Parte 4: Misión

18 agosto 2017

Estaba nervioso. Nervioso, temblando y sin saber cómo cumplir aquella misión que el maestro Fu le había encomendado, pero si sabía una cosa, no iba a ser nada fácil.

Al llegar a la casa del maestro Fu esa tarde se sorprendió bastante al ser recibido por el semblante serio del mayor, se había acostumbrado a ser recibido con una sonrisa y ocasionalmente, hasta con un abrazo.

Pasa Nathanaël te estaba esperando —Indico con un tono serio el mayor, cosa que puso un poco más nervioso de lo que se encontraba al pelirrojo que solo asintió con la cabeza e ingreso a la morada del maestro.

Una vez dentro, el mayor empezó a hablar. Empezó explicándole lo que eran los miraculos, como convertían a su portador en un héroe con habilidades más allá de las humanas y que el deber de estos héroes es proteger al mundo del mal. También le conto que él era el guardián de los Miraculous, por lo tanto él era quien elegía a los portadores.

Nathanaël por su parte estaba atónito, no daba crédito a lo que acababa de escuchar.

Maestro ¿está bien? ¿Comió algo que le hizo mal? ¿Tiene fiebre? — el rostro del muchacho mostraba preocupación genuina. La cual fue desapareciendo al escuchar la sonora carcajada que soltaba el mayor.

Estoy más cuerdo que nunca Nathanaël, no comí nada extraño y mi salud está perfectamente, y nada de lo que te conté es mentira ni invención mía — Mostro un gesto de amabilidad al ver como el rostro del pelirrojo iba adquiriendo rápidamente un sonrojo mostrando lo avergonzado que se encontraba por haber demostrado que no creía en las palabras del maestro.

¿y por qué me lo está contando a mí?

Necesito que me ayudes. Hawkmoth está a punto de ser derrotado, no creo que dure más de dos semanas. Y por eso me es urgente tu ayuda — El maestro dejo completamente la actitud seria con la que había recibido al menor. Él sabía que todo lo que le había contado a Nathanaël era muy poco creíble para cualquiera, y le alegraba el hecho de que el pelirrojo trataba de creer en sus palabras.

Por su parte Nathanaël se había mantenido en silencio. Aun No creía totalmente las palabras del viejo maestro, pero si de algo estaba seguro es que ese hombre tan amable era incapaz de inventar algo de tal magnitud.

Y si estaba en sus posibilidades ayudar en lo haría. Después de todo Nathanaël pensaba que el maestro a lo mucho le iba a pedir que deje unos recados o algo así.

Oh, que equivocado estaba.

Lo que ocurrió después básicamente fue que el maestro Fu, de sopetón y sin ningún tipo de filtros, le dijo que él sería el encargado de traer de vuelta los Miraculous cuando Hawkmoth sea derrotado. Claro que lo primero que Nathanaël hizo fue negarse rotundamente, no estaba dispuesto a aceptar algo que, según su propio criterio, no era capaz de cumplir.

El maestro obviamente previo esto y estaba preparado, pues más allá de todos los poderes que el miraculous de la tortuga también contaba con un arma muy poderosa. El poder de ser anciano.

Nathanaël aún se sentía culpable, casi había le había causado un infarto al maestro Fu. Después de haberse negado el maestro se empezó a poner tan mal que Nathanaël pensó que el mayor moriría, Y antes de que, según Nathanaël, fuera demasiado tarde. Prometió que si cumpliría lo que el maestro le pidió. Curiosamente después de decir esto el mayo se puso bien y continuo como si nada hubiese pasado.

Ahora el pelirrojo se encontraba en el instituto pensando en cómo se acercaría a los portadores. El maestro, obviamente, le había dicho quiénes eran. Agregando también el hecho de que estos por nada del mundo debían enterarse de que Nathanaël tenía que tomar sus miraculous.

El pelirrojo al anochecer del día anterior ya en su casa había empleado todo su tiempo pensando en cómo podría tomar sus miraculous sin que se dieran cuenta. Solo pudo llegar a una conclusión. Tendría que ganar su confianza, ser su amigo y alguien en quien puedan confiar. Y cuando Hawkmoth sea derrotado. Arrebatarles los Miraculous.

Así es, iba a traicionar a sus, próximamente, amigos.

El sonido del timbre lo saco de sus pensamientos, el primer periodo de clases había terminado y era la hora del receso. Se levantó velozmente de su asiento. Debía comenzar con su plan, aunque aún le costaba creer que sus dos compañeros eran los héroes de París, pero apreciaba demasiado al maestro Fu y le había hecho una promesa.

Salió al patio y ahí los encontró. Los portadores de los Miraculous, su ex amor y el rubio, Adrián y Marinette. Cada uno se encontraba en su propio grupo de amigos.

No fue difícil decidir a quién acercarse primero, Adrien mas de una vez trato de entablar una conversación con él, Nathanaël siempre lo ignoro pero aun así el rubio lo intentaba y aun no se sentía preparado para hablar con Marinette. Camino con pasos nerviosos hacia el rubio y el moreno.

No fue hasta que llego con ellos que se dio cuenta que no sabía que decir.

Adrien y Nino lo miraron expectantes, esperando que el pelirrojo comience a hablar, pues era la primera vez que se les había acercado fuera del horario de clases.

Se fue formando un silencio que se tornaba cada vez más incómodo. Especialmente para el pelirrojo que se recriminaba internamente lo tonto que fue por haberse acercado a ellos sin saber concreta mente de que les hablaría.

—Hola Nath... ¿necesitas algo? Fue Adrien quien rompió el silencio, viendo divertido como los colores se le fueron subiendo al rostro del pelirrojo.

Emmm... yo... Bueno... —el pelirrojo bajo levemente la mirada, se había sonrojado ante lo incomodo de la situación y estaba seguro de que los dos chicos lo habían notado — Quería preguntarles... Emmm ¿cómo están?

Otra vez se formó un pequeño silencio entre los tres. Uno se reprochaba internamente por la pregunta tan, según él, tonta que hizo. Y los otros dos estaban ligeramente sorprendidos, no esperaban que Nathanaël les hable solo para preguntarles como estaban.

— Bastante mal sabes— esta vez el primero en responder fue Nino — Se suponía que mañana iría a jugar con mi querido amigo aquí presente. Pero algo les pico a mis padres que quieren pasar el fin de semana en familia. Así que no podré ir.

El rubio solo asintió.

—Y mi pobre amigo pasara el fin de semana solo, con lo mucho que le costó convencer a su padre de poder llevar un amigo a casa —Nino hacia pequeños gestos como si estuviese sufriendo mucho.

Entonces Nathanaël se dio cuenta, era la oportunidad perfecta. Podría acercarse más a Adrien y además tal vez obtendría la oportunidad de revisar su habitación.

— Yo puedo ir a jugar a tu casa —dijo sin inmutarse — Di-digo claro si tú quieres y a mí me gusta mucho ese juego y ya que tienes permiso de llevar a alguien...

— Oh... no lo había pensado —Adrien se encontraba sorprendido, creía que no le agradaba al pelirrojo. — Claro que quiero, te espero mañana en mi casa a las nueve.

— Claro, Ahí estaré. — Iba a añadir algo más cuando fue interrumpido por el timbre que marcaba el regreso a las aulas — Hasta luego.

Nathanaël se alejó caminando hasta perderse en una de las aulas. Dejando a unos aun sorprendidos Nino y Adrien.

— Oye, Nino, ¿dijimos que juego íbamos a jugar? —pregunto Adrien dándose cuenta de ese pequeño detalle.

—No que yo recuerde —Nino sonrió — Seguro se dio cuenta que no es bueno ser tan tímido. Asegúrate que la pase bien en tu casa. Gracias al ya no sentirás tanto mi ausencia

— ¡Ja! seguro —El rubio también sonreía.

Ese sería un fin de semana interesante.

(~~~O~~~)

Mas de 100 palabras QuQ me enorgullezcode mi misma.

Espero que le haya gustado.

Gracias por leer.

Ura.