LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI… SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA…
Kagome se dirigía a su lado de forma natural, pues era su novio... pero lo que definitivamente la paralizó... fue ver a Sara besando descaradamente a Bankotsu, y éste lejos de retirarla, la tomaba de la cintura y correspondía plenamente a ese beso... "esto... no puede... ser... cierto..."los ojos de Kagome se cristalizaron de momento... aunque Bankotsu estaba parcialmente de espalda, sabía perfectamente que le correspondía, él besaba a Sara, como solía besarla a ella...
-26-
El ambiente de momento se volvía pesado… Sango de igual manera no podía creer lo que sus ojos le mostraban… era imposible… apenas ayer, sus dos amigos habían pasado todo el día juntos, y según lo que la propia Kagome le había dicho, parecían estar mejor que nunca…
—Kagome…— la llamó preocupada… pues quedó perpleja… completamente inmóvil y sin decir ni una sola palabra.
Kagome lentamente atendió al llamado de su amiga… volteó a verla incrédula… pero la expresión de preocupación de la castaña, como la completa atención que le daba, le hablaban de la verdad que tenía ante sus ojos… Ella pareció con esto y de momento reaccionar, volvió de nueva cuenta su vista a la tan sorpresiva pareja… intentó nuevamente dirigirse hasta ellos… necesitaba una explicación… despacio, sus pies comenzaron a guiarla…
—Kag… mejor vámonos…— la detuvo Sango, no quería que hablara con él… no ahora que estaba con Sara, pues tal vez Bankotsu podría explicarle las cosas… pero con ella, sabía que todo sería diferente… pues Sara se regocijaría de humillar a Kagome.
—No Sango…— dijo segura, volteando a verla —…no me puedo ir así… él tiene que explicarme qué es lo que está pasando…— mencionó y comenzó a caminar en su dirección, seguía incrédula, pero decidida a aclarar el asunto.
—Kagome… ahh!... está bien… yo iré contigo— dijo, no la dejaría sola… ella podía poner a la ofrecida de Sara en su lugar.
—No es necesario…— le sonrió forzadamente conteniendo las lágrimas que anunciaban su caida.
—No me importa…— y ambas recorrieron la poca distancia que los separaba.
—Bankotsu…— lo llamó sintiendo una opresión en su pecho y luchando para que su voz no sonara quebrada.
Al escucharla poco a poco deshicieron el beso, Sara seguía aferrada al cuello del ojiazul… y éste no pareció inmutarse… sin prisa giró parcialmente su rostro, observando el pálido semblante de la azabache, él seguía sujetando la cintura de la delgada joven, que sonreía complacida entre sus brazos.
—Kagome… no… esperaba verte tan pronto— soltó sin rastro de sorpresa, molestando así a la mencionada…
—Bueno… eso me queda más que claro…— dijo con una agría sonrisa, observando de mala manera a la burlona chica —…¿qué está pasando?— preguntó ahora clavando sus molestos ojos en los azulinos del joven.
—Eso te lo puedo decir yo… querida...— intervino inesperadamente la indeseable chica, quien soltaba el cuello del joven, y se abrazaba ahora de su espalda, recargándose en su pecho.
Kagome y Sango la miraron molestas, en cambio Bankotsu no parecía hacerlo…
—Bank y yo estamos juntos… nuevamente…— informó con una sonrisa torcida en sus delgados labios.
Algo en el interior de Kagome pareció caer en un vacío… giró sus achocolatados ojos al ojiazul… Bankotsu no decía nada… ¿por qué no lo negaba y la apartaba de su lado? Sango tomó a Kagome firmemente del brazo, demostrándole su apoyo…
—¿No tienes nada qué decir…?— preguntó al joven… ella se mordía el labio inferior, trataba de contener las lágrimas que ya cristalizaban sus ojos… —No es cierto… ¿verdad… Bank?— volvía a preguntar, con la tonta esperanza de que ella mintiera.
El chico la veía profundamente a los ojos, pero su mirada no le decía nada… no parecía triste o avergonzado por haber sido descubierto.
—Claro que es cierto, ¿no te basta vernos juntos? — continuó la chica —no seas estúpida Kagome, Bankotsu nunca se olvidó de mí…— decía, totalmente orgullosa por su afirmación.
—La única estúpida aquí eres tú… además entrometida… a ti nadie te está hablando…— defendió Sango, no la soportaba en lo absoluto y menos si se atrevía a insultar a su amiga. —¡Habla Bankotsu!— exigió fastidiada del silencio del único responsable de todo eso. No podía creer la forma tan pasiva en la que se estaba comportando al que consideraba su mejor amigo.
Él seguía atento a Kagome… —lo siento…— dijo con cierta tristeza… viendo en el acto un par de pesadas lágrimas recorrer ambas mejillas de la mujer, a quien apenas un día atrás le había jurado amor…
Kagome sonrió forzada —¿lo sientes?...— las lágrimas no cesaban —… no Bankotsu, yo lo siento… y no sabes cuánto— se giró e inmediatamente comenzó a caminar, no soportaba más permanecer en ese lugar…
—Kagome…— la llamó, soltándose del abrazo de la frívola castaña y al alcanzarla la sujetó fuertemente del codo.
Sara quiso seguirlo, pero Sango no le permitió hacerlo, parándose retadoramente delante de ella… Sara sonrió segura que Bankotsu volvería a su lado, por lo que no insistió en impedir que conversaran.
—Kagome…— volvía a decirle una vez que ella fijo sus enrojecidos ojos en él.
Ella quiso entender, que al seguirla, él había ido a darle una explicación, a decirle del error en el que estaba… y que Sara mentía… lo abrazó… se aferró a su espalda y ocultó su llorosa cara en su pecho… —no es cierto ¿verdad?— preguntó con toda la ilusión que eso le provocaba.
Bankotsu tragó pesadamente saliva, llevó sus manos a sus delgados hombros y con poca delicadeza la apartó de él… Kagome lo observó incrédula…
—Escúchame bien Kagome…— habló fuerte y claro, con una firme decisión en sus ojos —anoche volví con Sara…
—¿Anoche?— preguntó con débil voz.
—Después de dejarte, me encontré por casualidad con ella… no sé cómo pasó, pero estuvimos juntos… nuevamente— sus ojos seguían fijos en los llorosos de ella —lo siento… tenía que dejarlo claro.
—Eso no puede ser Bankotsu… ayer… ayer tú y yo… ¿y hoy me sales con esto…?— decía incrédula de lo escuchado, intentando ver el fondo del asunto.
—¿Qué quieres que te diga Kagome…? Pasó… anoche mientras le hacía el amor en la misma cama donde te dije que te amaba, me di cuenta de que no es cierto… no al menos a ti…— mencionó con voz gruesa, apenas sosteniéndole la mirada.
Esas palabras desgarraron el alma de Kagome… las lágrimas ahora resbalaban más notoriamente… los sollozos se hacían audibles al tratar de controlarlos… de pronto y siguiendo un impulso que no pudo contener, Kagome le soltó una sonora cachetada al moreno que la había engañado, pero más que eso, más que engañarla… la destrozó completamente.
Bankotsu apenas y giró su rostro por el fuerte impacto… su mejilla se volvía rápidamente roja, no dijo nada, ya ni siquiera se molestó en voltear a verla…
Kagome se fue corriendo de ahí… no supo ni por qué razón entró al colegio, hubiera preferido salir y no asistir a clases… era seguida por la mirada curiosa de los alumnos que permanecían en el sitio y se percataron del incidente…
—Apenas puedo creerlo de ti, Bankotsu…— dijo con desprecio Sango, quien rápidamente siguió a Kagome.
Él solo las observó partir… no dijo nada.
—Pues está hecho… ¿entramos?— preguntó sonriendo de medio lado Sara, se veía completamente satisfecha, mientras se tomaba la libertad de abrazarlo por la espalda.
Uno sonido de aplausos llamó la atención de ambos jóvenes, volteando a ver quién los emitía…
…
Inuyasha que había presenciado a distancia el lamentable espectáculo se permitía ahora participar en el mismo… —siempre creí que eras un completo imbécil Bankotsu… pero no tanto como para dejar por gusto a Kagome…— decía, mientras permanecía ligeramente recargado en el auto del moreno, sonriéndole confiado y con sus dorados ojos viéndolo de manera totalmente retadora —…aunque supongo que tendré que agradecerte…
—Mph… el ex novio de Kagome…— habló burlona Sara —¿acaso pretenderás volver a insistir con ella?... aunque bueno, eso no es de nuestra incumbencia…— añadió molestando a Bankotsu.
—Vete de aquí Sara…— ordenó
—Pero…— replicó extrañada.
—Que te vayas…— insistió haciendo más notoria su molestia.
La chica rodó los ojos fastidiada y se marchó del lugar, no sin antes besar en la mejilla al molesto joven, mismo dejó pasar desapercibido dicho gesto.
El ojidorado observó el desinterés que el joven tenía en la que parecía ser su nueva novia… —dudo que trataras así a Kagome…— comentó, viendo a Sara marcharse.
—¿Qué diablos quieres Taisho…?— preguntó parándose frente a éste, entendiendo las pretensiones del mismo.
Inuyasha entrecerró los ojos en muestra de suspicacia —no pareces muy feliz con tu nueva novia…— mencionó prestando total atención a la reacción del joven —¿por qué la dejaste?— preguntó obviando que se refería a la azabache.
—Eso es algo que a ti no te importa…— quiso dejar claro, su voz era fría, evitando sonar tan molesto como se encontraba.
—No estés tan seguro… todo lo referente a Kagome me importa…— notó como el moreno empuñó molesto sus manos, eso le dejaba más que claro lo que ya sabía… algo raro había, y no pensaba molestarse en descubrirlo —…y ahora más que nunca…— continuó, disfrutaba la buena suerte que parecía alcanzarlo —…sabía que terminarían mal… aunque claro, no se podía pedir otra cosa tratándose de ti…— se burló descaradamente.
—Haz lo que te venga en gana… a mí no me interesa…— mencionó fríamente, girándose para retirarse del lugar.
—¿Seguro…?— cuestionó sabiendo que lo molestaba —ya te lo había dicho, solo es cuestión de tiempo para volver a tener a Kagome de regreso entre mis brazos— dijo sonriendo, decidido a lograrlo.
—Mph… pues que tengas suerte…— mencionó desinteresado, mientras se marchaba.
Inuyasha sonrió, no pensaba en perder el tiempo, sentía pena por lo que Kagome estaba pasando, seguro algo similar sintió cuando él le falló… pero ahora sería precisamente él, el que estuviera o al menos intentara estar a su lado… no le vendría mal un hombro sobre el cual desahogarse, aunque eso, no le agradara del todo… sabía que tal vez no le permitiría acercarse demasiado, pero tampoco sería tajante al rechazarlo, después de todo habían quedado casi como amigos… "me importas muy poco Bankotsu… y yo no pienso rendirme con Kagome"
…
Mientras esto pasaba, la azabache había entrado a los primeros baños que encontró ya en el interior del edificio, era seguida muy de cerca por Sango…
—Kagome… abre por favor… sé que estás ahí…— decía preocupada Sango, tocando la puerta de uno de los sanitarios donde su amiga permanecía encerrada.
—Ahora no Sango…— pidió, pues no quería que nadie la viese en tan deplorable estado.
—Vamos Kagome… ábreme, de aquí no me voy hasta no hablar contigo…— dijo decidida, sentándose en el suelo del lugar, permitiéndole a la azabache notarlo por debajo de la puerta —…necesitas hablar con alguien…— añadió y después de un par de minutos de insistir logró que saliera de dicho sitio.
El timbre que anunciaba el comienzo de las clases había sonado minutos atrás…
Kagome se había permitido llorar y tratar de sacar el dolor, frustración, incluso la incredulidad que estaba sintiendo con su fiel amiga… Sango por su parte trataba de animarla… aunque tampoco entendía por qué ocurrieron así las cosas…
—¿Qué piensas hacer?— preguntó al verla un poco más calmada…
—No lo sé… hasta hace poco menos de una hora, todo estaba bien… y ahora…— nuevas lágrimas amenazaban con salir…
—No llores… no le vas a dar el gusto… a ninguno de los dos…— pidió molesta al imaginar el placer que le provocaría a Sara ver en esa condición a Kagome.
Ella trataba de controlarse… aunque era pedirse demasiado… se veía al espejo, su cara permanecía roja, sus ojos rojos e hinchados… trataba de aclarar su garganta, para poder hablar sin problemas… sería fuerte… no lloraría más… no al menos ahí… sacaría fuerzas de donde no las hay, pero superaría este día a como diese lugar…
—¿Qué hacen aquí…?— preguntó entrando al lugar un molesto Naraku, que hacía un rondín para verificar que todos los alumnos estuvieran en sus aulas —…hace rato que sonó el timbre… deberían estar en clases— continuó, mientras miraba casi complacido el enrojecido rostro de Kagome…
—Lo sentimos… ahora nos vamos…— se disculpó rápidamente Sango, tomando la mano de Kagome e intentando salir del lugar.
—Señorita Higurashi…— habló, logrando que esta se detuviese y volteara a verlo —mph… apresúrense.
Kagome asintió con la cabeza… y salieron de ahí… una sonrisa retorcida se dibujó en el rostro del catedrático al ver el mal momento por el que pasaba la adolescente. Dejaría pasar el incidente, no las llevaría a detención, sería mejor que pasase una vergüenza siendo observaba por sus compañeros en su patética condición…
A ambas chicas les extrañó ver ese día a Naraku, pues era viernes, y ese día no impartía clases… aunque bueno, tal vez por ser finales de semestre tendría más trabajo de lo normal.
…
Las dos ingresaron a sus aulas, por suerte para Kagome su profesor aun no llegaba, no prestó atención a las miradas de sus compañeros, tomó asiento en su lugar y aguantó las ganas de seguir llorando. Inuyasha por su parte, se acercó a ella, no pensó en verla tan afectada… evitó tocarle el tema, e inició una conversación distinta, intentando hacerla pensar en otras cosas, y logrando separar de ella las miradas curiosas de sus compañeros.
Sango en cambio, siendo ligeramente regañada por su impuntualidad entraba a su clase… observó sumamente molesta al ojiazul en su sitio, mientras ella se encaminaba al propio, apenas lo podía creer… intentaría hablar con él, no… mejor lo haría con Jackotsu, él debería saber algo… después de todo eran como hermanos.
…
Al llegar la hora del almuerzo, Inuyasha no se despegó de Kagome, sintiéndose esta un tanto incómoda, pues si bien había intentado ser su amiga, no consideraba el momento apropiado para comenzar… Sango se estaba demorando en salir, puesto que había acorralado a Jackotsu en el interior del salón, intentando obtener alguna razón al comportamiento del moreno, pero él no le decía palabra alguna, de verdad no sabía si era por desconocimiento o por la fidelidad que siempre le mostró…
Los que salieron y se toparon hablando sumamente cerca el uno del otro, fueron Bankotsu y Sara, pues ella no se le despegaba… habían pasado justo frente a Kagome y el peliplata que al ver que se acercaban, la tomó del rostro, a modo de caricia, para que ellos no pudiesen ver su todavía entristecido rostro… provocando con esto hacer hervir la sangre del ojiazul, que era llevado prácticamente a fuerza por la despreocupada castaña.
—No sé bien qué pasó entre ustedes… pero no creo que sea bueno que te vea así… — hablo seriamente el peliplata, fijando sus ojos dorados en los chocolates de Kagome… le sonrió comprensivamente. Eso le iba a resultar más difícil de lo que creía.
—Yo tampoco sé lo que pasó… todo estaba bien…— dijo tristemente con su mirada perdida, estaba recargada en la ventana de su salón y se abrazaba ella misma.
—No te merece Kagome…— le dijo pesadamente.
—¿Y tú qué sabes…?— preguntó molesta, ahora fijando sus ojos en él… se estaba desquitando con la persona equivocada.
Inuyasha sonrió tristemente… —porque nadie que te merezca, te pondría así… ni siquiera yo, en su momento…
Kagome comprendió que él no tenía la culpa, no al menos esta vez… —vayamos a comer… Sango parece ocupada…— dijo comenzando a caminar, y cambiando el tema... siendo seguida por el peliplata.
Una vez sentados en la cafetería, Sango se unió a ellos, aunque no le agradaba en su totalidad el ojidorado, al menos él lograría dos cosas… una, hacerle también compañía a Kagome cuando ella no estuviese y dos… molestar a Bankotsu, pues sabía que aunque ya no estuvieran juntos, el moreno, nunca toleraría al peliplata por la relación que tuvo con Kagome.
La mirada y el aspecto tristes de Kagome, se veían interrumpidos frecuentemente por las discusiones que Sango e Inuyasha tenían… logrando una o dos veces sacarle una sonrisa a la chica… pues le resultaban graciosos algunos comentarios hirientes que entre ellos se lanzaban…
…
Finalizado el receso, Kagome ingresó a los baños que estaban cerca de la cafetería… quería un momento sola, para pensar… pues desde la mañana no lo había tenido… entró a uno de los baños, con el único objetivo de meditar… cerró los ojos y se abstuvo de llorar, no lograría nada con eso… no, no estaba conforme con eso… nadie, ni siquiera Bankotsu sería capaz de olvidar a una persona de la noche a la mañana… se convenció de ello… no quería rendirse tan fácil… esa estúpida explicación que le dio, de momento le dolió, por eso huyó de ahí… pero pensando fríamente las cosa, no podía ser verdad… muchas veces le dijo que Sara no le interesaba… incluso cuando ella juraba que volverían…
Salió del baño, pues ya hacía rato que había sonado el timbre… se vio al espejo, suspiró hondamente tratando de darse ánimos… y salió del lugar… por fortuna o mala suerte, no lo sabía todavía, por el mismo pasillo, metros más adelante caminaba sin prisa alguna el moreno que tan mal la tenía…
—Bankotsu…— habló apresurando su paso, sintiendo su corazón palpitar con mayor rapidez, no sabía qué lograría al hablarle, pero peor sería quedarse con esa mediocre explicación.
Este al escucharla se giró… permaneció parado justo en la intersección de los dos pasillos… la veía casi sin emoción.
—¿Qué es lo que quieres Kagome?— preguntó apenas había llegado frente a él.
—La verdad…— su voz seguía siendo débil, pero firme.
—¿La verdad? No hay más verdad que la que ya conoces…— dijo y sonrió de medio lado.
A Kagome le molestó la sonrisa que le dirigía, ¿acaso la creía estúpida? O se burlaba simplemente por su "ingenuidad" —no te creo… nadie olvida a una persona de un día para otro…
Bankotsu ladeo su rostro y fijó su mirada en un punto indefinido del largo pasillo que tenía Kagome a su espalda, no dijo nada…
—Bankotsu… ¿qué ocurre? ¿por eso estabas tan raro en días pasados? Contéstame por favor…— suplicó… tenía que ser eso… por eso su extraño comportamiento, aunque no entendía qué hacía de nuevo con Sara.
—Ya te lo dije Kagome… yo no te amo — afirmó girándose y marchándose del lugar…
—No te creo…— replicó deteniéndolo al sujetarlo del brazo —cada palabra que me dijiste, cada beso, cada caricia eran ciertas… así me lo hiciste sentir…¡Por Dios Bankotsu!— exclamó desesperada, necesitaba la verdad…—esas veces que estuvimos juntos… no se te pudieron haber olvidado— dijo aguantando el llanto.
El ojiazul apretó en puños sus manos… y se giró para verla… —Por favor Kagome… ¡fue solo sexo!— dijo despectivamente, observando molesto los ojos de la chica abrirse con sorpresa y cierta decepción.
Ella negó con la cabeza… eso no podía ser cierto… —¿qué?— pregunto apenas con voz.
Bankotsu sonrió de medio lado —lo que oíste…— dijo acercándose demasiado a ella —… fue solo sexo… muy buen sexo, por cierto Kag…— le susurró esto al oído, y sonrió burlonamente dejándose ver por ella al separarse ligeramente.
Kagome retrocedió un par de pasos… ese no era su Bankotsu… nunca sería él…
—Por cierto… todavía lo podemos repetir…— añadió, intentando acercarse a ella, pero Kagome no se lo permitió…
—Eres despreciable…— mencionó, apenas recuperando el aliento que había perdido. Lo observó de arriba abajo, como queriendo reconocer a la persona que tenía enfrente… pero nada, no pudo ver a la persona de la que estaba enamorada.
Bankotsu sonrió agriamente y giró su rostro, mantenía ambas manos en sus bolsillos… de pronto vio pasar apresurada a Kagome frente de él, camino a su salón…
—Vaya… veo que tú si sabes cómo tratar a las mujeres…— comentó burlonamente Naraku, apareciendo de momento.
Bankotsu solo giró sus ojos al escucharlo… no se molestó en voltear a verlo… ya hacía un buen tiempo que se había percatado de su presencia…
—No dices nada… bien… mucho mejor— mencionó burlón, siendo ignorado por el joven.
—No retes a tu suerte…— comentó molesto el ojiazul y se retiró del lugar, en dirección a su aula.
El catedrático no hacía más que sonreír complacido… justo por eso, había decidido hoy asistir al colegio.
…
Las horas restantes pasaron casi volando… Kagome seguía perdida en sus pensamientos… ¿sería posible que para Bankotsu no haya tenido significado alguno, el tiempo que pasaron juntos? Toda la esperanza que tenía que fuese mentira lo de Sara y él, se desvanecía ante sus palabras… se negaba a creerlo… pero él mismo y de una forma tan cruel se lo había dicho… para él no fue nada importante… por orgullo y dignidad se negaba a llorar… aunque por dentro tenía unas inmensas ganas de hacerlo libremente…
Apenas sonó el timbre que la liberaba de permanecer en ese sitio, Kagome tomó apresurada sus cosas, no esperó por Sango… salió de ahí dispuesta a llegar a su casa de forma rápida, no quería hablar con nadie, solo quería estar sola, encerrada en su cuarto, llorar hasta cansarse de ser necesario… pero calmar la gran opresión que se había asentado en su pecho…
Inuyasha intentó alcanzarla, pero no lo logró, decidió que lo mejor sería esperar al lunes… algo que no le agradaba mucho, pero ella necesitaría ese tiempo, por poco que fuese… Sango por su parte no se sorprendió demasiado de que no la esperara, pues intentaba comprender lo que sentía en esos momentos, por lo que una vez en su casa, fue en su busca, insistió en entrar sin ser anunciada, pues sabía que probablemente Kagome se negara a recibirla…
—Hola…— habló intentando sonar animada, apenas entró a su cuarto.
Kagome ya se encontraba cambiada con un pequeño short y una fresca camiseta, estaba recostada en su cama boca abajo, abrazando su almohada —Sango… — pronunció al reconocer su voz —…pasa, por favor— pidió pues no quiso ser descortés.
La castaña se sentó en la silla que se encontraba frente al escritorio de la habitación… la veía tristemente, a decir vedad no sabía que decir… suspiró y dijo lo único que creyó conveniente —sabes que cuentas conmigo… para todo… te quiero mucho Kag
De los ojos de la azabache resbalaron silenciosas lágrimas… —gracias…
Permanecieron en silencio un buen rato… a Kagome no le hacían falta palabras de aliento, o que trataran de reconfortarla, le bastó con el apoyo moral que tenía por parte de Sango, después de unos minutos la castaña quiso mencionarle que ella pensaba averiguar algo más con Jackotsu… pero Kagome agradeció el interés y le dijo que no sería necesario… le contó lo que habló con el moreno después del almuerzo y como era de esperarse Sango lo tomó muy mal… peor incluso que Kagome… ella si pensaba poner en su lugar al poco hombre de Bankotsu…
…
Esa noche Kagome durmió profundamente, estaba agotada anímicamente, no tenía ganas de nada al amanecer… se levantó bastante tarde y evitó hablar con Sango… solo por ese día pretendería olvidarlo todo… salió sola, paseo por el centro de la ciudad, compró algunas cosas que no necesitaba… entró sola al cine a ver una película cualquiera, necesitaba distraerse y así lo hizo, por suerte no se encontró con nadie conocido… regresó de noche a su casa, no quiso cenar, logró preocupar a su tía y a su pequeño hermano, pues Sango había ido varias veces a buscarla y no la encontraba… se les hacía extraño que no anduviesen juntas, pues cada que Kagome salía lo hacía con ella o con su novio, y la misma chica aseguró que no estaba con él…
El domingo fue similar… ni siquiera llevaba consigo su celular pues pretendía no ser localizada… ese día llegó temprano a casa, se bañó, se puso un vestido blanco, algo ceñido al cuerpo y cepilló su cabello… fastidiada de esos días, se sentó en el escritorio y observó por la ventana el despejado cielo azul, que de nueva cuenta la sumergió en sus pensamientos… resignada a que aunque tratase de olvidar no lo lograría, bajó la vista… observó aun posado en su dedo, el anillo que Bankotsu le había dado… "necesito que confíes en mí… siempre" ¿por qué razón haría eso…? "Te amo Kagome…" recordaba lo que hace apenas un par de días había sucedido… Kagome estaba muy dolida… pero él le pidió confiar en él… ¿debía hacerlo? Aun contra la razón, que le gritaba que estaba en un error al creer esas palabras de amor, ella lo sentía, muy en el fondo de su ser sentía que esa palabras, esas miradas, y la forma en que le hizo el amor esa última vez eran verdaderas… y estaba dispuesta a sufrir por creerlas.
…
—Creo que estás en un error… y de cualquier forma en que lo veas, él único que sale perdiendo aquí, eres tú…— mencionaba seriamente Jackotsu, viendo al aparentemente molesto ojiazul.
—¿Y qué demonios quieres que haga…?— preguntó fastidiado del tema.
—Que se lo digas…— dijo como si eso fuese la solución a todo.
—No digas estupideces…— escupió molesto y se levantó del sofá donde se encontraba, lo dejó solo en su casa y se retiró a la propia.
Jackotsu suspiró cansadamente, permanecía de pie observando a su amigo marcharse frustrado… nunca lo había visto acorralado… Bankotsu siempre salía de los problemas por sí solo, de forma rápida y precisa… era decido en sus acciones y ahora… ahora habían encontrado su punto débil… Kagome.
…
Justo en el preciso momento que salía de casa de Jackotsu, Bankotsu pudo apreciar que de pie frente a la puerta de su hogar, permanecía Kagome, al parecer aún no se percataba de su presencia…
—¿Qué haces aquí…?— preguntó molesto, volteando sin ser muy obvio a los costados.
—Mph… no pensé que te molestaría tanto…— sonrió agriamente… Bankotsu seguía en su tonta postura, y ella seguía con sus ilusiones en la mano.
—Contéstame Kagome… ¿a qué has venido?— continuaba en su frío trato, esta vez su mirada molesta la tenía fija detrás de ella.
—Mírame Bankotsu…— pidió acercándose a él y acariciando su rostro para atraer su atención —¿qué te ocurrió?— preguntó con su mirada fija en los azulinos ojos del joven, que seguían siendo fríos. Kagome contuvo el aliento esperando su respuesta.
Él con algo de brusquedad le retiró la mano de su rostro y se alejó de ella…—no me ocurrió nada… y no me gusta que me insistan— le aclaró molesto, dándole la espalda, pretendiendo entrar a su casa.
—Es la última vez… — sentenció tristemente —la última que pretendo aclarar las cosas… nada puede ser tan malo para que actúes así…yo te creí ¿sabes?...— dijo ya con la voz quebrada, observando que él parecía no inmutarse por lo que ella le decía, ella estaba arriesgando su corazón que seguía pidiendo por él y él… él al parecer no le correspondía, pues ni siquiera volteaba a verla.
Bankotsu apretó con fuerza la manija de la puerta de su casa… —ya te dije que lo siento Kagome… no fue mi intención— comentó con voz seca, seguía sin verla.
—¿No fue tu intención qué?... ¡¿qué Bankotsu?!— casi gritó de la impotencia que sentía —¿Que me enamorara de ti…? ¿jugar conmigo?— exigió saber molesta — ¿qué Bankotsu?— suplicó por último ya sin poder contener el llanto, lo jaló débilmente del brazo, pero logró ver su mirada vacía, con sus achocolatados ojos llorosos.
Bankotsu le veía llorar… siguiendo un impulso la abrazó fuertemente contra su pecho… Kagome no reaccionó… sus ojos se abrieron con sorpresa… estuvo a punto de decir algo, pero Bankotsu la soltó intempestivamente…
—Deja de molestar Kagome… entiende… lo que hubo entre tú y yo… se acabó, así de simple— mencionó volviendo a su anterior postura, pero ese abrazo no correspondía al momento y ella lo notó…
—Me pediste que confiara en ti… y eso hago… lo que me dices no puede ser cierto— dijo y se mordió el labio inferior, tratando de ahogar posibles sollozos, la dulce mirada que moreno le dedicaba pareció volver por un segundo, pero no fue suficiente.
—Mph… tanta insistencia solo me habla de una cosa…— mencionó y Kagome no pareció comprenderlo —dime… ¿lo reconsideraste?— preguntó acercándose y tomando un mechón de cabello que caía suavemente sobre el hombro de la azabache.
—No… no sé de qué hablas…— dijo negando débilmente con su cabeza, viéndolo expectante, había logrado contener el llanto, pero el rastro de las lágrimas seguían presentes.
Bankotsu sonrió de medio lado —si lo que quieres es que volvamos a acostarnos… por mí no hay problema… tengo tiempo… contigo siempre es un placer— dijo cínicamente.
Kagome sintió un enorme desprecio por sus palabras y lo observó molesta… ¿qué pretendía? ¿humillarla? Lo había logrado. De nueva cuenta pesadas lágrimas resbalaron por su rostro, ella negó silenciosamente… bien podría pisotear su orgullo por intentar aclarar las cosas y volver a estar con él… pero su dignidad… es nunca, por más que le doliera.
—¿Quién eres…?— apenas pudo preguntar… sus ojos llorosos distorsionaban su rostro, como sus palabras lo hacían con el recuerdo del que ella, tontamente quería seguir aferrada. Totalmente decepcionada y sin esperar respuesta, se giró y comenzó a caminar…
—Kagome…— le escuchó nombrarla con voz débil, ella apenas se detuvo, no se molestó en voltear —podría llevarte a tu casa...
—Mph… no necesito nada de ti Bankotsu…— sonrió agriamente y le dijo sintiendo un nudo rasgar su garganta con cada palabra.
No insistió, y permaneció de pie frente a su casa, hasta que Kagome se perdió de vista, nunca la vio voltear atrás… tensó la mandíbula y volteó de medio lado hacia atrás… observando una escabullida sombra que se alejaba del sitio, en dirección contraria a ellos dos.
…
"No se puede a mar a quién no te ama… y no quiere ser amado" eso se repetía dolorosamente Kagome, quien miraba por la ventana del camión que la llevaría cerca de su casa… observaba la tarde morir y caer paulatinamente la noche… sus ojos ardían, dolían, al igual que su garganta por intentar inútilmente contener sollozos… le dolía profundamente ceder… rendirse en su afán de creer en Bankotsu… esta vez él la había humillado en gran manera al malinterpretar sus acciones… "esto no me puede vencer… no me va a vencer…" se prometió… no sabía cuánto tiempo le tomaría, ni cuánto más le seguiría doliendo… tendría que ser fuerte y luchar contra ella misma de ser necesario, pero no podía dejarse caer… todos pasaban por malos momentos, y ella no podría ser la excepción, lucharía y como su madre luchaba, lo haría ella. Se convenció de ello, y llegó a su casa, ya era tarde… se encerró en su cuarto sin cenar… sonrió tristemente al darse cuenta que no era capaz de quitarse aun ese anillo, lo haría... cuando todo quedara superado… esa sería su prueba.
…
El cabello largo, lacio y negro se pegaba a su espalda, mientras pesadas gotas de agua fría recorrían su cuerpo… con un puñetazo quiso liberar su furia y frustración… por orgullo no se permitiría llorar… aunque ver a Kagome en esas condiciones no ameritaba otra cosa, más cuando el único culpable era él…
—Perdóname Kagome…— le dijo a nadie, ni el agudo dolor que surgía en su puño todavía ubicado en la empañada pared, se comparaban con lo que por dentro tenía que cargar…
-flash back-
Bankotsu caminaba despreocupado por el pasillo del colegio, pasando de largo el escándalo de los alumnos que se aglomeraban, buscando saber sus calificaciones, incluidas entre ellos Kagome y Sango… desinteresado abrió su casillero para guardar ahí sus libros… pero un sobre que cayó del interior, atrajo su atención, obligándolo a levantarlo…
Sus azulinos ojos parecían no dar crédito a lo que veían… tensó la mandíbula molesto, era un foto de Kagome, al parecer ella no sabía que la tomaron, pues se veía muy natural, sonriendo… pero en dicha foto, le preguntaban si le gustaría seguir viendo así a su novia… más que molesto giró el papel en sus manos, leyendo precisamente la dirección donde se encontraba el departamento de Naraku… lo citaban ahí… ahora sabía de quién se trataba… o quién intentaba burlarse de él…
—¿Qué es eso…?— preguntó Kagome llegando a él…
—Solo basura…— le contestó sin darle importancia al asunto, arrojando el ya completamente arrugado papel dentro de su casillero.
Dejó pasar el resto del día sin darle más importancia, Naraku era un imbécil y se arrepentiría por meterse con él… decidido a ello y sin despedirse de nadie, incluida siquiera Kagome se dirigió al lugar en mención… donde ya lo esperaba el catedrático con una notoria y confiada sonrisa, logrando molestar con esto más al moreno.
—No creí que fueses tan puntual…— mencionó irónico al verlo bajar del auto.
Bankotsu lo observó con desprecio, era tan patético, podría darle su merecido sin esfuerzo… lo único que no le gustaba y la mayor razón de estar ahí, era que Kagome estaba de por medio… —¿qué pretendes imbécil?— soltó despectivamente, mientras se acercaba peligrosamente al aparentemente despreocupado tipo.
El estacionamiento subterráneo seguía poco iluminado, pero podía verse claramente lo molesto de sus rostros.
—No creo que en tu condición sea bueno, el seguir insultando…— aconsejó harto de que siempre se refiriese a él en ese tono.
—¿En mi condición…?— preguntó irónicamente, sonriendo de medio lado y sujetándolo por la camisa, logrando con ello levantarlo ligeramente del suelo—… incluso yo solo, podría hacerte ver tu suerte — amenazó sumamente confiado.
Naraku soltó una sonora carcajada, logrando molestar más todavía al moreno, que aplicó más presión al agarre, lastimando el cuello del catedrático.
—No le veo la gracia…— mencionó fastidiado, harto de su estupidez.
—No lo digo por que estés solo… yo… me refiero a… Kagome… tu tal vez, único punto débil— mencionó apenas con hilo de voz, producto del fuerte agarre del que era preso, logrando desubicar solo por una fracción de segundo al moreno… pero consiguiendo soltarse.
—¿Qué tiene que ver Kagome en todo esto?— preguntó fríamente, sin dejar ver alguna preocupación.
—mph… ustedes me deben algo… ¿recuerdas? Aquí, precisamente en este sitio, tú y tus amigos se burlaron de mí… y aquí mismo, vas a perder lo que más quieres…— sentenció roncamente, observando complacido el molesto rostro del ojiazul frente a él…
Bankotsu apretó los puños con fuerza, y sin decir nada se lanzó sobre tan osado sujeto… ¿amenazarlo a él? ¡nunca!…
Naraku apenas podía cubrir su rostro, pare evitar ser golpeado por el adolescente colérico que tenía casi sobre suyo… —detente Bankotsu… o te vas a arrepentir…— amenazó apenas logrando retroceder e incorporarse, pero de inmediato un puñetazo en el rostro lo arrojó al frio concreto.
—Eso… si no me encargo de ti primero…— afirmó, seguro que podía con él… pues Naraku, no había podido siquiera acertar algún golpe en su contra…
Tirado de espalda al suelo, se atrevió a carcajearse nuevamente, tosiendo después por el dolor en el estómago, donde también había recibido golpes… —puedes matarme, si eso quieres…
—No sería mala idea…— afirmó el moreno acercándose nuevamente en forma peligrosa al hombre de malévola mirada rojiza…
—Pero… Kagome moriría de igual forma…— agregó, paralizando momentáneamente al moreno.
—Esas son estupideces…— afirmó, levantándolo bruscamente de la camisa y observarlo fijamente a los ojos.
—Bien… si eso crees… podrías arriesgarte— alentó el sujeto sumamente confiado.
Bankotsu tensó la mandíbula, y lo aprisionó contra uno de los pilares que tenía cerca, en aquél poco iluminado lugar —habla…— exigió, manteniendo sujeto su cuello con una mano, pero permitiéndole todavía hablar con cierta claridad.
Naraku sonreía complacido… estaba seguro, que le daría justo donde más le duele… —me refiero, joven Bankotsu… a que todo el tiempo hay gente cerca de su linda Kagome… si quiere pruebas… ahí las tiene…— comentó observando su portafolios tirado no muy lejos de ellos…
El moreno buscando comprobar sus palabras, lo soltó y se encaminó por dicho objeto… lo abrió sin dificultad…
—En el sobre amarillo… podrás darte cuenta de la verdad de lo que digo…— comentó acomodando su maltratada ropa, y sacudiendo sin preocupación la misma.
Bankotsu abría con poca delicadeza dicho sobre… sacando de éste, varias fotografías similares de Kagome, sola, y en ocasiones acompañada por su hermano, Sango, inclusive de él mismo… nunca se percató de nada.
—Eso solo demuestra que en cualquier momento, la señorita Higurashi, podría tener un lamentable accidente…— dijo fingiendo cierta pena.
—Ni si te ocurra tocarle siquiera un cabello…— exigió, caminando nuevamente hacia él… y parándose justo frente a este.
—No estás en posición de exigir nada…— sonrió complacido, lo sabía, ahora estaba en sus manos —como te dije, podrías matarme si es lo que prefieres, pero eso solo le traería el mismo destino a la señorita… casi al momento— afirmó, seguro que nada le podía salir mal.
—¿Qué pretendes…?— preguntó molesto, pero buscando entender sus planes… si creía que se iba a vencer sin luchar, estaba equivocado…
—Mph… por ahora… solo los quiero separados… ya se me ocurrirá algo más con qué logren divertirme— dijo sencillamente, no le pensaba poner las cosas tan fáciles… primero se divertiría al verlos sufrir separados, por ridículo que para él sonase… después el final sería el mismo… morir, uno de los dos.
—Si la tocas, te mueres… tú… y los que te acompañen…— amenazó, antes de retirarse del obscuro lugar.
—Joven Bankotsu…— habló haciendo notoria su burla —…desde mañana espero ver resultados…
—Mañana no…— afirmó deteniéndose parcialmente, y volteando del mismo modo a verlo —… el viernes, tendrás lo que quieres— afirmó… aparentemente lo tenían atado de pies y manos, o así se sentía… si el que estuviese en riesgo fuese él, no dudaría en hacer lo que tiene que hacer… pero Kagome…
-fin del flash back-
—Maldita sea…— estaba frustrado… había salido ya de la ducha, se dejaba caer pesadamente sobre su cama, su cuerpo era cubierto por una toalla de la parte inferior…—Kagome…— mencionó pesadamente…. la almohada a su lado, parecía conservar tortuosamente su aroma celosamente en ella…
Eso no podía estar peor… para rematar, Sara… la descarada chica, había llegado justo cuando el bajaba de su auto, ese viernes, después de haber pasado un día entero con Kagome… mencionando que por casualidad se había enterado de los planes de Naraku… y diciendo que ella podría ayudarlo a alejar a Kagome de su lado… ¡por favor! ¿acaso lo creía estúpido? Naraku no se permitiría una indiscreción como esa… ella, estaba seguro, tenía algo que ver con eso… esa mediocre explicación que le daba, no era verdad… aunque ¿por qué Naraku, incluiría a Sara en su estúpido plan? Bien, eso lo averiguaría…
Ese beso que se obligó a darle, cuando la suspicaz chica se percató de la presencia de Kagome no le supo a nada… pero lo hizo por ella, por contradictorio que sonara… si algo quería más que a Kagome, era a la misma segura… a salvo, aunque fuese sin él, al menos y se juraba, que sería por corto tiempo.
Al escucharla llamarlo con esa tristeza en la voz, lo obligó a aferrarse más a la chica que permanecía en sus brazos… lo había decidido, jugaría el juego de esos dos, desde el principio… todo el tiempo tendría que ser así con ella, pues se daba cuenta que en cualquier sitio que estuviera, siempre había alguien cerca de ellos… no era uno, o dos… al menos había identificado a tres sujetos diferentes siguiéndola…
Quiso dejarle claro "que no la amaba" ¡Por favor! ¿Cómo no hacerlo?... pero mientras más lejos estuviese de él… más segura estaría, él también se encargaba de eso… no se quedaba con los brazos cruzados…
"Solo sexo"… estupideces… nunca fue así… pero Naraku estaba observando complacido metros atrás y ella ni siquiera lo notó… hace unas horas de igual modo, uno de esos sujetos cerca de ellos… por eso quiso llevarla, para saberla segura, pero no la culpaba por no dejarlo… se había portado como un verdadero patán…
Pero el colmo y tal vez lo que más le preocupaba era Inuyasha Taisho… ese imbécil aprovecharía la situación completamente… ¿culparlo? No… él le había puesto a Kagome en bandeja de plata, si la situación fuese al revés, él también trataría de recuperarla…
Tenía serios problemas difinitivamente… pues debería mantener a Kagome alejada de él… y al mismo tiempo seguir vigente en ella… no permitiría que lo olvidara, pues por ella hacía todo eso… no se podía dar el lujo de perderla en el intento de protegerla… eso nunca.
CONTINUARÁ…
Bien… aquí quedó otro capítulo… quedó bastante largo, creo que así seguirán los que restan, pues voy a intentar que queden significativos… Agradezco de nueva cuenta por leer y más por comentar… cada vez hay más lectoras, hecho que me entusiasma bastante… Lady of the west, Sasunaka doki, Briseida CT, Day, Yaz Delgado, AliceSessh Taisho, Fallen Angel, MichMS, Orkidea16 y Carla… un saludo y gracias por sus comentarios… nos leemos en una semana. Besos.
