LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, LA HISTORIA EN CAMBIO SI ES COMPLETAMENTE MÍA.

Bankotsu siguiendo un impulso besó a Kagome, en medio del pasillo, frente a sus salones… Inuyasha veía desde el propio molesto a esos dos, a pesar de haber cobrado popularidad entre las chicas él aún no superaba a Kagome, y sentía que estaba perdiendo el tiempo, mientras ellos dos estaban mejor que nunca aparentemente, Kouga por su parte, los vio por un momento, resignado, después apartó su vista de ellos… pero había otro par de ojos que recién se topaba con esa escena, misma que le parecía sumamente extraña… los profundos ojos de Naraku parecieron cobrar un brillo rojizo ante tal descubrimiento… tal vez sería una buena oportunidad.

-23-

Tras haber sonado el timbre que daría inicio a las clases, todos los alumnos entraron a sus respectivas aulas… En el salón del 3-E, donde se encontraba Kagome, prestaban atención a una de las clases de Química, la teoría era todavía más aburrida y complicada para ella, que las prácticas…

Después de que el profesor hubiese anotado algunos de los temas en el pizarrón, los cuales serían vitales en los próximos exámenes, pues el fin de semestre se aproximaba, los alumnos se encontraban tomando anotaciones de los mismos… Naraku observaba atento a la azabache… definitivamente verla ahora con Bankotsu le daría una buena oportunidad de desquitarse de la humillación que había recibido… estando juntos, sería más sencillo, "el tiempo y un poco de suerte…" sonreía, con una mirada completamente penetrante… Kagome sintió la misma clavada en ella; no comprendió el porqué de ello, pero sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, casi al instante retiro su vista del catedrático… volviendo a las anotaciones que llevaba en su cuaderno…

El día escolar pasó rápidamente después de eso… Kagome no le dio importancia a esa forma de verla y sonreír de su maestro, por lo que lo dejó pasar sin más y no lo comentó con nadie… Inevitablemente transcurría el tiempo, para ella pasó sumamente bien; la relación que mantenía con el ojiazul parecía ir cada vez mejor, cosa que no a todos les agradaba… los días en la escuela eran un poco aburridos, las clases cada vez se hacían más pesadas pues los exámenes eran más frecuentes y las tareas cada vez más importantes, por lo que aprovechaban el poco tiempo libre que les quedaba para divertirse y estar juntos…

Después de esos días de ciertos problemas femeninos, Kagome al fin pudo respirar con tranquilidad, pues había estado con Bankotsu en varias ocasiones e imprudentemente no habían sido precavidos, por lo que de inmediato corrigió su error, esta vez sería responsable de su cuerpo, optando así por el uso de pastillas anticonceptivas… le resultó hasta cierto punto bochornoso el comprarlas, pero como Sango le había dicho, sería todavía más difícil afrontar un embarazo a esa edad…

Habían pasado ya 15 días desde que Naraku había visto a Kagome y a Bankotsu juntos y aún no sabía bien a bien, cómo desquitarse de ellos… en esa ocasión él se encontraba en un bar de mala muerte sentado en una de las mesas más retiradas de aquel obscuro lugar; últimamente le había dado por embriagarse casi a diario… pero ese día no pensaba en encontrarse con un viejo conocido…

Con la cabeza agachada ya prácticamente ebrio, levantaba con pesadez la mano, solo para servir torpemente un trago de vino al pequeño vaso de cristal que había sido su único acompañante durante la noche…

—Vaya, tu estado es más deplorable del que suponía…— se burló un hombre parado frente a él.

Naraku alzó molesto el rostro, pero no logró verle la cara, pues tenía la tenue luz en la espalda del inoportuno hombre, cegándolo momentáneamente… —¿quién diablos eres? Y ¿qué es lo que quieres?— habló molesto.

—No esperaba que te olvidaras tan fácil de mí… Naraku…— lo observaba desde su posición.

—¿O-onigumo…?— preguntó dudoso, pues jamás pensó en volverle a ver…

—Mph… no me has olvidado, después de todo…— mencionó y se sentó en una silla frente a él.

Naraku lo observó dudoso —deberías estar en prisión, acaso… ¿te indultaron?— preguntó burlón, pues eso sería imposible.

El otro no hizo más que estallar en una carcajada… —digamos… que decidí privarlos de mi presencia— mencionó burlón, bajando la capucha de la obscura chamarra que en ese momento usaba… dejando ver su rostro casi completamente atravesado por una gruesa cicatriz… Onigumo y Naraku fueron muy amigos durante su adolescencia, ambos se entendían a la perfección pues compartían su apatía por la gente con un status superior al suyo… ambos fueron de clase baja, pero a diferencia de Onigumo; Naraku se preparó, soportando "humillaciones" que eran muchas veces provocadas por su soberbia y altanería… logró así titularse y ejercer como catedrático en varias instituciones privadas, pero su comportamiento con algunos alumnos dejó mucho que desear, por lo que ahora, solo laboraba en el colegio donde Suikotsu era el director… Onigumo por su parte, optó por la vida fácil, logrando así un poder económico considerable, llegó a tener lujos bastante ostentosos, pero como todo lo mal habido no dura mucho, su buena racha terminó, siendo buscado por la policía, debía su fortuna al contrabando de drogas y estupefacientes, por lo mismo terminó tras las rejas con una cadena perpetua; aunque al parecer había logrado evadirla.

Naraku sonrió de cierto modo complacido, platicaron durante largo rato, logrando ambos terminar el contenido embriagante de la botella sobre la mesa…

—Así que sigues entre adolescentes…— comentó el delincuente con una sonrisa siniestra y con una idea cruzando por su mente.

Al parecer a los dos les traería "buena fortuna" ese fortuito encuentro…

Al día siguiente y ya con solo una semana para presentar el trabajo de Historia, en el cual Kagome e Inuyasha formaban equipo había llegado la hora de armar el proyecto, por lo que quedaron de acuerdo en reunirse, ella en un intento por mantener bajo control la situación, le pidió que el trabajo fuese en su casa, después de todo Sota estaría ahí… Inuyasha aceptó, a decir verdad, ya estaba comenzando a dudar que de verdad lo terminaran juntos. Al que no le cayó muy en gracia la noticia fue a Bankotsu, que después de varios minutos terminó por ceder, después de todo, eso ya había sido acordado…

La joven pareja estaba fuera de la casa de Kagome, habían estado juntos desde que salieron de la preparatoria, ya casi eran las 6:00, hora en la que había quedado con Inuyasha…

—Nos vemos mañana…— dijo Kagome, despidiéndose con un pequeño beso.

Bankotsu la sujetó de la cintura y no la dejó separarse… volvía a besarla, estaba consciente del porqué de la prisa de su novia…

—Bankotsu… tengo que cambiarme, Inuyasha no tarda en llegar…— informó apenas dejó sus labios.

—No importa… él puede esperar…— dijo absolutamente despreocupado, sonriéndole de medio lado.

Kagome suspiró cansadamente… —ya hablamos de esto… yo, no quiero problemas…

—¿Problemas?... me ofendes…

—Vamos Bankotsu, te conozco… — mencionó viéndolo a los ojos.

Él no pudo más que seguir sonriendo —bien… como quieras, hasta mañana entonces…— besó su frente, subió su auto y se marchó; Kagome permaneció de pie frente a su casa, viéndolo partir…

Al llegar a una esquina, Inuyasha tuvo que bajar la velocidad de su auto, pues tendría que dar la vuelta para tomar la calle donde se encontraba la casa de Kagome… una vez hecho y antes de poder aumentar la misma, se encontró de frente con el automóvil del ojiazul, que venía de dicho sitio, de eso estaba seguro…

Bankotsu observó a Inuyasha aproximarse extrañamente puntual, sonrió de medio lado y lo vio fijamente, no importaba lo mucho que se esforzara, él confiaba plenamente en lo que tenía con Kagome… Inuyasha por su parte, clavó molesto sus dorados ojos en los azules de Bankotsu, le molestaba esa forma tan "segura" de mostrarse ante todo; si creía que todo lo tenía ganado, estaba muy equivocado, él cometería algún error con Kagome y eso sabría aprovecharlo… Bankotsu nunca fue un tipo dedicado o que se esforzara mucho, por tener o conservar las cosas, como lo había arruinado en el baloncesto, lo haría también con ella; en eso confiaba.

Harto de él, Inuyasha pisó el acelerador y minutos después se estacionó frente a su destino…

Kagome comenzaba a subir las escaleras cuando escuchó el timbre de la puerta sonar…

—Yo abro…— escuchó gritar a su pequeño hermano —Kagome te buscan…— volvió a gritar al pie de las escaleras.

—En seguida bajo…— respondió del mismo modo.

—Pasa…— pidió Sota amablemente, Inuyasha obedeció al instante, agradeciendo con una ligera sonrisa.

Una vez sentado en la sala el peliplata recorrió la habitación con cierta curiosidad… pudo observar las fotografías exhibidas en las paredes del lugar, y una en un buró, la cual sostuvo entre sus manos, en esa fotografía se observaba a una Kagome sonriente, mostrando una medalla dorada, aun con su traje deportivo de natación… sonrió, ésa era Kagome, una linda chica de mirada transparente y completamente cálida, acarició el rostro de la chica sobre el frio cristal de ese portarretrato… "si no hubiese sido el imbécil que fui…"

—¿Y tú… tienes novia…?— preguntó sin problemas Sota, que recién llegaba con un vaso con soda para el invitado de su hermana.

Inuyasha se sorprendió por la pregunta, ¿qué se creía este niño entrometido?, lo observó, él le sonreía grandemente, por lo que bajó su mirada a la misma fotografía —la tuve…— respondió con voz ligeramente débil.

Sota pareció comprender, aunque no todo —debiste quererla mucho…— dedujo, pues el semblante del chico parecía triste.

—Todavía la quiero…— le respondió sin verlo.

Sota quiso cambiarle el tema, y hacerlo olvidar a su novia —yo también tengo novia…— agregó con una gran sonrisa, pues se sentía orgulloso de ello.

Inuyasha alzó la vista —¿no eres muy pequeño…?— preguntó ahora divertido, por el comentario soltado por el niño…

—Ya tengo 8 años…— se defendió —no pienso esperar hasta los 18 como mi hermana para tener novio…— agregó ligeramente molesto.

—Kagome…— mencionó y apretó el objeto en sus manos.

—Sí… aunque al parecer a ella le funcionó bien… pues siempre está de muy buen humor desde que está con Bankotsu…— añadió, sin saber lo que eso le dolió al peliplata.

Inuyasha volvió a colocar el portarretrato en su lugar… —¿fue… su primer novio?— preguntó.

—Claro… Kagome nunca había tenido novio antes de él…— informó con naturalidad, dejándose caer en otro sofá.

El ojidorado sonrió tristemente… ni siquiera fue importante para Kagome, como para mencionarlo a su familia…

—¡Terminé!... disculpa la espera, pero necesitaba cambiarme…— mencionó apresurada la chica una vez en la sala.

—No hay problema… ¿comenzamos?— preguntó serio Inuyasha, poniéndose de pie.

—Claro… mmm, aquí podremos trabajar…— no quiso pasarlo a su habitación. De forma rápida retiró el arreglo floral que adornaba la pequeña mesa de centro.

Inuyasha se encogió de hombros, y tomó su mochila, sacando el material que había reunido, se sentó sobre la alfombra. Ella de igual manera, solo subió por su portátil, en caso de necesitarla y bajó con su material… Kagome optó por colocarse un fresco vestido rosa, después de desprenderse de su uniforme… andaba descalza por la casa.

Una vez los dos sentados de frente, Kagome le pidió a Inuyasha que le mostrara el material que había conseguido, se dedicó durante un buen rato a ver qué era lo que iban a usar de cada uno y la mejor manera de armar el proyecto, procuraría que no se llevaran mucho tiempo en ello… él por su parte, hacia lo mismo, los dos parecían atentos y dedicado enteramente a su trabajo… Sota había subido a su habitación a hacer sus propias tareas y ver televisión, de vez en vez bajaba por agua o alguna cosa que comer…

—Así que ni siquiera supieron aquí en tu casa, que fuimos novios…— soltó de pronto Inuyasha con coraje contenido, rompiendo el silencio en el que se encontraban y sorprendiendo a Kagome por su afirmación.

—¿Perdón…?— creyó escuchar un reclamo en esa frase.

—No fue tan importante como para mencionarlo siquiera…— de nueva cuenta dijo, ya con más coraje en su voz.

Kagome se molestó, estaba indignada… ¿Cómo se atrevía a reclamarle? Hizo un gran esfuerzo por controlarse, no tenían ni una hora en el trabajo, y debían terminar, eso ahora era lo importante… inhaló y exhaló aire, tratando de controlarse…

—Dime Kagome… no significó nada para ti…— a Inuyasha lo mencionado por Sota lo molestó, más que molestia, quizás lo decepcionó; pues fue la primera persona en Kagome y confiaba todavía ser el único, esperaba al menos ser reconocido como su primer novio.

Kagome lo miraba, sabía del carácter cambiante del ojidorado, pero no tenía sentido pelear, no ahora…

—¿Y qué esperabas…?— habló con cierto coraje, moderando su voz, viéndolo fijamente —que te presentara como mi novio, para después enseñarles la fotografía que nos tomaron, y ser reconocido por todos como el hombre que arruinó lo que yo era…— ahora ella era la que reclamaba.

Inuyasha cambió su semblante —claro que no Kagome…— apagó su voz —jamás quise dañarte…— intentaba poner en claro su punto, necesitaba estar de cierto modo bien con ella —… pero a mí, nunca me presentaste como tu novio, ni siquiera me dejaste saber dónde vivías…

—Tú ni siquiera supiste por lo que yo estaba pasando en el tiempo que duró nuestra relación…— dijo con un poco de resentimiento, soltando el lápiz que tenía en sus dedos, y prestando toda su atención a la conversación, esta vez pensaba dejarlo claro.

—¿Y cómo iba a saberlo?— reclamó —siempre me mantuviste al margen de tus cosas…— la veía molesto, tampoco la iba a dejar culparlo de todo, cuando ambos fallaron de cierto modo.

Kagome pareció comprender, él tenía razón, varias veces insistió en conocer a su familia, pero ella siempre se negó hasta que las cosas mejoraran… y nunca ocurrió —tienes razón…— aceptó su punto —…pero aun así, las cosas pasaron de ese modo porque así lo creí conveniente, lo siento… pero no te pensaba contar lo que en ese entonces era un gran problema para mi… nos estábamos conociendo…

—Y supongo que Bankotsu lo conocías de mucho, o él tampoco sabe toda esa historia…— volvía a reclamar, se sintió excluido por lo dicho.

Kagome bajó su mirada, recordando lo dolorosos que fueron aquellos días… —él siempre estuvo conmigo…— dijo sin pensar.

—¿A qué te refieres…? ¿Tú y él estaban juntos desde que éramos novios?— preguntó más que molesto, levantándose un poco, para verla más de cerca.

—¡No!— dijo apresuradamente —él solo estuvo en el momento preciso, cuando yo necesitaba apoyo… fue mera casualidad… — dijo tranquila y le contó a grandes rasgos lo que había ocurrido con su madre y su tía, como ahora su familia estaba separada y lo que para ella significó el apoyo de Bankotsu en esos momentos, como recibió consuelo, por decirlo de alguna forma, de quién menos lo esperaba… —y el día que pensaba decirte lo que había ocurrido…— hizo una pausa para verlo a los ojos; Inuyasha escuchaba con gran atención todo lo que Kagome le decía —…pasó esa desagradable situación de la apuesta, la fotografía y todas las miradas sobre mí… no tienes idea de los problemas que eso me acarreó— no tenía caso contarle lo de Naraku, ya no.

—Kagome yo no lo sabía… de haberlo hecho tal vez…— hablaba muy despacio, se sintió un tonto y ajeno a todo lo que ella pasó, y él nunca le prestó la suficiente atención, tal vez si hubiese insistido…

—Tú no sabes lo que yo pasé… cómo me sentí… no tienes ni idea Inuyasha…— reclamó con coraje, ¿quién se creía él por reclamar por no ser reconocido como su primer novio? Si ella había pasado por tantas cosas, y por causa suya.

—Perdóname… pero te repito, no fue mi intención y yo no tomé esa fotografía… debe haber alguien más en esto…— agregó, pues ninguno de los dos se había tomado el tiempo de investigar, aunque tal vez nunca lo sabrían.

—Eso ya no importa, el daño está hecho… ahora solo te pido que lo entiendas, respetes mis decisiones y mi relación…

—Quieres que acepte tu noviazgo con el imbécil de Bankotsu…— sonrió agriamente, definitivamente Kagome no entendía lo que le estaba pidiendo… —por favor Kagome… no creo que él sea alguien que te merezca a su lado…— dijo de manera arrogante.

—No me importa lo que me digas… todo el mundo podría oponerse o ver mal lo nuestro, y a mí me tendría despreocupada… yo sé que lo quiero y estoy muy bien con él… no necesito otra cosa, ni la aprobación de nadie— finalizó muy segura y harta de que le dijeran tales cosas.

—Con que pasión lo defiendes…— volvía a molestarse —pero estoy seguro que tarde o temprano te va a fallar…

—Te equivocas, Bankotsu es una persona muy leal, y confió plenamente en él… ahora; ¿podemos dejar el tema y continuar?— preguntó mirándolo a los ojos, fastidiada de explicarle y no ser comprendida, obviamente.

—Claro…— aceptó todavía molesto, al menos hablar era un avance, ya el tiempo le daría la razón.

Eran cerca de las 10:00 p.m., no habían terminado de armar el proyecto, Tsukiomy había llegado de trabajar y les había preparado la cena, optaron por dejarlo hasta ahí, ya estaban hartos de tanta información doble, pues casi habían conseguido lo mismo en sus investigaciones, tendrían que dejarlo para otro día de esa semana, pues tenía prácticamente el tiempo encima…Kagome tuvo que invitarlo a cenar en su casa, después de todo, era lo apropiado…

La cena fue amena, Sota y Tsukiomy los acompañaron, Inuyasha le había parecido muy agradable a la joven mujer, y a Sota también le caía bien, aunque seguía teniendo preferencia por su molesto cuñado… Kagome comió prácticamente en silencio, esa situación la incomodaba únicamente a ella, de hecho ya le era pesado cenar con su tía y ahora Inuyasha… eso era más de lo que necesitaba, por suerte el teléfono sonaba, dándole una excusa para retirarse…

—Yo contesto…— dijo de apresurada.

—No, lo haré yo…— y Sota corrió rumbo al ruidoso aparato. Kagome suspiró cansadamente. —Es para ti hermana…— dijo solo segundos después de contestar. —Al parecer tu novio no puede estar sin saber de ti…— dijo burlón el niño, acercándose de nueva cuenta al comedor.

Kagome se levantó apresurada, agradeciendo poder retirarse del sitio —con permiso…— se disculpó y se retiró con prisa.

Inuyasha la observó partir, se pudo dar cuenta de lo incómoda que se encontraba, pero lo que más le hartó era el hecho de que Bankotsu la "molestara" si hace apenas unas horas estaban juntos.

Kagome tomó la llamada en la sala, estaba recostada en el mueble… le informó sobre qué tal le había ido en el trabajo y que Inuyasha aún se encontraba ahí, cenando… hecho que no molestó mucho al moreno, pues ahora Kagome estaba conversando con él en lugar de esta sentada cenando al lado del peliplata, lo que le dejaría claro la preferencia de la chica.

Hablaron cerca de 20 minutos, tiempo suficiente para que en el comedor terminaran de cenar, Inuyasha se despedía del resto de los integrantes de la familia… él pasó de largo por el lugar donde Kagome se encontraba, pretendía marcharse sin decir nada, incluso había tomado su mochila, pero Tsukiomy llamó la atención de su sobrina…

—Querida, creo que deberías despedir a tus invitados…— sugirió a la joven acercándose a ella.

Kagome segundos después finalizó su llamada y despidió de manera seca a Inuyasha.

—Bien pues como no terminamos, supongo que tendremos que hacerlo otro día…— dijo una vez parada en la calle, estando solos los dos.

—Eso es un hecho… ¿mañana?— preguntó, estaba dispuesto a quitarle otro día a Bankotsu el estar cerca de Kagome.

—Mmmm… pues sí, supongo que mientras más rápido terminemos mejor…— aceptó sin ninguna objeción. —¿Entonces… aquí?— preguntó dudosa, temía que no se hubiese sentido cómodo.

—Claro, hasta mañana…— y se despidió de un beso, que pretendía ser un beso en la mejilla, como formalidad, pero terminó en la comisura de los labios. Kagome se sorprendió, eso bien se pudo mal interpretar.

—¡Inuyasha!…— se quejó, alejándolo de ella.

Él solo sonrió complacido —hasta mañana Kagome…— y se retiró, de inmediato ella entró a su casa.

No le dio más importancia al asunto, ayudó a recoger y lavar los trastes sucios, después subió todo el material que habían dejado regado en la mesa de la sala hasta su cuarto… suspiró cansada, viendo que aún habían cosas pendientes con relación a esa tarea; cerró los ojos y giró, encaminándose al baño, se daría una relajante ducha antes de dormir, pues ya era tarde…

Una vez recostada en su cama, casi a punto de quedarse dormida, Kagome se quedó pensando en la plática que tuvo con Inuyasha… fue lo mejor; el hecho de contarle las cosas, que supiera qué fue lo que pasó durante ese tiempo, que si bien reconocía que no todo fue culpa de él, las cosas pasaron porque así tenían que pasar, y esperaba que él comprendiera que no es algo irracional lo que tiene con Bankotsu… él había estado con ella en momentos sumamente difíciles, y ahora se sentía mejor que nunca a su lado… eso, lo tenía que aceptar, y dejar atrás lo que ellos alguna vez tuvieron, en definitiva las cosas funcionarían mejor… no esperaba que fueran grandes amigos, pero al menos dejar la tensión de lado.

A la mañana siguiente la misma rutina, llegó a la preparatoria con Bankotsu a su lado, por el camino habían tenido una pequeña "discusión" que a Kagome más bien le parecía una mínima escena de celos, pues al ojiazul no le pareció en lo absoluto que esa tarde la azabache en vez de estar con él, como solían hacerlo, estuviera de nueva cuenta con el imbécil de Taisho…

—No te enojes…— dijo viéndolo con ojos suplicantes, mientras se mordía el labio inferior, contenía una sonrisa, misma que sabía molestaría aún más al orgulloso joven.

—Dijiste que solo sería un día… ayer— aclaró molesto, viéndola a los ojos.

—¿Y qué quieres que haga?... los dos teníamos el mismo material… no es tan sencillo— se defendió —intentaré que hoy quede listo… lo prometo— añadió.

—Intentar no es suficiente…

—Bien… ¡hoy estará terminado!— mencionó divertida.

—No es gracioso Kagome…— dijo serio, siguiendo su camino.

—¡Oye!— le gritó —no te enojes…¿Bank…?— dijo llegando a su lado.

Bankotsu detuvo su marcha, se giró, quedando de frente —¿quién te dijo que estoy enojado?— preguntó sonriendo de medio lado, tomándola de la cintura y pegándola a su cuerpo. No tendrían problemas solo por Inuyasha.

Kagome sonrió, sí, definitivamente ya se le había pasado la molestia… —pues… yo…— decía, Bankotsu seguía poniéndola nerviosa a pesar del tiempo que tenían juntos.

El joven sonrió satisfecho, viendo el ligero sonrojo en el rostro de su novia, besó a Kagome de manera dulce, estaban ya en uno de los pasillos de la preparatoria… varios alumnos los pasaban de largo.

Sara los veía sumamente frustrada, no había podido reclamarle nada a Kagome, aunque tal vez sería mejor no hacerlo, no sabía bien como separarlos, pues conocía a Bankotsu, y no era nada tonto como para caer en una trampita de adolescentes, tendría que ser algo grande, importante, pero ¿Cómo conseguirlo? Sola no podría, eso lo tenía claro… el colmo era que mientras más pasaba el tiempo, el "amor" y la confianza entre ellos crecería, logrando así hacer casi imposible su todavía inexistente plan… ¿quién? ¿quién la ayudaría con esto? "maldita sea…" y al igual que los demás siguió su camino, segura que eso no se quedaría así…

Para esos momentos abría con pesadez los ojos Naraku, después de la tortuosa noche que había pasado, todavía sentía esa sensación en su cuerpo de embriaguez total, sabía bien que el día de hoy no tenía que impartir clases, por lo que pudo darse el lujo de llegar muy de madrugada a su pequeño y obscuro departamento.

Sonreía frívolamente, sí, la idea de Onigumo definitivamente le había gustado… tendría que andarse con cuidado, pues no quería ser relacionado con un prófugo de la justicia, pero le sacaría el mayor provecho a su "vieja amistad"… aunque tal vez, solo lo usaría para su beneficio y después tomaría la recompensa que seguramente ofrecerían por su recaptura… nada podría salir mal, por fin llegaría el momento de cobrarse todas juntas, toda esa gente que lo había humillado se las pagaría… y Bankotsu aunque sería de los últimos, sería de los que más sufriría, y él pensaba disfrutarlo desde la primera fila. No había nada que lo moviera con mayor placer, que la venganza.

Del otro lado de la ciudad, en la preparatoria, las clases transcurrían normalmente… de las personas que aparentemente lucían más contentas era Ayame, pues tenía tiempo reuniéndose con Kouga para el trabajo de Historia, ya que fueron los únicos ausentes por las competencias, los habían puesto juntos.

Esta vez Ayame se había tomado el tiempo necesario para ir despacio, había cambiado la "táctica", sabía perfectamente que a Kouga no le gustaba que se le insinuara, y ahora que había logrado de cierto modo quitarle la mala disposición que le tenía, pues realmente la detestaba después de que era siempre ella la que le tenía que hablar mal de Kagome y no solo eso, siempre siendo hiriente a lo que el rechazo de la azabache representaba en él… Esta vez juraba que poco a poco se lo ganaría y todo lo que había hecho por estar a su lado valdría la pena.

El chico por su parte la toleraba, había algo en Ayame que no lo dejaba confiar en ella… sabía que la mala voluntad que siempre le tuvo a Kagome la hacían actuar de esa manera poco aceptable; pero por ahora tendría que seguir trabajando de manera agradable con la misma, aunque no pensaba darle pie a que pensara que algo más podría pasar entre ellos. Ella sencillamente no era su tipo.

CONTINUARÁ…

Bueno aquí quedó este capítulo… espero haya sido de su agrado, gracias a quienes leen y más a las chicas que se toman la molestia de comentar: Briseida CT, Sasunaka doki, Axter, Day, lady of the west, MichMS y a Orkidea16 que es nueva lectora del fic… saludos, y nos leemos el próximo viernes

Bien como ya se va a acabar ya viene por ahí adelante el castigo para Ayame, y las maldades todavía de otros…