LOS GRANDES ÉXITOS DE µ's (MUSE)

Capítulo 4: El amor justiciero

Kotori y Honoka son grandes aliadas desde pequeñas que se unían mutuamente combatiendo por Umi, la otra mejor amiga. No solo es miel sobre hojuelas lo feliz en esta trama, pero con el tiempo una infidelidad indecorosa acabaría truncadas sus vidas directas a la traición, la rivalidad y la enemistad de estas mujeres que posteriormente perdería a una de ellas.

Esta historia está inspirada en hechos reales. Sin embargo, la mayoría de los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas.


En los rincones del mundo suceden hechos que nos preocupan como sociedad, comportamientos ancestrales y crónicos que se mantienen allí como una sombra que no nos deja crecer. La violencia intrafamiliar es sin duda uno de los flagelos más recurrentes en cualquier parte del planeta, si bien se estima que los victimarios actúan motivados por un machismo y un feminismo a que, endosados en su mente extraña que la mayoría de los casos sean las propias víctimas quienes con su silencio permitan que estas conductas permanezcan vivas e impunes.

Pero más allá de esta simbiosis, víctima de victimario la figura delictiva no termina aquí, sino más bien comienza ya que este comportamiento se propaga irreversiblemente en cada uno de los protagonistas o testigos oculares de la violencia al interior del hogar. Por esto mismo resulta difícil cortar la cadena de victimización que es transversal en nuestra sociedad, pero a veces parece expandirse peligrosamente los hogares, sobre todo más modestos.

Esta historia ocurre al interior de Tokio: el padrastro de la familia Minami se casó con la directora de la entonces preparatoria Otonokizaka sólo por orgullo, le agredía a su pareja y a su hijastra Kotori cuando ésta estudiaba en la universidad luego de su graduación. Nunca fue denunciada por esto y por un intento de ultraje a pesar de que lo quería tras la pérdida del padre biológico en extrañas circunstancias.

Fueron muchos los castigos que esta joven recibieron y es mucho más la que ella vio en contra de su madre. Por cierto, todo aquello marcó su vida. Cuántas de estas vivencias se incrustaron para siempre en sus vidas, cuanto de aquella violencia forma parte natural de su existencia, cuanta rabia e impotencia acumulada llevan esta mujer en su mente y lo que es peor le ignora. Kotori Minami compartió su infancia con Honoka Kosaka en alguna parte de Tokio y jamás pensaron siendo niñas que a su pesar dio el resto de sus vidas estarían ligadas.

Resultan insólito que después de tantos años, estas dos amigas de la infancia, Kotori y Honoka se encuentren hoy trabajando en un café-restaurante de la zona este. La amistad entre estas dos jóvenes no sólo lleva años, sino que es férrea, no existen secretos entre ambas y salían tan a menudo para salir adelante. Kotori dejó de estudiar la universidad para ir a trabajar como sirvienta; Honky se desempeña como ayudante de cocinera.

EN UNA CONCURRIDA Y CONOCIDA CAFETERÍA, TIEMPO DESPUÉS

Kotori: Estos son los últimos (pedidos).

Honoka: Sí, pero Ozuna-senpai nos dijo que iba va a llenar más a la tarde.

Kotori: Qué lata, y quedé juntar con Umi-chan a almorzar.

Honoka: ¿Y cuál es el problema?

Kotori: Es qué si llegan más, yo me voy a tener que quedar.

Honoka: Ay, pero si ahí te reemplazo.

Kotori: ¿En serio?

Honoka: Sí.

Kotori: Gracias.

Honoka: Oye, ¿cómo están ustedes?

Kotori: ¿Con Umi-chan? Bien, estamos súper bien.

Honoka: Qué bueno, ¿y le contaste a tu mamá?

Kotori: No, sabes que no la he contado. Pero sabes qué, yo creo que algo sospecha.

Honoka: Oye, pero es tu padrastro que pone tarado.

Kotori: Sí, pues. Tú lo conoces, sabes cómo es. ¿Cómo a qué hora será?

Honoka: Uh, ya van a ser la una (de la tarde). Ya.

Kotori: Sabes que me tengo que ir o si no, no me voy a alcanzar a llegar. ¿Ya? Chau.

Honoka: Adiós, cualquier cosa me avisas. ¿Ya?, suerte.

Kotori se enamora desde hace algún tiempo con otra amiga de la infancia, por supuesta ella debió mantener en secreto su relación ya que sabe con certeza que su padrastro no solo se opondría, sino que dependiendo de su genio perfectamente podía violentarse con ella. Umi Sonoda es letrista y volvió del extranjero para participar en el aviso publicitario de un programa de telerrealidad. De modo que su estadía en la zona es pasajera lo que agrava cualquier intento por formalizar esta relación.

Umi: Hola.

Kotori: ¿Llegaste hace mucho rato?

Umi: No, hace unos cinco minutos.

Kotori: ¿Y qué era lo tan urgente lo que me querías decir?

Umi: Me salió el trabajo en Corea del Sur.

Kotori: Te salió, ¡qué rico! ¿Y para cuándo?

Umi: Es que es el problema. Quiere que me vaya lo antes posible.

Kotori: ¿Qué, ahora?

Umi: Dentro de esta semana.

Kotori: ¿Y lo nuestro?

Umi: Por eso quería hablarte. Me gustaría... me gustaría que te fueras conmigo.

Kotori: Es que me pillas de sorpresa.

Umi: ¿Cuál es el problema? O.… o no te gusta la idea.

Kotori: No, sí claro. Si yo encantada me voy contigo, no sabría cómo decirle a mi padrastro.

Umi: Bueno, diles la verdad, no más.

Kotori: Por supuesto que le digo la verdad, pero es que es el problema.

Umi: ¿Tanto miedo tienes tu padrastro?

Kotori: Tendría que conocerlo.

Umi: *Suspira* Entonces, ¿qué hacemos?

Kotori: Igual yo me quiero ir contigo, así que voy a tener que enfrentarlo, no más.

EN SU CASA

Mientras la familia almuerza, la protagonista va a encarar a su padrastro sobre su eventual partida a otro país.

Padrastro: Sírveme un té de hierbas.

Sra. Minami: Y Kotori, ¿va a querer alguna cosa?

Kotori: No, mamita. Si estoy bien.

Padrastro: ¿Y vos estás a dieta que no quieres comer?

Kotori: Es que no tengo hambre.

Padrastro: Cuando las mujeres andan así, es por algo. Vos sabes a qué me refiero.

Sra. Minami: Ay, viejo. No seas mal hablado. Si no quiere comer es porque no tiene hambre, no la podemos obligar. Y ya está grande, tenga cuidado de que el agua está recién hervida.

Padrastro: ¿Y qué te pasa que estás tan callada?

Sra. Minami: Cuéntele hija, de una vez por todas porque el "papá" se va a ir a dormir una siesta más rato.

Padrastro: ¿Qué pasa? ¿Qué tienes que decir?

Kotori: Yo no sé si usted sabe, "papá". Pero hace rato que estoy saliendo con una persona.

Padrastro: ¿Cómo es eso "saliendo"? Enamorando me querrás decir.

Kotori: Sí, eso.

Padrastro: ¿Y quién te dio permiso?

Sra. Minami: Pero cómo le van a dar pidiendo permiso, si es mayor de edad.

Kotori: Ella se llama Umi-chan y se va a ir a trabajar en Corea (del Sur).

Padrastro: Mejor así, no te van a ver tan seguida.

Kotori: Es que me voy a ir con ella, "papá". Que me pidió que me la acompañara y yo acepté.

Padrastro: Tú no vas a ir a ninguna parte. ¿Qué te has imaginado?

Sra. Minami: Pero, cálmese si ella es mayor de edad, puede tomar sus decisiones sola. Si yo creo que hay que agradecerle que quiere compartir las cosas con nosotros.

Padrastro: Yo no voy a permitir que mi hijastra se vaya con cualquiera.

Sra. Minami: ¿Pero por qué dice eso?, si usted no la conoce, a lo mejor ella es una buena persona.

Padrastro: Si fuera una buena persona pensaría en casarse. Y tú, si te quieres ir te olvidas de nosotros, y si querrás volver vuelve con tu libreta de matrimonio ¿oíste?

La situación estaba complicada, su padrastro no era un hombre de amenazas. De modo que ahora Kotori debía definir sus pasos y hacerse responsable de su futuro, ya que en no resultar su relación con Umi sería difícil por no decir imposible regresar a su casa. Esta joven desde pequeña jugaba al vóleibol y es una de las actividades que lamenta dejar si es que va a Corea del Sur, esta vez ha estado jugando con aquel problema en su mente.

EN UN PARTIDO DE VÓLEIBOL

Kotori: Es el peor entrenamiento que he tenido.

Honoka: Sí, y si estás con la cabeza en otro lado. ¿Cómo te fue tu padrastro? ¿Qué te dijo del viaje?

Kotori: Puso el grito en el cielo, pero yo estaba preparada.

Honoka: ¿Y qué onda?, ¿te dio permiso? ¿No?

Kotori: No.

Honoka: ¿No? ¿Y le dijiste a Umi-chan?

Kotori: Sí, si lo dije.

Honoka: ¿Y qué te dijo?

Kotori: Nada, si igual nos vamos a ir.

Honoka: *Suspira* Entonces, ¿te vas con ella a Corea?

Kotori: Por supuesto, si soy mayor de edad. Hago lo que quiero.

Honoka: ¡Uy, esa es mi amiga! ¡Bien, así me gusta escucharte! ¡Buena! *La abraza*

Kotori, enamorada de Umi no dudó en acompañarla a Corea del Sur. Esta mujer tenía un buen trabajo y se instaló rápidamente en Busan, aunque echaba de menos a su familia y amigos la buena situación afectiva a que vivía junto a Umi fue más que suficiente para soportar en suelo surcoreano sin la compañía de los suyos, particularmente de su madre. La relación entre ambas, lejos de disiparse se consolidó al punto que a poco andar se casaron legalmente.

Umi: Hola.

Kotori: Hola. ¿Cómo te fue?

Umi: Bien.

Kotori: ¿Saliste temprano?

Umi: No, me vino a dejar un amigo, (por) que el autobús me demoro más.

Kotori: ¿Quieres que te sirva algo?

Umi: No todavía, me doy una ducha primero. ¿Y tú de dónde vienes tan arreglada?

Kotori: Es que fui a ver unos trabajos, me van a llamar.

Umi: ¿Unos trabajos? ¿De quién le pediste permiso?

Kotori: Ay, Umi-chan. Lo vi en un aviso en el diario, ¿y qué tiene de malo?

Umi: ¿Cómo que tiene de malo? Con lo que gano suficiente, no tienes para qué trabajar.

Kotori: *Jadeo* Sabes perfectamente que yo puedo trabajar, además que con lo que gano puedo colaborar en la casa.

Umi: Ya te dije que no ya, soy yo la que trabaja. Además, en la casa hay muchas cosas que hacer, ¿oíste?

Kotori: Pero no tengo nada que hacer en la casa todo el día, me aburro.

Umi: Bueno, si es tu problema. Ya, no me metas cosas en la cabeza, anda a preparar la ducha, por favor.

Cuando todo parecía color de rosa para esta mujer afloró por primera vez en Umi una conducta que ella desconocía. Jamás pensó que ella se opondría a que trabajara y si bien su intención parecía buena dejaba traslucir un pensamiento feminista que le hacía evocar su dura niñez. Desde luego esta no era la mujer que ella imaginaba e intuía que de aquí en adelante la situación se pondría difícil.

Desde tierras niponas, suena un teléfono en la casa de las Minami. Su madre, cocinando, fue a contestar la llamada que resulta ser su hija Kotori.

Sra. Minami: Bueno, ¿sí? Kotori, hola. ¿Cómo estás, hija? No me diga...

Kotori había comentado a su madre que se casó legalmente la unión civil del mismo sexo en suelo surcoreano porque en Japón no estaba permitido el matrimonio homosexual en ese entonces. También recibe una buena noticia para las Minami: su hija está embarazada.

Sra. Minami: Qué alegría. Oye, ¿y cómo salió todo? Qué bueno, me pones bien contenta, hija. Cuídese por favor, hija. Cuídese. Ya adiós.

El padrastro de Kotori acababa de llegar a la casa del trabajo, ignorando de estos eventos felices.

Padrastro: ¿Quién era?

Sra. Minami: Era Kotori, será mamá, viejo. Está feliz, dice que será hombrecito y que está sanito. Qué pena que no alcanzaste a llegar antes porque ella quería hablar contigo.

Padrastro: Yo no tengo que hablar con ella y vos sabes bien porqué.

Sra. Minami: Por eso, viejo. Por eso quería hablar contigo, porque si es por el problema de la libreta, dice que se casó legalmente allí.

Padrastro: ¿Se casó?

Sra. Minami: Sí

Kotori, en cierto modo ya tenía una suerte de pasaporte para volver a su casa, aunque fuera de visita. La supuesta llegada del hijo fue para ella emocionante, pero para Umi no tuvo mayor significado ya que a partir de ahí ella volvió a mostrar un comportamiento distante, atrevida y hasta violenta; la atención que Kotori le pensaba al hijo fue considerada por Umi como un distanciamiento que no estaba dispuesta a admitir.

La peliazul regresa a su hogar en Busan de malgenio, en estado etílico y ve en la cocina la que dejó en una olla la cena servida.

Umi: Kotori, ¡Kotori!

Kotori: Shh. Estoy haciendo dormir.

Umi: ¿Y qué tiene?

Kotori: Y soy yo la que tiene que hacer.

Umi: Bueno, vos quieres tener un crío.

Kotori: Bájale la voz.

Umi: Esta es mi casa, yo hablo como quiero ¿oíste?

Kotori: Eres desconsiderada, ¿sabes? El bebé está durmiendo y que necesito dormir.

Umi: El bebé está enfermo, usted tiene hambre, y vos estás durmiendo. ¡Estoy hasta aquí con los niños! ¡Estoy acabada en esta casa!, ¿acaso…?

Kotori: ¿Te das cuentas de lo que estás diciendo? Ahora te va a poner celosa de él, pues esta cuestión es el colmo.

Umi: A ver, ¿quién te crees vos pararme el carro, mierda? *Le da una bofetada a la "pájara" peligris*

Kotori: ¡¿Qué te pasa?! *Se levanta*

Umi: ¡¿QUÉ TE CREES DESGRACIADA?! ¡CONCHA DE TU MADRE! *Tras la cachetada la golpea inconsciente y la patea* ¡A VER, QUÉ TE PASA, MIERDA! ¿AH?

Kotori: ¡NO!

Momento típico de violencia intrafamiliar que no es narrada en este instante, porque posteriormente Kotori fue hospitalizada con el ojo izquierdo morado, el labio ensangrentado y moretones en su vientre; por fortuna el niño se encuentra sano pese a esto, siendo recetada por un doctor que le suministraba unas vitaminas.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, EN LAS AFUERAS DEL HOSPITAL

Umi: Hola.

Kotori: ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

Umi: Quería saber cómo está.

Kotori: ¿Tú querías saber cómo está? Extraña.

Umi: Kotori, *Tres segundos de silencio* lo siento.

Kotori: ¿Qué sentís?

Umi: Lo que pasó el otro día, yo sé que me sobrepasé contigo y por eso te quería... te quería pedir disculpas.

Kotori: Mira, si él entendiera a él le tendría que pedir perdón.

Umi: Tienes que entender que yo, yo esa noche estaba con trago y, tú sabes cómo me pongo, como que soy otra persona que estoy con trago en el cuerpo, Kotori.

Kotori: Bueno, y entonces si lo tienes tan claro, debería preocuparte de no tomar.

Umi: Bueno, por eso quiero cambiar. Mira, yo... *le saca su sueldo en wons -moneda coreana-* toma.

Kotori: ¿Y esto?

Umi: Es lo del mes. Es para la casa.

Kotori: ¿Y de cuándo que me pasas todo el dinero? ¿Acaso no soy vos el dueño de casa?

Umi: Kotori, yo de verdad quiero cambiar. Por favor, discúlpame. *Se abraza*

La pareja se reconcilia con este "perdonazo" tan lamentable, que la del cabello azabache redime su responsabilidad por haber dañado a su pareja y se rehabilita en Alcohólicos Anónimos a la coreana, pero no se recuperó más adelante.

TIEMPO DESPUÉS...

Umi era un ser bastante especial, reconocía sus arranques de violencia, pero era capaz de pedir disculpas. Sin embargo, esta mujer conocía la infancia de su "esposa"; a propósito de su pasado, sin aviso Honoka decidió ir a visitar a su amiga de toda la vida, ya que Kotori la tenía invitada desde hacía muchísimo tiempo.

Honoka: ¡Hola!

Kotori: ¡Honoka-chan!

Estas amigas se reencuentran felices en años de ausencia, siendo la "pájara" instó a que la "come pan" la invitara en tierras surcoreanas.

Kotori: ¿Qué andas haciendo por aquí?

Honoka: Uy, yo te dije que te vine a visitar.

Kotori: Oh, ¡qué sorpresa! Pasa, pasa.

La invitada de honor accede a la casa recibiendo como estrella de cine, más bien digna la sorpresiva bienvenida.

Kotori: ¿Por qué no me avisaste, tontita? Te habría esperado el avión.

Honoka: Ay, si igual me arrepentí porque me costó un montón con dar esta dirección. Es que igual quería darte una sorpresa.

Kotori: Oye, y cuéntame. ¿Quién te dio por venir?

Honoka: Mira, si fue un día para otro. Es que estoy sin empleo desde hace como un mes, así que pensé voy a ver a Kotori-chan y así aprovecho de ver si encuentro trabajo por ahí, pues por eso vine.

Kotori: En una de esas encontrarás algo, sería bueno.

Honoka: Sí, ojalá. Oye tú, ¿cómo estás?

Kotori: Bien, bien. Estoy súper bien.

Honoka: Qué bueno. ¿Y no crees que hay algún problema que yo me quede acá (por) algunos días?

Kotori: No, quédate lo que quieras. Además, que paso todo el día sola, pues no vaya a estar haciendo compañía.

Honoka: ¿Y a Umi-chan? ¿A ella no cree que le moleste?

Kotori: No, va a estar contenta, igual que yo. Qué rico que viniste.

Honoka: Sí, pues. Si te echaba tanto de menos, además.

En una utilería de un estudio cerrado, trabaja ahí Umi. Una visita en el anfiteatro la esperaba sin previo aviso, y precisamente era la "ave" Kotori, quien le traía noticias sobre la llegada de Honoka.

Umi: ¿Y tú?, ¿qué estás haciendo acá?

Kotori: Es que quiero hablar contigo.

Umi: ¿Pasó algo?

Kotori: No, está Honoka-chan.

Umi: ¿Honoka?

Kotori: Nuestra amiga. De eso, te venía a hablar.

Umi: ¿Está acá en Corea (del Sur)?

Kotori: Sí, vino a verme. Incluso piensa buscar trabajo y como le dice el invitado.

Umi: Quizás me hubieras preguntado por lo menos.

Kotori: Sí, pero es que es el problema, no me avisó. Y ojalá no te moleste, pero le invité a quedarse algunos días.

Umi: Ya pues, qué le vamos a hacer.

Kotori: *Sonríe* Ya, entonces llega temprano que voy a cocinar algo rico. ¿Ya?

Umi: Bueno. Chau. *La besa*

EN LA CASA

Las tres chicas cenan un exquisito platillo típico de la zona similar a la japonesa, aunque de diferentes costumbres.

Umi: Hmm.

Honoka: Hmm. ¡Que rico!

Kotori: Así que te gustan, por eso los preparé.

Honoka: Ah, gracias. Te pasaste.

Kotori: Comiencen ustedes no más. *Sale de escena*

Honoka: Ya.

Umi: Oye, ¿y de verdad (te) quieres quedar trabajando acá?

Honoka: Si hay empleo, ¿por qué no?

Umi: Imagino que estás soltera, sino no te dejarían salir.

Honoka: No, a mí no me gustan que los hombres me manden.

Umi: Te va a costar encontrar a alguien, mira que la vida es así.

Honoka: ¿Y así cómo?

Umi: Así. Desde siempre la mujer ha sido la proveedora, en el hombre en la cocina como tiene que ser.

Honoka: Ay, pero es un pensamiento feminista y yo no estoy de acuerdo. Si le pregunta a Kotori-chan que nos costó jugar vóleibol sin que nadie supiera.

Kotori: Incluso nos decían las marimachas.

Umi: Sí, pues. Si el vóleibol es un deporte de hombres.

Honoka: Ay, sabes qué, no le hagas caso a esta.

Kotori: Acá hay muchas mujeres que juegan y ni siquiera me fueron a verla.

Umi: Claro que no.

Kotori: Sabes qué, hagamos un brindis.

Honoka: Ya. Salud.

Kotori: Bienvenida.

Honoka: Gracias.

Umi: Salud, es su casa.

Honoka: Muchas gracias.

Umi: Salud.

Honoka: Oye, quedó espesita, está rico, rico.

EN LA VERDURERÍA DE BUSAN, AL DÍA SIGUIENTE

La presencia de Honoka en casa sin duda fue una gran compañía para Kotori, pero tras su inocente estadía en Busan había algo más. Estas amigas del alma se verían enfrentadas de pronto a una enconada disputa.

Kotori: Ahí tiene.

Vendedora: Gracias.

Kotori: Gracias.

Honoka: Oye ya, ¿qué más nos falta?

Kotori: Eh, un cilantro y una zanahoria.

Honoka: Oye, ¿así que ella tiene doble personalidad?

Kotori: No sé si doble personalidad, pero cuando toma se transforma.

Honoka: ¿Te levanta la voz?

Kotori: No exactamente, me golpea.

Honoka: *Jadeo*

Kotori: La primera vez me pidió disculpas, pero después tuvo el tiempo de emborracharse...

Honoka: ¿Y te volvió a pegar? Pero Kotori-chan, ¿cuántas veces lo conversamos? Tú dijiste que jamás aguantaría que tu pareja la pegara.

Kotori: Si yo la he aguantado hasta ahora es porque la amo. Ay, y no sé qué haría sin ella.

UN DÍA MAS TARDE

Ese periodo, la "cotorra" de ojos amarillos se enlistó para salir al centro de la ciudad a comprar un analgésico y vitaminas en una farmacia junto a su hijo que recién salía de la guardería. Mientras tanto, Umi culminaba de beber té yéndose al baño y sin querer, miraba a Honoka desnuda después de tomar una ducha.

Umi: Perdona. Pensé que no había nadie.

Honoka: No te preocupes.

Kotori consiguió los fármacos en cinco minutos, y de vuelta a casa con el niño ella se daba cuenta que ni su Umi, ni Honky estaban adentro del hogar; el pequeño se fue a vestir. Notó que la hervidora se encontraba caliente, pero lo que no se enteraba la "pajarita" sería candente: oyó unos gemidos femeninos en el otro lado de la habitación, la husmea en dicho cuarto estos ruidos y al abrir la puerta... ¡Sorpresa! Era Umi haciendo relaciones sexuales ni nada más ni menos que con su gran amiga de la infancia, Honoka, completamente desnudos en la cama y con las babas de saliva en sus bocas. A pura indecencia.

Umi: ¡Kotori! ¡Kotori, yo! Yo... *Salía de su cama*

Kotori: *Fijando a Honoka* ¡¿Cómo pudiste hacerme esto?! ¡Eres la persona la que yo más confiaba!

Honoka: *Vistiendo una camisa ancha* Kotori-chan, déjame explicarte, por favor.

Kotori: ¡Qué vas a explicar! ¿Tú creíste que esta cuestión se explica? ¡Sale de mi casa!

Honoka: Yo no quería, te lo juro.

Kotori: Te juro, no tenía nada. ¡Lo tenía todo planificado! ¡Sí!

Honoka: ¡No! ¡Oye, suéltame! ¡SUÉLTAME, ESTÚPIDA! ¡SUÉLTAME! *Grito*

A Kotori le jala los cabellos de la ojiazul llevándolas al baño y le introdujo la cabeza al inodoro descargando la cadena, ahogándola dos veces ahí.

Kotori: ¡NO TE QUIERO VER NUNCA MÁS! ¡SAL DE MI CASA!

La pelijengibre salió perturbada y escapó como ramera, en tanto Kotori se sentó en el piso del baño en posición fetal llorando de rabia; con la mansa bronca y penuria que acongojaba la traicionó por la eternidad y supuso el quiebre definitivo con su pareja con divorcio consumado. Una semana después de este incidente, Umi abandonó de Busan al Reino Unido traumada por aquella infidelidad y nunca más se supo de ella.

La infidelidad de Umi y la deslealtad de su amiga Honoka terminaron minando la paciencia de Kotori, quien prácticamente sin salida no tuvo más remedio que buscar una manera de independizarse. Ella tomó la decisión de trabajar y volver a Japón, y para eso necesitaba dejarla en buenas manos a su hijo, su suegra quien era la única persona que le daba confianza.

Sra. Sonoda: ¿Kotori?

Kotori: Sonoda-san.

Sra. Sonoda: Hola, mi amor.

Kotori: Necesito pedirle un favor.

Sra. Sonoda: Pasa.

Kotori: ¿Está ella?

Sra. Sonoda: No.

Adentro de la casa de su suegra, se había enterado del impase de Umi con Honoka y Kotori decidió dar un vuelco de 180 grados en su vida.

Sra. Sonoda: Qué bueno que viniste. Apenas supe lo que pasó, fui a buscarte, pero nadie abrió.

Kotori: Me voy, me vuelvo a Japón.

Sra. Sonoda: ¿Te vas?

Kotori: No tengo nada más que hacer aquí,

Sra. Sonoda: ¿Y por qué no esperas un tiempo? ¿Cómo sabes que Umi te pide perdón y todo se arregla?

Kotori: No, ya lo decidí y no quiero verla más.

Sra. Sonoda: No sabes cuánto siento lo que pasó, pero es mi hija y tengo que acogerla. Pero igual fue feo lo que hizo. ¿En qué te puedo ayudar?

Kotori: No tengo dinero suficiente y me voy a Tokio a trabajar, pero el niño no conoce a mi mamá, yo quería pedirle que si usted lo podía cuidar mientras yo ahorro algo de sustento y después lo vengo a buscar.

Sra. Sonoda: Pero claro, mujer. Encantada.

Kotori: Apenas recibo mi primer sueldo le mando el dinero.

Sra. Sonoda: No te preocupes, nosotros lo vamos a cuidar.

Kotori: Gracias.

La peligris despide a su hijo que queda en manos de la madre de Umi permanentemente.

AEROPUERTO DE NARITA (TOKIO)

Con una profunda pena, Kotori se resignó a dejar su hijo en Corea del Sur. Su plan era trabajar y enviarle dinero por algunos meses y cuando se estableciera en forma definitiva iría a buscarlo. Desde luego todo aquello dependía de la acogida laboral que tuviera en Japón, de modo que intuía que no volvería a ver a su hijo durante mucho tiempo. De su viaje advirtió a su madre, quien feliz se hizo el tiempo para ir a buscarla sin sospechar que este encuentro era el inicio de la peor etapa de su hija en Japón.

Sra. Minami: Hola, ¿y el niño?

Kotori: Lo dejé a donde mi suegra, lo que pasa estaba un poquitito mal y no me atreví traerlo.

Sra. Minami: Ah, o sea que ¿no te vienes a quedar?

Kotori: Sí, me vengo a quedar, apenas junto un poco de dinero y logro buscar.

Sra. Minami: Uy, yo tenía tantas ganas de conocer.

Kotori: Si yo sé, mamá. El niño apenas no conoce, le va a costar dársela según usted.

Sra. Minami: No, se habría dado cuenta, tú sabes cómo son los niños si apenas tenía afecto a su edad.

Kotori: Ya mamá, sabes que no sigo hablando de ella si ya la dejé. Apenas tengo un poco de dinero lo voy a buscar. Se lo prometo.

Sra. Minami: Ya, bueno. Tu padrastro quiere verte.

Desde luego Kotori guardaba un íntimo temor al enfrentar a su padrastro, lógicamente estaba casada, pero llegaba de vuelta a casa en el ánimo de romper su matrimonio y no sabía él cómo tomaría esto.

EN LA CASA DE LOS MINAMI

Sra. Minami: ¿Estás decidida quedarte?

Kotori: Sí, no me muevo más del país.

Sra. Minami: Ella va a trabajar acá.

Padrastro: ¿Y en qué?

Kotori: En lo que venga, con tal de ahorrar soy capaz de hasta limpiar pisos.

Sra. Minami: No seas exagerada, hija, si usted puede tener cualquier otro trabajo mejor que eso.

Padrastro: ¿Y aquí has visto algo?

Kotori: Compré el periódico, pero no sale casi nada.

Padrastro: La cosa por aquí no está muy buena.

Sra. Minami: Yo escuché decir que en una cafetería andaba buscando gente, pero no me puedo acordar cuál era. Mañana le voy a preguntar a la señora del almacén porque ella fue que me habló eso la semana pasada.

En una banca, las penurias de la "pajarita" siguen. Bebía un trago a sorbo y le arroja la botella llena al suelo expresando su grave y delicado pesar emocional.

Kotori, de a poco se fue dando cuenta que no era fácil encontrar trabajo, lo que es más el recuerdo de su hijo en Busan (Corea del Sur) le provocaba una profunda tristeza. Fue esta soledad, la cesantía y el alejamiento del ser que ella más amaba lo que gatilló para que sus problemas se diluyeran con algunos grados de alcohol, Kotori tomaba sin medidas y a escondidas para superar su profunda crisis.

CASA DE LOS MINAMI

Sra. Minami: Amor, ¿eres tú? Kotori. ¿Cómo te fue?

Kotori: Más o menos.

Sra. Minami: ¿Otra vez estuviste tomando? Pero hija, si tú sabes que eso no te ayuda para nada.

Kotori: Sí sé.

Sra. Minami: Bueno, ¿y entonces por qué lo hace?

La "avecita" empezaba a entristecer al notar que el alcohol era su nuevo aliado para pasar sus penurias de la vida, su madre la consuela y le saca del bolsillo de su chaleco una hoja de papel de la dirección de un café-restaurante como lugar de empleo para su hija que necesitaba faena.

Sra. Minami: Mira, te llegó esto. De un restaurante, yo seguramente dejaste un currículum, mañana tienes que presentarse a primera hora.

Kotori: *Llorando* Y yo pensé que nunca me iban a llamar.

Sra. Minami: Pero hija, usted sabe que no puedes presentarse así.

Kotori: *Sollozando* Sí, no se preocupe de que mañana se me va a pasar. Voy a andar bien.

EN LA CAFETERÍA, VESTIDA DE MAID COMO LOS VIEJOS TIEMPOS...

Kotori por fin encontró trabajo, sabía que a partir de ahora sus planes tomaban cuerpo y la posibilidad de ver a su hijo tendrían entonces un sentido más real. Volver a un empleo era para esta mujer el reencuentro con su juventud y por sobre todo la inmensa posibilidad de independizarse, pero siempre esta mujer tiene un obstáculo en cada tarea que emprende. Estaba feliz de entrar a trabajar, pero jamás se imaginó que la vida le pondría nuevamente una piedra en el camino.

Kotori no podía haber creído la presencia de Honoka en la cafetería era como una pesadilla y como no podía retirarse debió resignarse a compartir su trabajo con la peor de sus enemigas.

EN UNA TIENDA POR DEPARTAMENTO

Sra. Minami: La verdad es que desde me juntaste no me he podido quitar esa imagen de la cabeza. ¿Qué piensas hacer, hija?

Kotori: No puedo renunciar, y sí que me voy a tener que acostumbrar no más a trabajar con ella de cerca. No me queda otra.

Sra. Minami: Bueno, donde ahí donde tú trabajas debe haber hartas otras personas, ¿cierto?

Kotori: Por suerte sí, trabajan veinte, treinta personas y en dos turnos, así que es poco probable que me encuentre con ella.

Sra. Minami: Esperemos porque, no me gustaría estar en tu pellejo.

Kotori: Ay, en todo caso yo no le tengo ni una pizca de miedo. Lo que sí reconozco es que mi pesadilla.

Sra. Minami: Debe tener cuidado, hija. Esa mujer demostró que no tiene moral, no tiene pudor, haberte dicho lo que te dijo. Oye mira, aquí hay de colores bonitos. ¿Te gusta?

Kotori: Este (color) me gusta. ¿A cuánto lo tiene?

Vendedora: A doscientos (yenes).

Kotori: Me lo llevo. *Se compra una bufanda blanca*

En el lugar de trabajo trabajan algunas de las que fueron idols en el pasado (Muse/μ's, Aqours, Nijigasaki y Liella!) con otros rubros. El otro día, Kotori se reencuentra por primera vez a su mayor enemiga, Honoka en un vestidor. Ya estaban puestas las prendas casuales una vez cumplidas su labor. Su encuentro fue frío y conservador.

Honoka: Hola.

Kotori: Hola.

Honoka: Y, ¿te gustó la cafetería?

Kotori: Sí.

Honoka: Nadie trabaja hace un mes acá así que, si quieres yo te puedo ayudar en cualquier cosa.

Kotori: Gracias.

Kotori se había preparado para un eventual encuentro con Honoka, desde luego no cayó en su manipulación, ni menos en la atmósfera de perdón que ella trató de imprimirle al momento en que ambas se hablaron por primera vez desde que Kotori la vio acostada con Umi. Todo ello lo dejó en el pasado o mejor dicho creyó dejarlo.

Desde una estación de metro, la protagonista espera el medio de transporte. Por casualidad, Kotori conoce recién a una mujer de cabello púrpura en pleno andén: se trataba de Fumiko, una ex compañera de preparatoria Otonokizaka y es empleada intermedia de su fuente de trabajo en que la peligris era la novata; su primer encuentro resulta casual estas mujeres e ignoran su reencuentro.

Fumiko: Hola.

Kotori: Hola.

Fumiko: ¿Trabajas por aquí?

Kotori: Sí, trabajo allá en la vuelta en la cafetería.

Fumiko: Umh. De ahí qué te conozco.

Kotori: ¿Tú también trabajas ahí?

Fumiko: *Mueve la cabeza de afirmación*

Kotori: ¿En serio? No te puedo creer.

Fumiko: Llevo poco más de dos meses. ¿Y tú?

Kotori: No, ni siquiera llevo una semana.

Fumiko: ¿Vas para tu casa ahora?

Kotori: Sí. Ese (metro) es que parece que allá viene.

Fumiko: Oye.

Kotori: ¿Sí?

Fumiko: ¿Te gustaría ir a almorzar conmigo mañana?

Fumiko era colega de Kotori en la cafetería y no era la primera vez que ambas se veían, según ella lo peor ya había pasado o mejor dicho de algún modo lo había superado de manera que se sentía con la libertad y el derecho de dar un vuelco a su vida.

CASA DE LOS MINAMI

Kotori: *Inicia la llamada* ¿Bueno?, buenas tardes.

Sra. Sonoda: Buenas tardes.

Kotori: Soy yo, Kotori.

Sra. Sonoda: Ah, hola Kotori, ¿cómo estás?

Kotori: Bien, gracias. ¿Y el niño?

Sra. Sonoda: Está bien hijita, por ahí anda jugando.

Kotori: ¿Podría hablar con él?

Sra. Sonoda: Sí, claro. Espera un ratito.

Niño: ¿Aló?

Kotori: Hola amorcito, soy yo tu mami.

Niño: Mamá, estaba jugando en el patio.

Kotori: *Llorando* ¿Cómo te has portado?

Niño: Bien, sabes que tengo un gatito, me la regaló mi abuelita. Es súper desordenado.

Kotori: Me alegro. Ahí le mando un dinerito con la abuelita para que le compre unos dulcecitos, ¿ya?

Niño: Ya mamita. ¿Qué te pasa?

Kotori: No, no me pasa nada.

Niño; ¿Cuándo vas a venir a verme?

Kotori: Apenas pueda te voy a ver, ¿ya?

Niño: Ya mamá. Te quiero mucho, te extraño mamá.

Kotori: Yo también, perrito.

Niño: Ya, chau.

Kotori: Chau. *Cuelga la llamada*

EL OTRO DÍA, EN EL CASINO DEL RESTAURANTE

Fumiko: Oye, ¿por qué no me has dicho que tenías un hijo?

Kotori: No me preguntaste. ¿Por qué? ¿Terminamos lo nuestro?

Fumiko: No, solamente preguntaba por curiosidad. ¿Supongo que no lo es?

Kotori: ¿A quién?

Fumiko: A tu marido.

Kotori: Si es que no me eché a perder el día.

Fumiko: ¿Tan mal terminaron?

Kotori: Algún día te lo voy a contar.

Mientras tanto, la peligris vio a Honoka a metros de la mesa sin percatar que su peor rival estará involucrada en la lealtad y amistad de Fumiko, su nueva compañera. Los dichos de esta joven habían sido delatados por aquella comepan, que Kotori ignoraba.

Fumiko: *Ve la hora en su reloj* Estoy en el primer turno, me quedan cinco minutos.

Kotori: ¿Te vas?

Fumiko: ¿Qué pasa?

Kotori: ¿Es que cuándo nos vamos a volver a ver?

Fumiko: Depende de ti.

Kotori: *Sonríe* Juntémonos mañana entonces, a las siete, en el mismo lugar donde nos conocimos.

Fumiko: ¿Está bien? Bye bye.

Esa tarde, Kotori reunida con sus dos compañeras de trabajo y sin saberlo, veía a Honoka coqueteando con Fumiko.

Empleada A: ¿Qué pasa?

Kotori: No, nada. Es que se me quedó algo. Sigan no más ustedes.

Las dos trabajadoras salen una que la "cotorra" seguía echando ojo cómo su enemiga del alma besaba a su propia aliada, se da media vuelta dirigiendo a otro lugar jurando vengarse.

Kotori llegó a pensar que su pasado definitivamente había quedado atrás, le enviaba dinero a su hijo y ahorraba para el instante que debía ir a buscarlo, pero lo que acababa de ver no solo se lo imaginó jamás, sino que alentó toda su violencia acumulada.

En un bar nocturno, Honoka estaba reunida con algunas de sus ex compañeras de escuela que incluso eran también colegas de trabajo. Sin previo aviso, Kotori ingresó a esta taberna con cara de pocos amigos, especialmente a la pelijengribre que se la quitó todo, desde su ex hasta Fumiko; pidió un trago cuando la comepan estaba atenta en sus ojos azules y la castaña también, esta última la aproxima reaccionando agresivamente bajo estado etílico.

Kotori: ¿Así que conmigo es la cosa?

Honoka: Ah, ¿de qué estás hablando?

Kotori: Ya, no te hagas la inocente.

Honoka: Oye, ya fracasa. No te pesco. Chau, nadie te hace caso.

Kotori: ¡Más te vale, canalla!

Honoka: Oye, yo no hablo con borrachas. ¿Entendiste eso?, ¿no?

Kotori: ¡Ahora te vienes a hacer la señorita! Puta asquerosa. ¿Sabían ustedes que esta hija de perra se metió con mi "marido"? Y en mi propia casa, *Honoka les ignora a sus colegas estos dichos* y ahora me quiere quitar a mi nueva amiga. ¡Defiéndelo! *La agarra*

Honoka: ¡Oye, suéltame estúpida! ¡Suéltame! *Ambas se agarran a manotazos*

Kotori: ¡Asquerosa! Te la vas a pagar. *Le da un empuje y sale del lugar*

Honoka: La desgraciada está loca.

EN LA CAFETERÍA, AL DÍA SIGUIENTE

Honoka: ¿Así que quieres que la llamo?

Kotori: Ándate, desgraciada.

Honoka: Ay, ahora así te hace.

Kotori: Déjame tranquila, o quieres que llame la jefa.

Honoka: Ay, mira cómo tirita. A ver y vos, ¿anduviste celebrando?

Efectivamente su hálito no borra las huellas del alcohol que en forma desmedida Kotori bebió durante la noche anterior. Honoka ve esto como su talón de Aquiles y no tarda en amenazarla precisamente usando esta arma en su contra, es así como estas mujeres sacan sus cuernos como bestias en celos para dar vida a un duelo macabro, ignorando que su desenlace irreversiblemente para una de ellas será la muerte.

Kotori: Déjame tranquila.

Honoka: ¿Qué pasa si la jefa se entera que vos andas tomando en el trabajo? ¿Ah?, ya adiós. Gorreada.

Un día de octubre, efectivamente Kotori aún tenía en su hálito secuelas de la excesiva ingesta de alcohol luego de aquel furtivo encuentro con su examiga, perdió el control y comenzó a hurgar en su mente la manera de darle un escarmiento alto.

Una supervisora jefa aproxima a las trabajadoras una por una, ésta tiene apariencia similar a la del "Bu Bu Desu Wa".

Jefa supervisora: ¿Cuántas bandejas llevan?

Empleada B: Esta va a ser la segunda.

La supervisora acerca a Kotori notando el olor a alcohol.

Jefa supervisora: ¿Se siente bien?

Kotori: Sí.

Jefa supervisora: Segura, porque así usted no podría venir a trabajar.

Kotori: No, si estoy bien. No tengo ningún problema.

Jefa supervisora: ¿Estás borracha? Kotori, usted sabe que yo así la puedo despedir. ¿Cierto?

Kotori: Sí no, disculpe. Si no voy a volver a pasar.

Jefa supervisora: Muy bien, usted se vaya a ir al casino y te vas a tomar un café bien cargadito. ¿Estamos? Muy bien.

La "pajarita" no duda de su actuar, daba una punzada de un cuchillo plástico a un sándwich de una orden pedida en este café-restaurante dando signo de odio mutuo y Honky estaba en sus espaldas cargando cajas de cartón, luego se aproximaron para ajustar cuentas.

Kotori: Demencial.

Honoka: ¡Ah, despertaste!

Kotori: Te diste en el gusto, me echaste al agua.

Honoka: Para que veas que no amenazo.

Kotori: Si soy tan cobarde, entonces. Vamos afuera.

Honoka: Ay, ¿crees que te tengo miedo? Ya pues, vamos. Te espero afuera.

La ojiazul salió primero del área de cocina, en tanto Kotori tomó otro cuchillo, pero de verdad. La de ojos amarillos fue a tratar de escarmentar botando cajas plásticas en su entorno como en cámara lenta, notando presencia de sus colegas ex idols; a punto de lograr su objetivo la alcanza y le clavó a la pelijengibre en el cuello como pescado fileteado en una conservera pesquera. Una colega la separó de la peligris choqueada.

Empleada C: ¡KOTORI, QUE LE HICISTE POR DIOS! ¡SUÉLTALA! ¡AYUDA!

Otras trabajadoras, entre ellas algunas antiguas idols fueron a percatar lo que pasó clamando llamados de ayuda y gritos de espanto (hasta hubo una aclamación del famoso "Dareka Tasukete"). Y en público observaban cómo Kotori hizo matar a su rival ex idol, entristecida bajo los efectos del alcohol, soltó el cuchillo de cocina ensangrentado. Llegada la policía, Honoka murió instantáneamente por desangramiento, la asesina fue inmediatamente despedida por esto y se entregó sola a las autoridades de orden.

De este modo Kotori, quien tiene 25 años se convirtió en criminal: fue destinada a cumplir condena en la cárcel antigua de Tokio. Desde que dejó a su hijo en Corea del Sur nunca más lo volvió a ver y daría su vida para tenerlo, aunque sea unos minutos junto a ella. Esta era la verdadera Kotori Minami en el futuro.

Esta mujer cumplió condena en la cárcel nueva de Tokio, fue sentenciada a 7 años de prisión.

Continuará...