LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PRESTADOS PARA LA REALIZACIÓN DE ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA…

ADVERTENCIA: EL CAPITULO CONTIENE VIOLENCIA SEXUAL… LEER SEGÚN SU CRITERIO.

Pero el colmo y tal vez lo que más le preocupaba era Inuyasha Taisho… ese imbécil aprovecharía la situación completamente… ¿culparlo? No… él le había puesto a Kagome en bandeja de plata, si la situación fuese al revés, él también trataría de recuperarla…

Tenía serios problemas definitivamente… pues debería mantener a Kagome alejada de él… y al mismo tiempo seguir vigente en ella… no permitiría que lo olvidara, pues por ella hacía todo eso… no se podía dar el lujo de perderla en el intento de protegerla… eso nunca.

-27-

Los días contrariamente a lo que Kagome creía pasaban rápidamente… ya habían pasado dos semanas desde ese viernes en que la relación con Bankotsu había sido finalizada por él mismo… Los primeros días fueron difíciles… la mayoría de las noches durante la primera semana se dormía cansada de llorar… al amanecer tenía que hacer un gran esfuerzo por parecer tranquila y desinteresada de la situación… se apoyaba de Sango… siempre le agradecería haber regresado a su vida cuando más necesitaba de una amiga… y de Inuyasha… que aunque no lo esperaba, estaba resultando de gran ayuda para dejar de pensar por pequeños lapsos de tiempo en el ojiazul… aunque todavía le dolía verlo por los pasillos caminando de lado de Sara, cada que se topaba con esas escenas, desviaba el rostro, respiraba profundamente y se convencía que pronto dejaría de doler…

Aunque aún con eso, no lo olvidaba del todo… varias veces lo soñaba a su lado… volvía a escucharlo decirle que la amaba, sentía sus caricias como si estuviese de verdad ahí… podía sentir el calor de su cuerpo sobre el suyo, esas sensaciones seguían impidiendo su propósito… olvidarlo.

Bankotsu por su parte sentía los días pasar sin cambios… había pedido a Renkotsu, mantenerse al pendiente de Kagome… confiaba completamente en ese chico… incluso Jackotsu llegó a molestarse, pues él creía poder desempeñar bien esa tarea… pero como el ojiazul afirmó, Renkotsu podría pasar desapercibido para las personas, en cambio su afeminado amigo no era capaz de tal cosa… y él necesitaba que ella pudiese estar protegida en caso de ser necesario… el joven de cabeza rapada, aceptó sin más… ellos habían finalizado clases desde antes y tenía el tiempo y la disposición de apoyar a su amigo… más, si eran problemas relacionados con Naraku…

Sara seguía representando un problema, pues no se le despegaba en lo absoluto en la preparatoria, y no había podido obtener mayores detalles de la relación que tenía ella con Naraku, en su afán de perjudicarlos… para lo único que servía, era para de cierto modo mantener a Kagome alejada… eso era lo que pretendía… pero no lo que quería, Kagome ya no volvió a buscarlo, a hablarle, incluso sentía que ya ni siquiera se molestaba en mirarlo…en cambio veía sumamente molesto como el imbécil de Inuyasha se acercaba cada vez más a ella…

Alguien quien tampoco pasaba por sus mejores días seguía siendo sin duda alguna Ayame… la pelirroja asistía al colegio solo para no permanecer en casa, donde ahora repentinamente su madre había decidido quedarse y prestarle atención… ¡por favor!... solo estaba ahí para molestarla y evitar que faltase a clases, pues varias veces la había descubierto ahí en días escolares… al menos eso creía Ayame… ella seguía pendiente de Kouga, le extrañaba que ahora que Kagome estaba libre, no estuviese detrás de ella como era su costumbre… eso lograba animarla mínimamente… por lo que había decidido arriesgarse y decirle lo que sentía por él, ahora si abiertamente… ¿qué podría perder?

Viendo la oportunidad a varios minutos de finalizar la hora del almuerzo decidió hacerlo…

—Kouga…— le habló logrando que el joven detuviera su marcha, a pocos metros del pasillo de la cafetería, justo de donde iba saliendo.

—Si… ¿qué se te ofrece Ayame?— preguntó con poco interés, pero sin ser descortés.

—Bueno yo… solo quería decirte que… Kouga, tu… tú me gustas…— finalizó viéndolo a los ojos, no sintió mucha pena, pues siempre había sido arriesgada, esperaba la reacción del chico frente a ella.

El joven sonrió solo un poco —Ayame, yo lo siento, pero…— habló consciente de lo que la chica le decía, pues hacía tiempo que se había percatado de ello.

—Pero yo no te gusto verdad…— completó con cierto coraje.

—Lo siento… es algo que no se puede forzar…— añadió sinceramente, hacía un par de días que había entendido el significado de esa frase, Kagome se la había dicho anteriormente… y no la entendía… pero una vez que lo hizo, prefirió no hacerse más ilusiones con algo que no se podía dar, por eso se mantuvo alejado de ella cuando supo que su noviazgo con Bankotsu había finalizado. Ahora irónicamente le tocaba a él repetir esas palabras que lo lastimaron.

—¿Es por ella verdad…?— preguntó con desprecio en sus palabras, fijando sus ojos en la azabache que junto al peliplata se acercaban por dicho pasillo, con destino ya a sus aulas.

Kouga volteó completamente para ver la razón de la furia de la pelirroja, que ahora tenía sus ojos enrojecidos y aguados, por las lágrimas que intentaba contener…

Kagome e Inuyasha habían decidido adelantarse a su salón, el timbre aun no sonaba, pero Sango se encontraba charlando con Bankotsu… pues recientemente habían vuelto a hablarse, siendo animada por la misma azabache, que no le veía el caso a la lejanía que Sango había impuesto, sabía que tendría que superarlo del todo, no importando qué tan cerca estuviese de su vida… y eso estaba intentando, aunque aún le costaba, por dicho motivo, salía con anticipación del lugar … El ojidorado y ella platicaban de temas sin importancia, al parecer si podían ser amigos, ese era el primer paso, según Inuyasha.

—Siempre tu… Kagome…— escuchó decir con amargura a la pelirroja, al pasar a su lado. Obligándose a detenerse, pues Ayame parecía irreconocible… su rostro reflejaba, amargura, impotencia… incluso odio… por dicha razón ella la veía sorprendida, hacía días que ni siquiera se volteaban a ver… y ahora esa especie de reclamo. Kagome volteó a ver de manera interrogante a Kouga que estaba a un costado de la chica.

—¿Ocurre algo…?— preguntó preocupada —¿Estás bien Ayame…?

La pelirroja sonrió burlona… —¡Por favor…! A ti qué diablos te importa…— escupió molesta, no sabía cuán mal le caía.

—Oye… no creo que sea manera de responder…— interrumpió de igual forma molesto el peliplata.

—Tú no te metas en esto…— reclamó furiosa, mientras era observada de manera incrédula por Kouga y Kagome, que no entendía todavía por qué de tan grande molestia.—Son tan patéticos…— les dijo observando a la azabache y al peliplata.

—Sera mejor que nos vayamos…— dijo oportunamente Kagome, tomando al peliplata de la mano, pues Ayame amenazaba con hacer de esa charla todo un escándalo, y era lo que menos necesitaba. Kouga asintió con la cabeza, pues tampoco le gustaba el rumbo que llevaba aquello.

—Claro… siempre tan prudente…— alzó la voz, atrayendo la atención de algunos alumnos que por ahí se encontraban —…aunque no lo fuiste tanto cuando te acostaste con él… ¿no es así… Kagome?— continuó molestando a la azabache, que volvió a enfrentarla.

Ayame sonrió casi complacida, al ver que había logrado afectarla.

—Eso es algo que a ti no te interesa Ayame…— dijo mirándola fijamente, y sacando ese fuerte carácter que muy pocas veces mostraba.

—¡Por favor…!— se burló y se cruzó de brazos, sus verdes ojos se posaron sobre el peliplata que seguía de lado de Kagome, mismo que la veía más que irritado. —y dime… ¿te gustó?...— le preguntó descolocando al ojidorado, incluso a la misma Kagome —…pues me lo debes a mí…— alardeó de su mala acción… ahora poco le importaba descubrirse, había perdido, eso lo aceptaba, pero intentaría seguir haciendo daño.

Inuyasha la veía sin comprender, después volteó a ver a Kagome y nuevamente a la ojiverde —¿de qué demonios hablas?— preguntó desconcertado… eso no le sonó bien.

—Mph… que gracias a mi… conseguiste acostarte con Kagome…— aceptó orgullosa —…pero no te sientas tan bien… tuve que drogarla para que te permitiese hacer lo que le hiciste… aunque bueno… admito que tienes gran mérito, pues ese nunca fue mi plan, pero mejor no pudo haber salido…— añadió, observando los rostros de los tres chicos frente a ella, desencajarse, ninguno creía lo que estaba diciendo… volteó a ver a los otros adolescentes que se encontraban alrededor, observarla y murmurar cosas que no le interesaba saber.

—No pudiste haber hecho… tal cosa…— habló Kagome, no podía creerlo ¿drogarla? ¿cómo?¿por qué razón?

—Claro que lo hice… y lo volvería a hacer… también gracias a mi todos se enteraron… no sabes cómo disfruté ha…— decía, pero una bofetada de parte de la azabache detuvo su habla…

Kagome no creía que clase de persona tenía frente a ella… —tú exhibiste esa fotografía…— reconoció a la persona que la había puesto en mal con prácticamente toda la escuela, y no solo a ella, sino que llegó a burlarse de la condición de su madre —¿cómo pudiste?¿con qué derecho?— reclamó también en voz alta, no le importaba ya la presencia de terceras personas.

—Solo quería verte hundida… humillada… derrotada Kagome…— decía con amargura —por tu culpa… por ti, nunca pude tener lo único que de verdad quise…— mencionó fijando sus llorosos ojos en Kouga, mismo que la veía sin reconocerla.

—Eres un asco…— mencionó Kagome, sabía de los celos que Ayame le tenía, pero jamás la creyó capaz de hacerle algo semejante.

—Lo soy…— aceptó tristemente —…nunca entendí qué me faltó para que te fijaras en mi…— finalizó derramando una lágrima y viendo derrotada al chico de coleta que siempre amó… muy a su manera. Se giró y se fue de ahí, dejando a tres personas asimilando todavía la situación.

Kouga pareció comprender el dolor que sintió Ayame… pero él nunca le dio pie a esperar algo más… —Kagome…lo siento— mencionó, se sentía culpable.

Ella volteó a verlo —no es tu culpa…— dijo únicamente y comenzó a caminar a su salón… Inuyasha la siguió.

—Kagome…— dijo una vez que los dos estuvieron solos en el aula…—…yo no sabía lo que ella…— dijo, se sentía muy mal por lo recién descubierto, en aquella ocasión le pareció raro el comportamiento de Kagome, le extrañó que correspondiera a sus deseos, pero en ese momento no quería pensar en más, solo le interesaba ser uno con ella.

—Inuyasha… yo…— ahora entendía por qué reaccionó de esa forma, recordando ese día, tuvo que haberlo conseguido con esa bebida que le dio… se sentía tan tonta —…no es tu culpa…— añadió sorprendiendo al peliplata —…claro que lo que hizo influyó en mí… pero tú no lo sabías— concluyó tomando asiento en su lugar.

—Perdóname… de haberlo sabido yo no…— se disculpó sinceramente, había prácticamente robado la virginidad de Kagome, por ese tiempo se había sentido orgulloso por ello, pero creyendo que ella lo hizo por amor, correspondiéndole completamente.

A Kagome le entristeció de gran manera lo que ocurrió, comprendió lo mismo que el peliplata… sintió amarlo en aquel entonces… pero no era para dejarse llevar de ese modo… entonces, a la única persona que se entregó completamente consiente de lo que hacía fue a Bankotsu… y él…

—Kag…— habló el peliplata, pues la notó sumida en sus pensamientos.

Kagome se levantó, suspiró cansada y caminó unos pasos para posarse al pie de la gran ventana con vista a la calle que tenía su salón… observó sin querer a Ayame salir de la escuela sin problema… ¿sería tanto su coraje para actuar de ese modo tan egoísta? Definitivamente lo fue… se sentía muy dolida, pero no la odiaba… después de todo ella solo luchaba por amor, de muy mala forma, lo único que nunca le perdonaría fue enlodar el nombre de su madre… pero deseaba que alguien la ayudara, pues parecía necesitarlo.

—Sabes Inuyasha… en el fondo me da gusto saber que no fuiste tú quien tomó esa foto…— mencionó con cierta calma, pues ahora sabía que podía verlo plenamente como su amigo.

El ojidorado se acercó a su lado, quiso entender que ahora tenía una nueva oportunidad… quería, no, necesitaba empezar de cero con Kagome —Kagome… si eso no hubiese ocurrido, tal vez tú y yo…— mencionó una vez frente a ella, sujetándola por la cintura y acariciando su mejilla.

—Inu…— mencionó, pues notó las intenciones que tenía… y no era lo que ella quería.

Poco a poco Inuyasha se acercaba más a su rostro, él, quería volver a probar sus labios… y estaba a punto de conseguirlo, Kagome se sintió nerviosa por su cercanía, él la había ayudado mucho en esos días… fue su novio… y alguna vez sintió amarlo, pero…

—No…— dijo con voz apenas audible, ladeando ligeramente su rostro. El ojidorado sintió su rechazo, besó un costado de su frente, y la abrazó tiernamente.

Kagome seguía sintiéndose incómoda, giró sus achocolatados ojos, buscando distraerse, pero, de pronto y sin esperarlo su mirada se cruzó con una sumamente molesta mirada azulina, que los observaba sin discreción, desde el salón de enfrente…

Kagome no supo por qué pero evitó seguir mirándolo… logrando con esto solo molestar más al joven ojiazul…

Bankotsu no pudo evitar voltear al salón de enfrente cuando ingresaba al propio, buscando siempre ver a Kagome… pero no esperaba verla prácticamente besándose con Inuyasha… habían pasado quince días y ella ya había aceptado el consuelo que ese imbécil le ofrecía… la sangre le hervía a causa de los celos que estaba sintiendo… no quería siquiera imaginar lo que hubiese sido capaz de hacer si él se hubiese atrevido a besarla… no, él no se quedaría con ella… Kagome le pertenecía… eso sentía. No podía seguir perdiendo el tiempo… por qué tiempo, aparentemente, era lo que no tenía, eso le quedaba claro…

Al transcurrir las horas siguientes Inuyasha no dejaba de pensar en la posibilidad de volver con Kagome, sí la sentía distante, aunque había avanzado bastante en esos quince días… se prometía que si volvía a tenerla de regreso, las cosas serían muy diferentes a la vez anterior, esta vez no sería un imbécil y la mantendría a su lado el mayor tiempo posible, la haría olvidar a Bankotsu, por mucho que le costara.

Kagome en cambio no quería pensar siquiera en empezar una nueva relación, pues ninguna de las dos únicas que tuvo, le dejó muy buen sabor de boca… aunque en el fondo, no se olvidaba de Bankotsu… evitaba encontrarse con él, verlo, pensar en incluso en él, pero la verdad era que todavía lo quería.

Al finalizar la penúltima clase Kagome aprovechó el momento para salir al baño… a punto de salir, para su poca fortuna se había encontrado con Sara… que recién ingresaba al lugar… el grupo de ella había tenido uno de los talleres, por lo cual regresaban a su salón, Kagome la pasó largo, la castaña solo le sonrió burlonamente, sentía que le había ganado, aunque en realidad era que no había pasado nada entre ella y Bankotsu… por ahora le bastaba hacerle creer, a quien fue una de sus mejores amigas, lo contrario.

Kagome trató de regresar de inmediato, pues no quería toparse de un momento a otro con el ojiazul, visualizó a lo lejos a Sango, que recién había girado por el pasillo directo a su salón… casi corrió pensando en alcanzarla, pero con su atención puesta en la castaña, no se percató que Bankotsu ingresaba a dicho pasillo, por lo que estuvo a punto de chocar con él… el moreno al verla venir tan de prisa se detuvo, la observó… todavía seguía molesto por haberla visto así de cerca del peliplata… pero lo que lo molestó aún más, fue verla intentar pasar de largo sin más… pretendía ignorarlo.

Molesto y antes de que se alejara, la sujetó fuerte del brazo… mostrando esa parte impulsiva que había tratado de contener, en ese momento poco les importó que los vieran —así que Inuyasha…— mencionó de manera molesta, viéndola de ese mismo modo.

—¿Inuyasha qué? … suéltame Bankotsu, me estás lastimando— pidió molesta… en ese par de semanas, era la primera vez que le hablaba, y ahora lo hacía ¿para reclamar?

—¿Pretendes volver con ese imbécil?— preguntó clavando sus azulinos ojos en su rostro… y acorralándola contra los casilleros, sin intenciones de soltarla.

—Eso es algo que a ti no te importa…— le dijo sosteniéndole la mirada, de igual modo molesta.

—Contéstame Kagome— exigió mostrando lo mucho que esa idea le fastidiaba.

—No tengo por qué…— dijo sonriendo de cierto modo complacida de verlo molesto —…tú y yo no somos nada ¿recuerdas, cierto?— preguntó irónica, y apenas lo sintió aflojar el agarre, se liberó de él…

—Mph… cierto— contestó recuperando la compostura, y viéndola partir en el acto… se había dejado llevar por sus impulsos y aún así, cuánto le costó contenerse y no besarla, dejarle claro que ella siempre seguiría siendo de él… a pesar de no estar juntos.

"Maldita sea Kagome" pensaba al verla partir, así, como si nada… él la había extrañado cada día… incluso llegó a arrepentirse de haberla llevado aquel día a su casa… pues no podía siquiera entrar a su habitación sin recordarla, sin verse a ellos dos sobre la cama haciendo el amor… todavía podía sentirla bajo su cuerpo estremeciéndose por su contacto…no podía cerrar los ojos y pretender descansar, porque de inmediato ella volvía a su mente, su cuerpo seguía pidiendo por ella, quería volver a hacerle el amor, escucharla gemir su nombre, temblar por el placer que le brindaba… necesitaba volver a fundirse en su cuerpo, ser uno con ella, llenarla de él… salir y volver a entrar de su cuerpo las veces que fuesen necesarias, para calmar esa necesidad de ella… y esos malditos celos que no lo dejaban… la extrañaba como nunca llegó creer hacerlo.

Le estaba pesando esa situación… y sentía que Naraku le lleva ventaja… él había descubierto cosas que bien lo podían llevar a prisión, pero no bastaba… conociéndolo, necesitaba más… todavía más…

Se encontraba inmerso en sus pensamientos… recargado en la pared de aquel largo pasillo… furioso con Kagome, con Inuyasha, odiando a Naraku y frustrado por la estúpida situación en la que estaba, que no se percató que Sara, quien recién salía de los sanitarios, había presenciado molesta toda la escena…

Se sentía humillada, Kagome seguía siendo importante para Bankotsu, ¿y ella? Ella no era nadie para él… sintió la necesidad de hacer algo radical ¿pero qué? Todo lo que ahora había conseguido se lo debía a Naraku… entonces… él debería intervenir… hacerle o decirle a Kagome, lo que sea que con Bankotsu haya funcionado, para mantenerlos alejados… Más que decidida a ello, se acercó al moreno, ofreciendo una hipócrita sonrisa... y así ambos se dirigieron a esa última clase.

Kagome no sabía que pensar, por un momento se sintió bien al sentir esa especie de celos del ojiazul, pero ¿por qué celos? Si él fue el que finalizó la relación… decidió no pensar más en ello, después de todo las cosas seguirían igual… aunque no lo quisiera, ya no iba a llorar, ya no lo iba a buscar, no después de todo lo que le dijo… le dejó más que claro que no la quiso.

La hora de la salida había llegado, Sara había seguido a Bankotsu hasta el estacionamiento, pues sabía que Sango y Kagome también se dirigirían hacia allá… después de varios minutos y asegurarse que ellas se habían marchado, por fin dejaba libre a Bankotsu, mismo que se encontraba completamente fastidiado de ella…

La molesta castaña estuvo a punto de subir a su propio coche y retirarse, pero observó en los cajones destinados para catedráticos que el viejo auto de Naraku seguía en el lugar, sonriendo pensó en no perder tiempo, ahora iría a exigirle que alejara a Kagome de Bankotsu…

De prisa y decidida regresó al plantel, dirigiéndose al sector de docentes, el pasillo de aquel lugar estaba prácticamente vacío… pero optó por llegar al fondo del mismo, donde se encontraba la pequeña oficina del para ella, patético profesor… golpeó molesta la puerta de dicho sitio, pensando en que nadie se encontraba… sonrió al escuchar que le daban el paso…

Naraku se encontraba harto de tanto trabajo acumulado… hoy ni siquiera tuvo tiempo de ver cómo seguía comportándose el engreído de Bankotsu, que recién comenzaba a pagarle poco de lo mucho que le debía… había permanecido más tiempo del que se estipulaba en su contrato en el plantel… pero para su poca fortuna, tenía al director encima de él, exigiéndole la entrega de resultados finales… fastidiado había decidido que por hoy, sería suficiente… estaba a punto de marcharse cuando escuchó que con poco tacto llamaban a la puerta… supuso que sería algún catedrático, aunque fuese tarde… pero se sorprendió al ver entrar a la jovencita pretenciosa que insistía en jugar su juego…

—¿Qué diablos quieres?— preguntó fastidiado, de las tonterías que seguramente vendría a decir.

—Vengo a exigirte que alejes definitivamente a Kagome de Bankotsu…— mencionó, lo veía sintiéndose superior a él y sentándose en el escritorio del joven catedrático.

—¿Exigirme?¿quién te crees?— preguntó burlonamente.

—Escúchame bien…— decía con su tono prepotente pero…

Naraku cansado de personas como ella, se acercó peligrosamente a la chica y la sujetó fuerte del rostro logrando lastimarla —escúchame tú… mocosa insolente— dijo con el desprecio que le provocaba —no sabes con quién te estás metiendo… pero yo te lo voy a demostrar… quisiste jugar con fuego, pues te definitivamente… te vas a quemar— sonrió maliciosamente, sujetándola firmemente de la cintura, demostrándole qué era lo que pretendía.

Sara tembló… sus ojos se abrieron grandemente, su corazón latía acelerado… eso no le podía pasar… no y menos con ese, para ella, repugnante ser…

—¿Qué pretendes…? ¡suéltame!... ¡Ayudaaaa!— gritó desesperada, mientras se tironeaba.

Naraku sumamente molesto la golpeó en el rostro, logrando arrojarla al piso por semejante golpe… Sara no esperaba eso… ¿entonces era verdad lo que estaba sucediendo? Rápidamente se levantó del suelo, ignorando por completo el dolor que sentía en su enrojecida mejilla, se abalanzó sobre la manija de la puerta dispuesta a huir del lugar.

—No tan rápido Sara…— se regocijó al nombrarla, atrapándola del brazo y lanzándola al fondo de la pequeña y poco iluminada oficina, con toda la intención de no dar marcha atrás, puso seguro a la puerta… Kagome había logrado escapar de él… pero no dejaría pasar la oportunidad de poseer a una jovencita de su tipo… engreída, popular, de alto nivel social…joven y hermosa… no… Sara sería de él… y le cobraría el favor que le hizo al dejarle el camino libre con el estúpido de Bankotsu.

—N-no… no por… favor— suplicó con los ojos cristalinos… estaba aterrada.

—Tranquila… que te aseguro que esto… lo vas a disfrutar, tanto o más que yo…— habló con una calma que a la chica le congeló la sangre… sabía que ella se había arriesgado al tratar con un sujeto tan despreciable como él, pero jamás creyó que algo así le pudiese pasar.

Naraku sonreía complacido, mientras con una endemoniada calma se desprendía de las prendas que cubrían la parte superior de su cuerpo…

—Ayuda… alguien, por favor…— gritaba por la ventana, apenas lo vio comenzar a desvestirse… Naraku sonrió más que excitado… sabía al igual que Sara que eran los únicos en ese sector… —no, por favor…— volvió a decirle, pues no veía a nadie que pudiese ayudarla.

La sonrisa malvada de Naraku y la enrojecida mirada del mismo impulsaron a la chica a salir corriendo… pero los fuertes brazos del hombre detuvieron su marcha… —así me gusta… que te resistas…— le susurró al oído, la había recostado en su pequeño escritorio, tirando algunos objetos que ahí se encontraban y posándose sobre ella… mientras lamía su dulce mejilla.

Sara sintió asco y pudo sentir el hinchado miembro del profesor justo en su vientre, asustándola aún más… —no quiero… no— le dijo ya casi sin voz, a causa del miedo y de lo forzada que la tenía por pedir infructuosamente auxilio.

—Todavía no… pero una vez que comience, no querrás que me detenga…— aseguró asqueando aún más a la colegiala…

Sara temblaba de miedo, y se paralizó completamente cuando sintió la grande mano del profesor colarse entre su falda, y llegar a su intimidad… apretó las piernas con fuerza, pero él aplicando más, logró separarlas y meterse entre estas… ella lo veía asustada y suplicante al mismo tiempo, logrando satisfacer al catedrático… este disfrutando del tiempo, retiró su mano, haciendo creer a la joven que todo había terminado… pero lejos estaba de sus planes finalizar dicho acto…

Con total brusquedad y complaciéndose con ello, Naraku jaló la blusa de la jovencita, logrando arrancarle completamente los botones de la misma y dejar expuesto su par de senos ante él, siendo cubiertos por un delgado sujetador… lamió sin prisa los mismos por encima de la tela… Sara intentaba alejarlo, cada contacto era grotesco, asqueroso… pero su cuerpo estaba completamente inmovilizado por el gran cuerpo del profesor.

—Basta… por favor, no lo haga.

—Mph… ¿ahora me respetas?... algo tarde…— mencionó burlón, apenas separándose de sus pechos y mordiendo uno al finalizar.

Sara gritó del dolor que le provocó dicho acto… —ya no, por favor… no siga

—Pero si aún no comienzo— sentenció y de igual modo se deshizo del pequeño sujetador… Sara se sintió humillada… avergonzada… no quería, no lo deseaba, nunca con él.

Naraku sonrió complacido… sabía que hacía realidad una de sus viejas fantasías al lograr poseerla… lamió sin pena alguna los redondos pechos de la joven, los apretó entre sus manos, al mismo tiempo que besaba de manera casi desesperada el blanco cuello de la joven… rosaba insistentemente su endurecido miembro contra la intimidad de la misma.

Se dio gusto de besar y recorrer con sus manos el perfecto cuerpo de la chiquilla bajo él… Sara cada vez ofrecía menos resistencia, supuso ciertamente que estaría reservándose para intentar huir cuando él intentara invadir su cuerpo… cosa que no le permitiría…

Ella sentía su corazón latir acelerado, su respiración era pesada… de pronto y después de haber sido recorrida tortuosamente por el profesor, sintió que le retiró bruscamente las bragas que estaba usando… se asustó mucho más, comenzó de nueva cuenta a forcejear… a gritar lastimándose su garganta… pero nada… no había respuesta…

Naraku con su mano, recorría sin permiso la intimidad de la joven… sintiéndola sumamente suave, aunque no se encontraba húmeda… eso le tocaba a él… escuchaba como si fuese una agradable melodía las súplicas de Sara, le sonreía morboso mientras observaba su cuerpo prácticamente desnudo… con una sola mano, sujetaba fuertemente las dos de la chica para evitar ser golpeado… de pronto introdujo dos de sus dedos en la tibia intimidad de la colegiala, escuchándola gritar por ello… metió y sacó sus dedos una y otra vez, consiguiendo que el cuerpo de la chica tratando de auto protegerse, lubricara completamente su pequeña cavidad…

Sara lo sintió… no sabía por qué se había mojado, si solo asco le provocaba… le dolía ser tocada de esa forma, ser invadida de tal manera… odio al hombre que tenía sobre ella… y lo que temía, pasaba… lo observó deshacerse de sus pantalones, exponiendo su endurecido miembro ante ella…

—No… no, ya no más…— pidió forcejeando por el miedo que le causaba…

Él no le prestó atención… con sus dedos separaba los pliegues de piel que atravesaría para invadirla… Sara seguía moviéndose, intentando dificultarle su acción… pero todos sus esfuerzos fueron en vano, cuando sintió el grueso miembro del catedrático presionarse contra su intimidad… lo supo… no había vuelta atrás…

Naraku estaba sumamente excitado… su miembro se había endurecido y crecido más de lo normal por dicha acción… poseerla por la fuerza… nada mejor, pensaba. Colocó su miembro en la entrada de la delgada joven… la presionaba fuertemente por debajo de sus senos, evitando que escapase, solo quería disfrutar de ver el momento preciso en que sus dos cuerpos fuesen uno por primera vez… su mente retorcida se regocijaba en ello… Aplicando fuerza se hundió completamente en su cuerpo… gimió gruesamente al sentir lo pequeña que era para él… ¿Kagome sería igual? Probablemente…

Sara gritó al sentirse desgarrada por el endurecido miembro… un par de lágrimas cayeron por sus ojos… en ese momento, dejó de luchar… ya no tenía fuerzas, ni siquiera tenía caso… "Bankotsu" pensó en la persona que amaba… se había ganado lo que le estaba pasando por buscar tener a alguien que ya no siente nada por ella… todo lo que Bankotsu sintió en su momento por ella, fue su necedad, quien lo mató…

Si bien era cierto que Sara no era virgen, le estaba doliendo grandemente esa invasión, pues la estaban forzando. Naraku en cambio, estaba extasiado… entraba y salía con fuerza del delgado cuerpo de la chica, mismo que involuntariamente se movía según su ritmo… no le importaba que ya no se resistiera o gritara, solo se importaba él mismo… y se complacía de volver a probar incluso morder o marcar sus pechos, introducía sin impedimento alguno su lengua en la boca de la prácticamente muerta chica…

Varios minutos prolongo aquella tortura… para después de incrementar rudamente el ritmo dejar sus fluidos dentro de la cavidad de la adolescente… permaneció ahí dentro mientras recuperaba las fuerzas perdidas… Sara tenía la mirada perdida en una de las paredes del lugar… sus ojos seguían derramando lágrimas… Naraku salió por fin del adolorido cuerpo de la joven, al instante ella se incorporó dificultosamente… cerró con sus manos su blusa y salió de ahí… poco después de escuchar la seria amenaza del catedrático… —si hablas… te mueres…— sentenció antes de verla salir derrotada, humillada… completamente herida física y mentalmente.

Para fortuna de la chica, no se encontró a nadie al salir del edificio, ni siquiera en el estacionamiento… no supo cuánto tiempo estuvo ahí encerrada con ese asquerosos sujeto, que la tarde moría apresuradamente… entró a su vehículo y sin saber siquiera llegó a su solitario departamento… tomó una larga y fría ducha, quería borrar todo rastro de ese sujeto en ella… se sentó en el frío piso y lloró… lloró tan amargamente, pues sabía gran parte fue su culpa… pero lo que le ocurrió no se lo deseaba a nadie… absolutamente a nadie… ninguna mujer se merecía ser tratada de esa forma… la humillaron… la vida le enseñó de la peor forma a ser humilde… a no despreciar a nadie… Ella tontamente pretendió hacerle daño a Kagome, con el único afán de tener a Bankotsu para ella sola… y la única dañada fue ella… ¡qué estúpida había sido! ¿por qué no se dio cuenta antes?

Naraku de igual forma había llegado a su departamento… mismo que todavía compartía con Onigumo, evitando hablar de la razón de su tardanza, no pensaba darle armas en su contra, él tomaría el control, pues a pesar de ser un delincuente, Onigumo fallaba al confiar en él… Naraku lo había ayudado brindándole un lugar donde vivir… incluso lo puso en contacto con adolescentes que bien sabía tenían tendencias a consumir algún tipo de droga… eso era parte de su trato… en cambio él, le facilitaría las personas que se encargaban de "cuidar" a Kagome… y más adelante los pondría a su disposición, para lo que pretendiera hacer con ese par de "niños" como él les decía.

Naraku se sentía satisfecho… había calmado sus ansias por poseer a alguien del tipo de Sara o Kagome, pero no descartaba la idea de lastimar al moreno haciéndolo lo mismo a su querida "ex -novia"… aunque eso sería arriesgarse demasiado, lo haría como venganza, en último recurso. Sonrió malévolamente imaginando el placer que el cuerpo de Kagome podría darle… no por nada, Bankotsu la prefería aun sobre la exquisita de Sara.

La noche había caído en la ciudad… Kagome estaba recostada en su cama, pensando… motivándose internamente a seguir delante… Bankotsu por su parte, seguro que nadie lo siguió permanecía afuera del edificio donde Naraku vivía… de esa forma fue que logró conocer el vínculo que lo unía a ese prófugo… pero necesitaba más que eso para hundirlo… no se daría por vencido… necesitaba a Kagome de vuelta, pronto… Ayame, había consumido alguna sustancia que la mantenía perdida… su madre preocupada por ella la llamaba detrás de la puerta, cansada y resignada a que su hija no hablaría con ella la dejó en paz… la chica ni siquiera se percató del pequeño esfuerzo que hizo su madre por acercársele… Sara, estaba encerrada en su cuarto, con las luces prendidas, cobijada de pies a cabeza, mientras continuaba con su martirio interior… se arrepentía de todo lo que había hecho y de la persona que hasta hace unas horas había sido… pero ya no bastaba con arrepentirse… trataría de enmendar sus errores, aunque ahora no tenía ganas de nada… seguía derramando gruesas lágrimas... Cada uno con sus problemas, algunos buscaban la forma de solucionarlos, otros solo de superarlos, y había quién los evadía y no les daba importancia.

A la mañana siguiente Bankotsu se despertaba molesto al escuchar su celular sonar insistente.

—¿Qué quieres Sara?…— contestó fastidiado al reconocer el número.

—Bank, yo…— le escuchó decir con voz entrecortada. No sabía qué pensar… de Sara podía esperar cualquier cosa.

—¿Qué ocurre?— insistió con poca paciencia.

—¿Podemos vernos…?— pidió dudosa —es… importante, lo juro…— añadió sabiendo la poca confianza que le tenía.

—En la escuela, en unas horas…— accedió fastidiado.

—No… no puedo ir a la escuela…— la escuchó llorar después de lo último.

—¿Entonces…?

—¿Puedes venir a mi departamento…?

—No creo que sea buena idea…

—Por favor Bankotsu… no te lo pediría si no fuese importante— insistió.

—Está bien…— accedió, sin muchas ganas.

—¿Podría ser ahora…?— presionó.

—En media hora estaré ahí…— cedió sin más…

El timbre del departamento sonaba insistente… sonrió tristemente recordando la poca paciencia que el joven ojiazul poseía…

Bankotsu se sorprendió al ver a Sara en ese lastimero estado… Sara le daba el paso y caminaba delante de él dificultosamente… traía puesto un pans completo, holgado que no dejaba ver nada de la coquetería de la chica.

—¿Qué te ocurrió…?— preguntó rompiendo el silencio.

A Sara se le volvieron a inundar los ojos al recordarlo y más al ver cierto interés en el moreno, aunque lo hiciera solo por compromiso… —Bank… yo… me…— intentaba hablar, pero no podía el llanto se lo impidió… se dejó caer dolorosamente en el sofá de la amplia sala.

Bankotsu la observó extrañado, no podía ser lo que estaba pensando…

Después de insistir y esperar a que la chica se calmara un poco, escuchó sin muchos detalles lo que había ocurrido… Sara le contó de principio a fin la relación que se había dado con Naraku… como ella pretendía separarlo de Kagome, añadió que no supo que fue lo que él hizo para conseguirlo… continuó con las aberrantes cosas que él le había hecho cuando ella misma fue a pedirle que los alejara todavía más… Bankotsu escuchó molesto lo que Sara pretendía, pero su molestia pareció ceder ante la canallada de la que había sido víctima… estaba furioso con Naraku… pues aunque no sentía nada por Sara, a pesar de todo, no creía que se mereciera tal cosa… pero tal vez… eso, sería lo que estaba esperando para hundirlo definitivamente.

Le permitió sacar su pesar abrazada a él… Bankotsu seguía uniendo ideas… lo mejor ahora sería que Sara denunciase a Naraku con las autoridades, y que eso pasara como obra únicamente de ella… sabía que la familia de Sara podrían protegerla e impedir que ese desgraciado se le volviera a acercar, y él la apoyaría en lo que pudiera…

Al pasar las horas en la preparatoria Kagome pudo darse cuenta perfectamente de la ausencia de Sara y Bankotsu… supuso con pesar que estaban juntos, algo cierto, pero no sabía de lo que la chica había sufrido, supuso que ahora Sara disfrutaba de poder tener al moreno a su lado… odiaba pensar que tal vez, hacían lo mismo que aquél último día que ellos dos pasaron juntos… se odio, por ser tan tonta y seguir sintiendo dolor por su causa…

—Si no pensabas hacerlo… no debimos venir…— reclamó molesto saliendo de la estación de policía.

—Tengo miedo Bank…— confesó viéndolo tristemente…

Bankotsu calmó su coraje por lo mismo… pero no entendía, ya había sido revisada, le tomaron fotografías, solo faltaba declarar lo sucedido, había tardado tanto en convencerla, para que ahora se arrepintiera en el último momento… —lo siento, Sara… perdón…— pidió ahora viendo contener el llanto a la maltratada castaña… suspiró cansadamente… bueno al menos y como le dijo el comandante, tendrían lo recabado como evidencias, en dado caso que ella se arrepintiera y decidiera formalizar la declaración… le daría tiempo y seguiría presionando…

"Tiempo…" maldita sea… como pesaba esa palabra… ahora sabía que el cobarde de Naraku era capaz de actos tan bajos… le urgía terminar con eso…

Los días pasaban y Sara parecía inflexible respecto a denunciar, tenía miedo, después de una semana había vuelto a la preparatoria, una vez que los moretones a causa de los golpes desaparecieron y armándose de valor para volver a ver a su agresor…

Kagome contra ella misma se molestaba de verla cada vez más cerca de Bankotsu, esta vez parecía ser él, quien se le acercaba… ella por su parte, seguía cada vez más cerca de Inuyasha y más por celos que por gusto aceptó ir con él, al estúpido baile de fin de semestre… pues Sango la había presionado también, ya que no quería ir sola con el mano larga de Miroku… la castaña sabía lo que últimamente Kagome sufría en silencio por el repentino interés que Bankotsu le prestaba a la extrañamente seria Sara… hecho por el cual accedió a la petición de ayuda del peliplata, que aunque no le caía muy bien, le daría una cucharada de su propio chocolate al estúpido de su amigo… que si bien habían vuelto a hablarse, en ese asunto, seguiría en su contra, al menos hasta entender del porqué de su comportamiento, si en algunas ocasiones lo vio mostrar mucho interés a lo que a la azabache se refería…

CONTINUARÁ…

Bien he aquí otro capítulo largo… si creen que es muy pesado díganme y los corto antes… aunque en mi defensa digo que he leído unos más largos que estos dos últimos… pero bueno… otra cosita… no sé si me pasé con lo de Sara, yo creo que no…

Sigo agradeciendo a quienes siguen el fic, especialmente a quienes se toman la molestia de comentarlo: lady darkness chan, respecto a tu pregunta, no, no pienso agregar a Shippo en la historia, aparte de que está por terminar, siento que como que no va :/ (yo lo veo como un niño gracioso… y no me gusta cambiar tanto el aspecto original, por eso no entraría…jaja,,, creo que no sabría qué hacer con él)… igualmente a orkidea 16, lady of the west, Sasunaka doki, Day, Briseida CT, Carla, Esme (ya dí con tu pág… por cierto muy buena ;) …), Yaz Delgado, y Fallen Angel, un saludo chicas. Nos leemos en una semana, que se diviertan.