Nuestros héroes se encuentran en la posada descansando, Takumi realizaba una conversación con Ignacio, líder del gimnasio Canela...
-¿Tiene pensado ir primero al Gimnasio de Ciudad Verde?- dijo Ignacio antes de darle un sorbo a su té.-Su líder es el más fuerte de toda la región, dicen que incluso superó el nivel del antiguo líder Giovanni, el Maestro de los tipo Tierra.-advirtió antes de darle otro sorbo a su té.
-Conozco al líder de gimnasio de ante mano, es amigo mío.-respondió Takumi mientras comía unas masitas que estaban en frente de él.-Conociéndolo, pensará en dar todo lo que tiene contra mí. Por ello, haré lo mismo.- dijo mientras ubicaba su mano encima de sus pokeballs.
-Ya veo.- dijo endosando una sonrisa, antes de volver a sorber su té.-¿Querida, podrías servirme un poco más de té?- Con eso dicho, la hermosa mujer de la posada vino y le llenó su taza.
-¿Querida?- preguntó Takumi ladeando la cabeza.
-Ah, no te lo dije. Ella es Aome y es mi esposa.-le respondió con una sonrisa. Esto sorprendió a todos, las chicas del grupo, que estaban detrás de Takumi, escupieron su té.
-¿A tan temprana edad y están casados?-preguntó Tsubasa sorprendida.
-Sólo para aclarar tenemos la misma edad, 19 años siendo más específicos.-respondió con una sonrisa divertida.-Nos casamos hace dos años y llevamos saliendo diez.-agregó con una sonrisa que irradiaba felicidad, su esposa escuchaba todo con una sonrisa igual de radiante.
-¿Hace dos años? ¿Si no recuerdo mal, en ese entonces falleció Blaine?-preguntó Takumi.
-Así es, hace dos años mis lágrimas no paraban de salir... Blaine fue para mi como un padre, él me crió e hizo su discípulo.-
-¿Te crió?-preguntó Akira.
-...- le asintió con la cabeza.- En la erupción de hace quince años, mis padres murieron... fui el único en Isla Canela en quedar huérfano por culpa de ese maldito incidente.
Flashback Un niño pelirrojo se encontraba de rodillas llorando al ver los cuerpos de sus padres aplastados por una enorme roca que cayó del cielo. Al igual que sus padres el pequeño estaba a punto de sufrir el mismo destino, pero Magmar apareció frente al niño y con sus puños brillando arrojó una serie de golpes a la roca destrozándola en miles de pedazos, salvándole.
Un hombre delgado con gafas de sol y cabello rubio apareció al lado del Magmar. -¿Te encuentras bien?- le preguntó al chico una vez se puso a su altura.
-Sí.- respondió el chico con una voz sombría, todo brillo de vida en sus ojos habían desaparecido. El hombre se le quedó viendo mientras apretaba los puños en señal de rabia, estaba molesto consigo mismo, si hubiese llegado antes hubiera podido salvar a esos sujetos que fueron aplastados, que al ver el estado del niño dedujo que eran sus padres.
-Lo siento.- se disculpó con el niño.
-¿Por qué se disculpa?- El hombre abrazó fuertemente al pequeño mientras derramaba lágrimas.
-¿Qué clase de líder de gimnasio es uno el que no puede ni siquiera salvar a un niño?- se preguntó así mismo.-Soy patético...- El niño se aferró al hombre mientras estallaba en el llanto. Toda la población, más la gran cantidad de turistas abandonaron la isla. Los barcos al alejarse vieron una enorme explosión, aquella que borró a Isla Canela del mapa.
Fin del Flashback.
-Horrible.- dijo Junko al oír aquello. Todos asintieron ante eso.
-Si que lo fue, gran parte de la población murió en aquel incidente. Lo bueno es que fui el único en quedar huérfano.- dijo con una sonrisa forzada.
-¡¿Qué tiene de bueno eso?!-Takumi estalló en la ira. Se levantó y alzó del cuello de su bata.-¡Tus padres murieron, ¿cómo puedes decir que fue bueno?!-
-Ningún otro niño tuvo que quedarse sólo. Puede que alguno de sus padres muriera, pero al menos no tuvieron que quedarse solos.- le respondió una sonrisa tranquilizadora. Takumi de mala gana lo soltó, no podía soportar esa manera de pensar. La mujer de Ignacio sólo suspiró, en su mente recordó que algo similar le había hecho hace años, más bien mucho peor. -Volviendo al tema...-
Flashback
El niño pelirrojo fue adoptado por el hombre rubio, Blaine, que no era rubio sino que era una peluca. Ambos fueron a vivir a las islas Espuma, la parte vacacional. Incluso abrieron un nuevo gimnasio oficial, gracias a la aprobación de la Liga Pokémon. El niño fue criado por el anciano calvo, le enseñó sobre los pokémon de fuego. Cada detalle que sabía se lo inculcó con el pasar de los años.
En ese lugar, el chico era mal visto por los otros niños. Los padres decían que no era bueno, debido a que era huérfano y encima hijo adoptivo de Blaine, el líder que no hizo nada por salvar a la gente de la Isla Canela, obviamente sólo rumores. Con el pasar del tiempo, una niña se le acercó, esa niña era su futura esposa Aome. Que le defendía de los abusones, después de todo en la naturaleza humana nunca faltan los que se burlan de otros para creerse superiores. El niño ya tenía siete años al igual que su única amiga, que no mucho tiempo después supo que era sobreviviente del incidente de Isla Canela, por lo cual sus padres les dejaban estar juntos. Al parecer sus padres conocían a Blaine y sabían que todos esos rumores eran falsos, después de todo aquel líder de gimnasio junto a todos sus pokémon habían evacuado a todas las personas además de protegerlas durante el incidente. Dando todo de si para salvar a los ciudadanos de Isla Canela. Dos años después ambos niños habían comenzado una relación más allá de la amistad, el niño por supuesto fue corriendo a contárselo a su padre. Que se alegró mucho por ello.
Un año después, Ignacio había cumplido diez años, recibiendo su primer pokémon de parte de Blaine, un huevo marrón que cuidó con mucha emoción. Porque después de todo su primer pokémon saldría. El tiempo pasó y el huevo se abrió, de el salió una Vulpix hembra. Que al ver a su entrenador le quemó la cara con Ascuas en forma de saludo. Con el nacimiento de Vulpix, el chico salió de viaje. No sólo, fue acompañado por su novia. Con los conocimientos que su padre le dio, logró fortalecer a su Vulpix a un nivel al que podía hacerle frente a su primer gimnasio, el de Erika. Batalló contra ella en un dos contra dos, ganando sólo con su pequeña Vulpix. Continuó su viaje al lado de su novia, hasta atrapar una buena cantidad de pokémon tipo fuego, un Ponyta, un Slugma, una Growlithe, una Charmander y un Cyndaquil. Batalló en cada uno de los gimnasios de Kanto hasta poder entrar en la competencia de la Liga Añil, una vez participó, perdió en la final contra un entrenador llamado Lance Ketchum. Que no mucho después se convirtió en el Campeón de Kanto. Regresó a su casa, recibiendo la bienvenida de su padre y sus suegros. El tiempo pasó y se convirtió en uno de los mejores entrenadores de pokémon tipo fuego de Kanto, y encima quedando entre los mejores entrenadores del Top 100 del mundo.
Los rumores corrieron, y se enteraron que Isla Canela había vuelto a aparecer por un Groudon que pasó por ahí. Blaine decidió trasladar su gimnasio de vuelta a su lugar de origen. La gente temía que se volviera a repetir el incidente anterior, pero al oír que Blaine volvió. La gente comenzó a volver, restaurando la gloria de Isla Canela. Los años pasaron volando y Blaine falleció por causas naturales, Ignacio destrozado por la noticia sus ánimos y estado mental cayeron en pedazos, pero volvieron cuando poco después su novia le pidió que se casaran. No tuvieron ningún problema económico gracias a que Blaine les heredó la posada y el gimnasio. El consejo de la Liga Pokémon puso a prueba durante un año a Ignacio, hasta lograr obtener el cargo de líder de gimnasio oficial. Su esposa decidió hacerse cargo de la posada mientras él atendía el Gimnasio.
Fin del Flashback.
-Que hermosa y al a vez triste historia.- dijo Tsubasa mientras derramaba lágrimas como Akira.
Takumi y Junko tenían la mirada baja. El grupo iba a partir pero Takumi antes decidió disculparse por lo de antes.
-No es necesario.-le dijo Ignacio.- Si te soy sincero a mi esposa una vez le dije lo mismo...-
Flashback.
Cuando Aome e Ignacio tenían 9 años...
-Me alegro haber sido el único en quedar huérfano y que nadie tuviera que pasar por lo mismo...- dijo Ignacio con una sonrisa forzada.
-¡Baka!- gritó furiosa la niña, antes de darle una patada en los bajos al chico, haciendo que caiga sentado y agarrándose "allí" por el dolor. Ella se puso sobre él.- No digas eso, pero tampoco te entristescas. Porque me tienes a mí a tu lado.-El chico iba a responderle pero fue callado por un beso que le plantó la niña en los labios. -Me tienes a tu lado.- dijo mientras le abrazaba, a lo cual el niño se lo correspondió.
Fin del Flashback.
-Ese día nos volvimos pareja.- dijo con una sonrisa entre la felicidad y el nerviosismo.
-...- Takumi estaba con una gota en la cabeza.-Gracias por todo, espero que volvamos a pelear.- dijo mientras le ofrecía la mano.
-Lo haremos.- le dio un fuerte apretón de manos en señal de rivalidad.
Con la despedida, los chicos partieron hacia el gimnasio de Ciudad Verde en un ferry.
2O Minutos después...
Arribaron en Pueblo Paleta...
-Que bello pueblo, el aire es puro y limpio. Su cielo es claro y despejado, y la vegetación abunda.-dijo Tsubasa maravillada por el paisaje a su alrededor.
-Sí que lo es, en este lugar nació y se crió mi padre. Antes de partir hacia su viaje en búsqueda de ser un Maestro Pokémon, claro.-dijo Takumi con orgullo en su voz.-Iremos primero a la casa de mi abuela para dejar nuestras cosas y luego al Laboratorio del Profesor Oak.- dijo ideando el plan del día, pero en la primera parte podía sentirse un dejo de dolor en su voz. Cosa que notó Junko.
-¿Le sucedió algo a tu abuela?-preguntó preocupada.
-Hace poco falleció, papá no me dio muchos detalles pero me dijo que murió por problemas cardíacos.-dijo con tristeza y dolor en su voz.
-Realmente la querías, ¿no?-preguntó Junko al verlo tan dolido.
-Sí, que clase de niño no podría amar a su abuela. Ella siempre fue amable y tolerante con todos nosotros, la mejor persona que podría haber pisado este mundo.-las lágrimas se le escapaban por los ojos y se esforzaba por ocultar su cara de dolor, en cada una de sus palabras podía sentirse el aprecio que le tenía. Pero de pronto su cara cambió a una de sorpresa al sentir que lo rodeaban, Akira le estaba abrazando el brazo izquierdo, Tsubasa el derecho y Junko la cintura por detrás.
-Si estás triste, es mejor soltarlo todo y no contenerse. Llora, llora hasta sacar todo lo que tengas dentro de ti.- dijo Junko con los ojos cerrados y una sonrisa tranquilizadora.
-Junko tiene razón, es mejor soltar todo, que sufrir por ello...-dijo Tsubasa mientras reposaba su mejilla en su hombro.
-...- Akira no dijo nada sólo hizo lo mismo que Tsubasa.
Takumi estalló en llanto, después de todo aunque fuera un hombre, seguía siendo un niño de diez años. Por detrás de un árbol cercano, todo estaba siendo observado por un adolescente alto de pelo marrón claro y puntiagudo, que al ver aquella situación sólo suspiró. Para luego marcharse con una cara de decepción.
Pasaron quince minutos antes de que Takumi se calmara, había sacado todo lo que tenía guardado.
-Chicas... gracias.-dijo Takumi con una sonrisa mientras se secaba los ojos.-Pero... ya pueden soltarme.-dijo con una gota en la cabeza. Tsubasa y Akira le soltaron rápidamente con las caras muy sonrojadas y sosteniéndose las mejillas con ambas manos, estando muy apenadas. Junko en ningún momento lo soltó, siguió aferrada a él, causándoles molestia a las otras. Tardaron un rato hasta que Junko se soltara de él, siendo arrancada por ellas.
Fueron camino a la casa de Delia Ketchum, encontrándose en la entrada a un Mr Mime amigable que les hizo pasar adentro y les atendió como si fuera un mayordomo. Estaban en camino al Lab. Del Prof. Oak...
-Que amistoso Mr Mime.-comentó Tsubasa tratando de armar conversación, luego de que Takumi estallara en llanto el chico no dijo nada durante un rato, salvo para saludar al pokémon mimo.
-Sí, era el Mr Mime de mi abuela. Como lo crió ella, era natural que lo fuera.-le respondió con una sonrisa.
-Ya veo...-dijo Tsubasa con la cabeza baja, pensando en que lo arruinó.
-¡Y no sólo eso, es muy fuerte. Está al nivel Campeón!-exclamó Takumi con una de sus sonrisas de emoción por las batallas, esto le devolvió los ánimos a Tsubasa.
-¿Al nivel Campeón? Tu abuela debió de ser una gran entrenadora.-dijo Akira.
-Mi abuela no era entrenadora, de hecho Mr Mime sólo hace los quehaceres de la casa. Nunca lo entrenó para competir en batallas pokémon.-dijo Takumi mientras ponía una cara de pensamiento.-
-Que extraño...-dijo Junko con algo de duda en su voz.-Tal vez haya sido una de esas maestras de artes marciales que te entrenan con limpiar y barrer.-
-¿Quién sabe? Es la mamá de mi padre después de todo.-
Mientras hablaban, la casa original de los Ketchum estaba siendo rodeada por una considerable cantidad de miembros del Team Revolution...
-¡Sabemos que estás ahí, Takumi Ketchum. Sal ahora o quemaremos la casa!-gritó el que parecía estar a cargo. Al escuchar eso, Mr Mime salió de la casa para ver a sus "visitas". -Atentos, debe de ser uno de sus pokémon.-dijo al ver al pokémon mimo.-Cómo no quisiste salir, la prenderemos fuego.- Dio la orden y todos los miembros sacaron los siguientes pokémon, cinco Magmar, dos Camerupt y un Magmortar.-¡Fuego a discreción!- Todos lo pokémon atacaron con lanzallamas y Magmortar con Llamarada. Antes de que alguna llama tocara la casa, Mr Mime usó Psíquico para detener en seco todos los ataques. Con un movimiento de sus manos se los devolvió, acto seguido creo unos espejos por encima de ellos, que usó para aplastarlo con unos cuantos sube y baja de sus manos.
Luego creó seis espejos, uno por debajo de ellos, cuatro al rededor de ellos y uno por encima. Dejándolos encerrados en un enorme cuarto.
Lo siguiente que hizo fue sacar su escoba y se los llevó barriéndolos hasta el mar que queda al lado de Pueblo Paleta, sólo para arrojarlos ahí, hundiéndose lentamente mientras veían como el Mr Mime le saludaba con una sonrisa.
-Mime mime Mr Mime "Adiós, vuelvan pronto".-dijo el pokémon mimo en su respectivo idioma.
Con lo chicos... Estaban a unos pasos de llegar a la puerta del Laboratorio...
-Ya llegamos.-dijo Takumi con una sonrisa, fue hasta la puerta. Sólo para tocar el timbre. El portero eléctrico le respondió.
-"Hola ¿quién es?".-
-Soy Takumi.-le respondió.
- "Oh, chico. Ahora te abro".-
La puerta fue abierta en unos minutos, revelando a un hombre castaño con el pelo picudo y una bata de laboratorio.
-¿Todo bien en tu viaje?-le preguntó con una sonrisa.-Adelante pasen.-dijo al notar a las señoritas. Los llevó a una sala, donde les hizo sentarse y le dio unas masitas y té. -Adelante cuéntame.-dijo con una sonrisa.
-Para empezar, sólo me faltan dos medallas y tengo atrapado a cinco pokémon.-con ellos los liberó de sus pokeballs, asombrando al Profesor.
-Mira a la pequeña Servine. Ha crecido mucho desde que nació como la rebelde Snivy.-dijo recordando como fue mandado a volar por su Látigo sepa. Servine dio una vuelta mostrándose ante el Profesor. -Pero sólo me has mostrado cuatro de los cinco.-dijo al notar que faltaba uno.
-¿Podría ser en el patio?, pasa que es muy grande.-dijo algo nervioso.
-Entonces.. ¿qué esperamos? Vayamos.- Fueron al patio, sólo para terminar maravillándose por la gran cantidad de pokémon que corrían por el alrededor.
-Hay tantos y de tantas clases diferentes.-dijo Tsubasa maravillada al ver a tantos pokémon tipo volador en los árboles y cielo. -¿Usted los cuida a todos sólo Profesor Oak?-preguntó Akira.
-Una vez te acostumbras al trabajo, hasta puedo seguir con mis investigaciones.-dijo con orgullo en su voz.- Por cierto, díganme Gary Oak o sólo Gary, el Profesor Oak es mi abuelo.-dijo con una sonrisa.
-Ok.-dijeron todos.
-Bueno allá va, ¡Sal afuera!-Arrojó su última pokeball al aire. De ella salió un gigantesco Gyarados que espantó a todos los pokémon, haciendo que salgan corriendo.
-También es variocolor, y encima su tamaño está muy por encima del promedio.-dijo sorprendido Gary Oak, pero fascinado. De un segundo a otro, sacó un metro y comenzó a medirlo, y también calculó su peso en base a sus medidas y dimensiones.- Está muy por encima de los mejores especímenes vistos hasta ahora, es más grande que el de Lance y el de tu hermano.-dijo haciendo comparación.-¿Será más fuerte?-se preguntó mientras calculaba el daño que podría causar.-¿Podrías hacer que dispare una Hidrobomba al cielo?-
-Claro, ya lo oíste.-dijo mirando a Gyarados.
Al escuchar, el pokémon dragón marino disparó una poderosa Hidrobomba, que asombró a las chicas. Pero el Profesor no lucía sorprendido, se puso a hacer cálculos en su cuadernillo.
-No es tan fuerte, está por encima del Gyarados de Misty y Clair pero muy por debajo del de tu hermano Lance.-concluyó con una mirada seria.
Esas palabras hirieron tanto el orgullo de Gyarados, que empezó a disparar más poderosas Hidrobomba al cielo sin parar. Pero ninguna sorprendía al investigador, sólo le causaban gracia. Esto hizo enojar a Gyarados. -"¡Si es así, peleemos!".-rugió el pokémon dragón marino.
-Cálmate Gyarados, no es para tanto.-dijo Takumi tratando de tranquilizarlo.
-Así que quieres pelear, me parece bien. Así podré estudiarte mejor.-dijo Gary, antes de llamar a su pokémon, que salió del lago que estaba al lado de ellos. De un salto un Blastoise se puso en frente de Gary.
-"Blastoooooise tois tois".-rugió el pokémon tipo agua puro.
-¿Te parece pelear contra mí, Takumi?-
-Encantado, ¡vamos Gyarados!-
-Te sedo el primer movimiento.-dijo Gary.
-Bien, vamos con ¡Hidrobomba!-
-Vamos con lo mismo.-ordenó Gary.
Ambos pokémon lanzaron el mismo movimiento, y chocaron. El de Blastoise traspasó el de Gyarados y le impactó en su cara.
-Si es así, ¡Vendaval!- Un poderoso tornado atrapó a Blastoise, dañándole de poco a poco.
-Giro rápido.-
Dentro del tornado, Blastoise se metió dentro de su caparazón y comenzó a girar para el lado contrario al sentido del giro del tornado. Provocando que se deshiciera.
-¡Lo hizo de desaparecer!-exclamó sorprendido Takumi.
El pokémon tortuga fue directo a la quijada de Gyarados, dándole un fuerte golpe que lo derribó.
-¡Terminemos con esto! ¡Hidrocañón!-
De los cañones de Blastoise salieron disparadas dos esperas que irradiaban poder. Ambas se impactaron en Gyarados son ningún percance, una explosión fue causada en volviendo al dragón marino en una cortina de vapor.
Una vez desapareció, Gyarados se encontraba de pie con una gran cantidad de heridas. Pero sin intenciones de caer.
-( A Gyarados le queda poca energía, no creo que podamos usar mas de tres movimientos y mucho menos aguantar otro ataque. Tendremos que usar nuestro as bajo la manga).-pensó con una mirada seria.-Esta vez no nos confiaremos, ¡vamos a usarlo!- Gyarados al escuchar a su entrenador sonrió. -¡Furia del Dragón Celestial!-
-...- Gary miró sin entender.
De pronto las nubes se oscurecieron, empezó a llover y se escuchaban los sonidos de unos estruendosos truenos. En el campo de batalla un fuerte viento comenzó a azotar a Blastoise, zarandeándolo sin piedad.
Gyarados con los ojos brillando de rojo disparó una hidrobomba que giraba como una perforadora debido a que un tornado lo acompañaba, ¡la Hidrobomba y el Vendaval se habían combinado!
-¡Evádelo Blastoise!-
El pokémon tortuga quería moverse pero el viento no se lo permitía, sin poder hacer nada recibió el movimiento combinado. Fue arrastrado hacia el cielo, con el movimiento perforando su estómago, de un momento a otro, la Hidrobomba se detuvo, pero el Vendaval siguió, siendo envuelto por el tornado escondido en la Hidrobomba. Se lo llevó hasta estrellarlo contra el suelo, como si Charizard le hubiera hecho el Movimiento Sísmico. Blastoise se encontraba incrustado en el suelo, sin poder moverse. Gyarados sonrió al ver el estado de su oponente antes de caer rendido contra el suelo.
-¿Quién ganó?-preguntó Tsubasa.
-Blastoise ganó, Gyarados quedó fuera de combate y él todavía sigue consciente.-dijo Junko con molestia.
Gary se acercó a su pokémon.-¿Puedes moverte?-se quedó a su lado esperando una respuesta, Blastoise sólo lo miró. Suspiró y...- Blastoise cayó primero y no puede ni abrir la boca, con lo que a mí respecta. Gyarados gana.-dijo antes de devolver a su pokémon a su pokeball, no sin antes agradecerle.-Es muy fuerte, pero sigue lejos de poder superar al de tu hermano.-dijo yéndose, hasta detenerse en seco.-Aunque superó al del Campeón de Johto, Lance.-dijo antes de seguir.
-Espera, Lance el campeón de Johto y Lance tu hermano, ¿no lo había mencionado Ignacio?-preguntó Akira al darse cuenta.
-¿No lo sabías? Lance Ketchum es el Campeón de Kanto y es hijo de Clair. Además de ser sobrino y ahijado de Lance, el Campeón de Johto.-dijo Junko molesta, como si explicara lo obvio.
-Increíble, espera un segundo.¿Todos los Ketchum famosos son familiares tuyos?-preguntó Akira mirándolo.
-Que yo sepa, el apellido Ketchum sólo lo tienen mis familiares. No conozco a alguien que no lo sea y que lo lleve.-dijo Takumi mirando al cielo.
-¡¿Entonces, la actual Campeona de Kalos es también tu hermana?!-preguntó sorprendida.
En algún lugar de Kalos... Una bella chica rubia de ojos marrones y piel blanca como porcelana estaba tomando un sorbo de su café, hasta que le dieron ganas de estornudar.
-Achís.-estornudó.-¿Alguien estará hablando de mí?-preguntó a nadie en particular.
-Siendo la actual campeona, ¿quién no ha de hablar de ti?-dijo una mujer rubia de ojos azules, con una panza grande, mostrando por lo menos 8 meses de embarazo.
-Supongo, mami.¿Nos vas a ver a papá?-preguntó la niña rubia.
-Eso tenía planeado, pero Ash está ocupado visitando a Valerie y a Serena.-
-Significa que está cerca.-dijo feliz de saber que su papá estaba cerca de ella.
-Si pero, con el embarazo me pongo muy loca cuando lo veo con otras, aunque sea Serena.-dijo la rubia de ojos azules.
-Bonnie-sama, su chófer le espera.-dijo un hombre de traje, interrumpiendo la charla entre madre e hija.
-Ya voy. Bueno, nos vemos hija. Cuídate.-dijo dándole un beso en la mejilla.
-Eso debería de decirlo yo...-
Con Takumi y las chicas...
-¿Hablas de Jeannette?-preguntó a lo cual ella le asiente.-Si es mi hermana, aunque es un poco inmadura. No se cómo llegó a ser Campeona...-dijo pensativo.
-Ni yo, he visto sus combates. Usa la fuerza bruta en vez de la estrategia, y todos sus combates fueron ganados con suerte.-dijo Junko mientras se apretaba la cien.
-Esa es mi hermana para ti, dicen que es la viva imagen de mi papá en sus comienzos.-
-En la Élite 4 de Kalos, está Camila Ketchum. Dicen que es la hija de Diantha, una de las ex Campeonas.-dijo Tsubasa.-Probablemente sea hermana tuya, pero aún no entiendo como hicieron tus padres para esconder el hecho de que el Señor Ketchum es un polígamo.-
-Ni yo lo sé, y cuando ven nuestro apellido piensan si somos o no hermanos o familiares. Hasta a veces apartan la mirada y piensan que sólo es coincidencia.-
En una de las pokeball de Ash Ketchum, cierto pokémon Genético estornudó...
En algún lugar de Kalos, una chica azabache en una entrevista para el remake de la película Titanic estornudó y pensó en su querido hermanito Takumi...
El tiempo pasó, y Takumi y las chicas partieron en camino hacía el Gimnasio de Ciudad Verde.
Mientras Takumi estaba en el Laboratorio, le preguntó a Gary sobre "Yacumama", sin resultado aparente e investigaron en la pokédex si había información. La cual hallaron, pero les pedía una contraseña que sólo tenía el ex Profesor Samuel Oak, y que se llevó a su tumba. Pero Gary le prometió que si la encontraba, le avisaría inmediatamente. También hicieron estudios con la marca nueva de Arbok, sin mucho descubrimiento nuevo, salvo por el hecho de que podía utilizarla como cualquier habilidad que tenga que ver con el tipo eléctrico, salvo por Estática.
Volando sobre Dragonair y Milotic, llegaron en menos de doce horas.
-Ciudad Verde... ¡Mi medalla me espera!-Exclamó contento.
-¿Dijiste que el líder de gimnasio es amigo tuyo?-preguntó Tsubasa.
-Así es, es Green. Hijo del Profesor Gary Oak.- dijo con fuego en los ojos.
-Green, hijo de Gary Oak y de Misty Waterflower, Élite 4 de Kanto.-dijo Junko con una voz fría y calculadora.-(Y el maldito también es miembro del Team Revolution).-dijo mentalmente, al recordar cuando lo vio en las filas de soldados de esa maldita organización.
-¿Pasa algo? Te ves enojada.-le preguntó Akira al verla.
-No es nada...-le respondió con una mirada seria.
Entraron al gimnasio, encontrándose con un retador peleando contra un adolescente de pelo castaño claro y puntiagudo.
-¡Terminalo con Fisura!-ordenó Green.
-¡Evádelo!- ordenó desesperado.
Rhydon pisó el suelo creando una fisura que siguió hasta quedar por debajo de un sorprendido Quagsire. Quedó atrapado en la fisura, y una energía brillante que salió de la grieta lo devoró. El pokémon agua/tierra se encontraba fuera de combate.
-¡No, Quagsire!-el entrenador corrió hacia su pokémon, lo abrazó con mucha preocupación.
-La próxima vez reta a un gimnasio que esté a tu alcance.-dijo fríamente.
-No deberías de hablarle así.-dijo Takumi mientras se ponía al lado del chico derrotado.
-¿Cómo quieres que le hable a un mocoso tonto?, le dije que no me podría vencer.-
-¿Cómo estabas tan seguro?-
-Me dijo que era su primer gimnasio, y entonces se lo dije. No me hizo caso, y como soy tan amable. Le dejé usar tres, mientras que yo usaría uno sólo.-le dijo con una mirada molesta.
-Ya veo...-miró al chico que se encontraba llorando.-Fuiste un tonto, pero si tenías confianza en tus pokémon no te puedo culpar.-lo consoló.-¿Si quieres te puedo enseñar como vencer a éste señor amable?-a lo cual el chico le asintió.- Bien Green, te reto por la medalla Tierra.-
-Acepto.-le respondió con una sonrisa.-No te pongas a llorar como ese chico.-dijo con una sonrisa altanera.
Ambos se pusieron en sus respectivos lugares...
-Tres contra tres, ¿o quieres que sea tres contra uno?-preguntó en forma de burla.
-¿Tanto miedo me tienes que quieres sólo use uno?- esto hizo que Green comenzara a reír al igual que Takumi, hasta que ambos se detuvieron y lanzaron sus pokémon al mismo tiempo.
Gliscor apareció del lado de Green y Milotic del lado de Takumi.
-¡Entonces que sea tres contra tres! Tienes el primer movimiento.-
-Estupendo, ¡congélalo todo!-
Milotic comenzó a arrojar el rayo hielo por todos lados congelando el suelo y el gimnasio.
-¡Tormenta de arena!- Gliscor creó una tormenta de arena que azotó a Milotic repetidas veces.
-¡Recuperación!- Milotic comenzó a sanar su salud.
-¡Púas!- Gliscor arrojo una serie de púas que se ocultaron en el campo de batalla.
-Es hora, ¡Hidrobomba de hielo!-
-¡Guillotina!-
Milotic comenzó a arroja un potente disparo de agua a presión que se fue congelando de apoco que salía de su boca. Gliscor fue directo al movimiento con sus pinzas cubiertas por un peligroso resplandor. Fue cortando el movimiento combinado de a poco hasta pasar de largo y cortar con sus pinzas a Milotic. Ambos pokémon cayeron rendidos al mismo tiempo.
-Ya veo Gliscor logró vencer la Hidrobomba pero el rayo hielo se encontraba oculto en él.-dijo al ver a su pokémon congelado y con espirales en los ojos.-Si vences a uno te encuentras con el otro, como una muñeca rusa...-
Ambos devolvieron a sus pokémon a su pokeball, para arrojar al siguiente.
-¡Rhydon es hora de pelear!-
-¡Adelante, Servine!-
El pokémon dinosaurio apareció frente a su entrenador.
El pokémon serpiente hierba apareció frente a su entrenador, la púas escondidas en el suelo lo bombardearon como minas.
-¿Te encuentras bien, Servine?-preguntó preocupado.
-"Nada del otro mundo, me encuentro bien".-le respondió tratando de calmarlo.
-Vamos con todo, ¡Perforador!-ordenó Green al ver que sus oponentes dejaron de hablar.
-¡No dejes que se te acerque, usa Lluevehojas!-
Rhydon se iba acercando con su movimiento fulminante, evadiendo con facilidad los ataques de su oponente. Una vez se acercó le dio una embestida con su cuerno, pero por el tamaño de Servine le era difícil atinarle.
-Perfecto, ¡Hoja aguda!-
Servine se detuvo en seco y con su cola le dio un tajo en el vientre a Rhydon que provocó que se diera unos pasos hacía atrás con su mano en la herida.
-¡Pulimento!- El cuerpo de Rhydon comenzó a brillar de rojo, su velocidad aumentó.
-¡Hoja aguda!-
Servine salió disparada como una bala directo hacía su adversario.
-¡Atrápalo con Garra dragón!-
Justo como quería, Rhydon atrapó a su oponente con su mano derecha.
-¡Rayo solar!-
La cara de Green cambió a una de preocupación al ver al pokémon de su adversario cargando el mejor movimiento de los tipo planta a tan corta distancia de Rhydon-¡Mándalo a volar!-ordenó inmediatamente, a un segundo antes de que disparara.
Rhydon la arrojó, mientras volaba apuntó al pokémon dinosaurio y le disparó su Rayo solar. Rhydon recibió el Rayo solar quedando súper dañado y Servine se estrelló contra el muro detrás de Takumi.
-¡Perforador!-
-¡Hoja aguda!-
Ambos pokémon se levantaron y corrieron hacía el otro, ambos se cruzaron quedando en lados opuestos. Fueron envueltos por una explosión, quedando ambos fuera de combate.
-¿Otro empate?-preguntó Takumi sorprendido.
-Rhydon, regresa.-suspiró.
-Tu también Servine, descansa.-
Ambos devolvieron a sus pokémon a sus pokeball.
-¡Es hora, Steelix!-
-¡Adelante, Gyarados!-
El pokémon dragón marino y el pokémon serpiente acero se mataban con la mirada.
-Es grande.-dijo sorprendido por el tamaño de su oponente.
-Tu Steelix no se queda atrás.-dijo un poco sorprendido al ver su tamaño, era del mismo que Gyarados.
-¡Dragoaliento!-
-¡Hidrobomba!-
Ambos movimientos empataron.
-¡Vendaval!-
-Tormenta Arena!-
Ambos movimientos volvieron a empatar.
-¡Danza lluvia!-
-¡Defensa férrea!- Dentro del gimnasio comenzó a llover, y Steelix endureció su cuerpo.
-¡Furia del Dragón Celestial!-
De pronto las nubes se oscurecieron, empezó a llover y se escuchaban los sonidos de unos estruendosos truenos.
En el campo de batalla, un fuerte viento comenzó a azotar a Steelix, zarandeándolo sin piedad. Gyarados con los ojos brillando de rojo disparó una hidrobomba que giraba como una perforadora debido a que un tornado lo acompañaba.
-¡Uroboros!-
Steelix hizo que su cola se convirtiera en una cuchilla de acero para luego morderla, todos el cuerpo se forjó al igual que su cola para luego disparar el Dragoaliento directo a la Hidrobomba.
-¡¿Devoró la Cola férrea e hizo que su cuerpo se cubriera con el movimiento?!-exclamó sorprendida Junko.
El Dragoaliento de Steelix fue vencido con facilidad, para luego se arrastrado por la Hidrobomba hasta que se detuvo. Pero el tornado que le acompañaba no, lo envolvió y se lo llevó contra el suelo. Como si se tratase de un Movimiento sísmico.
-¿Habrá sido suficiente?- se preguntó Takumi, para que luego sus dudas se aclaren. Steelix se levantó intacto, la armadura de hierro lo salvó de casi todo el daño.
-Necesitas de mucho más que un movimiento especial para vencer a Steelix.-
-Si es así, entonces probémoslo.-dijo Takumi con una sonrisa.-¡Maremoto!-
Del cuerpo de Gyarados salieron unos grandes vientos que azotaron a Steelix, acto seguido creó una enorme ola, la cual montó.
-Mierda, ¡Defensa férrea!-
La enorme ola aplastó a Steelix. La serpiente de acero seguía de pie, pero su armadura de hierro había desaparecido.
-¡Hay que terminarlo, Surf!-
-¡No podría estar más de acuerdo, Cola Férrea!-
Gyarados creó una ola la cual montó y fue directo hacia su oponente. Steelix se quedó quieto con su cola brillando como acero pulido, esperando la oportunidad de atacar. La ola aplastó a Steelix, pero su cola logró darle en la mandíbula. Ambos pokémon cayeron contra el suelo, Steelix quedó fuera de combate y Gyarados se encontraba tirado en el suelo respirando pesadamente.
-¡Ganamos!-exclamó contento, corrió a abrazar la cabeza de Gyarados.
-...-Green se encontraba suspirando.-Hey pendejo, ésto es tuyo.-le enseñó la medalla Tierra.
Gyarados se levantó y acercó su cabeza hacia el castaño, para que Takumi pudiera tomar la medalla.
-La medalla no me pertenece.- estas palabras sorprendieron a todos.
-Me ganaste ahora es tuya, no te hagas de rogar.-dijo Green con una vena marcada en su frente.
-¡Vi que Rhydon estaba cansado en nuestro combate!-exclamó Takumi con una vena marcada en su frente.
-¡Y una mierda, estaba bien!-
-¡Ese chico le hizo un gran daño en las piernas!-exclamó mientras señalaba al retador que perdió anteriormente.
-¡Sólo fue un rasguño, no me jodas!-gritó molesto.
-¡¿Acaso quieres pelear?!-dijo Takumi con una cara completamente marcada.
-¡Bien! ¡Quiero mi revancha de todas maneras!-
-Esperen, chicos no hay porque pelear. Recuerden no se usan a los pokémon por razones personales.-Tsubasa trató de detenerlos, pero falló.
-¡Ve, Arbok!-
-¡Ve, Venusaur!-
Ambos pokémon aparecieron, Gyarados observaba con una gota en la cabeza.
-¡Vamos con todo!-
Arbok rugió, demostrando sus ganas de pelear.
-¡Hay que aplastarlos!-
Venusaur pisó el suelo tres veces, provocando a Arbok.
Así un gran combate entre titanes comenzó. La gente de la ciudad que caminaba cerca del Gimnasio Verde empezó a correr al ver como el edificio era perforado por un Rayo solar y una serie de movimientos tipo veneno.
Las autoridades fueron a ver sólo para ver el Gimnasio convertido en escombros, dos entrenadores peleando con toda la ropa rasgada y dos pokémon peleando como si fueran Groudon y Kyogre. Trataron de detenerlos pero... la Planta feroz de Venusaur y la cola férrea de Arbok, azotaban a todos los pokémon que se les acercaran.
La ciudad quedó devastada por la pelea entre su líder de gimnasio y un retador, ambos pokémon pelearon por toda la ciudad sin parar. Se dice que la batalla duró dos días y tres noches, la ciudad la etiquetó como "La Gran Masacre de Ciudad Verde". Superando la destrucción causada por la invasión del Team Rocket de hace diez años.
¿Quién de los dos ganó?, nadie lo sabe. Salvo ellos, claro.
To be continued...
A las finales no tardé tanto, sólo se me murió la mano por escribir con letra técnica cinco informes de casi quince páginas cada uno.
Con las clases iniciadas, trataré de que siga siendo semanal pero capaz tarde un poco más. Sino los capítulos quedarán cortos como éste y el anterior...
Casi tengo terminado el siguiente, así que esperenlo.
Asura fuera.
