Treinta días con él
Día 3
"Querido Sasuke: Mi familia se mudará a Alaska, así creo que sería mejor que dejemos de vernos. PD: Quizá veas a mi hermana gemela rondando por la escuela. Sería mejor que la ignoraras, siempre finge ser yo"
Ya son tres días desde que empecé a salir con Sasuke, y lo cierto es que comienzo a tener miedo de que esto dure más de lo que había pensado. No puedo soportar las miradas acusadoras de las chicas que están enamoradas de él ni el desprecio que los demás sienten por mí. Por si fuera poco, no creo que Hanabi se trague mucho tiempo lo de "mi amigo Sasuke", conociéndola seguro solo está esperando a que yo confirme sus sospechas, supongo que ahora mismo debe estar despierta arreglándose para ir a la escuela. Yo, por mi parte estoy en mi cama acurrucada deseando que todo esto sea un sueño. Si llego a salir viva de esto tengo que recordar jamás volver a hacer caso a Ino. "Vamos, yo nunca me equivoco y créeme que estoy segura de que algo bueno va a pasar". ¿Cuál será la definición que le da Ino a la palabra "bueno"? Al menos, sé que no fue su culpa, después de todo fue mi mala suerte la que hizo que todo esto pudiera ser posible.
-Onee-san- llamó Hanabi al otro lado de la puerta- ¿aún no estás lista? No quiero que te deje el auto bus como ayer-
El estruendoso timbre de la puerta se hizo sonar en la casa
-Parece que tocan - comentó Hanabi
-Atiende tú, por favor - le pedí en un tono apagado, ayer había estado tan triste que ni siquiera me había detenido un momento en pensar que decirle a Hanabi. Suspiré con frustración y rápidamente me puse en pie. Comencé a quitarme la pijama mientras que con la mirada recorría mi habitación para encontrar mi uniforme ¿En dónde se suponía que lo había dejado?
-Onee-san- llamó Hanabi- es un tal Sasuke- me avisó
-D-dile que pase- le pedí resignada.
Me arreglé rápidamente. No había tenido tiempo de comprar un nuevo par de zapatos así que había decidido reparar el que se había roto con un poco de cinta. Sí, lo sabía se veían ridículos. Tomé mi mochila y bajé los escalones. Al llegar a la sala Sasuke se encontraba sentado en un sillón, mientras que Hanabi estaba sentada en el sofá de al lado y lo miraba con desconfianza.
-L-lo siento Hanabi-chan. No he hecho el d-desayuno de nuevo- comenté con desánimo
-No te preocupes Onee-san. He vuelto a tomar dinero del cuarto de Neji- dijo sin voltear a verme. Seguía observando a Sasuke detenidamente, como si esperara que él de un momento a otro saltara y comenzara a bailar sacando llamas de los oídos.
-Bien, s-solo espero que sea la última vez- dije, aunque realmente aquel asunto es lo que menos me importaba este día
-¿Nos vamos?- preguntó Sasuke poniéndose en pie
-Sí, p-pero… la escuela de Hanabi-chan e-esta a una cuadra del instituto ¿T-te molestaría p-pasar por ahí?-
-Está bien- dijo Sasuke restándole importancia. Caminó con desgana hacia la puerta mientras Hanabi y yo lo seguimos sin más que comentar.
Esperaba que ella me preguntara sobre algo, pero supongo que eso llegaría al tiempo de la cena. Subimos al auto y Sasuke manejó sin comentar nada. En pocos minutos llegamos a la escuela de Hanabi.
-Me voy- se despidió mi hermana
-E-espera- le pedí, giré la cabeza hacia la izquierda para poder alcanzar su frente y besarla- nos v-vemos al rato- Ella adquirió un ligero rubor en sus mejillas (aquella era la única forma de hacerla sonrojar) solamente asintió y se marchó.
…
La preparatoria quedaba muy cerca. Por lo que bastaron al menos cinco minutos para llegar. Sasuke aparcó el auto en su lugar habitual. Tomé mi mochila y para antes de que yo intentara abrir la puerta Sasuke ya lo había hecho por mí. Me sonrojé ligeramente, no estaba acostumbrada a que las personas tuviesen detalles conmigo además también se ofreció a cargar mi mochila de nuevo y a pesar de que lo rechace como ayer el terminó cargándola.
Caminamos juntos hacia la escuela. Como ya se estaba haciendo de costumbre, las personas se nos quedaban mirando; a Sasuke como si fuese una superestrella de rock o algo parecido, a mí como si fuese algún tipo de monstruo que saca baba verde por la boca y los ojos. Lo extraño es que todo el mundo saludaba mientras pasábamos y no solo a él. ¡Yo iba incluida en aquellos saludos! Solo tenía una duda ¡¿Cómo es que más de media escuela ahora sabe mi nombre?! Simplemente me limitaba a dirigir la mirada hacia los pies, Sasuke se encargaba de las respuestas cortas así como: Hn, igualmente, bien, tu también, y algunas otras expresiones no mayores a dos palabras, realmente no parecía disfrutar que lo recibieran de esa forma, más bien parecía irritarle pero él siempre contestaba cada vez que le saludaban.
Nos dirigimos a los casilleros para tomar un par de libros, primero pasamos por el mío y después por el suyo. Mi casillero daba pena, aparte de la ubicación justo a un lado de los baños, estaba pintarrajeado y achatado de la puertecilla. El de él por otro lado estaba en perfecto estado, parecía ser de los nuevos que habían instalado este año, estaba a su misma altura y no tenía que agacharse para recoger algo (a diferencia de mi situación) sus libros estaban en perfecto orden y a pesar de que estaba permitido decorar el interior de aquel rectángulo él prefería ese gris monótono supongo que no es el tipo de chico que cuelga fotos de su jugador favorito o algún equipo.
-¿Qué clase tienes ahora?- me preguntó
-Matemáticas- respondí
-Yo tengo física, la siguiente clase es química. Creo que compartimos esa materia-
-Hai-
-Nos sentaremos juntos- dijo y parecía que no tener intenciones de acompañarme a mi aula y yo lo prefería así mil veces.
Caminé con mi mochila y algunos libros entre mis manos. Por más que agachaba la mirada y fingía estar completamente absorta en mis libros, llamaba mucho la atención. Era una lástima no compartir esta clase con ninguno de mis amigos, lo mucho que necesitaba a alguien conmigo.
Llegué a mi aula la mayoría ya estaba ahí, al entrar no cause tanto revuelto como en un principio, quizá (con un poco de suerte) el tema ya estaba siendo olvidado, en cambio noté que todos comenzaron a reír, eso era genial pues ni siquiera estaban viéndome a mí, veían a una esquina en donde estaba mi… pupitre.
Ahí debería estar mi pupitre…
Solté los libros junto con mi mochila, perpleja caminé hacia aquel lugar vacio en la esquina, volteé a ver alrededor, nadie parecía tener intenciones de decir nada.
Porque todos hicieron esto…
A mi alrededor las personas reían esta vez viendo hacia la ventana. Caminé torpemente hasta asomarme, allá por los jardines estaba mi pupitre destrozado. ¿Qué se supone que debía hacer ahora? Me acerqué a mis libros y los recogí junto con mi mochila, ya no quería estar ahí, miré fijamente hacia la puerta y seguí mi rumbo sin comentar nada, pero alguien había sido lo suficientemente gracioso para ponerme el pie, caí encima de mis libros lastimando mis manos en el impacto, las risas se incrementaron.
No debes llorar, no debes llorar…
-¿Qué está pasando?- preguntó la presidenta estudiantil al margen de la puerta. Ella dirigió su mirada hacia donde todos señalaban burlándose.
-Hinata…- dijo sorprendida al verme en el piso, ella corrió hacia donde estaba y me ayudó a levantarme – Vamos al baño- ella tomó mis libros y salió junto conmigo.
Las personas volteaban a verme, seguramente todos estaban al tanto de la broma desde un principio. Llegamos al baño y ahí pude atender mis heridas, mi rodilla estaba sangrando y mis manos estaban muy rojas.
-Puedo ayudarte con la rodilla, pero me temo que aun así tendrás que ir a la enfermería-
-M-m-muchas g-gracias S-sakura-san – dije sonriendo. Tratando con todas mis fuerzas de reprimir el llanto – p-pero estoy bien, t-tengo en mi mochila algunas curitas las usaré- me la descolgué del hombro para buscarlas.
Sakura se acercó a mi rodilla con un pañuelo blanco que había mojado.
-Al menos te ayudaré a limpiarlo- dijo con una sonrisa- No te preocupes, averiguaré quien lo hizo y…-
- N-no por favor, n-no lo hagas- pedí en un susurro
-Pero esto está mal, la broma fue demasiado lejos-
-S-si contesto esto, las personas me molestarán más, solo fue una broma y yo no salí lastimada… no mucho- le miré suplicante y ella solo suspiró, continuando con la limpieza de la sangre en mi rodilla
- ¡Hinata!- gritó Ino al momento que entraba al baño - ¿Estás bien?- preguntó tomándome por los hombros-
-S-sí- contesté con una sonrisa- n-no pasó nada- ella cambió su mirada hacia Sakura
-¿Qué haces aquí? –preguntó con desprecio
-No tengo por qué darte explicaciones- contestó Sakura sin cambiar su semblante, se veía concentrada en su trabajo
-¡Pelo chicle seguramente tú…!-
-I-ino-chan- llamé, ella me miró molesta – S-sakura-san solo me ha estado ayudando, p-por favor- pedí
-Está bien- contestó con un mohín
-Hinata, pásame las curitas- pidió Sakura tendiéndome la mano
-H-hai- las saqué de mi mochila y se las entregué, Sakura las colocó sobre los raspones. Al terminar tiró el pañuelo y lavó sus manos.
-Cerda, podrías por lo menos ayudarla a arreglarse el cabello- dijo Sakura con voz autoritaria.
-Lo haré, pero no porque tú lo digas- respondió Ino de igual forma
-Yo me voy Hinata, nos vemos en el receso- dijo antes de marcharse- no tarden las clases están por comenzar
-G-gracias- dije sinceramente antes de que se fuera. Ino parecía aún molesta, pero no comentó nada de Sakura.
No teníamos nada a mano así que simplemente cepilló mi cabello con sus dedos, quitándome algunas motas de polvo que quedaron.
-¿Cómo t-te enteraste?- pregunté, ella desvió su mirada incómoda
-Escuché a unas idiotas hablando sobre eso, parece ser que la broma fue hecha por el club de fans de Sasuke, pero nadie hizo nada al respecto- aquello me desanimó más, a nadie le había importado
-Ya estás lista- dijo satisfecha con su trabajo –Sé que esto es difícil Hinata, pero no los dejes ganar- dijo sonriendo
La campana sonó anunciando el inicio de la siguiente clase. El tiempo había transcurrido muy rápido.
-¿Te acompaño a tu clase?- preguntó, negué con la cabeza
-Será mejor que llegue s-sola- contesté no muy convencida de mi propia respuesta. Me colgué la mochila de nuevo y tomé mis libros
-Está bien, entonces nos vemos en gimnasia-
Después de despedirnos me dirigí a pasó apresurado al salón, el profesor ya debía haber llegado, Sai estaba afuera del aula parecía estar esperándome.
-Han traído un pupitre para ti- me informó
-G-gracias-
-Yo no lo traje, fue tu amigo callado que usa lentes de sol- respondió amable.
Shino-kun, después de todo no había tenido la oportunidad de hablar con él últimamente. Tenía que agradecérselo
-El profesor me pidió que te esperara, Sakura le informó de todo así que no hay problema. ¿Entramos? -preguntó sonriente
–H-hai – abrió la puerta corrediza esperando que pasase primero. Hice una reverencia hacia Asuma-sensei antes de pasar, él solo asintió en respuesta y señaló mi nuevo pupitre. Me dirigí hacia ahí con las miradas clavadas sobre mí, pequeños murmullos salían conforme pasaba. Tomé asiento y me dispuse a sacar una libreta para tomar apuntes.
Miré por la ventana apenada. Al parecer el conserje ya estaba ahí recogiendo los restos de madera de mi pupitre. Un torbellino de notas aterrizó en mi lugar de nueva cuenta. Pero no estaba lo suficientemente fuerte como para abrirlas y enfrentarme a lo que venía. Fruncí el ceño y rápidamente las metí a la parte trasera de la libreta. Cualquier cosa que tuvieran que decirme seguramente no era buena.
Pasé la clase sin prestar mucha atención al tema. Tomé los apuntes que fueron necesarios pero ni siquiera puse empeño en resolver los problemas que había puesto el profesor en el pizarrón. Solo tenía una cosa en mente: cómo terminar con Uchiha Sasuke.
…
La siguiente clase no fue mucho mejor, estar cerca de Sasuke me atemorizaba cada vez más. Trate de evitar el contacto visual con él excusándome teniendo que prestar atención al tema. Funcionó mucho mejor de lo que pensaba pues para lo único que él me dirigió la palabra fue para pedirme una goma de borrar.
Las clases que tenía con él trataba de evitar lo mejor que podía inclusive en el receso teniéndome que sentar en su mesa elegí sentarme al lado de Sai con la excusa del "proyecto de francés". Todo marchaba bien pues Sasuke tampoco tenía intenciones de hablarme. Sólo había un problema, aún no tenía la menor idea de que hacer.
…
La hora de gimnasia es una de mis materias menos preferidas por no decir odiadas. El profesor aún a sabiendas de mi poca agilidad y equilibrio insiste en que por lo menos intente pasar la pelota al equipo. Por mí no hay problema pues ya estoy acostumbrada a las lesiones que vienen después, pero temo por el equipo.
El gimnasio está en reparación, al parecer las lámparas se fundieron pero al ser un problema en serie dañaron por completo el generador. Habría que reemplazar todo el equipo. Por lo que la clase de hoy la tomamos al aire libre.
-¡Hinata, pasa la pelota!- gritó Gai-sensei por milésima vez en el juego. Su exigencia era simplemente pasar el balón al otro lado de la red. Para cualquiera era algo sencillo, para mí era una gran hazaña. Miré el balón con desprecio. Tantos golpes y lesiones que me habían ocurrido solo por ese pedazo de hule redondo. Este no estaba siendo mi día. Había intentado enfrentarlo con optimismo, pero inmediatamente mis planes habían sido cambiados por un puñado de chicas locas.
La vida no era justa, mi vida no era justa. ¿Por qué me le había confesado a Uchiha Sasuke? ¿Qué clase de cruel broma del destino era esta? Claro ¡Hagámosle un broma a esa desafortunada chica Hyuga! Parece que no es suficiente que su padre la odie, ¡hagamos que el resto del mundo lo haga!
Aunque quizá la clave era otra, la pregunta no era el por qué me había confesado a la persona equivocada. La pregunta definitivamente era ¡¿Porque rayos él había aceptado?! Claramente yo no le gustaba ni siquiera parecía agradarle y lejos de vernos como una nueva pareja parecíamos más bien ese tipo de primos lejanos que se ven por primera vez en un funeral del abuelo.
Querido Sasuke: Arruinaste más mi vida
Golpeé la pelota con todas mis fuerzas descargando así las tensiones acumuladas, extrañamente me sentí mejor… hasta que vi que el balón salió en dirección contraria cayendo directamente sobre la piscina. Bajé la mirada avergonzada. No podía hacer nada bien.
-¡Eso es lo que quería ver Hyuga!- chilló el profesor a todo volumen, el resto del grupo lo veía escéptico incluida yo misma.
-Sensei, pero la pelota cayó en el agua, el balón a quedado inservible- se quejó aquella chica de anteojos y cabello pelirrojo. Era muy popular y normalmente se le veía acompañada tanto de chicas como de chicos. Por supuesto al igual que muchas locas también es miembro del club de fans de Sasuke, me atrevería a pensar que es la fundadora, hasta me extraña que no haya dirigido una ofensa hacia mí. Quizá es lo suficientemente inteligente como para saber que lo mío con Sasuke es más que una simple ridiculez a punto de terminar.
-L-lo s-siento- dije haciendo una reverencia hacia la clase.
-Está bien, haremos entrenamiento de resistencia. ¡Quiero cincuenta vueltas a la cancha chicos! El ganador podrá hacer ejercicios extras conmigo ¡Que salga a flote toda su juventud!- al instante todos se quejaron y voltearon su mirada hacia mí. Sí, yo tenía la culpa
-Etto, p-puedo ir p-por otro b-balón- me ofrecí temerosa
-Yo también iré- añadió Karin acomodando el puente de sus lentes sobre su nariz.
-N-no es necesario- negué de forma instantánea. Ella enarcó una ceja, parecía estar ofendida de que la hubiese rechazado
-¿No? Con lo torpe que eres seguro pierdes el balón en el camino. Vamos Hyuga, no lo hago por gusto pero no quiero hacer esas vueltas- dijo cruzada de brazos
-Está bien, pueden ir ambas. Me alegro mucho de ver que la juventud de hoy esté dispuesta a ayudar a sus compañeros. Pero vayan con cuidado, aún no han acabado el trabajo en el gimnasio por lo que debe estar lleno de material- ambas asentimos, Karin camino a mi lado sin comentar nada en el camino. Visto desde el punto de vista de cualquiera, ella se dirigía hacia el gimnasio y yo solo la estaba siguiendo.
El gimnasio era un espacio muy grande, tenía un balcón que rodeaba todo el lugar, se usaba como gradas cuando había partidos de baloncesto. Y por supuesto contenía dos armarios enormes llenos de balones de repuesto, redes y químicos de limpieza.
Ahora mismo se encontraba en un estado deplorable, lleno efectivamente de materiales de construcción, escaleras, pinturas y cosas por el estilo. Parecía ser que además de cambiar el sistema eléctrico aprovecharían la interrupción para hacer mejoras.
-¿Sabes Hinata?- me llamó Karin por primera vez durante todo el trayecto- ya que estás saliendo con Sasuke deberíamos socializar un poco más, ya que soy presidenta de su club de admiradoras sería bueno que sepamos cosas de la otra- sonrió, en mi opinión no de forma muy convincente, pero asentí sin protesta – Empecemos por algo sencillo, ¿Qué piensas hacer en un futuro? ¿Cuál es tu sueño?- la miré extrañada ¿eso era algo sencillo? Ni siquiera sabía que haría de cenar esta noche
-No lo sé- admití, nunca había pensado algo como eso
-Pues yo lo sé perfectamente- respondió con petulancia- Seré actriz- canturreo con una sonrisa casi sincera
Tomó un escombro filoso de los que había en el suelo y dibujo una línea a lo largo de su brazo, la sangre comenzó a brotar, después hizo otra en su mejilla y sonrió tétricamente.
Está loca…
-¿E-estás b-bien? –fue lo único que atiné a decir. Ella soltó aquel escombro y se dirigió hacia mí con los brazos extendidos, jamás hubiese podido ver lo que venía a continuación…
-Dejemos esto en claro Hyuga. Haz lo que sea necesario para que tú y Sasuke terminen. Y ni se te ocurra decirle a alguien de esto porque la próxima vez créeme que no seré tan amable - esa fue su única advertencia antes de que pasara lo inimaginable
…
-Pues yo no me fío de esa zorra de Karin, claramente ella ocasionó todo esto- opinó aquello voz femenina que conocía perfectamente. Sonaba bastante enojada.
-Y supones que también se lastimó la cara y el brazo a propósito- contestó una chica con voz más serena.
-Tú la conoces tan bien como yo. Sabes que si sería capaz de eso y más…- se vio interrumpida
-Shh, parece que Hinata está despertando- abrí los ojos con molestia por la repentina luz que había en toda la habitación. La cabeza me dolía con nunca, pero reconocía perfectamente la camilla y las paredes blancas. De nuevo estaba en la enfermería.
-Hina ¿cómo te sientes?- preguntó Ino con una mano apoyada sobre mi frente
-A-adolorida- respondí cerrando los ojos por el dolor que invadía mi cuerpo- ¿Q-qué pasó? ¿M-me c-caí o a-algo…?- las miré a ambas, parecían debatirse en contestar.
-Karin dijo que las maderas que están usando en el gimnasio cayeron encima de ustedes- respondió Sakura no muy convencida.
-Sí, y ella de forma "milagrosa" salió ilesa, solo unos rasguños.- se quejó Ino cruzada de brazos -yo no me trago nada- dijo bastante seria
-¿y q-qué p-pasó después?- pregunté alterada
-En realidad estábamos todos esperando a que llegaran. De repente llegó esa cabello de zanahoria lloriqueando diciendo que te había pasado algo horrible. Sensei llevó a algunos chicos entre ellos tú novio y te sacaron de ahí. Karin solo se la pasó excusándose con que estaba muy asustada- terminó Ino con voz venenosa
-Iré a avisar a la enfermera de que has despertado- dijo Sakura antes de salir por la puerta.
-¿Qué piensas?- preguntó Ino mirándome profundamente
-Que he roto m-mi record. E-esta es mi segunda vez e-en la enfermería en m-m-menos de una s-semana- Sonreí al momento que intentaba estirar mis extremidades.
-Me refería a lo de Karin, estoy segura de que no fue accidente- comentó con cuidado mientras analizaba mi rostro. Ella lo sabía.
-Tienes razón, no lo fue- contesté con la mirada gacha, las lágrimas comenzaron a fluir como si de una cascada tratase- Ino, si así van a ser lo siguientes días no podré aguantar ni una hora más-
-Hinata, seguramente Karin también hizo lo de tu pupitre. Afortunadamente tus heridas no fueron tan graves, pero estoy segura de que en cuanto tenga otra oportunidad te lastimará más. Debemos hablar con la directora-
-¡No! S-solo empeoraría más las c-cosas. La única solución es t-terminar con Sasuke de una vez por todas. Karin lo dijo antes que m-me empujara, solo así me d-dejará en paz-
-¿Sabes?, quizá no todo fue malo-
-¿No?-
-No. Hice hincapié en Sasuke solo para molestar a Sakura, pero en realidad Naruto fue quien te sacó de ahí en brazos y te trajo hasta la enfermería. No fue hasta que llegó la enfermera que aceptó irse. Y no es la única persona que se pasó por aquí. Shino y Kiba se pasaron entre cada clase igual que tu primo pero tenía que irse por la práctica. Supongo que ser capitán del equipo no es nada fácil. Y esa pelo chicle estaba aquí como excusa por ser la "presidenta estudiantil", aunque debo admitir que fue muy responsable pues curó algunas de tus heridas antes de que llegase Shizune-san.-
-Ha hecho m-muchas cosas por mi hoy, p-pensé que no le agradaba-
-Quizá no le agrades, pero esa es su forma de ser, jamás le negaría ayuda a alguien que la necesitase- noté su voz llena de nostalgia y rencor. Ino jamás había querido contarme exactamente qué era lo que había ocurrido para acabar con su amistad. Y quise hablar sobre ello, pero alguien tocó la puerta.
-Pase- dije con voz ronca. Sasuke entró con su cara de poker y se aproximó a la camilla
-¿Te encuentras mejor?- preguntó con su habitual tono de desinterés.
-A-algo- admití mientras notaba que Ino sonreía como tonta. Estaba segura de que cosas estaban pasando por su mente pero seguramente no querría escucharlo.
-Naruto me pidió que te diera esto- dijo colocando un par de chocolates encima de las sábanas- y dijo que te visitaría más tarde en tu casa- miré los chocolates sorprendida y me sonrojé hasta las orejas.
Imaginaba la resplandeciente sonrisa despreocupada de Naruto-kun mientras me entregaba esos chocolates. Como hubiese deseado que él hubiese entrado en vez de Sasuke. Los metí en mi bolsillo.
-¿Estás lista para irnos?- preguntó
-¿I-irnos?- pregunté exaltada mirando a ambos. Ino fue la primera en hablar
-Olvide decírtelo, llevas aquí todo el día. Me han dejado venir a verte de vez en cuando por si despertabas- miré atónita el reloj blanco que se encontraba sobre la pared. Estaba en lo cierto. – no te preocupes, seguramente te dejaran pasar los apuntes después. La mayoría de la escuela sabe lo que te paso…- Ino se calló de repente, me conocía lo suficiente como para saber que aquello no era algo que deseara saber.
-Y-yo…- comencé en respuesta hacia Sasuke – n-necesito p-pasar por mi mochila y l-libros- dije tímida, él rodó la mirada como si fuese algo obvio.
-Ya están en mi auto- contestó. Asentí comprensiva y decidí ponerme en pie, al principio sosteniéndome de la mesa para poder guardar equilibrio pero no funcionó. El dolor que sentía ahora comparado con el de muchos otros que había sentido era inimaginable. Sospechaba que las tablas habían impactado también fuertemente contra mis piernas y aquella venda cubriendo mi rodilla lo confirmaba. En mi segundo torpe intento Sasuke me detuvo antes de caer.
-Podría llevarte si quieres- dijo sin especificar de qué forma lo haría. Sospechaba que sería del mismo modo en que lo había hecho en el baile de disfraces, rápidamente decliné su oferta agitando la cabeza. –Por lo menos debes recargarte en mí, si intentas bajar las escaleras sola seguramente caerás- Ino asintió dándole la razón a Sasuke y yo también sabía que la tenía. Pero las cosas ya habían empeorado lo suficiente ¿por qué hacerlas peor?
Sin previo aviso Sasuke pasó uno de mis brazos por su hombro y posó uno de los suyos alrededor de mi cintura.
-Nos vemos mañana Hinata- se despidió Ino sonriente. Hice una mueca solamente para ella. Sabía perfectamente el tipo de comentarios que ella haría en esta situación. Ninguno me agradaría.
Recordé hace unos días cuando todo había comenzado, Sasuke había entrado de la misma forma a la enfermería después de mi desmayo y para mi sorpresa hasta me había llevado a mi casa. La palabra deja vu asaltó mi mente. Ojalá esta no se hiciera una costumbre entre los dos.
La mayoría de los estudiantes ya había partido aunque sospechaba que una buena parte se había quedado solo para verme salir de la enfermería. Sasuke y yo bajamos las escaleras abrazados, definitivamente no de una forma muy romántica, más bien de la forma en que sostienes a un cachorro para ayudarlo a bajar las escaleras. Lástima que aquí Sasuke no fuera el cachorro.
Las personas murmuraban cientos de cosas en cuanto pasábamos pero ninguna risa se dejó escapar. Sasuke infundía mucho respeto o más bien temor.
Llegando al estacionamiento solamente me ayudó a subir al asiento y se colocó en su puesto. Los trayectos silenciosos con Sasuke seguramente eran así con todo el mundo. No podría imaginármelo bromeando con alguien mientras manejaba. O quizá si podía imaginarme a solo una persona: Naruto
Ino había dicho que el mismo me había llevado a la enfermería. Comparé las situaciones. Cuando Sasuke lo hizo había sido incluso una situación de terror, pensando que alguien tan frío como el pudiese hacer ese tipo de favores. Cuando Naruto lo hizo, simplemente imaginé lo mucho que deseaba haber estado despierta en aquellos momentos. Y lo mejor de todo era que iría a visitarme por la tarde. Solo esperaba que sus padres no estuviesen enterados. Kushina-san era lo más cercano a una madre que jamás había tenido. La simple idea de preocuparla me hacía sentir mal. ¿Y si venían sus padres? Tenía que arreglar un poco la sala y ponerme algo apropiado, quizá haría algunos bocadillos.
...
Llegando a casa parecía estar todo normal. El portón estaba sin llave seguramente Hanabi ya había llegado. Sasuke me ayudó a bajar de igual forma como lo había hecho al bajar las escaleras. Hanabi abrió la puerta bastante sorprendida pero esta vez sin hacer ningún comentario o pregunta, todo iría después de que Sasuke se fuera. Me dejó sobre el sofá y nada más bajo mi mochila, se despidió cortamente avisando que vendría mañana por la mañana.
-¿Estás bien?- preguntó Hanabi revisándome con la mirada. Yo estaba bastante distraída con el tema de Naruto que ni recordaba el hecho de que no podía mover las piernas.
-Sí, unas tablas en el gimnasio m-me cayeron e-encima, n-nada grave- aseguré con voz lejana
-Nada grave- repitió ella notando mi mirada perdida.
-Hoy, vendrá N-naruto-kun- comenté tratando de que mi voz no se notase emocionada
-Claro, el rubio- reconoció al instante –estaré en mi habitación tengo muchos deberes por hacer- dijo a modo de excusa. No es que a Hanabi no le agradara Naruto, pero sabía que no soportaba mucho su forma tan hiperactiva de ser.
-E-está bien- respondí más tranquila. No parecía tener intenciones de preguntarme sobre Sasuke. Estiré las piernas y las coloqué sobre el mueble ¿y si se quedaba a cenar? ¿Debería hacer algo picante? O quizá estaba a tiempo para hacer un ramen sencillo…
-Por cierto- dijo antes de ir directamente hacia su habitación- tu novio es bastante guapo aunque muy frío- dijo con una mueca de disgusto al final
Mi hermanita no era nada inocente, de eso estaba segura.
Aprecio los reviews y de verdad me disculpo mucho por no contestar todos. Los leí hace poco y vi a un chica (gracias por tus reviews) que dejo cuatro. Y pensé algo como: "Hey la última vez que me fije solo tenía tres episodios, ¿Por qué esta chica dejó cuatro reviews?" el que más me llamo la atención fue uno que decía algo como: cuando tengas al menos un poco de inspiración tómala y continua la historia. Creo que es un gran consejo. Bien Annii Gabiiz este capítulo es dedicado especialmente para ti. Espero que los disfrutes.
Esta vez no hay lista de agradecimientos pero prometo contestar todos sin falta para la proxima.
¡Gracias por seguir leyendo!
Haruhi Suou
