LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA...

CAPITULO CON LEMON...

Bankotsu volteó a verla, no tendrían otra opción más que buscar un lugar seguro y pasar la noche en el auto… ya mañana con la claridad del día podrían partir… "maldita sea…" pensaba el moreno, era la única opción, les gustara o no...

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—¿Bankotsu?... contéstame…— pidió viéndolo expectante, se estaba asustando.

Él sonrió de medio lado, imaginando la reacción de la chica a la única alternativa que tenían… al mismo tiempo que salía cuidadosamente de la carretera.

—Pues ésta situación solo significa una cosa…— volteó a verla sin borrar su sonrisa

—¿Qué significa?— preguntó, no tenía ni idea.

—Significa… que pasaremos nuestra primera noche juntos Higurashi…— contestó sencillamente, haciendo más notoria su sonrisa, viendo divertido el rostro de Kagome notoriamente sorprendido y cambiar de color, a uno totalmente ruborizado… pues la tenue luz del tablero del coche le brindaba la luminosidad necesaria para ello.

—¿La… noche?¿juntos?...¿nu-nuestra… pri-primera noche jun…tos?— Kagome abrió los ojos grandemente, tartamudeaba ante su atrevida afirmación… su corazón se aceleró súbitamente… "por Dios… ¿qué cosas dice?, este sujeto es un sinvergüenza de lo peor"… sintió su rostro arder, por imaginarse una noche con él… no lo pudo evitar… una noche, y precisamente con él… esto no podía ser peor… con lo mal que la ponía.

Bankotsu contuvo la risa… pues la azabache se veía sumamente abochornada por el hecho de pasar la noche con él…

Kagome estaba sentada, pero sin recargarse en el asiento, se abrazaba ella misma, pues su ropa seguía mojada y a pesar de la calefacción, sentía frío… ahora temblaba no solo por eso, sino por la insinuación del moreno… lo veía desconfiada.

—Entonces… ¿empezamos?— preguntó en tono seductor, sonriendo confiado, y sentándose de medio lado… se acercaba cada vez más a ella, —tenemos que hacer esto bien… desvístete.— ordenó en voz baja, viéndola a los ojos…

Kagome lo veía acercarse, se hizo instintivamente hacia atrás… ¿de verdad, estaba hablando en serio?¿acaso… él pretendía lo que ella creía…? Su corazón continúo con su acelerado ritmo, abrió sus labios para decir algo… pero nada… no emitió ningún sonido. Estaba sumamente nerviosa.

De la nada el moreno cambió de rumbo, en vez de ir sobre Kagome, como ella suponía, giró su cuerpo y se levantó parcialmente para buscar algo en los asientos traseros del coche…

Ante esto la azabache se sorprendió, pestañeó un par de veces, tratando de asimilar la nueva situación… se sintió tonta, pero también muy adentro se molestó, pues entendió que con esa sonrisa que el moreno le mostraba, se burlaba de ella… se indignó.

La tormenta cada vez caía con más fuerza, por lo que urgía buscar un lugar seguro, pero lo primero sería cambiarse sus húmedas ropas…

Una vez localizado con algo de dificultad lo que buscaba… volvería a jugar un poco más con ella… una vez sentado en su lugar, la observó, notando que no hizo el mínimo intento de quitarse la ropa, aunque por eso, no la culpaba…

—como quieras…— le dijo desinteresadamente —pero no creo que sea muy buena idea dejarte esa ropa mojada… ten, es lo único que tengo que te puede servir— terminó de decir con su típica sonrisa, entregándole la camisa que él usaba antes de entrar al mar…

—¿Pretendes que me quite la ropa… delante de ti…?— preguntó indignada, arrebatándole la prenda, pues sí la necesitaba.

—Pues no iré a ningún lado…— mencionó comenzando a deslizar el cierre de su traje de neopreno…

Kagome lo vio y se sonrojó furiosamente, volteando su rostro y tapándolo con ambas manos —¿qué… qué haces? ¿acaso piensas cambiarte delante de mí?— preguntó ante la obvia acción.

—No sería muy inteligente cambiarme afuera, terminaría igual… ¿no te parece?... además, deberías saber que normalmente acostumbro a dormir desnudo, pero…— decía sin preocupación alguna.

—Kyaaaaaa… ¡basta!, no… no, no puedes…— gritó meneando su cabeza rápidamente en forma negativa… sin descubrir su rostro.

—PERO…— recalcó lo que no lo dejó terminar — ... por consideración a ti, usaré ésto…— finalizó mostrándole una ligera bermuda color beige.

Kagome volteó parcialmente , y quitó sus manos del rostro, se enderezó un poco viendo lo que le mostraba, y cuando notó que él soltó dicha prenda, llevó su mirada al rostro del ojiazul… el cual tenía ambas cejas levantadas, fingiendo indignación por creerlo capaz de dormir desnudo estando ella presente… para inmediatamente después sonreírle de una manera muy confiada, haciendo dar un respingo a la azabache y que volviera a su antigua posición, ocultando su rostro…

Él ignoró por completo su presencia y se desnudo completamente, pues aunque no tenía frío, ya que el traje era térmico, le resultaba un tanto incómodo pues estaba muy ajustado para dormir con el… —puedes verme, si así lo deseas… no es algo que me moleste…— dijo concentrado en su acción, y sonriendo al imaginar el sonrojo que Kagome debería tener ante su comentario…

Y así era… la azabache sentía su rostro arder, no tenía ni 20 minutos en el auto, y ya había sentido su corazón latir apresuradamente en más de dos ocasiones por él… ¿por qué era tan descarado? ¿por qué a pesar de eso la atraía…? O tal vez era esa forma de ser tan peculiar, la que inconscientemente le llamaba la atención… no lo sabía…

De pronto y movida por una tremenda "curiosidad", que ni ella misma sabía que poseía, separó sus dedos y volteó a verlo ligeramente… lo observó introducir ambos pies en la prenda… para después subirla sin mucha prisa… y cuando estuvo a punto de levantarse parcialmente para terminar de subirlo, giró bruscamente su cuello, pues vería más de lo que creía soportar… seguramente moriría de la pena si lo hiciera.

El moreno notó su mirada, lejos de molestarlo, le divirtió lo curiosa que podría llegar a ser la joven… sonrió por ello.

—Bien, mucho mejor…— dijo echando hacia atrás la prenda de la cual se acababa de desprender,—…si no la piensas usar, la usaré yo…— mencionó encogiéndose de hombros y tomando la camisa que se encontraba ahora en las piernas de Kagome.

—Espera… sí… si la usaré— dijo rápidamente al sentir que le retiraba la prenda.

— ¿En serio…? Quiero ver…— dijo sínicamente cruzándose de brazos y recargándose en la puerta.

Los ojos chocolates de Kagome se abrieron grandemente ante la sorpresa, —De ninguna manera… voltéate— exigió ¿qué se creía?

Bankotsu sonrió de medio lado y negó con la cabeza, viéndola duvertido.

—¡Hazlo!— ordenó indignada.

—Mph… no lo haré Higurashi… ya te lo dije… o la usas tú o la uso yo… así de simple.— mencionó encogiéndose de hombros.

Kagome arrugó el ceño y achicó los ojos, lo veía indignada, comenzando a enfurecer…

—Bien… tu ganas… buscaré un lugar seguro para estacionarnos, no podemos seguir a orillas de la carretera…— cedió divertido, pues no era seguro el sitio, además ya la había molestado un poco.

Ella cerró los ojos y exhaló. Agradeciendo internamente la gota de sensatez que mostró el moreno. Giró su cuerpo, dándole la espalda y comenzó a desabotonar su mojada camisa… la desanudó y la abrió permitiéndole únicamente a ella ver su blanco sostén… se la quitó, su negro cabello cubría más de la mitad de su espalda, volteó hacia los lados buscando un lugar donde dejarla, optó por colgarla en la parte trasera del respaldo de su asiento…

Bankotsu conducía muy despacio, pues la visibilidad seguía siendo muy poca… pero recordaba que por ese sector había una desviación hacia un mirador… y hacía ahí se dirigía. De vez en cuando veía de reojo a la azabache.

Kagome buscando deshacerse de toda prenda húmeda y suponiendo que si lo hacía de manera rápida y disimuladamente Bankotsu no lo notaría, se aventuró a desabrochar su sostén, para inmediatamente retirarlo…

Supuso mal… pues el ojiazul en una de esas miradas furtivas que le dedicaba, pudo notar sus intenciones, logrando captar su entera y absoluta atención… por un segundo se le fue el aliento, cuando la vio retirar sus manos de la espalda y deslizar los tirantes por sus delgados brazos… esos segundos le parecieron pasar en cámara lenta… tragó saliva, al bajar su mirada por su fina y blanca espalda, viendo esa delgada y sutil línea de su espina dorsal… y bajando aún más la vista notó esos dos pequeños pero sexys hundimientos, uno a cada lado de su cadera… la húmeda falda blanca solo le cubría lo necesario… y ante esa inesperada visión pudo sentir un ligero cosquilleo surgir en su entrepierna… dejó de pisar el acelerador, concentrándose únicamente en ella… poco a poco el auto detuvo su marcha.

—No vayas a verme…— dijo Kagome, ignorando que ya era poseedora de toda su atención, mientras comenzaba a ponerse la camisa masculina…

El moreno se volteo ligeramente nervioso… por primera vez experimentó esa molesta sensación, por estar en una situación así… recuperándose ligeramente volvió a conducir y a fijar su vista en el camino.

Ella continuó con su labor, esta vez se retiraba la pequeña falda, quedando únicamente con sus blancas bragas, y la gran camisa del ojiazul… sin saber lo que eso provocaba en él.

Tratando de ignorar lo que estaba sintiendo físicamente, fijo su atención en el camino, logrando por suerte dar con el estrecho camino que los llevaría donde pensaba pasar la noche…

La azabache se sentó correctamente en el asiento, y con algo de dificultad pudo lograr a dónde se dirigían —Vamos al mirador…— comentó fijando su vista en el joven, ella mantenía sus brazos cruzados, evitando que se notara la ausencia de su sostén.

Bankotsu solo asintió con la cabeza, no volteó a verla.

—Sí, me parece un lugar apropiado…

—Lo es…— volteó a verla, esta vez su semblante era más serio, no mostraba su característica sonrisa…

Kagome lo notó y bajó su mirada, no supo por qué pero eso la puso nerviosa… al darse cuenta, él apartó su vista… sonrió "es una estupidez", pensó en relación a esa sensación en él.

Sango y Jackotsu se alejaban, iban platicando emocionados sobre la competencia, hasta que se percataron que el auto de Bankotsu no los seguía, como debía haberlo hecho.

—A decir verdad… no recuerdo haberlos visto en ningún momento…— mencionó Jackotsu al voltear su rostro buscándolos.

—Tienes razón…— dijo pensativa la castaña —los llamaré, tal vez tuvieron problemas— tomó su celular y marcó… —Kagome no me contesta— mencionó preocupada.

Una vez estacionados en el mirador que por obvias razones estaba completamente solo…

—Vaya… Sango…— mencionó el ojiazul, al tomar su celular y ver quién lo llamaba.

Kagome lo veía atenta, esperando a que contestara, quería saber de su amiga… por cuya culpa estaba ahí.

—¿Sí?...— contestó

—…

—Está conmigo…

—…

—Estamos bien…— hablaban, Kagome no alcanzaba a escuchar lo que Sango decía.

—No soy mensajero…— dijo fastidiado— pondré el altavoz…

—¿Kagome?— se escuchó fuerte y claro.

—Si Sango… ¿cómo estás?— preguntó preocupada. El moreno rodó los ojos fastidiado.

—Bien, bien, no te preocupes… Kagome ¿dónde están?... es peligroso el camino, hemos visto un par de accidentes…—

—Estamos varados— respondió Bankotsu fríamente, sin dejar hablar a la azabache.

—Lo supuse… el desnivel antes de la autopista está inundado… lo lamento Kag… no deseo que tengas problemas.

—Descuida…— dijo resignada, bajando la vista.

—Te voy a ayudar, es lo menos que puedo hacer…

—¿Cómo…?— preguntó curiosa.

—Llamaré a tu casa, le avisaré a Tsukiomy, que pasaremos la noche en la casa de mi tía… no se enterará… y si pide hablar contigo… le mentiré, pero no tendrás problemas ¡te lo aseguro!— dijo sumamente confiada, haciendo sonreír sin saber a Kagome.

—Claro, eres una gran mentirosa— mencionó el moreno confiado del perfeccionado don de su amiga.

—Sí, lo soy…— rio a carcajadas—… bien, pues… se divierten…— dijo pícaramente, haciendo caer sobre Kagome un extremo sonrojo. —Oh, lo olvidaba, te marqué Kag, pero no contestas…

Ella rápidamente buscó su celular, aprovechando el cambio de tema —Lo siento… esta en vibración…

—Bien… entonces, nos vemos mañana— se despidió y finalizó la llamada…

—Esta noche la pasaré en tu casa… me lo debes, te he salvado de muchas.— advirtió la castaña a su afeminado amigo, pues con la mentira que diría, no podía llegar a su casa…

—Claro, además queda más cerca…— aceptó gustoso.

Una vez más Bankotsu buscaba algo en la parte trasera del coche…

—Bien, al menos esto nos dará algo de calor…— dijo entregándole a Kagome la cobija, por cuya culpa, había sido víctima de las burlas de Sango.

—¡La cobija de Jackotsu!

—Sí, las tonterías de ese idiota, servirán de algo, después de todo…

Ella solo asintió —gracias…— y se cubrió con ella.

Una vez apagado el auto, se apagó la calefacción y también quedaron casi en penumbras… el celular de Kagome brilló, anunciando un llamado.

—¿Inuyasha…? Que raro, ¿qué querrá?— se preguntó en voz alta, viendo el identificador.

—Por qué no le contestas y lo averiguas— dijo fastidiado y reclinando su asiento, al mismo tiempo que tomaba un extremo de la cálida cobija.

Kagome volteó a verlo, él tenía razón…

—Hola..

—…

—Si, si claro, lo recuerdo…

—…

—Esta bien, entonces mañana nos vemos…

—…

—Perfecto, sí, adiós.— finalizó la llamada.

Obviamente el moreno escuchó todo, entendió que saldrían, por lo que supuso que estaban de regreso…

—Mph… así que no te bastó— dijo claramente molesto.

—¿A qué te refieres…?

—A nada, no creí que volvieras con el imbécil de Taisho tan fácil…— mencionó y volteó su rostro hacia la tormenta.

—No hemos vuelto… ni lo haremos, ¿quién crees que soy… tú y Sara?— ahora la molesta era ella, primero por creerla capaz de volver con el peliplata después de todo lo ocurrido, y más, por lo del moreno y su ex novia.

—¿Qué tengo que ver en esto? ¿Y qué con Sara…?— pregunto molesto, pero sin mucho interés.

—Son ustedes los que están por volver, no lo niegues…— dijo achincando los ojos, eso sonó a reclamo.

—Por favor… jamás haría tal estupidez… no volveré a perder mi tiempo con ella.— Afirmó con cierto desprecio.

—Como digas…— dijo aún molesta sin ánimos de pelear, no le creyó, pero si iban a pasar la noche juntos, era mejor estar bien.

Ambos se miraron fastidiados, para después acomodarse cada uno en su lugar…

Pasados unos minutos el moreno parecía bastante cómodo, en cambio Kagome se movía constantemente, él solo la ignoraba…

—Oye… Bankotsu…— le habló despacio.

—¿Qué ocurre…?— contestó cansadamente, quería dormir.

—Es… es que, no puedo…— decía y lo veía apenada.

—¿No puedes qué…?— preguntó incorporándose.

—… reclinar el asiento.— terminó de decir, haciendo un ademán de súplica con las manos, solicitándole ayuda.

El moreno suspiró cansadamente —tendré que atravesarme…— informó pues se requería cierta fuerza para tal acción y ella no la tenía…

Kagome solo asintió, y de inmediato lo vio acercarse, ella se recargó completamente en el asiento, dándole el espacio necesario, pudo observar el desnudo pecho del moreno sumamente cerca, pudiendo sentir calor emanar de su cuerpo, inmediatamente se ruborizó… agradeció enormemente que él no se diera cuenta.

Bankotsu se sostenía con una mano del respaldo del asiento de la azabache y con la otra trataba de buscar la manera de reclinar dicho lugar… un relámpago iluminó todo el cielo, permitiéndole a Kagome mejor vista del cuerpo masculino frente a ella… se veía sumamente definido, a pesar de no ser muy fornido, era bastante atlético… sintió unas "tontas" ganas de tocarlo…

De pronto un estruendoso ruido, provocado por un fuerte trueno la hizo estremecer, provocando que inconscientemente se abrazara del desnudo pecho del ojiazul… éste de desvalanceó de momento, pero el fuerte agarre de la azabache lo estabilizó, definitivamente eso no se lo esperaba… ¿acaso ella le temía a los truenos? Ese descubrimiento dibujo una sonrisa en su rostro.

Ella aún no se daba cuenta de la posición en la que tenía al ojiazul… —podemos dormir abrazados si así lo deseas…— mencionó divertido, haciendo así reaccionar a Kagome, que aún seguía aferrada a su cuerpo —aunque primero necesito terminar lo que estoy haciendo— finalizó con una sonrisa de medio lado, haciendo ruborizar a la azabache, quién había alzado la vista para verlo… inmediatamente lo soltó… Bankotsu dejó su tarea de lado y se sentó dificultosamente, evadiendo la palanca de velocidades… así… de frente a ella, la veía divertido, estaba sonrojada y volteada parcialmente para evitar el contacto visual, notoriamente avergonzada… otro gran trueno… Kagome apretó fuertemente los ojos, sí, si tenía miedo, de hecho desde niña les temía… esta vez se contuvo de buscar refugio en él… Bankotsu la veía, bajó la mano derecha que apoyaba en el respaldo, y le acarició la mejilla, para después tomarla de la barbilla y obligarla a girar su rostro hacia él…

Kagome poco a poco abrió sus ojos, topándose de frente con la mirada azulina del joven de larga trenza… este la veía de manera tierna, sonreía y negaba sutilmente con la cabeza.—No pasa nada… — le escuchó decir. De nueva cuenta un relámpago iluminó el lugar, la profundidad y el brillo de los ojos de ambos adolescentes pareció cobrar fuerza… atrayéndolos el uno al otro… poco a poco la cercanía entre ambos se acrecentaba… estando a escasos centímetros de rosar sus labios, fue la propia Kagome quién levantó igual a él su mano y lo acarició, perdiéndose en sus ojos… lo atrajo hacia ella, sin obtener resistencia alguna; ambos cerraron los ojos antes del contacto… se permitieron disfrutar lo que era un dulce beso hasta ese momento.

Bankotsu no podía mover su brazo izquierdo, ya que era el que le daba el apoyo que requería, por lo que deslizando la mano que mantenía en el rostro de la azabache la atrajo de la cintura, al tiempo que hacía más exigente el beso.

El sentirse atraída hacia el varonil cuerpo un cosquilleo y una calidez surgieron en su pecho… cayó en cuenta de lo que estaba sucediendo… ella ya había reconocido que le gustaba muy a su pesar ese arrogante joven… por lo que dejándose llevar, con una mano acarició su cuello y rostro y con la otra lo abrazó por la espalda. Una vez que el oxígeno escaseó en sus pulmones, se separaron ligeramente… en esta ocasión el moreno no pretendía detenerse, Kagome había iniciado y él estaba dispuesto a terminar… ambos respiraban el aliento del otro por la cercanía, el moreno ladeó su rostro, llevó sus labios al cuello de la azabache… la cual al sentirlo cerró los ojos y gimió quedamente, volteando su rostro permitiéndole acceso total…

Bankotsu se sintió correspondido y siguió recorriendo con sus labios y lengua ese delicado cuello femenino, arrancándole suspiros y gemidos a la colegiala… la misma que se aferraba con cierta necesidad a su espalda...

Él necesitado de mayor contacto, se atrevió a pasar al lado de ella, hincándose a un costado de sus piernas, ahora podía darse el lujo de acariciar su cuerpo con ambas manos… mismas que recorrían delicadamente su cintura, espalda, incluso sus desnudas piernas, dejó su cuello y se vieron fijamente a los ojos… entendiendo y aceptando lo que vendría… Kagome se mordió el labio inferior con cierto temor, para después acariciar su rostro con delicadeza y besarlo nuevamente. Bankotsu comprendió que con eso ella aceptaba lo que su excitado cuerpo ya le estaba exigiendo…

Convirtió el beso rápidamente en pasional, introduciendo su lengua en la humeda cavidad de la colegiala, y sin perder tiempo llevó una mano debajo de su camisa, acarició su espalda, sitiendo su tersa piel, la recorrió de arriba abajo, atrayéndola a su cuerpo, mientras que con la otra mano la sujetaba de la nuca, enredando sus dedos en el todavía húmedo cabello azabache.

Kagome por su parte sentía su cuerpo arder, su corazón latir acelerado y un cosquilleó surgir en su entrepierna, se estaba excitando rápidamente, y no podía evitarlo, al estar así con él… la forma tan pasional de besarla y acariciarla se lo impedían.

El moreno dejó sus labios para volver a besar su cuello, permitiéndose succionar ligeramente el mismo, dejando incluso diminutas marcas, la mano de la nuca bajó a su cintura y la que mantenía en su espalda la deslizó hasta poder tocar el nacimiento de los desnudos y redondos pechos de la colegiala… Kagome exhaló y recobrando un poco el sentido, deshizo el abrazo que mantenía en el moreno y detuvo su atrevida mano… él dejó su cuello para despacio verla a los ojos… mientras el cielo era constantemente iluminado por los relámpagos en distintas partes del horizonte… él definitivamente no quería detenerse, pero si ella se había arrepentido, no la pensaba obligar.

—Ban…kotsu…— mencionó apenas recuperando el aliento —esto, esto, podría ser… un… error— dijo viéndolo a los ojos, con la voz entrecortada todavía por la pasión, pero aun así no quería volver a equivocarse, no esta vez… no con él.

Entendió perfectamente lo que ella le quiso decir… negó con la cabeza, sin perder el contacto visual… lo que Kagome ignoraba y él a su pesar aceptaba… era que sentía algo que amenazaba con cobrar fuerza respecto a ella, y eso iba más allá del físico… —no…— dijo despacio, volviendo a acercarse a sus labios —… yo no lo creo Kagome— la besó muy cerca de los mismos —esto… jamás será un error, me encantas— confesó, volviendo a besarla del mismo modo.

Las pupilas de Kagome se dilataron ante esas palabras… ¿Bankotsu sí sentía algo por ella? Entonces no le era indiferente como ella suponía… en ocasiones sentía que por el escándalo con Inuyasha no le interesaría a nadie…

—Bankotsu… yo…— dijo aun asimilando las palabras.

—Shhh…— y la silenció también con un beso, mismo que ella correspondió… pero ahora solo tenía una duda, lo apartó ligeramente.

—¿Tú y Sara…?

—Nunca— contestó viéndola a los ojos —¿Inuyasha?— también quiso dejarlo claro.

—No— le reafirmó y llevando sus dos manos su rostro lo besó… él aprovechó el momento, para aún hincado colocarse entre sus piernas, y tomarla de la cintura… acarició sin prisa el contorno de su cuerpo y subiendo delicadamente llegó a su espalda, acarició sus hombros y brazos, mismos que ahora lo abrazaban del cuello, bajó sus manos una la posó en su pecho y la otra siguió su recorrido hasta la cintura, la mano en su pecho la apretó firme pero cuidadosamente sobre la ropa, haciendo a Kagome gemir sobre sus labios, esto solo provocó más al ojiazul, pues pudo sentir sus pezones erectos solo ser cubiertos por la delgada camisa… de pronto sintió la necesidad de sentirlos contra su piel, despacio comenzó a desabrochar la prenda, dejando por momentos sus labios para ver ese par de pechos que se permitía descubrir, Kagome le parecía perfecta, todo su cuerpo… bajó dejando un camino de besos desde sus labios, su cuello, su clavícula y finalmente pudo probar del pecho de la colegiala, eran sumamente suaves, cálidos y firmes… recorrió con su lengua la circunferencia del endurecido pezón, haciéndola estremecer, para después con sus labios parisionarlo, saborearlo, mientras con la otra mano atendía celosamente su igual… Kagome cerró los ojos, permitiéndose disfrutar plenamente el ser probada por el apuesto joven, llevó su cabeza hacia atrás, exponiendo así más ese par de pechos que comenzaban a volver loco al ojiazul… mientras suaves suspiros se escapaban de sus labios…

Bankotsu retiró completamente la camisa, dejando el cuerpo femenino, solo cubierto por esas pequeñas bragas, la jaló del trasero, atrayéndola a él, pegando y rosando plácidamente sus sexos… recorrió son sus manos la delgada espalda de la joven, cada caricia, cada rose, cada beso lo sentían y lo disfrutaban de sobremanera. Embargado por un profundo deseo de poseerla, se levantó parcialmente para casi de inmediato reclinar el asiento, mientras se veían a los ojos, él se posó sobre ella, cuidando de no dejar caer todo su peso, decidido bajó su mano para desnudarla completamente, besando sus labios para no ponerla nerviosa.

Una vez hecho, Kagome lo incitó a quedar en iguales condiciones… completamente desnudos sus cuerpos y él sobre ella, despacio acarició esa parte tan íntima de la azabache, comprobando así, que estaba lista para ser uno solo.

Kagome se pegaba más al cuerpo del moreno y no evitaba que de su garganta salieran pequeños gemidos al sentir como él frotaba su intimidad. Bankotsu no quería esperar, por lo que colocando su miembro en la entrada de Kagome se dispuso a entrar, aplicando un poco de presión pudo sentir su calidez, ella era muy estrecha… poco a poco se abría camino, ambos cerraron los ojos… él volvió a tomar los labios de la azabache ahogando así, los gemidos de dolor que de ella salían; sabía que le estaba doliendo, puesto que a él mismo le dolía poseer su cuerpo. Al parecer Inuyasha no había dejado mucha huella en Kagome…

El moreno sabía que mientras más rápido la invadiera, más rápido pasaría el dolor… aunque no es que a él le molestara, pues de cierto modo la estrechez la disfrutaba a pesar del dolor… pero sabía que para ella no era tan placentero. Y fue así como de una sola y fuerte embestida se decidió a entrar en ella… las manos de ambos se sujetaron fuertemente, ya que mientras la penetraba estas se unieron… un profundo gemido salió de ambos al sentir el doloroso placer de entregarse plenamente… besos y caricias dieron paso, una vez pasado el dolor, a un suave vaivén que el moreno daba sobre la azabache…

Bankotsu contrario a la dura personalidad que tenía, se permitía disfrutar y hacer disfrutar a Kagome, con ese suave ritmo… él estaba siendo delicado, cuidadoso, incluso se podía decir que tierno con ella… la escuchaba jadear y gemir quedamente gracias a él… sabía lo de ella e Inuyasha, pero estaba decidido a meterse en su piel y hacerla olvidarlo… sabía que Kagome ya lo había aceptado al permitirle llegar tan lejos… y él lo iba a aprovechar, no dejaría rastro del peliplata en ella.

Poco a poco incrementaba el ritmo apoyándose en la cadera femenina para ello, conforme incrementó el ritmo, incrementó el placer en ambos y también sin evitarlo los jadeos masculinos y gemidos femeninos…

Él no quería terminar rápido, quería sentirla y verla todavía más… deteniéndose un poco la tomó de la cadera y ágilmente invirtieron posiciones, quedando ella sentada sobre el erecto miembro y él recostado en el asiento… ella por un momento no supo que hacer, pero las fuertes manos del moreno en su cadera le indicaron el movimiento a seguir…

La tormenta se dejaba caer con toda su fuerza en esos instantes… pero a ellos parecían no importarles o ni siquiera notarlo, estaban tan concentrados en el otro que ni los sonoros truenos hacían eco en sus oídos…

Kagome una vez tomado el ritmo y dejándose guiar por lo que su cuerpo le pedía, incrementó el ritmo en sus movimientos… Bankotsu acariciaba y apretaba sus pechos y caderas… incluso llegó a sentarse para probar sus labios, cuello y pechos nuevamente, estar con ella de verdad lo estaba disfrutando.

De pronto Kagome lo apretó de los hombros de donde se sujetaba, echó su cabeza para atrás y se convulsionó ligeramente entre los brazos masculinos y apretando el erecto miembro en su interior, al mismo tiempo que un agudo y largo gemido salió de sus labios…

Él se dio cuenta perfectamente de que Kagome había tenido un orgasmo, por lo que sin perder tiempo, volvió a colocarse sobre ella… podía incluso aún sentir esas contracciones de sus paredes internas succionar su miembro… era verdaderamente delicioso, pero contrariamente a seguir disfrutando volvió a salir para de nueva cuenta volver a hundirse en su interior, así, una y otra vez…

Kagome no sabía que le estaba ocurriendo, ella lo único que hizo fue seguir alimentando esa sensación que comenzó a invadirla, de pronto se sintió tocar el cielo, una corriente eléctrica recorrió su cuerpo completo, no podía controlarlo, se movía ligeramente pero sin su permiso… y ahora Bankotsu nuevamente sobre ella, arremetiendo en su contra, sin dejarla reponerse… la sensibilidad en toda su zona íntima era bastante, y él estaba en iguales condiciones… el ojiazul tampoco aguantaría mucho…

—Kag… Kagomeeeh…— dijo casi sin aliento al sentir que no podía más.

Ella pudo darse cuenta de que era lo que le ocurría, llevó una pierna al tablero del coche y la otra él mismo la subió sobre su cadera, continuaba hundiéndose en ella, estaba a punto de llegar al climax…

—Ban…kot…su…— pronunció sintiendo de nueva cuenta su cuerpo ser recorrido por esa electricidad… con la pierna sobre la cadera del moreno lo aprisionó…

—Aghhh… Kagomee…— y con una última estocada de dejó venir dentro de ella… de cierto modo los dos lo desearon así… él no intentó retirarse, y ella no se lo pidió…

Ambos disfrutaron de esas sensaciones, tratando de regularizar sus latidos y su respiración Bankotsu abrazó a Kagome de la cintura con ambos brazos, aún sin salir de su interior… su cálido aliento chocaba sobre la nívea piel del cuello femenino… ella correspondió su abrazo, segundos mantuvieron esa posición, ya que él no quería lastimarla… una vez invertidas las posiciones él quedó recostado abrazando a Kagome, a la cual mantenía de igual manera recostada sobre él… buscó la cobija y los cubrió, pues ahora pasada la excitación, comenzaban a sentir el frío del ambiente…

Kagome mantenía su rostro apoyado sobre el pecho masculino, escuchando así su palpitar… estaba tranquila de cierto modo, muy cómoda… aunque no sabía que pasaría después de esto… ¿cómo se comportaría Bankotsu?

Él la tomó de la barbilla y depositó un tierno beso en sus labios…

—Me encantas Kagome…— le dijo viéndola a los ojos y sonriéndole ligeramente.

Ella correspondió ambas cosas y acarició su rostro… de verdad haber hecho el amor con Bankotsu terminó de aclarar lo que ella sentía por él… no solo era que le gustara demasiado, no… ¿se había enamorado? Sí… pero no se lo diría… eso sería aprovechar la situación y presionarlo.

—¿Te quedarías conmigo…?— le preguntó en voz baja, viéndola cálidamente… fue él quien lo dijo…

—¿Qué-quedar-me… con-tigo?— le preguntó, eso no se lo esperaba —quieres decir… ser no-novios?— volvió a preguntar con cierto temor de haber confundido las cosas.

Él solo sonrió y asintió.

Ella más que sorprendida, de igual manera asintió… se volvieron a unir en un delicado beso, el primero de lo que vendrían por lo que quedara de esa noche… esta vez sin esperarlo, Kagome tendría ese tiempo de besos y caricias después de hacer el amor, que con Inuyasha no tuvo…

CONTINUARA...

BIEN AQUI QUEDO ESTE CAPITULO, YA NO LO PUEDE SUBIR AYER... GRACIAS A QUIENES LEEN LA HISTORIA, Y MÁS A QUIENES SE TOMARON LA MOLESTIA EN COMENTAR Y DEJAR SUS OPINIONES : Sasunaka Doki, Fallen Angel, Ranka Hime, Axter, CaFanel,Lilith 1939, lady of the west y MichMS... gracias y nos seguimos leyendo... :)