Serie: One life, one story.
Rating: T {lenguaje soez}.
Disclaimer: Fujimaki Tadatoshi es el amo y señor de todos estos músculos.
Aomine: Estoy harto.
Disparé.
La pistola dio un retroceso que pude controlar. El casquillo de la bala voló por los aires hasta tintinear en el suelo. Se oyó un gritó ahogado de uno de mis compañeros. O tal vez fuese mi propia mente gritando. No puedo pensar. No puedo razonar. Pero curiosamente sé lo que hago y sé lo que siento. Estoy condenadamente encabronado.
Se suponía que iba a ser un día más de trabajo. Uno de esos días donde te tienes que levantar a las seis para llegar a las y media a la comisaría, pero que acabas por hacerlo a las ocho y por el camino vas inventándote una excusa que dar por llegar tarde. De poco me sirvió, y estuve toda la mañana dirigiendo el tráfico.
El poder de la rutina era mortal. Las cosas habían cambiado mucho en muy poco tiempo, y prácticamente ninguno teníamos el tiempo de pararnos, mirar atrás y ver qué ha pasado con el niño que alguna vez fuimos. Sin embargo, hay muy pocos que se arrepienten de las decisiones tomadas. Supongo que cada uno ha ido por el camino que le corresponde sin ningún remordimiento, y no hay por qué quejarse del día a día. Excepto cuando nos juntamos y ponemos a parir a nuestros jefes, claro. Eso viene de serie con el ser adulto.
Aquel medio día comí en el restaurante de Sakurai. Y negociando estaba el precio del postre cuando escuché el tetra. "A todas las unidades; se ha avisado de un posible 10-16 en el bloque de apartamentos privados que está frente a la línea Asakusa. ¿Alguna patrulla que pueda cubrir la zona?" Me quedaba lejos, pero odio los 10-16…
—Base, aquí 3-14, voy para allá. Necesito la información del piso y el número de la puerta…
Tercer piso. Apartamento ciento cuarenta y dos. ¿Y qué me encuentro? Un guantazo del destino en toda la cara. Cristales rotos, una repisa volcada y la cara de Kise hinchándose por momentos. Pero lo que terminó de rematarme fue ver a Haizaki. ¡A Haizaki! Y supe que era ahora o nunca. Que aquella escena había sido la tercera y la última que aguantaría. Basta de gilipolleces. Basta de mierdas sin sentidos. Le di un puñetazo que lo lanzó contra la mesa del comedor. Le di otro con el que rodó por ella, viéndolo incorporarse para levantar los puños, respondiendo a la pelea. Nos enzarzamos en una bronca que no sé cómo no tuvimos antes, donde recibí unos golpes e insultos que devolví con acidez y rabia. Estoy cabreado. ¡Estoy cabreadísimo, joder! Quería pegarle un tiro, freírle la cabeza a balazos hasta que no pudiese volver a levantarse…
La bala cortó el aire entonces. Ante la mirada atónita de los refuerzos, un humeante agujero aparecía en la pared junto a la oreja de Haizaki. Siento que hago un titánico esfuerzo por bajar la mano y recuperar el pulso, así como, por lo menos, un tercio de mi cordura.
—Llevaos a este malnacido —pude articular a mi compañeros antes de girarme y salir. Enfundé la pistola, pero la euforia no desapareció. La rabia seguía aturdiéndome la mente, y sé que no podré deshacerme de ella hasta terminar con aquel círculo vicioso y ridículo.
Habían bajado a Kise al vestíbulo, donde esperaba el equipo de primeros auxilios para tratarle antes de sospesar si necesitaba o no visitar el hospital. Nada más salir del ascensor caminé a zancadas hacia él, aparté al tío que le ponía la última gasa en el flemón de la mejilla y le di una bofetada en la otra. Una que espero que le pique un buen rato.
—¡Agente! —me gritaron, pero no le puse cara al que lo hizo. Me la sudó, sinceramente. Sólo tuve ojos para ver como Kise se llevaba la mano a la mejilla, impactado, y aún así seguía evitándome la mirada. ¡Seguía teniendo los cojones para pretender que no estaba allí! No voy a pasar por esto otra vez. Lo agarré del antebrazo y lo levanté de los escalones, ignorando su gesto de dolor, ignorando a los enfermeros, mandando muy al carajo lo que se pudiese pensar de mi luego. Estoy harto de todo.
—¡Muévete! Te vienes conmigo —ordené. Y no dando tiempo a represalias lo arrastré fuera.
[*]10-16 es el código para indicar la violencia doméstica.
[*] Tetra viene de Terrestrial Trunked Radio. La radio para las transmisiones, vamos (?).
