LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA…
CAPITULO CON LEMON...
Kagome sonrió —supongo que nada...— respondió; pero aun así, sentía que algo andaba mal… deseaba simplemente estar exagerando las cosas y que todo fuese producto de su imaginación…
-25-
Bankotsu en cambio, dejó el inconveniente de lado, y así cada uno inició su día escolar… Pasadas algunas horas Kagome dejó de darle importancia al asunto, aunque la mantuvo pensativa durante un tiempo.
Ya para la hora del almuerzo todo parecía aparentemente normal, todos los alumnos estaban más que relajados, por lo que era común escuchar carcajadas por cualquier parte donde se reunieran los mismos…
—Dime Sango… ¿pensaste en lo que Miroku te propuso?— preguntó pícaramente Kagome, a la chica que se encontraba sentada en el césped frente a ella mientras comían.
—Sí, creo que no iré con él… ya sabes, mejor sola…— informó, sin darle mucha importancia al asunto, encogiéndose de hombros.
—No digas eso…— rio ante su comentario —Miroku podrá ser un "conquistador", pero no es un mal chico…— aseguró.
—Como sea…
—Todavía tienes hasta el lunes para pensarlo ¿cierto?
—¿Pensar qué?— preguntó el moreno que recién llegaba, y se sentaba detrás de la azabache, abrazándola por la espalda.
—Nada… cosas de chicas…— respondió apresurada Kagome, pues sabía que la opinión de Bankotsu poco ayudaría a que Sango aceptase ir con Miroku al baile.
El ojiazul volteó a verla con el ceño ligeramente fruncido, y optó por no darle importancia —como digas…
—¿Y Jackotsu? Creí que estaban juntos…— preguntó Sango, pues le extrañó verlo llegar solo.
—Yo que sé… supongo que detrás de algún chico, ya lo conoces…— contestó desinteresadamente.
—Bien, como no quiero hacer mal tercio… los dejo chicos— informó sonriente, se levantó y se fue, dejándolos solos en uno de los jardines del colegio.
—Creo que es la primera vez que no pretenderá interrumpirnos…— mencionó el ojiazul viéndola partir.
Kagome sonrió ante su comentario —¿todo bien…?— preguntó pues había tardado en llegar.
—Claro… aunque…
—¿Aunque?
—Hoy tendrás que regresar con Sango, tengo algo importante que hacer y no puede esperar... ¿no te molesta?— preguntó viéndola a los ojos.
—Por supuesto que no… ¿todo está bien?— volvió a preocuparse.
—Mph… todo está bien…— afirmó con una sonrisa confiada.
El chico buscó recargarse en el árbol, bajo cuya sombra permanecían, atrajo consigo a Kagome... quedando así ella frente a él.
El joven sonreía complacido, mientras la veía contener los nervios que aún le seguía provocando… acarició su rostro y lo atrajo al suyo, la besó al principio despacio, sin prisa, al mismo tiempo que la tomaba de la cintura pegándola a su cuerpo, al hacer esto volvió más pasional el beso… Kagome sintió ese beso volverse demandante, lo correspondió completamente, no les importó que alguien los pudiese ver, o incluso algún profesor los llegara a amonestar por dar esos "espectáculos". El ojiazul recorrió la mano de su cintura hacia arriba, llegando uno de los pechos de la colegiala, donde se detuvo a acariciar suavemente el mismo…
—Bank…— se quejó Kagome y se separó solo un poco de sus labios, lo veía apenada.
—¿Qué?— preguntó sonriendo de medio lado.
—A-quí no…— mencionó, volteando a ambos lados.
—No importa…— contestó y volvió a besarla y a acariciarla. Bankotsu sabía bien que esos sectores por estar algo alejado de los edificios del colegio no eran tan concurridos.
Dejó su boca, para recorrer con sus labios y lengua el níveo cuello de la joven, escuchando casi en sus oídos los suspiros que Kagome dejaba libres, nunca soltó su pecho, y ahora lo apretaba con un poco más de fuerza, para después buscar abrir solo un poco su blusa escolar y acariciarlos bajo esta. Al lograrlo y evadir también su sostén, se pudo dar el gusto de sentir la suave y ya ardiente piel de Kagome, junto a su endurecido pezón… ella intentó contener un gemido, aunque no lo logró… esto solo logró excitar más al moreno, que juraba en cualquier momento perder el control y tomarla ahí mismo… pues la resistencia que ella ponía, lejos de detenerlo como pretendía, solo lo incitaba a seguir adelante.
—Bank…— lo nombró, casi como súplica.
Él ignoró eso por completo… sujetándola por la cintura, la pasó sobre sus piernas, para finalmente recostarla en el verde césped y colocarse sobre su delgado cuerpo…
—Bankotsu… — dijo esto como más como un gemido, sintiendo la fresca boca del moreno dirigirse a su pecho, ya casi completamente expuesto ante él… al mismo tiempo que lo apretaba de los hombros… ya no sabía si quería que se detuviera.
Cuando el moreno consiguió introducir su endurecido pezón a su boca y recorrerlo con su lengua, Kagome dejó de pensar… se arriesgó al igual que él a solo sentir. Aunque intentara detenerlo, no podía, sencillamente Bankotsu la envolvía en esas placenteras sensaciones… El ojiazul estaba completamente excitado… frotaba su ya erecto miembro contra una de las piernas de la azabache, nada antes vivido se comparaba con estar así con ella.
Justo en esos instantes y para su poca fortuna el timbre sonaba, rompiendo la absoluta concentración de la azabache… misma que abría los ojos y despacio lo separó de ella…
—Te-nemos que irnos…— informó con la voz entrecortada, mientras se sentaba y comenzaba rápidamente a abotonar su blusa.
—No Kagome…— dijo el moreno, pretendiendo volver a tomar sus labios.
—Basta ya, Bankotsu…— reclamó risueña la azabache, y antes de que él pudiera evitarlo se puso de pie —vámonos— le ofreció su mano.
El ojiazul suspiró resignado y bajó su cabeza con los ojos cerrados… maldita sea, tenía una gran erección, imposible de pasar desapercibida —ve tú, enseguida te alcanzo…— pidió sin voltear a verla.
Kagome lo veía extrañada, pero prefirió no preguntar, después de todo tendría que correr para llegar antes que el profesor… en medio de su trayecto, comprendió el porqué de la decisión del moreno… dibujándose una sonrisa en su rostro.
…
Después de eso, las clases pasaron rápidamente, ya no había mucho por estudiar, después de todo sería solo retomar algunos temas ya vistos… y enfocarse a algunos proyectos las personas que habían salido mal en calificaciones, y ese, no era su caso…
En uno de los cambios de profesores Miroku se acercó a Kagome para preguntar por Sango… incluso después de insistir demasiado logró que le prometiera que le ayudaría a que la castaña fuese con él al baile… la azabache logró ver gran interés en el joven de pequeña coleta, cosa que nunca antes había visto… lo que le causó cierta ternura y terminó por convencerla… aunque no presionaría a Sango en lo absoluto, después de todo la decisión debería tomarla ella.
Algo que también notó fue que este día Ayame lucía apagada, decaída, triste… no se acercó, puesto que la ojiverde había dejado más que claro que no la quería cerca… lo más triste a su parecer era que ahora estaba completamente sola, Tsubaky se sentaba delante de ella, pero ni siquiera se tomaba la molestia de voltear a verla… cuando ella era, por decirlo así, rechazada por sus compañeros, nunca se vio tan sola como en esos momentos lo estaba Ayame. Solo esperaba que eso fuese algo pasajero, una pequeña depresión adolescente o algo así.
…
Al finalizar las clases Kagome no tuvo tiempo ya de ver a Bankotsu, al parecer "el asunto importante", si lo era tanto para ni siquiera despedirse.
Una vez en su casa, no tuvo mucho que hacer, por lo que ayudó a Sota con algunas tareas… por qué él todavía estaba en la etapa de exámenes y trabajos para aumentar sus calificaciones. El niño parecía muy motivado desde la vez que vieron a su mamá, y trataba de dar su mejor esfuerzo en todo. A Kagome la enternecía verlo esforzarse de ese modo.
…
Otro día más iniciaba… el sonido del despertador cada vez se hacía más molesto… Kagome abría los ojos con pesadez, y sin muchos ánimos se levantaba, ya tenía colgado un uniforme limpio y las cosas de la prepa listas en su mochila, se encaminó al baño y tomó una tibia ducha… se tomó su tiempo, disfrutó de enormemente esa grata forma de terminar de despertar.
Con algo de prisa secó su cabello y se vistió, el uniforme le sentaba muy bien, marcaba su delgada cintura y lo abultado de sus pechos… esta vez incluso ella reconocía por primera vez que dicho uniforme le agradaba, se maquilló ligeramente como acostumbraba, tomó sus cosas y rápidamente bajó las escaleras, pensaba en prepararse algo de desayunar, pero su tía ya les había preparado el desayuno, así que no tuvo más remedio que acompañarlos… después de unos momentos y hecho todo lo que tenía pendiente, salió de su casa, dispuesta a ir con Sango, pero se sorprendió un poco al ver el auto de Bankotsu estacionado al frente de su casa.
...
Bankotsu había llegado con suficiente tiempo a la casa de Kagome, por lo que decidió esperar a que saliera por si sola… permanecía en el interior de su auto, sentado, pensativo… una vez que la vio salir, bajó del coche y se encaminó directo a ella.
—Hola… no creí verte…— mencionó con una sonrisa, apenas lo tuvo enfrente.
El chico ni siquiera le contesto, la tomó de la cintura y besó sus labios, sorprendiendo así a Kagome, misma que se sintió aprisionada fuertemente por los brazos masculinos.
—¿Y por qué no?— preguntó quedamente, apenas dejó sus labios.
—P-porque no quedamos en na-da— respondió simplemente, intentando hablar lo más normal posible.
—Siempre paso por ti, no veo por qué hoy sería diferente…— mencionó deshaciendo el abrazo, se giró para abrir la puerta del coche y ofrecerle a pasar.
Ella sonrió… entró al auto, una vez en el mismo el chico puso en marcha el vehículo… tras varios minutos de camino ninguno decía nada, Kagome volteaba de vez en vez a verlo… la mirada de Bankotsu parecía perdida en el camino, iba extrañamente serio…
—Este no es el camino…— mencionó extrañada la chica, al percatarse que el moreno giraba en una avenida que solo los alejaría de su destino.
—Hoy no iremos a clases…— informó sonriendo de medio lado, apenas volteando a ver a Kagome.
—¿A qué te refieres…? ¿A dónde vamos?
—No preguntes… ya no hay exámenes, y nos podemos tomar el día libre…— mencionó despreocupado, encogiéndose de hombros.
Ella lo veía dudosa… Bankotsu seguía actuando extraño, después de unos momentos, creyó reconocer hacia dónde los dirigía… habían pasado la casa de Jackotsu… por lo tanto…
—¿Esta es tu casa?— preguntó al ver que Bankotsu oprimía el botón de un pequeño control que tenía en el auto, e inmediatamente se abrió la puerta de la cochera de dicho sitio.
Él solo asintió con la cabeza —Tsuikotsu está en la escuela…— agregó, pues la notó nerviosa.
Una vez adentro, ambos bajaron del auto… la cochera tenía suficiente espacio hasta para tres vehículos, la casa era bastante grande… a Kagome le extrañó ver otro coche en el interior, le pareció familiar, pero no supo reconocer de dónde.
Bankotsu la tomó de la mano y se dirigieron a una pequeña puerta de madera, la misma que pasaron, no era la puerta principal de la casa, era una secundaria, que les daba acceso a un pasillo, mismo que llegaba a la estancia del lugar —¿quieres comer algo?— preguntó el moreno una vez ahí.
—No…— contestó de inmediato, prestaba atención al lugar, aunque sin ser demasiado obvia —acabo de desayunar…
La estancia tenía dos entradas, una de ellas era por dónde ellos habían ingresado, la otra, era la entrada principal de la casa… habían varias plantas decorando el lugar, un cuadro de algún hermoso paisaje en una de las paredes del sitio, le daban un toque sobrio, pero sin llegar a ser aburrido… el piso parecía de mármol, aunque no estuviera segura.
—Vamos…— la llamó el moreno, adentrándose al lugar, por un espacioso corredor, a uno de los costados se encontraba la sala, grande y elegante, con una chimenea para darle un toque clásico… del otro lado sería el comedor, con espacio suficiente para albergar a más de 10 personas… algo grande para dos hombres que viven solos, eso le pareció a Kagome…
—Pero que haces aquí Bankotsu…— se escuchó una voz femenina, salir de lo que parecía ser la cocina…
—Aquí vivo…— respondió irónicamente el chico, sin inmutarse por su presencia.
—Sabes a lo que me refiero… deberías estar estudiando…— volvió a escuchar Kagome, sin ver todavía de quién se trataba… ahora sabía de dónde conocía ese auto, reconoció a la perfección esa voz —¿Kagome?— preguntó la joven mujer, que por fin se mostraba ante la chica.
—Coach…— saludó sumamente apenada.
—Espero que este niño no te pegue sus malas costumbres…— mencionó simplemente, con una sonrisa, pues notó lo incómoda de la situación para su anterior discípula.
—Eso no es tu incumbencia…— habló el moreno, adelantándose a la azabache, quién parecía sorprendida por lo escuchado.
—Tan amable como siempre…— ignoró su comentario —en fín… debo irme— informó, entregando el vaso de jugo que tomaba al engreído chico.
—Coach… sobre esto…— habló antes de que se marchase.
—Descuida… yo no los he visto…— dijo sencillamente —pero que no se les haga costumbre…— finalizó giñándole un ojo.
—Etto… no— dijo completamente roja.
—Por cierto… aunque no lo parezca, es un gran chico— agregó antes de girarse y abrir la puerta.
Bankotsu rodó los ojos fastidiado, y Kagome sonrió timidamente.
—Me dio gusto saber que estaban juntos Kagome… confío en que te sepa valorar— habló sinceramente la mujer de enigmáticos ojos carmín.
—Bien, es hora de irte…— agregó el ojiazul.
—Y eso hago… se cuidan Bankotsu…— añadió antes de cerrar la puerta y partir.
—¡Qué vergüenza!... ¿sabías que estaba aquí?— mencionó cubriendo su enrojecido rostro.
—Si, no tiene nada de malo… es la novia de mi hermano, y algunas veces duerme en la casa…— comentó sin darle mayor importancia.
—¿Novia?—Kagome se sorprendió… nunca se imaginó siquiera que ella tuviera novio, menos que fuese el director de la preparatoria… aunque eso explicaba la forma tan familiar de Bankotsu al tratarla.
—Desde hace un par de años, pero eso no importa… ven…— la tomó de la mano y se encaminó a las escaleras, mismas que se encontraban detrás de él… comenzaron a subir y estando a la mitad…
—No creo que sea buena idea…— mencionó Kagome, deteniendo su marcha… pues "ser descubierta" por Kagura, la puso nerviosa.
Bankotsu suspiró cansado… —vamos Kagome…— le dijo, bajando un par de escalones y colocarse a su altura —te necesito…— le confesó al oído, pegándose a su cuerpo completamente, y acariciando sus desnudas piernas.
Ella cerró los ojos por el contacto… de pronto sintió los labios del moreno recorrer hambriento su cuello, haciéndola con esto gemir involuntariamente… las manos del chico parecían querer recorrerla completamente, una se encontraba en sus muslos y la otra sobre su pecho, dicho acto solo le demostraba la veracidad de sus palabras…
—Bank… espera…— trató de controlar su voz y su respiración — alguien podría…
—Estamos solos… — informó el joven, pues Kagura era la única en la casa… las personas que se encargaban de la limpieza ese día no iban… —ven…— volvió a pedir, tomando su mano, y obligándola a seguirlo.
Al llegar a la segunda planta por esa escalera en forma de "U" había un pasillo largo, con varias puertas a cada costado, las paredes era de un color beige dando luminosidad al espacio… un par de mesitas con espejos colgados centímetros arriba de las mismas, con floreros decorándolas, definitivamente, el toque femenino que Kagura le daba al sitio, pues dudaba que fuera debido a alguno de los dos varones. Bankotsu pasó de largo un par de puertas y abrió la última del lado izquierdo, dejando pasar primero a Kagome…
Ella entró sin mucha prisa, sabía bien lo que el moreno pretendía y ella en su interior quería lo mismo, aunque deseaba también conocer el lugar donde él dormía y conocer así más de él… la habitación era grande, su interior al contrario de la casa, estaba pintada de un verde obscuro, haciéndola ver un tanto intrigante… Bankotsu abrazó por la espalda a Kagome, dispuesto a no perder tiempo, y con sus manos recorría el vientre plano de la chica, subiendo a sus abultados pechos… pero la atención de Kagome la tenían esos trofeos exhibidos en las dos paredes de una esquina de esa habitación, eran demasiados y atrajeron su vista inmediatamente al entrar…
—¿Todos son tuyos…?— preguntó de pronto, interrumpiendo al joven.
—Si… algunos son muy viejos…— mencionó sin interés, pretendiendo volver a lo que hacía, pero Kagome se apartó de él, para observar más de cerca esos objetos… habían muchos, junto a varias fotografías de él y sus equipos de baloncesto.
—¿Por qué dejaste de jugar Bankotsu?— pregunto con sin voltear a verlo.
Él se rascó un poco desesperado la cabeza, no la trajo para ver esas cosas… —solo son tonterías…
—Te gustaba mucho— afirmó, pues varias ocasiones lo vio jugar y de verdad parecía disfrutarlo.
—Ahora hay algo que me gusta más…— mencionó con una sonrisa sugerente, parándose delante de ella, y captando su entera atención…Ella le sonrió y acarició su mejilla.
—Por cierto… tengo algo para ti…— dijo separándose de ella y se dirigió hacia el escritorio que estaba a un costado de una gran ventana con vista a la calle.
—¿Un obsequio?— preguntó risueña.
Él solo asintió, abrió el primer cajón y de inmediato sacó una pequeña cajita negra, de la cual rápidamente se deshizo, quedando con el brillante objeto en su mano. —quiero que lo uses…— le dijo viéndola a los ojos, tomando su mano y colocando sin permiso aquel anillo —y que pase lo que pase, nunca te lo quites…—su tono de voz era serio, parecía muy formal en su petición…
—¿Pase lo que pase?...— preguntó —…comienzas a preocuparme…—añadió sin ver siquiera su mano, su vista estaba fija en el rostro del ojiazul.
—Solo promételo…
Kagome bajó la mirada, y se sorprendió por lo que vio… —yo… no puedo aceptarlo…— dijo sin salir de su asombro.
—¿De qué hablas…?— preguntó abrazándola por la cintura, y guiándola a la cama.
—Es solo que… parece muy valioso… no puedo…— dijo pues el anillo en su dedo anular derecho de verdad era hermoso y se notaba que era de un valor considerable… parecía ser oro, pero estaba dividido en tres franjas las dos de las orillas, estaba segura que eran pequeños diamantes que lo recorrían en toda su circunferencia… y en la parte del centro intercalados del mismo modo, pequeños diamantes blancos con los que parecían ser unos extraños diamantes azules, semejantes al color de ojos del moreno, el brillo del mismo era espectacular.
—Lo es… y ahora es tuyo…— habló antes de besarla, ya estando al pie de la cama… —promételo Kagome…— pidió sobre sus labios y sus azules ojos fijos en los chocolates de la chica.
Su tono de voz suplicante la hizo cambiar de opinión —te lo prometo…— ahora fue ella, quien tomó sus labios.
Las manos del moreno recorrían la cintura, cadera, incluso el firme trasero de la azabache… dejó su boca, para besar y succionar ligeramente su cuello… —necesito que confíes en mí… siempre— dejó de lado lo que hacía, parecía ligeramente preocupado, quería que ella lo hiciera, que confiara en él.
—Yo confió en ti… siempre lo haré— le dijo, acariciando su rostro, sonrió… Bankotsu parecía actuar extraño, pero de cierto modo la hacía sentir querida, incluso que la necesitaba.
—Pase lo que pase…— habló con pesadez, atrayendo fuertemente su delgado cuerpo al suyo.
—Bien… ¿qué ocurre…?— preguntó, no era tonta y sabía que algo no estaba bien… él definitivamente no era así…
—Solo quiero escucharlo… dime que lo harás Kagome…— volvió a bajar a sus labios, apenas rozándolos y sujetando con ambas manos y un poco de fuerza su rostro.
—Siempre lo haré Bankotsu…— informó, tranquilizando al joven y abrazándolo de la espalda… ella en cambio, seguía preocupada por su nuevo comportamiento —y tú prométeme que nada malo pasará… y que estaremos juntos— pidió pues algo en su interior no la dejaba tranquila…
—Te lo prometo…— dijo, de verdad deseaba que así fuese.
Era lo que necesitaba escuchar… él sonrió de medio lado satisfecho, y comenzó a quitarle la molesta corbata del uniforme que tenían que portar. Kagome mordió su labio inferior, también necesitaba sentirlo completamente, más ahora, que no sabía lo que le ocurría…
Tras unos segundos, los uniformes escolares de ambos adolescentes se hicieron estorbosos, el moreno comenzó a desabotonar la blanca blusa, de la que ya en muchas ocasiones se había deshecho, esta vez no fue la excepción… el ojiazul después de lanzada sin cuidado metros atrás de él, se acercó más a ella, y prosiguió a retirar la pequeña falda, Kagome por su parte ya había tímidamente desabotonado la camisa del joven, ahora se dedicaba a observar y acariciar su definido y fuerte pecho… mientras él se encargaba de su falda ella besaba suavemente sus hombros y cuello, excitando aún más al joven…
Bankotsu se retiró un poco de ella, la observó a detalle, una especie de gemido salió de sus labios al contemplar a Kagome ya solo con su pequeña ropa interior de encaje blanca semitransparente, despertando aún más la erección del moreno, misma que era aún cubierta por sus pantalones, los mismos que en poco tiempo se unieron al uniforme de la chica, acompañándolo en el suelo.
Tras lo que fuera un tierno beso y retirar casi sin dificultad el sostén de la azabache, Bankotsu por fin pudo tener a Kagome bajo su cuerpo, prácticamente desnuda ya recostada en el blando colchón de su cama… despacio y con calma, el moreno terminó de desnudarla, sintiendo lo suave de la piel de su piernas en el acto, besaba y recorría con su lengua el cuello de la chica, sintiéndola estremecerse por sus delicadas caricias…
Kagome se estaba olvidando de todo, estar así con Bankotsu no la dejaba pensar en otra cosa que no fuesen ellos dos… ligeros gemidos que intentaba reprimir se escapaban de sus labios, tras cada rose que sus cuerpos tenían… pudo darse cuenta que ya para ese momento Bankotsu se encontraba completamente desnudo sobre ella, pues pudo sentir su endurecida y casi ardiente masculinidad rosar su pierna, mientras él buscaba de nueva cuenta sus labios…
Él reprimiendo las inmensas ganas que tenía de poseer el cuerpo de Kagome una vez más, besó sus labios, esta vez siendo un poco más pasional, tomando con una de sus manos uno de los pechos de la colegiala, pudiendo sentir entre sus dedos el endurecido y erecto pezón de la misma… lo apretó en su mano, lo masajeo y jugó con él a placer, obligando a Kagome a arquear su espalda, exponiendo los mismo ante él… no perdió tiempo y una vez que el aire en sus pulmones los obligó a deshacer ese beso, llevó sus labios a éstos, tomándose el tiempo necesario para escuchar los gemidos que le arrancaba a la azabache cuando recorrió con cierto fervor su cuello y hombros… se perdió momentáneamente en esos dos montes de carne que muy frecuentemente lo enloquecían…
Kagome sintió la furtiva mano del moreno colarse entre sus piernas, las sensaciones que recorrían su cuerpo ya la habían humedecido por completo, deseando la pronta unión con ese joven que se posaba dominante sobre su cuerpo… tras pocos segundos en los que acarició la superficie de su intimidad y sin previo aviso el moreno la penetró con dos de sus dedos, él alzó su rostro para apreciar los gestos de placer de su amante, mismos que conocía ya casi a la perfección… Kagome aunque no lo pareciese tenía una forma de entregarse a él, verdaderamente única… era pasional y delicada al mismo tiempo…
Se sentía tan bien, la invasión de Bankotsu en su cuerpo, aunque fuese con solo su mano, la hacían temblar, estremecerse y completamente toda su piel estaba erizada… sentía una calidez recorrer su cuerpo, con la mano que el moreno tenía libre recorría casi con desespero el contorno de su cuerpo… pues con cada caricia lo apretaba… era extraño, pues aunque la acariciara de esa forma, la manera de penetrarla y besar sus pechos, era tierna, delicada…
Él ya no quería esperar más, la necesita, y la necesitaba ya… las palpitaciones en su muy hinchado miembro se estaban volviendo dolorosas… terminó de abrirse camino entre las piernas de Kagome, buscando alivio para su propio cuerpo y calmar esa necesidad que tenía de ella… aun estando así de cerca, la necesitaba más que nunca…
Despacio, siendo cuidadoso con ella, colocó su endurecido miembro en su entrada, sintiéndola completamente húmeda… poco a poco se abría camino en su interior… ambos gimieron por ello, Kagome cerró los ojos para disfrutarlo todavía más, él en cambio observó su ruborizado rostro, y su boca ligeramente abrirse, al mismo tiempo que apretaba sus parpados… quería recordarla, grabarla en su memoria… para siempre.
Por fin pudo sentirlo completamente dentro de ella… la longitud del moreno se acoplaba en su interior, aunque seguía sintiendo un placentero dolor al entregarse mismo que tal vez ese nunca desaparecería, las sensaciones eran únicas… el suave vaivén que esta vez el ojiazul le brindaba la movían rítmicamente, rosando sus cuerpo ya perlados ligeramente por el sudor.
Kagome mordía su labio inferior, intentando reprimir algún gemido, logrando excitar más a su pareja… Bankotsu siempre había sido muy pasional con ella, solo en aquella primera vez fue tan delicado como en esta… cualquiera que fuese la forma en la que él decidiera tomarla, la complacía plenamente… lo que esta vez lo hacía diferente, era la extraña forma en la que el moreno se venía comportando desde ayer… eso venía a su mente como un mal presentimiento… a pesar del placer que estaba sintiendo.
—Te amo Kagome…— le escuchó confesar jadeante en su oído al moreno.
Los latidos del corazón de Kagome se aceleraron todavía más con esas palabras… sus ojos se abrieron con sorpresa, de inmediato buscaron los azulinos del chico, no quería que fuese producto de su imaginación… pues ella, hacía muy poco tiempo que se daba cuenta que también lo amaba…
—Te amo…— le volvió a decir casi con pesar… esta vez, él fijando su mirada en los profundos ojos chocolates de Kagome que lo veían aparentemente incrédula…
La mano izquierda del moreno se sujetó fuertemente de la derecha de Kagome… la veía de una forma, como nunca antes la había visto, como hace unos momentos… intentando demostrar la veracidad de sus palabras…
Esas palabras... esa mirada, perdieron a Kagome en el significado de las mismas… —yo también te amo Bankotsu…— le confesó, sintiendo en su pecho una calidez indescriptible… diminutas lagrimas escaparon de sus ojos cuando se fundieron en un pasional beso… mismo que trajo consigo más arremetidas, esta vez mucho más fuertes, con mucha más necesidad…
Extrañamente llevaron a cabo esa pasional entrega profiriéndose tiernas palabras… Kagome ladeo su rostro, dando espacio a los hambrientos labios del moreno sobre su cuello, abrió ligeramente los ojos, viendo sus manos todavía unidas y el contraste de su pieles juntas... deseo permanecer así eternamente.
Bankotsu la envestía cada vez más fuerte… obligándola así a gemir casi en sus oídos, logrando con ello extasiarse aún más… él mismo no podía reprimir sus graves gemidos y sus muy constantes jadeos… Kagome simplemente lo enloquecía. La amaba.
Tras unos minutos de constantes envestidas, de nueva cuenta fue Kagome quien llegó primero al clímax, sintiendo todo su cuerpo ser recorrido por una corriente eléctrica que explotó justo donde ambos permanecían unidos… apretando en su interior al endurecido miembro del moreno, y la mano de la cual seguía fuertemente sujetándose… arqueó su espalda y un largo gemido inundó la habitación. Él simplemente no pudo con eso… era demasiado exigirse contenerse viéndola y sintiéndola culminar de esa forma… y una vez más, tras un grave gemido dejó libre su cálida esencia en su interior… sentía su palpitante miembro continuar derramándose en la cálida intimidad de Kagome, mientras el mismo seguía siendo succionado por los espasmos en el interior de la chica.
Permaneció un momento sobre ella, mientras ambos trataban de controlar su agitada respiración y el latir acelerado de su corazón… besó tiernamente el lóbulo de la oreja de Kagome, como pretendiendo agradecer esos momentos que le regalaba… Despacio salió de su interior, y bajó de Kagome, tomando posición a su espalda… abrazándola y atrayéndola hacia él… alargó su mano, trayendo consigo una gran almohada y acomodarse ambos en esta… para después cubrirse con una delgada sabana…
Kagome se sentía tan bien, protegida, querida… amada por el moreno. Estaba cansada, pues aunque el del desgaste físico fue Bankotsu, ella también lo resintió, no podía estar mejor, completamente agotada, y sintiéndose resguardada entre los fuertes brazos del ojiazul que la acariciaban tiernamente, pronto se quedó dormida… Bankotsu por su parte, sintió el frágil cuerpo de Kagome entre sus brazos, prometiéndose a sí mismo protegerla de todo… la acariciaba despacio, movió su cabello y olfateo el fresco aroma del mismo, besaba tiernamente sus desnudos hombros y cuello… estaba tan cómodo con ella… sus cuerpos se acoplaban a la perfección, en cualquier posición que estuviesen… poco a poco y después de haber tenido una muy mala noche, él también se rindió ante el cansancio, durmiendo plácidamente junto a ella… por esa fracción de segundos entre la conciencia y la inconciencia del sueño, deseo dormir cada noche a su lado.
…
En la escuela el día corría sin inconvenientes… a Sango y a Jackotsu no les sorprendió el hecho de que sus dos amigos no asistieran a clases… era normal, conociendo a Bankotsu, ya se había tardado en hacer ese tipo de cosas con Kagome… por lo que decidieron no molestarlos con llamadas o mensajes… creían, en especial Sango que se lo merecían… causando algo de gracia a la castaña.
Al que no le gustó para nada darse cuenta de la ausencia de ambos fue a cierto peliplata… que después de este día, las pocas esperanzas que tenía de que Kagome siguiera siendo únicamente de él, se esfumaron definitivamente… lo que lo mantuvo de muy mal humor todo el día… no podía resignarse a que lo que él probó primero, ahora lo estuviera disfrutando sin prisa y a placer el imbécil de Bankotsu… eso lo hacía rabiar… más por la impotencia que sentía, al saber que había perdido a Kagome y no lo pudo evitar…
…
Kagome se removía perezosamente en la cama, despertando con esto al moreno detrás de ella… sin darse cuenta ya era más del medio día… solo tenían un par de horas más, antes que el hermano del moreno regresara o quizás Kagura…
Tras la propuesta del moreno ambos tomaron una larga ducha, en el baño de su habitación… aunque más que ducha, fue una nueva experiencia al entregarse… los pechos de Kagome se pegaban al igual que sus manos y parte de su rostro al empañado cristal de esa regadera, mientras a su espalda el moreno invadía su húmeda y vaginal entrada… jadeando o gimiendo... ambos de pie, mientras él buscaba hundirse más profundamente en ella sujetándola por las caderas… ella no podía más que gemir, y apretar en puños sus manos… disfrutando esa nueva forma de ser tomada… Bankotsu de vez en vez acariciaba y apretaba sus pechos resbaladizos, a causa del agua que los recorría, él disfrutaba sobremanera poseer su bien formado cuerpo… Varios minutos cambiando de ritmo, y finalizando con duras envestidas contra el frágil cuerpo de Kagome ambos terminaron al mismo tiempo… gimiendo sonoramente por dicha sensación... él se dejó resbalar por la húmeda pared, trayendo con cuidado a Kagome consigo… acariciado agotado su cuerpo…
Después de varios minutos ambos terminaron ahora sí, de ducharse… saliendo de ahí, y disponiéndose para comer… pues a esas horas el hambre ya calaba en ambos…
Bankotsu se encontraba solo con unos ajustados boxer´s preparando algo para comer, mientras Kagome bajaba solo con su ropa interior y la camisa del chico… le sorprendió que el moreno tuviera experiencia en la cocina… ahora entendía por qué se quejaba siempre de Sango, si él mismo era mejor cocinero que la castaña. Comieron sin prisa, y tras insistir un poco Kagome obtuvo respuesta a su pregunta del por qué fue que Bankotsu abandonó el baloncesto, siendo esta su mayor pasión… y no eran tan distintos… como ella, lo dejó porque no pensaba seguir apoyando al colegio con títulos, cuando él consideraba que sus amigos no debieron haber sido expulsados del colegio… o en dado caso, también tuvieron que haberse ido él y Jackotsu… pero siendo él el hermano del director y el otro muy amigo de la familia, tuvieron "suerte" de permanecer ahí…
…
Sin darse cuenta el día se les fue volando… Bankotsu no quiso llevar a Kagome a su casa sino hasta ya muy tarde… quería ese día completo para los dos… y así se lo hizo saber… Salieron de su casa, apenas minutos antes que Tsuikotsu volviera, e intentara reclamar al moreno por su ausencia… de ahí se pasaron a algún parque… estar juntos era lo que importaba, no así el lugar…
Ya obscureciendo estacionó su auto frente a la casa de la azabache…
—Supongo que esto me causará algunos problemas…— mencionó sonriendo Kagome, volteando a ver las luces encendidas de su casa.
—Creí que eso no te interesaba…— contestó con medio tono de burla…
—Pues de hecho no…— añadió sonriendo, acariciando el rostro del moreno. —Te amo…— le dijo, mientras se acercaba a sus labios.
—Y yo a ti, Kag…— respondió para responder a ese próximo beso y la abrazó protectoramente contra su pecho.
—Ahora si tengo que irme…— dijo con cierta prisa, separándose de sus brazos.
Bankotsu sonrió de medio lado, viendo a Kagome apresurada buscar sus cosas… bajó del auto, para abrir la puerta y dejarla salir… Se despidieron con algo de prisa por parte de la colegiala… él la vio abrir la puerta, para después perderse de su vista tras ésta…
Permaneció unos segundos de pie, viendo por donde se marchó… tragó saliva y bajó la mirada… no había marcha atrás, solo deseaba que ella lo entendiera…
...
Kagome tras evadir un ligero llamado de atención por parte de su tía... subió a su habitación... tomó un relajante baño, y una vez preparada para dormir, se acostó en su cama... observó el anillo que Bankotsu le había dado... sonrió, amaba a ese joven y no sabía que haría sin él... y ahora que él le confesó que siente lo mismo por ella, todo estaría bien...
Bankotsu por su parte, entraba casi sin ganas a su habitación... ya era muy noche, su hermano ya dormía, él después de dejar a Kagome condujo su coche sin rumbo aparente... solo quería evadir su nueva realidad... se dejó caer pesadamente sobre su cama, con las luces apagadas... toda la habitación olía a ella, sonrió tristemente. El brillo de sus azulinos ojos era lo único que se distinguía en la casi absoluta obscuridad... su mirada al contrario de hace unas horas lucia vacía... pero un brillo de orgullo se hizo presente de momento... intentando él mismo sobreponerse.
...
El sol y de nueva cuenta el despertador anunciaban el inicio de ese viernes, Kagome siguió su rutina... solo la animaba el hecho de que mañana no tendría clases... creía que ese día pasaría rápidamente... y todo sería como cualquier otro día... pero se equivocaba... la primera señal fue que esta vez, Bankotsu no estaba esperándola como de costumbre... algo que se le hizo extraño, pero evitó llamarlo, pues no quiso parecer exagerada o acosarlo... por lo que Sango percatándose, se ofreció a llevarla consigo... suponiendo ambas chicas que el moreno tendría algún imprevisto...
Lo que no esperaban ver era el auto de Bankotsu ya en el estacionamiento de la prepa... razón que extrañó grandemente a Kagome... aunque él debería tener alguna explicación, tal vez, ayudó a su hermano con alguna cosa... pero lo que definitivamente la sacaba de balance, fue ver a dicho joven aparentemente platicando con Sara, su antigua novia... ella parecía haberse percatado ya de su presencia y se acercó por ello demasiado al moreno... despertando así los celos en la azabache... lo peor sería que Bankotsu no parecía molestarse por eso...
Kagome se dirigía a su lado de forma natural, pues era su novio... pero lo que definitivamente la paralizó... fue ver a Sara besándo descaradamente a Bankotsu, y éste lejos de retirarla, la tomaba de la cintura y correspondía plenamente a ese beso... "esto... no puede... ser... cierto..." los ojos de Kagome se cristalizaron de momento... aunque Bankotsu estaba parcialmente de espalda, sabía perfectamente que le correspondía, él besaba a Sara, como solía besarla a ella...
CONTINUARÁ…
Bien aquí quedó este nuevo capítulo… espero les guste, recién lo terminé que pena… anduve muy ocupada con el fin de cursos… pero ya no más… benditas vacaciones, voy a poder ponerme a escribir sin prisas… Bueno sigo agradeciendo a quienes leen la historia, este nuevo mes me da mucho gusto que 5 nuevas lectoras se agregaron… Agradezco como siempre a quienes se toman la molestia de dejarme sus comentarios, me da mucho gusto que lo hagan… Axter que bueno que sigues leyendo la historia, me alegró volver a saber de ti después de varias semanas… Briseida CT tu comentario se me hizo de lo más gracioso, eso de "arrime el bochin" nunca lo había escuchado… me mató de risa, Fallen Angel también había extrañado tus comentarios, lady darkness chan... nueva lectora, gracias por añadir a favoritos. Sin olvidarme de Sasunaka doki, creo que ahora sí te harté con esos acercamientos... Orkidea16, lady of the west que cada semana se reportan con sus comentarios… gracias… un beso… como siempre nos leemos en una semana.
