LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PARA REALIZAR ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA.

—Lo siento Inuyasha… yo no puedo hacer nada…— dijo tranquilamente, notó su mirada y pudo sentir su dolor… pero como le dijo, no podía hacer nada por él, cada quién tenía que afrontar sus errores, ella ya lo había hecho y también había sufrido. Se giró y lo dejó ahí parado…

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Inuyasha la vio partir… eso no le podía estar pasando… ella no podía estar reaccionando de esa manera, no era la Kagome que conoció… ¿él tuvo la culpa de su cambio? Se negaba a creerlo, tal vez era la "mala influencia" que Bankotsu representaba… se dejó caer pesadamente al suelo, se recargó en la pared, pensaba en todo esto y qué hacer mañana para tratar de arreglar las cosas, no podían seguir molestos, permaneció unos minutos en el mismo sitio y posición, sintiendo la poca lluvia que se dejaba caer en esos momentos, se levantó sin mucho ánimo, recordando que tendrían que estar juntos al menos por tres semanas, en las cuales deberían terminar el proyecto que se les había asignado… eso le acercaría a Kagome, lo quisiera ella o no.

Bankotsu después de dejar a Kagome en su casa, se puso en marcha a la propia, pero una cuadra adelante, pudo notar un coche que se le hizo sumamente conocido… por lo que estacionándose delante de él, salió a esperar al dueño… seguro de quién era y qué era lo que estaba haciendo…

Inuyasha comenzó a caminar, iba sumamente molesto con Kagome, con el imbécil de Bankotsu, incluso con él mismo, si no hubiese sido tan necio, tan estúpido en el afán de acostarse con Kagome y demostrarlo… sus malditos impulsos siempre le habían traído problemas, pero esto de verdad le estaba pesando… y para colmo Bankotsu, ahora era él quien tenía a Kagome; y ella dijo estar feliz con él… no sabía cómo, pero presentía que por su culpa ellos dos terminaron juntos… pues antes apenas y cruzaban palabra, había notado las miradas que la azabache le brindaba, sabía que algo sentía, ambos; pero no se imaginó siquiera que de un día para otro se hicieran novios… rabiaba de solo saber que tal vez, después, Bankotsu fuera quien disfrutara de Kagome, como él lo había hecho…

—Te estaba esperando… Taisho— habló el moreno, que se encontraba sentado en el cofre del auto del mencionado, con los brazos cruzados, volteando parcialmente a verlo.

Inuyasha salió abruptamente de sus pensamientos al escucharlo… observó con molestia al ojiazul…

—¿Qué diablos quieres?...— la molestia en su voz era notoria.

Bankotsu sonrió de medio lado, y se reincorporó firmemente, al tiempo que metía ambas manos a su pantalón, y miraba complacido al peliplata.

—Mph… a juzgar por tu humor, ya debes de saberlo…— dedujo, y cambio su mirada a una retadora —no te vuelvas a acerar a Kagome, ella está conmigo, ¿te quedó claro?— habló con voz firme.

Inuyasha apretó los puños y tensó su mandíbula… se le acercó, al punto de verse frente a frente, los dos jóvenes eran sumamente orgullosos, ambos estaban molestos, y cada uno sentía que estaba defendiendo lo suyo… aunque uno estuviese de más.

—Eso no será por mucho tiempo… Kagome se merece algo mejor que tú…— dijo despectivamente sin retirarle la mirada.

Bankotsu sonrió de medio lado ante su comentario —¿alguien como tú?— preguntó irónicamente.

—Ella volverá conmigo, te lo aseguro…— decía el ojidorado con un tono amargo.

—Mph, lo dudo mucho… — mencionó muy confiado de sí mismo.

—Ella fue mía ¿recuerdas?...— ahora era Inuyasha el que sonreía, viendo cambiar el semblante confiado de Bankotsu, por uno molesto —…yo fui quien la hizo mujer, fui el primero en Kagome, y eso no podrás cambiarlo…

Bankotsu apretó los puños con coraje, y tensó la mandíbula al escucharlo. Lo sujetó firmemente de la camisa y con fuerza lo estrelló contra la pared —escúchame bien imbécil… es la última vez que lo dices…— decía viéndolo a los ojos, ahora su antebrazo apretaba el cuello del ojidorado —…de lo contrario, te arrepentirás…— definitivamente la fuerza del moreno era mayor, pero lo que en esos momentos la acrecentaba, era la rabia que le provocó lo escuchado. Bankotsu sonreía complacido de ver que Inuyasha no lograba soltarse, se notaba que le faltaba oxígeno.

Inuyasha se sentía aprisionado por el moreno, en esos momentos con sus manos intentaba deshacer el fuerte agarre que Bankotsu tenía sobre él, pero su estado de ánimo no era el mejor para hacerle frente, Kagome prácticamente le había dejado claro que no quería nada con él y eso lo había desmoronado… tal vez si las condiciones hubiesen sido otras, ni Bankotsu ni nadie, podría doblegarlo. Por fin se sintió liberado de aquella opresión en su cuello… —¡No te le vuelvas a acercar!— le escuchó exigir al ojiazul, antes de girarse y darle la espalda, dispuesto a marcharse.

—Kagome me pertenece…—continuaba el peliplata, su voz sonaba frágil, tosía por el dolor… parecía como si se quisiera convencer él mismo—… y tarde o temprano, regresará conmigo y volveré a hacerla mía…— lo veía con tanto coraje, parándose lo más firme posible; no podía soportar que ahora él la tuviera.

Ante lo escuchado el moreno detuvo su marcha, se giró, e inesperadamente le soltó un puñetazo en el rostro a Inuyasha, mismo que no pudo evitarlo, casi cae al suelo por el impacto, pero el joven también deseaba desquitarse, por lo que inmediatamente regresó el golpe, Bankotsu no pudo evadirlo del todo, y que sí fue ligeramente golpeado, no tardó mucho en volverlo a tomar de la camisa —jamás volverás a saber, qué es lo que es tener a Kagome contigo— aseguró con cierto desprecio el moreno, sujetándolo de esa forma y golpeando su estómago con la rodilla… eso sofocó a Inuyasha, obligándolo así a permanecer doblado, Bankotsu no perdió tiempo y dio una patada directo al rostro del peliplata, solo que éste aún en su estado pudo darse cuenta de qué era lo que venía y alcanzó a cubrirse con la mano, recibiendo ésta el fuerte impacto, y aun así, su boca sangró.

Inuyasha sentía tanta rabia, ahora hasta en esa pelea estaba perdiendo —mph, eres patético Taisho… no me obligues dejarte peor— mencionó arrogantemente el ojiazul, viendo el deplorable estado del ojidorado.

—No has ganado nada Bankotsu…—aseguró incorporándose, con una ligera línea de sangre deslizándose desde sus labios —… al final, la que decide… es Kagome— finalizó sonriendo agriamente, con la ligera esperanza de recuperarla, no por nada era un gran conquistador.

Ambos chicos permanecían de pie, uno frente al otro, a una distancia prudente, Bankotsu sonreía absolutamente confiado, e Inuyasha tenía posada en sus ojos una mirada cargada de coraje y resentimiento, pero también sonreía, aunque de manera agria.

Bankotsu de nueva cuenta se giró y se dispuso a retirarse del lugar, sabía que si la pelea continuaba, posiblemente Inuyasha terminaría peor, y así como estaba no representaba ningún reto, estaba totalmente vencido… aunque él no lo aceptara —ella ya decidió— dijo, sin voltearlo a ver siquiera, para después subir a su coche y marcharse del lugar.

Inuyasha una vez que lo vio partir, subió a su coche, dio un golpe al volante; se sentía humillado, un mar de sentimientos lo colmaron, estaba furioso por no haberle dado una paliza a Bankotsu, pero más por haber perdido a la joven que se le había metido en la cabeza y hasta en el corazón…puso en marcha el vehículo y condujo hasta llegar a su hogar, ni siquiera supo cómo lo hizo, iba sumido en sus pensamientos.

Kagome había entrado a su casa, por suerte el que se encontraba en ésta era su pequeño hermano, y no su "molesta" tía… ahora ella preparaba la cena, platicó largo tiempo con Sota, logrando así olvidar el incidente con Inuyasha, se sentía muy bien… Después de cenar y lavar los platos ambos subieron a preparar las cosas para el día siguiente, ya que reanudaban clases…

La azabache después de darse un baño y secar su cabello, se recostó sobre la cama, de verdad estaba muy casada, pues desde ayer en la mañana que se levantó no había tenido tiempo para relajarse… sonrió… su vida volvía a cambiar, sentía que ahora para bien… giró su cuerpo, quedando acostada de lado, abrazó a su almohada… cerró los ojos y recordó la noche de ayer, recordaba lo que Bankotsu le hizo sentir, y la "extraña" manera de comportarse del mismo después… "¿Quién lo iba a decir Bankotsu?" y con este pensamiento se quedó profundamente dormida, no supo a qué hora llegó su tía, ni si a su hermano se le ofrecía algo…

El reloj despertador la sacó del profundo sueño que se permitía disfrutar… Kagome abrió los ojos con pesadez… "¿Por qué demonios no suspendieron las clases hasta el lunes?" pensaba, pues hoy era viernes, y no le veía mucho caso asistir; de pronto a su mente volvió ese joven de larga trenza… arrancándole una sonrisa.

—Es verdad… van a cambiar muchas cosas— se dijo, pues todavía faltaba ver la reacción de sus compañeros, en especial de Sara, cuando se enteraran. Estiró su cuerpo todavía acostada, para después levantarse y preparar sus cosas…

Esta vez Kagome decidió que se volvería a maquillar sutilmente como solía hacerlo… por lo que después de darse una ducha rápida para terminar de despertar, se colocó su pequeña falda azul marino del uniforme, y la blanca y entallada blusa, en conjunto con lo que para ella era, la molesta corbata… cepilló su largo cabello y colocó algún producto para darle sedosidad al mismo… delineó sus ojos, y se maquilló como antes, incluso se puso un ligero brillo labial; ella siempre había disfrutado de hacer tales cosas, ahora no entendía por qué dejó de hacerlo… Una vez lista bajó, comió algo rápido y se despidió de su hermano e inconscientemente hasta de su tía, provocando extrañez en la misma, aunque le alegró ver a su sobrina de tan buen humor.

Apenas salíendo pudo ver el auto de Bankotsu estacionado frente a su casa, y al mismo recargado en éste con ambas manos en los bolsillos de su pantalón, usaba su uniforme escolar.

—Tardaste…— comentó apenas la tuvo enfrente, sonriéndole de medio lado.

—Buenos días…— saludo irónicamente, pues él no lo había hecho.

Bankotsu se acercó, con una mano la tomó de la cintura y con la otra de la barbilla, para después besarla… Kagome por un momento se sintió extraña, pero al igual que él cerró los ojos y correspondió, apoyando sus manos en el pecho masculino.

—Buenos días…— dijo ahora complacido, despegándose un poco de ella… se giró y le abrió la puerta, para verla entrar inmediatamente después. Él hizo lo mismo y se pusieron en marcha a la preparatoria.

—Luces muy bien…— mencionó, con su vista fija en el camino; pues notó su arreglo, y logró con esto ruborizar a Kagome.

—Gra-cias— dijo y exhaló tratando de calmar sus nervios, e intentó cambiar el tema —creo que no le dije a Sango que vendría contigo…— volteó a verlo ligeramente preocupada.

—No importa… ella lo entenderá— aseguró encogiéndose de hombros, volteando a verla.

Kagome permanecía atenta a él, suspiró resignada… —supongo…

Llegaron a la preparatoria y una vez en el estacionamiento de la misma, bajaron del auto, en el lugar ya había una cantidad considerable de alumnos que igual a ellos llegaban en coche, Kagome comenzaba a caminar en dirección a las instalaciones…

—¿A dónde…?— preguntó seductoramente el ojiazul al tiempo que la tomaba de la muñeca y la jalaba hacia él.

—Al salón…— respondió obviando su respuesta, viéndolo a los ojos.

Bankotsu negó con la cabeza, sonreía sutilmente —aún es temprano— le aseguró, mientras la giraba y la aprisionaba contra su coche, y lentamente se acercaba a sus labios, viendo complacido como la azabache comenzaba a ruborizarse, aunque él no entendía el por qué.

Terminó de unir sus labios con los de ella, y la besó al principio de una manera muy dulce, despacio y logrando con ello que le correspondiera, él mantenía sus brazos enredados en la delgada cintura de la joven y ella lo abrazaba del cuello, acariciando también su rostro… se sentía tan bien. De pronto Bankotsu hizo un poco más pasional el beso, apretando su cuerpo contra el de Kagome, e introdujo su lengua en la boca de la misma… ella de pronto se sintió nerviosa, y más cuando una atrevida mano de su pareja recorría sin pena su pierna, provocándole un cosquilleo en el pecho, que le permitió que siguiera con lo que hacía, y no pudo más que corresponder a ese beso… Bankotsu era muy cambiante, primero ese beso suave y tierno; y ahora esa forma de aprisionarla y besarla que lo hacían ver posesivo y demandante… pero de cualquier forma que la tratara a Kagome le hacía sentir bien…

Ninguno había mencionado el incidente de la noche con Inuyasha, Kagome prácticamente lo había olvidado y Bankotsu recordándolo, fue que volvió su beso más pasional… sabía que ella ahora era de él; y ni Inuyasha ni nadie, se la iba a quitar… no era por orgullo o necedad, simplemente la necesitaba, no entendía bien cómo fue que ocurrió, pero pasó.

Mientras ellos dos se perdían en ese beso, era observados por algunos compañeros curiosos que por ahí pasaban… a ambos los conocían muy bien, Bankotsu aparte de ser el hermano del director, era alguien de cuidado… y Kagome era una de las chicas más bonitas y antes popular de la preparatoria, a todos se les hacía raro verlos juntos, pues nadie, ni ellos mismo se imaginaban en esa situación…

Quien también llegaba a la prepa en ese instante era una hermosa joven pelinegra, quien al verlos, no pudo más que sonreír complacida, al imaginarse la reacción de Sara, su "querida amiga"… así Tsubaki se percató de la nueva pareja, y se retiró; pasando para ese par desapercibida…

—Vaya… de perdido me hubiesen avisado…— mencionó Sango fingiendo molestia, al ver a la pareja poco discreta.

Bankotsu se separó solo un poco de los labios de Kagome… —no molestes Sango— le dijo a la castaña, pero sin perder el contacto visual con su ahora novia.

—Lo siento…— dijo apresuradamente Kagome, separándose de improvisto del moreno —… debí decirte, pero…

—Descuida…— la interrumpió —existen prioridades… ¿cierto?— finalizó giñándole un ojo, y retirándose divertida del lugar.

Kagome la vio partir, sonreía de cierto modo tranquila de que no estuviera molesta, de pronto sintió los brazos del moreno adueñarse nuevamente de su cintura, esta vez estaba parado detrás de ella.

—Es tan inoportuna…— mencionó fastidiado.

Kagome sonrió —vamos…— le dijo deshaciendo su abrazo y tomándolo de la mano, para comenzar a caminar.

Bankotsu suspiró cansadamente, él se preguntaba lo mismo, ¿por qué no suspendieron las clases también ese día?

Una vez caminando por los pasillos del plantel, las miradas de muchos caían sobre ellos… Bankotsu caminaba junto a Kagome abrazándola por un lado, ella una vez pasados los nervios, se sentía cada vez más cómoda con él, y para Bankotsu no fue difícil adaptarse a ella…

—Ahora somos el centro de atención…— mencionó sin mucho interés, volteando a ver a Kagome.

—Lo somos…— afirmó, de igual manera viéndolo, y sonriendo y negando con la cabeza…

—Ya se les pasará la novedad…— aseguró volteando a ver a alguno de los curiosos y logrando que apartaran la vista de ellos.

Kagome seguía sonriendo, antes ella estaba del otro lado, evitando en lo posible a Bankotsu… como esos que ahora se sentían intimidados por él… solo que ella no le temía, simplemente lo tenía en un "mal concepto", y hasta ahora lo descubría.

Y antes de llegar siquiera a su propio salón Tsubaki se encaminó en busca de Sara… disfrutaba de imaginar la rabieta que haría, pues ella siempre juró que Bankotsu volvería a su lado… "esto no me lo pierdo…"

—Hola linda…— mencionó una vez frente a ella.

—Tsubaki… pareces de muy buen humor…— mencionó viéndola sin interés, ellas dos no eran de las más unidas…

—Oh, y lo estoy… pero no importa, supongo… que tú no estarás tanto…— mencionó irónicamente.

—¿A qué te refieres…?— logró molestarla.

—Aun no lo sabes… lo siento linda…

—Habla claro.

—Pues… me acabo de encontrar a tu ex novio, besándose con Kagome en el estacionamiento— mencionó sin perder detalle de la reacción de la castaña.

Sara pareció no inmutarse, pero por dentro sintió helarse su sangre, para de inmediato sentirla hervir… —eso no puede ser cierto…— mencionó viéndola sumamente molesta, parándose muy cerca de ella… tal vez se trataba de una pésima broma.

—Tan solo voltea y lo verás…— dijo sonriendo complacida, e indicándole con la cabeza la dirección por la que se acercaban…

Sara entrecerró los ojos… estaba segura, Tsubaki lo estaba disfrutando… pero ahora le interesaba más saber si sus palabras eran ciertas… volteó y lo confirmó. Por el pasillo venía Bankotsu y Kagome abrazados como si fuese lo más natural… ella sonreía notoriamente, y él se apreciaba sumamente cómodo a su lado… eso no lo podía permitir. Pese al coraje que sintió no hizo el intento por acercárseles, conociendo a Bankotsu era arriesgarse a que la hiciera pasar un ridículo… y no dejaría que Tsubaki siguiera complaciéndose con ello… entró al salón llena de rabia y celos, ni siquiera volteó a ver a su "amiga".

La otra la observó partir, sonrió ahora viendo a Kagome y su novio… a ella poco le importaba si estaban juntos o no, le hizo sentir bien molestar a Sara, ella siempre sintiéndose superior a todas… se lo merecía. Se retiró del lugar entrando ahora sí a su salón.

Faltaban aproximadamente cinco minutos para que sonara el timbre que daría inicio a las clases, Bankotsu llevó a Kagome un poco delante de sus salones, al parecer él no tenía problema con sentirse observado, platicaron de algunas cosas en relación a las clases que tendrían… de pronto él perdió el interés en la conversación y tomando desprevenida a Kagome la besó, un beso suave… la acercó a su cuerpo en un abrazo, dejaba en momento sus labios, solo para volverlos a tomar, le sonreía satisfecho.

Kagome sentía su corazón acelerar su ritmo, por el nerviosismo que le provocaba el moreno… sabía que tarde o temprano se acostumbraría a ese tipo de acercamientos, aunque deseaba no hacerlo… esa sensación en su pecho y estómago aunque le incomodaba, no le molestaba, tal vez hasta la disfrutaba. No era solo al estar así de cerca, sino incluso al pensar en él.

Inuyasha llegaba molesto al salón, y su molestia se acrecentó al volver a ver a Kagome en los brazos de Bankotsu, nuevamente se estaban besando y él no tenía ningún derecho de reclamar absolutamente nada… permaneció unos segundos observándolos, conteniendo las ganas de interponerse entre ellos y separarlos, de una vez y para siempre… pero para su desgracia, no tenía ni motivos ni forma… no todavía. Tragándose su coraje, entró también a su aula, enseguida sonó el timbre.

Solo segundos antes que el profesor, entró una Kagome sonriente, ni siquiera se preocupaba por las miradas curiosas de sus compañeros, o la mirada molesta de Inuyasha que pesaba sobre ella… se sentó en su lugar y sacó su material… no prestó mucho interés en la clase. Bankotsu era su segundo novio… y las sensaciones eran mayores que con Inuyasha, aunque ellos dos eran sumamente diferentes… de pronto recordó los inconvenientes que pasó cuando inició con el peliplata… había una constante… "Kouga" de pronto recordó a su gran amigo, y sabía lo que él sentía por ella… tenía suerte de que hoy no estuviera, regresaría el lunes y de nueva cuenta se toparía con una sorpresa, tendría que hacer algo para esta vez no lastimarlo, o al menos que no lo tomara desprevenido. Decidió hablarle y contarle ella misma… pero no hoy, esperaría al domingo una vez pasadas las competencias…

En el salón de enfrente Sara miraba de manera sumamente molesta al moreno, y éste parecía ni siquiera darle importancia… Bankotsu prestaba atención a la clase, no llevaba calificaciones sobresalientes, pero eran buenas para cualquiera; él tendría que terminar la preparatoria e iniciar una carrera universitaria, esas eran sus metas, aunque no las dejara ver… y menos a su hermano que todo el tiempo estaba presionándolo. A pesar de eso, se daba siempre tiempo para divertirse en la playa o de otra forma, como Naraku pudo notarlo…

La linda castaña sabía que de enfrentarlos sería por separado, porque juntos sería casi imposible lograr algo… "me las pagarás Kagome… lo juro; así me cueste caro" se aseguraba, en ese momento no sabía que era lo que más le dolía, si el desamor de Bankotsu, o la osadía de Kagome, por meterse con lo suyo; aunque quizás fuesen ambas cosas.

Sara temía que al igual que en hace unos momentos, no tuviese oportunidad de enfrentar a la azabache, pues Bankotsu estaría a su lado, pero no podría estarlo por siempre, y ella estaría atenta a ese momento.

Las clases pasaron rápidamente, el timbre sonó anunciando así la hora del almuerzo, todos los alumnos se dispusieron a salir de los salones…

—Kagome…— habló Inuyasha desde su lugar.

Ella se detuvo, aun habían compañeros en el aula, volteó a verlo, sin acercarse —¿qué se te ofrece?— preguntó molesta.

—Necesitamos avanzar en el trabajo de historia…— estaba molesto, pero no lo demostró, lo primero era conseguir tiempo con ella.

—Pediré cambio de compañero…— informó friamente, quería evitarse otro incidente como el de anoche.

—Como quieras…— fingió desinterés… apretó la mandíbula, él no pensaba permitírselo.

Ella continuó su camino, dejándolo prácticamente solo en el salón…

Afuera Sango ya esperaba a Kagome, la castaña exigía que le contara los detalles de su nueva relación, se la llevó tomándola del codo, camino a la cafetería…

—Lo prometiste…

—No lo hice…

—Vamos Kagome… me lo debes…— insistió.

—Bien…— cedió, y le contó a grandes rasgos lo sucedido…

—¡Nooo!...— dijo Sango incrédula, una vez sentada con su almuerzo en una de la mesas de la cafetería —… entonces ustedes…— se ruborizó ante esa confesión.

—Si, pero…— Kagome también parecía apenada —…no se lo digas a nadie— suplicó.

—Nunca lo haría… entonces Bank y tú… bien suficiente información…— sonrió ante lo ruborizada de la azabache. —¿y cómo te sientes?... digo ¿qué sientes por él…?— preguntó, pues ella ya sabía que algo sentía por su amigo, pero eso debía acrecentar las cosas.

—Pues, no lo sé a ciencia cierta… pero… nunca me había sentido mejor— dijo viéndola a los ojos, suspiró —es tan extraño, nunca había pensado en él como pareja.

—Claro que es extraño… pero me da mucho gusto por ti, por los dos…— mencionó sinceramente, a los dos los apreciaba en gran manera.

—Metiéndote donde no te llaman…— escucharon una varonil voz. Bankotsu llegaba a la mesa, y dedujo el tema de la conversación, pues notó el rostro ruborizado de Kagome.

—No molestes, son cosas de chicas…— se defendió la aludida.

—Como sea…— mencionó y se sentó a un lado de Kagome…

Minutos después llegó un fastidiado Jackotsu a su lado… —otra vez en la cafetería… aquí no hay lindos chicos…— se quejó.

Ambas chicas sonrieron por el comentario, Bankotsu solo lo ignoró, una vez que terminaron el almuerzo el moreno prácticamente se llevó a Kagome de ahí…

—Pero… Sango…— decía la azabache.

—Descuida… y trátala bien…— le advirtió al ojiazul, que simplemente asintió.

—¿A dónde vamos?— preguntó, pues él no decía palabra alguna.

—Sígueme…

Bankotsu desde la mañana sentía la necesidad de estar un tiempo a solas con ella; por lo que casi la arrastró a uno de los laboratorios, que en esos momentos se encontraban vacíos… aseguró la puerta detrás de ellos.

—Bankotsu…— recién entendía que era lo que pretendía —… si nos descubren…

—No lo harán…— le aseguró y no perdió tiempo en besarla… Kagome se sentía nerviosa, pero también ligeramente excitada por tan atrevida acción…

Bankotsu la aprisionó contra una de las paredes del lugar, era el laboratorio de Quimica, hoy el profesor ni siquiera asistía al colegio, por lo que sabía no había gran riesgo… Ella abrió los ojos una vez que él dejó sus labios y besaba ahora su cuello, observaba las grandes mesas de aluminio, con material en ellas, las ventanas con las persianas cerrada… dejó de prestar atención en esas cosas para sentir su cuerpo ser recorrido por las expertas manos del ojiazul frente a ella…

El moreno odiaba el lugar en donde se encontraban, sentía una profunda necesidad de hacer a Kagome nuevamente suya, sabía que si ella lo permitía podría hacerlo, aunque dudaba estuviera de acuerdo, por el mencionado sitio. Recorría con sus manos el contorno del cuerpo de la pelinegra, la apegaba más a su cuerpo, permitiéndole a la misma sentir su ya alterada masculinidad…

—Bankotsu… no podemos… — decía con su voz entrecortada, tratando de mantener la cordura.

—Lo sé…pero te necesito…— informó, ahora comenzando desabotonar su blusa…

Kagome se tensó… de pronto sintió una de las manos del ojiazul tocar posesivamente su pecho, incluso bajo la tela de su sostén… estaba por rendirse ante esa sensación, Bankotsu bajó de su cuello, y tomándola del trasero, la obligó a enredar sus piernas en su cadera, para así facilitarse la misión de probar de sus pechos a plenitud… Kagome soltaba suspiros, evitaba gemir del placer que le estaba causando… enredó sus delgados dedos en el negro cabello del moreno, atrayéndolo más a ella…

El roce de sus sexos era mucho, pues la falda de Kagome ya se encontraba enredada en su cadera, su intimidad solo era cubierta por sus delgadas y pequeñas bragas, Bankotsu intentaba calmar su necesidad de ella, envistiéndola ligeramente, aun con la ropa puesta… por momentos dejaba sus pechos para volver a probar sus labios y después la veía; sonrojada por la bochornosa escena, ambos se miraban deseando más, pero no podían… el timbre se los recordaba.

—Vámonos…— le pidió, pues ahora que el timbre sonaba, no tardaría en pasar algún catedrático revisando que nadie intentara evadir las clases escondidos en dichas aulas.

—No podemos… además…— decía bajando sus piernas, y separándose un poco de él —… necesito hablar con la maestra de historia— le informó comenzando a abotonar su blusa.

—Que sea otro día…— pidió acercándose a sus labios.

—No… tengo que cambiar de equipo… estoy con Inuyasha— dijo logrando con esto cambiar el semblante de Bankotsu, ella había terminado su labor.

—Con Inuyasha…— mencionó y la vio molesto, separándose de ella.

—Sí, desde el miércoles…

—Ya veo…— y la tomó de la mano, para salir del laboratorio —entonces, hazlo— ordenó —no lo quiero cerca de ti…

—No tenía idea que fueras celoso…— mencionó divertida.

Bankotsu detuvo su marcha, la tomó con cuidado del cuello y la recargó en los lockers del pasillo —no tienes ni idea de muchas cosas… Kagome...— mencionó con una sonrisa de medio lado, le dio un fugaz beso, y siguieron su camino.

Kagome sonrió ante tal afirmación, ahora tendría que hablar con la profesora y suplicarle de ser necesario que la cambiara de equipo… no podía seguir en el mismo. Eso tenía que ser ahora mismo, pues la clase estaba por comenzar…

CONTINUARÁ…

Bueno lo prometido, aquí quedó el siguiente capitulo... Sasunaka doki, yo también quería otro lemon en el capitulo pasado, pero no quiero abusar con ello, tengo planeados dos más todavía, ya quedan poquitos capitulos...

Agradezco a quienes se tomaron la molestia de dejarme sus comentarios y felicitaciones en el episodio pasado: lady of the west, Sasunaka doki, Mareliz Luna, Dai, Tamyinu 26, MichMS, Fallen Angel y a Guest... (se te pasó poner tu nombre, no sé si ya me habías comentado o es la primera vez... de todas formas mil gracias) Nos leemos la siguiente semana :)