The Loud House y los personajes representados son propiedad intelectual de sus respectivos autores.
Historia original de SoI'llKillYou
Traducida y adaptada por mí.
P. D.: Una vez que hayan terminado de leer, les hago la más atenta invitación para que dejen su review, ya que soy alguien que busca mejorar en base a la retroalimentación. De antemano, si quieren pueden hacer lo mismo con las demás historias que tengo en mi perfil.
CAPÍTULO IV
Para Lincoln la vida siempre fue incierta y algo azarosa. Nunca pensó que, en algún momento de su vida, su propia familia se atrevería a hacerlo a un lado debido a un asunto muy descabellado.
La mala suerte de por sí es algo que todo el mundo trata de evitar debido al repelús que ocasiona su misma discusión, pero Lincoln nunca había conocido a una persona muy supersticiosa como lo es su hermana Lynn.
Para cuando Lynn perdió por primera vez un partido de softbol después de una temporada provechosa para su equipo, pensaba con firmeza que Lincoln traía mala suerte debido a que él asistía por primera vez a uno de sus partidos, por lo que ella decidió rechazarlo y catalogarlo de manera ignominiosa como un amuleto de mala suerte.
La situación habría terminado ahí de no ser porque el rumor se esparció como la viruela entre todos los demás integrantes Loud, quienes inmediatamente lo dieron por sentado y terminaron por sacarlo de la casa.
El simple recuerdo de ese hecho no sólo le ocasionaba mucho desasosiego al chico de cabello blanco, sino que también le ocasionaba un resentimiento por sí mismo, pues ese resultado habría sido evitado de no ser porque fue él quien apoyó ese rumor debido a su iniciativa personalista de querer más tiempo para él.
Sea como sea, el asunto es que tanto él como su familia quisieron hacerle como si eso nunca hubiese sucedido. Sin embargo, el ambiente purista que ahora se mantenía en la fiesta compasiva, le dio una oportunidad para desahogarse, esperando que eso lo liberara de sus propias penas y que los demás lo acompañaran en su dolor.
Lamentablemente, la realidad es que eso no impidió a los demás de establecer un ambiente de discusión haciendo que estableciera un aire muy tenso en la habitación.
‒ Está bien, vamos a aclarar algo en esta habitación de una vez por todas. ‒ dijo Dennis. ‒ ¿Tienes qué? ¿Once años?
Lincoln asintió.
‒ Entonces lo que hicieron fue más que apropiado para un abusador de niños. No es solo inmoral, es ilegal. Tus padres deberían estar realmente en un profundo problema por eso.
‒ No intentaban hacerme daño, ni siquiera castigarme. ‒ Se defendió Lincoln. ‒ De alguna manera fue mi culpa. Les hice pensar a todos que tenía mala suerte.
‒ ¡¿QUÉ?! ‒ el grupo gritó al unísono.
‒ ¿Podrían haber encontrado una razón más tonta? ‒ preguntó Natalie.
‒ ¡Si me hubieran hecho eso, habría corrido a la policía en el mismo instante en que salí por la puerta! ‒ dijo Emily.
‒ ¡Y el galardón para la decisión más estúpida y egoísta que jamás haya recibido va para los Louds! ‒ dijo Marcus.
‒ Por favor dime que estás inventando esto ‒ dijo Dennis. ‒ He perdido lo suficiente de mi fe en la humanidad.
Lincoln negó con la cabeza.
‒ Dormí afuera dos noches seguidas, y a decir verdad, no estaba tan mal.
‒ ¡¿En serio?! ¡Amigo, maldita sea! ‒ escupió Francis. ‒ ¡Eso es toda una injusticia!
‒ ¿Cómo comenzó todo esto? ‒ preguntó Maggie.
‒ Bueno, mi hermana mayor, Lynn, tenía un juego de softbol y quería que yo fuera. No estaba realmente interesada, pero me había salteado todos los otros juegos que tuvo esa temporada y ella no aceptaba un 'no' como respuesta. Ella incluso me amenazó con un bate.
‒ Preguntaría qué pensaban tus padres de eso, pero ya tengo una buena idea de lo bien que manejan los problemas después de que nos contaste sobre el incidente del "protocolo". ‒ dijo Dennis.
‒ Sí, pero eso fue aparte... ‒ dijo Lincoln. ‒ Fui al juego y el equipo de mi hermana perdió. Fui a decirle que lamentaba que sucediera y que me asustó. Pero me culpó por su pérdida y me dijo que tenía mala suerte. Porque ella no perdió ningún otro juego esa temporada hasta que vine a verla ese día.
‒ Pero que... DESGRACIADA. ‒ dijo Emily. ‒ Ahora a esa chica la estoy detestando más y más.
‒ Y no he terminado, ella le dijo a Leni que tuve mala suerte al día siguiente. Entonces Leni se lo contó a mi hermanita Lana y de allí todos terminaron enterándose al respecto. Aunque no lo hizo, yo le ayudé a correr la voz. Era una buena manera de salir de todas sus actividades, así podía hacer las cosas que quería hacer.
Tras esa declaración, Maggie simplemente se burló.
‒ ¡Por favor! Eso no cambia el hecho de que todos lo creyeran y luego te trataran tan mal. Dime, ¿si tuvieras un hijo le harías lo mismo?
‒ Supongo que no...
Es el colmo de la ironía.
‒ Bueno, entonces las cosas empeoraron. Al principio, no me pidieron que fuera a sus eventos. Pero luego tuve que comer solo en una habitación diferente. Después de eso empecé a aburrirme, y luego me sentí solo. Entonces no podía ir con ellos a actividades familiares como el cine o ir a la playa. No me permitieron entrar a mi habitación, y lo siguiente que sé es que estaba durmiendo afuera.
El hecho de que tuvo problemas de pronunciar las últimas palabras, sólo fueron una señal evidentemente pesarosa para Lincoln: un nudo en su garganta se acrecentaba conforme más recordaba, avivando lágrimas que comenzaron a juntarse en las esquinas de sus ojos, para luego correr por sus mejillas.
‒ Les dije la verdad y me disculpé, ¡pero todavía no me creyeron y estaba desesperado por volver a estar con ellos!
Eso fue suficiente para que Lincoln se rompiera un poco en sollozos, por lo que Maggie le ofreció un pañuelo. Con un callado "gracias" Lincoln aceptó uno y se sonó la nariz. Tomó una segunda para limpiar las lágrimas de su rostro y luego tomó una respiración profunda antes de continuar, en un burdo y forzado intento por contenerse.
‒ Me metí sigilosamente en el próximo juego de softbol de mi hermana Lynn, vistiendo el traje de la mascota de su equipo. Me escondí a la vista todo el juego, con la esperanza de que después de que Lynn ganara, finalmente podría demostrar que no tuve mala suerte. Pero estaban comenzando a perder en la entrada final y comencé a pensar que realmente me había vuelto una especie de amuleto de mala suerte después de todo. Pero obtuvieron una victoria de último minuto y finalmente pude revelarme a mi familia. Lynn se disculpó y todos también lo hicieron. Pero no fue exactamente lo que esperaba.
‒ ¿A qué te refieres? ‒ preguntó Dennis.
‒ Pensaron que era de buena suerte, pero solo porque estaba en el traje de la mascota.
‒ Ah... Perdón, pero... ¿Estaba tu familia tratando de ser estúpida? ‒ dijo Natalie. ‒ Porque ese es el tipo de cosas que esperaría de alguien que trata de ser estúpido.
‒ ¿Cuánto tiempo estuviste así hasta que finalmente lograste limpiar tu nombre? ‒ preguntó Emily.
‒ Alrededor de una semana más o menos. Tuve que ponerme ese estúpido disfraz en todas partes. Alrededor de la casa, en la cama e incluso en la escuela. Y no, eso no fue divertido. A veces me llamaban el "niño ardilla".
‒ También debiste ponértelo cuando fuimos a la playa ese día. ‒ agregó Lucy tímidamente.
Uno nunca sabe cómo puede reaccionar alguien ante una ofensa personal, pero el hecho de que Lincoln se relajara inmediatamente después de su declarativa, hizo que Lucy se reprimiera en su interior. Sin embargo, eso no me fue suficiente para mantenerla intranquila, puesto que Lincoln lentamente le puso una mirada incriminatoria.
‒ Sí. Eso fue incluso aún más horrible que en la escuela. ‒ dijo Lincoln, tomando un tono de voz seco y agobiante.
Sin duda alguna, ese fue un evento demasiado extraño para Lucy. Por un largo tiempo, siempre mantuvo la viva imagen de su hermano como el epítome de la nobleza, pero verlo actuar de esa manera fue algo demasiado complicado como para ser digerido, a tal punto que tuvo que ahogar un jadeo de indignación, manteniendo la boca un poco abierta.
‒ Tampoco olvides que el tiempo que estuve fuera de la casa, ¡ustedes vendieron todos mis muebles!
Para cuando Lincoln tomó un carácter más trabajoso, Lucy no pudo evitarlo más. Su labio inferior procedió a temblar y cerró su boca como para evitar hablar de nuevo, bajando la cabeza.
La habitación se había puesto tan silenciosa que el sonido de alguien que arrojaba su lata de soda fue tan fuerte como el claxon de un automóvil. Lincoln miró por un rato al grupo de adolescentes y todos tenían la misma expresión grabada, como si él estuviera rodeado de estatuas en vez de personas.
Salvo por Lucy, cada uno tenía una expresión de . Todas las mandíbulas de los presentes cayeron tan bajo que casi tocaban el suelo.
Marcus fue el primero en encontrar su voz.
‒ ¿Cómo...? ‒ comenzó ‒ ¿Cómo podrían...? Quiero decir... ¿cómo pudiste...?
Sin embargo, se pellizcó el puente de la nariz y cerró los ojos con fuerza mientras trataba de ordenar sus pensamientos de forma que su boca pudiera expresarlos.
‒ ¡¿En serio?! ‒ dijo Emily rotundamente ‒ ¿Por qué aún no has llamado a la policía al respecto?
Dennis se volvió hacia Lucy.
‒ No puede hablar en serio. ‒ dijo ‒ Esto tiene que ser una especie de broma pesada.
Lucy negó levemente con la cabeza, aún con la culpa y la vergüenza elevándose en su interior.
‒ Lo creímos todo debido a él. ‒ dijo tímidamente.
‒ ¿Lo creíste todo debido a él? ‒ repitió Natalie, tomando una postura defensiva. ‒ Ustedes no deberían haberlo sacado en primer lugar. ¿Cómo pudieron tratar a su propio hermano así?
Lincoln, quien aún no dejaba de observar, lentamente se dio cuenta de lo que había provocado. Quizás fue injusto que le pasara eso, pero fue aún más injusto el ver a Lucy siendo recriminada sin su permiso.
‒ Mala suerte. ‒ dijo Francis, dirigiéndose a Lincoln ‒ ¿En serio? Yo... no puedo creer que tus hermanas y tus padres... tu familia te rechazara por algo tan estúpido. No puedes esperar que todo salga bien para ti todo el tiempo. ¡Y no puedes culpar a alguien cuando las cosas te salen mal! ¡Es una excusa estúpida!
Lincoln bajó la cabeza mientras se sometía de nuevo a sus recuerdos, pero más importante aún por saber al daño al que había expuesto a su hermanita.
‒ Bueno, al menos ya se acabó. ‒ dijo de manera clemente, manteniendo aún la mirada baja.
‒ ¿"YA SE ACABÓ"? ‒ dijo Marcus con voz furiosa, haciendo que Lincoln se sobresaltara y procediera a mirarlo con algo pasmado. ‒ ¡EN PRIMER LUGAR, NO DEBERÍA HABER SUCEDIDO! ¡TU HERMANA TE TRAICIONÓ! ¡TE USÓ COMO UN ESCAPARATE EN LUGAR DE ADMITIR QUE NO PUEDE GANAR TODO EL TIEMPO! ¡¿QUÉ TIPO DE HERMANA HARÍA ESO?!
Marcus resopló y resopló tratando de recuperar el aliento. Una vez que se calmó, se volvió hacia Lincoln quien seguía observándolo.
‒ No estoy diciendo que fuera correcto intentar engañar a tu familia ‒ dijo. ‒ Porque no lo era. Pero no deberías haber tenido que pasar por todo eso solo porque querías pasar un tiempo para ti. Y era simplemente incorrecto que tu hermana te culpara por su pérdida. Por lo que a mí respecta, todo lo que te pasó fue su culpa.
Lincoln suspiró. El hecho de sólo recordar aquel suceso era tan repelente como el ruido del chirrido que alguien provocaba al rascar una pizarra negra. Sin embargo, eso no evitó que le diera la razón a Marcus:
‒ Supongo ‒ dijo, bajando nuevamente la mirada.
Por un lado, sabía que esto sólo atraería problemas, puesto que si hablaba de manera externa de este asunto tarde o temprano las represalias de parte de terceros no tardarían en aparecer, y eso era lo último que necesitaba. Por otro lado, el haber exteriorizado esa situación y lo que sentía al respecto fue algo gratificante para su consciencia.
Sin embargo, el gozo por el desahogo inicial fue interrumpido cuando escuchó una serie continua y atropellada de lloriqueos, inhalaciones forzadas y sollozos provenientes de su lado. Al parecer, la historia de Lincoln había conmocionado a alguien más.
Lincoln miró a su izquierda para ver lágrimas que caían lentamente de los ojos de Maggie.
‒ ¿Estás bien? ‒ preguntó Lincoln.
‒ Sí. ‒ dijo limpiándose los ojos y desgarrándose la máscara de ojos. ‒ Es... son solo alergias.
Maggie se sonó la nariz y arrojó el pañuelo empapado a la basura antes de sacar otra de la caja. Se secó la humedad que se acumulaba alrededor de sus ojos y luego tomó otro pañuelo para limpiar la máscara manchada. Después de tirar los pañuelos sucios, respiró hondo y recuperó la compostura.
‒ Es mejor que sea lo peor. No creo que pueda manejar nada que supere eso por "la cosa más horrible que he escuchado".
‒ Igual que aquí. ‒ dijo Francis.
‒ Bueno, no hay nada peor... ‒ comenzó Lincoln.
‒ Aleluya. ‒ dijo Emily secamente.
‒ Pero hay más de las pequeñas cosas que quisiera quitarme de mi pecho. Si eso está bien.
‒ Adelante ‒ le dijo una Maggie algo resquebrada de su voz. ‒ Cuanto más compartas, mejor te sentirás.
‒ Bueno. A veces me pregunto... ‒ dijo Lincoln ‒ ¿Realmente tengo un lugar en mi familia? Mamá y papá tienen más cosas en común con mis hermanas que yo, así que... a veces no me agrado. Ojalá pudiera ser...
‒ ¿Más como tus hermanas? ‒ insinuó Emily.
‒ No ‒ dijo Lincoln ‒ Ya me parezco demasiado a ellas.
‒ ¿Qué quieres decir? ‒ preguntó Dennis.
Lincoln abrió la boca, pero la cerró y cerró los ojos con fuerza. Maggie le puso una mano en el hombro.
‒ Está bien, Lincoln. ‒ dijo ella. ‒ No nos reiremos ni los juzgaremos.
‒ Nada de de lo sucede aquí saldrá del sótano, niño. ‒ dijo Natalie. ‒ Así que será mejor que lo saques mientras puedas.
Lincoln miró a los adolescentes y luego a su hermana. Ella asintió con la cabeza e hizo un movimiento de cierre sobre sus labios. Se mordió el labio inferior por un momento y respiró hondo, para luego responder:
‒ Duermo con un conejito de peluche. ‒ dijo ‒ Observo El Barco de los Sueños. He horneado panecillos de fresa en un ridículo delantal rosa. Los espectáculos conmovedores y románticos me hacen llorar. Sé más sobre moda, costura, cosméticos y tratamientos de spa que cualquier chico e incluso la mayoría de las chicas de mi edad. Yo no debería estar involucrado en cualquiera de esas cosas. Soy un chico y los chicos... Bueno... no se supone que debería gustarme nada de eso.
‒ ¿Quién dice eso? ‒ dijo Francis. ‒ Así estás más en contacto con tu lado femenino. Eso no es un crimen, Lincoln.
‒ Lo sé. ‒ dijo Lincoln. ‒ Solo desearía ser... más varonil. Quiero decir, a veces siento que soy más femenino que la mayoría de las chicas de mi escuela.
‒ ¿Y qué? ‒ dijo Marcus ‒ Quiero decir, mírame, Francis y Dennis. Somos tipos con el pelo teñido que usan maquillaje. Y estamos aquí para poder llorar y expresar nuestras emociones. No hay nada de malo en ser sensible.
‒ Los hombres reales pueden expresar sus sentimientos en lugar de pretender que no los tienen. ‒ dijo Emily.
‒ Si... también he oído eso antes. ‒ dijo Lincoln, encogiéndose de hombros. ‒ Pero ese no es el problema. Hay diez chicas en mi casa. Once si contamos a mi madre. No sólo es que me sienta superado en número junto al hecho de sentirme demasiado femenino. Ni siquiera es solo que a veces me siento como el bicho raro de la familia. Cada una de mis hermanas es increíble y única a su manera. De hecho, tenemos una vitrina de trofeos en casa y todas mis hermanas tienen premios que han ganado. ¡Incluso mi hermanita Lily ha ganado trofeos!
‒ Apuesto a que ninguno de esos premios dice "Mejor hermana del mundo". ‒ murmuró Natalie.
‒ A menos que por "mejor" te refieras a engreída, cruel o sádica ‒ agregó Dennis.
Lincoln tuvo que ahogar un grito de exasperación por la necedad de los presentes de seguir con el asunto anteriormente discutido. De por sí, el hecho de la mala suerte ya era molesto de recordar, pero el hecho de insistir o insinuar en su discusión ya era algo molesto incluso para él.
"¿Cómo pueden ser así? ¿Cómo hay gente tan estúpida que se atreve a discutir o en insistir en recordar algo tan agrio que ocurrió ya hace tiempo? O peor... escribir historias con respecto a eso."
De nuevo, ese es el colmo de la ironía.
Por lo tanto, Lincoln no le prestó atención a las interrupciones y continuó:
‒ El único trofeo que tengo es uno que dice "hermano más mejorado". Pero me lo siento más como algo que obtuve por lástima. Realmente no me lo gané en absoluto. Mis hermanas me lo dieron porque cometí un gran error e hice un gran sacrificio para arreglarlo. Ni siquiera lo hubiera conseguido si no hubiera arruinado las cosas en primer lugar, así que... no siento que signifique nada.
‒ ¿Qué hiciste? ‒ preguntó Marcus.
‒ Estaba intentando ganar un concurso escolar para premiar al video más popular. Mi idea original falló, así que de alguna manera... publiqué una serie de momentos embarazosos de mis hermanas. Fue realmente popular, pero hizo que todas realmente se enojaran conmigo. Así que borré el video y luego subí uno lleno de mis propios momentos embarazosos para que estuviéramos parejos.
‒ Espera... ‒ resopló Natalie, soltando una pequeña carcajada en el acto con sólo recordarlo. ‒ ¡Recuerdo ese video! Mi hermano y yo no dejábamos de verlo.
Sin embargo, al sentir el incómodo silencio de todos los presentes, aparte de que vio las miradas molestas de todos y a un Lincoln cabizbajo y sonrojado por la vergüenza, inmediatamente se detuvo y preguntó:
‒ Entonces... ¿realmente lo hiciste por el video que subiste de tus hermanas?
Lincoln asintió.
‒ Realmente no tenía su permiso. Así que me pareció justo.
‒ Te entiendo perfectamente. ‒ dijo Natalie. ‒ Y realmente creo que fue muy valiente y genial de tu parte. Lo siento por reírme ahora. Y todas las veces que vi tu video.
‒ Está bien. Me merecía que se rieran de lo que hice en ese momento. Pero para volver a mi punto, me siento abrumado a veces por todas mis hermanas. Verlas todos los días me hace sentir tan simple. Tan soso y aburrido. Cada una de ellas es buena en algo y yo solo... soy un bueno para nada. Antes solía pensar en cómo sería todo si yo fuera hijo único, y creía que la vida sería mejor. Pero últimamente me pregunto más y más si tal vez, sólo tal vez... si mis hermanas estarían mejor sin mí.
Tras escuchar eso, una convaleciente Lucy se giró para mirar a Lincoln tan rápido, que su cabello se movió lo suficiente para que la expresión de sorpresa en su rostro fuera visible. Miró a su hermano por un momento antes de encontrarse de repente de pie. Sus puños estaban apretados y varias lágrimas frescas y calientes comenzaron a filtrarse por las comisuras de sus ojos. En un movimiento poco característico ella pisó fuerte, ganando rápidamente la atención de todos los demás.
‒ ¡NO DIGAS ESO! ¡NUNCA, NUNCA DIGAS ESO DE NUEVO, LINCOLN!
‒ Lu-Lucy...
El chico de cabello blanco se quedó sin aliento, pues el hecho de que su hermana actuara de manera errática era algo inconcebible.
‒ ¿Crees que cualquiera de tus hermanas estaría mejor sin ti? ¿Realmente crees eso? ‒ preguntó la niña gótica, sonando algo dolida. ‒ ¡Tal vez! ¡Pero yo no! Tal vez no puedo hablar por ninguna de nuestras nueve hermanas, ¡pero sé que no estoy mejor sin ti! ¡Eres mi hermano mayor y te amo!
» Puede que no te des cuenta, ¡pero para mí eres más increíble que todas nuestras hermanas juntas! Tú eres el único que me escucha, que se toma el tiempo de ayudarme con pequeñas cosas como encontrar palabras que riman para mis poemas. ¡En realidad puedes detenerte y pensar en los demás antes de hacer algo que pueda herir sus sentimientos! ¡Eso es muchísimo más de lo que puedo decir por algunas de nuestras hermanas!
‒ Yo... lo siento, Lucy. ‒ dijo Lincoln, dejando que las palabras de su hermana se entendieran. ‒ No sabía que te sintieras así.
‒ No. Todo es mi culpa. No te digo esas cosas porque no soy buena para compartir mis sentimientos sin escribirlos en un poema. Pero lo que dijiste... me asusta Lincoln.
» Y eso viene de alguien que encuentra consuelo en la oscuridad y encuentra entretenimiento con lo macabro. La idea de perder a mi hermano mayor es mi mayor temor. Para mi significas todo. Yo te necesito.
Tras eso, Lucy extendió sus brazos, ofreciendo un abrazo a su hermano mayor. Lincoln miró la cara de su hermanita, notando a unos gruesos hilos de lágrimas frescas aún corriendo por sus pálidas mejillas.
Cada vez que oía a su hermana hablar, más le dolía el tener que escucharla decir las cosas más bellas con la voz más convulsionante de todas, haciendo que sus propios ojos se nublaran; por lo que dio un paso al frente, aceptando el abrazo de su hermana y devolviéndolo con todas sus fuerzas.
De repente, otro grupo de brazos los rodeó. Luego otro y luego otro. Así, Lincoln pronto se encontró en medio de un gran abrazo grupal con todos los adolescentes. Muchos de ellos tenían lágrimas propias y Lincoln vio a Maggie resoplando por su nariz.
‒ ¿Las alergias te molestan de nuevo? ‒ preguntó.
‒ No, estoy llorando esta vez. ‒ dijo Maggie acaloradamente ‒ ¡Ustedes dos me están haciendo llorar!
En ese momento, Lincoln se sintió incómodo por un rato, antes de mirar a los adolescentes de ojos húmedos. Todos ellos lidiando con sus propias presiones y dolores, pero derramando lágrimas sobre él y tomándose su tiempo para consolarlo cuando todos necesitaban comodidad, calidez y consuelo ante el gesto establecido, comenzando en lo profundo de su estómago y extendiéndose por todo su cuerpo.
Si bien sintió que esa escena era algo patética en un inicio, por otra parte sabía que el dolor que sentía ya era algo inexistente. No sabía si era por lástima o sentimiento mutuo, pero el calor que le transmitía el abrazo era muy similar al que sentía cuando abrazaba a sus hermanas. Mientras miraba uno de los carteles en la pared, se estableció de nuevo en el abrazo grupal mientras lo leía.
"Je... Creo que la miseria si ama a la compañía".
FIN DEL CAPÍTULO IV
