estar así con él…
El ojiazul pareció darse cuenta de lo que sentía Kagome entre sus brazos… y él a pesar de haber iniciado con el afán de molestarla, y solo por divertirse… terminó igual que aquella vez… ¿por qué esa niña le gustaba tanto? Bankotsu negó despacio con su cabeza… y ahora alzaba su vista a los expectantes ojos chocolates —No…— dijo muy quedamente y volvió a observar sus labios, mientras desaparecía poco a poco la mínima distancia que había entre éstos y los suyos…
Era oficial… Kagome estaba sumamente nerviosa, con el corazón latiendo a mil por hora y sin saber qué hacer… al ver que el moreno bajaba su vista, ella cerró los ojos… arriesgándose a quedar como tonta si él se alejaba… pero no lo hizo, inmediatamente sintió el tibio aliento del joven sobre sus labios, para después ser los propios labios del moreno los que hacían contacto con los de ella… la poca presión de sus manos en el pecho del joven, se hizo nula…
Bankotsu se atrevió a besarla… no es como si nunca lo hubiera hecho de esa forma, solo que Kagome era diferente… ella también lo ponía nervioso… pero no por eso dejaba la iniciativa… alzo una mano y la llevó a la nuca de la colegiala e hizo más notable el beso… abrió ligeramente sus labios, para probar los de ella…
Kagome también se atrevió a acariciar con una mano el suave rostro del moreno… se odiaba por hacerlo… ¿por qué no lo alejaba? ¿por qué disfrutaba estar así con él… precisamente con él? Si no hacía ni un mes que había entrado en su vida... ya lo conocía, sí; pero ninguno se prestaba atención… olvidó esos pensamientos y correspondió a el beso…
Él la acercó más a su cuerpo con la mano que aún tenía en su cintura… y se recargó totalmente en el sofá, dejándola así, prácticamente arriba de él… cosa que por un momento incomodó a Kagome y quiso separarse… pero el ojiazul no se lo permitió… al contrario, hizo más apasionado el beso, rindiendo de nueva cuenta a la azabache… misma que empezaba a sentirse cada vez más acalorada por la situación… y él no era la excepción… estar así le gustaba… sonrió internamente pues Kagome de nueva cuenta le permitía esa cercanía…
—Bankyyyyy…— se escuchó la ahora molesta voz de Jackotsu desde arriba.
Kagome se asustó, y aunque Bankotsu quiso mantenerla ahí, ella se levantó de inmediato… —Yo… no…— decía totalmente ruborizada, por la pena y el momento que estaban teniendo…
Bankotsu se levantó y se paró justo delante de ella… a él no le importaba Jackotsu… veía fijamente a la azabache… desde el viernes, después de lo ocurrido en la playa estaba muy molesto con ella, y para colmo verla con Inuyasha en la preparatoria, logró irritarlo aún más... definitivamente Kagome no era la persona que mejor le caía…—¿no qué Higurashi…? ¿no querías… no te gustó…?— dijo viéndola suspicazmente, sonriendo de medio lado, pues sabía como lograba ponerla, y acercándose de nueva cuenta… aunque todavía estaba molesto con ella, no la dejaría apartarlo tan fácil.
Kagome odiaba cuando se comportaba de ese modo… ella solo estaba nerviosa de que los vieran así… y él de nueva cuenta tan altanero… —jódete…— dijo con el ceño fruncido, muy molesta, para después girarse y salir de ese lugar…
Bankotsu seguía sonriendo, la siguió… —no tan rápido Kagome…— la detuvo y acorraló en la pared, con ambos brazos apenas arriba de sus hombros…
Ella estaba indignada por ser tratada así… pero si él quería jugar… iban a jugar… —¿por qué insistes... acaso te gusto Bankotsu…?— preguntó arriesgándose a ser humillada, viéndolo fijamente a los ojos, con el ceño ligeramente fruncido y posando sus brazos en su pecho…
Bien, eso no se lo esperaba… sonrió notoriamente confiado… pegó totalmente su cuerpo al de ella… él tenía el mando de la situación… y no iba a perderlo.
—tal vez, Kagome— dijo disfrutando de ver que la sorprendió esa respuesta… volvió a rosar sus labios…
"Maldita sea" se decía internamente Kagome… "no otra vez...", e inconscientemente volvía a cerrar los ojos.
—Bankyyy… te estoy hablando… ¿uhh?... perdón, no sabía que estaban ocupados…— llegaba Jackotsu arruinando el momento, dando así la oportunidad perfecta a Kagome de salir prácticamente huyendo de ahí… empujó al moreno y corrió hacia la puerta...sorprendiendo de momento al ojiazul, quién al volver su vista, solo vio la puerta cerrarse con brusquedad…
—De verdad lo sinto Bankk…— dijo muy apenado el joven afeminado, para prácticamente salir volando, pues no sabía de qué forma reaccionaría el ojiazul…
Bankotsu solo volteó a verlo sumamente molesto, después volvió a fijar la vista en la puerta… exhaló cansado y sonrió "¿todo será así de difícil contigo Higurashi?"
…
"No puedo creerlo… maldita sea… siempre se sale con la suya…" reconocía Kagome, una vez en su cuarto… recargada sobre la puerta.
—Basta ya… al diablo contigo Bankotsu… no vamos a volver al mismo juego…— se aseguró molesta y se acostó… después de todo ya era tarde…
…
—¿Se fue…? Que extraño… — decía Sango ante la simple explicación del ojiazul.—Dime… ¿pasó algo más que deba saber…?— preguntó viéndolo acusadoramente, pues sabía de lo ocurrido en la playa, y lo que Kagome comenzaba a sentir por él…
—Absolutamente nada…
—A mí no me pareció…— dijo simplonamente Jackotsu… ganándose una mirada asesina por parte del moreno… con eso y lo anterior, había firmado su sentencia.
—¿y bien Bankotsu…?— insistía la castaña.
Este solo sonrió engreídamente… —nada importante…— mencionó para girarse y caminar rumbo a la salida.
—¿Te gusta Kagome?— preguntó curiosa, pero seria a la vez, al ver que se marchaba.
Bankotsu solo detuvo su andar, sin voltear a verla… bajo su mirada, reflexionando en su pregunta… él ya lo sabía. Negó despacio con la cabeza.
—Tonterías…— mencionó y continuó su andar…
—Quizá no lo son… si te gusta, díselo… tal vez ella sienta lo mismo por ti…
Él solo volteó de medio lado a verla… no… eso nunca lo haría… salió de la casa sin decir nada.
—Bankyyy… ¿aún me llevarás?— preguntó Jackotsu apenas asomándose por la puerta… pues el moreno debería estar sumamente molesto con él.
—Date prisa Jakotsu…— dijo muy molesto, subiendo al auto.
—Nos vemos mañana Sango… — se despidió apresurado el joven. —y gracias…
—Adiós Jackotsu…— dijo sonriéndole, para después cerrar la puerta "¿por qué eres tan orgulloso Bankotsu…?" se preguntaba, ella sabía que ellos dos podrían ser el uno para el otro… "en fin…", suspiró cansada y subió a bañarse, para después dormir… pues mañana sería el gran día…
…
Llegó el miércoles, ese día por la tarde tocaría tierra una de las tormentas más fuertes que se esperaban para esa temporada… tal hecho era visto de maneras muy contrarias por las personas, la mayoría se preparaban con anterioridad pues se esperaban lluvias torrenciales desde la tarde y el día siguiente… y en cambio gente como Sango, la disfrutarían…
—Sango… ¿aún piensas hacerlo?
—Claro…
Kagome suspiró… —pues de verdad te deseo suerte… aunque espero que no la necesites…— y le dijo pesadamente.
Sango no pudo contener una carcajada… —Por Dios… escúchate… parece que me dirigiera a una muerte segura….
—Todo el mundo hace lo posible por resguardarse de esa tormenta, y tú vas a pretender "domar" las olas… no es algo muy inteligente de tu parte…— mencionó sarcásticamente.
—No estaremos para cuando las cosas se pongan feas…— le aseguró…
—Eres un caso perdido…
—Mejor acompáñanos… será divertido.
—No pienso ser parte de esa locura…
—Bien…— dijo sonriendo, quizá si era arriesgado, pero eso le daba el toque de emoción adicional que necesitaba…
Sonó el timbre del celular de Sango, apenas llegando a la preparatoria…
— ¿sí?... — contestó una vez revisado el identificador. Del otro lado de la línea una voz masculina hablaba…
—Bien, entonces nos vemos en la playa más tarde… gracias por todo Bank…— se despidió emocionada.
—¿Bankotsu?¿por qué no me sorprende…?— mencionó irónicamente una vez que Sango volteó a verla.
La castaña solo le sonrió… —y… ¿qué ocurrió anoche?...¿por qué te fuiste sin despedirte?—preguntó con una mirada pícara…
Kagome se sonrojó en el acto, —¿qué?... n-no, nada… ¿por qué?
—por nada… tranquila…— dijo sonriéndole… Kagome parecía una niña —Bankotsu tampoco mencionó nada…— soltó de pronto y comenzó a caminar, dejándola parada en la puerta del colegio…
"Diablos…" Kagome se avergonzó no sabía que pensaba Sango al respecto… después debería hablar con ella.
…
Ese día Bankotsu y Jackotsu no asistieron a la preparatoria… la llamada que le hizo a Sango fue para decirle que él se encargaría de comprar las cosas que necesitaran para esta tarde…
Una vez comprado lo que necesitaban y otras cosas que Jackotsu compró, se fueron a comer…
—Dime Bank… ¿qué hay entre Kagome y tú?— preguntó mientras le daba una mordida a su hamburguesa…
Bankotsu lo vio severamente… aún recordaba que por su intromisión las cosas se detuvieron abruptamente.
—Es muy bonita… mucho más linda que la Sara esa…— continuó, viendo que su amigo no decía nada…
—Lo sé… y no es de tu incumbencia…
—Uyyy, que genio el tuyo… así nunca tendrás novia…— chilló el joven.
—Tonterias…
…
Las horas pasaron… y las clases terminaron… ya todos se marchaban.
— Kagome… ¿entonces nos vemos el jueves?— preguntó Inuyasha deteniendo la marcha de la chica.
—Bien… aunque creo que la lluvia no nos lo permitirá…
—Eso no es problema… yo paso por ti…— insistió.
—De acuerdo… nos hablamos y nos ponemos de acuerdo…
—Bien…— se despidieron y cada quién tomó su camino…
…
Ya en casa, y cerca de las cinco de la tarde, Kagome estaba inquieta, preocupada por Sango… se asomó por la ventana de su cuarto… pudo ver claramente como ella se preparaba para irse… ya tenía la tabla de surf sobre su coche…
"Maldición… ¿quién está más loca… tú por hacerlo o yo por seguirte?" se preguntaba, al mismo tiempo que bajaba corriendo las escaleras… la acompañaría.
—Kagome… ¿a dónde vas cariño…?— preguntó Tsukiomy al verla tomar su bolso.
—Iré con Sango…— dijo apenas deteniéndose.
—Pero no es seguro andar en la calle, una vez llegada la noche…— mencionó preocupada, pues cada que salía con ella, siempre llegaba tarde.
—Todo estará bien… me voy…— dijo fastidiada…
—Kagome…— le gritó, pero la otra no le hizo caso. "¿qué voy a hacer contigo?… bien, yo era igual a tu edad"… se resignó, confiando en su buen juicio
…
—Kagome… no lograrás convencerme…— afirmó la castaña apenas la vio llegar.
—Ni que lo digas, lo sé… iré contigo… solo espero no arrepentirme…— dijo viéndola preocupada, pero no la dejaría sola.
—bien, de ese modo… cierro y nos vamos…
…
Una vez en la playa, Kagome se sorprendió, había bastantes autos…
—No puede ser… hay demasiada gente…
—Te lo dije, esto es bastante popular— mencionó encogiéndose de hombros.
Ella solo volteó a verla, seguía preocupada, pero de cierto modo le tranquilizaba saber que no sería la única en el mar…
—Bien… busquemos a Bank…
—¿Para qué lo quieres?— preguntó algo inquieta.
—El trae las cosas que necesitaremos…— dijo buscando en el estacionamiento su auto…
Después de caminar varios minutos dio con su coche…
—Vaya… no pudiste buscar peor lugar para estacionarte…— dijo molesta una vez a su lado.
—Cállate, el estúpido de Jackotsu me hizo esperarlo, y además me dejó botado con las cosas…— dijo molesto mostrando las compras que habían hecho…
—Y bien… ¿dónde están…?— preguntó ignorando la molestia del moreno.
—Toma… — le entregó una bolsa.
—Wow… tienes buen gusto…— dijo una vez con la prenda en sus manos… era un traje de neopreno negro… por lo general surfeaban con traje de baño, pero esta tarde el agua estaría helada por la tormenta que pronto llegaría…
Bankotsu exhaló cansado… —no fui yo…
—Claro debí suponerlo… y qué es esto…— dijo divertida, viendo lo que parecía ser una cobija rosa, de esas de peluche… sumamente calientitas y cómodas… —Bankotsu… los gustos de Jack, se te están pegando…— mencionó antes de soltar una carcajada… Kagome rio también por tal comentario…
El ojiazul las vio sumamente molesto… —deja de decir estupideces… ya te dije que aquél idiota me dejo con todas las cosas…— el joven estaba cada vez más irritado…
—Cálmate Bank… ya lo sé… ahora vamos a prepararnos…— dijo intentando calmar al moreno… y comenzando a caminar…
Tanto Kagome como el joven la siguieron… ella no sabía bien qué hacer… puesto que una vez que la tormenta llegara tendrían que salir de ahí rápidamente, pues la carretera sería un caos con tantos coches y más de un accidente sería seguro…
—No pensaba verte aquí…— mencionó Bankotsu, viendo de reojo a Kagome, pues caminaban a la par, detrás de la castaña.
—¿Y qué esperabas?… ustedes están locos al hacer tal cosa… además no voy a dejar sola a Sango…— mencionó volteando parcialmente a verlo.
—No es la gran cosa… además, no es como si pudieras hacer mucho estando aquí… ¿o sí?— mencionó sarcásticamente, fijando su vista al frente.
Kagome suspiró cansada… eso lo sabía, si algo malo pasaba, ella no podía hacer gran cosa, pero al menos ahí estaba más tranquila, que estando en casa, pensando en qué estaría ocurriendo… no le contestó.
…
Kagome estaba parada frente a la playa… el viento cada vez era más fuerte y frío… y ella que solo llevaba una pequeña falda y una camisa amarrada a la cintura, pues no esperaba salir de casa…
—Bien, estoy lista…— mencionó Sango llegando a su lado.
—Cuídate mucho y no te arriesgues…
—Tranquila Kagome… comienzas a fastidiar…— dijo divertida haciendo un gesto gracioso en la cara.
Kagome negó con la cabeza… y observó al moreno que se acercaba… él también traía un traje de neopreno, se veía malditamente bien… "¿qué diablos estoy pensando?... este no es el momento Kagome…" se reprendió mentalmente…
—Todo listo, será mejor que entremos…— mencionó el joven llegando a ellas...
—Si… qué emoción…— dijo la castaña, dando un pequeño salto y adentrándose en el mar… como ya varias personas lo hacían…
—Bankotsu…— mencionó apenada, el ojiazul volteó parcialmente a verla, pues también se adentraba al agua —cuídense mucho…— dijo sin disimular la preocupación… provocando una sonrisa de medio lado en el moreno.
—Descuida Higurashi… no es la primera vez…
Kagome solo los observó, y cuando estuvieron lo suficientemente lejos, se apartó, y buscó un buen lugar para ver todo… esta vez no encontró a Takumi, al parecer él también estaba en el agua… tenía la esperanza de al menos hablar con alguien… pero como caído del cielo apareció Jackotsu…
—Hola Kagome… ¿emocionada?
—No… preocupada…
—Todo saldrá bien… no es tan peligroso…— dijo sonriéndole — hay demasiadas personas esta vez…— se vio sorprendido, —pero seguro los chicos serán de los mejores…
…
Poco a poco el oleaje comenzaba a cobrar altura… y los vientos cada vez más fuerza, el cielo ya se apreciaba sumamente renegrido, anunciando la inminente tormenta… incluso unos relámpagos se dejaban ver, si estaban alejados, pero cada vez se acercaban más…
Los surfistas, se daban gusto con semejante oleaje… definitivamente comprendió por qué se pasaban esperando las tormentas, pues esas olas no se veían todos los días...
—Vaya… con qué pasión lo hacen…— dijo sorprendida Kagome, al ver a algunos caer, para de inmediato buscar la siguiente ola…
Jackotsu sonrió satisfecho, pues sus amigos lo hacían muy bien… todos parecían dar lo mejor sí... era muy grato ver esa competencia que aunque no fuese oficial, era de las más concurridas...
Al cabo de casi media hora, un fuerte estruendo se escuchó, avisando que la tormenta estaba ahí, unas cuantas gotas caían, eran pocas, pero gruesas…
Apreciaron a los deportistas, poco a poco abandonar el mar, pues era suficiente…
—Ven… por aquí saldrán…—mencionó tranquilo Jackotsu, tomando la mano de Kagome y dirigiéndose a cierto sector por donde siempre salían…
Ella lo siguió en silencio, internamente agradecía que nada malo pasara…
Bankotsu salía con su tabla por un lado… al igual que varias personas…
—¿Sango?... ¿Dónde está Sango?...— preguntó preocupada…
Bankotsu volteó, ella venía tras él… —es una estúpida…— mencionó molesto.
—¿A qué te refieres…?— cuestionó preocupada la azabache.
—Observa…—dijo fijando su vista, en una gran ola… entre ella, se alcanzaba a ver una figura femenina que sin problemas la atravesaba…
Un ensordecedor estruendo se dejó escuchar por todo el lugar, para inmediatamente después, soltarse una lluvia torrencial… el viento incrementó… todos se retiraban apresurados del lugar…
—Sangoooo….— gritó Kagome, al verla caer, la ola había caído sobre ella…
—Jackotsu… ya sabes qué hacer — mencionó molesto el moreno, e inmediatamente el aludido salió disparado.
—Vámonos…— ordenó y tomó el brazo de Kagome intentando llevársela.
—¿Estás loco?... no la podemos dejar sola….— le gritó intentando soltarse de su agarre…
—Vámonos…— repitió sumamente molesto… —ella estará bien…
Kagome no le creyó absolutamente nada… se soltó y corrió introduciéndose al mar… no había visto salir a Sango… pensó que quizá necesitaba ayuda… ella era una gran nadadora, aunque con ese oleaje no sabía si lograría algo… sabía que era arriesgarse demasiado… pero ella, a diferencia de Bankotsu, no la abandonaría… pues pensó que él, eso había hecho…
El ojiazul la observó correr y adentrarse al mar… —Maldita sea, Kagome…— y corrió detrás de ella, esa niña sí que era estúpida…
Logró alcanzarla y sacarla casi a rastras del agua… ahora ella estaba completamente empapada —¿a caso piensas matarte?— le gritó molesto, para continuar jalándola y llevarla al auto… por su culpa estaban perdiendo tiempo…
—Sango puede estar en peligro… y tú solo piensas en irte…— reclamó también a gritos… viéndolo furiosamente.
—Sango está perfectamente bien…— mencionó seguro, apretando el agarre que mantenía en su brazo…
—¿Cómo lo sabes?— preguntó dudosa, pues la seguridad con la que hablaba era mucha.
—Ella no saldrá por aquí… las olas no se lo permitirán… observa…— dijo fijando su vista en otro punto retirado del lugar…
Kagome vio con gusto que era verdad… a lo lejos se veía a Sango salir con su tabla y a su lado Jackotsu ayudándole…
—Vámonos…— insistió molesto…
Kagome intentó dirigirse en dirección a su amiga… estaba temblando…
—¿Ahora a dónde diablos vas…?— preguntó fastidiado…
—Con Sango… vine con ella…— respondió titubeante… el frío comenzaba a calarle hasta los huesos…
—Ella se llevará a Jackotsu… tú te vienes conmigo…— informó seguro de cómo serían las cosas —Ahora date prisa… o no podremos salir de aquí…
Kagome lo siguió lo más rápido que pudo, lo vio levantar su tabla, y el bolso que ella misma había tirado… la lluvia era mucha, y aunado a la reciente obscuridad por la misma tormenta, no tenía muy buena visión… pero alcanzó a ver cómo el auto de Sango se iba…
—Bankotsu… tengo mucho frio…— se quejó casi no podía caminar…
—Es tu culpa… ahora camina…— dijo, ya no estaba tan molesto, ella solo había intentado ayudar… la tomó de la mano y la guio en dirección a su auto.
...
Una vez en el estacionamiento, donde cabe mencionar su auto era el único… rápidamente le abrió la puerta y la dejó entrar… él todavía aseguró su tabla antes de ingresar…
Encendió el auto, y con él la calefacción… Kagome sintió un gran alivio, pues sus dientes chocaban involuntariamente por el frio extremo que invadió su cuerpo…
Bankotsu suspiró, puso en marcha el vehículo, dificultosamente avanzaron un kilómetro… —Maldición…— dijo dando un golpe al volante… sumamente frustrado…
—¿O-ocurre algo…?— preguntó preocupada, pues ella suponía ya todo estaba bien…
Él volteó a verla… —no se puede conducir así…— informó —no se ve nada…— informó entre molesto y fastidiado.
Kagome fijo su vista en el camino… era verdad… un accidente era lo más probable, de seguir conduciendo… —¿qué vas a hacer?...— preguntó, viéndolo expectante... ahora ella dependía de su decisión…
Bankotsu volteó a verla, no tendrían otra opción más que buscar un lugar seguro y pasar la noche en el auto… ya mañana con la claridad del día podrían partir… "maldita sea…" pensaba el moreno, era la única opción, les gustara o no...
CONTINUARA…
BIEN AQUÍ QUEDO ESTE CAPITULO… ME QUEDO MEDIO LARGO… NO ME DI CUENTA, Y CUANDO LO HICE Y YA NO QUISE CORTARLO… GRACIAS POR LEER… ESPERO LES GUSTE…
¿LEMON PARA EL PROXIMO CAPITULO?... ¿SI?¿NO?
AGRADEZCO A QUIENES SE TOMAN LA MOLESTIA DE DEJARME SUS COMENTARIOS… Sasunaka doki, Fallen Angel, Ranka Hime y Axter, por sus comentarios del capítulo anterior igualmente a CaFanel y Lilith 1939, que también con sus comentarios me motivan… Saludos… nos leemos.
