LOS PERSONAJES DE INUYASHA NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE LA GRAN RUMIKO TAKAHASHI, SOLO LOS TOMO PARA REALIZAR ESTA HISTORIA, LA CUAL ES COMPLETAMENTE MÍA.

Bankotsu se encogió de hombros, se giró y sonrió de medio lado —como digas…— al menos podía estar tranquilo por esos días… definitivamente no podía pretender buscar a Kagome, pues Naraku estaría al pendiente de todos sus movimientos… solo esperaba que a Kagome le hubiese quedado claro que la amaba… ahora sin Sara necesitaba averiguar más de esos sujetos que apoyaban a Naraku…

-30-

Y así lo hizo… solo que no él… pues como presentía ahora los molestos sujetos lo seguían a cierta distancia… por lo tanto sabía que esas semanas serían sumamente largas y para él aburridas… pero no impedían el hecho de que Renkotsu y ahora Jackotsu se mantuvieran al tanto de cada uno de los movimientos de Naraku y el otro sujeto que ahora sabían se llamaba Onigumo… se habían percatado de la magnitud del alcance nocivo de ese par… sin duda cada vez era mayor el número de jovencitos a los que llegaban… dejándoles muy buenas ganancias económicas… habían de cualquier tipo de personas, jóvenes estudiantes, trabajadores, incluso algunos deportistas… todos, enredados en sus sucios vicios.

Por su parte Kagome y Sango se encontraban tranquilas en sus pequeñas vacaciones… se habían instalado ya desde hacía una semana en la cabaña señalada por Tsukiomy, era muy bonita, tradicional, sencilla, pero muy acogedora… la verdad era que sí habían conseguido relajarse, todos, hasta el pequeño Sota, que se divertía demasiado en las caminatas matutinas que daba con las adolescentes… el paisaje era espectacular, la cabaña se encontraba cercana a uno de los lagos que rodean al Monte Fuji… las mañanas y noches eran frescas, pero el resto del día el clima se prestaba bastante para nadar, actividad favorita de Kagome… misma que disfrutaban también sus acompañantes… podían rentar algún bote y recorrer remando el lago… casi no había tenido tiempo de aburrirse, pues el simple hecho de ir a comprar provisiones para varios días, era entretenido, pues el recorrido era largo…

—Vaya… esto se siente tan bien…— mencionó Sango recostándose en el verde césped, bajo la sombra de un gran árbol, después de comer…

—Sí, todo es tan tranquilo… la verdad imaginaba algo diferente…— mencionó Kagome sentada a su lado, observando el despejado cielo, y escuchando la tranquilidad del sitio.

—Yo también, creí que habría más gente… pero definitivamente así es mucho mejor— mencionó satisfecha la castaña.

—Lo es… — aceptó la pelinegra para después suspirar cansadamente.

—Dime… no hemos tocado el tema, pero… ¿cómo te sientes? digo… con respecto a Bank… o a Inuyasha…— preguntó titubeante, sentándose y mirándola a los ojos…

Volvió a suspirar… —con Inuyasha no hay nada… ni lo habrá.

—¿Y con Bank?

—Él es el problema…— mencionó con la mirada perdida en el firmamento.

—Todavía lo quieres ¿cierto?— preguntó con el ánimo apagado.

—Lo amo Sango… — mencionó tristemente — sabes… la noche del baile estuvimos juntos.

—¿Cómo?... digo… estuviste con Inuyasha todo el tiempo…— añadió sin comprender.

—Estuvo en mi casa… esa noche estuvimos juntos…— hubo un silencio por parte de las dos chicas —…no puedo evitarlo… no quiero dejarlo pasar, Bankotsu me importa más de lo que yo quisiera.

Sango suspiró cansadamente —pues a él le debe pasar lo mismo contigo… de lo contrario no te buscaría…— dijo y volvió a recostarse en el césped, siendo imitada por la azabache.

—Yo no lo creo así… no sé porque lo hace… solo me confunde— mencionó triste, pero decidida a no dejarse afectar demasiado.

—Te quiere Kagome… — afirmó segura, volteando de medio lado a verla — … no sé qué demonios pase por su cabeza, pero lo conozco muy bien para asegurarte que no ha dejado de quererte— decía confiada, pero impotente de no encontrar la razón al extraño comportamiento de su amigo.

Kagome dejó escapar un pesado suspiro —no sé ni cómo reaccionar cuando vuelva a verlo…— soltó de pronto después de un silencio.

—Ya no te preocupes… deja que sea él el que decida…

—¿Y si pretende que nada pasó?— preguntó preocupada.

—Tu harás lo mismo… sé que tal vez es contradictorio lo que te digo, pero… no puedes sufrir eternamente… ni siquiera por Bankotsu. Entiéndelo.

—No lo sé Sango… tal vez, tienes razón— se resignó, después de todo, ella le dejó saber claramente al moreno lo que seguía sintiendo por él… al volver a clases sabría si Bankotsu le corresponde como le dijo… o no.

Después de esa platica con Sango, Kagome había decidido dejarle la última palabra a Bankotsu… si él la amaba como afirmó, la buscaría… de lo contrario, aunque doliera… sería el final. Los días pasaron de manera rápida después de eso… ya no se volvió a tocar el tema del ojiazul entre las chicas y disfrutaron mucho los días de distracción… volvieron el fin de semana antes de reanudar las clases.

Bankotsu por su parte estaba harto de no poder hacer nada… las clases estaban por comenzar y él seguía como al inicio… había logrado enviar ciertos informes a uno de los agentes que se ofreció a ayudarle… aunque de poco servirían sin Sara, que corroborara lo que ahora sería el delito más serio contra Naraku, no solo por la violación en sí, sino que por el cargo que tiene como autoridad en el plantel agravaba el asunto.

—¿Por qué no les cuentas lo del tal Onigumo y el vínculo con Naraku? Y que ellos se encarguen de una vez por todas— preguntó simplemente Jackotsu.

—No… de cierto modo es poner a Naraku sobre aviso, lo pueden arrestar… pero él es todo, menos tonto… se las ingeniará para salir bien librado, y mientras todo se "aclara" lo suspenderían del colegio… y lo necesito cerca… no puedo perderle el rastro— contestó seriamente el ojiazul que aún no sabía de qué manera acomodar las cosas.

—Bueno… cambiando de tema… mañana regresamos a clases ¿qué harás con Kagome?— preguntó mientras se decidía por algún videojuego que poner…

—Ese es otro problema— dijo revolviendo su flequillo un tanto desesperado.

—Dile a Sango… cuéntale la verdad a ella…

—¿De qué serviría?— preguntó sin entenderlo.

—Sango no se lo contará… la conoces, si se lo pides no lo hará… y ella te puede ayudar a mantener a Kag tranquila… darte un poco de tiempo… digo, porque tienes que tener en cuenta al lindo de Inu…— mencionó encendiendo la consola de juego.

Suspiró cansadamente —lo sé… pero no, no creo que sea buena idea involucrar a Sango en esto… es muy impulsiva y podría hacer algo estúpido… ella misma podría ponerse en peligro.

Jackotsu sonrió al ver lo frustrado del ojiazul.

—¿De qué demonios te burlas?

—Es raro verte tan preocupado… quiero ver cómo sales de ésta… — informó confiado en que todo se arreglaría —¿juegas?— preguntó entregándole uno de los controles.

—No, Suikotsu quería hablar conmigo… necesito ver qué diablos quiere…— dijo poniéndose de pie, para inmediatamente retirarse de la casa de su joven amigo.

—¿Tienes todo listo para mañana?— preguntó Tsukiomy a la distraída Kagome mientras cenaban.

—¿Eh?... digo, si, descuida…— contestó desganada, no tenía ánimo ni de molestarse.

—Bien… y a ti jovencito todavía te queda otra semana de vacaciones… así que disfrútalas…— comentó ahora a Sota quien las acompañaba en la mesa, pues notó el poco ánimo de la adolescente.

—Con permiso…— se disculpó y retiró su plato de la mesa… lavó los trastes que se encontraban sucios y subió a su habitación.

—Bien… mañana volvemos a clases— se dijo ella misma, ya acostada en su cama después de tomar un baño… "¿Qué va a pasar Bankotsu…?" pensó en lo único que le interesaba —lo más seguro es que nada… ni siquiera me marcaste— trató de poner los pies en la tierra, pues no quería que el golpe fuese tan duro. Cerró los ojos y trató de no pensar más en él.

Por la mañana el tiempo parecía volar, se había acostumbrado a levantarse tarde y con toda calma desayunar, arreglarse si quería… ahora tenía que seguirle el ritmo al reloj… con toda la prisa ni tiempo tuvo de preocuparse por ver de nuevo al moreno…

—¡Kag!— escuchó el grito desesperado de Sango, quien sonaba insistente el claxon del auto, apresurándola.

—¡Ya voy!— le gritó apenas asomándose por la ventana.

—Lo siento, me quedé dormida…— dijo sin siquiera saludar la acelerada castaña apenas la vio.

—Sí, se nota…— dijo observando la camisa escolar por fuera de su falda —…aunque no es tan tarde…

—¿Ah no?— preguntó descolocada.

—No, tenemos tiempo…— mencionó sonriente, viendo como el rostro de su amiga se tranquilizaba.

—Bien… eso es bueno, pero de todos modos, vámonos…— le dijo subiendo al coche.

El camino fue tranquilo… los estudiantes de primaria y secundaria todavía no ingresaban a clases por lo tanto el transito era más ágil… por dicho motivo llegaron casi veinte minutos antes de que el timbre sonara…

—Ya te he dicho que no soy tu sirviente…— mencionó fastidiado el ojiazul que cargaba un par de cajas de cartón… mientras seguía al joven director por los pasillos del colegio.

—No te quejes… y solo me haces un favor…— respondió simplemente, pues conocía bien el malhumorado carácter de su hermano menor.

Bankotsu no respondió… siguió caminando, ignoró por completo su respuesta.

—Profesor Ikeda… tendremos junta en cinco minutos… por favor avise a la secretaria para que les recuerde a los demás profesores— lo escuchó dirigirse al desagradable sujeto.

—Por supuesto señor Director…— respondió para después desviar su burlón rostro al ojiazul. —Así que Higurashi volvió…— mencionó apenas quedaron solos.

—¿Por qué no habría de hacerlo?¿acaso creíste que había huido?— preguntó irónicamente por la absurda suposición del catedrático.

—Te veo muy confiado… yo en tu lugar, no lo estaría…— amenazó mientras se retiraba.

—Mph… eres un imbécil, y al final vas a perder… de eso me encargo yo…— hablo fuerte, haciendo que detuviese su marcha.

—Eso quiero verlo…— mencionó sin siquiera girarse, después siguió su camino.

Bankotsu se quedó observando su partida… no entendía cómo parecía tener la suerte a su favor… en cambio a él, nada le parecía salirle bien…esperaba tener todo resuelto antes de que las clases iniciaran y no fue así… para colmo, después de unos minutos se dio cuenta que Sara no había regresado para retomar sus estudios, como ella le había dicho…

"¿Qué más puede salir mal…?" pensaba saliendo fastidiado de su aula, pues como los docentes seguían en junta las clases iniciarían tarde…

Kagome aprovechando la falta de maestros optó por salir al baño… en el salón estaba Inuyasha y sentía que le debía una disculpa después de cómo se portó después del baile, y ahora no quería hacerlo… de cierto modo temía su reacción, pues por un momento mientras bailaban ella sintió que le dio pie a pensar qué algo se podía dar entre ellos…

Cuando el timbre sonó anunciando así que las clases darían inicio, salió del baño… caminaba por el pasillo, iba distraída pensando en qué decirle… le debía una explicación coherente, ¿ella debía hablarle? Sí… pero no sabía cómo iniciar esa difícil conversación… nunca se tomó un tiempo en sus vacaciones para pensar en él y en qué decir…

Justo metros antes de llegar a su salón observó a Bankotsu salir del propio… como si no tuviese ya suficiente… la verdad era que tenía muchas ganas de volverlo a ver… pero temía ese momento… pues sentía que de esa primera reacción dependería el futuro de su "casi" extinta relación… sintió que sus manos comenzaron a sudar, su corazón incrementó su ritmo… sus ojos estaban fijos en él, seguía caminando con los pasos sumamente lentos…

Sabía que tarde o temprano se tenían que encontrar… sus salones estaban uno frente al otro… su vista se fijó en la de ella, Kagome parecía triste, preocupada… quiso hablarle, pero… ¿qué le diría? No podían regresar, no aún… la amaba, pero aún no era el momento. La vio pasar de largo apenas agachando su vista… él tampoco dijo nada… ahora sí sentía que estaba perdiendo… no solo con Naraku, sino también a Kagome… después de esa noche, él necesitaba aclararle las cosas y no podía… la sonrisa burlona de Naraku se lo restregó en la cara, pues venía apenas atrás de la azabache, pues con su grupo era la primera clase.

Kagome tomó asiento… dolió. Ella quiso hablarle, preguntar qué pasaba, acercarse y volverlo a sentir… pero no lo hizo… se había prometido esperar a ver su reacción, aunque la mirada de Bankotsu era enternecida, de sus labios no salió una sola palabra dirigida a ella, y su cuerpo ni siquiera se movió intentando acercarse… no valía la pena, no volvería a sufrir por él… lo decidió. Lo sabía, en el fondo de su alma, sentía que esa noche… fue la última noche.

Las clases siguieron su curso, una tras otra, aburridas… eso le pareció a Kagome, pues siendo el primer día, todo serían explicaciones a grandes rasgos de lo que las materias, algunas nuevas, tratarían… tomaron nota de qué útiles o libros necesitarían para tales materias… lo común.

—¿Y qué tal tu día…?— preguntó la castaña, cuando se retiraban del plantel.

—Aburrido…

—¿Te pidieron útiles?

—Si, pero los compraré después… mañana todavía tenemos clases nuevas y es mejor comprar todo junto…

—Supongo que sí…— dijo simplemente encogiéndose de hombros —¿Viste a Bank…?— preguntó cambiando de tema.

—No quiero hablar de él… por favor— pidió seria, con su vista en el camino.

—Bien… como digas…— respondió extrañada, pero respetando su decisión… las cosas no salieron bien, intuyó.

Los días pasaron, Kagome intentaba hacer su vida normal, dejando fuera de ésta a Bankotsu… iba a clases, pero le dejaron de interesar las mismas… había hablado con Inuyasha, tratarían de ser amigos… al peliplata le había dolido aceptar tal idea durante las vacaciones… pero no tenía otra… si el destino le daba otra oportunidad con Kagome al menos sabía que seguiría cerca de ella, no como Kouga, que apenas le hablaba… él se quedaría cerca, aunque ya sin pretender nada…

La azabache y la castaña salían por las tardes a distraerse, tenían poca tarea, salían a algún centro comercial, o al parque con Sota, pretendían divertirse, todo sin percatarse que eran seguidas de cerca.

El miércoles por la tarde Bankotsu seguía en la preparatoria, estaba fastidiado pues de nueva cuenta tendría que esperar a su hermano, ya que su coche estaba en el servicio…

—¿Te falta mucho?— preguntó harto de perder el tiempo.

—Como molestas… sí, algo…— respondió fastidiado del molesto joven, con su vista fija en los documentos en sus manos.

Bankotsu suspiró cansadamente, estaba sentado en la silla frente al escritorio, llevó ambas manos hacia su nuca y fijó su vista en un punto cualquiera del techo de la oficina, llamando algo su atención…

—¿Cámaras?— soltó la pregunta sin querer.

—¿Mmm?— mencionó Tsuikotsu sin entenderlo, alzando su vista al frente —Oh, sí… es una medida que se tomará a partir de este semestre, aunque aún falta que nos lo autoricen…— respondió ante la aparente curiosidad del ojiazul.

—¿Desde cuándo están colocadas?¿funcionan?— preguntó de pronto.

—Sí funcionan… las colocaron a mitad del semestre pasado… aunque solo en este piso… hasta que no se dé la aceptación de la sociedad de padres de familia y directivos, se colocaran en los pasillos y otros sectores— respondió volviendo a fijar su vista en su trabajo.

—¿Dónde está el área de vigilancia?

—Se adaptó la vieja bodega que está al final del pasillo… ¿por qué tanto interés?— preguntó, pero el joven frente suyo simplemente se levantó dejándolo con la pregunta en el aire. No le dio importancia, pues no era raro ese tipo de comportamiento por parte de su engreído hermano.

Bankotsu con cierta maña forzó la puerta de esa pequeña bodega, que funcionaría como cuarto de control de cámaras… entró, encendió la tenue luz y cerró la puerta tras de sí… con un poco de suerte, las pocas cámaras que observó al dirigirse a esa habitación habrían captado el momento en que Naraku abusó de Sara…

—Veamos… ¿cuál es…?— se preguntaba observando varias pantallas encendidas… ubicó la que mostraba la oficina del profesor Ikeda… —¡Demonios!— exclamó al ver que la vista que le daba, era solamente del pasillo, al parecer aun no colocaban la que correspondía al interior…

Sin perder el interés, se sentó en una pequeña silla, que se encontraba en la reducida habitación… —debió ocurrir… hace ¿dos meses?...— y después de unos minutos de intentar entender el funcionamiento del ordenador, logró ubicar los registros de dicha cámara…

Pasó casi media hora antes de conseguir lo que buscaba… una sonrisa de medio lado completamente confiada se dibujó en su rostro… —te tengo, imbécil…— mencionó observando en el monitor central justo el momento cuando Sara entraba, estaba la fecha, y la hora exacta del momento… para su poca fortuna, no se veía lo acontecido en el interior, aunque se lograba apreciar algunas sombras forcejeando… luego de casi una hora, se apreciaba salir a una maltratada joven, con la ropa prácticamente destrozada, su cabello revuelto y aparentemente deshecha… eso era lo que Bankotsu buscaba… sintió algo de pena al observar en la nítida imagen a la que alguna vez fue su novia en esas condiciones tan deplorables; contuvo su rabia por ese infeliz que tantos problemas le había causado… buscó en su mochila un dispositivo en el cual guardar esa grabación…

Inmediatamente después de dejar a su hermano en la casa Bankotsu se dirigió a la estación de policías donde ya en una ocasión había estado con Sara…

—Esto realmente le va a traer problemas…— mencionó el comandante Takeda, un sujeto no muy alto pero fornido, amable y que en todo momento se mostró interesado en el caso de ese par de jóvenes.

—¿Crees que se pueda hacer algo?— preguntó con su vista fija en el sujeto, aunque sabía en cierto modo que seguía dependiendo de la agraviada la resolución del problema.

—Definitivamente, pero… como te has de imaginar, sin la declaración firmada de la señorita afectada, el sujeto quedará libre… aunque el video lo podría mantener encerrado unos días…— informó con voz seca, lo que el moreno suponía.

—Eso no me sirve…— mencionó molesto —¿y si a eso se le agregara otro delito como… contrabando de drogas?

—Si sabes algo más es mejor que lo digas…— habló seriamente —…ese es un delito sumamente serio… y no es algo que un joven deba tratar, o se deba involucrar… puedes salir muy perjudicado, ese tipo de gente no se toca el corazón.

—¿Qué ocurriría…?— insistió en saber, a él poco le importaba lo que le sucediera, solo quería a Naraku lejos de ellos.

—Eso conllevaría inmediatamente cárcel… aunque el juicio, lo podría llevar en libertad… y eso le daría tiempo de defenderse…

Permaneció unos segundos meditando sus opciones —tengo que irme… quédate con el material… — dijo para salir con cierta prisa del lugar…

El agente guardó el dispositivo con el video junto con las fotografías y muestras que anteriormente se le habían tomado a Sara… deseaba ayudar a ese chico, pues de cierto modo le recordaba a su hijo, de una edad similar… aunque sin una orden, prácticamente tenía las manos atadas…

—¿Qué planeas Bankotsu…?— se preguntó Naraku, acostado en su endurecida cama, apenas colgó la llamada donde le informaban de los pasos que seguía el chico —Mph… sea lo que sea… no tienes nada…— se convenció con una sonrisa torcida, por hoy no haría nada… mañana hablaría con él…

Por más que le daba vueltas al asunto, si quería que de una vez por todas Naraku pagara todo lo que hizo, seguía necesitando de Sara… y ella no había regresado… intentó llamarla, pero no contestaba, ni en su celular, o en la casa donde anteriormente vivía con sus padres… al parecer regresarían pronto pues eso le dijeron… si le contaba al comandante lo de Onigumo y su red de tráfico de drogas, como él mismo lo había dicho, durante un tiempo estarían libres… solo el caso de violación que recaería contra Naraku era lo que lo mantendría en prisión sin posibilidad de salir…

Si no le quedaba de otra lo haría, sin la castaña… se llevaría a Kagome a donde fuese, pero no la dejaría a merced de ese sujeto… se dejó caer pesadamente en su cama con ese pensamiento en su cabeza…

El jueves por la mañana las cosas parecían cambiar con la repentina llegada de Sara… Bankotsu se había topado con su auto en el estacionamiento… entró buscándola.

Kagome y Sango llegaron minutos después que el moreno… aunque la castaña a apenas segundos de haber ingresado fue súbitamente interceptada por Miroku, que después de no verla durante las pequeñas vacaciones que tuvieron había regresado con toda la intención de convertirse en el orgulloso novio de la chica…

Kagome con la excusa de ir al baño le dio la oportunidad al joven permanecer a solas con Sango, a ella le daba gusto que al menos su amiga tuviese buena suerte en ese tema… salió de los sanitarios cuando el timbre de la entrada apenas sonaba, frente a ella pasó una aparente distraída Sara… caminó detrás de la chica, ninguna de las dos parecía tener mucha prisa en llegar a su clase…

Evitaba verla, seguía sin caerle bien… —Bankotsu— la escuchó casi gritarle al joven que atravesaba el pasillo en dirección a su salón. No supo por qué pero se detuvo, no quiso verlo… verlos juntos. Trató de normalizar su respiración y el corazón que sin entenderlo latía apresurado, optó por esperar un momento prudente, dándoles el tiempo necesario de llegar a su destino sin la necesidad de topárselos.

Bankotsu regresaba de la cafetería, pues tenía algún tiempo buscando inútilmente a Sara, cuando el timbre sonó, optó por regresar a su aula, después de todo, ella tendría que llegar… había cruzado la intersección de los dos pasillos cuando escuchó la familiar voz de la chica que buscaba llamándolo…

—Te he estado buscando…— dijo con voz fría, apenas la chica llegó a él.

—Yo también…— mencionó seriamente con sus castaños ojos puestos en los azulinos del chico —…Bank… tengo que decirte

—¿Qué has pensado?¿sigues sin pretender denunciarlo?— la interrumpió molesto, Sara le estaba complicando mucho las cosas.

La chica se sorprendió por la actitud cortante y casi grosera del moreno —Sobre eso… lo haré…— dijo apenas con voz audible.

Bankotsu la sujetó de los hombros… no estaba para bromas en ese momento —¿lo harás?— preguntó bajando su rostro a la altura del femenino.

Ella solo asintió débilmente —necesito hacerlo…— mencionó con voz quebrada.

—¿Necesitas?¿ahora?— reclamó, pensando en el tiempo perdido.

Volvió a asentir sin mirarlo.

—¿Qué ocurre?— preguntó impaciente, Sara lucía mal, estaba intentando contener el llanto…

—Bank… yo… estoy embarazada — tomó valor y habló con voz fuerte y clara, alzando la vista para ver el rostro del joven en el cual ponía su confianza.

—¿Em… embara-zada?— preguntó, no creyó entender… mantenía sus manos en los brazos de la chica.

La que entendió claramente lo que la chica dijo fue Kagome… quien creyendo que se habían marchado se dirigía ya a su clase, el pasillo ya estaba vacío… apenas dio la vuelta de inmediato se detuvo y se ocultó… creyó tener suerte de no ser vista, pues ellos parecían muy atentos en su conversación… "estoy embarazada" esas palabras le helaron la sangre… su corazón casi se detuvo… sintió una gran opresión en su pecho… se recargó en la pared, sus rodillas apenas podían sostenerla… Sara estaba embarazada… entonces… ellos dos habían… no se dio cuenta en qué momento rodaron lagrimas por sus mejillas…

Ante la dolorosa afirmación de la chica, Bankotsu sintió como ella se aferraba a su pecho… no se lo impidió… sintió mucha pena por ella… Sara parecía estar sufriendo.

—¿Es de él cierto?— preguntó en su oído. La sintió aceptarlo, la escuchó sollozar —¿y aun así…?

—Precisamente por eso…— respondió sin despegarse, hablando muy suavemente —… tengo que hacer lo correcto— dijo separándose un poco del joven, y viéndolo decidida.

Conteniendo el aliento y con los ojos aún cristalinos Kagome decidió ver cuál era la reacción de Bankotsu, pues ya no había podido seguir escuchándolos…

—Sabes que cuentas conmigo… no te dejaré sola…— le escuchó decir tiernamente al joven dueño de su corazón… ya no quiso escuchar… ella no tenía nada más qué entender… quiso irse, pero sus pies no respondieron… cayó silenciosamente sentada en el frio piso… tapó su boca intentando ocultar el sonido de su amargo llanto… un par de minutos después los vio pasar… iban en el pasillo por donde ella se encontraba, solo que en dirección contraria… no se dieron cuenta de su presencia.

Esa imagen se gravó en su memoria… iban Sara y Bankotsu abrazados, caminando por ese pasillo, buscando una de las salidas del colegio, con sus mochilas al hombro… poco a poco se distorsionaban las siluetas, pues las lágrimas le impedían una visión perfecta… como pudo, se levantó, caminó hacia los sanitarios que se encontraban cercanos a la cafetería y se encerró ahí… ya se había prometido muchas veces no llorar por él… pero… definitivamente no esperaba eso… era doloroso para ella maginar que ellos dos habían vuelto a estar juntos, y ahora… un hijo… Sara le daría un hijo y Bankotsu tendría que quedarse a su lado… él se lo dijo, no la dejaría sola… Kagome se sentía morir, sonrió amargamente al darse cuenta como su estado de ánimo cambiaba drásticamente cuando se trataba de ese engreído joven, quien ahora sentía… nunca más volvería a su lado.

—¿Has pensado qué harás?— preguntó con cierto tacto el moreno a la pálida chica a su lado, mientras se dirigían a la comisaría.

—¿Quieres saber si lo tendré?— preguntó con una sonrisa amarga.

Él asintió con la cabeza, y volteó a verla por unos segundos…

—Sí Bankotsu… y no solo eso… me voy a quedar con él…¿sabes?… después de que ese asqueroso tipo… bueno, yo tomé unas pastillas para evitar precisamente un embarazo… me realicé varias pruebas, para descartar enfermedades… en fin… yo pensé que no había pasado nada…— hizo una pausa larga reflexionando en cada una de sus palabras —… si después de eso… aun así este bebé se dio… no tengo derecho a quitarle la vida…— dijo derramando una lágrima, pues por un momento consideró la posibilidad —…él no tiene la culpa… es el menos culpable de todo— mencionó sin contener el llanto —…por eso voy a hacer las cosas bien… voy a denunciar ese abuso, y me voy a encargar de que mi hijo crezca en un ambiente puro, limpio, como él… él no se va parecer al desgraciado de su padre… ni a mí— finalizó después de aclarar su garganta, con su mirada fija en el camino.

Bankotsu observó de medio lado a la chica, comprendió que había madurado mucho… —creo que después de declarar, deberías mantenerte alejada de él… buscaremos un hotel, para que permanezcas ahí… aunque lo mejor sería que regresaras a casa de tus padres, hasta que todo termine… no es bueno que estés sola— dijo preocupado, pues Sara también corría peligro cuando Naraku se enterase…

La chica asintió, pues también lo había pensado.

Una vez que terminó de rendir su declaración y firmó todo el papeleo, para que se mandara una orden de captura para el catedrático, Sara y Bankotsu salieron de la comisaria… se habían llevado gran parte del día. El moreno les informó sobre Onigumo y lo que había descubierto…

—Con esto será suficiente…— mencionó confiado el comandante Takeda, observando el expediente conjunto de ambos delincuentes.

—¿Qué sigue…?— preguntó un tanto fastidiado el moreno, que no veía que alguien se moviera.

—Solo esperaremos que llegue una orden firmada por el juez… con ella en nuestras manos procederemos a la captura— informó la manera de proceder con esos asuntos —será mejor que se retiren… ya hicieron demasiado, de verdad se los agradezco— mencionó viendo al par de adolescentes en uniforme escolar sentados en su oficina.

—Supongo que tiene razón…— aceptó el moreno, que todavía tenía que dejar a Sara en un lugar seguro —… me podría mantener al tanto…— pidió antes de salir.

—Por supuesto… y sobre lo que me pidió, descuide… ya hay alguien en eso… en cuanto se dé la orden, cada uno hará su trabajo— finalizó tranquilizando de cierto modo al chico.

Bankotsu conducía con cierta prisa por la autopista… ya casi anochecía y Kagome no había querido responder a sus llamadas… incluso apagó su celular y el teléfono de su casa, marcaba constantemente ocupado… eso lo tenía nervioso.

—Jackotsu… necesito que hagas algo por mí…— pidió sin mostrar realmente su preocupación.

—¿De qué se trata?— se escuchó por el altavoz de su celular.

—Ve a casa Sango… asegúrate que Kagome se encuentra bien… no le digas nada… seré yo quien hable con ella— fue claro en lo que necesitaba, mantenía su mirada fija en el camino.

—Descuida… yo me encargo…— y así se finalizó la llamada.

—La verdad envidio a Kagome…— mencionó tristemente la castaña —…creo que a mí nunca me quisiste como a ella…

Él no respondió… —cuídate… evita salir… espero que mañana las cosas estén resueltas— dijo estando frente a la gran casa de los padres de la chica.

—Cuídate mucho Bank… y gracias por estar en esto conmigo — agradeció sinceramente.

—Nos vemos…— asintió y dijo con algo de prisa, para después salir de ahí…

Kagome estaba en su casa… apenas podía creer cómo logró mantenerse en la preparatoria después de lo que vio y escuchó… estaba completamente desecha… había guardado una mínima esperanza de que las cosas cambiaran… escuchó su celular sonar, reconoció el número entrante… ¿qué quería Bankotsu? Ya no se pensaba molestar en escucharlo… optó por apagar el aparato y descolgar la línea de la casa, pues también identificaba su número en él… no lo dejaría seguir engañándola… ilusionándola… ya no más… ella tenía un límite y ya lo había rebasado.

Con un operativo numeroso y bien planeado, por tratarse de un peligroso prófugo y narcotraficante, cada elemento convocado sabía a la perfección lo que tendría qué hacer… en cuestión de segundo y con torretas y sirenas encendidas rodearon el edificio departamental donde vivía Naraku… sabían que en el interior se encontraba el sujeto buscado, aunque Ikeda no estaba presente, en ese momento la prioridad era Onigumo… de Naraku se encargarían después.

Las luces rojas y azules lo alertaron… eso no se lo esperaba, había hecho muy bien su trabajo de permanecer oculto y con un perfil sumamente bajo… Onigumo se levantó del viejo sofá donde se encontraba al teléfono…

—Maldita sea…— dijo al asomarse discretamente por la ventana del departamento —…ese estúpido de Naraku lo echó a perder…— dedujo, pues en la llamada que atendía, le informaron cómo habían arrestado sin dificultad al sujeto que vigilaba a la chica Higurashi.

Decidido a qué él no volvería a prisión, salió a toda prisa del departamento, cargando una mochila con el dinero que había obtenido y un arma de fuego con suficientes cartuchos… En ese momento dos sujetos cómplices de sus actos hicieron acto de presencia en el pasillo de ese sector…

—Jefe… ¡nos tienen rodeados!— informó unos de los asustados sujetos.

—Ya lo sé imbécil… larguémonos de aquí… tú cúbrenos— ordenó al otro hombre de vestimenta obscura.

Se dirigieron al piso de abajo por las escaleras… el elevador no estaba en funcionamiento… no podían permanecer mucho tiempo en el edificio, puesto que había demasiados uniformados buscándolos…

—Ayúdame— ordenó con mucha prisa, pues habían escuchado detonaciones de arma de fuego… dando por hecho que el sujeto de arriba había sido sometido o asesinado.

Con mucha suerte y algo de fuerza lograron abrir la puerta del elevador… el cajón no estaba… pero lo único que necesitaban era un lugar donde ocultarse… y ese sería el lugar perfecto… con lo que no contaban era que no podrían cerrar la puerta y sería cuestión de tiempo en que los encontrasen… y así fue… no pasaron ni tres minutos cuando un oficial dio aviso de su localización, por lo que el delincuente sabiéndose acorralado, soltó disparos sin un blanco aparente… pero uno de esos proyectiles impactó contra el oficial, hiriéndolo gravemente en el cuello…

Se había dado la orden de tirar a matar, pues el sujeto era sumamente peligroso y se encontraba armado… apenas abrieron la puerta del elevador ellos ya estaban rodeados… la reacción de los sujetos era obvia… dispararon contra los agentes, pero el ataque fue rotundamente repelido, y ahí… ambos sujetos perecieron, entre un notorio charco de líquido carmín comenzando a empapar el frio metal, donde permanecían tirados.

Estaba llegando al sector donde se encontraba su departamento, el gran número de patrullas lo alertaron, eso, aunado a la nula respuesta de la cantidad de cómplices que tenían… ¿sería por eso la presencia de Bankotsu en la comisaría? Ese mocoso se la pagaría… desvió el rumbo pasando desapercibido por los agentes en el operativo.

"Esto no se va a quedar así…" se prometió él mismo, ¿qué detalle se le escapó? No entendía cómo de un día para otro había perdido el control de las cosas… ahora estaba solo, pues la gente que lo apoyaba, eran comandadas por Onigumo, y aparentemente lo habían capturado… eso supuso. Sin perder tiempo se dirigió en busca de la que sería su mejor venganza… si Onigumo caía… él también, puesto que lo encubrió todo ese tiempo…y no iba a ser encarcelado sin tener la satisfacción de hacer el mayor daño posible…

—¿Pero qué mierda?— escupió molesto viendo una patrulla vigilar a distancia la casa de Kagome, por quién se dirigía… —…definitivamente es obra tuya… Bankotsu— dijo molesto golpeando el volante de su añejo auto. Se retiró, no tenía caso arriesgarse… ya tendría tiempo mañana para aclarar sus ideas y poner en marcha un nuevo plan.

Era muy noche cuando el ojiazul llegaba a su casa… se percató de una patrulla en el sitio, lo alertaron de hasta ahora nula captura de Naraku… lo peor sería que estaba sobre aviso…

—Necesito ver a Kagome…— dijo con prisa, intentando partir.

—Ella estará bien… lo mejor será que permanezca en su casa… al igual que aquí hay gente vigilando… si le avisa, es probable que ella misma o su familia, presa del pánico se pongan en peligro… descuide… todo está bien— explicó con calma el oficial a cargo.

—¿Todo está bien?— repitió irónicamente —¡por favor! No pudieron atraparlo— reclamó molesto evadiendo al sujeto frente suyo.

—Jovencito… no complique más las cosas… mañana la verá en la escuela…

—¿Y cómo sabré que llegará bien…?— preguntó molesto, pues ni siquiera Sango sabía, y ella es quien estaba la mayor parte del tiempo con Kagome.

—Nos encargaremos de ello…— habló con tanta seguridad que logró convencer al chico.

Habló con Sango, tranquilizándose de momento pues ella decía que todo estaba bien… evitó preocuparla contándole todo… aguantó varios reclamos por parte de la chica, quien también creía que era él el padre del hijo de Sara…

—Escucha Sango… eso un error… no sé quién te lo dijo… pero no es cierto… mañana hablamos en la escuela… cuídate y cuida de Kagome…

—¿Qué diablos te pasa?— preguntó molesta por la evasiva.

—Hablamos mañana— optó por no decir nada… después de todo a él le correspondía hablar de frete con Kagome… lo mejor sería hacerlo en la preparatoria, que estaría vigilada y llena de gente… pues si él pasaba a buscar a la azabache temprano, serían un blanco perfecto para Naraku al estar los dos juntos… aparentemente solos.

—¡Kag, vámonos…!— gritó la castaña entrando a la casa ya prácticamente vacía —Kagome… ahora si llegaremos tarde— dijo al subir las escalera y abrir la puerta.

—Vete… hoy no pienso ir…— dijo desganada, permanecía acostada al parecer ni siquiera se había levantado.

—Kagome…— la enterneció la actitud de su dolida amiga —si estas así por Bankotsu, deja…

—¡Basta!— la interrumpió en un grito frustrado —…ya no quiero saber más de él— aclaró firmemente —y discúlpame… ya te dije que no pienso ir— finalizó volviendo a su posición acostada en su cama, casi no había dormido.

Sango se quedó prácticamente inmóvil en el marco de la puerta… observaba a Kagome, vaya que lucía mal… escuchó un sollozo.

Kagome llevó uno de sus brazos a su frente, sin evitarlo rodaron por sus mejillas un par de ardientes lágrimas.

—Bien, si quieres un día de depresión, tengámoslo… no te dejaré sola— mencionó, sentada en el piso a un costado de la cama, observaba enternecida a su melancólica amiga.

—Sango…— dijo con un nudo en la garganta —…gracias— y bajó de la cama, abrazó a la única persona que sentía, había estado a su lado en los buenos y malos momentos.

—Sé que esto pronto terminará… te lo aseguro— le dijo mientras mantenían el abrazo —tranquila Kag… nada es para siempre.

—Lo sé… es solo que sigue doliendo.

—Bien… pues entonces, bajemos, vemos algo de tele, desayunamos, comemos helado y vemos más tele…— mencionaba contando con sus dedos lo que harían —…estamos solas… por la tarde podemos ir a la playa, es viernes, y podremos distraernos… hace mucho que no vamos— mencionó animada, tal vez Kagome necesitaba aburrirse un poco en la mañana y distraerse por la tarde… eso no le caería mal. Confiaba en Bankotsu después de todo, no sabía por qué, pero sentía que hoy se aclararía todo ese asunto del bebé de Sara y el extraño comportamiento del ojiazul.

Después de recibir un mensaje de Sango se tranquilizó, pues supo que habían decidido faltar a clases y nada malo les había ocurrido como llegó a temer… durante la hora del almuerzo optó por salir de la preparatoria y se dirigió a la comandancia, se enteró de los pormenores del operativo y del deceso de Onigumo y dos de sus cómplices… se tardó más de lo que creía, pues una vez ahí le pidieron que identificara a los sujetos que habían sido detenidos, reconociendo a la mayoría, pues en algunas ocasiones los vio siguiendo a Kagome incluso también a él…

Antes de que llegaran Tsukiomy o Sota, Kagome y Sango salieron, desconociendo lo peligroso que podía llegar a ser, eran seguidas a distancia por un coche de la policía… para ese entonces habían encontrado el auto de Naraku abandonado en un estacionamiento, lo que les hizo suponer que ya contaba con un auto distinto, por lo que había que extremar precauciones…

Por la tarde las jovencitas como habían quedado optaron por ir a la playa… mezclados entre las personas habían varios oficiales vestidos de civiles en espera de dar con el profesor en el que ahora pesaba una orden de aprehensión…

—¡Kagome! Que gusto… hace tanto que no te veía… y dime ¿dónde está el inútil de Bankotsu?— preguntó alegre Takumi que recién salía del mar con su tabla de surf.

—A decir verdad no es algo que me interese…— respondió con un tono seco y frio.

—Vaya entonces debo de suponer que …

—Entre Bankotsu y yo no hay nada… y te agradecería que no lo nombres delante de mí— volvió a decir caminando en dirección a Sango, que ya se encontraba con varios amigos, pues se había adelantado.

—Sera un placer…— mencionó sonriente al momento de seguirla.

Bankotsu conducía molesto, era una imprudencia salir así… como si nada… pero él había tenido cierta culpa, Sango no sabía nada, menos Kagome… apenas salió de la comandancia llamó a la castaña y esta le informó su ubicación… ahora lo que más le importaba era llegar junto a la azabache y aclarar todo…

Después de varios minutos Kagome había bebido ya varias bebidas, algunas con un poco de alcohol…

—Hoy no luces tan alegre como en ocasiones anteriores…— mencionó Takumi, era un chico muy observador.

—La verdad ni siquiera quería salir de mi casa…— mencionó dando otro trago a su bebida… y así era, desde que salió sintió esa sensación que le advertida de cierto peligro… no quiso darle importancia, pues tal vez era el miedo que le daba toparse con el moreno, pues ese sitio también solía frecuentarlo… pero aun así… ese mal presentimiento no la dejaba tranquila.

—Toma… seguro logrará animarte…— le dijo ofreciéndole una pequeña píldora de color extraño… y sonriéndole como si fuese algo natural.

—Eso es…— dijo, no estaba segura de reconocer dicha cosa.

—Te dará algo de felicidad…— aseguró sin retirar su mano…

Kagome lo veía con cierta duda, estuvo a punto de tomarla, después de todo ¿qué tenía de malo?... de pronto recordó lo que hizo y cómo se sintió cuando Ayame la drogó en aquella ocasión… caería en ese error por sí sola… no, nunca.

—¿Qué diablos te pasa imbécil?— preguntó molesto el ojiazul que recién llegaba al sitio y alcanzó a escuchar la última frase dicha por el joven castaño.

—No te metas en esto Bankotsu…— mencionó furioso cuando el moreno golpeó su mano arrojando de ésta dicha píldora.

—¿Qué no me meta?¿Quién diablos te crees?¿Y por qué le ofreces de esa mierda a Kagome?— preguntó y observó de una manera indignada a la azabache, pues bien pudo notar su duda.

—Mph… no me creo nadie, solo somos amigos…— dijo confiado, haciendo una pausa —…por ahora— finalizó con una sonrisa burlona.

La burla y la insinuación no la soportó… de pronto y sin que nadie se lo esperara soltó un golpe con el puño justo en la mandíbula del chico lanzándolo de espaldas a la arena…

—¿Pero qué demonios te pasa?— reclamó molesta la azabache que apenas caía en cuenta de lo que sucedía, pues no esperaba esa reacción del moreno.

—¿Y todavía lo preguntas?— escupió molesto —¡vámonos de aquí!— dijo tomándola del brazo y casi arrastrarla lejos de la multitud de personas que presenciaron tal escena.

—¡Suéltame Bankotsu!... ¿qué pretendes?— preguntó molesta intentando soltarse, pero era inútil el chico parecía decidido a sacarla de ahí —que me sueltes te digo…— gritó y con violencia se soltó de su agarre, estaban a varios metros de donde se encontraba el coche del moreno estacionado.

—Necesitamos hablar… y aquí no es el lugar— dijo seriamente, volteando a ver a la joven quien ya tenía sus ojos cristalizados tal vez por la rabia.

—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar— aseguró y se giró para marcharse, había tanto coraje en su ser, que si hablaba con él iba a terminar reprochándole todo lo que por su causa había sufrido.

—Eso no lo decides tú Kagome…— dijo molesto… ya mucho se había contenido en aclararle las cosas… ahora ella lo iba a escuchar, lo quisiera o no.

—Pues haz lo que quieras… pero yo me largo…— dijo viéndolo de medio lado, para comenzar a caminar.

—Mph… tu vienes conmigo— aseguró volviéndola a sujetar del brazo y deteniendo su marcha.

—¿Por qué no te largas y me dejas en paz?— preguntó y lo vio con desprecio —…deberías estar con Sara, ella y tu hijo deben necesitarte más que yo— aseguró... no se aguantó las ganas de echarle en cara su traición.

—¿De qué diablos hablas?— preguntó desconcertado… ¿Sango le contaría de sus absurdas sospechas?

—No pretendas fingir conmigo… yo misma los escuché— mencionó con sus ojos cristalinos a punto de romper en llanto, hablar le dolía, ese nudo en su garganta volvía a hacerse presente.

El endurecido y molesto rostro del chico pareció serenarse —pues entonces no escuchaste bien…— aseguró calmado y sonriéndole, ahora la entendía —… ese hijo que Sara espera no es mío— aseguró acercándose a su cuerpo y acariciando su mejilla.

—Mentiroso… ya no finjas… yo te escuché… tu… tu nunca la dejaras sola… ¡se lo prometiste!— volvió a reclamar molesta, apartándose de su lado.

—Yo no miento… — mencionó mientras la veía voltearse, ella era tan o más orgullosa que él —…con la única mujer con la que quiero tener hijos… es contigo Kagome— le aseguró abrazándola de la cintura desde su espalda.

Le hubiese gusta creer eso… pasaron unos segundos y ella decía nada, se ocupaba en ocultar su llanto —vámonos— ordenó el chico intentando guiarla a su coche.

—No… ya te dije que no pienso ir contigo a ningún lado… lo nuestro se acabó y no pienso seguirte— le reafirmó.

—Como quieras…— mencionó simplemente y la cargó sobre su hombro como un vil bulto.

—Que me sueltes… Bankotsu, ¡suéltame maldita sea!— decía frustrada, ya no quería seguir escuchándolo, no volvería a creer en sus mentiras, en su tacto ni en sus caricias… ya no.

La ignoró completamente y abrió la puerta de su auto sin mucha dificultad, la sentó y aseguró en el interior, puso seguro a la puerta para evitar que saliese… —ahora me vas a escuchar— dijo apenas se adentró en el coche.

—No quiero… no sabes cuánto te detesto… no sabes, no tienes idea lo que he sufrido por ti…— reclamó viéndolo con sumo coraje y su voz quebrada—te odio Bankotsu… te odio— mencionó muy convencida, observando el rostro del chico aparentemente entristecer.

Ya no dijo más… no insistió, optó por conducir, llevaría a Kagome a algún hotel céntrico y de ser necesario la encerraría ahí con él, para saberla segura… y quitarle de la cabeza esa estúpida idea.

Sango había observado a distancia y con un poco de esperanza esa escandalosa discusión de sus dos mejores amigos, a pesar del coraje que Kagome sacaba, confiaba en que el ojiazul pudiese explicarse con ella… las cosas mejorarían… ya no podían empeorar, supuso.

Todo el día había seguido a Bankotsu… siendo éste tan impulsivo creyó que tendría una posibilidad de encontrarlo solo… se equivocó, al parecer el engreído sujeto también era "cuidado" por la policía… no se había percatado que ya había sido visto, pues aunque no traía el mismo auto de su propiedad, su cercanía con el coche de Bankotsu levantó ciertas sospechas… para su suerte había logrado perder a las dos patrullas que lo seguían, pero a quién también perdió de vista fue al arrogante muchacho que tantos problemas le seguía causando… Se cansó de pensar, de intentar descubrir en qué parte se había metido ese chico… creyó tener tiempo y condujo por la periferia de la ciudad… alzando su vista al retrovisor reconoció en el interior del auto que le seguía a uno de los policías locales "maldita sea…" pensó al momento de pisar a fondo el acelerador de su auto… ahora se sentía acorralado pues no era una, sino dos los coches policiacos que lo seguían… no, definitivamente no lo iban a detener así como así… él se había jurado destrozar a Bankotsu… y así le costara la vida, lo haría… no podían arrestarlo, no aún… una sonrisa torcida y un brillo casi maligno iluminó sus ojos… no podía ser cierto lo que veía ¿o sí?

Había permanecido en silencio unos minutos, con su mirada clavada en el cielo, ya estrellado, por el cristal de la ventana de ese auto que ahora la llevaba en una dirección desconocida.

—Me quieres decir siquiera ¿a dónde vamos…?— preguntó molesta, pues el rumbo que llevaban no era el que siempre tomaban.

—Es una sorpresa…— mencionó con media sonrisa, pues sabía que se molestaría aún más…

—Jódete Bankotsu…— nunca toleró esa forma de burlase de ella que tenía —…no sé ni porqué pregunté, debí suponer…— decía volteando a verlo… de pronto una luz iluminó el cristal de la ventana del moreno, cegándola momentáneamente… lo sintió acercarse a ella, abrazarla con mucha fuerza… luego obscuridad, un fuerte impacto, un sonido ensordecedor por varios segundos… sintió su cuerpo completo girar un par de veces y volver a quedar en su posición original… después un silencio sepulcral… dolor, mucho dolor… abrió los ojos casi con miedo ¿qué había pasado? Todo fue tan rápido… apenas pudo enfocar con claridad su vista y apreció el parabrisas del coche completamente estrellado, pedazos de vidrio incrustados en sus brazos, sangre saliendo por las heridas causadas… en ese momento pareció entender, giró su rostro con brusquedad sintiendo un profundo dolor en todo su cuerpo… no quería ver, pero necesitaba hacerlo…

—Bank…— lo nombró en un sollozo, sus ojos se inundaron completamente… su cabeza estaba recargada en el volante del auto… había sangre, mucha sangre… —¿Bank?— volvió a pronunciar casi con miedo, su voz sonaba quebrada, estiró su mano intentando tocarlo, olvidándose de su propio dolor… lo recorrió con la mirada, su ropa antes limpia ahora comenzaba a empaparse de sangre… —el cinturón…— se dijo, pues claramente estaba desabrochado… él lo desabrochó cuando se percató que vendría el impacto, la protegió con su cuerpo, por eso su mal estado.

Un quejido apenas audible salió de sus labios…—Bank…— la escuchó nombrarlo… ella estaba bien… eso bastaba… apenas abrió sus ojos y observó el rostro herido y lloroso de Kagome… —¿estas… bien Kag?— logró pronunciar.

Ella asintió, dos pesadas y largas lágrimas rodaron por sus mejillas, soltó el cinturón que él mismo le había colocado apenas instantes atrás… intentó acercarse completamente, pero un dolor inmenso en su vientre y estómago la detuvieron por un instante… se quejó… pero aun así, logró acercarse lo suficiente. Lo vio intentar sentarse correctamente —por favor no… no te… muevas— suplicó, pues su estado parecía muy grave.

—Kag… yo necesito decirte que…— dijo apenas con voz.

—No, no, no hables por favor… alguien vendrá a ayudarnos… por favor resiste…— le suplicó. Intentó salir, pedir ayuda, pero ella no podía… su cuerpo no le respondía.

—Kagome… perdóname… nunca quise lastimarte— mencionó soportando el dolor al hablar.

Un nudo en la garganta de Kagome le impidió hablar… quería decirle que lo olvidara, que ya lo había perdonado… que siempre le perdonaría todo, pero no pudo… el dolor en su garganta no la dejaba más que emitir amargos sollozos, acompañando las lágrimas que no dejaban de caer…

—Yo… yo nunca te mentí… te amo Kag— le aseguró logrando dificultosamente acariciar y limpiar una de sus mejillas.

—Bank… no digas eso… parece una despedida…— reconoció soportando el dolor de su garganta —…y no lo es… pero quiero dejarte claro que… que yo… yo… yo no te odio…— le dijo negando con la cabeza, viendo sus azulinos ojos cristalizarse y ella misma continuar llorando como nunca lo había hecho.

Había sujetado la delicada mano de la chica con la suya —lo sé…yo también te amo— dijo seguro que lo que Kagome sentía por él, estaba muy lejos del odio.

—Lo sé… yo también te amo…— fue lo último que le escuchó decir antes que su mano perdiera presión sobre la suya y ver sus ojos lentamente cerrarse… temía que para siempre.

—No… no… no Bank, no… no por favor…— gritó casi sobre su rostro… pero él no reaccionó —Alguien, por favor… alguien que lo ayude…— suplicó olvidándose enteramente de ella, golpeaba con toda su fuerza la puerta golpeada del auto… pero era inútil, estaba tan maltratada que nadie por sí solo podría abrirla… —Por favor… alguien… ayuda…— continuaba con sus gritos de súplica totalmente desesperados, giró su rostro en todas direcciones y pudo observar varios metros atrás el otro coche involucrado en el accidente, vio en el cofre del auto a la persona que lo conducía pues había atravesado el parabrisas…no le importó el sujeto, no pensó en nadie... solo en Bankotsu.

—Señorita ¿se encuentra bien?— preguntó uno de los oficiales de policía que había llegado de inmediato al lugar.

—Por favor… ayúdelo… haga algo por favor— le suplicó apretando con sus ensangrentadas manos la blanca camisa del policia…

—Tranquila por favor… ya está en camino una ambulancia…

Kagome lo soltó, y se volteó nuevamente hacia Bankotsu… se aferró en un abrazo a su cuerpo… no podía escuchar su respiración, su cuerpo estaba perdiendo ese calor que siempre le transmitió —por favor Bank… resiste… no, no me hagas esto…te amo…— le dijo apenas con aliento, pues su garganta estaba desgarrada por tanto gritar. Cerró los ojos, lo último que vio, fueron las luces de la ambulancia que por fin había llegado y el rostro ensangrentado del hombre que amaba y que ahora sentía… se moría en sus brazos.

CONTINUARÁ…

Bien… aquí quedó el penúltimo capítulo, ya les había advertido que estaría largo 15 pags. de Word… quiero pedirles miles de disculpas por no haber podido subir el cap. la semana pasada, tuve un ligero problemita con mi embarazo y eso fue algo que si me preocupó… como sea… nada grave si me sé cuidar… por eso y otros detallillos ya no pude… pero aquí está ya, espero les guste… continuó agradeciendo a las chicas que siguen el fic, en especial a aquellas que me dejan saber sus opiniones: Sasunaka doki, Camy que recién se agrega al fic , CHiBiLeBaSi, Carla, lady of the west, Orkidea16, lady darkness chan, Esme, Fallen Angel, Chechi y Michelle C… sí, sorry…no tengo acceso a mi cuenta de la otra página, por varias malas coincidencias… se llevaron mi compu a checar y borraron todos los datos de favoritos y pues con los enlaces, se fueron también las contraseñas… a mi esposo le pareció buena idea limpiar mi escritorio y tirarme todos los papelitos que ahí resguardaba ¬¬ … él desconoce que entre todo mi desorden sé exactamente qué tengo y dónde lo tengo… no recuerdo la contraseña, apenas rescaté la de aquí, y eso porque está más fácil que nada :S, como sea, un gusto tenerte acá. Saludos y que tengan linda semana.