LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA...

Aclaraciones —diálogos— "pensamientos" y los puntos suspensivos solos son cambios de escena ( ... )

Ella más que sorprendida, de igual manera asintió… se volvieron a unir en un delicado beso, el primero de lo que vendrían por lo que quedara de esa noche… esta vez sin esperarlo, Kagome tendría ese tiempo de besos y caricias después de hacer el amor, que con Inuyasha no tuvo…

-20-

Y así fue… esa noche ese par de jóvenes la pasaron realmente cómodos el uno con el otro… a pesar del estrecho lugar donde estaban durmiendo… absolutamente todos los cristales del auto estaban empañados, por la pasional entrega que ahí se vivió, y después por su propia respiración….

Bankotsu mantenía abrazada a Kagome, con la cabeza de la chica recostada sobre su hombro y pecho… no sentían frio, pues el calor de sus cuerpos juntos era realmente confortable, seguían desnudos y realmente cansados… ambos dormían profundamente, ligeros movimientos eran comunes tratando de acomodarse, pero nunca llegaron a despertarse…

Eran casi las 6 de la mañana, comenzaba a desvanecerse la penumbra de la noche, a pesar de que la lluvia parecía no disminuir…

Kagome acostumbrada a su horario de levantarse, comenzaba a revolverse perezosamente entre los brazos del ojiazul, provocando el mismo efecto en él… ella abrió los ojos, casi sin ánimos… pero al darse cuenta cómo, con quién y en qué circunstancias estaba durmiendo, sus ojos se abrieron grandemente, los recuerdos de hace unas horas vinieron a su mente… mordió su labio inferior, y casi al instante una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, al sentir que era de nueva cuenta abrazada por el moreno, mismo que aún se encontraba durmiendo, y al recordar que ahora estaban juntos… se volvió a acomodar con él, se sentía parcialmente nerviosa, eso era relativamente nuevo… aunque tenían más tiempo conviviendo eso no quitaba el hecho de que eran casi extraños hace apenas un mes… y ahora ahí estaba con él, habían hecho el amor y de verdad se sentía muy bien a su lado.

—Buenos días…— saludó adormilado el moreno, girándose y apegándola más a su cuerpo, quedando así de frente.

—Buenos días…— respondió escondiendo su cara entre su pecho.

Bankotsu besó su frente y acarició su cabello, —creo que aún es temprano…— mencionó, volvió a cerrar sus ojos después de acomodar la cobija y cubrirse.

—Un poco…— dijo, aferrándose a él, aunque era un poco raro, se sentía bien, a pesar de esos nervios que trae cada nueva relación —…aunque no podemos seguir aquí… así…— agregó viendo hacia abajo, refiriéndose a su desnudez.

Eso hizo sonreír al moreno… —¿y por qué no…?— preguntó en cierto modo seductor, tomándola de la barbilla y dándole un pequeño beso, para luego verla a los ojos, esperando su reacción… ya la conocía, pero no sabía cómo reaccionaría, Kagome era una joven poco predecible…

—Bu-bueno, es que…— la puso más nerviosa, ella no conocía a Bankotsu como novio, solo lo que veía cuando estuvo con Sara, aunque nunca fueron muy efusivos en público… por lo tanto aparte de ser nuevo para ella, era contradictorio con la imagen que de él tenía.

Bankotsu no la dejó hablar… volvió a tomar sus labios, ahora en un profundo beso, despertando de nueva cuenta el deseo en él… seguían frente a frente, con su mano libre acarició el contorno del cuerpo femenino, atrayéndola al propio, haciendo notorio para ella, la intensidad de su deseo…

—Bankotsu…— dijo apenas dejando sus labios.

Éste la miró atento.

—…creo que ya no es tan seguro… este lugar.— concluyó, pues estaba amaneciendo y en cualquier momento podía aparecer alguna patrulla, revisando la magnitud de los daños que la fuerte tormenta ocasionó…

Bankotsu suspiró derrotado… entendió a lo que se refería, ella tenía razón, no podían arriesgarse a ser descubiertos —Bien, supongo que tienes razón…— dijo y se sentó pero sus ojos seguían puestos en ella, misma que ahora trataba de cubrir su desnudez…

—Deja de verme así…— pidió y volteó su rostro ligeramente sonrojada.

—No veo por qué…— dijo sínicamente, él parecía bastante cómodo.

—Solo no lo hagas…— mencionó y también se sentó… estaban bastante juntos, pues seguían en el mismo asiento, buscaba con la mirada la ropa con que se cubría.

—Deberías de acostumbrarte a esto Kagome…— le susurró al oído, abrazándola de la cintura, logrando con ello, erizar la piel de la azabache —…ahora estamos juntos, y va a seguir pasando.— aseguró.

En ese momento el corazón de Kagome latía aceleradamente, bien podía ser cierto… pero ¿porque lo decía de esa manera tan natural …?

—Tranquila… tienes razón, debemos irnos…— mencionó apartándose un poco de ella, sonriendo de medio lado; de verdad era poco predecible, anoche se entregaba completamente a él, sin pudor y con naturalidad, y ahora estaba nerviosa por tenerlo así de cerca y hablar del tema.

Ella asintió, y tomó la camisa que antes él le había quitado y ahora le entregaba… —supongo que tendré problemas por llegar así…— mencionó resignada mientras se colocaba dicha prenda.

—No iremos a tu casa… no aún…— le aseguró.

—¿A dónde si no…?

—Iremos con Jackotsu… — dijo, pues tampoco podían ir a su casa, pues Tsuikotsu estaría ahí, sin clases, debería estarlo.

—¿Jackotsu…?

—Sí, queda cerca y además vive solo.— mencionó colocándose su bermuda, para después descubrirse y acomodar el asiento para que Kagome estuviese cómoda.

Una vez él también en su lugar puso en marcha el vehículo… la claridad era cada vez más… pero deberían tomar el antiguo camino que los sacaría de esa zona, ya que el otro estaba intransitable.

...

Eran cerca de las 7 de la mañana cuando llegaron a la casa de Jackotsu…

—Ese es el coche de Sango…— dijo Kagome un tanto aliviada de encontrarla ahí.

—Era de suponerse…— mencionó el ojiazul, sin darle mucha importancia al asunto, pues sabía que no era la primera vez que pasaba la noche en su casa.

Bankotsu giró su cuerpo y buscó entre todas las cosas que ahí traía, algo para cubrirse…

—Toma…— le ofreció una chamarra ligera que la protegería un poco del agua, al momento de salir.

—Dijiste que la camisa era lo único que podía servirme…— dijo indignada.

—Y perderme de verte con poca ropa…— dijo divertido —… hmp, no lo creo.

Kagome achicó los ojos… definitivamente era un sinvergüenza —eres de lo peor Bankotsu…

—Sí, eso me has dicho…— comentó encogiéndose de hombros —…espera aquí— dijo y salió del auto, solo con su bermuda.

Kagome lo vio tocar el timbre, parecía impaciente… Jackotsu seguramente se encontraba durmiendo, pues tardaba en responder. Luego de unos minutos lo vio abrir, aún somnoliento… Bankotsu se acercó de nueva cuenta al auto y le abrió la puerta.

—Vamos…— le dijo para tomarla de la mano y llevarla a la casa. Ella lo siguió solo bajó con lo poco que traía puesto.

—Bien… yo voy a seguir durmiendo…— dijo Jackotsu entre un gran bostezo, al tiempo que comenzaba a subir las escaleras —pónganse cómodos… hay comida tomen lo que quieran, arriba está Sango pero sigue dormida… — no le interesaba saber nada, lo único que deseaba era poder dormir.

—¿Tienes hambre…?— preguntó Bankotsu, viendo a Kagome recorrer con la vista el lugar… estaba bastante ordenado para ser la casa de un joven soltero.

—Hum? No… no realmente…— dijo y no pudo evitar un bostezo.

—Ven…— le dijo tomándola de la mano para comenzar a subir las escaleras.

—¿A… dónde vamos?

—Sígueme…— no contestó su pregunta, si le decía que iban a una recamara, seguramente no iría.

Una vez arriba, Bankotsu abrió una puerta viendo a Sango dormida, por lo que se encaminó a la de enfrente, pues el cuarto de Jackotsu era el del fondo…

—Pasa…

Kagome obedeció sin más… una vez adentro —¿podemos estar aquí…?— preguntó cuándo él encendió las luces; observando el lugar, tenía una gran ventana y cortinas obscuras, un tocador, una cama matrimonial con un buró a cada costado, debería ser como un cuarto de visitas…

—Claro…— le dijo, y una vez que cerró la puerta la abrazó de la cintura, estando a su espalda… —los padres de Jackotsu solían vivir aquí… pero ellos optaron por radicar en el extranjero… por negocios o algo así…— explicó, pues a muchas personas se les hacía raro una casa tan grande para él solo.

—Mmm… y… ¿por qué estamos aquí…?

—Solo descansaremos un poco más… el auto no es un lugar tan cómodo— dijo simplemente, mientras la dirigía a la cama… —o se te ocurre una mejor idea…— insinuó, después de cargarla y colocarse arriba de ella, estando ya sobre la cama.

—Bankotsu… no…— le dijo, intentando apartarlo.

—Shh… no hagas ruido, o nos escucharán…— dijo con su sonrisa de medio lado… era de cierto modo gracioso para él, ver a Kagome tan nerviosa.

—Por… favor— pidió como último intento, no quería que los encontraran así…

Él solo negó con la cabeza, y la besó… fue un beso suave y delicado, pero sabía que ella lo correspondería… y así fue… Kagome aún con temor, lo siguió en ese beso, incluso lo acarició, y abrazó de la espalda…

Los jóvenes comenzaban a dejarse llevar… las caricias fueron subiendo de tono, de pronto Bankotsu se encontraba nuevamente entre las piernas de Kagome… comenzaba a desabotonar esa camisa una vez más; le besaba el cuello y la escuchaba gemir sutilmente, su miembro reaccionó completamente a ella…

Kagome cerró los ojos, disfrutaba cada caricia que él le brindaba, cada beso y cada rose entre sus cuerpos, la hacían de cierto modo perder el control… encajaba sus uñas ligeramente en la fuerte espalda del moreno… no podía detenerse… o no quería, no, no quería…

Bankotsu volvía a adueñarse de sus labios al tiempo que abría completamente la camisa y delgada chamarra exponiendo completamente ese par de pechos de Kagome… el beso cobró fuerza, él introdujo su lengua en la boca de la azabache, al mismo tiempo que con su mano izquierda acariciaba el pecho de la colegiala…

—Bankotsu… no… alguien podría…— intentaba hablar apenas despegándose de sus labios.

—Nadie se dará cuenta…— decía seguro, sin la intención de apartarse, ahora bajaba por su cuello en dirección a su pecho…

—Pero… aahhh…— era inútil debatirle, su tacto no la dejaba concentrarse en otra cosa… poco a poco olvido el porqué de su negativa.

Las manos del moreno ahora estaban sobre la cadera de la chica, intentando bajar completamente las pequeñas bragas que usaba, para volver a ser uno con ella… los suspiros que de la boca de Kagome salían aun cuando ella intentaba retenerlos, le indicaban al joven que la necesidad de estar juntos era de ambos…

El timbre de la casa llamó su atención… Bankotsu dejó momentáneamente el placer de probar del pecho de Kagome… para verla a los ojos, sonriéndole de medio lado.

—Te lo dije…— mencionó la azabache, sabía que no era el lugar apropiado… intentaba apartarlo e incorporarse…

—No…— la detuvo —es la casa de Jackotsu… que él se encargue…

—Pero…

—Pero nada…— volvía a recostarla y se disponía a besarla… el timbre nunca dejó de sonar.

—Assshhhh…. ¡que nadie duerme en esta maldita ciudad!— le escucharon decir fastidiado al afeminado joven… mientras se apresuraba a abrir…

Los dos se voltearon a ver divertidos, sí definitivamente no era el lugar apropiado…

Bankotsu se dejó caer pesadamente a un costado de Kagome… la misma que cubría su cuerpo, y se sentaba.

—Voy a necesitar mi ropa… no puedo andar todo el día solo con esto…— mencionó volteando a ver al joven recostado en la cama.

—Lo sé…— dijo cansadamente, sentándose a su lado —en seguida bajo por ella, que se lave y se seque, para que la puedas usar…— mencionó volteando parcialmente a verla. Kagome solo asintió.

Abajo y resignado a que definitivamente no iba a poder dormir hasta tarde, se encontraba Jackotsu en la cocina, comenzaba a sacar algunas cosas para prepararles algo decente que comer a sus amigos…

Minutos después bajó Sango, lucía muy tranquila, al parecer ella si había pasado una relajante noche…

—¿Quién te visita tan temprano…?— preguntó divertida, pensando en alguna pareja del joven.

—Ashh… ni lo digas… primero Banky y Kagome, después el correo… ¿Por qué demonios timbra…?¿y por qué trabajan con este clima…?— se quejó molesto.

—¿Bank y Kag… están aquí…?

—Sí… deben estar arriba… o qué se yo…— dijo aun molesto, pero se veía cómico en su coraje.

—Vaya…— mencionó alzando ambas cejas, y comiendo una galleta que había encontrado, ella se hallaba parada en la entrada de la puerta de la cocina, donde Jackotsu se esforzaba por preparar algo… de pronto giró su rostro y observó a los dos jóvenes bajar las escaleras… —woooww… luces tan sexy, Kagome…— mencionó haciendo burla de su poca ropa.

—No te burles…— dijo achicando los ojos, un poco indignada… si no la hubiera acompañado, nada de eso hubiera ocurrido… aunque no es que se arrepintiera.

—No lo hago…— replicó sonriente — ¿no es así Jack…?

—De ella no me preguntes… en cambio Banky, sí que se ve lindo…— dijo con su chillona voz, parándose a un lado de la castaña, ambos los veían sin discimulo.

—Déjense de estupideces…— advirtió fastidiado el moreno.

—Uy que carácter… al parecer Kagome no te trató bien…— se burló de nueva cuenta Sango, guiñándole un ojo a su amiga.

Kagome enrojeció… y lo hizo aún más cuando Bankotsu la abrazó desde la espalda, enredando sus brazos por su delgada cintura…

—De eso no estés tan segura…— dijo sonriendo de medio lado… cambiando totalmente su mal humor.

Sango entendió perfectamente a lo que se refería… sonrió de gran manera y le lanzo una mirada cómplice a Kagome… Por lo visto habían dejado su tonto orgullo de lado… —Tendrás que contarme todo Kag…

Kagome volteó a ver medio molesta a Bankotsu ¿por qué diablos dijo eso? No lo entendía… él parecía tan despreocupado, por las miradas pícaras que en ese momento estaban recibiendo de parte de esos dos jóvenes…

—Como sea…— dijo el ojiazul, cambiando de tema… —Kagome necesita ropa… la suya está mojada…

—Bien… está el cuarto de lavado, o…— decía Jackotsu

—Mi ropa…— completó Sango —aquí hay ropa que he dejado en algunas ocasiones… bien podrías usarla…

Kagome suspiró agradecida… —si no te importa… la verdad no estoy muy cómoda…

—Claro, vámos— dijo la castaña tomándola de la mano y subiendo las escaleras…

Una vez separados, Jackotsu no le preguntó mucho en relación a Kagome, sabía que "Banky" como él le decía, no era de andar hablando de mujeres… —¿entonces… tú y ella…?

—Estamos juntos… es lo único que sabrás…— dijo sentándose a la mesa, y tomando una galleta, de las que ahí se encontraban…

Con Sango y Kagome la plática iría para mucho tiempo, solo que no era el lugar, Kagome solo aceptó que ahora eran novios y ya después le contaría de lo sucedido en el coche; entre mujeres es normal ese tipo de detalles…

—¿Podría usar el teléfono…?— pidió Kagome a Jackotsu, ya que su celular estaba aun en el auto, junto con todas sus cosas…

—Claro…— dijo sin problema.

—Llamaré a casa…— informó al moreno que había volteado parcialmente a verla.

Kagome estaba preocupada debía regresar a casa, pues su tía ya debería de estar por salir a trabajar y Sota se quedaría en casa… Tsukiomy se encargaría de dejarle que desayunar, pero no quería dejarlo solo mucho tiempo…

—¿Sota?— preguntó una vez que del otro lado levantaron el teléfono.

—Hermana… me tenías preocupado… ¿estás bien…?

—Claro…dime ¿Tsukiomy está en casa?

—No, ella acaba de irse… Kagome, hoy iré a casa de Hitomi, su mamá nos invitó a pasar el día con ellas…

—Los invitó… ¿a quienes?

—A unos compañeros y a mi… ¿no te molesta verdad…?— preguntó el niño, pues no quería dejar a su hermana sola.

—Claro que no Sota… diviértete… yo tengo llaves…— dijo, pues no sabía si cuando volviera él estaría ahí.

—Bien comamos…— dijo Jackotsu, apenas vio regresar a Kagome…

Todos asintieron y tomaron asiento… Jackotsu era un gran cocinero… aunque tenía gustos variados, no se iba por la tradicional comida japonesa…

—¿Y bien…?— preguntó Sango, a Kagome, que no pareció entenderle —¿tuviste problemas…?— añadió con cierto interés…

—Para nada… Tsukiomy salió a trabajar, y Sota no estará en casa…— dijo simplemente.

—¡Que bien!— exclamó emocionada…— tenemos todo el día…

—Eso parece…— comentó Kagome, comenzando a comer…

Bankotsu volteó a verla extrañado… él recordaba que pensaba salir con Inuyasha y no sabía si lo había olvidado o simplemente prefirió dejarlo pasar… aunque tampoco es que se lo pensara recordar.

Terminaron de desayunar, entre pláticas variadas… era un momento de cierto modo extraño para Kagome, pues aún no se acostumbraba a estar con todos ellos juntos… era "nueva" en el grupo.

Después de un momento Bankotsu como le dijo, salió por las cosas de Kagome que aún seguían en el auto, aunque ésta ya se hubiese puesto algo que Sango le prestó, necesitaría su ropa limpia… de pronto de la bolsa de Kagome se resbaló su celular… mismo que de momento comenzaba a vibrar…

—Inuyasha…— mencionó molesto, viendo el identificador… por un momento pensó en contestarle, y decirle que Kagome estaba con él y no tendría tiempo para atenderlo… pero reconsideró las cosas, y "olvidó" el celular en el auto… "la sorpresa que te vas a llevar…"

Con todo lo que pasó con Bankotsu y ahora su nueva relación con el mismo Kagome olvidó completamente el compromiso que tenía con el peliplata… no tenía prisa en volver a su casa, puesto que estaría sola… a decir verdad ninguno tenía mejores planes que estar ahí... Sango como siempre estaría sola, y Bankotsu, no pensaba ir a su casa… ahí debería estar su hermano con su novia, y seguro intentaría sermonearlo por no llegar a dormir…

—Bien… pues parece que pasaremos contigo el día Jack…— dijo Sango al mismo tiempo que se dejaba caer en uno de los sillones de la sala, donde ya se encontraban el mencionado y el ojiazul.

Bankotsu se levantó y fue al cuarto de lavado, donde se encontraba Kagome, depositando la ropa que él le había entregado… la observó desde la puerta, traía un pequeño short de mezclilla azul marino, y una camiseta negra…

—Definitivamente te luce mejor a ti que a Sango…— mencionó haciendo sobresaltar a la azabache, que no lo esperaba.

—Pero que cosas dices…— se ruborizó un poco, él también se había cambiado de ropa, traía un pans deportivo y una camisa, todo de negro…

—¿Pasaremos aquí el día…?— preguntó viéndola fijamente, recargado en la pared y cruzado de brazos… "¿se habrá olvidado de aquel imbécil…?"

—No lo sé… supongo…— sí, lo había hecho…

Bankotsu sonrió de medio lado, satisfecho por ello… mañana sería un gran día… aunque no para Inuyasha…

—Vamos…— le indicó también con un movimiento de cabeza, ofreciéndole la mano…

Una vez que llegaron a la sala, sus dos compañeros estaban muy cómodos, jugando con una consola de videojuegos… Bankotsu la guio a uno de sillones, al principio prestaron atención al juego y platica que aquellos dos mantenían… pero después se concentraron en ellos… Bankotsu besaba a Kagome, sin importarle la presencia de sus dos amigos, ella parecía incómoda… no estaba acostumbrada.

—Vayan a un cuarto…— dijo Sango, que se dio cuenta, pero sin despegar la vista de la gran pantalla.

—No sería mala idea…— dijo sin preocupación alguna el moreno… ganándose un pequeño golpe que Kagome le soltó de manera casi inconsciente… —Bien, como sea…— poco a poco se adaptaban el uno al otro…

El día pasó rápidamente para ellos, continuaron con los videojuegos, un gusto que todos parecían compartir… Kagome tenía experiencia pues con su hermano también acostumbraba a jugar en algunas ocasiones… después vieron algo de televisión, y comieron, por la tarde salieron todos juntos al cine, pues no tenían muchas opciones con un clima como ese… la lluvia en ningún momento cesó.

En cambio Inuyasha se encontraba en su casa, recostado en su cama, estaba molesto y preocupado por Kagome, ella todavía anoche le había confirmado que hoy se reunirían…

—¿Por qué no contestas Kagome…?— decía viendo su celular, que una vez más le negaba el contacto con la joven.

Ya era tarde, todo el día estuvo intentando comunicarse con ella… no había salido, solo una vez, y fue para ir a su casa, Miroku le había informado dónde vivía… estuvo llamando a la puerta y al parecer no había nadie… eso lo preocupó.

"Solo espero que estés bien…" pensaba, pues por lo mucho o poco, que conocía a Kagome, sabía que no era una persona informal, si dijo que hoy se verían y no cumplió, debió pasarle algo para que así fuese…Nada más alejado de la verdad.

Kagome y Bankotsu caminaban en el centro comercial donde estaba el cine, del cual recién salían, ahora sí se podían considerar una pareja de novios, paseando por el lugar… Sango motivó a Jackotsu a darles su espacio.

—Creo que ahora sí, debo volver a casa…

—Lo se… vámonos— le dijo y se dirigieron al estacionamiento subterráneo por el auto, aunque no sin antes robarle un beso.

Una vez frente a la casa de Kagome…

—Bien, nos vemos mañana…— dijo la misma, viendo en dirección a su casa, al parecer alguien estaba en ella, aunque no sabía quién podía ser…

—Yo paso por ti…— informó el moreno, al mismo tiempo que se bajaba para abrirle la puerta.

—¿tú pasas?...

—Claro, ¿o qué… no puedo?— preguntó alzando ambas cejas, para después sonreírle… Kagome debería acostumbrarse a ciertas cosas.

—Si… es solo que… no, no nada…— dijo y sonrió nerviosa; mañana estarían en boca de todos…

—Entonces hasta mañana…— le dijo, la sujetó por la cintura y besó sus labios… Kagome correspondió su beso, envolvió su cuello con ambos brazos, sí,era extraño ahora ser su novia… pero definitivamente no le pudo pasar nada mejor… al diablo los comentarios de todos, ahora eso no importaba.

Una vez desecho el beso, Bankotsu despacio se alejó de ella y entró a su auto, y se perdió por la poca iluminada calle… Kagome sonreía dulcemente, mordió su labio inferior, y bajó la mirada… Bankotsu definitivamente se había metido en su corazón, por ridículo que eso pudiera sonar… la lluvia extrañamente había cesado un poco...

—Vaya… y yo preocupado por ti…— se escuchó una muy molesta voz masculina salir de entre la sombra de un árbol que estaba frente a la casa —… y tú feliz con ese imbécil.

Kagome se sobresaltó de momento… en apariencia estaba sola…

—¿I-inu…yasha?— preguntó, aunque no lo veía muy bien, creyó reconocer su voz…

—¿Qué diablos hacías con ese infeliz… Kagome?— dijo rabiando, cuantas ganas tuvo de salir y romperle la cara a ese imbécil que se atrevía a besar a su Kagome… pero cuando la vio corresponderle algo lo paralizó… eso no podía ser cierto. Él preocupado tenía ya un tiempo esperando por ella.

—¿Qué haces aquí…?— preguntó tratando de ignorar su molestia.

—¡Contéstame!— exigió y la tomó fuertemente del codo, sus dorados ojos mostraban la rabia que lo había invadido…

—Suel-tame Inuyasha…— se quejó, la estaba lastimando…

Inuyasha prácticamente la arrastró hasta la obscuridad del árbol del cual había salido…—¿Qué hacías con él…? Fue por eso que no respondiste mis llamadas…— dedujo lo obvio… tenía una sonrisa amarga en su rostro, le dolía lo que había descubierto.

—¿Llamadas…?— y de momento todo vino a su memoria… ella lo había plantado…—lo siento… yo… lo olvidé…— dijo apenada, intentando soltarse.

—Claro… eso es más que obvio…— escupió con rencor, se sentía humillado, dolido, él todo el día pensando en que algo le había ocurrido y ella feliz de la vida… y precisamente que con el desgraciado de Bankotsu. Apretó más el agarre —¿Qué tienes que ver con él…?— no quería saber, pero necesitaba hacerlo.

—Eso a ti no te interesa…— dijo molesta Kagome, ¿quién diablos se creía…? —¡suéltame!— ordenó viéndolo a los ojos… él estaba furioso y ella pronto estaría igual, si seguía tratándola de ese modo…

—Claro que me interesa… y más de lo que te puedas imaginar…— soltó su brazo, y la aprisionó en un abrazo…—yo te amo Kagome…— le dijo tan frustrado, y de inmediato llevó su boca a sus labios… la besó casi desesperado… con un brazo la mantenía pegada a su cuerpo, y con la mano del otro la tomaba de la nuca, para evitar que intentara deshacer el beso…

Kagome no podía hacer nada… Inuyasha era obviamente más fuerte que ella… él la estaba forzando… intentaba alejarlo, pero no lo lograba, golpeaba y empujaba su pecho, pero no lograba nada…

Inuyasha la aprisionó contra la pared, seguía besándola desesperado, frustrado, porque Kagome no le estaba correspondiendo, en cambio a Bankotsu… "Maldita sea" a él si le correspondió…

La azabache comenzaba a derramar lágrimas, se sentía humillada, maltratada y herida… cansada mordió el labio del peliplata, buscando lastimarlo como él la estaba lastimando…

—Aghhh… Kagome…— se quejó el ojidorado, exhalaba agitado, pero no deshizo su abrazo a pesar de estar sangrando del labio.

—Suéltame por favor…— pidió, evitaba verlo a los ojos… ella estaba llorando y no quería dejárselo saber.

—¿Qué hay entre tú y él, Kagome?— insistió sin desaparecer un poco su mal genio.

—¡Somos novios!— gritó harta de él… —Bankotsu y yo, estamos juntos…— le dijo con coraje, viéndolo a los ojos…

Por un momento Inuyasha pareció helarse… no podía ser cierto… aunque por qué otra razón ella lo besaría… era lo peor que le pudo haber pasado… y todo de un día para otro…

Kagome aprovechó la aparente desorientación del chico para soltarse y tomar distancia…

—No te me vuelvas a acercar…— le advirtió todavía molesta.

—Eso… no puede… ser cierto…— dijo incrédulo, con la voz apagada…

—Lo es… y nada me hace más feliz…— agregó sabiendo que eso podía lastimarlo.

Inuyasha negó con la cabeza, y sonrió —No Kagome…— dijo volviendo a acercarse, por cada paso de él, Kagome retrocedía otro —tú no pudiste olvidarme así como así…— estaba seguro que hoy la iba a recuperar, ¿a qué hora se fue todo a la mierda? Eso, necesitaba entenderlo.

—Tú estabas fuera de mí, desde el día que me enteré de tú estúpida apuesta…— hablaba molesta, pero cuidando su tono de voz, no podía arriesgarse a ser escuchada por su tía.

—¡Un maldito error!— gritó con gran coraje y frustración ¿no pensaba perdonarlo jamás?

—Pero tu error, después de todo…— decía viéndolo a los ojos, ella trataba de hablar lo más discreta posible, pero firmemente —afróntalo y supéralo— estaba harta… tal vez él tenía razón… ese error lo podía perdonar, pero no como se estaba comportando, y menos ahora que estaba con Bankotsu, y se había entregado a él… ya sentía algo por ese engreído joven, y no pensaba dejarlo.

—¿Superarlo?... no es tan sencillo Kagome…— decía ya más calmado —te amo, como no llegué a amar a nadie jamás… no me pidas que lo supere…— su voz seguía cargada de dolor, sus ambarinos ojos comenzaron a cristalizarse.

—Lo siento Inuyasha… yo no puedo hacer nada…— dijo tranquilamente, notó su mirada y pudo sentir su dolor… pero como le dijo, no podía hacer nada por él, cada quién tenía que afrontar sus errores, ella ya lo había hecho y también había sufrido. Se giró y lo dejó ahí parado…

CONTINUARÁ...

Bien aquí quedó este capítulo... no se si sea mi impresión o lo sentí cortito :S ... espero les haya gustado, batalle en sacar la faceta de "novio" de Bank; espero que no me odien, si me quedó mal...

Agradezco a quienes leen, y más a quienes se tomaron la molestia en comentar en el capitulo anterior : Day, Tamyinu 26, Sasunaka doki, lady of the west, MichMs, Axter y Fallen Angel... gracias! XD nos leemos pronto, espero seguir actualizando cada viernes...

Ahora recién me entero que voy a ser mamá... y tengo unos síntomas horribles que no me dejan concentrarme :S ... pero lo intentaré; ya no queda mucho... tal vez alguno capítulos... no sé todavía no los he escrito... bien no los harto más...