The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.
Historia original de SoI'llKillYou
Traducida y adaptada por mí.
P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.
CAPÍTULO III
Mientras Lincoln bebía un pequeño envase de refresco, el chico no pudo evitar dejar de lado varios aspectos de lo que estaba haciendo ahora mismo. Sin duda alguna, tanto para él como para su hermana Lucy el mundo representa un lugar conspicuo en base a su desarrollo cognitivo.
Por un lado, a él le importa más el sentirse libre y actuar más acorde a su forma de pensar, teniendo como base la importancia del desarrollo creativo y recreativo. Por ende, siempre tuvo una fascinación por las cosas más mundanas como juegos de rol, los videojuegos, las historietas y la ciencia ficción, y de vez en cuando tomaba la iniciativa de socializar con gente que, si bien no compartían casi los mismos gustos, tenían como objetivo principal el tener algo con que distraerse.
Con razón poseía una clara inclinación por optar tanto por sus amigos como por sus hermanas Leni, Luna, Lana y Lily para pasar el rato. Aún así, el poseía un íntimo apego por Lucy debido a su excelente capacidad de procesar sus emociones de forma poética, aunado al hecho de que es una niña sumamente expuesta a las circunstancias más injustas, como el hecho de que no la reconozcan en el acto o se olviden de ella de vez en cuando.
Por otra parte, a Lucy le importa más la poesía gótica debido a que logró encontrar una belleza detrás de lo morboso y lo siniestro, pero sin dejar la importancia de los detalles y lo romántico fuera de ella, puesto que el simple hecho de que no logró conectarse emocionalmente con la gente común que se empeña en demostrar amplias mejorías en su aspecto que en desarrollarse moral e intelectualmente.
Sin embargo, resulta irónico que a pesar de su capacidad por intentar ser flexible y un poco tolerante, el chico de cabello blanco nunca le importó mezclarse con su oscura hermanita. Tal vez tenía momentos de caridad con ella, pero la mayoría de las veces eran por peticiones que ella le hacía y no tenía más alternativa que aceptar hacerlas.
En pocas palabras, era casi la misma relación que tenía con todas sus hermanas.
Por lo que, estando en una "fiesta compasiva", jamás se imaginó que terminaría participando en ese susodicho evento. Si bien en un inicio sólo quería empeñarse en continuar con su juego de video, parece que no tuvo otra alternativa más que entrar en esa clase de juego, teniendo en cuenta que tal vez resultaría en una experiencia interesante el desahogarse un poco a espaldas de las demás chicas y en un cuarto aislado de todo. No tenía nada que perder, además... ¿qué es lo peor que podría pasar?
Así que una vez que terminó su proceso de beber de la lata de refresco, procedió a hablar:
‒ Pues verán... Como ya saben, estoy en el mismo barco que mi hermanita con todas nuestras otras hermanas juzgándome y molestándome. Ni siquiera puedo darme el tiempo de leer un cómic sin preocuparme de que una de ellas irrumpa en mi habitación por alguna razón. He tenido que intentar leerlos en los respiraderos, y digamos que ese no es exactamente el lugar más cómodo o seguro para hacerlo.
‒ Te entiendo. ‒ dijo Francis. ‒ Sonrisas siempre me está pidiendo que la ayude a probar sus nuevas bromas cuando intento leer o mirar televisión.
‒ Ja... Al menos no tienes que competir con otras diez personas por el control remoto. Intentar encender la televisión un viernes por la noche es como tratar de enfrentarte a un equipo de fútbol profesional. Uno que araña, muerde y patea.
‒ Suena como a mi molesto hermano. ‒ dijo Natalie.
‒ Pues a veces desearía tener un hermano. ¡Honestamente me siento superado en mi propio hogar! ‒ dijo Lincoln. ‒ Siempre tratamos de salir como grupo y hacer cosas juntas y generalmente todo lo sometemos a votación. ¡Y cada vez que pierdo en los votos, siempre termino en ir de compras al centro comercial, o en ir al spa, o en ir a algo que no me interesa! Incluso siento que a veces soy el chivo expiatorio de la familia. Cuando Lucy tapó accidentalmente el inodoro con su libro de la Princesa Pony, ¡todos me culparon por ello!
‒ ¿Por qué? ‒ preguntó Maggie.
‒ Pude haber sido culpable de tratar de deshacerme de algunos artículos no deseados en el pasado. Pero sigue siendo injusto que ni siquiera tuvieran pruebas, ¡pero todos seguían allí y me miraban con malos ojos! ¡¿Saben lo que es tener hasta diez pares de ojos mirándote?!
Ante tal cuestionamiento, Dennis simplemente se estremeció y se cubrió la cabeza con la capucha, mientras exclamaba una severa incomodidad:
‒ Si... Me da miedo escénico solo de pensarlo ‒ dijo.
‒ ¡Lori es tan mandona y condescendiente! ‒ exclamó Lincoln. ‒ Es como si pensara que tiene derecho a todo lo que quiere solo porque es mayor que nosotros. Aparte, ella dice la palabra "literalmente" tanto que a veces LITERALMENTE quisiera ponerme cinta adhesiva en las orejas, así no tendría que escucharla decirla una vez más.
‒ Bienvenido a mi mundo. ‒ dijo Lucy en concordancia.
‒ Y Lisa es la única que sé que está más llena de sí misma que Lori ‒ continuó Lincoln ‒ Tal vez sea más inteligente que todo el mundo pero eso no es pretexto para señalarlo todo el tiempo. ¿Sabes lo degradante que es pedirle a tu hermanita de cuatro años que te ayude a estudiar para una clase que aún no tiene la edad suficiente para tomar sin que esta te mire y te hable al mismo tiempo que te recuerde de tu "intelecto promedio"?
‒ Dios. ‒ dijo Maggie ‒ Y pensé que los nombres que me ponía mi madre eran malos.
‒ Las gemelas Lola y Lana... no son más que problemas ‒ dijo Lincoln. ‒ Siempre pelean entre ellas y yo soy una de las pocas personas que logra separarlas. Así que, por lo general, me golpean cuando trato de separarlas.
‒ ¿Eres golpeado por tus hermanitas? ‒ dijo Francis ‒ ¿Cuántos años tienen?
‒ Seis ‒ dijo Lucy.
‒ Sin ofender, niño ‒ dijo. ‒ Pero no puedes manejar a un par de niños de seis años, ¿verdad?
‒ Por supuesto que puedo. ‒ dijo Lincoln. ‒ Hasta podría patearles los culos si lo intentara. Pero, ¿por qué querría lastimarlas cuando ni siquiera quiero que se lastimen? Quiero decir, si Sonrisas tuviera una pelea, ¿la golpearías para asegurarte de que no la golpee otra persona?
Francis pensó por un momento, dejando en expectativa al muchacho.
‒ Buen punto. ‒ dijo.
‒ ¡Y Luan es una adicta a las bromas! ¡A primera hora de la mañana tengo que asegurarme de que no se haya colocado precariamente un cubo de agua sobre mi puerta! ¡Por no hablar de cojines gaseosos, "manos eléctricas" y más!
‒ Puedo relacionarme. Sonrisas también lo hace. ‒ admitió Francis.
‒ Además Luan nunca pierde la oportunidad de hacer un pésimo juego de palabras. ¡Me sorprende que pueda parpadear sin que ella haga un juego de palabras al respecto!
‒ Ja... Dale tiempo, apuesto a que ella encontrará la manera. ‒ dijo Lucy, inexpresiva como siempre.
‒ Y mi otra hermana mayor, Lynn, es otro dolor constante de cabeza. Le encantan los deportes y casi siempre quiere que me una a ella para practicar uno, pero eso no es lo mío. No es que sea útil cuando tiene que lidiar con todas y cada una de las victorias que tiene sobre mí. Sin contar con esos hornos daneses. Odio cuando me da un horno danés.
‒ Que asco. ‒ exclamó Maggie, con su nariz arrugándose con disgusto.
‒ ¡Sólo devuélvele el favor! ‒ insistió Marcus.
‒ Lo intenté una vez. Le gustó tanto que quería ser mi compañera de habitación.
En ese momento, realizó una pausa para verificar un hecho que quizás dejó de lado:
‒ Oye, ¿alguna vez intentó darte uno, Lucy?
‒ Ella sabe que es mejor que no lo haga. ‒ dijo Lucy. ‒ Le dije que si alguna vez lo hacía, haría que los espíritus la maldijeran con mala suerte en todos los deportes que ella practica. Puedo hacer lo mismo por ti si quieres.
‒ Vaya... eso sería genial, gracias.
Tomando algo de aire y exhalando, procedió a continuar:
‒ Ahora, ¿dónde estaba?... Ah, claro. Mi otra hermana mayor, Leni, ella está bien. Ella nunca ha hecho nada que me moleste como algunas de mis otras hermanas. Pero ella es... cómo decirlo amablemente... no muy brillante que digamos. En todo caso, tengo que ayudarla a descifrar cosas simples y explicarle cosas que ella no comprende. Lo cual es algo tedioso, debido a que se pone realmente... bueno, vieja.
‒ Exacto. ‒ dijo Lucy. ‒ Pero al menos ella no es tan detestable como Luna puede ser.
‒ De hecho, Luna es bastante amable. ‒ dijo Lincoln ‒ Quiero decir, los solos de guitarra pueden ser bastante irritantes pero al menos no me usa como conejillo de indias para experimentos científicos. O un muñeco de lucha. O un maniquí para ropa o cambios de imagen. O probando chistes malos conmigo.
‒ No entiendo cómo le hace para sobrevivir teniendo a Luan como compañera de cuarto ‒ dijo Lucy.
‒ Luan... ‒ repitió Natalie en voz baja, antes de preguntarles a los dos hermanos. ‒ ¿No dijiste que el día de los inocentes equipa su casa con trampas caza bobos?
Lincoln y Lucy se estremecieron al recordar.
‒ Cada día de inocentes, Luan instala bromas en todas las habitaciones de la casa. ‒ dijo Lincoln ‒ Cada centímetro de nuestra propiedad es su territorio. Nada es seguro. Nadie está a salvo. Ni siquiera nosotros.
‒ ¿Trataste de salir de la casa? ‒ sugirió Maggie.
‒ No. ‒ dijo Lincoln ‒ Pero traté de encerrarme en mi habitación.
‒ ¿Y funcionó? ‒ preguntó Marcus.
‒ Hubiera sido así ‒ dijo Lincoln ‒ De no ser porque Luan no hubiese llamado a mi amiga, Ronnie Anne, y me hubiera engañado para que cayera en cada broma para mantenerla a salvo.
Hubo profundos jadeos de sorpresa por toda la habitación.
‒ ¿Tu hermana utilizó tus sentimientos contra ti? ‒ preguntó Emily ‒ ¿Y todo por provocarse unas risas así misma? ¿Qué... qué clase de hermana haría eso?
‒ Bueno, no todo fue malo. ‒ dijo Lincoln ‒ Me refiero a que tomar todas esas bromas fue horrible. Pero logré algunos puntos importantes con Ronnie Anne. Y ella incluso golpeó a Luan con un pastel para vengarse de ella.
‒ Esa chica suena como un guardián. ‒ dijo Francis
‒ Rayos, me perdí esa parte. ‒ dijo Lucy. ‒ Ojalá pudiera haber visto la expresión en la cara de Luan.
‒ Si la conozco bien, yo diría que lo disfrutó. ‒ dijo Lincoln. ‒ Pero fue gracioso. Se suponía que Ronnie Anne debía pegarme con ese pastel. Y casi pensé que ella también lo haría. De hecho, solía intimidarme mucho.
‒ Espera, ¿tu novia te intimida? ‒ preguntó Natalie.
‒ Ella es solo mi amiga. ‒ dijo Lincoln. ‒ Y sí, ella solía molestarme. Me ató los zapatos, me bajó los pantalones en el pasillo de la escuela, me puso chicle en el pelo. ¡Incluso me puso sándwiches en los pantalones y llenó mi casillero de basura!
‒ ¿Cómo diablos pasó de ser una abusadora a ser tu novia?
‒ De nuevo, ella es solo una amiga. ‒ enfatizó Lincoln, con un sonrojo resurgiendo en el proceso. ‒ Y para responder a tu pregunta, decidí enfrentarme a ella. Le dije que se reuniera conmigo fuera de mi casa después de la escuela. Originalmente iba a darle un regaño por su mal comportamiento, pero... las cosas se complicaron. Mis hermanas descubrieron que estaba siendo intimidado y todos querían involucrarse, lo cual ya era bastante molesto. Sin ofender a Lucy.
‒ Descuida.
‒ Pero cuando mis hermanas descubrieron que una chica era la que se burlaba de mí, se emocionaron mucho. ¡Creyeron que lo hacía porque le gustaba!
‒ Creo que eso tiene sentido. ‒ dijo Emily, mientras que Maggie y Natalie asintieron con la cabeza.
‒ Yo también lo pensé, aunque no al principio. ‒ dijo Lincoln. ‒ Pero cuando lo pensé, estaba dispuesto a creer en ellas. Tanto es así que cuando vino a mi casa, fui a besarla en lugar de regañarla.
Lincoln hizo una pausa, esperando burlas y comentarios incómodos de los demás.
Pero eso nunca pasó. En cambio, todos parecían esperar pacientemente a que continuara. Algunas chicas parecían ligeramente más interesadas que las otras, adivinando lo que sucedió a continuación. Lucy, quien había visto lo que ocurrió ese día, no compartía su opinión. Por lo que se limitó a dirigirle la palabra a Lincoln:
‒ Diles lo que pasó después. ‒ dijo, alentando a su hermano.
‒ Bueno... parecía realmente sorprendida por unos dos segundos. Y luego me miró y me dio un puñetazo en el ojo.
El grupo se estremeció ante la imagen. Era seguro decir que ninguno de ellos había esperado ese resultado. Muchos de ellos estaban dándole a Lincoln miradas simpáticas.
‒ Sé lo que es eso. ‒ dijo Francis, señalando su diente torcido. ‒ Una chica que estaba enamorada de mí me hizo este pequeño regalito. Quiero decir, sí, se disculpó. Pero eso no cambió el hecho de que dolía mucho.
‒ Sí, pero después de que ella me dio un puñetazo, me dio una nota escrita que decía que lo sentía. ‒ dijo Lincoln. ‒ Después de eso comenzamos a hablar y nos hicimos amigos. Fue muy divertido conocerla, incluso si todavía me molestaba de vez en cuando.
‒ ¿Todavía te sigue intimidando aunque ahora es tu amiga? ‒ preguntó Maggie.
‒ Sí, pero no tan a menudo. Aunque una vez que comenzamos a pasar el rato, otros chicos me empezaron a molestar porque todos pensaban que ella era mi novia.
‒ Idiotas. ‒ comentó Dennis. ‒ Se burlan de ti porque ahora tienes novia, pero en un par de años se burlarán de cualquier tipo que no tenga novia.
‒ Ella no es mi... ‒ comenzó Lincoln, pero luego se detuvo. ‒... olvídalo. De todos modos, aparte de eso, las cosas han estado muy bien con Ronnie Anne. A veces, cuando se enoja es algo intimidante. Y puede ser un poco tosca, si sabes a qué me refiero. Pero estoy un poco acostumbrado a eso, gracias a que vivo con diez hermanas. Pueden pelear entre ellas casi todas las semanas y, en general, no es tan malo. A menos que termine requiriendo el dichoso Protocolo de Peleas de Hermanas.
Lincoln se estremeció. Sus recuerdos del terrible incidente donde su hogar entero fue arrojado a una tormenta caótica de hermanos enojados volvieron a él. Incluso sus padres habían sido ineficaces para evitar que sus hermanas pelearan. Para él fue una experiencia muy incómoda y atemorizante.
‒ ¿Qué diablos es el Protocolo de Peleas de Hermanas? ‒ preguntó Marcus.
‒ Es un sistema que realizamos para cuando cualquiera de mis hermanas y yo nos peleamos. Para mantener la paz en el hogar. ‒ respondió Lucy.
‒ Es una larga historia. ‒ admitió Lincoln, al ver que algunos de los invitados tenían dudas al respecto. ‒ Así que si realmente quieren escucharlo, todos deberían tomar otra bebida y algunos bocadillos más.
Algunos de los otros chicos aceptaron la oferta, agarrando algunos dulces y un nuevo refrigerio para acompañarlos. Una vez que todos estuvieron situados de nuevo, Lincoln comenzó a contar la historia de lo que sucedió un fatídico día cuando su hermana mayor, Lori, acababa de llegar a casa del centro comercial con un vestido nuevo. Apenas había llegado a la mitad de la historia cuando todos empezaron a parecer impactados, incluso enojados. Tuvieron que resistir el impulso de interrumpirlo muchas veces. Algunos casi se rindieron, pero prefirieron esperar hasta que terminara. Y una vez que Lincoln terminó, todos hablaron a la vez, expresando sus quejas.
‒ ¡Amigo! ¡Eso es estúpido! ¡¿Todo eso por un maldito vestido?! ‒ dijo Marcus.
‒ ¿Así que nadie podría usar el baño maloliente? ¿Quién es el idiota que dijo que estaba bien? ‒ preguntó Emily.
‒ Obviamente no son los padres. ‒ comentó Dennis. ‒ Estaban demasiado ocupados sin hacer su trabajo.
‒ ¿Qué hace que esas hermanas tuyas piensen que está bien ir a tu habitación para tomar tus cosas? Tener una discusión, mezquina o no, de otra manera, eso no es excusa. ¡Ni siquiera preguntaron! ‒ escupió Natalie.
‒ ¡Lo peor es que ni siquiera resolvió nada! ‒ señaló Francis. ‒ ¡Estaban peleando de nuevo casi de inmediato!
‒ Sí, pero eso fue parcialmente mi culpa por contar sus secretos. ‒ admitió Lincoln.
‒ No. ‒ dijo Maggie. ‒ No lo es. No lo hiciste a propósito. Y además, si no querían que nadie supiera sus secretos, entonces no deberían haberlo dicho a nadie en primer lugar.
‒ Cuando Lincoln trató de ayudar, todas las cosas empeoraron. ‒ dijo Lucy ‒ Si se hubiera mantenido al margen como nosotros le dijimos, no habría empeorado tanto.
Sin embargo, esa aclaración no le sirvió de nada a Lucy, pues lentamente todos los invitados comenzaron a dirigirle unas miradas agrias.
‒ Realmente no lo entiendes, ¿verdad? ‒ dijo Dennis. ‒ Sí, Lincoln empeoró las cosas cuando trató de ayudar. Pero al final no es su culpa por interferir, son todas tus fallas por excluirlo.
Aunque no se podía ver a través de su flequillo, una expresión de confusión cruzó la cara de Lucy.
‒ ¿Qué quieres decir? ‒ preguntó ella, inclinando su cabeza ligeramente.
‒ Parece que todo este Protocolo de Peleas de Hermanas gira en torno a mantener fuera a Lincoln de las situaciones, y aún así lo arrastran a sus propios asuntos. ‒ dijo Dennis.
‒ Exacto. La pelea fue estúpida por sí sola. ‒ dijo Maggie. ‒ Pero fue aún más estúpido que todas ustedes robaran las cosas de su hermano y se apropiaran de su habitación, y aún así le dijeron que no se involucrara.
‒ Ustedes hicieron todo lo posible para ayudar a sus hermanas a evitarse mutuamente ‒ dijo Natalie. ‒ Pero por alguna razón no dejaron que las ayudara a mantener la paz. Todas le dijeron que se mantuviera alejado.
‒ No dejarías que Lincoln participe en el acto. ‒ dijo Emily. ‒ Pero entonces, ¿qué alternativa tenía él para ir por su cuenta si todas lo estaban involucrando en ello de manera indirecta?
‒ Él no tiene un lugar en el Protocolo de Peleas de Hermanas. ‒ dijo Marcus. ‒ No lo dejarías ayudar. Así que es casi un hecho que terminaría como parte del problema ya que no le permitirías ser parte de la solución.
En ese instante en que todos se relajaron un poco, Lucy simplemente no podía evitarlo. A pesar de que mantenía su aspecto habitual, ella quedó algo despechada con respecto a ese asunto, cosa algo problemática debido al hecho de que efectivamente Lincoln nunca tuvo la culpa de haberse involucrado de no ser por sus acciones.
‒ Yo... yo nunca pensé en eso así. ‒ admitió Lucy, con un toque de vergüenza. ‒ Lo siento Lincoln.
‒ Está bien. No querías decirlo. Además, ahora eso ya es algo del pasado. ‒ dijo Lincoln, con algo de compasión en su tono de voz.
‒ Sí, Lucy, no te preocupes. Tú solo tienes ocho años después de todo. ‒ agregó Maggie. ‒ Pero todas tus hermanas mayores deberían saberlo mejor. Es horrible lo que hicieron.
‒ Lo fue. Sin embargo, solo desearía que eso fuera lo ÚNICO peor que me hayan hecho. ‒ dijo Lincoln.
En eso, todos los invitados enmudecieron y le mostraron de nuevo al muchacho unas caras que rosaban entre la sorpresa y la duda.
‒ No hablas en serio, ¿verdad? ‒ dijo Dennis.
‒ ¿Qué es lo peor que han hecho? ‒ preguntó Emily, entrecerrando los ojos.
‒ Una vez fui echado de la casa. Por toda mi familia. Hermanas. Padres. E incluso las mascotas.
En ese momento, el silencio muerto se apoderó del sótano. Era un poco misterioso para Lincoln, la forma en que todos estaban asombrados. Lucy, por otro lado, comenzaba a sentir miedo. Es posible que no pensara que lo que ocurrió con el Protocolo de Peleas de Hermanas fuera un gran problema al principio. Pero sabía de lo que Lincoln estaba hablando, y era un profundo pesar compartido por toda su familia. Y considerando la forma en que todos reaccionaron al Protocolo de Peleas de Hermanas, estaba nerviosa por encarar lo que estarían diciendo sobre ese asunto.
FIN DEL CAPÍTULO III
