LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN… SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PARA REALIZAR ESTA HISTORIA, LA CUAL SI ES COMPLETAMENTE MÍA…

CONTIENE ALGO DE LIME

Kagome contra ella misma se molestaba de verla cada vez más cerca de Bankotsu, esta vez parecía ser él, quien se le acercaba… ella por su parte, seguía cada vez más cerca de Inuyasha y más por celos que por gusto aceptó ir con él, al estúpido baile de fin de semestre… pues Sango la había presionado también, ya que no quería ir sola con el mano larga de Miroku… la castaña sabía lo que últimamente Kagome sufría en silencio por el repentino interés que Bankotsu le prestaba a la extrañamente seria Sara… hecho por el cual accedió a la petición de ayuda del peliplata, que aunque no le caía muy bien, le daría una cucharada de su propio chocolate al estúpido de su amigo… que si bien habían vuelto a hablarse, en ese asunto, seguiría en su contra, al menos hasta entender del porqué de su comportamiento, si en algunas ocasiones lo vio mostrar mucho interés a lo que a la azabache se refería…

-28-

El miércoles de la última semana de clases, todo parecía tranquilidad en la preparatoria, esos días finales prácticamente no tenían clases, aunque por mero trámite tenían que asistir… con anticipación los alumnos encargados de la planeación y organización del baile, comenzaban a montar lo necesario para ese día… sería en uno de los gimnasios del plantel, y dicho evento parecía ser el tema más popular entre los alumnos…

Kagome hacía un par de días que había aceptado ir con Inuyasha… pues prácticamente ella había comprometido a Sango a asistir, haciéndola comprarse un vestido y todo lo necesario, por dicho motivo no pudo negarse a ir… aunque no le generara emoción alguna.

—Dime… ¿Cómo piensas arreglarte ese día?— preguntó la castaña tratando de animarla, estando ambas en la cafetería en la hora del almuerzo.

—No lo sé… supongo que como cualquier otro día… la verdad no tengo ganas de ir…— mencionó un tanto desinteresada.

—De ninguna manera, eras tú la más emocionada de asistir, así que ahora…

—Las circunstancias eran otras— interrumpió secamente.

—Como sea… tienes que seguir adelante ¿no? Es lo que siempre dices…— añadió, no la dejaría ahora arrepentirse.

—Cierto…— suspiró resignada

—Entonces… ¿crees que podrías ayudarme con eso?— preguntó un tanto apenada.

—¿Con qué?— Kagome la notó, pero no entendió por qué se apenaba de la nada.

—Pues… bueno… yo… no tengo idea cómo usar el maquillaje— soltó lo último demasiado rápido.

—Eso no es ningún problema— le sonrió —dime… tu si luces entusiasmada ¿acaso es por Miroku?— preguntó suspicazmente, haciendo más notorio el rubor en las mejillas de la chica.

—¿Ehhh…? no, no… ¿por qué lo dices?— preguntó nerviosa, sin voltear a verla.

—No, por nada…— comentó simplemente, sonriendo al darse cuenta de lo obvio — es un buen chico… algo coqueto, pero, bueno al fin.

—Bueno, a mí eso no tendría por qué importarme— soltó desentendiéndose del asunto y terminando de comer su almuerzo.

—Entonces en la tarde paso a tu casa para ver de qué forma lucirás mejor… llevaré todo lo necesario, supongo que tú no tienes nada— mencionó cambiándole de tema, y ya un poco más entusiasmada.

Así ambas chicas terminaron de comer y regresaron a concluir con las pocas clases que ese día tendrían… Kagome tomó asiento en su lugar, no pudo evitar que su vista se posara en el asiento que le correspondía a Ayame… desde el día de aquella discusión la pelirroja no había asistido, ya hacía más de una semana, corrían rumores que sus padres la habían dado de baja de la preparatoria, aunque no supieron la razón…

—Kagome…— habló Inuyasha a su lado, sacándola de sus pensamientos.

—¿Si…?— preguntó desconcertada, viendo al peliplata arrastrar una silla y sentarse justo frente a ella.

—Entonces… el viernes pasó por ti…— afirmó mientras retiraba un mechón de cabello que caía sobre su hombro.

Kagome lo miró extrañada —bueno… supongo que si…

—No te ves muy entusiasmada… pero te prometo que nos vamos a divertir…— afirmó recargándose en el asiento de la azabache, quedando muy cerca de su rostro… le sonrió complacido.

—Bien… solo espero ser buena compañía…— mencionó sonriendo nerviosa.

En dicho momento llegaba el profesor que impartiría la clase, o al menos estaría al frente de la misma… obligando al peliplata a sentarse en su propio sitio…

Una vez finalizadas las clases Sango y Kagome se retiraron de la preparatoria… en el estacionamiento se encontraba Bankotsu quien se disponía a marcharse siendo acompañado por su inseparable amigo.

—¿Y tu noviecita…?— preguntó burlón Inuyasha, acercándose al moreno.

Bankotsu volteó parcialmente a verlo… tenía unas ganas de romperle la cara desde ese día que casi besa a Kagome. —No es tu asunto… y si con "noviecita" te refieres a Sara, lamento decepcionarte…— comentó sonriéndole confiado.

—En lo absoluto… y el hecho de que no estés con ella no significa que puedas recuperar a Kagome… ella ahora está conmigo— mencionó tratando de molestar al ojiazul.

—Mph… lo dudo mucho… y si es así… ella te dejará en el momento en el que yo decida regresar— afirmó muy seguro de sí mismo.

—No estés tan seguro… el viernes irá conmigo al baile… ese día volverá a ser mi novia y mía en todos los aspectos— aseguró girándose y dejando a un muy molesto Bankotsu.

El moreno apretó los puños conteniendo la rabia que sentía… sonrió agriamente y se prometió que eso sería lo último que pasaría, no, nunca pasaría.

—No quiero decir que te lo dije, pero… te lo dije— comentó Jackotsu, quién había presenciado toda la escena.

—Cierra la boca…— advirtió molesto entrando a su coche, siendo imitado por su amigo.

—Inuyasha es muy lindo… no veo por qué Kagome no pueda volver a su lado, después de todo lo que tú le dijiste…— comentó irritando más al joven.

—Tenía que hacerlo… por el momento no me queda otra opción— añadió frustrado, dando un golpe al volante.

—Solo espero que todo te salgo bien…— mencionó resignado y fijando su vista en el despejado cielo.

Ya por la tarde y como había prometido Kagome, se encontraba en la casa de Sango…

—¿Todo esto…?— preguntó sorprendida y fastidiada por todas las cosas que Kagome dijo que necesitarían.

—No te quejes… necesito saber qué te luce mejor, así para que ese día sea más rápido— mencionó sacando variados productos cosméticos, había de todo, a ella le gustaba mucho comprar ese tipo de cosas.

—Será peor de lo que pensé…— mencionó resignada, recargándose completamente en uno de los sillones de la sala, lugar donde se encontraban…

Las horas pasaban rápidamente, Kagome se divertía volviendo un poco más femenina a su amiga, había delineado sus cejas, y soltado su cabello, Sango era muy bonita, no entendía por qué no se sacaba provecho… la había maquillado ya de varias formas, y nunca se ponían de acuerdo con cuál lucía mejor…

—¡Por fin…!— dijo satisfecha la azabache —¡quedaste perfecta!— afirmó entregándole un espejo para que se observase.

—Pues sí… no está mal…— afirmó al verse.

—¿No está mal…? Disculpa, pero no pudiste haber quedado mejor… con eso, un lindo peinado y tu hermoso vestido… Miroku se va a morir…— aseguró rotundamente, avergonzando una vez más a la castaña…

—Esto no es por él…— se defendió —… bueno… voy… voy a quitarme todo esto de encima— dijo nerviosa y corrió a la planta alta para desmaquillarse.

—Sango yo te puedo ayudar con eso… aquí tengo lo necesario…— dijo sorprendida por la velocidad de su amiga, aunque esta no logró escucharla —bien, como sea…— mencionó y comenzó a ordenar sus cosas en el gran estuche que traía, aunque parecía más una pequeña maleta.

El sonido de la puerta abriéndose llamó su atención.

—¡Sangooooo!— gritó Jackotsu apenas entró.

—¡Arribaaa…!— se escuchó el poco discreto grito de la castaña.

Jackotsu subió corriendo por las escaleras, ni siquiera se percató de la presencia de Kagome… ella sonreía por la forma de ser de esos dos… acelerados y completamente afines el uno con el otro.

Afuera en su auto Bankotsu esperaba impaciente que Jackotsu regresara…fastidiado y convencido de que por sí solo no lo haría, decidió entrar y buscarlo… él no tenía tiempo que perder con tonterías… cerró la puerta sin mucha delicadeza tras él… y al escucharlos platicar en la parte de arriba, hacia allá se dirigía.

Kagome en ese momento salía de la sala, pues estaba por marcharse, se percató de inmediato de la presencia del moreno en el mismo sitio…

Ninguno esperaba encontrarse ahí al otro… Kagome detuvo abruptamente su marcha, Bankotsu de igual forma, aunque este reaccionó primero.

—Que sorpresa, Kagome…— hablo con voz tranquila, aparentemente sin sorprenderse. Estaban prácticamente frente a frente en el corredor de la casa.

Kagome seguía nerviosa… lo había evitado, y estaba molesta por su nuevo interés en Sara… intentó marcharse y pasarlo de largo, sentía que su voz no sonaría tan firme como quisiera si llegase a hablar.

—¿A dónde crees que vas?— la sujetó del brazo y preguntó molesto, pues no era la primera vez que ella pretendía evadirlo.

—A mi casa…— respondió irónicamente — y suéltame, no me vuelvas a tocar— añadió molesta, logrando liberarse de su agarre.

—Antes no solía molestarte que te tocara…— comentó roncamente, pegándose a su cuerpo y sujetándola con ambas manos de la cadera.

—¡Por favor! Las cosas jamás volverán a ser como antes…— dijo indignada por su cercanía, retrocediendo para alejarse —… ya no tienes derecho… así que no vuelvas a hacerlo— advirtió y se giró pretendiendo salir de ahí.

Bankotsu sonrió agriamente, molesto por lo que había escuchado, caminó unos pasos siguiéndola, y volvió a sujetarla fuertemente del brazo, obligándola así a girarse y verlo a los ojos, solo segundos antes de que abriese la puerta.

—Entonces, ¿quién tiene derecho…? ¿Inuyasha?— preguntó asqueado por la sola idea, y viéndola con sus molestos y azulinos ojos.

Kagome se sentía indignada… quería irse, ya no quería seguir discutiendo con él… pero la fuerza de Bankotsu obviamente la detenía… ¿quién se creía?¿con qué derecho la trataba y le hablaba así?— y si así fuera… ¿qué?...— respondió provocándolo .

Bankotsu sonrió de medio lado molesto… Kagome achicó los ojos ¿se estaba burlando? —…eso a ti ya no tiene por qué importarte, tal vez sea él…—añadió molesta por la forma de reaccionar del moreno.

—De ninguna manera…— mencionó aprisionándola entre su cuerpo y la puerta de madera de la entrada.

Kagome se sintió pequeña a su lado, Bankotsu la tenía sin salida… sentía su fresco aliento cerca de su rostro, su corazón latió con fuerza, al volver a revivir las sensaciones que él solía causarle solo con su cercanía.

—…tú sigues siendo mía— aseguró, atrayendo su rostro con su mano — siempre mía Kagome…— le dijo ya sobre sus labios, rozándolos… sus ojos azules se habían cerrado lentamente, pues se disponía a besarla.

Sus palabras la hicieron temblar, su respiración se hizo pesada, estuvo a punto de cerrar los ojos y aceptarlo… lo había extrañado tanto, pero… ¿suya? Tal vez así se sentía… pero… ¡no!, definitivamente no volvería a jugar con ella.

—Já… ¿quién te crees?— dijo molesta, obligando al moreno a abrir sus ojos — ¿tuya?¿siempre? no Bankotsu… nunca más…— sentenció, y con la fuerza que el coraje le brindó, lo apartó de ella —¡nunca!... Así que no te me vuelvas a acercar— habló decidida, se giró pero antes de abrir la puerta, sintió como de nueva cuenta Bankotsu la volvió a jalar con brusquedad… esta vez la besó… sintió su cuerpo completamente inmovilizado en los fuertes brazos del moreno, y ese beso completamente pasional, demandante y ¿desesperado?

Bankotsu se había molestado tanto por lo que ella aseguraba… no dejaría que Kagome pensara siquiera que podía olvidarlo, o peor aún, empezar algo con Inuyasha… ella seguía siendo suya y debía demostrárselo… lo único que se le ocurrió fue besarla, para evitar gritarle toda la verdad… la tenía fuertemente sujeta entre sus brazos, el pequeño cuerpo de Kagome que al principio forcejeó, se estaba rindiendo… él, al sentir esto calmó un poco sus ansias por tenerla, hizo el beso lento y suave, siendo correspondido completamente por la azabache.

Intentó soltarse, resistirse, pero lo quería… tontamente lo seguía queriendo… y por unos segundos hizo caso a esa tibia sensación en su pecho y se permitió olvidarse de todo, aunque fuese por breves instantes… correspondió completamente el tierno beso que ahora le daba el moreno… posó sus manos en el fuerte pecho del joven, incluso se atrevió a acariciar con una mano su cuello y rostro, mientras sentía una mano del chico recorrer su cintura y espalda, y la otra posada en su nuca, impidiendo con esto que se alejara… por algunos segundo más continuaron así, besándose… acariciándose, sintiendo que el tiempo no pasó… cada vez más tranquilos, en paz… pero justo en el momento que el aire escaseó, lentamente se separaron, abriendo sus ojos lentamente y al instante…

Kagome aún con su mano en su rostro, pareció reaccionar… ambos lo hicieron… y ella deshizo todo contacto.

—Sigues siendo mía…— le dijo seriamente el moreno acariciando su mejilla.

—Eso no cambia nada…no significó nada Bankotsu…— mencionó fríamente, apenas logrando sonar firme.

—Yo no estaría tan seguro Kagome…— comentó sonriéndole confiado.

—Piensa lo que quieras… pero al igual que tú… yo también sigo con mi vida — finalizó antes de salir…

Bankotsu permaneció de pie frente a la puerta… sin percatarse que sus dos amigos, desde hacía un tiempo permanecían observándolos…

—¿Qué significó eso Bankotsu…?— preguntó la castaña apenas reaccionó.

El moreno volteó a verlos molesto —absolutamente nada… vámonos Jackotsu— ordenó fastidiado.

—Pero… aun no…

—Como quieras… yo me largo…— dijo molesto y salió de ahí…

—Pero Banky… ashhh… siempre que se molesta se desquita con todos… ahora tendrás que llevarme— mencionó volteando a ver a la extrañada castaña.

—Claro… pero tendrás que decirme, tú que tanto sabes con respecto a ese engreído… no es normal su manera de comportarse…— sentenció, aunque sabía que no le diría gran cosa… si algo tenía Jackotsu era lealtad hacia Bankotsu, eso no cambiaría nunca.

Iba conduciendo a gran velocidad por las solitarias calles, había sido un estúpido, no podía dejarse llevar de esa forma… para estos instantes el infeliz de Naraku ya debería estar informado de ese encuentro fortuito… aunque no se arrepentía del todo… volvió a sentir a Kagome con él… las cosas se estaban complicando todavía más…¿y Sara? Necesitaba avanzar… se estaba quedando sin opciones, Sara tenía que hacer lo que desde un principio tuvo que haber hecho… — ¡maldita sea!— mencionó fastidiado y cambió el rumbo, ya no se dirigía a su casa… ahora buscaría el modo de conseguir lo que necesitaba de Sara.

Kagome por su parte se encontraba tomando un baño… ya era tarde y mañana todavía tenían que asistir a clases… —¿qué demonios pretendes Bankotsu? ¿reírte de mí?¿qué quieres demostrar?— mencionaba para ella misma tratando de entender esa forma tan contradictoria de comportarse del moreno… masajeaba cuidadosamente su espumoso cabello, sintiendo la tibia agua recorrer su desnudo cuerpo… —soy una estúpida… solo a mí me puede importar algo que para él es… simplemente un juego— se convenció, necesitaba aferrarse a su orgullo para seguir adelante… la molestia con ese engreído joven se incrementó después de esa noche.

Los dos días restantes en la preparatoria pasaron rápidamente, a Kagome le importaba más el no volver a toparse de frente con Bankotsu… ya era viernes por fin, esa noche sería "el gran baile"… tonterías. Sus celos y rencor se acrecentaron pues Sango intentando que la noticia no la tomase desprevenida le advirtió que Bankotsu también asistiría… con Sara.

—Kagome lo siento… yo sé que tú todavía…— decía con cierto pesar una vez finalizadas las clases.

—Yo todavía nada… cada quién debe seguir adelante…— mencionó tratando de parecer desinteresada, con su vista fija en el camino, de vuelta a casa.

—No sé qué diablos piensa… vi que te besó…

—Yo tampoco lo sé… pero ya no importa… para él es un juego, está más que claro— finalizó con ese tema, girando su rostro por la ventana del auto.

Sango suspiró resignada —bien… pero esta noche tienes que divertirte… por ti estoy en esto y no será la peor noche que pase.

—Eso intentaré…— dijo sin ánimo.

—Bien llegamos… mmm… entonces crees que podría venir a tu casa para…

—Claro, ya sabes que yo me encargo…— la interrumpió —nos vemos a las siete… nos dará tiempo perfectamente— bajó del auto y le guiñó un ojo… no sabía por qué, pero "transformar" a Sango la animaba.

Sango sonrió satisfecha… bien valía la pena pasar por todo eso por animar a Kagome, después de todo tenía casi seis meses en una mala racha…

—¿Sara? ¿en serio?— preguntó incrédulo Jackotsu— creí que al final desistirías…

—Esta vez no me quedó de otra… me lo pidió prometiendo reconsiderar las cosas— mencionó sin interés el ojiazul, buscando desganado entre su ropa algo que usar esa noche.

—Creo que te estás ablandando…

—Estupideces… no lo haría si no lo creyese necesario… además…

—Kagome…— completó sabiendo a la perfección el fondo de las cosas.

—Así es…

Jackotsu suspiró cansadamente… —pues yo opino que con una golpiza a esos sujetos y denunciarlos, después de todo tienen un largo historial… y todo quedaría resuelto…— mencionó simplemente.

—Las cosas no son así de sencillas… de serlo, ya lo habría hecho— respondió fastidiado de la necedad y poca cordura del afeminado sujeto.

—Como digas… me voy… también tengo que lucir de maravilla esta noche… ¡será una gran noche!— afirmó, pues él podría ser el único que de verdad sabía que así sería…

Bankotsu solo lo vio partir… sin haber elegido nada, se dejó caer en su cama… cerró los ojos y sin evitarlo vinieron a su mente Kagome y todos sus recuerdos… —esto es patético…— se dijo, refiriéndose a su condición.

Kagome tomó un baño… secaba su cabello para cuando su tía avisó de la llegada de Sango.

—Espero que no te moleste, pero le dije a Miroku que pasara a buscarme aquí…— mencionó mientras colgaba su vestido a un costado del closet.

—Claro que no… de hecho me darás ánimos de seguir con esto…— mencionó sonriendo y guiándola al pequeño banco frente al gran tocador donde planeaba empezar con su arreglo —tienes un cabello lacio y lindo… deberías usarlo suelto más seguido

—Es estorboso…

—Por supuesto que no… bien, comencemos…— y entre platicas variadas y algo de música sonando en la habitación continuaron con ese proceso…

Cerca de las diez de noche ambas chicas estaban perfectamente listas…

—Wow… pero de verdad lucen hermosas…— dijo Tsukiomy quien pasaba por ahí y viendo la puerta abierta decidió entrar.

—¿En serio?... pues yo no me siento muy cómoda…— mencionó Sango, quien se observaba en el espejo.

—De verdad… las dos se ven muy bien… hiciste un gran trabajo cariño…— añadió viendo a Kagome.

—Eso creo… — dijo sin darle mucha importancia.

—Y ¿a qué hora pasarán por ustedes?— preguntó ahora a la castaña.

—De hecho no deben tardar…— dijo observando el pequeño despertador de Kagome en el buró cercano a la cama.

Justo en ese instante se escucha un auto estacionarse…

—Creo que es Miroku…— mencionó Sango nerviosa, al observar el vehículo — creo… creo que ya me arrepentí…

—No digas tonterías…— mencionó Kagome entre risas… —todo saldrá bien.

Sango asintió con la cabeza no tan convencida…

—Yo abro… espera unos momentos más y bajas… no es bueno salir tan de prisa…— aconsejó sabiamente la joven mujer guiñándole un ojo.

Tras unos minutos de incomoda espera Miroku por fin veía bajar a Sango luciendo mejor que nunca… abrió ligeramente la boca por la impresión… lucía un largo y entallado vestido color púrpura, tipo halter, con escote no tan sugerente en el pecho y en la espalda… aunque este era cubierto por su sedoso cabello, que en esta ocasión estaba parcialmente recogido en una media coleta y las puntas ligeramente onduladas… realmente lucía muy bien.

—Mi bella dama…— dijo apenas reponiéndose —… es todo un honor que esta noche sea mi acompañante— añadió inclinándose un poco y besando su mano. Él usaba un típico traje negro con camisa blanca…

—Pe-pero… ¿qué haces?— preguntó sonrojada… no estaba acostumbrada a ese tipo de formalidades.

Miroku sonrió complacido al ver su sonrojo… —si no tienes nada más que hacer… podríamos irnos… por cierto… Inuyasha no tarda… se quedó atorado en el tráfico— mencionó observando a Tsukiomy que emocionada los despedía.

Kagome los observó partir desde su ventana… sonrió complacida, deseándole suerte… segundos después de su retirada se percató de la llegada de Inuyasha… suspiró profundamente y se retiró de ahí… se observó a los ojos en el espejo… sonrió triste al recordar que ella había imaginado algo completamente diferente a eso, el día que entusiasmada compró todas esas cosas que ahora le lucían muy bien, pero que no la satisfacían en lo absoluto.

Instantes después de que su tía la llamó bajó Kagome, tratando de no lucir tan desanimada como se encontraba… observó a Inuyasha esperarla al pie de la escalera por donde bajaba…

—Te… te ves… hermosa Kagome…— dijo casi sin darse cuenta… avergonzándose por la pequeña risa que emitió Tsukiomy.

—Gracias… pues, tú también luces muy bien…— mencionó sonriente.

El ojidorado mantenía la atención en su arreglo, ella lucía un vestido largo de igual forma en tipo halter, aparentemente usaba zapatillas aunque no se le veían, lucía más alta de lo normal… el vestido era color marfil, pegado completamente en la parte superior de su cuerpo, acentuando sus marcadas curvas, tanto de la cintura como de su pecho… la suave tela permanecía sujetada por delgados tirantes a su cuello…. de la parte baja del vestido caía delicadamente, la tela parecía sumamente lisa y suave al tacto, y dicho vestido poseía una abertura a un costado que mostraba la cremosa piel de su pierna izquierda al caminar… su cabello lo traía recogido suavemente, dejando caer mechones a los costados de su rostro, era un peinado sencillo, pero le lucía bastante bien en combinación con esa delgada diadema de brillantes que complementaba su peinado, permitiendo mostrar el gran escote en su espalda, dicho escote, llegaba al final de la misma… definitivamente no había más que decir… se veía hermosa.

El maquillaje que ella usaba era bastante natural, solo enmarcó sus ojos con sombras negras y un poco de doradas, dando el toque exacto de sofisticación y misticismo que pretendía.

—Pues… vámonos…— mencionó Kagome ante la nula reacción del peliplata.

—¿Eh?... digo, sí… vámonos — dijo terminando de reaccionar y ofreciéndole su mano.

—Pero… me encantaría tomarles una foto…— intervino Tsukiomy antes de que se marchasen.

—No es necesario… además…

—Claro, con gusto…— interrumpió Inuyasha.

—Bien… acérquense más chicos… a Sango y su acompañante también les tomé una — sonrió satisfecha.

Y después de perder innecesariamente el tiempo, según Kagome, se marcharon rumbo a la preparatoria donde se llevaría a cabo el evento.

El lugar había quedado bastante bien… con tenue iluminación, algunos pilares con pequeñas luces brillando en diversas áreas del lugar… desde la entrada se notaba el esmero que habían puesto… pues los jardines lucían pequeñas velas mostrando el camino principal… la noche no sería de lo mejor pues obscuras nubes amenazaban en señal de tormenta… aunque eso a nadie en el lugar le preocupara… decidida a pasar una noche agradable ingresó Kagome guiada por Inuyasha al gimnasio, donde ya sonaba fuerte la música… muchas miradas se posaron de inmediato sobre ellos… Inuyasha era muy popular, y Kagome a pesar de todo seguía siendo reconocida como una de las chicas más bonitas del plantel…

—Esto es muy incómodo…— mencionó la azabache discretamente observando a los alumnos verlos entrar…

—¿Y qué esperabas…? Luces hermosa…— afirmó sonriente.

—Basta ya… busquemos a Sango…— pidió pues de verdad lograba ponerla nerviosa.

—Como quieras…— aceptó y si dirigieron a la mesa de bocadillos, pues conociendo a Miroku, estaría cerca.

Sara y Bankotsu habían llegado apenas momentos antes que Kagome e Inuyasha… el moreno observó molesto el destapado vestido que la azabache usaba… reconocía muy a su pesar que lucía mejor que nunca… lo que más lo hacía rabiar era la desagradable compañía que traía… el estúpido de Inuyasha no se le despegaba y aprovechaba cualquier oportunidad para tocarla, su rostro, sus hombros, incluso su desnuda espalda… ¿ella sabría lo que eso le provocaba? No, definitivamente si lo supiera no lo haría…

Sara veía resignada que la entera atención de su acompañante la poseía Kagome aunque se encontrara a una distancia considerable de ellos…

—Vaya… veo que después de todo regresaron…— mencionó agriamente Tsubaky, que llegaba a su lado junto a Yura, siendo seguidas por varios chicos que las acompañaban… ambas jovencitas lucían vestidos diferentes pero ambos en el siempre elegante negro. Sara por su parte, un vestido largo verde obscuro, más discreto de los que acostumbraba a usar… antes hubiese usado un vestido strapless y escotado… ahora lo qué más se permitía exhibir era un solo hombro desnudo.

Sara las veía con cierto recelo… hacía bastante tiempo que no se hablaban… ella ya no las consideraba sus amigas —te equivocas… nosotros no…

—Eso no tendría por qué importarles…— mencionó molesto el ojiazul, viendo a las desagradables chicas.

—Veo que Kagome te dejó con muy mal carácter…cariño — dijo cínicamente Yura, observando al que siempre consideró un apuesto joven.

Bankotsu la observó fríamente… no le dijo nada… tal vez había sido cierto.

—Será mejor irnos…— dijo Sara tomando la mano del ojiazul y retirándose a otro lugar.

—Es una mustia…— mencionó despectivamente Tsubaki al verlos partir.

Sara alcanzó a escucharlas… sonrió tristemente… si ellas supieran lo que le había pasado seguramente se encargarían de hacerla pedazos… y se daba cuenta que no tenía una verdadera amiga…

Una vez que a Sango se le pasó un poco la incomodidad que sentía con Miroku platicaron amenamente… ese chico no era tan malo como creía… podía ser bastante tierno y amable, tomaron asiento junto a sus amigos en una de las pocas mesas que habían colocado… entre risas y comentarios burlones entre los chicos la pasaron bastante bien… en una de esa miradas furtivas que Kagome le daba al lugar y saludando a alguna persona, se topó con la mirada de Bankotsu fija en ella… estaba molesto, lo conocía muy bien… aunque ahora no entendía por qué razón… pues él también estaba bien acompañado…

—¿Bailamos…?— pidió amablemente el peliplata, notando su ausencia en la mirada.

Kagome pareció no entenderlo… volteó a su alrededor y Sango ya se encontraba en la pista… había comenzado el baile y ella no se había percatado de ello… —cla… claro— dijo aceptando su mano y dirigirse con las demás parejas…

La música siempre fue lenta… al parecer a los organizadores del evento les pareció buena idea eso de "baile romántico" era lo último que le faltaba.

Bankotsu ya se había topado con el poco deseado Naraku… y como supuso ya había sido informado de ese encuentro hace un par de días… lo dejó pasar, aunque le advirtió que sería la única ocasión… esta vez disfrutaría ver los celos que lo invadían poco a poco, quería saber hasta dónde podía soportar ver a Kagome en brazos de otro… ¿cuánto la puedes querer Bankotsu? ¿cuánto te importa? Se preguntaba, pues disfrutaría mucho más dañándola al saber lo importante que es para ese "mocoso". Sonreía malévolamente observándolos… aunque también tenía que encargarse de cuidar a la multitud de adolescentes que asistieron… evitar que se consumiera alcohol… si el director supiese que es precisamente gente de él, la que les distribuye algo más que simple alcohol a los tontos jovencitos…

Ajena a toda esa situación Kagome bailaba aparentemente cómoda con Inuyasha… había recargado su mejilla en su hombro, más que por buscar cercanía lo hacía para no verlo a los ojos, pues sentía su tierna mirada y no quería que sacara el tema de volver… un par de canciones más permanecieron así… entre la amena conversación que tuvieron con sus amigos y el tiempo que permanecieron bailando, ya era cerca de media noche…

Sara también había convencido a Bankotsu de bailar… estaban lejanos a Inuyasha y Kagome aunque aun así esta última y el moreno seguían cruzando molestas miradas de vez en vez…

—¿Qué fue lo que hizo Naraku… para que la alejaras?— preguntó pues a pesar de todo lo conocía muy bien.

Esa pregunta no se la esperaba… centró su atención en ella —¿de verdad no lo sabes?— preguntó un poco molesto.

Ella negó con la cabeza, ambos se veían a los ojos… —mph… nunca volverás a confiar en mí… ¿cierto?— preguntó tristemente.

—Hasta ahora no me has dado una razón para hacerlo…

—No es tan fácil para mí… hacer lo que me pides…

Bankotsu la vio fríamente… tal vez la estaba presionando, pero necesitaba hacerlo…

—Kagome…— la llamó Inuyasha, pues sabía que permanecía observando a Bankotsu aunque intentara de ser discreta.

—¿Si…?— preguntó y volteó a verlo…

—Veo que por más que te esfuerces aun sigues pensando en él…— dijo sin rodear el asunto.

Kagome se sonrojó ¿era tan obvia? estaba claro… —claro que no… es solo que…

—¿De verdad quieres olvidarlo?

—Necesito hacerlo…— mencionó con cierto dolor en sus palabras. Pues esa sensación de angustia, celos y coraje que sentía no la dejaban tranquila, en ningún instante.

—Kagome yo… tu sabes lo que yo…— decía un poco nervioso, pero necesitaba decirle que nunca dejó de quererla.

—Lo sé… me lo has dicho pero…— lo interrumpió y bajó su mirada.

Inuyasha la sujetó de la barbilla y la obligó a verlo a los ojos —podríamos intentarlo… no perdemos nada…— dijo casi suplicante, la suave música seguía sonando y ellos parecían haber detenido su suave danza.

—Inu-yasha, yo…— Kagome ya no sabía… ¿y si él tenía razón y no perdían nada con intentar?

El peliplata no la dejó seguir hablando, despacio y sin permiso llevó su rostro al de ella… todavía la tenía sujeta de la barbilla y poco a poco rompía la distancia entre sus labios… ambos cerraron los ojos… Kagome sentía su corazón latir con fuerza… ¿era emoción? No… era nerviosismo, tal vez angustia.

Naraku veía complacido a la que le había parecido una hermosa "hembra"… a pesar de casi besarse con Inuyasha, le agradaba el hecho de pensar que de un momento a otro el estúpido de Bankotsu los separaría y se llevaría a Kagome con él… esa… sería su condena…

De forma casi inconsciente Kagome ladeó su rostro ligeramente, impidiéndole al ojidorado besarla… pero Inuyasha estaba decidido a no rendirse… sabía que le costaría trabajo que ella diese ese primer paso, una vez después de eso, todo sería más sencillo, por lo que sin despagarse de ella, besó tiernamente su mejilla… despacio siguió hasta su oído, logrando con esto estremecer ligeramente a Kagome, pues aunque no estuviera enamorada de él, esas sensaciones la hacían temblar…

Sara sintió las manos del moreno apretarse en su cadera, de donde la sujetaba al bailar… volteó a verlo y al seguir su mirada lo entendió ¿por qué no le sorprendía?... Bankotsu que pocas veces perdía detalle de la azabache, estaba más que molesto al verla prácticamente besándose con Inuyasha…otra vez… las manos del peliplata recorrían la espalda desnuda de Kagome, la acariciaba aparentemente con su permiso, aquella blanca y suave piel que muchas veces él mismo había recorrido con sus manos y sus labios… ahora ese imbécil la sentía… sintió su sangre hervir, se había jurado no permitirle a Inuyasha volver a tocar a Kagome… estuvo a punto de ir y darle lo que creía ser su merecido… pero en ese instante se percató también de la asquerosa sonrisa de Naraku que los veía a corta distancia… conteniendo su furia apartó a Sara y se marchó de ahí… no necesitaba ver más.

—Mph… ¿y esto qué nos dice? ¿la amas tanto como para perderla?... esto es tan aburrido Bankotsu… eres un imbécil…— se decía a sí mismo el catedrático que veía un tanto decepcionado la falta de agallas del joven… al parecer se había acabado la diversión…

Sara intentó seguirlo apenas al reaccionar… pero le fue imposible, se había perdido entre la gran cantidad de alumnos elegantemente vestidos…

—Inuyasha…— dijo apartándolo —…creo… que necesito ir al baño— esa excusa ninguno de los dos la creyó…

—Te acompaño…— pues no quería darle la oportunidad a Bankotsu de acercársele…

—No es necesario… en seguida vuelvo— mencionó y salió de esa situación lo más rápido que pudo… caminó entre las personas y se dirigió a un pasillo donde se encontraban los sanitarios… entró al primero, pero había demasiada gente como para poder pensar con claridad… eso era lo que quería… salió del gimnasio a los baños que se encontraban afuera del lugar… frías gotas de agua se dejaron notar al mojar ligeramente su cuerpo… dio vuelta en la esquina y entró a dicho sitio… sonrió fue mejor idea… los baños estaban en servicio, pero nadie se molestaría en salir a ellos… se recargó en la puerta por un momento… y después fue directo a los lavabos… abrió el agua y empapó sus manos… colocó una de sus heladas manos en su nuca… cerró los ojos, escuchó la puerta abrir y cerrar… no le prestó atención supuso que alguna otra chica con demasiada urgencia habría ido hasta ahí… se arrepentía de haber asistido a ese baile… no tenía control de nada, apenas de ella misma.

—¿Tensa?— preguntó la varonil voz a su espalda… sus fuertes manos la tenía sujeta por la cintura… el corazón de Kagome casi se detiene al reconocer su voz… no lo sintió acercarse.

—¿Qué haces aquí…?— preguntó secamente… necesitaba calmarse y no él no se lo ponía tan fácil…

—Quería tenerte cerca… y decidí seguirte— mencionó seductoramente pegando completamente su cuerpo a la espalda de Kagome, le hablaba despacio al oído… haciéndola estremecer.

—Quiero estar sola…— dijo molesta por esa cercanía… apenas logrando que su voz sonara firme…

—Ya veo…tan mala ha sido la compañía— se burló mínimamente, al mismo tiempo que besaba su cuello…

—Por favor… no lo hagas…— suplicó, pero no ponía mucha resistencia y su piel comenzaba a erizarse.

—¿Hacer qué, Kagome?— volvió a preguntar roncamente en su oído, mientras su mano se colaba por esa abertura en su vestido, tocando sus firmes muslos…toda la noche deseo hacer eso.

La respiración de Kagome comenzaba a agitarse mientras sentía esa fuerte mano dirigirse a su entrepierna ¿estaba mal sentir eso? cerró los ojos, lo estuviera o no, lo disfrutaba… La noche había sido de muchas emociones encontradas… ¿por qué luchar contra la corriente? Esta vez quería dejarse llevar.

El joven se sintió aceptado, nuevamente… la mano que antes la sujetaba fuertemente de la cintura, ahora subía despacio a sus abultados pechos, mientras besaba con mayor necesidad su cuello…

Al tiempo que sintió que él sujetó firmemente su seno, sintió en su trasero como la masculinidad del chico había despertado por completo… eso la tensó…

—No sigas… por favor…— volvía a suplicar con voz entrecortada, pero… ¿de verdad era lo que quería? Podía ver en el espejo sus ojos llenos de deseo observarla y contagiarla del mismo.

Hizo caso omiso a su pedido y comenzó a masajear de forma suave su pecho, logrando que sus pezones se erectaran, haciéndolos visibles por la delgada tela de su vestido… ahora sabía que no usaba sostén… y eso logró molestarlo aunque también lo excitaba demasiado.

Pretendiendo no dejarla reaccionar y así arrepentirse, sin permiso introdujo su mano por debajo de sus pequeñas bragas… sintió su suave piel… la había extrañado tanto…sin prisa recorrió su intimidad… reconoció esa calidez… rosaba ese pequeño punto que tanto placer le generaba a la azabache, y logró satisfactoriamente arrancarle varios gemidos a la chica entre sus brazos, él besaba su cuello y sus desnudos hombros, al mismo tiempo que seguía masajeando sus redondos pechos… sintió su hinchado miembro palpitar por ella, deseaba hacerle el amor… otra vez.

Kagome sentía no poder más… apretó fuerte sus ojos y bajó su cabeza… apretó con fuerza el borde del lavamanos de donde ahora se sujetaba… su corazón continuaba con su acelerado ritmo sintiendo la atrevida mano del chico intentar penetrarla… no pudo evitar gemir, pues había logrado excitarla completamente… pero…

—Basta ya…— dijo conteniendo esas sensaciones y recobrando un poco el sentido —¡detente Bankotsu!— exigió retirando las manos de su cuerpo, y girando a verlo de frente…

El moreno sonrió de medio lado tal vez frustrado… sabía que a ella también le estaba gustando, pues pudo sentir como su intimidad estaba completamente húmeda.

—¿Por qué Kagome…?— preguntó sin entenderla… había pretendido marcharse del lugar, pero al voltear atrás la vio salir y la siguió… no era lo que buscaba, más bien, tontamente iba a reclamarle, pero al verla… ahí, sola… aparentemente desesperada, no lo quiso evitar…

—¿Por qué? ¿todavía preguntas?... tú vienes con Sara… y yo…— mencionó indignada, pues toda la noche había estado con la castaña y no se habían separado.

—Con el imbécil de Inuyasha…— completó molesto —… pero ahora estamos aquí… solos tú y yo…— añadió volviendo a acercarse y sujetar de manera firme sus caderas… la veía fijo a los ojos, sus rostros estaban tan cerca que podían sentir sus respiraciones chocar contra sus rostros… los tacones que Kagome usaba, los dejaban prácticamente a la misma altura.

—Esto sigue siendo un juego para ti ¿cierto?— preguntó de manera triste, pensando en ello.

Él solo negó ligeramente con la cabeza… pero no podía decirle la verdad… no aún…

—Tengo que irme… me esperan… supongo que a ti también…— dijo resignada a sus situaciones.

—Que sigan esperando…— apenas logró decir antes de besarla suavemente…

Kagome sintió sus cálidos labios hacer contacto con los suyos nuevamente… cerró los ojos al instante imitándolo… ¿por qué no podían estar juntos? Le dolía no saberlo y aun así aceptarlo… ¿qué él amaba a Sara? ¡Por favor!

Nuevamente sentía que él podía hacer con ella lo que quisiera… estaba correspondiendo a su beso… amaba a ese hombre aun contra ella misma.

Las manos de Bankotsu seguían recorriendo el cuerpo de Kagome… excitándose cada vez más con ello ¿se atrevería a tomarla ahí mismo? Definitivamente sí.

Kagome lo sabía… lo conocía y sabía lo que pretendía… pero no… no podía permitirlo "solo sexo" recordó dolorosamente sus hirientes palabras.

—¡Basta ya!— exigió una vez que deshizo el beso… con lágrimas a punto de derramarse de sus ojos, su respiración seguía acelerada…

—¿Qué diablos te pasa Kagome? Tú también lo quieres— mencionó molesto, llevando la mano a su flequillo y recorrerlo hacía atrás frustrado, viendo como una vez más lo rechazaba.

—No Bankotsu… te equivocas…— dijo decidida y se giró para salir de ahí.

—¿En qué Kagome?— preguntó frustrado apoyando su mano en la puerta para impedirle el paso.

—No queremos lo mismo…—informó viendo como al momento retiró su mano un tanto desconcertado— para ti es solo sexo — finalizó dejándolo solo y molesto con él mismo por sus estúpidas palabras…

Kagome caminaba por el poco iluminado lugar… pues la lluvia caía con un poco más de fuerza y había apagado las lindas velas que decoraban el jardín… apenas ingresaba al gimnasio se encontró con Sara quien se disponía a marcharse… Kagome la vio molesta, pues todavía creía que en verdad ella había interferido en la relación que llevaba con Bankotsu… en cambio Sara ni siquiera se atrevió a verla directamente… giró sus ojos y alcanzó a ver como Bankotsu se retiraba del sitio… pudo ver difícilmente como subió a su coche y se fue de ahí… sonrió resignada… al menos habían llegado separados y ella traía su propio auto.

—Tardaste…— dijo el peliplata apenas la vio llegar…

—Si… estuve esperando a que se desocuparan los baños y al final tuve que salir a los anexos…— mintió, aunque no del todo.

—Ya veo…

—Sabes… no… no me siento muy bien… será mejor que me vaya…— dijo un tanto fastidiada.

Él la había notado desde hace bastante rato… —pues aún falta para que se termine… pero si eso quieres, nos vamos…

—No… puedo tomar un taxi…

—De ninguna manera… vámonos

Kagome volteó a ver a Sango quien al parecer bailaba completamente cómoda al lado de Miroku… sonrió contenta al menos por ella.

El camino a casa fue silencioso… la lluvia caía mucho más fuerte… una vez frente a su casa, ella pretendía marcharse, así, simplemente, pero Inuyasha se lo impidió… la sujetó con cierta delicadeza y sin dejarla reaccionar, esta vez si la besó… fue tierno… pero Kagome seguía sintiendo aún los labios del moreno sobre ella… eran totalmente diferentes… Bankotsu era tan pasional, tierno, incluso posesivo, pero a ella siempre le gustó… en cambio ahora…

—No… perdóname, por favor Inuyasha… yo no quise que tú…— decía intentando justificarse.

—¿Es por él…? ¿qué demonios tiene para que no lo olvides? ¡Para que le perdones todo, Kagome! — mencionó harto golpeando el volante.

—No es por él… es por mí… incluso por ti… lo siento… yo… no te amo— dijo esto último con voz débil.

Sonrió amargamente… — y nunca lo harás… no mientras lo recuerdes…— mencionó sin verla en la obscuridad parcial de ese auto.

—Lo sé…— dijo para bajar del coche, sin importarle siquiera la lluvia.

El peliplata bajo tras ella intentando cubrirla con su saco —no es necesario… perdón y gracias por todo…— lo detuvo y caminó directo a su casa, dejándolo parado, mojándose y ahora molesto por su absurda necedad de aferrarse al pasado… sonrió irónicamente al verla entrar. Él hacía lo mismo.

Kagome suspiró cansadamente al entrar a su casa… la tormenta había arreciado, solo quería dormir, ni siquiera pensaba en cambiarse o darse un baño… estaban tan molesta, cansada, fastidiada que deseaba profundamente tirarse en su cama y olvidarse de todo… caminaba directo a las escaleras, cuando vio a su tía dormida en uno de los sillones de la sala…

—Tsukiomy…— habló quedamente mientras la movía intentando despertarla.

—Kagome… — mencionó adormilada.

—¿Qué haces aquí…?— preguntó mientras se sentaba en la pequeña mesa de centro.

—Bueno te estaba esperando… tomé mis pastillas para conciliar el sueño y creo que hicieron efecto demasiado pronto, y… — decía, pero se detuvo al ver el poco interés de su sobrina.

—Sera mejor subir… — mencionó la azabache poniéndose de pie.

—Si eso creo… espero que todo haya salido bien…— dijo incorporándose pausadamente.

—De lo mejor…— comentó irónicamente — sube… yo cierro y apago las luces…

—Bien, que descanses…— se despidió agradeciendo ese gesto, pues sus ojos prácticamente se cerraban solos… no era muy noche, apenas pasaba de la una, pero con esas pastillas dormiría hasta la mañana.

—Igual…— dijo y se encaminó a cerrar las dos puertas de la casa y a apagar las luces… tomó un poco de agua y subió molesta a su habitación… ni siquiera se molestó en quitarse sus zapatillas…

Entró y cerró la puerta de su recamara, no prendió la luz… no quería ver su patético aspecto. El aire frío se colaba por la ventana que estaba semi abierta… hecho que le extrañó aunque no le dio importancia… estaba recargada en la puerta y cansadamente caminó hasta la ventana para cerrarla, algunos segundos fijó su vista en el obscuro cielo que era iluminado constantemente por los relámpagos… recordó la pésima noche…

—Eres un imbécil Bankotsu— dijo en voz alta, mientras lanzaba uno de sus perfumes que tenía cerca, al alfombrado piso.

—¿Lo soy…?

CONTINUARÁ…

Bueno aquí quedó este capítulo, espero les haya gustado… ayer lo terminé, pensaba publicarlo pero mi internet estaba lentísimo y no me guardaba los cambios :/… en fin, agradezco por leer la historia (este mes se agregaron 20 nuevas lectoras :3) y más aún como siempre a aquellas chicas que se molestan en dejarme su opinión: Orkidea 16, lady of the west, lady darkness chan, Sasunaka doki, cHiBiLeBaSi, Day, Cami insoul, Yaz Delgado, Mich MS, Briseida CT, Fallen Angel y Esme… mil gracias… nos leemos en una semana

Agrego algo ajeno al fic… estuve enferma estos días y me tuvieron recluida en cama contra mi voluntad ;( … pero tristemente pude darme cuenta del trágico accidente ferroviario ocurrido en España… es lamentable la cantidad de víctimas mortales, inclusive una connacional murió también, de más está decir que mis oraciones van por los familiares de los fallecidos, para que Diosito los ayude en su dolor… lamentablemente sé lo que se siente perder a una persona que se ama en un accidente en el que no tuvieron la culpa… Bueno ni hablar… espero que tengan linda semana…