Capitulo 232
13 de Octubre 4:15 p.m.
Avioneta en el cielo
Qaqortoq, Groenlandia
Mü no le quitaba la mirada a la pareja que tenía enfrente, que platicaba en un idioma desconocido para él. Intentaba recordar si la bebida que había comprado y se había tomado en la cafetería de Nain era de algún sabor nuevo, porque le parecía que lo estaba haciendo alucinar.
Después de unas dos horas y media de hacerlo entre dormitadas y casi perder su autocontrol al estirar su mano infinidad de veces para intentar tocar las cejas de sus compañeros de viaje, la pareja dejó su conversación y se volvieron hacia él.
- Disculpe usted nuestros modales, pero mi esposo es muy parlanchín cuando vuela para no ponerse nervioso y yo le sigo el juego – le dijeron ahora en un idioma que, aunque extraño de algún modo el comprendió perfectamente – ¿Viene a visitar a algún familiar?
- ¿Familiar? No. Es la primera vez que piso estas tierras… - respondió confundido.
La mujer le sonrió emocionada y comenzó a golpear amistosamente con el puño el brazo de su pareja.
- ¿Lo ves? Mi intuición nunca me engaña. ¡Sí es, sí es!
- ¡Cálmate mujer, o vas a espantar! – dijo el hombre– Mi nombre es Arvid y ella es mi esposa Elinor.
- Yo soy Mü.
- Mü… que lindo nombre. ¿A qué casta perteneces? – volvió a preguntar Elinor.
- ¿Casta?
- Sí. ¿Qué apellido de familia tienes?
- Mesarasi.
- No recuerdo esa casta en el pueblo. ¿Dónde naciste? – preguntó el hombre.
- La verdad, no estoy muy seguro – dijo Mü recordando aquella conversación de Shion con aquel Berserker dentro de los calabozos del Santuario. Él siempre creyó que había nacido en el Tíbet, pero ahora lo estaba dudando. No era que importara mucho. Por cierto, ¿qué habría sido de aquel pobre alma en desgracia?
La pareja se miró algo extrañada. ¿Como no iba a saber?
- Seguramente bromearás diciendo que, no recuerdas tu nacimiento, ¿verdad? – dijo Elinor dándole una palmada amistosa en la pierna.
Mü desvió la mirada ante la actitud amistosa de una desconocida.
- Mi acta de nacimiento dice una cosa, testigos otra, crecí en un lugar, pero la mayor parte de mi vida viví en otra. – Aclaró – Es difícil decirlo ya que no conocí a mis padres. Tengo el apellido de la persona que me crió durante mis primeros siete años de vida.
Arvid entrecerró los ojos tratando de ver si mentía y Elinor intentaba tranquilizarlo sin decir nada.
- Bueno Mü Maseratti…
- Mesarasi.
- Sí. Mesarasi. ¿Qué te trae a Qaqortoq?
- Vengo a probar suerte ya que estoy desempleado y me han dicho que hay buenas oportunidades aqui – contestó Mü no revelando aún sus planes para no salarlas como siempre decía Geist. Vio que no era suficiente información para ellos – Soy un… artesano. Últimamente me he especializado en joyería, pero puedo hacer de todo.
La sonrisa regresó a la pareja.
- Menos mal.
- Creímos que venias a intentar convencer a las autoridades de explotar los minerales de la Isla.
- Hay muchos espías tanto Norteamericanos como Daneses que lo intentan cada semana.
- Se infiltran entre nosotros haciéndose pasar por buenas personas, pero al final enseñan el cobre.
- Pero no entienden que dañarían el ecosistema.
- Y afectaría el equilibrio de todos.
Mü se tomó el puente de la nariz con su mano. Esto era de locos. Escuchaba lo que le decían, pero su mente solo podía pensar en una sola cosa. Finalmente tuvo que preguntar.
- ¿Disculpe, pero no aguanto más la curiosidad – dijo Mü– sus marcas… son naturales?
- Tanto como las tuyas, hijo. Pero la verdad nos hemos sorprendido de ver la naturalidad con la que las luces. ¡O eres muy valiente o eres muy tonto! – Dijo Elinor- ¿Qué edad tienes?
- 25.
- Obviamente luces muy joven, pero ¿cuál es tu verdadera edad?
- 25 – contestó Mü aún más confundido. Acaso en ese lugar había algún sistema de conversión de medidas de tiempo que no estaba en los libros?
El piloto anunció la llegada al Aeropuerto y la pareja refunfuñando comenzó a ponerse de nuevo toda su ropa de invierno y a esconder sus marcas cuidadosamente bajo la gorra.
- Te sugerimos que las cubras por lo menos mientras pasas la inspección aduanera, de otro modo te causaran muchos problemas y hasta pueden prohibirte la entrada. Déjame ver tu pasaporte. – dijo Arvid
Mü se lo entregó un poco ruborizado. No había salido nada bien en la foto. La verdad ese día su cabello había estado muy rebelde y sus cejas se mimetizaban con su flequillo gracias a su color.
- ¡Muy bien! Casi no se notan. Y el Viejo Svet está casi ciego de todos modos – se dirigió hacia su esposa para revisar que no se le notara nada, aprobando su atuendo le dio un beso en la frente – ¡Ah, y recuerda Mü! Si tienes problemas o dudas aquí en la Isla, encuentra a Alicia.
- Encontrar a Alicia… entendido – contestó Mü en automático mientras seguía las instrucciones de sus compañeros de viaje preguntándose quien carambas era Alicia. La única Alicia que conocía era la del País de las Maravillas y había tenido demasiadas pesadillas con ella las primeras veces que la había visto.
Segundos después la avioneta aterrizaba sin mayor problema, en lo que a Mü le pareció la pista más corta del mundo casi casi parecida a una cancha de soccer. Mü sonrió al ver por la ventana las casitas de colores de la pequeña ciudad. Le daba esperanzas del futuro. Arvid y Elinor comenzaron a bajar sus cosas y Mü esperó paciente viendo hacia afuera. Tenía que averiguar dónde vivían Arvid y Elinor porque si ellos vivían ahí, tal vez había más Lemurianos de los que Shion creía y siempre le enseñó. Agarró su morral y comenzó a bajar de la avioneta, pero al buscar a la pareja decidido a pecar de curioso y preguntarles, ya no los encontró.
Mü caminó por la calle pavimentada hacia el pueblo sin ningún mapa que lo guiara. Como lo supuso, su celular dejo de funcionar al segundo que pisó la isla. No lo iba a extrañar. De todos modos, no había crecido con él y no era como si estuviera acostumbrado a usarlo. Para lo único que le había servido era para mostrar su ticket de salida y demás requisitos que traía en su galería de fotos y que le habían sido requerido por aquel poco amistoso agente aduanal.
No tardó en llegar a la ciudad, si es que así podía llamarle a ese lugar con tan solo 3,500 habitantes. Sonrió al ver a unos chiquillos corriendo detrás de una pelota, un grupo de jóvenes gritar y divertirse mientras pescaban a la orilla de un cuerpo de agua y otro grupo de ancianos sentados en el porche de una casa únicamente viendo pasar a la gente. Ciertamente era un lugar tranquilo para vivir.
Después de la última casa, esa calle que se dividía en tres caminos, a partir de ahí Mü pudo ver a otro anciano enfundado en pieles hasta los ojos, darle una patada en el trasero a un hombre de la mediana edad, que refunfuñando le había dado la vuelta a la mesa frente al anciano, había agarrado su morral y caminado por el camino recto completamente ofuscado y gritando improperios. Mü se dirigió hacia el anciano para ayudarlo.
- ¿Se encuentra bien? ¿No se hizo daño?
El anciano miró a Mü con una sonrisa mientras volvió a sentarse en la silla de madera cubierta de pieles blancas.
- Gracias. Pasa muy seguido con quienes no saben perder – así sentado se agachó para comenzar a recoger un juego de mesa completamente desconocido para Mü– ¿Te interesaría jugar conmigo? Parece que eres muy inteligente. Con este juego se requieren paciencia y astucia, pero sobre todo inteligencia.
- Gracias por pensar eso, pero, tengo que llegar a tomar mi habitación en el Siniffik Inn. ¿Voy en el camino correcto?
- No sé si sea el correcto, pero ¿Ves el edificio al frente? El blanco de dos pisos con terraza. Ese es.
- ¡Muchas gracias! – Mü le ayudo a levantar unas runas que se habían caído – ¿Qué tipo de juego es este? Nunca lo había visto.
- Se llama Orlog. Es un juego muy interesante que me ha enviado un amigo del otro lado del mundo – Le pasó un dado - Como puedes ver, cada lado tiene un dibujo, Hacha: Hace un punto de daño, Flecha: Hace un punto de daño, Mano: Robas un favor divino del enemigo, Soldado: bloquea un daño de hacha, Escudo: bloquea un daño de flecha, En blanco: Ganas un favor divino. Los favores divinos son estas fichas - le pasó una - donde si recolecta 3 por ejemplo puede lograr multiplicar el ataque de sus flechas o recolectar puntos que le haya quitado.
- Se escucha complicado y eso de favores divinos… – dijo Mü al tiempo que se sentaba para escuchar la explicación.
El anciano terminó de recoger la última ficha del suelo y comenzó a separarlas por color mientras le explicaba a Mü.
- Podemos tirar los dados un máximo de tres veces, y en cada una de ellas elegir aquellos con los que queramos combatir esta ronda. Una vez ambos tengamos seis dados preparados para el duelo, entramos en la última fase de la ronda. El jugador que ha tirado los dados primero es el primero que ataca, por lo que sus dados ofensivos se colocan a la izquierda, teniendo prioridad. Justo al lado irían los de defensa y, por último, los de robo o de favor divino. Por cada ataque no bloqueado, el jugador que está defendiendo pierde un punto de vida y si sus puntos de vida llegan a cero, es derrotado. Por cierto, mi nombre es Klaus - le pasó 6 fichas de favor divino y 5 favores divinos, junto con 9 piedras que representaban la vida y sus 6 dados. ¿Cuál es tu nombre?
Mü miró el relieve de las fichas. Estaban hechas a mano en madera preciosa de diferentes colores naturales. Admiró el trabajo tan detallado del artista que lo había hecho ya que de ningún modo eso podría haber sido hecho en serie.
- Soy Mü y vengo desde Grecia. ¿Esto es algún juego ancestral de por aquí? – preguntó.
Klaus comenzó a reír y levantó la mano, a lo que un niño de ojos rasgados y chamarra lanuda corrió a su encuentro con una bandeja y dos vasos humeantes.
- ¡Qué ocurrente eres jajaja….! ¿No te acabo de decir que me lo mandaron? Anda. Lanza primero. Te gustará. Y toma una taza de té conmigo. Que nadie me acuse de negligente en cuestión de hospitalidad.
Mü lanzó una mirada hacia el Hotel. No se iría a ningún lado y él podría tener un juego nuevo que compartir con Shion cuando regresara y averiguar un poco más del misterio de esa Isla. El primer juego fue de práctica y naturalmente Mü perdió.
- ¡Vaya… es algo complicado de aprender, pero estoy seguro de poder hacerlo mejor! – dijo mientras dejaba a un lado el vaso vacío – ¿Me daría otra oportunidad de ganarle?
- ¡Claro muchacho! Me gusta tu espíritu. ¿Más te?
Mü asintió y volvieron a realizar el juego completo donde Mü volvió a perder teniendo un último juego visiblemente frustrado. Ya ni siquiera recordaba el hecho de que necesitaba hacer el check in.
- Un último juego por favor.
- No sé… te están esperando en el Hotel – dijo Klaus mirándolo a los ojos de forma inquisitiva
- Una última oportunidad y no lo molestare más. – dijo con voz suplicante – Necesito dominarlo antes de atreverme a retar a mi maestro.
- Muy bien. Una última vez.
Mü se concentró bien esta vez. Le costó un poco de trabajo, pero finalmente pudo ganarle.
- ¡Bien! Vaya… - se limpió la frente con su manga – Ya puedo descansar tranquilo.
Klaus le sonrió.
- ¡Felicidades muchacho! Hacía mucho que no perdía. Eres un joven con mucho talento.
- Sólo es un juego. – dijo Mü viendo como Klaus se quitaba la gorra de la chamarra para airearse un poco la cabeza dejando ver las mismas marcas que tenían sus excompañeros de viaje y él mismo.
Klaus lo miró fijamente a los ojos y Mü le sostuvo la mirada.
- Y cuéntame, que te trae por estos rumbos mi joven Lemuriano foráneo.
- Usted también lo es ¿verdad?
- Sí.
- ¿Explíqueme por qué debemos ocultar nuestras marcas entonces? – preguntó curioso – Creí estar loco al ver a esa pareja de la aeronave. ¡Se suponía que nuestra raza esta extinta!
- El problema radica, en que nuestra raza tiene muchos talentos que los humanos normales y ambiciosos quieren y no les importa torturar o asesinar con tal de conseguirlo – contestó Klaus muy serio - Así que, preferimos ocultar nuestro origen mientras visitamos las ciudades humanas. Nos evitamos enfrentamientos innecesarios. Aquí en la Isla, convivimos en relativa paz, pero últimamente ha venido mucho extranjero a llenar la cabeza de ideas de explotación mineral a los habitantes y ponen en peligro nuestro tranquilo estilo de vida.
Mü guardó silencio. Tenía tantas preguntas que hacer que aún no se atrevía…
- ¿Cuántas personas de nuestra raza hay en esta Isla?
- ¿Por qué quieres saber?
Mü se levantó y caminó alrededor de la mesa de forma ansiosa.
- Hasta hace unas horas, solo conocía a otros dos varones de mi raza. Y según el más viejo de nosotros, éramos una raza extinta. Toda mi vida así lo creí y hasta hace poco, la procreación con pureza de sangre era tan importante para mí, que casi cometo un gran error. Es por lo que, me interesa saber todo lo que pueda de los de mi raza.
- Como dije antes, a veces es mejor dejar que el mundo crea que nos hemos extinguido ya que por culpa de unos, casi lo hacemos. Tal vez esa persona que te lo dijo, tampoco sabe que existimos y lo siento pero, a pesar de que tienes las marcas, no puedo darte más información por el momento. Tienes que ganarte el derecho a saber y la confianza de nuestro pueblo.
Mü lo miró muy serio antes de declarar.
- Ponme a prueba. Haré lo que sea por esa información.
Klaus volvió a mirarlo fijamente y el mismo niño de antes, pareció leer su mente ya que trajo pluma y papel y el anciano escribió un garabato en una hoja de papel.
- Descífralo. Si llegas a descubrirlo, nos veremos del otro lado y podrás hacer todas las preguntas que quieras. – dijo levantándose y entregándole la hoja y un termo con te continuó – Ahora, ve y descansa que la jornada no será nada fácil.
Mü tomó ambas cosas y bajó la mirada hacia la hoja de papel para leerlo. Parecían las instrucciones de un rally, consistía en encontrar una pista para llegar a la otra sucesivamente, hasta llegar a la meta
- Oiga esto es… - volteó la mirada, pero el anciano y el niño habían desaparecido.
14 de Octubre 9:00 a.m.
Santuario de Hera
Habitación de Hera
Hera se levantó de su cama donde estaba recostada leyendo una revista. Desde ahí sentada vio su reflejo en el espejo y comenzó a criticar su imagen: Una chica joven y bonita, sin arrugas ni canas y dejó la cama de un salto para acercarse al espejo y observar que, en su largo cuello, un circulo de color morado, sello inconfundible del deseo salvaje de Zeus horas atrás había sido dejado y contrastaba terriblemente con el color aperlado de su piel.
- ¡Estúpido Zeus! - gritó mientras corría al tocador a buscar algo con que cubrirlo.
Europa tocó a la puerta suavemente, pero lo suficiente para ser escuchado por la Diosa.
- ¡Pasa!
La chica hizo una reverencia mientras le extendía un teléfono celular con una sonrisa.
- Disculpe Señora, pero... Tiene una llamada.
- ¿Quién es?
- Dijo que era su amiga Úrsula, la bruja
- jajaja. Todas lo son - respondió recibiendo el teléfono, pero cubriendo la bocina - Tráeme un poco de aceite de oliva para poder cubrirme este moretón que me hice al... recargarme en la cabecera.
Europa dio un vistazo rápido al chupetón y sonrió al reconocer lo que era.
- ¿Gusta que le prepare las termas para que el calor del agua le ayude a desaparecerlo más rápido?
- Buena idea. Y dile a Sasha y Marín que me alcancen allá para hablar con ellas. Les conviene ya que estando relajada no les gritaré. - Hera esperó a que Europa desapareciera por la puerta para contestar el teléfono - ¿Hola?
A Tardaste tanto en contestar que eclosionaron los huevos de mis tortugas. ¿Cómo estás?
H Anfitrite querida... ¿A qué debo el honor de tu llamada?
A Estaba aburrida. Las aguas están muy calmadas y mis criaturas están contentas. ¿Y tú? Me contaron que volviste a usar la fuente. ¿A qué hermano quieres conquistar esta vez?
H No seas amargada. Tú sabes que soy fiel a mi esposo.
A Lo sé. Oye por cierto... Gracias por el nuevo Dragón Marino.
H ¿Quién?
A Aleix.
H ¿Quién?
A El que te ganó tu hermano en el pleito. El que ahora trabaja para nosotros en el Atlántico Norte. Es muy eficiente. Algo callado para mí gusto, pero mis animalitos le agradecen el haber ido a salvarlos al Nilo.
H Ahhh si... el que era el Caballero Dorado de Virgo...
A ¡Si! Digo... con el anterior me divertía más, pero...
H ¡Coff, coff, golfa coff coff!
A ¡Hey! Tú sabes que mi "relación" con Poseidón es más de papel que otra cosa.
H Excepto cuanto te mete en su cama.
A Hace milenios que eso no sucede. Y menos después de lo que le hizo a mi hijo.
H Es cierto. Lo había olvidado. ¿Aún no lo encuentran?
A Rezo todos los días por que Poseidón no lo haga, de otro modo, te pediré que me ayudes interviniendo a favor de Tritón.
H ¿Yo?
A Mi hijo se decidió por Athena en la primera guerra santa quien entonces representaba la tierra, enfrentando y desafiando directamente a su padre. Por eso está en este predicamento. Ahora tu eres la representante oficial y por tanto tu responsabilidad. ¿Me ayudarías?
H No estoy segura.
A Tú sabes que... espera. ¿Dijiste chisme?
H ¿Y si te paso un mega chisme?
A Sí.
H Bueno... eso cambia un poco las cosas. ¡Cuéntamelo todo!
A ¿Intervendrás en caso necesario?
H No creas que lo haré por el chisme porque no me gusta. Lo hare por Zita.
A ¿Zita?
H Claro. Está a pocos meses de su alumbramiento y no quiero que se le complique sólo por la preocupación.
A No tengo ni idea de quién es Zita y por qué me importaría.
H ¡OMZ! ¿O sea que sería yo la del chisme?
A ¡Escúpelo!
H Hablo de Zita, tu nieta, hija de Tritón y esposa de uno de mis Caballeros Dorados, vive aquí en el Santuario cerca de mí.
A ...
H ¿Sigues ahí?
A Estas diciéndome... ¡Qué tengo una nieta mortal hija de Tritón... Otra vez?
H ¡Ajá!
A ¡Qué vive en tu santuario...?
H ¡Ajá!
A ¿Y me va a hacer abuela?
H Exacto. Creí que lo sabias.
A Gracias Gea!
H ?
A ¡Y Gracias a ti por cuidarla! ¡Me avisas cuando nazca por favor? Me encantará conocer a mi bisnieto y llevarle un móvil para la cuna, lleno de estrellitas de mar o delfines o lo que sea.
H ¿Claro, pero tan alegre por ser bisabuela?
A ¡Oh no, no… bueno si! Pero también es porque en parte afecta lo que tenía que contarte. Creo que tal vez tú ya te habías dado cuenta en algún punto, pero... Me gustaría emparejar a Thetys con alguien de tu Santuario y pues si mi nieta ya está allá, A Poseidón no se le haría tan fuerte el impacto. ¿Comprendes?
H La verdad no. No tenemos muchas mujeres en el Santuario y dudo mucho que alguna de ellas se interese por Thes...
A ¡Jajaja… que chistosita!
H No decían las revistas de chismes que le gustaba hacer pan pita...
A No seas tonta. ¿Con quién la has visto últimamente?
H ¿Con Pandora? Te equivocaste de Olímpica. Deberías llamarle a Hades aunque dudo que la deje…
A ¡No seas tonta! Con el chico de cabello aguamarina y lunar sexy que tiene muchas rosas siempre y tiene sangre mestiza...
H Mmm…Espera. No cuelgues.
Hera abrió la aplicación olímpica en su celular en donde se puso rápidamente a revisar la base de datos del Santuario. ¿Cómo esperaban que se supiera el nombre de cada uno de los que vivían ahí en tan poco tiempo? Recordó que el chico al que ella se refería era un Dorado, así que sacó una libretita de mano y se puso a escribir ahi como si fuera acordeón para examen:
Niño Lemuriano – Kiki. Grandote segunda casa – Aldebarán. Copia del ex Avatar de Ares – Kanon. Pareja de baile de Pandora - DM. El padre de la niña – Aioria. El viejo lesbiano – Dohko. Mi baby de joven – Milo. El esposo de Zita – Shura. El nuevo hijo de Asgard – Camus. El guapito lambiscón – Aphrodite.Regresó a su llamada.
H ¡Ah sí! Aphrodite de Piscis. ¿Pero con él? No está como muy... bonito para ella?
A Pero a ¿qué hacen buena pareja?
H Mmmh... no creo que sea buena idea.
A ¿Por qué lo dices?
H Porque a mi hermano no le hizo gracia verlos juntos en Columbus. ¿Recuerdas cómo arruinó mi desfile? Es capaz de venir a molestarme hasta aquí, si se entera que te sigo el juego.
A Si, pero poco después del desfile fue la fiesta de Hades, fueron juntos de nuevo y ahí Poseidón no hizo su berrinche. Yo digo que sí puedo convencerlo.
H Todos estaban lo suficientemente borrachos como para no hacer nada y menos dentro de la Casa de su hermano, que si sabe que hubo pleito en su territorio...
A ¿El Castillo de Hades cuenta como su territorio a pesar de estar en tierra?
H Desde luego. Acaso tu quisieras que en la Casa Solo...
A Técnicamente esa Casa no es de Poseidón sino de su avatar en turno así que no cuenta, en cambio la Familia Heinstein...
H En tus propias palabras, "técnicamente" jajaja también es de su avat... no espera. Su avatar Heinstein lo tengo yo en mis filas, entonces su nuevo Avatar no tendría que ponerse así y... ah ya recordé. No importa quien viva ahí, Sí es parte de su territorio porque ahí esta una de las entradas al Inframundo.
A Ya me diste dolor de cabeza. Por qué no simplemente se dejan de tonterías y usan sus propios cuerpos, así como Athena o tú o yo.
H Porque son varones y les gusta complicarse la vida, además de que el cuerpo de Hades no está en condiciones de ser usado después de la paliza que le dieron hace cinco años.
A ¡Ouch! Jajaja… Pero regresando al tema...
H Mira, llamaré a Anteros y si el me da luz verde, lo consideraré. Sólo no la presiones. Ya te conozco lo intensa que te pones y puede ser contraproducente con ella.
A ¿Yo? ¿Intensa? Me confundes.
H ¡Sí, tú! Además, todavía no tengo mucha interacción con ese Caballero. Tendré que hacer mi propia investigación con Aioros y Marín antes de acceder.
A ¿No para eso tienes a Sasha?
H Ella no es la misma en la que confiábamos hace 200 años. Es irrespetuosa y hace cosas a mis espaldas que fastidian mis planes originales y luego tengo que arreglarlos. Menos mal que tengo aliados en Asgard o hubiera sido un escándalo.
A ¡Claro! Freya y tu son mejores amigas... ¿Por cierto cómo esta? ¿Ya lista para la fiesta de invierno?
H Pues no he hablado últimamente con ella...
Europa le hizo algunas señas desde la puerta para avisarle que su baño estaba listo y comenzó a preparar la ropa de baño.
H Tengo que dejarte. Prometo que resolveremos eso pronto. Salúdame a tus peces jajaja…
A ¡Bye, queridita! Gracias por la valiosa información sobre mi familia.
Hera colgó el teléfono para aventarlo sobre la cama llevándose su libretita y la pluma en la mano. Caminó delante de Europa hasta las termas. Europa la ayudo a quitarse la ropa, enredar su cabello por sobre la cabeza y entrar a la parte más profunda, donde Hera se sentó y sonrió mientras cerraba los ojos para disfrutar el agua caliente en todo su cuerpo. Europa se apresuró a traerle una caja de bombas de baño donde Hera se dio el gusto de oler cada una de las muestras hasta escoger una con olor a fresa con la que se puso a jugar en las manos antes de meterla al agua.
- ¿Les pasaste mi recado a Sasha y Marín? – preguntó viendo cómo se deshacía su bomba haciendo espuma.
- ¡Sí, señora! La señorita Marín estaba terminando algo importante y dijo que vendría tan pronto pudiera. La señorita Sasha no debe de tardar.
Como si la hubieran invocado, Sasha abrió la puerta lentamente para caminar hacia ellas. Se quedó de pie a la orilla de la terma más cercana a Hera.
- ¿Me mandó llamar?
- Sí. Tengo algunas dudas acerca de la Orden Dorada, y como necesito distraerme un rato, quise aprovechar el momento. Espero que no te moleste.
- En absoluto – Sasha se volvió hacia Europa, quien ya le iba a traer una silla para que se sentara, pero ella la detuvo con un gesto con la mano – Por favor, ve a averiguar si llegó la mensajería.
Europa volteó a ver a Hera quien dio su anuencia con un movimiento ligero con la cabeza a lo que la chica hizo una reverencia a la Diosa, dejo lo que tenía en las manos y salió cerrando la puerta en silencio.
- ¿Tan mal se portan que tienes que sacar a mi doncella?
- Más bien, alguna información debe permanecer únicamente dentro de los altos mandos y ella no lo es – respondió Sasha
Hera la miró un segundo, antes de volver a cerrar los ojos.
- ¡Qué snob te has vuelto! Y pensar que tu vienes del mismo nivel en el que esta ella ahora. En fin. Mi esposo me estaba mencionando algunos sucesos que ocasionaron ciertos Caballeros en Atenas hace unas semanas, donde de hecho pereció uno de mis nietos. Debido a que hay una investigación activa, quiere que rueden cabezas. – espero a que Sasha dijera algo, pero al no hacerlo continuó – Yo en lo personal pienso que no debo ni quiero abrir esa herida, pero si tal vez alguna llamada de atención. Lo que más le molestó a Zeus fue el hecho de que aparecieran en medios electrónicos. Así que, ¿tú sabes algo al respecto?
Sasha guardó silencio un momento. Ella lo sabía porque había escuchado a Athena y Zeus quejarse de ello en el Olimpo mientras ella estaba ahí y porque dentro de las conversaciones que tuvo con Kanon y Aioros había obtenido un poco de información. Había sido en época de Shion, y al desaparecer las bitácoras, no tenía realmente nada importante que compartir al respecto.
Hera abrió los ojos para mirarla molesta.
- ¿Quiénes fueron los Dorados involucrados? Necesito saberlo.
- Lo siento Señora, pero… esa información estaba dentro de los documentos que Shion se llevó con él.
- ¿Acaso no revisaron lo que se llevaba y lo que no cuando lo corriste? ¿Se robó algo más? ¿Por qué no estaba yo enterada de esto? – exclamó molesta
Sasha desvió la mirada. Ni siquiera había querido ver como se iba del Santuario.
- No es que se haya robado nada, es sólo que Aioros cree que algunos archivos desaparecieron al mismo tiempo que los Aries salieron del Santuario.
- Increíble que la ineptitud de los que me rodean siga y siga… Tendré que hablar con mi hijo al respecto. Él debe saber algo más. - lanzó un gran suspiro – ¿Cómo van los reemplazos de los que me faltan?
- Aioros ha visitado algunos de los que están entrenando cerca pero no ha encontrado a los perfectos.
- Dame un reporte oral casa por casa – contestó mientras jugaba con la espuma – Tal vez pueda dar algunas ideas.
Sasha intentó no hacer ninguna mueca. ¿Qué iba a saber Hera de lo que se necesitaba para ser un Dorado?
- Kiki está en una de las últimas etapas de su entrenamiento antes de ponerlo a prueba para ver si es digno de portar la Armadura de Aries…
- ¿Quién lo está supervisando?
- El Caballero de Libra y el Caballero de Tauro…
Hera le lanzó una mirada burlona.
- ¡Oh vamos! Uno se la pasa dormido y el otro en el jardín regando las flores. Nunca he visto que entrenen con ese niño. Quiero al de la cuarta casa ahí cada tercer día entrenando con él hasta que al niño le sangren las manos.
- ¡Sólo tiene 12!
- ¿Y? ¿Esperará hasta ser viejo para ganar la armadura? Tienen hasta la primavera para que gane la armadura o buscaremos a alguien más. Tú serás la responsable y de necesitar que alguien más venga, hare que vayas y le ruegues a algún otro Lemuriano a que tome su lugar, ¿estamos claras?
Sasha cerró los puños impotente.
- La obtendrá. No tenga la menor duda. Además, no hay mas lemurianos y…
- Ya te dije. Y el grandote… - revisó su acordeón – Aldebarán… No. Con el no tengo problema. Es gentil, fuerte, obediente y de alguna forma emparentado gracias a Adriana. Sigamos con… mmm… – se puso a pensar al ver que era Kanon – Me preocupa un poco que haya sido muy apegado a Poseidón ese tal Kanon. ¿Y si vuelve a traicionar este Santuario?
- ¿Kanon? El sería incapaz Señora. Aprendió su lección y ha sido fiel al santuario desde entonces.
- Eso espero. Athena es benevolente y estúpida. Yo no.
Sasha tuvo que morderse un labio. ¿Cómo explicarle que tampoco era muy lista que digamos?
- ¡Ah y hablando de Kanon…! Recuérdame traerles un anillo de pureza a las mujeres del Santuario. Ese hombre es demasiada tentación para ustedes. – Sasha ni siquiera se atrevió a protestar lo que Hera interpretó como que estaba de acuerdo. - Por cierto, a ese si tengo que castigarlo, pero no lo conozco lo suficiente como para saber qué es lo que le dolería. ¿Alguna idea?
- ¿Castigarlo? ¿Por qué? ¿Hizo algo malo?
- ¿Perder a Samantha y hacer que Zeus se encargue de ella no es lo suficientemente malo para ti? Para mi si.
- ¡Pero él no estaba solo! ¡Estaba con Milo y Camus! Además, la del castigo debe ser la niña que es voluntariosa y desobediente.
Hera se movió para acercarse a la orilla y verla fijamente desde abajo.
- A Milo lo castigaré yo personalmente y Camus esta de mi mandadero así que solo queda Kanon. Dile a Aioros que quiero hablar con él al respecto. Es parte de los cambios disciplinarios que se requieren aquí. Ya ni se diga con la niña. Hablare con Mayura al respecto. Si le hago algo demasiado fuerte puede salirme contraproducente con mi esposo… - sacudió la cabeza para quitarse los malos pensamientos - pero regresando a Kanon… creo que el problema es que cada que lo veo me recuerda a mi Poseidon y como me robo al Caballero de Virgo y eso no me gusta. Pero si lo despido y él lo vuelve a tomar…. ¡Arghhh, qué problema!
Sasha se puso en cuclillas para quedar más cerca de la Diosa.
- ¿Y si… comienza a hacer las paces con sus hermanos? ¿Acaso no viviría mejor sin esa angustia todos los días de su vida? – vio que había capturado la atención de Hera – Athena era partidaria del amor entre los humanos. Logró hacer una tregua con Hades gracias al compromiso de Minos con Shaina. Tal vez usted pueda hacer lo mismo con algunos de los otros Olímpicos. Ahora usted es dueña de la tierra. ¿No le gustaría tener aliados poderosos por si alguna vez lo necesita? Tal vez pueda seguir los pasos de Athena.
Involuntariamente Hera comenzó a sopesar la situación. Nix y Gea podrían ser las siguientes en hacerle la vida de cuadritos y las únicas que se atreverían a hacerle algo directamente contra ella en este momento, pues sabía que, en caso necesario, Zeus la apoyaría y Ares también, lo que haría que cualquier conflicto tomara proporciones gigantescas. Hades había hecho pacto con Athena más no con ella y Poseidón siempre estaba dispuesto a conquistar su parte del planeta. De nuevo sacudió la cabeza para desechar los malos pensamientos. Todo eso, aunque posible era improbable. De todos ellos, la única que le preocupaba realmente era Nix. Sobre todo, con su amenaza de ingresar al Santuario un día de esos.
Sasha sonrió para sus adentros. Hera estaba dudando tal como ella lo quería.
- También tener aliados extra no estaría mal – prosiguió – Como un ejemplo, podría enmendar el error que cometió el Caballero de Leo y aprobar su matrimonio con la nueva Embajadora Asgardiana. – Hera volteó a verla intrigada – Como Diosa del matrimonio y las buenas costumbres – se rio internamente - no debe permitir que un niño crezca sin el amor de ambos padres. Creo que va en contra de todo lo que cree.
Hera torció la boca. No le gustaba escuchar que los hombres tuvieran hijos regados por todos lados porque le recordaba al infiel de su esposo. Se tomó unos segundos para ver fijamente a Sasha. No era partidaria a estar leyendo las mentes de sus colaboradores. Le daba soberana flojera. Pero, aunque navegaba con bandera de tonta la mayor parte del tiempo, no lo era. El tono de voz de Sasha era manipulador y vengativo y sospechaba que había algo más detrás de todo esto, por lo que decidió seguirle el juego. Quería ver hasta donde llegaba antes de saber cómo proceder. Por eso había decidido tener ahí a Liz, pero Gabriel la había removido en mal momento. No confiaba en Sasha. Solo se la había peleado a Athena para molestarla.
- En estos días iré a ver a mi amiga Freya y le preguntaré acerca de este asunto. Si alguien puede darme una opinión imparcial al respecto, es ella.
- Estoy segura de que ella opinará lo mismo – mintió Sasha. Suponía que la única que podría dar su anuencia de buena gana era la misma Hilda de Polaris – Pero no creo que ese tipo de cosas deba tratarlas con ella sino con Hilda, representante de Odín.
- Ya lo veremos. No se me hace mala idea. – respondió Hera pensando que tampoco los quería obligar para tener un matrimonio que no funcionaria. Ya había demasiados matrimonios infelices en el mundo. Miro a Sasha a los ojos una vez más – Pero entonces, necesitaría también hacer las paces con Poseidón, Apolo, Artemisa, Ares… ¿Tienes alguna recomendación?
Sasha sonrió. La Diosa había caído en su juego. Era tan fácil de manipular como lo decían en el Olimpo…
- Pues si me permite, los altos mandos siempre son los más elegibles y…
- Aioros no. Tengo otros planes para él.
- Si claro. Además, él tiene sus votos que cumplir. Pero tiene disponible a su Sanbocho Marín… a algunos plateados importantes…
- Y también te tengo a ti. También eres parte de los "altos mandos" del santuario, o no?
Sasha palideció ante esto, pero hizo como que no la había escuchado. Hera fingió seriedad. Ella también podía molestarla si quisiera. Hera le pidió con un gestó su toalla a lo que Sasha fue hasta donde la había dejado Europa y se acercó hasta las escaleras con ella abierta.
Hera se acercó despacio hacia las escaleras mostrando la mayor parte de su cuerpo desnudo a Sasha quien púdicamente desvió la mirada. Le entregó la toalla a la Diosa, quien se lo envolvió alrededor y comenzó a caminar hacia la silla donde estaban sus cosas. Sasha la siguió segundos después. Vio como desataba su cabello para dejarlo caer como cascada.
Hera vio como Marín entraba sin hacer ruido a espaldas de Sasha y fingió no haberla visto. Marín iba a avanzar hacia ellas cuando escuchó que Hera mencionaba su nombre y decidió quedarse detrás de una de las columnas sin dar a conocer su localización.
- ¿Y solo como curiosidad… con quién emparejaría a Marín?
- Bueno… no tengo a algún candidato en mente, pero… tal vez algún Ángel de la Diosa Artemisa…
- Solo hay tres ángeles con ella y ellos no estarán disponibles en un año o más debido a problemas internos de la organización así que… alguna otra idea? Y no. No la mandes a Asgard. Ya bastante hiciste con la hermana de Hilda.
Sasha la miró sorprendida. ¿Ella sabía?
- ¿Y… con Apolo?
- Apolo sería más fácil de conquistar si le mando a esa chica rubia que está entre los Caballeros de Plata.
- ¿Chica rubia?
- La alta, musculosa, de leotardo rosa. Tiene unos ojos preciosos.
Sasha repasó a todos los Caballeros de Plata en su cabeza y comenzó a reír.
- ¡Señora… pero ese Caballero es Misty de Lagarto y es varón!
- Créeme que eso para Apolo no hace ninguna diferencia. ¿Pero regresando a Marín… cómo le gustan los hombres? ¿Rubios? ¿Morenos? Porque no me gustaría emparejarla con alguien que no sea de su agrado.
Sasha puso sus manos entrelazadas en su regazo. Era una pregunta un poco difícil.
- No creo saber qué tipo de hombre le gusta a ella. Pero por su posición, tal vez algún General Marino disponible, o… algún otro Espectro importante como el esposo de Shaina…
- ¿Y para ti? ¿A ti cómo te gustan?
- ¿A mi Señora? – preguntó sorprendida y ruborizándose un poco – Yo… yo no debo…
- La verdad me gusta la idea de darte a mi hijo Ares y no precisamente como premio para ti, porque mi baby es el premio mayor de la lotería, sino para que no se sienta solo ahora que Afrodita no lo ronda. Ella es mala influencia y contigo se distraería un rato.
- Disculpe?
- Lo malo es que se aburre fácilmente y no creo que seas lo suficientemente interesante para que el quisiera retenerte mas de unas cuantas noches. Mmm…
- ¿Qué, qué?
- Nada, nada… déjame pensar un poco. ¿Podrías hacerme el favor de pedirle a Europa un vaso de jugo de uva? Tanta palabrería me dio sed. Alcánzame por favor en mi habitación y que enciendan la chimenea. Fuera del agua este lugar es algo frio para mi gusto.
Sasha, tratando de escapar de esa conversación que se había volcado hacia su persona, sólo asintió y salió casi corriendo de las termas. Hera sonrió y dijo en voz alta:
- ¿Es por eso, por lo que no hay muchos secretos en este Santuario? Sal de ahí Marín. No me gusta que me espíen.
Marín salió de donde estaba escondida y camino hacia ella.
- Lo lamento. Me dijeron que me estaba buscando, pero…
- Pero escuchaste lo que planea Sasha para ti y decidiste averiguar más.
Marín asintió. Hubiera preferido no escuchar nada de eso.
- No te culpo. Este Santuario está de locos jajaja… – Marín se sorprendió del tono jocosa con el que lo dijo, pero Hera comenzó a secarse y vestirse – En fin. ¿Es lo que hay y en lo que debemos trabajar, cierto? Quítate tu máscara mientras estemos solas. Puedes guardar tu modestia o lo que sea el propósito de tu máscara cuando haya varones únicamente. Sé que alguna vez te regañe por no traerla, pero ahora que he leído un poco más al respecto, me gustaría verte a los ojos cuando te hablo.
Marín se la quitó y la acomodó en el cinturón de su vestido.
- Así está mejor. ¿Como van con los preparativos de la Ceremonia del Patriarca?
- Está reuniendo los requisitos para enviarlos al Olimpo para aprobación previa. Deberán estar listos muy pronto.
- Esperaremos entonces – Se sentó para verla de frente en un estado más relajado y de poder – No creas que no me doy cuenta de que estás haciendo un gran esfuerzo para contenerte por lo que acabas de escuchar. Haces un buen trabajo para un puesto improvisado para el que no estabas preparada. – Marín la miró sin replicar – Tampoco soy ajena a que no estarías en este dilema si Sasha no hubiera hecho cambios que yo no autorice desde el principio. Eres obediente y junto con Mayura, he visto que las niñas se comportan mejor. Gracias por tu buen trabajo.
Marín se ruborizo un poco e hizo una pequeña reverencia ante las palabras de la Diosa.
- Y tal vez no tengo tantas cosas que hacer como Athena tal vez tuvo o no, pero me gusta mantenerme informada porque si algo odio, es que los chismes vengan de fuera de mi territorio. Cuando mis hermanos vienen a decirme algo que sucede en mi Templo, Casa, Negocio, etc; y yo no lo sabía con anterioridad, me saca de quicio, pues confirma mi temor de no tener colaboradores leales. La lealtad es algo que valoro mucho. – fijó la mirada sobre Marín. Hera intuía que la lealtad de las personas del Santuario estaría con Athena hasta el final, pero una vez que ellos habían firmado con ella, esperaba esa misma lealtad hacia ella. Decidió ser menos severa por el momento – En fin. Antes de que la conversación con Sasha se desviara, me comentaba sobre las Casas desocupadas. Necesito que los reemplazos sean obtenidos – volvió a revisar su libreta – Ya revisamos Aries, Tauro, Géminis…
- Esas casas no están vacías.
- Lo sé. Pero me gustan los chismes. A ver… Nos quedamos en la Casa del chico latino…
- ¿Death Mask?
- Sí. Lo he visto fuera del santuario y parece comportarse a la altura. No tengo ningún problema con él. Sasha tiene algunas instrucciones al respecto. Después está… el padre de la niña Asgardiana… - volvió a revisar su libreta – Aioria. ¿Hermano de Aioros, cierto?
- Sí.
- ¿Qué opinas de la idea de casarlo con la madre de la niña? – Hera vio como el semblante de Marín cambiaba ante sus ojos y su cosmos comenzaba a fluctuar como si una gran tristeza la embargara – ¿Tienes algo que decir al respecto?
Marín cerró los puños. Ella no tenía que entrometerse. Era la vida de Aioria. Mist necesitaba un padre. Pero conforme más lo pensaba, menos quería que Aioria se uniera a Lyfia. ¿Ella misma le había dicho que no tenía ningún interés en él, entonces… por qué unirlos si iban a ser infelices? ¿El cuidado y educación de un hijo lo justificaba?
Hera esta vez no pudo aguantarse y había escuchado los pensamientos de la Jefa de Estado.
- No. No lo justifica. Parte del sano desarrollo de un infante, es que crezca en un lugar lleno de amor y respeto mutuo entre los padres. Si ellos se respetan, pero no se aman, funciona, pero solo a medias y los niños tienden a seguir el ejemplo consiguiendo pareja sin amor cuando son grandes o no dándose a respetar porque fue lo que vieron en casa. – Marín la escuchaba atenta – ¿Infiero por tus pensamientos que ustedes dos estaban juntos durante la concepción de la niña?
- Sí. – Contestó Marín con voz triste - Desgraciadamente no actúe de una forma honorable ni le di la oportunidad de explicarlo… dolida y sin pensar, quise vengarme dándole en su orgullo, pero las cosas salieron peor.
Hera movió la cabeza. Ella era la reina de las venganzas fallidas. Era la primera en reaccionar mal con las infidelidades de su esposo, pero no siempre le salían bien. Eso, lejos de hacerla sentir mejor, empeoraba las cosas entre ellos y le daba más razones a Zeus para justificar sus acciones.
- ¿Y qué fue lo que hiciste?
- Me da pena siquiera decirlo Señora. Mis acciones trajeron consecuencias desastrosas para nuestra relación, pero no le deseo ningún mal. Justo ahora está en Japón intentando… - su voz se quebró un poco – Cumplir la misión de engendrar un heredero para la armadura de Leo como Athena les encomendó en su momento.
- ¿Y lo permitirás?
Marín volteó a verla sorprendida. ¿Qué es lo que la Diosa quería escuchar de ella?
- En fin. No es mi problema. – volvió a revisar la libreta – Virgo creo que Aioros había entrevistado a alguien. Me equivoco?
- No señora. No se equivoca. Mientras Shaka de Virgo…
- Ex Virgo
- …Shaka, ex - caballero de virgo estaba aquí, el había elegido como su sucesor a Shun, caballero de bronce. – explicó Ahora está en la universidad. Si lo hiciéramos caballero de Virgo, el tendría que dejar sus estudios. Lo mismo con el discípulo de Dohko…
- Libra esta ocupado. Ese no me preocupa – declaró Hera – Escorpio tampoco. Que tal Sagitario?
- El sucesor que el había escogido antes de las nuevas reglas, Seiya, Esta en las mismas circunstancias.
- Ya veo. Las demás casas no me preocupan por el momento. Gracias por el informe. – Hera terminó de vestirse. Marín hizo una reverencia. Si ya no la necesitaba… – No te vayas aun. Regresemos a nuestra conversación anterior. Me interesa mucho. Sasha tenía un punto importante: el bienestar de esa niña asgardiana es prioridad pero hasta no recabar toda la información, no tomare ninguna decisión. Prepárate porque te enviaré a Japón a una misión importante. Solo no le digas nada a nadie. Mucho menos a Sasha. Yo me encargare de decirle en su momento.
- ¡Sí, Señora!
- ¿Me permites darte un consejo gratis que he aprendido con varios milenios de experiencia?
- Por favor.
- Esto no lo escucharás muy seguido de mí y no se lo digas a Zeus pero, es posible perdonar una infidelidad, pero esto es todo un proceso que va más allá de sólo retomar los compromisos de pareja. Se trata de un requisito necesario para mantenerla, pero no suficiente para alcanzar el perdón. – Hera vio que tenía toda la atención de Marín y prosiguió - En una pareja existen dinámicas de expresión de afecto y de convivencia, pero cuando no existe un auténtico perdón, se intenta vivir despreciando a la pareja, algo que no es viable ni sano para la parte afectada. De ahí que comenzamos a hacer tonterías que en lugar de beneficiarnos o hacernos sentir mejor, empeora todo. – Marín bajo la cabeza, por lo que no vio que Hera hablaba más para ella misma que para la chica frente a ella – No es un proceso que se dé de la noche a la mañana y requiere tiempo. Implica atravesar un proceso de duelo en el que es lógico e inevitable el quiebre de la confianza entre la pareja pues no puedes negar el daño que te ha hecho, haciéndote preguntar si lo hizo porque no eres suficiente para él, o si ella es mejor que tu… Tu autoestima sufre un daño que nadie espera… - sacudió su cabeza y se volvió hacia ella de nuevo – Pero somos mujeres fuertes y el perdonar y retomar la relación tras una crisis de pareja como esta, no es ningún signo de debilidad. Ambos deben aprender de los errores cometidos con una mente positiva y pensando en el futuro, mejorar como personas y tomar esto como una experiencia.
Marín asintió mientras sentía que algunas lágrimas amenazaban con salir. Quien mejor que Hera para comprender el dolor de una infidelidad. Hera se levantó de la silla y tomó sus cosas.
- Claro que hablo de una infidelidad de una sola vez con una sola persona. Si vuelve a hacerlo, tomas un cable de cobre, se lo amarras en sus genitales con fuerza y conectas ese cable a la corriente eléctrica más potente que tengas hasta que comprenda que tú eres una mujer fuerte e inteligente. No estúpida.
Hera salió caminando de las termas rumbo a su habitación dejando a Marín pensando. ¿Había corriente eléctrica en el Olimpo? ¿O había algún equivalente que hubiera usado Hera con su marido?
14 de Octubre 10:30 a.m.
Templo Hōkyō-ji
Japon.
Aioria llegó corriendo al lugar de encuentro con Seika. Ya iba media hora tarde. Era la tercera vez que ella aceptaba mostrarle las bondades y sitios turísticos de Tokio, pero esta vez, le había pedido que se encontraran frente al Templo Hōkyō-ji, pues Seika pensó que sería mucho más rápido verse ahí, a que si Aioria iba por ella a su negocio. Claro que ella no le había informado que también era precisamente porque su hermano estaba tomando a mal esas salidas y le había dicho mil y un razones para evitarlas, aunque a Seika ninguna de esas razones le parecieron válidas y había decidido pasarlas por alto.
- ¡Seika! – dijo llegando hacia donde ella estaba tratando de contener la risa al verlo – Discúlpame. Llegue muy tarde.
Seika intentó ponerse seria sin conseguirlo
- Aioria. No se preocupe. ¿Aún estamos a tiempo Jajaja Por favor dígame que le sucedió? Jajaja…
Aioria volteó a ver su ropa y se ruborizó un poco. Le era algo penoso decirle a su amiga, pero no dejaría de ser una anécdota graciosa para compartir. Contrario a su ropa rígida y semiformal, esta vez llevaba unos jeans negros rotos de las rodillas con un parche de red, cadenas y pines por todos lados de este como adorno, una playera de manga larga de rayas rojas y negras debajo de una playera de manga corta también de color negro con un dibujo de algún anime en color rojo con blanco y una chamarra bomber roja con vivos negros con la letra A en felpa delante y un león bordado detrás. El look, se completaba con una gorra negra y varios piercings de presión de los cuales una de ellas era de cadena. ¿Usaba unas botas industriales y… maquillaje?
Seika comenzó a reír tanto, que tuvo que tomarse el estómago para controlarse.
- Bueno… me dijiste que… - Sacó un papel donde había escrito las instrucciones y se lo pasó – Como ni siquiera yo me entendí lo que había puesto ahí por un momento, se lo mostré a un grupo de chicas que estaban en la estación de Ginza y me arrastraron por todo el centro comercial donde me vistieron así y me pusieron en el tren. ¡Fue horrible! Sólo después de estar dentro, recordé el nombre que me dijiste de la estación donde me debía bajar y ya de ahí, solo seguí tu rastro.
Seika leyó el papel y tuvo que sentarse en una banca cercana para poder secarse las lágrimas. Aioria la siguió de cerca.
- ¿Sabes lo que escribiste con esos Kanjis? ¿O por lo menos lo que se lee?
- ¿Pues… debió ser que debo llegar al Templo Hokoku-ji en Kamakura antes de las 10 a.m. o algo así?
Seika negó mientras volvía a su modo natural.
- Dice. Debo vestir como Harajuku a las 10:00 a.m. Y si les dijiste que necesitabas ayuda y te vieron todo serio… Pero debo decirte que te ves muy bien. Te queda el estilo. Ahora me siento un poco fuera de tono contigo.
Aioria la miró confundido.
- ¿Qué cosa es un Harajuku?
- Harajuku es el Distrito de Moda de Tokyo. Ser un Harajuku coloquialmente hablando, se les dice así a los fashionistas. Regularmente llaman la atención, son extravagantes y nada serios. Desde gótico hasta Kawaii, cada estilo estrafalario, es un Harajuku.
Aiora se quitó la gorra y agitó su melena.
- Ok. Apesto en la escritura de Kanjis. Jajaja…
- ¿Me regalaría una foto para la posteridad? – preguntó Seika- con gorra para completar el look aunque usted se ve apuesto con lo que sea.
- Me tomo la foto si de regreso pasamos y también te vestimos así. Vi unas lolitas góticas que me dieron una ternura… Como cuando te veo a ti. Parecían muñequitas.
Seika se ruborizó. ¿Acaso Aioria estaba coqueteando con ella? Sacudió su cabeza para quitarse los malos pensamientos.
- Lo pensaré – poniéndole la gorra a Aioria y tomándose varias selfies con él – Hablando de muñecas, lo cité aquí porque hoy en este Templo es el Funeral de las Muñecas. Se realiza una vez en otoño. – comenzó a guiarlo hacia dentro del Templo.
Aioria pudo ver mucha gente comenzar a entrar junto con ellos.
- ¿Qué es un funeral de muñecas? ¿De nuevo es algún modismo Japonés que no entiendo?
- En absoluto. Ningyo Kuyo o Funeral de las Muñecas es un ritual que se lleva a cabo dos veces al año, en primavera y en otoño, en este templo, que es conocido como el Templo de las Muñecas.
Aioria asintió y Seika prosiguió sin dejar de caminar.
- Durante la Edad Media, una hija del Emperador Gomizuno, decidió vivir aquí, por lo que Hōkyō-ji se convirtió en un Monzeki, es decir, un Templo dirigido por un miembro de la Familia Imperial Japonesa. Desde entonces, las Princesas Imperiales han practicado aquí el Budismo. Por lo mismo, surgió entonces una curiosa costumbre: las Princesas recibían a menudo muñecas de sus padres, los Emperadores, con el cambio de las estaciones del año o para celebrar determinados eventos. De ese modo intentaban mitigar los rigores de una forma de vida más austera que la de Palacio.
- Sammy, una de las niñas que tenemos en el Santuario tiene una muñeca de la cual nunca se despega. – dijo Aioria – Tal vez es por lo mismo.
- Puede ser.
Llegaron a la cima del Templo donde ya la gente se alineaba frente a los Sacerdotes. Aioria pudo ver cientos de muñecos de peluche, muñecas de porcelana, muñecas de trapo… finas y no tanto, todas se alineaban de frente a la multitud.
- ¿Qué harán con tanto juguete?
- Los objetos con forma humana se cree que son especialmente susceptibles de convertirse en Tsukumogami, para algunas personas, los objetos con Tsukumogami tienen alma. – le explicó Seika – Un Tsukomogami es un espíritu que aparece cuando un objeto llega a los 100 años de edad. Entonces, con el fin de calmar estos espíritus, los dueños de los muñecos se sienten mejor, al darles una despedida más digna que el simple gesto de tirarlos a la basura, agradeciendo todos los años que han pasado con ellos, al ser un elemento integral de la educación de un niño.
- Que ceremoniosos son aquí.
Seika, por su baja estatura comenzó a intentar brincar para poder ver como las muñecas eran colocadas con sumo cuidado y delicadeza para que mostraran una postura y un rostro bonitos a sus dueños por última vez. Varias monjas del Templo comenzaron a aparecer y Aioria, para que ella lograra ver la ceremonia, la cargo por la cintura por sobre la cabeza de la persona delante de ella, logrando que ella viera cuando tres mujeres, vestidas como Princesas Imperiales Medievales hacían su aparición.
- ¡Wow… son preciosas! – exclamó la chica
- ¡Sí, que lo son! – respondió Aioria subiéndola un poco más y aguantando algunas piedritas que caían sobre su cabeza. Miró de reojo desde donde obviamente parecían ser lanzadas, y solamente alcanzó a ver unos cabellos rubios.
La última piedrita alcanzó a recogerla en el aire con su única mano libre y esta se derritió en su mano, dándole a entender que había sido granizo. Sonrió para sus adentros. Así que tenían compañía.
La ceremonia comenzó y el Sacerdote Budista comenzó su sermón. Todos escuchaban arrobados y con respeto mientras Aioria solo usaba sus sentidos para identificar a sus chaperones. Cinco en total en diferentes partes del recinto. Ninguna sorpresa.
Una vez acabada la ceremonia, Seika pidió que la bajara.
- Ahora las van a quemar en la pira que ya tienen lista detrás. Cada dueño les agradece y las lanza. Los que no tienen dueño, lo hacen los mismos monjes. Creo que ahora podemos retirarnos ya que no tenemos nada que quemar.
- Me gustó la ceremonia. Los Japoneses son muy curiosos en sus costumbres. – dijo Aioria – Nunca se me hubiera ocurrido tener que quemar muñecas para que no se conviertan en diabólicas.
- Bueno… yo no lo dije así, pero… creo que hizo un buen resumen. Vamos por acá. Hay un hermoso bosque de bambúes y podemos platicar más tranquilos. Si no mal recuerdo también hay una casa de té en el medio y ahí podemos descansar.
Aioria le ofreció el brazo y Seika agradeció su amabilidad tomándolo. Caminaron de lado contrario hacia donde se dirigía la multitud.
- En esta prefectura hay muchos Templos. Pude verlos desde el tren.
- Así es. Los lugareños piensan que son muy bendecidos por eso.
- ¿Y son cómo los que salen en las películas? ¿Puedes comprar amuletos y rezar por que se cumplan tus deseos?
- En todos los Templos. Y también aquí hay un gran Buda a quien se le tiene todo el respeto.
- No sé si quiera recordar malos ratos al verlo – admitió Aioria – ya me es bastante difícil caminar en este país tan hermoso sin ponerme a gritar.
Seika lo miró.
- ¿Se refiere a la situación con Marín?
- Así es. Afortunadamente ya puedo pensar las cosas con más claridad ahora y entiendo el dolor que le causé. La última vez incluso pudimos hablar de forma civilizada, aunque ahora como mi superior, ella podrá cobrar venganza de la forma que quiera. ¿Pero sabes qué? Lo único que pediría en mis deseos al Templo, sería que, dentro de sus castigos hacia mí, no me niegue la posibilidad de ser parte de la vida de mi hija y mi hermano. Le rezo todas las noches a Athena y sé que ella me entiende y me ayudara con eso, aunque ya no esté a cargo del Santuario.
- Athena es benevolente y usted es uno de sus más fieles Caballeros… Estoy segura de que le concederá su deseo. – respondió sonriente
- Gracias. ¿Y tú? ¿Qué deseo pedirías?
Seika se detuvo frente a la entrada del bosque con bambúes a cada lado del camino de más de 20 metros de altura y camino unos pasos donde extendió sus brazos al cielo y comenzó a girar juguetonamente.
- Tengo todo lo que deseo: A Seiya a mi lado… Salud… y un futuro asegurado con mi negocio de Ramen. ¿Qué más puedo pedir? Los Dioses han sido buenos conmigo.
Se detuvo a ver el cielo y Aioria camino hacia ella.
- Tal vez puedas pedirles un novio que ponga a raya a Seiya. – Bromeó Aioria haciendo que Seika se ruborizara y jugara con su cabello poniéndolo detrás de su oreja derecha.
- Si bueno… hay alguien que me gusta y me ha invitado a salir varias veces, pero… Seiya no lo aprueba.
- ¿Celos de hermano?
- Creo que sí.
- ¿Por eso nos están vigilando? – Sus palabras en un susurro provocó que Seika quisiera comenzar a buscarlo con la mirada - No voltees. Divirtámonos evadiéndolos y escapémonos. Lo peor que puede pasar es que tampoco te deje salir conmigo.
- No debería meterse en ese aspecto de mi vida, pero en parte lo entiendo y suena divertido mientras no lo lastimemos. – dijo Seika sonriendo.
Aioria la cargo en brazos.
- Ya que aceptaste – dijo Aioria en un tono suficientemente fuerte como para que lo escucharan – Te llevare a uno de los baños mixtos de por aquí. ¿Cuáles están más cerca?
Seika lo pensó por un momento mientras a lo lejos escuchaba movimiento de las hojas de los arbustos cercanos.
- Por allá esta Shimizuyu pero… ¡tengo traje de baño!
Aioria sonrió festejando su triunfo por adelantado.
- ¿Y de cuándo acá los japoneses lo necesitan para entrar?
Saltó hacia lo más alto de los bambúes logrando desaparecer de la vista de los chicos de bronce al ver contra el sol.
- ¿Alguno puede ver hacia donde se fueron? – preguntó Shiryu.
- No. Pero podríamos rastrear su cosmos. – dijo Ikki
- ¡Apurémonos! ¡No podemos dejarlos solos! – exclamó Seiya – ¡Aioria debe regresar con Marín y dejar a mi hermana en paz! ¡Ella es demasiado inocente para caer en sus garras!
- Separémonos para ver si alguno de nosotros logra encontrar su rastro antes de que sea demasiado tarde – dijo Hyoga mientras imitaba a Aioria y los demás lo seguían.
Minutos más tarde, las risas de un hombre y una mujer detrás de un biombo de madera y papel china decorado con motivos de aves y árboles eran únicamente interrumpidos por los sonidos de placer de Aioria.
- Ahí… dale más fuerte. No tengas miedo. ¡A mí me gusta rudo!
Seiya subió su cosmos del coraje y lo único que lo detenía de quitar a puño cerrado el biombo y atacar a Aioria, era Hyoga y Shiryu. Ikki le abrió el paso amenazando en silencio a las demás personas que estaban en el baño, quienes salían huyendo. A las que lo ignoraron, se dispuso a sobrecalentar el agua donde se bañaban con su cosmos. Hyoga hacia también su parte, emitiendo un viento helado hacia el biombo, haciéndolo temblar y permitiendo el paso del frío hacia el cuerpo semidesnudo de Aioria.
Seiya tomó una bata de un banquillo cercano y a una señal de él, Shun lanzó una de sus cadenas para retirar el biombo mientras Seiya corría para tapar a Seika con la bata tirándola toda tapada a un banco de flores cercano, Hyoga congelaba el cuerpo de Aioria e Ikki tomaba fotografías con su celular a modo de prueba.
Shiryu fue el primero en acercarse al cuerpo congelado de Aioria.
- Nunca imaginé que fueras así de desleal Aioria. Athena lloraría mucho si te viera – Fue a ayudar a Seiya y a Seika – ¿Están bien?
Seiya puso de pie a Seika echa tamalito en la bata
- Lo siento Seika - dijo comenzando a desenvolverle por lo menos la cabeza – No quiero que termines como Marín y… - Unos grandes ojos negros y furiosos se posaron sobre los de él justo antes de soltarle una cachetada tan sonora que sus cuatro amigos voltearon hacia allá.
Aioria, sin dejar su pose y solo subiendo su cosmos comenzó a derretir fácilmente el hielo. Seiya volteó a verlos de forma interrogante. Esa chica no era su hermana.
- ¿No estás un poco lejos de la Capital, Seiya? – dijo levantándose lentamente de la mesa para masajes donde había estado acostado.
- ¡Aioria! ¿Pero… y Seika? – preguntó aun incrédulo viendo como la chica caminaba rápidamente hacia dentro del Hotel – Creímos que ella y tu…
Aioria buscó sus sandalias para colocárselas.
- En qué mal concepto me tienes Seiya. Acabas de arruinar un masaje excelente.
El pelinegro bajo la mirada avergonzado.
- Entiéndeme, Aioria, tardé tanto tiempo en encontrar a mi hermana, que lo que menos quiero es que alguien se la lleve tan pronto y menos tú, ¡qué sólo la quieres para jugar con ella por despecho!
Aioria lanzó una carcajada.
- ¡Ahhh, Seiya! Yo nunca le haría dañó a Seika voluntariamente. Ella es una linda chica, trabajadora y gentil. Haces bien en protegerla, pero yo no soy el enemigo. Te lo aseguro.
Los otros cuatro se acercaron al escuchar esto.
- ¿No nos mientes?
Aioria volvió a sentarse en la mesa con actitud desoladora.
- Aunque quisiera Seiya. Ella no es Marín. Marín es irremplazable.
Shun y Hyoga comenzaron a recoger lo que se había caído para darles un poco de espacio. Seiya se sentó junto a el de lado derecho.
- ¿Y si tanto amas aún a Marín, por qué no intentas arreglar las cosas con ella y dejar todo atrás?
- Si Seiya logró superar a Saori… - comenzó a decir Ikki
Shiryu se atrevió darle una palmada en la nuca al Fénix. Estaba caminando en hielo muy delgado ahí.
Aioria sacó su celular para ver algunas fotos de su familia: Aioros, Mist… Marín.
- Es complicado Seiya. Pero… tranquilo. Saldremos de esta… bueno. Ustedes no sé.
Aioria señalo hacia detrás de ellos donde Hyoga y Shun ya estaban siendo interrogados por la policía debido al espectáculo de momentos antes. Para cuando Seiya, Shiryu e Ikki volvieron a voltear hacia Aioria, este ya se había ido.
14 de octubre 11:00 a.m.
Santuario de Hera
Coliseo
Dohko vio de reojo a Sammy hacer planas y más planas de lo que él llamaba palitos y bolitas sobre un cuaderno, tendida boca abajo en uno de los escalones de las gradas del coliseo. Se sintió aliviado al ver que ella estaba poniendo mucha atención a sus deberes en lugar de estar viendo como algunos de sus maestros se tomaban muy en serio el entrenamiento: Milo, DM, Aldebarán, Shura, Kanon y Dohko, por órdenes directas de Aioros, harían demostraciones de duelos a los aprendices más nuevos para motivarlos. El único que se había salvado había sido Afro, quien se había quedado de guardia mientras los demás entrenaban duro por orden de Hera y que había agradecido no tener que salir a tostar su piel bajo el sol abrazador de Atenas en verano.
- ¡Vamos Shura! ¡Demuéstrale a Aldebarán que la experiencia siempre gana! – gritó con entusiasmo al ver que a ambos les había tocado pelear.
- Al maestro Shura no le va a gustar perder – dijo Sammy sin voltear a ver la Arena.
- No Sammy. Pero Shura tiene más experiencia peleando que Aldebarán…
- Bebé Torito dice que le apuesta un chocolate a que gana su papi.
- ¡Qué bebe Torito, ni que bebé…!
Dohko no pudo terminar la frase porque, sin previo aviso, Shura tocó el suelo con la rodilla, lo que, en las reglas de ese día, se consideraba como un punto a favor del oponente. No podían utilizar sus técnicas y tampoco hacer uso de su cosmos. Prácticamente era a puño limpio y por habilidad técnica.
- ¡Shura! – volvió a gritar – ¡Protege tu derecha!
- ¡Oye Dohko… deja que se la rompan a la cabra! ¡Todos aquí queremos ver sangre! – reclamó Milo ofuscado.
- ¡No seas así Milo! ¡Es solo un entrenamiento! – respondió Dohko – Además, cuida tus palabras que Sammy podría aprender de tu mal ejemplo.
Milo subió los tres escalones hasta quedar justo debajo de Sammy.
- Ni siquiera deberías haberla traído. Si Aioros la ve aquí…
- ¿Tú vas a decirle?
- ¿Y perder la oportunidad de jod… - vio a Sammy acercársele – digo… y desobedecer al Patriarca de la orden de portarme bien? – Sammy le dijo algo al oído y Milo sonrió – Mejor te apuesto 10 Euros a que gana Aldebarán.
- ¡Hecho!
Milo sacó un billete y lo puso junto a él, por lo que a Dohko no le quedó más remedio que hacer lo mismo. No tuvieron que esperar mucho antes de ver como Shura hacia rabieta y el árbitro le daba el combate a Aldebarán.
Dohko quedó con la boca abierta mientras Milo tomaba el billete y le pasaba dos euros a Sammy con cara de complicidad quien sonreía por debajo de la máscara y aceptaba el dinero gustosa.
- ¡Doble o nada! – pidió Dohko
- ¡Duh! ¡Me toca pelear a mi contra DM! – se burló – ¿apostaras contra mí?
- ¡DM tiene más experiencia que tú!
Milo volteó a ver a Sammy quien había vuelto a las planas y solo le asintió.
- ¡Ok! ¡Pon tus veinte Euros viejo!
Ambos colocaron sus apuestas y Milo, guiñándole un ojo a Sammy, saltó alegremente hacia la Arena.
- Maestro, ya terminé mi tarea. ¿Me presta su teléfono?
- Sí, sí… haz tu tarea – contestó entregándoselo desbloqueado sin ponerle atención por ver el combate.
Sammy comenzó a buscar alguna cosa que hacer en el mientras que Dohko se acercaba, conforme el combate avanzaba, hacia donde estaban ellos hasta quedar en el ruedo. Era más difícil el combate entre DM y Milo, porque los espectadores ya estaban también apostándoles y estos, conscientes de la atención que les estaban poniendo, se habían puesto de acuerdo para dar un buen espectáculo.
El teléfono de Dohko comenzó a sonar y Sammy, volteando a ver a su Maestro quien gritaba a todo pulmón a varios metros de ella y viendo que no llegaría a tiempo, decidió contestar para que él no perdiera la llamada apretando el botón de video.
S ¿Parakalos?
A Lo siento. Creo que me equivoque de número.
S ¡Ohaio Akane San!
A ¿Uhhh? ¿Me conoces?
S Nop…
A ¿Entonces?
S El Maestro Dohko tiene su foto en el teléfono con un filtro de corazoncitos que dice Akane…
A ¡Ay qué vergüenza!
S ¿Mmmh… eres su novia?
A Este… no creo que deba decirte…
S Si me dices te lo enseño.
A Enseñarme que cosa.
S Al Maestro peleando. Sé que te gustaría. Es muy bueno.
A ¿Está por ahí?
S Sí, pero no. ¿Quieres verlo?
A Sí. Pásamelo.
S No cabe.
A Tienes razón. Comunícamelo. Por cierto. Tú sabes quién soy, pero yo no sé quién eres.
S ¿Y tú sabes quién eres tú?
A ¿Cómo?
S ¿Sabes qué al Maestro le gusta mucho el pato pekinés? Se come… - comenzó a contar con sus manitas.
A Si no está disponible puedo hablar más tarde.
Sammy volteó la cámara hacia donde Dohko se estaba quitando la camisa y estrechaba manos con Kanon, quien ya también se la había quitado. Akane no pudo evitar verlos a ambos y sonrojarse.
S No veas a mi Maestro Kanon. Ya tiene novia, eh?. ¿Está muy guapo, no?
A ¿Quién?
El combate comenzó y las fuerzas estaban bastante parejas. Kanon comenzó a tomar fuerza y velocidad y lo único que evitaba que Dohko saliera volando era que el Caballero de Libra tenía toda la paciencia del mundo para evitar los golpes.
Akane abrió mucho los ojos al ver la velocidad en la que ambos se movían. Sammy sonrió al ver su reacción y le dijo:
S ¿Quiere ver algo gracioso?
A ¿Gracioso? Espera. No me has dicho quién eres tú y…
Sammy se quitó la máscara para poder gritar a todo pulmón.
- ¡Taniaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa vinisteeeee!
Kanon por instinto volteó hacia donde Sammy señalaba, momento que Dohko aprovechó para darle una patada en el plexo solar que lo hizo volar hacia el otro lado. Dohko, quien tampoco esperaba haberle dado tan fuerte corrió a ver si Kanon se encontraba bien. Akane del otro lado del teléfono no sabía si sentirse orgullosa o preocuparse. Sammy bajo el teléfono al destornillarse de risa. Milo subió ambos pulgares a Sammy como aprobación a su travesura.
A ¿Hola? ¡Hola! ¿Hay alguien ahí?
Sammy volvió a ponerse su máscara antes de atender el teléfono.
S ¿Te gusto ver eso?
A Si, bueno no. No apruebo la violencia y…
S ¿Jajaja quieres ver ahora como pierde mi maestro?
A ¡Claro que no! ¡Pueden lastimarlo!
Sammy la ignoró y volvió a enfocar el teléfono. Kanon se puso en posición. Dohko volvió a preguntarle.
- ¿Seguro que no hay malos sentimientos? No tenía pensado golpear tan duro.
- A la que voy a castigar es a esa Chiquilla en cuanto termine de hacerte morder el polvo. – respondio Kanon enojado
- Sólo recuerda que es un espectáculo para los aprendices y…
Kanon comenzó a atacarlo con más rapidez que antes y Dohko ahora tuvo que ponerle toda su atención para evitar ser lastimado.
- ¡Maestro Dohkooooo! ¡Le habla su noviaaaaaaaaaaaaa desde Chinaaaaa! – volvió a gritar Sammy mientras agitaba el celular por arriba de su cabeza
Dohko se distrajo una milésima de segundo al escucharla y para verla de reojo con el celular en la mano, tiempo suficiente para que Kanon acertara a darle un buen golpe de uppercut que lo hizo volar por varios metros. Se escuchó un murmullo generalizado y varios billetes pasando de manos. Sammy volvió a reír, pero al ver que Dohko se levantaba y se dirigía hacia ella, dejó el teléfono rápidamente sobre las gradas.
- ¡Jijiji… te dije, adiós!
Dohko casi la alcanzó, pero Sammy corrió hacia donde Kakyuu la estaba buscando para llevársela al Recinto sin siquiera alcanzar a recoger sus cosas.
- ¡Oye Dohko! – gritó Milo - Van empatados. ¿No piensas terminar el combate o qué? ¡Kanon trae cara de querer terminar matándote o algo así!
- ¡Paso! ¡Te cedo mi lugar! – respondió Dohko tomando una toalla para secarse el sudor – Rómpele la cara.
- ¡Bueno!
- ¿Como que rómpele la cara? – Exclamó Akane desde el teléfono
Dohko se levantó de inmediato al reconocer la voz de Akane y al ver que el teléfono estaba encendido y en video llamada corrió a agarrarlo.
D ¡Akane!
D ¡Dohko!
D No esperaba que me llamaras a esta hora. ¿Cómo estás?
D Bueno, son las 5:00 p.m. Terminé mi turno y quise llamarte. ¿Interrumpí algo?
D No, no… sólo jugábamos.
D Sí. Me mostraron como jugabas con tu compañero
D Jeje…solo entrenábamos un poco. Además, no estoy acostumbrado a que haya teléfonos celulares por aquí. No tengo nadie que me llame excepto mi Borreguito.
D ¿Borreguito? ¿Están tomando también?
D Por Borreguito Me refiero a Shion. Y no. Es muy temprano para eso. ¿Cómo te fue en el trabajo?
D Me siento cansada y derrotada. La Interpol irrumpió en las Oficinas de la PAP Wujin y se llevaron varios archivos de las oficinas de Fiscalía. Siguen en la búsqueda de pistas sobre el Procurador, pero no hay avances. Han detenido todas las ejecuciones hasta nuevo aviso y revisan con lupa junto con Derechos Humanos cada uno de los expedientes de los últimos cinco años. Hay rumores de extranjeros involucrados y nadie quiere que sea esto o las consecuencias a nivel global serían desastrosas. El Gobernador ha sido convocado a Beijín para dar explicaciones y todos estamos en ascuas.
D ¿O sea que todo eso solo porqué el tigre no se dejó enjaular?
A Algo así.
D Yo también he intentado averiguar sobre la persona que nos señaló Shion, pero debido a la falta de personal aquí en el Santuario, les prometí que no saldría a menos que fueran cosas necesarias. Eso y porque digamos que hago honor a mi signo libra, y mantengo el equilibrio entre los bandos que se formaron aquí a la salida de Shion.
A ¿Tan importante era?
D Más bien… salió antes de tiempo y no todos estábamos listos para eso. Me dejo solito como niñero de pubertos… ya no tengo quien me cuente cuentos en la noche o quien me sobe los juanetes en la noche. ¡Ay… sí que extraño a mi mejor amigo!
A Dohko por favor no sigas que por eso le dije a Shion que yo creía que ustedes eran amantes…
D ¿Qué tu hiciste qué?
A El ultimo día que lo vimos, el día del… "Incidente" en el Hotel pudo haber sido provocado por mí por decirle eso. Aun me siento mal por ello.
D ¿Qué le dijiste qué?
A Lo siento.
D O sea… No entiendo porque pensarías algo así. Si hay ocasiones en los que hemos dormido juntos por necesidad y de repente hasta dormimos de cucharita... y nos bañamos desnudos después de entrenar... y el me hace mi comida, pero no creo que sea para tanto.
A ¿Qué?
D Y cuando nos hemos lastimado entrenando nos hemos puesto ungüentos mutuamente y le hago sus trencitas para que no se le enrede su cabello cuando vamos al vapor…
A Tenpu ayúdame. Dohko si no dejas de decir eso…
D Estoy confundido. ¿Es tan malo llevarnos así? Para nosotros aquí es normal. Mira.
Se puso a revisar quien seguía en las gradas.
- ¡Hey! ¡DM! ¡Ven aquí!
DM se apresuró a llegar.
- Demasiado tarde. Cerraron las apuestas ya, pero si quieres te paso la mía, porque tengo que ir a ver que la Florecita no la ande regando. Bueno sus rosas sí, pero nada más.
- Akane, te presento a DM. Otro "hermano" del mismo dolor – dijo mientras le mostraba a DM - DM ella es Akane. Mi novia.
- ¿Tu novia?
A ¿Tu novia?
D ¿Qué? ¿Hable en Sanscrito?
- ¡No es que… felicidades supongo! ¡Con eso que no te conocíamos obra de varón!
- No me ayudes. Precisamente eso le explicaba. Dile como te llevas tú con Afro.
A Quien es Afro
D Su marido jajaja mentira. Otro hermano. Es que veras, así como escuchas que Shion y yo nos llevamos, DM tiene a Afro, Camus tiene a Milo…
- No sé si eso cuente. Camus no tiene corazoncito.
D Bueno a Kanon con Milo.
- Tengo entendido que ellos se divorciaron por culpa de Camus.
D ¡Oh… que la… ok, ok! ¿Mü y Alde?
- Anda ellos sí. Y antes de que le bajara a la novia, Aioria y Shaka…
D Eso no se ha comprobado.
- No sí. Tengo entendido que sí. Luego te paso el chisme. ¿Oye… porque tu novia se me queda viendo? Estoy guapo, pero yo no pedalearía tu bicicleta… Bueno sí, pero no en tu cara.
Akane lo miró con ojos de pistola.
A ¿No eres tú el famoso Maestro Di Morte? ¿El que causó el escandalo hace 3 años en aquel centro de masajes en Dongguan?
- Noup…
A Aquel que hizo que cerraran el burdel clandestino y golpeó a 40 clientes dejando a tres en algún nivel horrible de castración.
- Noup…
A ¿Aquel que se escapó de ir a la comisaria a declarar no sé cómo si había más de cien policías rodeándolo y que sacó a las chicas que estaban en el sótano? Dejó su tarjeta de presentación y una imagen algo borrosa en video en la recepción del lugar.
- Noup… Me confunde. Y mejor me voy, no vaya siendo que me saquen más trapitos Chinos al sol. ¡Mucho gusto!
DM salió corriendo hacia donde seguían sus amigos.
D No entendí. ¿Qué fue eso?
A Estoy casi segura de que es él… Hace tres años como dije, hubo un escándalo por prostitución de menores escondidas en un sótano. Los malditos pervertidos iban a darse un "masaje" y con cierta contraseña, los llevaban al sótano donde tenían niñas desde 10 a 14 años, la mayoría vendida en provincia, que eran obligadas a dar servicios sexuales principalmente a extranjeros. La policía secreta llevaba mucho tiempo intentando entrar y un día recibieron una llamada anónima y para cuando llegaron, eso era casi una masacre. Los pervertidos les rogaban que los apresaran. Varios de ellos cayeron en mis manos y uno fue ejecutado por delitos previos al correrles su historial. Fue como quitarle un pelo a un gato ya que Dongguan es una ciudad bastante conocida por ese tipo de problemas, pero las vidas de esas niñas que cambio, son invaluables. ¿Crees que lo haya espantado? Solo quería darle las gracias.
D Que buen guión para una película
A La única pista que encontramos fue esa. Se me quedo grabada la imagen de su cara en el video de seguridad de la recepción. Su mirada loca y sádica…
D Entonces lo más seguro es que si fue él. También sé que acaba de terminar su carrera y un diplomado en Derecho y dicen que es bueno.
A Oye Dohko…
D Sí?
A ¿Porqué le dijiste que era tu novia?
D ¿No lo eres?
A ¿Lo soy? Me voy enterando.
D Mmmh… los chicos dijeron que en estos tiempos ya no se usaba preguntar. Tal vez debí hacerlo. ¿Quieres ser mi novia?
A Claro que sí.
D Pero te advierto que soy celoso, tragón y tengo uno que otro vicio
A Me sorprendería si no. Yo solo soy workohólica. No me sale bien la Comida China y tampoco la Japonesa así que podríamos decir que soy una fusión. Tampoco soy una lindura así que no tendrías por qué ser celoso.
D Discúlpame, pero si lo eres. Y con ese vestido que usaste en el Casino…
A Estaba esperando a un testigo. No podía llegar con mi uniforme.
D Si lo entiendo. También quiero aclarar que solo hay una mujer por la que podrías, pero no deberías, ser celosa y esa es… - bajando la voz a un susurro y volteando para todos lados – la Diosa Athena. Bueno... he sido su servidor por más de 200 años. Aunque ahora ya no le sirvo directamente a ella, tengo la esperanza de que algún día regrese y podamos regresar a venerarla y servirla, pero nunca la pondré por sobre ti. No si ella nos da su bendición.
A …
D Hablando de bendiciones… estoy guardando mis días libres para ir a ver a mis Padres y llevarte conmigo. Tal vez para mi cumpleaños. ¿Te parece?
A El 20 lo aparto entonces.
D Si me haces el favor. Espero que me hagan efectivo mis horas extras y me den al menos cuatro días para ir a visitarlos. Y si nos da tiempo, tal vez, solo tal vez, y si no va en contra de tus creencias, ir a hacer alguna pequeña investigación respecto a mi caso para poder ya limpiar mi nombre. No quisiera que, debido a mí, el asunto que tienes tu pendiente con el Gobierno por culpa de tu padre se alargue más. ¿Y de hecho… no podemos robarnos simplemente tu expediente y desaparecerlo? ¿O el de tu padre?
A Dohko… claro que no, pero, hablemos de eso cuando nos veamos ¿está bien?
D De acuerdo.
A Ahora te dejo. Me comunicaré contigo pronto.
D Descansa
A No te digo que igualmente porque aún debes trabajar, pero si lo haces. ¿Soñaras conmigo?
D Puedo soñar que traes puesto ese vestido azul y que…
Los murmullos y las sonrisas burlonas de todos los Dorados detrás de Dohko y Akane viéndolos en pantalla, hizo que ella colgara rápidamente y Dohko los viera con cara de matarlos. Los cinco retrocedieron.
- ¡Metiches!
Los cinco se echaron a correr hacia el ruedo aún riéndose.
- ¡Oh, vamos Dohko! ¡Ni siquiera aguantaste un round con Kanon! – gritó Milo – Mucho menos con ella admítelo.
Para cuando Aioros llegó para ver el entrenamiento, Dohko ya los había nockeado a todos y sonreía satisfecho.
Octubre 14, 12:00 p.m.
Hotel Columbus Isle
Bahamas
Poseidón miraba desde la silla ejecutiva de su Oficina, como algunas Ninfas en bikini, acompañaban a algunos de sus invitados con brazalete de lujuria al bar de la playa. Alcanzaba a ver a los bartenders correr como loquitos. Tania los hubiera mantenido a raya y despacharía las bebidas más rápido generándole más ingresos. A buena hora su examigo había metido las patas… bueno. Otra cosa. Se levantó de su asiento para pensar. Tania oficialmente estaba bajo su protección al igual que su prole futura. Eso ya no estaba a discusión para nadie: Estaba inscrita en la base de datos del Olimpo para evitar que sus hermanos fastidiaran sus planes y el contrato había sido firmado con sangre. Hasta ahí todo bien. Pero conociendo a Kanon y su bipolaridad Geminiana, cuando se le bajara el coraje, iría a buscarla y esta vez, él no estaba dispuesto a ceder a sus caprichos. Para eso, tenía que alejar a Tania de ahí, y enviarla a algún lugar donde no la encontraran tan fácil. Un lugar donde nadie se atreviera a buscarla…
Pensando en una idea loca pero que podría funcionar, decidió molestar una vez más a su hermana:
H Ay no. ¿Acaso hoy es el día de no-dejen-descansar-a-la-hermosa-Hera?
P ¿Jajaja… a poco si te hemos estado molestando mucho?
H Ustedes poco o mucho pero siempre molestan
P Bueno ya. Tranquilízate o te saldrán arrugas.
H ¿Qué necesitas ahora?
P Un favorcito. Necesito que me regreses aquel Castillo en tierras Siberianas que me ganaste en el póker hace algunos años.
H No te lo gane a ti. Se lo gane a Anfitrite en canasta mientras estabas en tu vasija dormidito como bebé.
P ¡Esa es mi versión oficial y me apego a ella!
H Jajajaja. ¿Bueno y tú para qué lo quieres? Eran ruinas y ya gasté mucho dinero en la restauración. ¿Tú me lo vas a pagar?
P ¿Para qué carambas restauraste una cosa que nunca vas a usar?
H ¿Y tú para que quieres ahora algo que no se ha usado en Eones?
P No es de tu incumbencia.
H Ditto. Además, era un regalo para un… una amiga.
P ¿Ibas a regalar un Castillo? ¿Tan bien te va en los Negocios?
H No tengo la menor idea porque no llevo mis cuentas. Para eso tengo a Zeus.
P Bueno. Véndemelo.
H Que buena manera de tirar tu dinero.
P Yo también quiero regalarlo, o más bien, regresárselo a la familia legítima a quien… mmm… se lo estaba cuidando. Generación tras generación me lo han peleado y ahora me siento generoso.
H Eso sí es nuevo.
P Bueno ya. Es un sí o un no. Cada vez que te vas a la fuente, entre más joven te ves, mas ociosa de tu cabecita. Además, a ti no te gusta el frío.
H ¡Ouch…! En eso tienes razón. Además, mi amig..a ya tiene uno. Pero como te dije, lo he mandado restaurar, aunque parcialmente. Como que la última vez que estuve ahí hace como 100 años, me gustó el estilo, pero estaba muy abandonado y ahora con el Santuario, necesito dinero. Mándame un avaluó actualizado y lo considerare.
P Enviaré a Isaac y su aprendiz a hacerlo y te lo tengo en una hora.
H ¿Por qué tan tarde? No. Yo no puedo salir por ahora. Si quieres, en 48 horas te veo ahí.
P Búrlate. Me urge.
H Está bien. Envíamelo por correo electrónico y si me gusta lo que veo, te llevare el Título personalmente por si las dudas. No puedo antes.
P ¡Uy! ¿Y tú maridito también vendrá?
H ¡Ay, no! Claro que no. ¿Para qué no me quiera dar dinero después con ese pretexto? Ni loca.
P Hecho. Gracias.
H Y no quiero cheque así que ve preparando una Transferencia directa a mi cuenta personal por favor. No confió en ti.
P Sí, sí... Gracias. Aquí te veo.
Poseidón colgó satisfecho. Ese era el último lugar donde Kanon buscaría a Tania, sobre todo, porque Kanon no conocía ese Castillo como de su propiedad, de cuando, por un pequeño momento en el tiempo, había estado dentro de Seraphina y se había adjudicado esa propiedad. Ya verían cuanto tiempo duraría antes de que el Caballero Dorado de Géminis regresara arrastrándose a sus pies a pedirle perdón para poder localizar a su adorada Tania.
Octubre 14, 1:00 p.m.
Castillo de la Isla Espectro
En algún lugar del Caribe
Shion, desde la playa, miró hacia arriba para ver el Castillo en la punta del acantilado. Era definitivamente una Isla extraña esa Isla Espectro. Varias veces había servido al Santuario para exiliar Santos rebeldes, más debido a sus ocupaciones, nunca se había tomado la molestia de visitarla. Ajustó su nueva mochila de explorador, se recogió el cabello rápidamente y comenzó la subida. No era que no pudiera teletransportarse fácilmente, sino que le intrigaba saber que tan difícil eran los retos que los intrusos tenían que soportar antes de llegar a la cima.
Minutos más tarde, algo decepcionado por la facilidad de aquel laberinto de arbustos, insectos gigantes e ilusiones mortíferas, llegó a un campamento donde se escuchaban muchas niñas gritar jugando. Decidió sentarse un momento a descansar y ver el paisaje mientras veía la interacción de 5 monjas de mediana edad con una docena de niñas que el calculaba entre 5 y 11 años. Otras dos mujeres, con un uniforme diferente, pero también un velo sobre la cabeza, se mantenían inmóviles en la entrada del campamento que se asemejaba sobremanera al Recinto del Santuario con sus cabañas de madera y su cerco perimetral de malla.
Shion estudio sus movimientos por un momento antes de caminar a la entrada del Castillo. Nadie pareció notarlo así que, sin problema, tocó la aldaba de la puerta tres veces. Geist se asomó por la ventana en la torre.
- ¡Maestro Shion! ¿Es usted?
- ¡Hola Geist! Buen día. ¿Me permites pasar?
- ¡Claro! La puerta está abierta. Póngase cómodo que ya bajo.
Shion asintió y mientras Geist desaparecía por la ventana, Shion pasó al Castillo. El lugar estaba inmaculadamente limpio y muchas cajas estaban apiladas y aun embaladas en la entrada. Dejó su mochila de explorador a un lado para que no estorbara y se dedicó a ver la arquitectura. Parecía un Castillo Medieval muy sencillo y sabía que aun necesitaba mucho trabajo antes de estar 100% para lo que Hera quería.
Geist bajo corriendo las escaleras para contrariedad de Shion que a cada escalón que bajaba corriendo sentía que se caería y habría un desastre.
Geist se detuvo frente a él con una sonrisa. No sabía cómo saludarlo. Ya no era el Patriarca, pero seguía infundiéndole respeto, pero ya no podía hincarse… Shion le puso ambas manos en los hombros.
- Te ves muy bien. ¿Cómo has estado? Espero no importunar.
- Usted siempre será bienvenido – contestó – Pero debió avisarme para tenerle algo preparado. Puedo ir a la cocina y…
- Tranquila Geist. No te avise porque no se tu teléfono ya que cambie de teléfono y de todos modos el mío dice que aquí no hay señal.
- Es cierto. ¿Y por cosmos…?
- No se me ocurrió – Mintió Shion al recordar que el mismo lo había bloqueado con la pulsera que le había quitado a Zita – Además estaba por el vecindario. Estas relativamente cerca de mi lugar favorito para relajarme después de las termas. Antes de ir para allá, quise pasar a ver como estabas. Veo que sigues remodelando el lugar.
Geist vio hacia todos lados y sonrió.
- Es difícil avanzar tanto como quisiera sin ayuda extra. No es que no pueda hacerlo, pero en mi… estado… no quiero hacer nada que me ponga en riesgo.
Se abrazó a si misma a la altura de su vientre y Shion bajó involuntariamente la mirada hacia ahí. Una hermosa lucecita dorada brillaba dándole la bienvenida y sonrió.
- ¿Puedo?
Geist asintió y Shion acercó su mano a su vientre. Ni siquiera alcanzó a tocarla cuando la lucecita incremento su brillo y él bebe Lemuriano comenzó a dar ligeras pataditas para sorpresa de Geist.
- ¡Se está moviendo!
Shion sonrió con ternura y para evitar acelerar de más el cuerpo de Geist decidió retirarla.
- Sera una personita muy fuerte. Como sus padres.
- Amén.
Shion fue hacia su mochila para traerla. Geist lo guío hacia un salón pequeño con tres sillones.
- Sé que tal vez estoy tomándome atribuciones que no me corresponden, pero, andaba de compras y lo vi y no pude contenerme. – Le entregó dos paquetes cerrados al alto vació a Geist para que hicieran menos bulto – Si no te gustan puedes regalarlos.
Geist no dijo nada y desgarró prácticamente las bolsas con sus afiladas uñas, sacando una por una las prendas tanto para ella como para él bebe.
- Te diría que las compree en sustitucion de Mü, pero como no quiero quitarle a él la satisfacción de hacerlo, dejémoslo en que a mi amigo Atla, padre de Mü, le hubiera gustado regalártelos personalmente. Asi que, te los regalo de parte de él.
Geist abrazoo las prendas:
- Por mucho que me gustaría recibirlas de parte del padre de Mü, la acepto con mucho gusto porque son de parte suya. Se que para Mü usted ha sido como un padre y que usted lo quiere como a un hijo así que, permítame tratarlo como si usted fuera el futuro abuelo de mi hijo.
Shion asintió y pasó saliva. Eso no lo esperaba y casi lo hacia llorar.
- Todo esta hermoso y la ropa para mi creo que me quedara muy bien. La Señora Hera pensó en todo menos en lo que yo me voy a poner y mi próxima opción, al no tener un Centro Comercial cerca, era vestir uno de los habitos de las hermanas jijiji
Shion volvió a sonreir y se sentó en el sofá frente a ella en una pose más cómoda.
- Si las vi al llegar, aunque ellas no me vieron. ¿La siete son muy adustas?
- ¿Siete? No. Son cinco.
- Mmmh…
- ¡Ahhh ya… no! Las dos que están en la puerta no son religiosas. Son como… guardianas de parte de la Señora Hera. Visten ese tipo de habitos para no espantar a las niñas y mimetizarse con las otras cinco. Hasta ahora solo tenemos 14 niñas. Iba a ser un orfanato mixto pero la Señorita Cinthia, Asistente de la Diosa Hera, pensó que a los 12 años los niños ya desarrollaban ciertas actitudes precoces que haría difícil la convivencia así que, hizo la separación de género.
Shion caviló un poco. Eso era en parte cierto, pero se le hacía exagerado que pensaran así. Todo dependía tambien de la educación que les dieran.
- ¿Shaina cómo esta? ¿La ha visto? ¿Y Junet?... – se ruborizó – ¿y… Mu?
- La verdad, no tengo idea. No he visto a ninguno de los tres en algunos días. Shaina con su nueva vida marital, esta muy ocupada; Junet, estudiando muy duro para sacar su Título. Ahora que le ha tocado estar sola, parece que se esta enfocando bien. Y en cuanto a Mü, no tengo la menor idea. No he estado en mi casa en varios días. Dado que todos parecen creer que soy un fastidioso paternalista, ahora estoy en huelga.
- ¿Pero cómo dice eso? ¿Quién se atrevió a insinuar eso para romperle la cara?
- ¿Jajaja segura que no eres hermana de Shaina? Jajaja te comportas igual – contestó Shion de buen humor
- Brincos diera. Ella es mi mejor amiga, mi Mentora y al menos yo la quiero como tal, y aunque las dos somos Italianas, lo dudo mucho.
Shion decidió hacer la pregunta.
- ¿Y ella recuerda algo de su vida antes del Santuario?
Geist trató de hacer memoria.
- Creo que ella era muy pequeña cuando la llevaron. Yo la conoci cuando llegué a los 9 y ella tenía 10. Acababa de ganar su armadura y estaba muy orgullosa. Era nuestro ejemplo para seguir solo que yo no era muy obediente y termine siendo desterrada. Se que fui su primer fracaso como Maestra. Nunca voy a perdonarme eso.
Shion se levantó para rodearla y ponerle las manos sobre los hombros de modo consolador.
- Ella no te guardó rencor.
- Lo sé. También se que varias veces la castigaron siendo mi Maestra porque comenzó a escaparse del Recinto. Ella no sabe que lo sé, aunque nunca pude seguirla. No me atrevia a tanto.
- Ya veo.
Geist se quedó pensando de nuevo. Shaina siempre había sido muy cerrada en relación con hablar de su familia anterior o…
- ¡Ella no lo recuerda!
- ¿Qué no recuerda?
- Nada. No recuerda nada de su familia anterior. – dijo Geist con la cara iluminada – Siempre creí que sólo era fría y misteriosa, pero… cuando las niñas que llegaban al Santuario lloraban pidiendo por sus padres, Shaina las miraba como si estuvieran locas. Sin un dejo de remordimiento. Yo creí que era para evitar hablar, pero ¿si Saga o uno de ellos borró sus recuerdos…?
Shion hizo un gesto de aprobación. De todos modos, no era como que hubiera creído que iba a ser tan fácil.
- Los creo muy capaces. Cuando no se tiene un vinculo familiar, es mas fácil fomentar la crueldad y controlar su fidelidad. En fin. Solo era una pregunta al aire. ¿Por qué no me muestras el Castillo? Me interesa mucho ver tus puntos de vista.
Geist asintió y comenzó a liderar el camino explicándole lo que tenía pensado para cada una de las habitaciones por las que pasaban. Shion asentia aprobando y daba sus puntos de vista sobre cada uno. Geist tomaba nota mental para después analizarlo con calma y planteárselo a Hera para su aprobación. No quería que la corrieran y quedara desamparada sólo por no tomarla en cuenta.
- ¿Y cuál es tu habitación?
Geist sonrió.
- La ultima vez que me preguntaron eso… jajaja…
- ¡Oye! Soy irresistible pero no le haría eso a Mü.
- Lo sé. Solo bromeo. Al menos usted no me confundiría tan fácilmente como el lo hizo. - su semblante se oscurecio mientras caminaba por la escalera hacia lo más alto de la torre – El esta comprometido debido a eso. Para colmo ni siquiera rechazó la idea. ¿Tan ordinaria soy como para que me confunda con Kyoko?
- ¡Oh… mi niña! Mü es mi mejor aprendiz, pero… a veces se comporta como un puberto calenturiento y créeme. A todos nos pasa. No tenemos la misma inteligencia que ustedes. Somos mas básicos. Pero dime… ¿Es ese el único impedimento que tienes para aceptarlo?
- ¡Oh, no no… siento que él, es muy superior a mí, no sólo en rango sino en educación y sabiduría! Conmigo se aburriria pronto y yo no podría soportar que él se diera cuenta demasiado tarde y sólo nos uniera… mi hijo.
- También es hijo de Mü.
- Lo sé. No pienso sacarlo de la jugada. Ya se lo había dicho.
- Lo dijiste, pero ya vas en la segunda mitad de tu embarazo y él aún no ha sido participe de su bendición. No se me hace justo. Tu quieres decírselo en el momento correcto, pero no existe dicho momento. Siempre habrá obstáculos a tu punto de vista. Si él, que lo dudo, no quisiera responderte, por lo menos sabrías con suficiente tiempo de anticipación para considerar tus planes a futuro. No juegues más con su orgullo Lemuriano, o lo perderás por lo mismo. Y yo supongo que no quieres eso.
Geist agachó la mirada mientras se detenía frente a una puerta alta de madera labrada. No, ella no quería que él se fuera, pero era muy cobarde.
La puerta se abrió y Shion pudo ver, para su sorpresa, una habitación austera pintada totalmente de blanco con una enorme violeta en la pared, a medio pintar. En la ventana, una pequeña maceta verde con una mata de violetas oscuras servia como decoración e inspiración para esa pintura.
- ¿Lo estás haciendo tu? – preguntó Shion con admiración.
- No soy una profesional, pero cuando no puedo dormir, me levanto y adelanto un poco mientras mis piernas me lo permitan. A veces me duelen, pero he leído que es normal.
Shion se acercó a la pared para ver los trazos.
- Me encantaría discutir eso, pero me confieso totalmente neófito del tema. Shaina iba a ser mi punto fuerte al respecto, pero Athena sabe por que hace las cosas. – se volvió hacia ella – Me da mucho gusto ver que ambos están bien. Gracias por recibirme a mi y mis regalos. Pero debo irme.
- ¿Tan pronto? ¿No se queda a almorzar?
- No quisiera causarte ningún problema. Ademas, me esperan unas ricas mangoneadas.
- ¿Es masoquista?
- Jajaja – Shion le puso una mano en su hombro sonriendo de buen humor – Es una bebida congelada con base de mango sin alcohol. Algún día los llevare a probarlas. Tengo una amiguita que es experta en hacerlas.
- ¿Amiguita? ¿O "amiguita"?
- Jajaja es muy joven para mi – tomo ambas manos de Geist para llevárselas a los labios en forma de respeto y Shion vio que la pulsera de Agasha le causaba una reacción muy extraña en la piel – La pulsera te esta lastimando?
Geist bajo la mirada. Le había provocado algo de escozor y se había estado rascando.
- No. Supongo que con la humedad y el sudor como no me la puedo quitar…
- Déjame ayudarte con eso. Tal vez es una alergia…
Shion se la quitó con cuidado.
- Gracias Maestro… Voy a ponerme un ungüento. Seguramente solo hizo reacción química con mi piel en este clima y…
Shion iba a responder, pero el azotón de la puerta principal junto con el sonido de unos tacones de aguja resonando, los alertaron que alguien no esperado acababa de atravesar el umbral del Castillo.
- ¿Hola? – una desagradable voz femenina se escuchó en el eco - ¡Geist! ¡Geist! ¿Dónde carajos estás? ¿De nuevo acostada sin hacer nada?- le dijo gritando - ¡Baja de inmediato!
Shion miró interrogante a Geist, quien con un poco de rubor por la humillación con la que era tratada por la Asistente personal de Hera, le hizo una señal de silencio. Shion guardó la pulsera en su bolsillo. Ya no era necesario esconder a Geist. Mu debía encontrarla lo antes posible.
- Por favor espéreme aquí y no haga ruido. No quiero que haya problemas innecesarios con Cinthia. Es la secretaria personal de Hera – le dijo por cosmos mientras se dirigía a la puerta.
Shion asintió y se sentó en la ventana a contemplar la vista hacia el mar desde ahí y a la vez, estar al pendiente que nada le pasara ni a ella ni a su hijo.
Geist bajó con cuidado y sin mucha prisa, tomándose su tiempo deliberadamente al escuchar el taconeo impaciente de los caros botines Jimmy Choo de Cinthia.
- ¿No puedes bajar más rápido? No tengo tu tiempo.
Geist la miró y contó hasta cien. Si tan sólo no dependiera de la Diosa Hera…
- Ya estoy aquí. – respondio la pelinegra desde el primer descanso de las escaleras - ¿A qué debemos el honor de su visita? No la esperábamos.
Cinthia la miró de pies a cabeza de un modo asqueado e insolente.
- No tengo que darte muchas explicaciones – le aventoo una maleta que Geist atrapó muy bien – Te traje una niña más. Cuatro años, tímida y con el mismo trauma que las otras. Ya se la fui a dejar a las monjas. A ver si con un baño le quitan las pulgas que ha de traer.
- Muy bien. Gracias por avisarme. Haré que le preparen una cama a la niña.
- Requiero también los informes pendientes ya que vine hasta aca. ¿Los hiciste bien esta vez? No quiero tener que corregirlo todo antes de presentárselo a mi Señora como la última vez.
- Si me dice cuales fueron mis errores, los corregiré de inmediato – contestó Geist extrañada, pues ella los revisaba al menos tres veces antes de imprimirlos todos para entregarlos.
- Ni siquiera se por donde empezar. – Dijo la Secretaria de Hera- Ortografía, redacción, sumatorias… seguro que no acabaste ni siquiera la primaria.
Geist alzó la vista hacia el candelabro de cristal del Castillo que colgaba a tan solo unos metros por sobre la odiosa persona frente a ella. Si tan solo le cayera en la cabeza, ella podría fácilmente enterrar su cadáver en…
- ¡Hey… reacciona! – volvió a decir Cinthia tronándole los dedos frente a su cara de manera insolente – Sirve para algo y tráeme algo de comer. No me dara tiempo de pasar por algún buen lugar así que con que me des algo medianamente comestible me conformo.
Geist pensó en negarse por un momento ante la actitud de la persona frente a ella, pero si ella hacía escándalo, Shion podría escucharlo y ya estaba bastante apenada. Cinthia caminó hacia la salita donde había estado platicando minutos antes ella con Shion y al sentarse, vio las bolsas de regalos que él le había traído. A mala hora los dejo ahí.
Curiosa por los nombres de las marcas de las bolsas, Cinthia comenzoo a revisarlas.
- ¿Y esto?
- Lo siento. – dijo quitándole la mitad de las bolsas ya que la otra mitad, Cinthia las había agarrado muy bien y caminaba revisándolas – Le pido por favor que deje de ensuciar mi ropa nueva.
- ¿Esta marca es muy fina y dudo que con tu miserable sueldito pudieras haberla pagado – contestó – Acaso le estas robando a la Señora Hera? Voy a tener que revisarte muy bien las cuentas
Geist detuvo sus pasos.
- ¿Qué insinúa? ¡Fueron un regalo!
- ¿Regalo? ¿De quién? ¿De la golfa de tu amiga, la que engatusó a un Juez para salir de su pobreza económica y mental? Pobrecito Minos. ¡Esa cazafortunas lo dejara en la ruina!
Geist estaba que sacaba humo por las orejas. A ella aceptaba que le dijera, a regañadientes y mordiéndose un ovario, cualquier cosa. Pero que dijera eso de Shaina…
La mochila de explorador de Shion cayó suavemente sobre su costado, llamando de inmediato la atención de Cinthia quien lanzándole una mirada reprobatoria a Geist, se acercoo a ella.
- ¿Me dirás qué esto también es un regalo?
- ¿Por qué no en lugar de estar pensando lo que no, me acompaña a la cocina para prepararle algo de comer? Tal vez un emparedado de salmón...
Cinthia se agachó por la mochila y comenzó a olfatearla volteando a ver de inmediato a Geist y después hacia arriba de la escalinata. Comenzó a caminar hacia la escalera tratando de seguir el olor a colonia.
- Aquí hay un hombre.
- Jajaja que imaginación la suya. - fingió una sonrisa. Si encontraba a Shion, Hera iba a correrla - Entonces no quiere tal vez una ensalada Nicoise
- Niçoise. No seas corriente como tu amiga. – dijo mientras subía los primeros tres escalones con cuidado de no hacer ruido.
Geist se interpuso en su camino.
- Creí que tenía prisa.
- ¿Qué me escondes? ¿Acaso te vino a visitar sin permiso el padre de tu bastardo?
El cosmos de Geist se encendio de inmediato. Eso ya era aguantarle demasiado...
- Tranquila Geist. No dejes que ella te gane. En este juego de poderes, el que se enoja pierde - Le dijo Shion telepáticamente – Ignorala.
Geist respiró profundo mientras pensaba en como se justificaria con Shion por aguantarle a esa tipa todo eso.
- No hay nadie allá arriba, sólo un gran desorden porque no he tenido tiempo de limpiar. – dijo tratando de tranquilizarse – En esa mochila reciclada, me trajeron los regalos para que nadie pensara que fueran costosos – mintió - Puede tirarla si gusta. También puede subir, pero con mucho cuidado y le sugiero quitarse los zapatos. No hemos resanado los escalones y puede rompérselos.
Cinthia la miró y después a los escalones. Ciertamente la piedra estaba erosionada en muchas partes y no solamente podría atorársele el tacón en donde hacia falta parte del escalón, sino podría caerse y lastimarse. Eso era lo que menos quería en ese momento.
- Está bien. Vamos a la cocina. No tengo tiempo ni ganas de subir todo eso. Y mis zapatos cuestan más que tu sueldo de dos años. A ver si para mi siguiente visita ya la arreglas.
- Si me da presupuesto extra con mucho gusto.
Geist se sobó un poco el vientre. Su hijo había comenzado a patearla mucho durante esos últimos minutos y se sentía un poco incómoda. Cinthia lidereó el camino y al llegar a la cocina, mientras Geist iba al refrigerador, sacó una revista de chismes con Hades y Pandora en la portada. En silencio incómodo, comenzó a preparar cualquier refrigerio rápido para la chica frente a ella con tal de que se fuera, viendo de reojo como buscaba algo especifico en la revista. Cuando lo encontró, cuidadosamente con su mano, recortó la silueta de Minos quien tomaba de la mano a Shaina en esa fotografía y tiró la revista a la basura.
Geist miró esta acción con desaprobación. ¿Qué tenía o había tenido que ver ella con el esposo de Shaina?
Cinthia sacó su teléfono celular marcando un numero:
R Hotel Columbus Isle, recepción.
C ¿Quién habla? ¿Janice?
R No señora. Janice se encuentra de vacaciones. ¿Puedo ayudarle? Mi nombre es Olga.
C Olga, habla Cinthia la Asistente de la Señora Hera. Me pidió que les avisara que llegaría a recoger una documentación con el Señor Solo, por lo que lo más seguro es que vaya a quedarse una o dos noches esta semana. Espero que su habitación no este ocupada.
R No señora. La suite de la Señora siempre esta limpia y lista. ¿Vendrá su esposo también?
C No. Sólo ella y yo. Que le envien fruta fresca y agua mineral Evian a su frigobar
R También tendremos sus flores favoritas. No se preocupe.
C Muy bien. Llegará antes para corroborar que todo este listo.
R Estaremos listos para su llegada.
C ¿Oye… de pura casualidad… el Señor Griffin-Heinstein no está hospedado por ahí?
R Puedo verificarlo en el sistema si me da algunos minutos. Como la humedad ha estado muy alta, la computadora esta algo lenta.
C ¡Házlo!
Geist le azotó el plato con el refrigerio frente a ella.
- Me acusa de ser una golfa y usted esta igual o peor. Querer meterse con un hombre casado.
- Eso a ti no te importa. – contestó Cinthia levantándose enfadada olvidándose automáticamente del teléfono mientras empujaba de los hombros a Geist tan fuerte, que hizo que se golpeara la cintura en la barra de piedra – Si la otra golfa peliverde se le metió por los ojos siendo así de corriente, ¿por qué no podría yo también hacerlo? ¡Soy mejor que ella!
Geist la empujó más fuerte de modo que Cinthia tuvo que dar varios pasos atrás para no caer.
- ¿Lo ves? Ambas sufren del mismo mal. Todas en el Santuario son igual de corrientes y agresivas. Ya lo decían los chismes que tu golfiamiga se había peleado a golpes con una invitada del Señor Hades como la verdulera que es…
- ¡Retráctese!
- Claro que no. La Señora Hera hizo bien en correrla de su Santuario.
Geist encendió su cosmos y sacó sus garras. Cinthia se cruzó de brazos invitándola a golpearla con una sonrisa de autosuficiencia. La pelinegra comenzó a atacarla con todo lo que podía y tenía, pero Cinthia era igual de rápida para esquivarla. En un ligero titubeo de Geist, Cinthia pudo conectarle un puñetazo en la mejilla que de no haber sido por el entrenamiento de Geist, la hubiera noqueado.
- Jajaja… olvide decirte, que Lascomoune fue mi maestra y no solo soy una simple Secretaria sino una de las guardianas personales de mi Señora. Lo único que me impide hacerte más daño, es que tienes el apoyo y protección de la Señora Hera, de otro modo, una golfa y su bastardo muriendo a nadie le importaría.
Durante varios minutos Geist atacaba con sus garras y Cinthia esquivaba, haciendo que poco a poco la cocina quedara hechas ruinas.
- ¿Qué pasa aquí? – Dijo Minos desde el umbral de la puerta haciendo que Cinthia volteara de inmediato, momento que Geist aprovechó para tomarla del cuello con ambas manos y comenzara a ahorcarla sin piedad contra la pared levantándola algunos centímetros del suelo.
Cinthia intentaba zafarse mientras veía como la imagen de Minos de Grifo se desvanecia ante sus ojos comprendiendo de inmediato que sólo había sido una ilusión provocada por Geist para distraerla. Pataleaba para luchar contra una Geist enojada, quien recibía los golpes sin parecer inmutarse. Cada vez luchaba menos y comenzaba a perder la conciencia sin que Geist tuviera ganas de soltarla.
Shion le puso en silencio una mano en el hombro, haciendo que Geist sobresaltada, la mirara y soltara de inmediato. Comenzó a temblar asustada. ¿Qué había hecho? Todos los planes que tenía para el futuro inmediato se habían ido por la borda.
En silencio, el ex Patriarca se inclinó para revisar los signos vitales de la rubia. Solo estaba inconsciente afortunadamente. Geist se quedó congelada por un momento. Shion se levantó para revisarla someramente.
- ¿Te encuentras bien?
- No queria hacerlo…
- Lo sé. Ella estuvo provocándote desde que llegó. Pude escucharlo, pero como comprenderás, no podía intervenir. Discúlpame.
Geist lo miró sin saber que más decir. Sacudió la cabeza para reaccionar. Shion vio como la mejilla de la pelinegra comenzó a inflamarse y fue por un poco de hielo para ponérselo.
- Tienes que reportarle esto a Hera.
- No. Yo no debí provocarla. Me echarán de aquí y no tendré a donde ir. Por favor no diga nada. – suplicó
- Tu no quedarías desamparada en ese caso…
- No importa! No quiero que se entere!
Shion la miró y vio la desesperación en sus ojos. Pensó un poco.
- Ella mencionó Columbus creo…
- Sí… Hizo una reservación para Hera.
- Muy bien. Traeme mi mochila. La llevaré yo.
- Pero no quiero crearle problemas.
- ¡Obedece!
Geist vio la mirada decidida de Shion y se apresuró a ir por la mochila. Shion se la puso en los hombros y cargó a Cinthia de forma delicada.
- Sigue con tu buen trabajo, Geist y por Athena… llámales a Shaina y a Mü y diles la verdad. Los necesitas tanto como ellos a tí.
Geist asintió y vio desaparecer a Shion con Cinthia en brazos mientras comenzó a dolerse de los golpes. Recorrió una de las sillas para sentarse y rezarle a Athena para que su hijo no se viera afectado por su carácter y que Hera no fuera a castigarla corriéndola de ahí. No soportaría esa humillación.
14 de octubre 5:00 p.m.
Atenas, Grecia
Casa de Shion
Junet miró la puerta principal del camino desde la banca bajo la sombra del árbol frondoso que estaba en medio del jardín de la casa de Shion. Este le había construido un banco y una mesa muy rudamentarias para los días que ella quisiera estudiar al aire libre y este había sido uno de ellos. Se estaba distrayendo muy fácil últimamente y cada día se le hacia un poco más difícil salir de la cama para llegar a la Universidad. No había pensado que estar completamente sola en el mundo real, sería tan difícil de sobrellevar para ella. No le faltaba nada. Shion se encargaba de eso y de vez en cuando tanto el como Shaina se comunicaban con ella, pero no era lo mismo no tener con quien hablar en todo el día: Comía sola, dormía sola… De vez en cuando escuchaba ruidos extraños cerca de su habitación, pero cuando salía a ver si era algún ladrón, todo estaba vacío. Había comenzado a dejar la televisión de la sala prendida con tal de que el silencio de la casa no la volviera loca.
Su teléfono celular comenzó a sonar. Se sorprendio un poco al ver que era Shun:
J ¡Shun! ¡Hola!
S Hola Junet. ¿Qué estás haciendo?
J Estoy esperando una pizza que pedí para ponerme a estudiar. ¿Y tú?
S Yo tambien estoy en la escuela. Estoy esperando que regresen un libro que necesito para hacer un trabajo.
J ¿Tan tarde? ¿La biblioteca está abierta?
S Se te olvida que es Japón y las bibliotecas abren hasta tarde.
J Te creeré. ¿Te va bien en las clases?
S Excepto un poco en Lengua. La escritura la confundo un poco.
J Es entendible. En la Isla Andrómeda no nos ensenaban escritura Japonesa y dudo que antes de eso lo hubieras llevado tampoco.
S Pues Sí, pero las chicas están en las mismas condiciones que yo y ellas van mas avanzadas.
J ¿A qué chicas te refieres?
S Las de mi clase. Ya te hablé de ellas.
Junet se levantó del banco para caminar de espaldas al camino. Claro que recordaba a las pervertidoras de menores latinas que le ensenaban mil y un cosas a un dulce e inocente Shun que no sabía cómo defenderse contra ellas.
S Oye te hablaba porque parece que Saori tiene una junta en Atenas el fin de semana y me preguntaba si quisiera que saliéramos. Abrieron una nueva zona de videojuegos en el corazón de Atenas y puedo pedirle que me lleve. No tienes clase el sábado o ¿sí?
J Creo que no
Las voces femeninas en español gritándole a Shun hizo que casi aventara el teléfono.
S Llego mi libro. Nos vemos el sábado.
J Oye Shun, no, pero…
Shun colgó sin despedirse y Junet se tomó la cabeza a modo de desaliento. Y ni como reclamarle a Shun si ella también tenía pensamientos impuros con…
- Su pizza señorita…
Junet reconoció la voz grave y seductora y se llevó las manos entrelazadas al corazón de miedo. Estaba un poco lejos de la casa, donde Shion le había dicho, estaría segura gracias a una protección especial así que muy despacio volteó hacia el Dios de la Muerte, quien, para su sorpresa, a pesar de traer su traje negro, traía una gorra roja como la que tenían los repartidores. A pesar de lo hilarante de su vestimenta, Junet comenzó a retroceder lentamente. ¿Sí se había enterado de que había visto de nuevo a Aleix en Columbus? ¿Y sí cumplía su amenaza?
- No estoy seguro si la pizza esta intacta porque cuando se murió el repartidor sobre la bicicleta la caja cayó, pero espero que sí, porque en cuanto vi tu nombre, quise venir a entregártela. – Le ofreció la pizza esperando que Junet la tomara, pero esta no hizo ningún intento por hacerlo – Tranquila. Murió de un ataque al corazón. ¿Puedes creer qué en esta época tan moderna esto este sucediendo con los jóvenes? ¿Tú no estás enferma, verdad? No claro que no. Que tontería estoy diciendo. Seria el primero en saberlo.
Caminó hacia la mesa y dejó la pizza y la gorra. Junet comenzó a tranquilizarse. No parecía que fuera a hacerle nada. Than se sentó y la invitó a hacer lo mismo. Junet comenzó a caminar hacia allá aun dudando. A cada paso que daba, se acercaba más hacia la casa y tal vez, sólo tal vez, podría llegar a la puerta…
Than miró uno por uno los libros que tenía ella sobre la mesa.
- ¿Psicología? ¡Vaya! Mi hermano dice que me falta terapeuta. ¿No quisieras consultarme?
- No creo que alguien como usted lo necesite. Tal vez un siquiatra que lo medique….
- No, mi hermano ya lo intentó. Sus pócimas no parecen tener el efecto deseado.
- ¿Y… cuál es el efecto deseado que usted busca? – Junet hizo cálculos rápidos. Si corría esa distancia tal vez distrayéndolo…
- Veo que mi presencia te incomoda. No fuera mi cuñado Aleix, por qué hasta correrías hacia él, ¿no?
Junet volteó a verlo por primera vez. ¿Había escuchado mal?
- Cu… cuñado?
- ¿Qué? No se molestó en decirte ¿con quién está casado? Su esposa está bastante loca, pero, no deja de ser familia. Es mi hermana menor Keres. Por cierto, no sé cómo hizo para cambiarte por ella, pero cometio un grave error.
Junet llegó al banco frente a Than y se dejó caer. Ella nunca iba a poder competir con una Diosa. No es que lo quisiera, pero, Aleix… Shaka era Shaka. El mismo se decía la reencarnación de un Dios. ¿En el santuario lo sabían? ¿Y aun así había estado con Marín? ¿La pureza de la que siempre presumía sólo era una fachada? Agitó la cabeza para despejarla. Tal vez era mejor asi. Él se lo merecía después de todo…
- No me ha contestado…
- Quería desaparecer tu recuerdo.
Junet abrió grandes los ojos. ¿Seguía con lo mismo? Ya habían pasado un par de meses desde la última vez que lo había visto. Ella creía que ya se le habría pasado el berrinche.
Than abrió la caja de pizza y sonrió al ver que estaba intacta.
- ¡Cómela mientras está caliente!
Junet tomó una rebanada por puro instinto y la metió a la boca mientras él la veía con una sonrisa tranquila. Esperó a que ella se terminara la primera rebanada y se quitó el saco y la corbata dejándolos cuidadosamente doblados al lado suyo.
- No sé, qué quiero contigo, Junet- dijo con una expresión seria - Siempre he tenido todas las mujeres y Ninfas que he querido. De todos los colores y sabores. Aún puedo tenerlas con sólo el chasquido de mis dedos, pero de un tiempo para acá, no me atraen. En mi cuerpo Divino, no necesito dormir. Cuando estoy aquí con mi forma mortal y debo hacerlo, sólo sueño contigo. No siempre son sueños placenteros. Mi hermano dice que es obsesión y culpa por la forma en la que te traté la última vez que nos vimos y comienzo a pensar que es así. También tengo mi teoría que cuando te conocí, tenía mi cuerpo mortal. Son algo difíciles de manejar ya que hay demasiadas reacciones químicas sucediendo en ese cuerpo al mismo tiempo y es difícil concentrarse en lo importante. También en mí defensa, no sé cómo actuar porque es la primera vez que me siento así, es algo abrumador cuando todos esperan que actue como un Dios y te obligue a ser mía para que se me pasen estos sentimientos, pero cuando lo pienso, eso tampoco es de mi agrado. No contigo. Me conformo con verte de lejos de vez en cuando porque también se, como tanto me lo recuerdas, que soy un Dios y tu una mortal. Pero nuestra historia esta llena de historias así y no todas acabaron en tragedia. – Comenzó a comer una rebanada también bajo la mirada atenta de Junet - Yo se que me odias y que me he portado de una forma tóxica y bastante estúpida como dicen los vídeos que salen en mi celular. Y aun así, aquí me tienes. En contra de lo que Hades y mi madre quieran o piensen, sigo buscandote. Al mismo tiempo, no he descuidado mis tareas y cuando necesito subir, debo confesar que te visito sin que me veas, solo por el simple hecho de verte como ahora, me siento tan en paz como cuando toco mi Lira en los Eliseos - terminó su rebanada de pizza – Por tanto, decidí que, aunque tu no quieras, ahora que no perteneces al Santuario, rondaré para cuidarte, aunque tu no me veas.
- No necesito que lo hagas. Puedo cuidarme sola. – dijo enojada olvidando por completo sus ganas de no tutearlo.
- Se que puedes. Eres bastante capaz. Pero si yo pude llegar hasta aquí, ¿qué impide que otros más lo hagan?
- No tengo enemigos por el momento.
- No pienses únicamente en los tuyos. ¿Acaso no te dijeron lo que paso aquí hace unos días? Tu casa fue atacada y si no estoy mal, el ataque no era contra ninguno de ustedes. Pudo ser un ataque fortuito, pero aun así agradeci internamente que no te hubieras visto involucrada.
Junet lo miró con recelo.
- No se de que hablas. De haber sucedido algo así me hubiera dado cuenta o Shion me lo hubiera dicho.
- Tal vez no soy el mas indicado para decírtelo, pero Minos no miente al respecto y menos estando de por medio su esposa. – vioo que Junet comenzaba a ponerle atención – Esa casa que tanto defiendes, fue atacada por varias personas buscando al Caballero de Libra.
- Dohko? Pero el no vive aquí!
- Pero ellos creían que sí. Tenían órdenes de matarlo junto con cualquier persona que estuviera en esa casa, y para su desgracia, Shaina estaba dentro.
- Shaina! Pero ella está bien? Por que no me lo dijo?
- Seguramente no querían preocuparte. – vio hacia la casa – El trabajo de limpieza y reconstrucción al servicio de Hades siempre ha sido el mejor. De no ser por el espectro guardaespaldas de Shaina, tal vez si hubiera pasado a mayores ya que, a pesar de ser todo lo entrenada que quieras, No hubiera podido hacer nada contra tantos armados hasta los dientes con armas de fuego. – vio que Junet seguía preocupada - Tranquila. Afortunadamente para todos, Minos resulto ser un mandilón, preocupon, celoso e HDP que manda vigilar todos los pasos de su mujer. Pero eso la salvo.
Thanatos se dio cuenta que no le gustaba verla así y decidió cambiar de tema. Vio un libro de color azul que le llamó la atención. Lo tomó y sonrió.
- ¿Tanatología?
Junet se ruborizó y se lo arrebató. No porque le avergonzara que viera que estaba estudiando eso, sino por todos los dibujitos, anotaciones y pensamientos vergonzosos hacia el y hacia Shaka que había escrito en sus páginas.
- Es parte de un estudio que estoy haciendo.
- ¿Es el estudio de la muerte… quieres estudiarme?
- Error. Es el estudio de la vida que incluye a la muerte. No te creas tan importante.
Thanatos sonrió.
- Lo soy. No puede haber vida sin muerte ni muerte sin vida. Yo, doy una muerte tranquila y a veces, junto con mi hermano, la damos a los más valiosos elementos de la humanidad. Mi hermana Keres, es la Diosa de la muerte violenta. Creeme cuando te digo que todos prefieren que yo los visite y no ella. Es por eso, que tu amiguito la tendrá difícil siendo su esposo.
- Deja de nombrarlo. ¡Él… él también comprendió que no podía buscarme por ese motivo y… - sus ojos se volvieron a llenar de miedo al recordar la amenaza en su contra- no lo he visto! Te juro que…
- Como te dije en unas palabras algo rebuscadas hace unos segundos, me porté como un tóxico celoso contigo en ese momento. Y me burlo de Minos pero estoy igual. Shhhh. – sonrió un poco al darse cuenta - Te pido me disculpes y me permitas, por el momento, retomar la amistad que teníamos antes de eso. Solo la amistad. No pido más por el momento – puso una mano sobre de la Junet de forma tan suave, que Junet no tuvo motivos para retirarla - Tengo que sacar esta… necesidad que me quita la paz mental. ¿Tal vez con el tiempo me aburra no te voy a mentir, pero no puedes negar que nos divertíamos bastante cuando estábamos juntos y porque no podríamos retomarlo? Además, puedo ayudarte con tus estudios de Tanatología e incluso seré tu conejillo de indias, para tu Servicio Social si quieres.
- ¿Cómo sabes que tengo qué…?
- Soy un Dios. Y como te dije, a veces estoy junto a ti, sin que te des cuenta. Sí, sí… agrega lo de acosador a mi lista de cualidades.
- ¡Por Athena!
- No. Por decisión propia. ¿Entonces aceptas? Si me prestas tus libros y los leemos juntos tal vez encontremos ahí la forma de que te deshagas de mí.
Junet lo miró directamente a los ojos. Los ojos de Than no eran tan expresivos y ella no podía saber si mentía o no.
- A Shun no le va a gustar…
- ¿Shun? ¿Tu noviecito de chocolate qué te pone el cuerno?
Junet retiró su mano violentamente.
- Shun es incapaz de hacerme eso. El es una persona integra a diferencia de tí.
- Sí claro. Termina tu pizza en paz que tengo que seguir trabajando. – Se levantó y se puso el saco – Dame tu numero de celular.
- ¡No! Aún no te he dado una respuesta.
Than sacó su celular y se lo pasó.
- ¡Escríbelo y guárdalo! De otro modo llegaré cuando pueda, qué tal, y te estás cambiando, o bañándote, durmiendo…
Junet se lo arrebató y comenzó a escribirlo. Si Than cumplía su amenaza de venir a verla, por lo menos que le avisara para que no la encontrara en ninguna de esas actividades vergonzosas.
- Ahí tienes. Ahora vete que tengo que estudiar. Y no te atrevas a venir sin decirme primero.
Than guardó su celular, le guiñó el ojo y desapareció de su vista. Junet se sentó de nuevo y tapó su cara con ambas manos en un intento de controlarse. ¿Por qué Than había regresado? ¿Y por qué no podía verse horrible y aterrador como en las películas? Aleix… Shaka… casado con su hermana. ¿Sería cierto? ¿Podía confiar en que eso era cierto? ¿Cambiaba en algo el hecho? ¿Y Shun la estaba engañando con esas chicas con las que siempre estaba? Ella intuía que algo había pasado entre ellos antes de que volviera, pero… ¿lo seguiría haciendo? ¿Sí era así, cómo comprobarlo? ¿Y si lo comprobaba, qué es lo que haría?
Demasiadas preguntas por resolver la iban a volver loca. ¿Dónde estaba Shion para aconsejarla cuando lo necesitaba?
15 de Octubre 10:00 a.m.
Santuario de Hera
Décima Casa
Kanon tocó a la puerta de la decima casa. Shura, vestido de civil, no tardó mucho en abrirle.
- ¡Hola Kanon! ¡Buenos días!
- ¿Cómo está la Cabrita? – dijo en tono de burla jalándole los cachetes – ¿feliz porque regreso su pastorcita?
Shura se quitó las manos de Kanon de su cara de un manotazo.
- Claro que sí – lo invitó a pasar a su sala con un gesto de la mano – Disculpa el desorden, pero… Zita estuvo "redecorando" con "regalos de familia" que trajo de su viaje.
Kanon volteó para todos lados. Había cojines, velos, tapetes… todos coloridos y en algunos casos con chaquira y lentejuela. Totalmente opuesto a la sobriedad bien conocida de Shura.
- Supongo que le da un toque…
- No lo digas en voz alta porque está en la recámara.
- Iba a decir único, pero… eso es lo que te gusta de ella, ¿cierto?
- ¿Sólo tengo que acostumbrarme… verdad? – El gesto de desolación de Shura hizo reír a Kanon.
- Tranquilo hermano, muchas de estas cosas se irán cuando llegue tu hija porque "puede hacerse daño" – contestó guiñándole un ojo.
Vio los ojos esperanzados de Shura mientras la puerta de la recámara se abría.
- Buenos dias, Kanon – dijo Zita sonriendo
- ¡Buenos días a la más maja de todas las bailarinas Romanies embarazadas del Santuario! – contestó besándole la mano – ¿Sí sabías que aquí Shura estaba llorando por los rincones por ti verdad? Tuve que darle algunas cachetadas para controlarlo.
Zita volteó a verlo.
- ¿Es eso cierto?
- Esta exagerando. – contestó Shura no dándose por aludido
- Ya decia yo. ¿Y… a qué debemos el honor de que subas a nuestra Casa, Kanon?
- Ya hasta se me habia olvidado. Tu Padre está en la entrada del Santuario esperándote. Dice que tiene una cita contigo pero que no tenía permiso para entrar, por lo que te iba a esperar… - se vio la mano disimuladamente para revisar lo que había escrito – ¡Ah, sí en el Corazón de Athenas! Algo de unos muebles de… - entrecerrando los ojos al ver que ya todo estaba borroso – bueno algo así.
Zita se volvió hacia su marido emocionada.
- ¡Si vino! ¡Esta vez, sí vino!
- Bueno, menos mal. Agarra tu bolsa y vámonos.
- ¡Ah! Shura… Sasha dijo que la junta contigo y con Marín es a las once. Para que no se te olvide.
Zita se volvió enfadada hacia Shura.
- Dijiste que estarías libre hoy.
- Nadie está diciendo lo contrario – contestó Shura en modo conciliador – Vamos que si no tu Padre se irá de nuevo.
Zita tomó un bolso grande que estaba junto a la puerta y los tres salieron de la Casa.
- ¿Te cargo escaleras abajo? – preguntó Shura.
- Aún puedo…
Kanon intervino susurrándole a Zita al oído.
- Lo que Shura quiere es mantenerte lo más cerca de su corazón el mayor tiempo posible. Dale la oportunidad. Aunque él no lo acepte, si sufrió mucho por ti, en tu ausencia.
Zita volteó a ver con corazoncitos en los ojos a Shura y le echó los brazos al cuello para que la cargara.
Kanon ahora le susurro a Shura mientras le ponía los permisos por escrito en el bolsillo de su camisa.
- De nada.
Shura, sonriendo, cargó con cuidado a sus dos amores y comenzó a bajar hacia la salida mientras Kanon seguía subiendo.
Aproximadamente media hora más tarde, Zita buscaba con la mirada a su Padre.
- ¡No lo veo! – exclamó angustiada
- Tranquila. Vamos llegando. Tal vez ya esta dentro de la mueblería. Vamos a buscarlo.
Zita lo tomó del brazo y comenzaron a caminar hacia la sección de bebés. La cabeza pelirroja sobresalía entre los tonos pastel de la decoración infantil.
- ¡Papá! – Zita se soltó del brazo de Shura para levantarse la panza con una mano, y caminar tan rápido como pudiera hacia donde Tritón ya la esperaba con los brazos abiertos.
- ¡Zita hija! ¡Pero mira, qué gorda estas!
Shura hizo un gesto esperando el berrinche de Zita ante la declaración de su padre, pero la emoción de verlo era más importante, por lo que sólo lo abrazó muy fuerte.
- Temía que me dejaras plantada otra vez.
- Tu padre es distraído, más no quiere decir que no quiera verte. – se volvió hacia Shura extendiéndole la mano en cuanto Zita le dio un respiro – Shura, que bueno volver a verte.
- Es un placer, Señor. – Shura contestó el saludo del mismo modo – Ahora ya me dejará dormir. Pasó toda la noche dando vueltas y haciendo mil planes en caso de que usted no apareciera.
Zita lo miró con ojos de pistola.
- ¡Claro que no es cierto papá!
- En este momento te pareces mucho a tu madre. – respondio Tritón desarmándola por completo – Eso incluye el uso del sartén.
Shura sonrió y Zita se ruborizó un poco.
- Su método ya se modernizo y es menos… agresivo y más chantajista - declaró Shura – Supongo que su esposa también lo aprobaría como Rosa lo hace.
- Si tu no me tuvieras abandonada y encerrada en la casa como si fuera un jarrón viejo…
- ¿Ve lo que le digo? - se volvió hacia Zita – Tu Padre va a creer que es en serio, así que no bromees con eso.
- Ni siquiera me dejas trabajar.
- Ya discutimos esto antes.
- No. Intentamos discutir y te enojaste conmigo.
- Y tu te hiciste la mártir y te fuiste a España.
- Pues sí, pero…
- ¡Ya basta! – dijo Tritón frunciendo el ceño – No es momento ni lugar. Ni tampoco tienen doce años. Zita, tienes que respetar la opinión de tu marido. Y mas ahora que no puedes hacer lo que te venga en gana físicamente hasta después de que nazca mi nieta – Zita entrecerró los ojos sin decir nada – Y tu Shura, ya no son tiempos de hacerse el machista. ¿Cuántos hombres no matarían porque su esposa quiera trabajar para ayudar al mantenimiento del hogar, sobre todo ahora que vienen más gastos en camino? Si quieres trabajo de Oficina mientras das a luz, te conseguiré uno hija, pero ya no sólo puedes pensar solo en tí y lo que tu quieras. Ahora tienes que pensar en todos los miembros que componen tu familia. Y esto tambien va para ti Shura. Prioridades.
Shura abrazó a Zita y le besó la cabeza.
- Ella es mi prioridad… las dos lo son.
Tritón asintió en tono de aprobación.
- Eso me parece bien. Ahora, vamos a ver los muebles y…
El celular de Shura comenzó a sonar. Zita lo miró, pero Shura lo ignoró para seguir caminando junto a ellos. La primer parada fueron las cunas. Zita de inmediato se vio atraída por el latón dorado con velo, pero Shura negó con la cabeza.
- No me gusta. Es corriente, muy caro y poco práctico. También peligroso. – declaró Shura examinándolo.
- Sólo es un bebé. ¿Qué lo pondría en peligro en su cuna? – preguntó Zita.
- Los barrotes están muy separados. Puede caerse y lastimarse. Y si eso pasa, por la altura que tiene…
Tritón se detuvo junto a ella también. Examinó los materiales y se volvió hacia Zita.
- Querida mía, Shura está en lo correcto. Tampoco estas considerando el factor humedad que hay aquí y en el Santuario debido a la cercanía con el mar. Hará que la corrosión comience pronto y puede hacerle daño a la salud de la niña…
Zita se alejó de ella como si estuviera sucia y fue a ver las de madera mientras el celular de Shura seguía sonando sin parar. Shura hizo un ademán de querer contestarlo, pero se detuvo.
- Ve a contestarlo antes de que te regañen.
- Pero Zita…
- Yo me encargare de ella. Además, necesito pasar tiempo de calidad y estando aquí tu, no me das la oportunidad. La distraes demasiado.
- Muy bien. Si pregunta, Fui al banio. Intentaré no tardarme demasiado…
- Tárdate lo que quieras. Yo me encargo. Sólo que, no tendrás ninguna opinión negativa sobre lo que escoja mi hija para mi nieta. Yo la pagaré después de todo.
Shura iba a rechazar la oferta, pero debido a la insistencia del celular, solo hizo un gesto de exasperación antes de hacerse a un lado para contestar la videollamada de la famosa junta con sus superiores.
Tritón se acercó a su hija.
- Compra lo que quieras, yo invito.
- Pero Shura…
- Ya tengo su permiso – mintió – Ahora bien, piensa a futuro Zita. La cuna solo es uno de decenas de aditamentos para bebés que hay hoy en día. Aunque tu madre siempre hizo lo que quiso contigo y no le dije nada porque tenia mucha ayuda en la tribu, tu estaras solita.
- No tanto. – contestó Zita viendo una cuna rosa con flores – Cuando llegue Niv, la tendré a ella. Aunque vive un poquito lejos, también está embarazada. Podremos compartir las cosas de bebé y… - volteó a ver la ropa, los muebles – Pero entonces debo comprar algo más neutral y sobrio. Ella es más… fina en gustos. ¿Y tampoco he hablado con ella para saber que tiempo tiene ni nada… que tal que es niño? Si compro rosa no se si su padre se oponga a reciclar mis cosas…
Zita se enfrascó en sus compras. Tritón llamó a una asistente para que los ayudara, quien al ver que la compra iba a ser grande llamó a otra y luego otra quienes comenzaron a seguirlos con carritos de tipo plataforma, donde iban colocando desde set de mamilas hasta muebles completos.
Dos horas mas tarde, Zita se sentó exhausta en la silla del restaurante del mismo Centro Comercial.
- Me duele todo. Nunca he sido buena para hacer compras tan largas – respondio Zita – A la otra, mejor pido todo por internet.
- ¿Y que le pones en dirección de entrega? ¿Santuario de Athena? – se burló su padre mientras veía el menú.
- Jaja, muy gracioso pá, pero la tía Hera tiene sus propias Oficinas aquí en Athenas. Dijo que podía usarlo para recibir paquetes y…
- ¿Hera?
- ¿Acaso no te has enterado? Se lo quitaron a Athena y ahora es Hera la dueña. Todo un escandalo Olímpico dicen las malas lenguas jajaja…
Tritón la miró curioso.
- Para haberte mantenido fuera de todo el sistema durante toda tu vida, tomas con demasiada naturalidad esos sucesos extraordinarios. Ya ni siquiera puedo decirte que, saber que mi hija vive en ese Santuario me tiene los nervios de punta. ¿Cómo haces para comprenderlo?
Zita se encogió de hombros.
- Toda mi vida ha sido extraña así que cuando mi abuelo me lo explicó, lo entendí y también despejó varias incógnitas, aunque no le pregunte lo de mi alergia.
El mesero se acercó para tomar su orden y apresurarse a traerla.
- No es una alergia. Al ser mi hija, el mar te reclama. Quiere que tu seas la Sirena que te corresponde por herencia, sólo que, de entrar al mar y completar tu transformación, es irreversible.
Zita tomó el collar que le dio Kanon entre sus dedos, tratando de analizar lo que le decía su padre. Era demasiado inverosímil. Volteó a todos lados.
- ¿A dónde dijiste que enviaste a Shura? No lo enviaste de nuevo a trabajar, ¿verdad? ¿Sabes el trabajo que me cuesta que me ponga atención en su día libre?
- ¡Wow! Y yo que creí que querías pasar tiempo conmigo. – se quejó su Padre - Tal vez debería llamarlo e irme a pesar de los días en la carretera que me tomó llegar aquí. ¿Sabes cuantas duchas en medio de la nada tuve que darme para no oler a perro muerto para poder abrazarte?
La forma tan ridícula de hablar de Tritón volvió a poner a Zita de buen humor.
- Si Shura vuelve a decirme chantajista, sólo diré que lo heredé de tí. – Tomó una de sus manos con las de ella para besársela y ponerla en su mejilla – No sabes la falta que me haces… Si tan sólo pudieras hacer las paces con el abuelo, podrías venir más seguido. ¿Qué fue tan grave como para qué te ande buscando después de tanto? ¡Tal vez ya se le olvido!
Tritón subió sus manos a la nuca.
- El nunca olvida una traición. – Zita lo miró interesada – Escogí el bando de Athena por sobre el de él, haciéndole un daño irreparable a sus filas. Sabes… yo fui el primero en usar la Armadura de Piscis. Me veía muy guapo.
- ¿En serio? ¿La que ahora tiene Aphrodite? No creo que te hayas visto más guapo que él.
- ¡Oye! Bueno no lo conozco así que diré que sí, pero usarla en contra de tu abuelo, aunque fue una buena acción nunca me será perdonada.
Zita comenzó a pensar. ¿Y sí, hacía que se reunieran para hablar de forma civilizada? Tal vez pudiera planearlo para un futuro.
- ¿Tu abuelo te dio ese collar? – preguntó Tritón casualmente
- No. El de él era más caro y lindo. Este me lo dio Shura. ¿Dijo que ayudaría con mi alergia y qué crees? Sí lo hace.
- ¡Explícate!
Zita volteó para todos lados antes de acercarse a su Padre.
- Un día, con el pretexto de ir al Recinto por algunas cosas, me seguí de largo a la Playa. – junto sus manos emocionada - ¡Era tan hermosa como en las películas! Sólo que no pude meterme al agua.
- ¿Te sentiste mal?
- Mas bien muchos nervios. ¿Imagina que me sucede algo a mí o a mi hija, solas en medio de la nada?
- ¡Hiciste bien!
- Y por eso quiero que tú me lleves hoy a la Playa.
Tritón la miró como si se hubiera vuelto loca. El mesero trajo su comida y ambos cambiaron el tema. Shura llegó justo cuando ya ambos habían terminado de comer. Se sentó junto a Zita.
- Disculpen. El asunto se alargó y se alargó…
- Y… te quedaste sin comer – declaró Zita – Tienes suerte de que haya pedido un plato para llevar, para ti.
- Tengo suerte de que estes aquí amándome mucho. – le dio un beso en la mejilla – ¿Algo nuevo?
- Mi papá nos llevara a la Playa más linda de Grecia.
Shura miró con extrañeza a Tritón.
- ¿Eso es cierto? ¿Aún con lo de… su problema?
- Zita… yo nunca accedí a… - volteó a ver a su hija. La decepción en sus ojos fue demasiado para él. Además, la tristeza podría pasársele a su nieta y eso es algo que no se perdonaría – Está bien. Mientras tengas puesto ese collar, y yo no tenga que entrar al agua, no debería pasar a mayores. - volteó a ver a Shura -
- Zita- lo entiendo, pero me molesta que ya no me ponga atención, pero gracias por el consejo. ¿Vamos a la playa?
- A la Playa- jajaja si vamos.
- bien -se levantó al terminar de comer - ¿a qué playa iremos?
- La más cercana es Kalamaki – contestó Shura – Pero no estoy seguro de que sea una buena idea.
Zita se levantó de la silla.
- Pues yo vengo con mi traje puesto debajo de esta ropa así que, voy al tocador. Cuando regrese, por favor pónganse de acuerdo como nos vamos a ir.
Ambos esperaron a que ella se alejara.
- Estaba en el entendido que necesitábamos protegerla ambos – dijo Shura cruzándose de brazos.
- Y por eso estaremos ahí. – contestó Tritón algo preocupado – ¿Qué tan eficiente es el nuevo Dragón Marino?
- ¿Shaka? ¡Uff… da miedo la verdad! Aunque en su postura de Dragon Marino me ayudó a sacar a Zita del Castillo, no sé si pueda volver a repetirse nuestra buena suerte.
- Oremos a Athena para que así sea – dijo – Esto es algo que ha querido ella hacer desde que nació y nunca tuvimos la oportunidad. Será algo para recordar.
- ¿Y… mi hija tendrá la misma condición que ella?
Tritón negó con la cabeza.
- Será una excelente nadadora, pero su sangre estará suficientemente diluida como para no tenerla.
Shura suspiró aliviado. Un peso menos de encima sobre todo si decidían a entrenarla para obtener la Armadura de Capricornio.
Alejandro pago la cuenta, mientras a Shura le entregaban la comida empacada.
- ¿Sigue siendo esa Playa, muy popular? – preguntó Tritón
- Si. Hay mucha gente. Ademas, según lo que se, esta prohibido hacer nada a la vista de público Secular. Si se llegan a aparecer, tendrán que contenerse.
- ¡Buena idea!
Quince minutos mas tarde, Shura ayudó a bajar a Zita de la cabina del tráiler de su Padre.
- ¡Cuánta gente! – exclamó Zita al ver la Playa llena de palapas y sombrillas mientras se cubría los ojos de los rayos del sol reflejados en el agua.
- Vamos hija. Encontremos un lugar con espacio para nosotros – dijo ofreciéndole el brazo.
Shura miró a su alrededor mientras veía que ambos se alejaban unos pasos de él. Había ancianos y niños arriba de salvavidas en el agua tranquila; parejas besándose dentro del mar; en el fondo algún tipo de entrenamiento para triatlón… Nada ni remotamente peligroso para ellos, pero internamente Tenía un mal presentimiento por lo que pidió a Athena protección para su familia en caso de que algo sucediera.
Alejandro encontró una sombrilla de alquiler vacía cerca del agua, y le extendió la mano a Zita para ayudarla a sentarse, pero ella tenía otros planes. Ignoró la mano para comenzar a quitarse la ropa y dejar ver su tankini debajo.
- Quiero meterme al agua.
- No deberías. Acabas de comer. – dijo Alejandro volteando a ver a Shura, quien solo se encogio de hombros. Que viera su suegro que Zita no era fácil de controlar.
- ¡Sólo quiero meter los pies! Hace mucho calor.
- ¡Está bien! No te alejes mucho y no pierdas ese collar. – suplicó Tritón mientras se sentaba a vigilar bajo la sombrilla.
- Yo iré con ella – dijo Shura remangándose el pantalón lo mas que podía para no echarlo a perder.
Zita le tomó la mano a Shura y lo miró sonriendo. ¿Qué más podía pedir que realizar su sueño de meterse al mar junto a la persona que amaba?
Shura la condujo hacia la orilla, donde ella, primero aprehensiva y después con toda confianza, fue metiéndose hasta las rodillas. Aun no se atrevía a ir más al fondo. Comenzó a jugar y salpicar a Shura, quien contagiado de la alegría de su esposa le respondia de igual forma. Viendo que en la siguiente media hora no sucedía nada, Tritón comenzó a relajarse y disfrutar de la vista. ¿Hacía cuantos años él tampoco había podido estar así? Ya había perdido la cuenta.
- Tengo sed – dijo Zita sentándose en una roca cercana.
- Vamos a la orilla y así te compramos algo frío.
- No. No quiero salirme. El agua esta deliciosa. Por favor tráeme algo. No me moveré de aquí – suplicó Zita.
Shura miró a su alrededor. El agua estaba tranquila y no le tomaría más de cinco minutos ir con el vendedor más cercano y traer la petición de su esposa. Finalmente accedió, y después de darle un rápido beso, comenzó a salir del agua.
Zita jugó con el agua moviendo los pies mientras lo esperaba. Veía como los pececillos de colores se acercaban a sus pies y se alejaban cuando los movía. Un chapoteo algo desesperado a pocos metros de ella comenzó a llamar su atención. Un salvavidas de plástico había chocado con una de las rocas del rompeolas volteándolo, haciendo que el niño que estuviera dentro de el se desesperara al no poder respirar bajo el agua sin poder voltearse o salir de el.
Temiendo que los únicos dos guardias salvavidas no pudieran llegar a tiempo y debido a que sólo estaba a pocos metros, Zita comenzó a caminar hacia allá mientras gritaba:
- ¡Tranquilo! ¡Ya te ayudo!
El agua comenzoo a llegarle a la cintura. No esperaba que hubiera una pendiente de ese lado haciendo que estuviera más hondo, haciendo más lento su andar. Los pataleos se hacían cada vez mas débiles y ella se atrevió a hundirse toda para llegar más rápido. Pudo ver a un niño de unos ocho años casi perdiendo el sentido cuando lo tomó para sacarlo. El niño reaccionó y en un intento desesperado de salir, mientras ella lo jalaba, él se impulsó hacia arriba enredándosele con tan mala suerte su pie en el collar de zita zafándolo de su cuello.
Zita alcanzó a ponerlo sobre la piedra antes de comenzar a gritar y ser envuelta en una luz azul.
Tanto Shura como Tritón comenzaron a correr hacia ella desesperados. Shura por tierra hacia el rompeolas, y Tritón por el agua. Sería más rápido. Zita comenzó a ser jalada por las olas, en medio de sus gritos de desesperación.
- ¡Shura! ¡Encuentra el collar pronto! ¡Sólo tenemos unos segundos! – le gritó mientras tomaba a su hija en brazos.
Shura llegó hasta donde estaba el niño rescatado en estado de shock y vio como lo tenía enredado en su pie. Lo tomó rápidamente y en cuanto se dio cuenta que su suegro ya cargaba a su esposa, se lanzó hacia ellos y le puso el collar en el cuello. Zita exhausta, perdió el conocimiento en los brazos de su padre.
- Temía que esto sucediera. Démela. Usted necesita salir lo antes posible.
Tritón asintió. Shura recibió a Zita y comenzó a caminar hacia la orilla de la Playa donde los curiosos ya comenzaban a arremolinarse. Debido a que Tritón quedó dos pasos detrás no se dio cuenta que una gran ola lo había rodeado y jalado mar adentro, sino hasta que vio que todos los curiosos comenzaban a sacar sus celulares para filmarlos y señalaban hacia atrás. Zita despertó justo cuando Shura la depositaba suavemente en la arena antes de ir al rescate de su suegro.
- Zita, agarra mi celular que puse en tu bolsa y llamale a Kanon. Dile que hay un Código Dorado y dale tu ubicación. ¡Qué sólo venga él!
- Pero…
Shura corrió, se apresuró para lanzarse al agua, hundiéndose rápidamente. Zita, de manera nerviosa, encontró en su bolso el celular de su marido, buscó el nombre de Kanon y marcó de inmediato.
K ¡Parakalos!
Z Kanon ven rápido. Shura te necesita.
K ¿Quién habla?
Z Zita. ¡Me dijo que te llamara que había un Código Dorado!
K ¿En dónde estás?
Z Te mando la ubicación. ¡Ven pronto! ¡Ya no logro verlo!
Zita le mandó la ubicación y en segundos, Kanon llegó a su encuentro.
- ¡Dime lo que sabes!
Zita le contó un resumen rápido de lo que había vivido los últimos minutos. Kanon de inmediato se preocupó. Si Tritón había tocado el agua y Shura había ido a defenderlo, sonaba a problemas graves.
- Espera aquí. Iré a ayudarlos. ¡Ni se te ocurra entrar! ¿Oíste?
Zita asintió de manera nerviosa mientras titiritaba de frío. Kanon tuvo a bien ponerle la camisa de Shura sobre los hombros para calentarla y visualizando breves iluminaciones de cosmos bajo el agua se lanzó hacia allá. Había avanzado unos cuantos metros hacia ellos cuando de nuevo la Scale de Dragon Marino se unió a su cuerpo sacándolo completamente de balance. De momento, no hizo ningún intento por sacársela de encima. Con ella puesta, él tendría una gran ventaja y podría salvar a su amigo y su suegro antes de que llegara Poseidón a clamar lo que era suyo por derecho: Su hijo. Sólo esperaba que Hera no se enterara que traía puesta esa Scale, o a él nadie podría salvarlo.
