LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA...

Kagome sonrió ante tal afirmación, ahora tendría que hablar con la profesora y suplicarle de ser necesario que la cambiara de equipo… no podía seguir en el mismo. Eso tenía que ser ahora mismo, pues la clase estaba por comenzar…

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Como tenía planeado Kagome, una vez que se separó del ojiazul, se dispuso a interceptar a la profesora de Historia, misma que prácticamente entraba a su salón...

—Profesora Itzuno, ¿me permitiría un momento?— suplico a la profesora; ella era de estatura mediana, piel blanca, delgada y grandes lentes.

—Claro Kagome, ¿Qué se te ofrece?— aceptó amablemente, se podría decir que la joven frente a ella, era de sus alumnas favoritas.

—Solo pedirle… por favor, que me permita cambiar de equipo…— hizo un gesto de súplica, Kagome sabía que la docente le tenía cierta estima, por lo que creyó que accedería.

La maestra suspiró cansada… —lo siento… pero no puedo hacer nada al respecto…

Esa respuesta no se la esperaba, por lo que trató rápidamente de replicar —pero… Kouga aún está sin equipo, yo bien podría…

—No… tu compañero está asignado junto a Ayame… lo siento, y como le informé al joven Taisho, las parejas fueron asignadas y ya pasé la relación a las oficinas de la dirección… no hay nada que hacer al respecto…

"¿Inuyasha? Qué raro…" Kagome giró su rostro hacia a un lado, suspiró totalmente derrotada —entiendo… gracias de cualquier forma.

—Kagome, esto es importante, están por terminar el semestre… te sugiero que se tomen en serio el tema… es gran parte de su calificación…— mencionó preocupada.

—Eso haremos…— aseguró, aunque no sabía si sería fácil.

La profesora sonrió tratando de animarla, no podía ser tan malo un trabajo en equipo… —anda, entremos…— le indicó.

Así ambas entraron, "solo espero que esto no me acarré más situaciones como las de anoche…" pensaba la azabache al mismo tiempo que volteaba a ver al ojidorado, con ciertas dudas… ¿para qué hablaría con la profesora? y ¿cómo serían las cosas desde ahora?

Inuyasha la observaba atento desde que la vio ingresar, pudo notar su mirada dirigida a el mismo, a pesar de hablar con la profesora tratando a toda costa que no le permitiera a Kagome lo que tenía planeado, ella se le había adelantado, informándole para su suerte que los integrantes no podrían modificarse, hecho que agradeció infinitamente, aunque no a la catedrática… todo eso lo tenía sumamente confiado… ahora solo necesitaban estar cerca, enfriar las cosas y volver a insistirle… Bankotsu no se la iba a quedar tan fácil…

Por suerte, para la azabache, la clase sería de otro tema, por lo que no tuvo que tomar asiento junto al peliplata, ellos tendrían que trabajar juntos fuera de la escuela… una vez que terminó la misma, decidida se acercó a Inuyasha, no estaba dispuesta a ceder, por lo que quería dejar las cosas en claro.

—Como te habrás dado cuenta, no nos queda otra que trabajar juntos…— habló al llegar junto a él, permanecía parada.

—Lo sé… nos guste o no…

Kagome esperaba otro tipo de respuesta, no esa fría… Inuyasha ni siquiera volteó a verla…—¿por qué hablaste con la profesora?— preguntó con cierto interés…

— ¿Por qué crees…?— regresó la pregunta fastidiado…—no pienso obligarte Kagome… para pedirle lo mismo que tú...— mintió, y se levantó de su lugar, quedando de frente a ella —a mí tampoco me entusiasma mucho trabajar en estas condiciones…— la veía a los ojos…

Kagome suspiró rendida… —Inuyasha… sabes que esto es sumamente incómodo… busquemos información por separado, y después armamos el proyecto juntos…— pidió pues ya no les quedaba otra opción más que seguir juntos en el proyecto.

Inuyasha aceptó cuando no deseaba hacerlo, supuso que algunos días juntos en buenos términos, serían mejores que muchos molestos… además estaba seguro que eso no le caería muy en gracia a Bankotsu. Sonrió por ello.

Una vez que quedaron de acuerdo Kagome se retiró a su lugar sin decir más, pues la siguiente clase estaba por comenzar… después tendría que darle la "grata noticia" al ojiazul… por suerte era viernes, y tendrían el fin de semana sin tocar más el tema.

El día escolar terminó rápidamente, una vez afuera Kagome se encontraba con su ahora novio y sus amigos del salón de enfrente… Bankotsu la abrazó y se encaminaron a la salida, no mencionaban palabra, el moreno volteó de medio lado a observar a Sara que se los comía con la mirada… él la veía fríamente; sabía que algo haría, de hecho le sorprendía que no hubiera hecho una escenita típica de ella, aunque tampoco era algo que le preocupara… regresó su vista al frente, para después voltear hacia abajo y ver a una Kagome extrañamente callada…

—¿Ocurre algo?— pregunto pues ella no era así.

Kagome solo asintió, lo vio fugazmente a los ojos para después girar su rostro al frente… siguieron caminando por el pasillo, rumbo a la salida.

—Nos vemos después…— dijo el moreno de la nada, volteando a ver a Sango y Jackotsu que los seguían.

El tono serio de su amigo los descolocó de momento —si… claro, hasta mañana… — Sango supuso que algo no andaba muy bien, pues si bien entendía que necesitaban "tiempo solos" ese tono no era por eso, solo deseaba que no fuese algo grave, pues le parecían bonita pareja, poco convencional, pero a los dos los veía a gusto juntos.

Una vez en el estacionamiento Bankotsu fue al grano… —¿Qué ocurrió?— preguntó secamente… no sabía el porqué de su actitud.

Kagome negó con la cabeza, no sabía bien como lo tomaría, no quería molestarse con él, no por algo que no estaba en las manos de ninguno resolver… —seguiré en el mismo equipo…—dijo apenas levantando la vista para verlo.

Bankotsu arrugó el ceño ¿era por eso?, sonrió de medio lado —mph… lo sabía…

—¿lo sabías…?— preguntó sin entenderlo.

—Si, hace un par de horas, mientras esperaba a Suikotsu, me encontré con las listas en el escritorio de la capturista…— comentó simplemente… aunque en ese momento no le agrado para nada la idea, después de pensarlo un poco, concluyo que si iban a estar juntos habían ciertas cosas que tendrían que superar y definitivamente… Inuyasha; iba a ser una de ellas.

Kagome se sintió aliviada y un tanto tonta… creyó que se molestaría… —lo intenté… pero no hay nada que hacer…— le contó lo que habían acordado, contrariamente a lo que Inuyasha y la misma Kagome suponían el moreno no lo tomó tan mal…

—Supongo que solo debemos de dejarle claro… con quien estás— mencionó arrogantemente, sonriendo de medio lado, y fijando su vista en el peliplata que recién llegaba al lugar, y los veía molesto a distancia. Bankotsu más que satisfecho besó a Kagome, primero de una forma dulce y después un poco más pasional, logrando con esto molestar al ojidorado, mismo que se marchó de dicho sitio. Las cosas no salieron como pensaba.

La pelinegra, cada vez se sentía más cómoda entre los brazos del moreno… acariciaba su rostro mientras lo besaba… lo vio fijamente a los ojos apenas se separaron sus labios, sus rostros seguían muy cerca, le sonrió y lo abrazó, pegando su rostro en el pecho masculino… todo estaba pasando muy de prisa, lo vivido con Inuyasha, todo ese escándalo, ahora ser su novia, y haber estado con él… muchas emociones en tan poco tiempo… definitivamente no se arrepentía de lo que la había llevado a su lado. Bankotsu por su parte, la apretó celosamente entre sus brazos…

—Vayamos a comer algo… después de todo, tenemos la tarde para nosotros ¿cierto?— preguntó descaradamente.

—Cierto… aunque no toda…— sonrió y se marcharon del lugar, durante el camino Kagome acordó que solo estarían un poco tiempo juntos, hoy planeaba terminar sus deberes y estar libre el fin de semana…

La tarde se les pasó demasiado rápido… fueron a comer, y pasearon por un centro comercial… aun contra la voluntad del moreno, mismo que insistió un par de veces en ir a un sitio más privado para estar juntos… Kagome simplemente se negó, aunque estuvo a punto de ceder, pues las atrevidas caricias e insinuaciones del ojiazul eran demasiado tentadoras… pero tenía la idea de basar su relación en algo más que sexo, aunque le sonara contradictorio, por su anterior entrega… Bankotsu cedió; aunque, solo por ahora…

Una vez en su casa, Kagome terminó de manera rápida sus tareas, a decir verdad siempre se le facilitó el estudio, química era su única excepción… buscó en internet algún material para historia e ir adelantando el trabajo que tenía con Inuyasha, ni siquiera se pusieron de acuerdo en qué iba a buscar cada uno; por lo que optó por buscar todo ella misma, ya después si él traía material lo usaría… no pensaba complicarse mucho las cosas con él… de hecho ni siquiera le veía el caso de hacer ese tema en equipo, si bien lo podían realizar individualmente… pasó varias horas solo en eso…

Ya para la hora de la cena, su tía y tratando de hacer un poco más ameno el ambiente les informó que dentro de algunas semanas podrían visitar a su madre en la clínica, al parecer estaba reaccionando muy bien y no había necesidad de esperar los dos meses que anteriormente les había comentado…

—Pues podríamos verla todo el tiempo, claro… si no hubieses intervenido— reclamo la adolescente viéndola con coraje, que contrariamente a lo que Tsukiomy pensaba, seguía en su actitud hostil.

—Vamos cariño… no podemos seguir así…— hablo con tanta paciencia.

Kagome optó por ignorarla… se levantó de la mesa y se fue a la casa de Sango sin decir más, dejando a su tía solo con Sota, al mismo que le agradó infinitamente la noticia y celebraba el hecho… a pesar de ser pequeño, tenía mayor razonamiento en ese asunto que su hermana mayor.

Ya para el sábado en la tarde, Kagome y Sango como habían acordado desde la noche anterior se pusieron en marcha para la playa… todavía había un sol resplandeciente, contrariamente a los días anteriores hoy no había rastro de ninguna nube o señal alguna de lluvia…

Una vez en dicho sitio, Kagome se retiró la pequeña falda que llevaba y como la gran mayoría de las chicas presentes solo portaría su pequeño traje de baño, pues había decidido que en esta ocasión entraría al mar, quería volver a nadar… aunque Sango insistió en enseñarla a surfear, lo de Kagome no era precisamente el equilibrio y menos sobre el agua…

Sango usaba un traje de baño de dos piezas morado de tipo sport, en cambio Kagome llevaba al igual uno de dos piezas en color negro que le favorecía bastante, cubría sus piernas con un pequeño pareo del mismo color pero semitransparente… su cabello en esta ocasión lo traía recogido en una coleta alta, por el calor del día…

Apenas las vio llegar Takumi se encaminó en dirección a ambas chicas, se colocó en medio de ellas y las abrazó caminando directo a las palapas…

—Vaya… son hermosas… pero hoy, lucen mucho mejor…— comentó el joven.

—Claro Takumi… como si no le dijeras lo mismo a cualquier chica que tienes en frente…— respondió fastidiada la castaña, misma que lo conocía muy bien.

—Me ofendes…

—Por favor…— dijo la chica y rodó los ojos, acelerando el paso —allá los veo…— mencionó dejándolos solos y encaminándose a algunos amigos presentes.

—Por eso no tiene novio…— comentó simplemente, encogiéndose de hombros, sin soltar a Kagome, ella comenzaba a sentirse incómoda, por lo que le retiró la mano de su hombro.

—No creo que sea por eso…— dijo con una sonrisa nerviosa.

—Como sea… en cambio tú…— decía, al tiempo que se detenía quedando parado frente a ella y tomándola de las manos.

Kagome lo veía extrañada… —en cambio nada…— escucharon una molesta y varonil voz, detrás de la azabache…

Ambos jóvenes posaron sus ojos en el moreno que recién llegaba al lugar… los ojos turquesa del joven estaban clavados en los chocolates de Kagome…

—No te metas en lo que no te importa Bankotsu…— habló firmemente Takumi, él no tenía idea de la relación que ellos mantenían.

Bankotsu dio un paso hacia él, sumamente molesto, no dijo nada, pero sus ojos hablaban por él. Kagome lo notó y se colocó de nueva cuenta entre ellos —cierto, aún no lo sabes…— dijo sonriendo nerviosamente, se sentía pequeña al lado de esos dos jóvenes.

—¿Saber?— preguntó fijando en ella sus ojos, el joven castaño.

—Si, Bankotsu y yo…— decía al mismo tiempo que lo abrazaba por un lado.

—Somos novios…— completó el ojiazul en un tono completamente arrogante —y que te quede claro… eres tú el que se está metiendo en lo que no te importa—concluyó en el mismo tono, sonriendo de medio lado, observando el rostro de sorpresa del joven.

—¿Novios…?— mencionó más para el mismo —¡Vaya!... pues suerte con eso Kagome…— dijo divertido… rompiendo un poco la tensión… a Takumi le gustaba la chica, aunque desde aquel día que Bankotsu los separó supo ver cierto interés en él, por la misma… y tampoco era tonto, el día del cumpleaños de Kagome, también intuyó que estaban juntos, por lo que la sorpresa no fue tanta…

Kagome sonrió nerviosamente, temiendo que con su comentario el ojiazul se molestara, cosa que no pasó… —creo… que no la necesito…— respondió viendo al joven girarse para dejarlos solos. Ella alzó su rostro y observó al ojiazul verla fijamente, parecía ligeramente molesto.

—No creo que sea el modo de vestirte…— mencionó viendo su cuerpo, que para él estaba prácticamente desnudo.

—¿Bromeas…?— preguntó divertida, arrugando mínimamente el ceño —estamos en la playa, lo has notado… ¿cierto?

—Tampoco es la primera vez que vienes, y nunca te habías vestido así…

Ella no pudo reprimir su risa, ganándose una mirada casi asesina del moreno —vamos… ¿acaso estas celoso?— preguntó ante la obvia reacción del chico.

Bankotsu solo apartó su mirada de ella, la tomó de la mano y la hizo seguirlo en dirección con los demás jovenes… —claro que no…— dijo después de un momento.

"Si lo estas…" se confirmó mentalmente y sonriente lo siguió, la tensión de hace unos minutos había pasado por completo… La tarde pasó rápidamente, Bankotsu trató de enseñar a Kagome ese deporte que a él lo apasionaba, solo que ella no era muy buena, ni Sango tuvo éxito en ello… por lo que decidieron dejarlo así… ella volvía a disfrutar de nadar, hacía ya un tiempo en que no lo hacía, estaba tan acostumbrada a ello, que unas pocas semanas le parecían años de no hacerlo… salieron del mar al ocultarse el sol…

La fogata alumbraba grandemente el lugar, todos se ocupaban en ocasiones de no dejarla morir… Bankotsu y Kagome se mantenían un poco apartados de la multitud, a pesar de la noche el frío nunca se hizo presente, por lo que ambos seguían con poca ropa… ella continuaba con su traje de baño y pareo y él un short blanco fresco y una camiseta ajustada a su firme pecho.

Después de comer algo y tomarse un par de bebidas, el moreno sacó a la azabache de ese lugar… platicaron en esta ocasión de los "detalles" en la casa de Kagome, ya Bankotsu en una ocasión le había dicho que creía que lo mejor fue lo que su tía había hecho, esta vez se lo reafirmó, cosa que molestó a Kagome y optó por terminar la conversación… en ese tema era muy cerrada a otra opinión…

—Bien, entonces hablemos de otras cosas, o… mejor no hablemos— dijo seductoramente atrayéndola de la mano de la cual la mantenía tomada… para unir sus labios a los de ella, habían llegado al conjunto rocoso donde alguna vez estuvieron a punto de hacer el amor.

Kagome simplemente se dejó hacer, correspondió el beso y lo abrazó por el cuello, poco a poco el moreno los ocultaba de la vista de todos, adentrándose a ese espacioso sitio… Bankotsu la recargó en una de las grandes rocas, esta vez la luminosidad no era tan grande, pues la luna estaba menguando, pero para ellos sería más que adecuada…

Kagome se sintió de nueva cuenta aprisionada entre sus brazos… él ayer había cedido, pero hoy no lo haría… la besaba con más intensidad, logrando estremecer a la azabache por completo, toda su piel se erizó… el moreno con una mano recorría el cuerpo femenino casi con fervor, con la otra la mantenía pegada a él… cada vez disfrutaba más el estar con ella, y verla vestida así lo provocaba, lo único malo que hace unas hora le había parecido, era que, él no era el único en observarla; pero ahora no solo podía verla, sino también sentirla… y eso, solo lo haría él, por ello la pasional forma de tocarla. Bajó una mano y evadiendo su delgado pareo acarició su intimidad, en ese momento él besaba su cuello, así que pudo escuchar el profundo gemido que escapó de sus delgados labios…

—Bankotsu… no…— decía intentando hacer acopio de fortaleza.

Él la ignoró por completo, e introdujo dos de sus dedos dentro de su cuerpo… Kagome gimió, si eso continuaba no iba a poder detenerse.

Bankotsu con su mano libre desnudó sus pechos solo para él, dejando caer la parte superior de su traje de baño a la fina arena... y con su boca se apoderó de uno de ellos… Kagome no podía creer la poca fuerza de voluntad que tenía… los labios del moreno probándola, terminaron por hacerla flaquear… con cuidado el ojiazul la recostó sobre la arena, y se colocó sobre ella… la obscuridad parcial y las estrellas que iluminaban el firmamento, fueron los únicos testigos de esa necesitada entrega que ese par de adolescentes se brindaban… las caricias y los besos estuvieron siempre presentes entre ellos... gemidos femeninos y jadeos masculinos hacían audible cuan satisfactoria era para ambos la unión de sus cuerpos… cada vez que el moreno se hundía en Kagome, se sentían más unidos que nunca, era la segunda vez que estaban juntos y la necesidad por permanecer al lado del otro comenzaba a crecer en su interior.

Una vez en su casa Kagome había tomado la decisión de ser ella la que se cuidara, pues en esas dos ocasiones que estuvieron juntos, no tomaron precauciones, ya sabía que le resultaba difícil resistirse ante él, y si habían comenzado una vida sexual activa, debería hacerlo… Con esa idea, durmió…

Al día siguiente y como anteriormente había pensado, le marcó a Kouga, seguía preocupada por su reacción, no se le hacía justo para él volverse a topar de frente con la realidad sin advertencia alguna… le marcó para eso del mediodía, sabía que para esa hora las competencias habrían terminado, pues las premiaciones siempre eran el domingo en la mañana, por lo que ahora debería estar desocupado… no contestó a ninguna de sus llamadas, optó por no insistir, lo haría de nueva cuenta por la noche… obteniendo así, el mismo resultado.

El lunes temprano llegaron a la preparatoria, Kagome había informado al ojiazul de lo que acontecía con su prácticamente mejor amigo… a Bankotsu no le caía muy bien Kouga, pero Kagome sabría qué hacer…

Apenas habían recorrido un tramo de los pasillos que los llevarían a sus salones, Kagome ubicaba visualmente al joven que la había mantenido preocupada por las últimas horas, el ojiazul lo notó, por lo que decidió dejarla sola, no entendía muy bien su interés después de todo solo eran amigos; pero ella siempre había sido así…

—Kouga…— le habló y lo tocó por la espalda…

El chico volteó a verla, extrañamente no había sido tan efusivo al reencontrarse, como solía serlo… no dijo nada, solo la veía atento, su mirada era ligeramente confusa.

—…me da gusto verte ¿Qué tal las competencias…?— preguntó tomándose su tiempo, no quería iniciar la charla con esa noticia.

—Bien… aunque no creo que eso sea de gran importancia… ¿ocurre algo, Kagome?— preguntó secamente, sin despegar sus celestes ojos de la azabache.

Kagome se tensó, Kouga estaba raro, ¿acaso ya lo sabía? Imposible, ¿cómo? Le extraño su trato seco, apreciaba a ese chico, él siempre fue de las personas que nunca la dejó sola a pesar de las circunstancias —¿ocurrir…?— suspiró con pesadez, no había marcha atrás… —a decir verdad… sí.— fijo sus ojos en los de él… Kouga se veía triste.

—¿Bankotsu cierto?— preguntó tomando casi por sorpresa a la joven.

Ella asintió con la cabeza, sus ojos lo veían intrigados, ¿cómo se había dado cuenta? Eso no importaba ahora… —Así es… necesitaba decirte que…— decía, pero él no la dejó continuar.

—Lo sé Kagome…— la tomó por los hombros y suspiró completamente derrotado —no hay nada que pueda hacer o decir, para que me veas de otra forma…— mencionó con la cabeza gacha, parecía algo dicho más para él mismo.

—¿Cómo lo sabes…?— preguntó con cierto temor.

—Ayame…— contestó agriamente, pues la ojiverde, apenas se enteró por voz de Tsubaki, no perdió tiempo en restregárselo a la cara, sabía que algo como eso terminaría por desilusionarlo de Kagome definitivamente…

Ella cerró los ojos, era obvio, ¿quién más…?

—Kagome ¿estás segura?— preguntó y fijó sus ojos en los de ella, buscando alguna duda —es Bankotsu… no creo que sea alguien bueno para ti…

La azabache sonrió confiada —nunca he estado más segura…— dijo aún con el temor de lastimarlo.

—No deseo que pase lo mismo que con el imbécil de…— decía con un dejo de coraje en su voz…

—Son totalmente diferentes… y, yo confió en él, esta vez… de verdad— lo interrumpió, quería decirle que ya sentía algo importante por el moreno, pero seguía considerando sus sentimientos, no quería pisotearlos —… Kouga, lo siento…

El joven la abrazó, tomó su cabeza con una mano y sintió su fresco cabello… aspiró su aroma, se volvía a preguntar por qué no era digno de ella… —no entiendo Kagome… pero si es lo que deseas… — mencionó con pesar.

Kagome se sintió aliviada de cierto modo, aunque su tono triste no le gustaba en lo absoluto, sabía que no le podía pedir felicidad en esos momentos.

—…no creo que pueda verte con él…— agregó el joven, deshaciendo el abrazo.

—¿A qué te refieres…?— se atrevió a preguntar.

—Yo también lo siento, pero creo que por un tiempo debemos tomar distancia…— mencionó viendo su semblante desencajarse, sonrió tristemente. Pero él consideraba ser lo mejor… aunque deseara siempre estar para ella, su orgullo de hombre se lo impedía, tal vez más adelante las cosas cambiarían, pero ahora estaba muy dolido y quizás decepcionado para seguir ahí, al pie del cañón con ella.

Ella solo negó con la cabeza, no era eso lo que deseaba, pero no podía ser egoísta y pedirle que no lo hiciera, Kouga no se lo merecía, ella lo sabía, pero no podía simplemente decidir alejarse de Bankotsu y entregarle su corazón al joven frente a ella, por mucho que se lo mereciera… simplemente Bankotsu se metió en su ser, a pesar del poco tiempo juntos. —Yo… perdóname— pidió volteando su rostro.

—No hay nada que perdonar…— mencionó sonriendo tristemente, la acarició de la mejilla, y se fue de ahí dejándola parada en el transcurrido pasillo.

Antes de entrar al salón Kouga se topó de frente con el ojiazul que ahora tenía aparentemente el corazón de Kagome… Kouga lo vio con coraje, ¿qué diablos tenía Bankotsu, para estar al lado de ella? a cambio el joven de larga trenza le sostuvo la mirada, lo veía sumamente confiado, no parecía burlarse, pero su actitud era retadora, al igual que el otro.

—Más te vale tratarla como se merece…— advirtió parándose frente a él, la postura de ambos chicos era sumamente firme.

Bankotsu mantenía ambas manos en sus bolsillos —mph… eso ya es un hecho— dijo sonriendo de medio lado, a pesar del cariño que Kagome le tenía, él no era un rival para él, no al menos en lo que a la azabache se refería.

Kouga se dio la vuelta parcialmente —sinceramente no veo algo bueno en ti, que puedas ofrecerle…— su voz era seria, lo dijo como un hiriente comentario. Siguió su camino en dirección a su salón.

—La que lo tiene que ver es ella…— dijo antes de que se marchara — por algo está conmigo y no contigo… ¿no crees?— dijo arrogantemente, sonriendo medio lado, viéndolo por un momento detener su marcha, para de inmediato retomarla.

Kouga sabía a su pesar, que sus palabras eran ciertas… por eso no contestó… Kagome no era tonta, con Inuyasha se equivocó, pero sabía que no podía ir de error tras error… por lo que algo tuvo que ver en ese indeseable sujeto, para que haya decidido estar ahora con él…

Kagome seguía a cierta distancia a Kouga, ambos estaban en el mismo salón y se dirigían a dicho sitio, pudo ver la cercanía del joven con Bankotsu, y la aparente charla que tuvieron, por un momento sintió preocuparse, pero cuando lo observó retirarse se tranquilizó.

Bankotsu giró su rostro, topándose con la cálida mirada de Kagome fija en él… le sonrió de medio lado y decidido se acercó a ella, que también se dirigía a su encuentro. La observó para abajo, pues Kagome era más pequeña que él… ella, acarició su rostro y le sonrió, de verdad deseaba que las cosas entre ellos funcionaran.

Bankotsu siguiendo un impulso besó a Kagome, en medio del pasillo, frente a sus salones… Inuyasha veía desde el propio molesto a esos dos, a pesar de haber cobrado popularidad entre las chicas él aún no superaba a Kagome, y sentía que estaba perdiendo el tiempo, mientras ellos dos estaban mejor que nunca aparentemente, Kouga por su parte, los vio por un momento, resignado, después apartó su vista de ellos… pero había otro par de ojos que recién se topaba con esa escena, misma que le parecía sumamente extraña… los profundos ojos de Naraku parecieron cobrar un brillo rojizo ante tal descubrimiento… tal vez sería una buena oportunidad.

CONTINUARÁ…

Bueno aquí quedó otro capítulo más, insisto ya son de los últimos, agradezco de nueva cuenta a quienes siguen la historia y más a quienes se toman la molestia de comentar y dejar sus opiniones, como en el capitulo pasado: AliceSessh Taisho, Sasunaka doki, Day, lady of the west, Fallen Angel, CaFanel, Ranka Hime y Briseida Chiba Taisho, es un gusto tenerte también en esta página :) Gracias a todas... nos seguimos leyendo...