Notas:

Basandome totalmente en opinion siento que uno de los personajes que mas a evolucionado (si no es el que mas lo ha hecho) es Gaara. Pasando de ser un Jinchuriki al que todos temian y nadie aceptaba a ser el Kage lider en la guerra ninja, apoyado por todos, aceptando sus errores y retomando el control de las cosas a su alrededor frente a las situaciones (como cuando se le fue removido el Ichibi), una transicion de villano a heroe como la suya es una de las mejores que conosco.

A medida que continuaba este fic mas me di cuenta que queria incluir a Gaara en el mismo. Si bien queria mostrar lo que me imagino podria afectarle a alguien todo lo que hiso Shikamaru (que ha sido bastante en todos los sentidos), lo cierto es que la relacion que Gaara debe tener con sus hermanos, sobretodo luego de haber tenido que aguantar lo que pasaron en su infancia siempre me llegaba a la mente, por lo que al final quise tener mas interaccion entre Temari con el que con Shikamaru.

Algunos diran que es mas Gaara & Temari que Shikamaru & Temari. Ojala lo disfruten de cualquier forma que lo vean

Luego de la guerra - Parte II

La noche en la aldea de la arena era fresca, con el cielo lleno de estrellas y una suave briza que silbaba a través de las ventanas y callejones. Las calles estaban casi desiertas, más por el deseo de las personas de estar en sus casas con sus familias que por lo alto de la noche. Inclusive la cantidad de guardias que vigilaban la ciudad era mínima a excepción de los que aun sentían que no debían bajar la guardia. Los demás tenían el permiso de estar en sus hogares recuperando sus vidas.

Era en noches como esta la oportunidad perfecta para alguien como el Kazekage poder caminar por la ciudad sin vigilancia alguna. La mayoría dirían que el (o todos los Kages) no necesitan protección, mucho menos dentro de sus propias aldeas, pero era un protocolo demasiado interrelacionado con tradición como para ignorarlo. Sin embargo, con un poco de persistencia y palabras de ánimo de que no había ningún problema, Gaara se permitió salir de sus oficinas sin escolta. Era una petición que no ocurría todos los días, pero teniendo en cuenta como estaban las cosas no era motivo para alzar varias preguntas.

Caminaba a paso rápido por las calles, evitando flotar con la arena para llamar la atención. En su mano sujetaba con firmeza el documento que había recibido hace unos minutos de parte de un mensajero de la aldea de fuego. Tuvo la suerte de leer el mensaje para sí mismo antes de leerlo frente a sus consejeros. Bendita su calma y perspicacia logro excusarse para atender aquella situación por sí solo.

Luego de un par de calles su casa se hiso presente a la vuelta de la esquina. Si bien la mayor parte de sus días (y noches) él y sus hermanos lo pasaban en las oficinas del Kazekage, aun tenían un lugar al que llamar su hogar. Sin ninguna vigilancia necesaria y mensajes que llamen la atención, pasaba como cualquiera de las otras casas de la zona, lo que les permitía a él y su familia tener algunos momentos de paz.

Entro y subió las escaleras en silencio. Las únicas luces encendidas provenían del segundo piso. Los primeros 2 cuartos, el de Kankuro y el suyo, estaban cerrados, pero el ultimo, donde dormía su hermana, tenia reflejos de luz que salían de entre los bordes de la puerta. A medida que se acercaba una presión invisible se acumulaba en su pecho y su mente deseaba que estuviese equivocado. Considerando el posible escenario al que tenía que enfrentarse tomo el pomo de la puerta ya abrió sin nombrar su presencia.

Si bien esperaba (para su desgracia) al hombre sentado en la cama, la cantidad de botellas de sake y las colas de cigarrillo fueron una molesta sorpresa. El pelo suelto y las cicatrices en el rostro (similares en cierto modo a las de su padre) hacían un tanto difícil reconocerlo, pero la postura y su mirada eran inconfundibles.

-Saludos Kazekage –Dijo Shikamaru alzando un vaso que tenía en su mano. Si bien su gesto lo disimulaba, la seriedad en sus ojos y la tensión de su cuerpo delataban que estaba pensando en las posibles consecuencias. Gaara cruzo los brazos y respiro profundamente. Por un momento ambos hombres cruzaron miradas en silencio, pensando en lo que el otro tenía en la mente. Finalmente Shikamaru se levanto con precaución de la mesa, puso el vaso en la mesa, encabezando un desfile de botellas vacías, y alzo las manos

-No te quiero causar problemas Gaara –Exclamo al fin, bajando la cabeza –Solo escúchame cuando te digo que no fue idea de ella. Un suspiro proveniente de las escaleras detuvo de improvisto el tren de ideas que corrían en la cabeza de Gaara. Su hermana Temari subió las escaleras con una bolsa de comida en mano y una semi sonrisa, la cual se borro al instante en que vio a su hermano mirándola desde la entrada de su habitación.

-Gaara, antes de que digas nada dej-

-A mi cuarto Temari, ahora –Interrumpió Gaara sin rodeos, incapaz de reconocer si estaba usando el tono que un hermano o el jefe de una aldea usaría. Shikamaru dio un paso al escuchar el nombre de la chica pero se detuvo al seco cuando el dedo del Kazekage le apunto sin siquiera mirarlo –Por favor quédate ahí.

Temari obedeció de inmediato sin intensión de empezar problemas. Entro al cuarto de Gaara, dejo la bolsa sobre la mesa y se apoyo en la misma pesadamente, dándole la espalda cuando entro, cerrando la puerta con más fuerza de la que era necesario.

La habitación de Gaara era sencilla. A excepción de unas fotos de su familia la cama, la mesa, el armario y la ventana formaban la plantilla del cuarto más simple que alguien se puede imaginar. Por supuesto, considerando su historia, Gaara se consideraba una persona que necesitaba pocas cosas para ser feliz, ninguna de ellas materiales.

-¿Qué hace el aquí? –Pregunto finalmente, dejando el documento sobre la cama.

-¿Me lo preguntas como Kazekage o como un hermano? –Pregunto Temari, incapaz de reconocer por su tono de voz como se sentía. Gaara era muy bueno en eso cuando se lo proponía

-Temari no quiero pelear.

-Yo tampoco, pero no puedes culparme por preguntar eso, ¿verdad?

Gaara pensó en decir algo, pero prefirió guardar silencio. Su hermana era una mujer de temperamento fuerte y a veces era mejor no contestar sus preguntas con bases de indirectas. Tomo el documento de la cama y le toco la espalda con el mismo. Mientras ella lo leía se quito la urna de arena y la coloco en el suelo: Por algún motivo se sentía pesada cuando estaba en el lugar que llamaba casa.

-Nadie sabe de él en la aldea de la hoja. Hoy fue marcado como desaparecido –Explico Gaara, narrando lo que Temari estaba leyendo en el documento –Tsunade está buscando información en las otras aldeas antes de iniciar una búsqueda.

Temari se mordió el labio cuando termino de leer el documento. Intento mirar a su hermano a los ojos pero trastabillo por un momento.

-No sabía que estaba aquí sin haber avisado a la hoja –Explico Temari con un suspiro

-¿No lo sabías?

-¡No Gaara, no lo sabía! –Reafirmo Temari, con las mejillas rojas y los puños cerrados, avergonzada por pensar en la situación en la que puso su hermano –Pero lo supuse cuando llego, cuando vi… su aspecto

Temari se sentó en la cama y se llevo las manos al rostro. Suspiro profundamente y conto hasta diez en su cabeza antes de saber que responderle a su hermano. Alejo de su mente el deseo explicarle como Shikamaru llego a la casa una noche y le pidió quedarse. No quería mencionarle como su semblante no era el de siempre y su consumo de sake y cigarrillos era mucho mayor del que recordaba. Tampoco quería decirle Como pasaba las noches abrazándolo mientras lo escuchaba hablar mientras dormía. Mucho menos, lo último que quería en este mundo, era rogarle que no le dijera a nadie que estaba aquí, pero ese era el único pensamiento que no podía quitarse de encima.

-Lo primero que dijo cuando entro por la puerta –Dijo Temari finalmente, abrazándose a sí misma –Es que la muerte del papá de Ino había sido su culpa – Y así, luego de recordar como Shikamaru se abrió con ella, como le dijo lo poco que le importaba vivir luego de haber tenido que tomar tantas decisiones difíciles y ver tantas personas morir, tanta gente confiar en él para decidir la estrategia donde morirían menos personas, y lo vacía sentía su vida luego de la victoria sobre Obito y Madara, que pensó que lo mejor era hacer ella lo mismo. Aun así, las palabras no salían de su boca. Su orgullo no le dejaba implorarle a su hermano, el Kage de la aldea, que le diera la oportunidad de estar con él. Detestaba tanto su actitud en ese momento que quería matarse.

Gaara creó una silla con la arena de la urna y se sentó frente a Temari cruzando los brazos. Se imagino que un hermano normal la abrazaría, le tocaría el hombro o al menos le daría la mano, pero normal es algo que no tuvieron cuando pequeños y no ocurriría en este momento. Sin embargo, cuando ambos cruzaron miradas fue como si todo lo que tenían que decirse y todo el tacto de afecto y apoyo fue intercambiado entre ellos. Era la forma que tenían y habían sobrevivido solo con eso.

-No está buscado por crímenes contra la aldea –Dijo Gaara cerrando los ojos. En efecto, el peor error ahora mismo seria darle asilo a traidores o enemigos de las aldeas ahora mismo, pero en este caso no había ningún escenario que causara conflictos, solamente un joven que no quería estar en su aldea en estos momentos. Temari suspiro sobresaltada con la respuesta y le tomo las manos. Un segundo después del gesto las soltó bruscamente, sorprendida de sí misma. El afecto normal definitivamente no era parte de ellos.

-Gaara no te quiero dar problemas –Respondió Temari, sin poder poner su felicidad por encima de su hermano –En verdad que no

-Se por qué el está aquí Temari –Dijo Gaara mirándola a los ojos. –Está buscando paz, lo mismo que muchos de nosotros estamos haciendo. Igual que tu, igual que yo. Si él la encontró contigo, ¿Cómo puedo decirles que no a ambos?

Apenas termino esa frase Temari volvió a tomar las manos de Gaara, esta vez sin dejarlas ir, apretándolas con fuerza. Como hace un momento, las palabras que tenía en la mente, como "Te quiero hermano", "Nunca lo olvidare Gaara" y "Te debo la vida", fueron reemplazadas por un intercambio de miradas que los puso a ambos en paz. Temari apunto con un dedo a la frente de Gaara, donde se encontraba su tatuaje. Al entender lo que quería decir ambos dibujaron la más ligera de las sonrisas en sus rostros y quedaron de acuerdo en todo lo que querían y sentian.

Cuando Temari abrió la puerta la luz estaba apagada, pero la silueta de Shikamaru se veía recostada sobre la ventana de manera pensativa. Al escucharla se torno y empezó a caminar pero las piernas le fallaron, en parte alcohol en parte cansancio. Temari soltó la bolsa y corrió para atraparlo antes de caerse. Lo dirigió con suavidad a la cama donde ambos se acostaron, Shikamaru dándole la espalda encima de ella. La pesadez con la que se dejo hundir era muestra de lo cansado que estaba de todo, igual que cuando llego hacia 3 días. Le acaricio el cabello y le bezo la cabeza, sintiendo como se relajaba en el proceso.

-Lamento si te puse en una situación problemática –Dijo Shikamaru, tocándole una pierna con delicadeza

-No te preocupes –Dijo sonriente, abrazándolo con la fuerza de alguien que teme perder algo. Pensó por unos momentos y le acaricio una mejilla con delicadeza –Nos vamos en la mañana, antes de que salga el sol

Shikamaru se tenso con la respuesta, recordando la primera noche en la que le propuso irse con él, dejar toda la guerra atrás y tener una vida juntos. Recordaba como recibió la esperada risa de burla al escucharlo y como sus sueños de ser feliz con ella se habían esfumado momentáneamente, sin saber lo que realmente ella tenía en su corazón. Le tomo una mano y le beso la punta de los dedos con intensidad. Se giro un poco de lado y casi al momento se quedo dormido como si fuese un niño esperando sentirse seguro para poder descansar. Por primera vez desde que estaba allá su frente estaba relajada.

Temari miro en silencio al hombre que tenía en sus brazos, quien con su ingenio e inteligencia es considerado uno de los responsables en ganar la guerra ninja. Aquel hombre favorito para ser Hokage por casi todos en la aldea, incluyendo a la propia Tsunade. Él quien nunca mostro miedo o dudas en el campo de batalla y tubo la disciplina de mantener la mente clara en todo momento, ahora empezaba a mostrar los efectos de todo lo que tuvo que pasar y sacrificar, y como eso lo perseguiría hasta el día que muriese. Cuando Gaara no los encuentre en la mañana se molestara, pero luego de que piense en todo lo que han pasado todos entenderá porque lo hiso, y algún día volverá para pedirle perdón por lo egoísta que fue al buscar la felicidad con el hombre que amaba. Se avergonzara y se arrodillara frente a él, le diría lo mucho que sufrió al hacerle eso a su hermano, a su familia, y cómo respondería por cualquier castigo que se merecía, por parte de la arena y la hoja.

Pero por ahora, el siguiente paso era levantarse antes de que saliera el sol. Su propia batalla empezaba en la mañana.

Fin.