En las afueras de Ciudad Celeste, Takumi se encontraba paseando junto a Snivy, teniendo su cabeza ocupada con el incidente pasado.

«¿Isla nueva? ¿Hace cuánto que no voy allí?... la última vez, fue durante el Torneo de campeones de hace 3 años.», pensó Takumi. «Y no sabemos aún que le sucedió a Snivy», pensó mientras observaba a su pequeña pokémon, quien al sentir la mirada de su entrenador volteó para verlo y darle una sonrisa. «Pero… ¿Qué habrá sido aquello?», recordando lo que sucedió con Snivy anteriormente, su cuerpo parecía haber sido poseído por un segundo, como si algo la hubiese hecho actuar. «Fue muy diferente a cuando pierde el control debido a Espesura.»

El chico siguió caminado distraídamente hasta que…

¡Bum! ¡Cataplum!

Se llevó puesto un poste de luz, cayendo inconsciente.

Snivy socorrió a su entrenador, lo levantó con sus látigos sepa y se lo iba a llevar en búsqueda de ayuda…

- Vaya, parece que necesitas ayuda. – dijo un anciano en bastón. – Mi casa no queda muy lejos, si quieres podemos llevarlo allá. –


Takumi se despertó, abrió los ojos y lo primero que vio fue a una niña como de su edad poniéndole un trapo húmedo en la cabeza.

- ¿Oh, ya despertaste? – preguntó la pequeña. – Parece que te diste un duro golpe. Por suerte mi abuelo te encontró y te trajo. – dijo con una adorable sonrisa.

Takumi trató de levantarse, pero no pudo, tenía algo encima que se lo impedía…

Snivy se encontraba durmiendo en su pecho.

- Jejeje, no te dejó por ningún segundo. –

- Así es ella, nunca cambiará. – dijo con nostalgia, se sentía feliz de que siguiera siendo ella. – ¿Cuánto tiempo llevo fuera? –

- Desde que te trajo mi abuelo… 2 horas. – le respondió divertida.

- ¿Qué es tan gracioso? – preguntó ofendido.

- Es la primera vez que escucho de alguien que al chocarse contra un poste de luz queda inconsciente por 2 horas. Mejor dicho, que alguien se lleve puesto un poste de luz. – dijo entre risas.

- Sobrevivo una pelea con Moltres, Articuno y Zapdos, pero no puedo contra un poste de luz. – dijo con ironía.

- Vaya, eso suena interesante. – dijo la pequeña. – ¿De verdad lo hiciste? –

- Sí, pero fue gracias a mis amigos. – dijo mientras acariciaba a Snivy. – Ellos son los mejores. –

- Se conta que quieres mucho a tus pokémon. – dijo con una sonrisa. – Ya es casi la hora de la cena, ¿quieres que los alimente? –

- ¿No sería una molestia? Ya han hecho mucho por mí. –

- No es nada, enserio. –

- Ya veo, gracias. – dijo con una leve inclinación. – ¡Salgan todos! – dijo antes de arrojar tres pokébolas, excluyó a Gyarados por obvias razones.

La niña se maravilló al ver a Milotic y a Dragonair, un par de pokémon hermosos y divinos, pero al ver a Arbok no pudo evitar sentir un poco de miedo, tenía una mirada fría y agresiva, como si fuera a comerte por hacer algo indebido.

- Son increíbles, todos son diferentes a los que vi en libros. Son de diferente color. – dijo maravillada.

- Así es, y su color no es lo único que los hace grandiosos, sino su fuerza, destreza, habilidad e inteligencia. Son los pokémon más confiables del mundo. – dijo con alarde, sus pokémon no se quedaron atrás, inflaron sus pechos con orgullo.

- Se nota mucho. – dijo con una sonrisa.

- Vaya, me voy por unos minutos y ya estas coqueteando con mi nieta. – dijo el aciano en bastón, quien entró recién, pero había escuchado la mayor parte de su conversación.

- ¡No digas locuras abuelo! Sólo estábamos conversando. – dijo con un gran sonrojo aparente.

- ¡Así es! No es como si me gustara o algo parecido. – dijo excusándose, aunque tenía un terrible sonrojo aparente.

- Que pena. Y yo que pensaba que llegaría a ser Bisabuelo. – dijo con enorme tristeza fingida.

- ¡Abuelo! –

- Es una broma, no te lo tomes tan enserio. – dijo mientras sangraba por los oídos debido al fuerte grito de su nieta. – La cena está lista, ¿podrías ir a poner la mesa? –

- Enseguida voy abuelo. – dijo antes de salir de la habitación.

Milotic se puso en alerta, se posicionó frente a Takumi para protegerlo, esta acción confundió a sus compañeros, pero aun así decidieron imitarla.

- Veo que me reconoces. – dijo el anciano.

- ¿Cómo olvidarlo? Capitán Rocket. – dijo Takumi con desprecio. – ¿Su nieta sabe quién es realmente? –

- ¿Tú sabes quién es realmente tu padre? – le respondió con otra pregunta. – Vaya pregunta que hago, si ya tienes el libro en tu poder. ¿No es así? –

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó sorprendido.

- Se muchas cosas sobre ustedes, cualquier cosa que hagan o les ocurra, me enteraré de ello. – dijo con una sonrisa siniestra. – Nada se me escapa. –

- Ciertamente me da escalofríos. –

- Dejemos eso de lado. Vayamos a comer. –

Ambos fueron a la mesa, que había preparado la niña.

- Se que es un poco tarde, pero… Me llamo Takumi y soy de pueblo Celestic. –

- Jajaja, ciertamente también me olvidé de presentarme. – dijo la niña. – Me llamo Scarlett McMahon, y mi abuelo es Azael McMahon, ambos provenimos de Kanto. – se presentó al igual que presentó a su abuelo.

- Ya veo, nunca olvidaré sus nombres. – dijo con una sonrisa, pero por un momento desvió su mirada al anciano, a quien miró con una sonrisa burlona.

«Gran jugada, ahora sabe mi verdadero nombre.», pensó divertido. – Dime Takumi, ¿planeas entrar a la Liga Pokémon? Digo, porque vi que ya conseguiste las ocho medallas necesarias para entrar. –

- ¡¿Enserio?! ¡Wow, eso es increíble! –

- Así es, pienso ganar la Liga Índigo y convertirme en Maestro Pokémon. –

- ¿Qué es un Maestro Pokémon, abuelo? –

- Es la mayor clase en la que puede llegar un entrenador. Para ser uno, se debe derrotar a un Maestro Campeón y haber atrapado a todos los pokémon de su región natal, la manera más "sencilla" es derrotar a otro Maestro Pokémon, pero hasta ahora sólo hubo una persona que lo logró. –

- ¿Quién? –

- Ash Ketchum. – respondió con una sonrisa. – Nadie nunca pudo derrotar a uno en toda la historia, pero él lo logró y se hizo con el título. –

- ¡Whoa!, Ash Ketchum debe ser el más fuerte de todos, ¿no es así? –

- Eso aún no se sabe querida, aún quedan muchos entrenadores por ser probados. – dijo con una sonrisa, dándole una mirada al chico.

- ¿Y Scarlett? ¿Cuál es tu sueño? – preguntó Takumi.

- ¿Mi sueño? Ummm, supongo que ser una ama de casa. No tengo una gran meta como todos los demás, yo sólo quiero tener una familia feliz con al menos 3 hijos. – dijo con una sonrisa sincera. – Mi única familia es mi abuelo y mi Bulbasaur. –

- ¿Tienes un Bulbasaur? – preguntó Takumi con una sonrisa.

- Sí, es el pokémon que me dio el Profesor Oak, se supone que iniciaría un viaje, pero a las finales me arrepentí. Las batallas nunca me llamaron la atención. –

- ¿Y por que no come con nosotros? –

- Bulbasaur ayudó al abuelo con la cocina, por el cual comió antes y se durmió. – dijo con una gota bajando por su nuca. – Velo tu mismo, sal amigo. – dijo antes de abrir desde su mano su pokébola.

Un pequeño Bulbasaur apareció al lado de ella, estaba durmiendo con un moco inflándose y desinflándose.

- Es bastante mono. – dijo divertido al ver a Bulbasaur.

- Aunque no lo parezca en buen cocinero. – dijo con una sonrisa nerviosa.

La cena concluyó y Takumi se fue con Scarlett a su habitación para conversar, le contó cada cosa que le sucedió en su viaje, excluyendo el hecho de que su abuelo sea uno de los líderes de la organización que casi lo mata un millón de veces.

- Debe ser increíble viajar por todos lados con tus pokémon y tus "amiguitas". – dijo con una sonrisa maligna.

- Lo dices como si fuera algo que no es. – dijo con una sonrisa nerviosa.

TOC, TOC

Se escuchó a alguien tocando la puerta, para luego ser abierta.

- Scarlett, querida, me dejarías hablar un rato a solas con Takumi. –

- Sí. – dijo levantándose y saliendo de la habitación.

- ¿Qué es lo que quieres? –

-Se que dentro de poco te irás a Isla Nueva. – le dijo claramente. – Cuando regrese quiero que vengas aquí de nuevo, quiero entrenarte para la Liga Índigo. – le propuso firmemente.

- ¡¿Qué?! – dijo sorprendido. – ¿Por qué lo haría? – preguntó con desconfianza.

- Obvio que tengo mis razones, a cambio quisiera que en un futuro… destruyas al Team Revolution. –

- ¿¡Por qué?! No lo entiendo. – dijo completamente desorientado.

- He vivido por mucho tiempo, y visto muchas cosas… y lo peor que he visto es morir a mi hijo ante mis propios ojos. – dijo con odio hacía el mismo. – Y esta estúpida organización quiere que la guerra vuelva a ocurrir. La guerra que se lo llevó, a él y a su esposa… los padres de Scarlett. – dijo con tristeza. – No puedo confiárselo a nadie más, ni a tu padre, ni a tu hermano. –

- ¿Por qué yo? –

- Es el destino, ya que… tu eres la única "anomalía de tiempo" existente. –

- No entiendo a que te refieres. –

- Mi organización, no, mi jefe, el jefe de jefes, quiere acabar con toda existencia del multiverso. Ha viajado a cada universo y dimensión existente, buscando la forma de destruirlo todo… hasta que lo halló. El no es de este mundo chico. –

- ¿Y que es lo que halló en este mundo? –

- A ti, tu eres la "anomalía de tiempo". No existes en ningún otro mundo, eres único. Eres el único Takumi Ketchum nacido entre la unión de Cynthia Ketchum y Ash Ketchum, en todos los otros mundos ellos tienen una hija llamada Liz. – explicó.

- Incluso si soy el único, ¿para qué les soy útil? –

- No lo sé chico, hasta ahí se de la situación. Se que en la organización buscan que te conviertas en miembro de ellos para utilizarte, no se para qué ni por qué. Pero sólo se dos cosas, no hay que permitir que caigas en sus manos y que eres el único que podrá detenerlos. –

- ¿Por qué he de confiar en ti? ¿Cómo saber que lo que dices es verdad? –

- Porque se que no permitirías que una guerra como la que ocurrió hace más de 20 años vuelva a ocurrir y se lleve a los padres de muchos otros como le ocurrió a Scarlett. –

- … -Takumi se quedó callado, ciertamente no creía en nada de lo que decía, pero no iba a permitir que esa guerra vuelva a ocurrir. – Nunca creeré en ti, pero aceptaré. Me volveré tan fuerte que patearé tu trasero, el de Gensei, el de Blaze, el de Fausto, el de todo Capitán y teniente que se me cruce en el camino. –

- Eso espero. – dijo con una sonrisa.

En el Centro Pokémon

Los amigos de Takumi se encontraban preocupados porque aún no aparecía él.

- ¿Lo habrán vuelto a secuestrar? – preguntó Tsubasa preocupada y nerviosa, dando vueltas por todo el hall del CP.

- ¿Y si esta vez sí le hicieron algo? – preguntó asustada Akira.

- No creo que debamos preocuparnos. – dijo Junko, estando tranquila. – Si es él estará bien, siempre regresa sano y salvo. – dijo mientras recordaba todas las veces en las que se metió en problemas.

- Tiene razón, si es él estará bien. – apoyó Aldini.

- No estoy de acuerdo, la última vez dejaron que una criatura extraña lo poseyera. – contradijo Jimmy.

Con eso dicho todos se callaron y se preocuparon aún más.

- ¿Por qué las caras largas? – preguntó Takumi con una sonrisa.

- ¡¿Takumi?! – dijeron todos.

Las chicas corrieron y se tiraron encima de él.

- Me aplastan. – dijo Takumi un poco preocupado.

- ¡¿Dónde demonios estabas?! – preguntó Tsubasa, muy, pero muy molesta.

- Entrenando con mis pokémon. – mintió.

- Deberías saber que hay toque de queda para todos los entrenadores menores de 18 años. – dijo Ryuto, quien apareció con la enfermera Joy al lado. – Dale tus pokémon a Joy-san, partiremos en una hora. – dijo antes de caminar para retirarse.

- ¿No que hay toque de queda? – preguntó Aldini.

- Exactamente por eso nos iremos a esa hora, nadie nos verá partir. – le respondió antes de desaparecer por las escaleras que van para las habitaciones.


Una hora después…

Ryuto y compañía se encontraban a las afueras de la ciudad.

- ¿Cuándo nos vamos? – preguntó Takumi.

- En un segundo. –

Un destello de luz ocurrió en el cielo, cuando terminó apareció un pokémon humanoide con varios rasgos felinos, su cuerpo en sí era de color grisáceo, a partir de vientre era de color púrpura hasta el largo de la cola.

- ¿Mewtwo? – preguntó Aldini asombrado.

- Justo a tiempo Mewtwo. – dijo Ryuto.

- "Los llevaré como lo acordado, aunque no me parezca lo correcto". – dijo el pokémon Genético.

- Bien, llévanos. – dijo Ryuto.

- ¡Esperen! – dijo Aldini. – No iré con ustedes. –

- Yo tampoco. – dijo Jimmy.

- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Takumi con un deje de decepción y tristeza.

- Dentro de poco será la liga por el cual quiero entrenar, por mi cuenta, fue divertido estar con todos ustedes. – dijo Aldini.

- Lo mismo digo, tengo que superar mis límites para poder vencerlos. – dijo Jimmy apretando su puño con esmero.

- Ya veo… ¡Nos veremos en la Liga Índigo! Pero seré yo quien gane. – dijo Takumi.

- ¡Seré yo! – dijeron Aldini y Jimmy al mismo tiempo.

Los tres comenzaron a reírse.

- Creo que la mejor despedida… sería con una batalla. – dijo Takumi. – ¿Podemos, Mewtwo? – dijo con ojos suplicantes al pokémon artificial.

Dio un suspiro para luego decir: - "Está bien, pero que sea rápido". «Tal padre, tal hijo», pensó Mewtwo.

Los tres tomaron distancia.

- Si me lo permiten seré el árbitro. – dijo Ryuto. – Usarán sólo un pokémon cada uno, tendrán cinco minutos, si en ese tiempo no hay un solo pokémon en pie, se declarará empate. – anunció las reglas. – ¡De su mejor esfuerzo! –

Con eso dicho los tres arrojaron sus pokébolas.

Charizard, Galvantula y Arbok aparecieron.

- ¡Rayo solar! –

- ¡Lanza mugre! –

- ¡Bola voltio! –

El trío de pokémon disparó a quema ropa.

5 minutos después…

Arbok se encontraba respirando pesadamente.

Charizard se encontraba de rodillas.

Galvantula se encontraba pansa al aire intentando quitarse la fatiga.

- Se acabó el tiempo, como no hubo vencedor, es un empate. – declaró Ryuto.

- "Gran pelea". – dijo Mewtwo mientras les daba la espalda, estiró sus brazos y sus ojos se volvieron azules.

Un resplandor comenzó a emerger del suelo.

- ¡No veremos en la liga! – dijo Takumi.

El resplandor envolvió a los chicos y desapareció, juntos a ellos.

- Vaya forma de irse. – dijo Jimmy.

- Gracias a eso me dieron ganas de tener un tipo psíquico en mi equipo. – dijo Aldini con una pequeña risilla. – Nos vemos. – se despidió antes de subirse en Charizard. – ¡Hasta el torneo de la liga! – con eso dicho Charizard alzó vuelo.

- ¡No vemos! – le gritó Jimmy. – Supongo que me iré caminando. – dijo con una gota en su nuca.


Isla Nueva, ubicación: al sur de Kanto

Una vez envueltos por el resplandor, fueron telenstrapordados al frente de un enorme castillo de la edad media, tan grande como una montaña, tan deslumbrante y hermoso, con un gran número de torres casi incontables y con una gran entrada con un portón inmenso, que parecía imposible de derribar. Con un poco de esfuerzo se podían divisar cuatro enormes torres al norte, sur, este y oeste del castillo.

Cada torre tenía en su punta un enorme cristal flotando encima de ellos, se podía apreciar un tipo de luz emanando de ellos.

- Wow. – alcanzó a decir Akira.

- Mas que un hogar, parece una fortaleza. – comentó Junko. – ¿Qué tan grande es? –

- Son más de seis kilómetros de perímetro, la construcción abarca mas de cincuenta hectáreas. No tiene puntos ciegos y puede albergar más de diez millones de litros de agua dentro de sus cisternas. Tiene quinientas habitaciones, si se tuviera la necesitad, el castillo podría albergar a más de dos mil personas. – respondió Ryuto con cierto énfasis en la parte de no tener puntos ciegos. – Se me olvidaba decirlo, pero el castillo tiene una zona de entrenamiento y de combate en el patio trasero, donde podrían pelear más de cien pokémon sin problema alguno. – recordando algo. – Se me olvidaba, vayan acompañados todo el tiempo, el castillo tiene tantos pasillos que es fácil perderse. –

- Lo tendremos en cuenta. – dijo Akira con una sonrisa nerviosa y una gota tras su nuca.

El portón comenzó a elevarse, hasta que se abrió en su totalidad.

Un grupo de maids aparecieron en la entrada para recibirlos.

Una de ellas caminó hasta ponerse frente al grupo, cabello negro como la noche y una piel tan blanca como la nieve, vestida con el uniforme de una maid y unos ojos de color carmesí. En sí parecía una vampira…

- Buenas noches, me presento. Me llamo Ekaterina y soy la ama de llaves de la Familia Ketchum. Mucho gusto. –

- Me llamo Tsubasa, es un placer. –

- Yo me lamo Akira, un placer. –

- Yo soy Junko, mucho gusto. –

Las tres se presentaron ante la dama, quien las vio con unos ojos fríos y calculadores.

- "Te los encargo". – dijo Mewtwo antes de desaparecer.


En una gran habitación, dentro del castillo

Toc, toc…

Se escuchaba a alguien tocar la puerta.

- Adelante. – dijo una voz masculina.

La puerta se abrió revelando a una maid.

- ¿Qué sucede? – preguntó el hombre.

- Sus hijos y compañía, han llegado. Señor Ketchum. – le respondió la sirviente de manera educada.

- ¿Tan pronto? Pensé que vendrían mañana a la mañana. – dijo incrédulo. – Hazlos pasar al salón principal, les daremos la bienvenida. Enseguida iré. –

- Como ordene. – dijo antes de retirarse y cerrar la puerta.

- Querida, levántate. – dijo Ash a una mujer que se encontraba durmiendo en su cama. – Tenemos visitas. –

- ¿Quién podría ser a esta hora? – dijo soñolienta antes de dar un bostezo.

- Son Takumi y Ryuto. –

- ¿No llegaban mañana? – preguntó algo cansada. – Bueno, que se le va a hacer. – dijo antes de levantarse, revelando estar completamente desnuda. – ¿Me acompañas a la ducha, Ashy? – preguntó sensualmente.

- Claro, Serena. – dijo antes de abrazarla por la cintura.

Entraron al cuarto de baño y...


Salón principal

- Este salón si que es enorme. – comentó Akira. – Me siento como una hormiga estando aquí. –

- Por favor tomen asiento, enseguida los recibirá el señor Ketchum. – dijo la ama de llaves.

En medio del gran salón había una mesa muy larga, capaz de tomar a doscientas personas. Todos tomaron asiento y esperaron a que llegara el dueño del castillo.

- Bueno, tengo que irme. – dijo Ryuto antes de levantarse de su asiento y alejarse de la mesa.

- ¿Podría saber a dónde se dirige? – preguntó Ekaterina.

- Tengo algo que hacer, dile a mi padre que lo veré mañana como le dije. – le respondió sin ver hacia atrás. Salió por la entrada y no se le vio más.

- Debe estar ocupado con asuntos de la Liga. – dijo Takumi.

- Eso parece. – dijo Ekaterina.

- Oh, Takumi. Tiempo sin vernos. – dijo Ash estando detrás de él, haciendo que todos volteen a verlo.

- ¡Papá! – exclamó antes de abrazarlo.

- También te extrañé, hijo. – dijo mientras le devolvía el abrazo.

- Hola, Takumi-kun. – dijo Serena, encontrándose vestida con un hermoso vertido y con su clásico peinado que utiliza en los performances.

- ¡La-la-la-la Reina de Kalos! – alcanzó a decir Akira. – ¿Qué hace aquí la Kalos´s Queen? –

- Vine a pasar un fin de semana con mi esposo. – le respondió con un sonrojo aparente mientas apoyaba su mejilla sobre la palma de su mano como si fuera lo más normal del mundo.

- ¡¿Una de las mujeres mas finas y educadas del mundo está en un harem?! – preguntó Tsubasa completamente aturdida.

- No creo que sea para tanto. – dijo Serena con una gota tras su nuca. «Me recuerda a mi mamá cuándo se lo conté», dijo en su mente con una risilla.

- No se sorprendieron tanto cuando les conté de mi mamá. – dijo Takumi con una gota tras su cabeza.

- Eso y esto son diferentes. Desde niña quise ser como la Reina de Kalos, y ahora la veo como una mujer atada a un hombre que la azota y le hace de todo. – dijo Akira mientras se arrancaba el cabello en medio de los nervios.

- Estás exagerando. Aunque a veces hacemos esos juegos. – dijo mientras desviaba la mirada con un fuerte sonrojo.

«¿Qué fue lo que acaba de decir?», se dijeron mentalmente ambas chicas al mismo tiempo, mientras sus miradas se encontraban ensombrecidas.

- ¿Quién quiere comer? – preguntó Ash, intentando cambiar el rumbo de la conversación.

Con eso dicho apareció un grupo de sirvientas con un carrito lleno de comida.

- ¡A comer! – exclamó Ash, para que todos comenzaran a engullir la deliciosa comida.

Con la cena finalizada, todos se fueron a sus habitaciones para descansar.


En la habitación de Ash

- Bien, a dormir. – dijo Ash listo para acostarse, pero Serena le detuvo sujetándolo por el abdomen. – ¿Qué sucede? – preguntó confundido a su esposa.

- Me dieron ganas de jugar. – dijo mientras bajaba sus manos hacia el pantalón de su marido.

- Sólo dilo y lo tendrás. – dijo Ash con una sonrisa, antes de tomar a su esposa y levantarla para luego arrojarla a la cama. – Te voy a hacer gritar toda la noche. – le susurró al oído.

- Veamos si puedes. – le retó con una sonrisa socarrona, luego le dio un beso al estilo Kalos.


A la mañana siguiente

Todos se "levantaron" con ojeras aparentes, debido a que no pudieron cerrar los ojos en toda la noche debido a los fuertes aullidos que hubo en la noche. Cómo si un Exploud y un Noivern se estuvieran peleando en medio de la oscuridad (debido a que tendrían que enviar altas frecuencias para verse: v)

- ¿Qué demonios fue eso de anoche? – preguntó Takumi con sueño, las chicas no le respondieron porque sabían claramente lo que fue.

- Dejando eso de lado, que tal si vamos a desayunar. Ekaterina dijo que ya estaba listo. – dijo Tsubasa intentando cambiar el tema.

Esta vez en vez de comer en el Salón principal, fueron a uno más pequeño, con una mesa que tenía espacio para al menos treinta personas.

Ahí se encontraban sentados una pequeña rubia con trencitas y un vestido completamente blanco, un chico de pelo azabache y algunos mechones rubio miel con ojos azules como los de Serena, una morena de pelo verde con ojos de color chocolate, llevaba un overol que le hacía resaltar su enorme escote.

- Hola a todos. – dijo Takumi al verlos.

- ¡Takumi-niichan! – dijo la más pequeña antes de dar un salto y abrazarlo.

- Hola Lusamine-chan. – le dijo antes de devolverle el abrazo.

- Yo, Takumi. – dijo el azabache. – Me comentaron que vas a entrar a la liga, ya quiero verte pelear. – le dijo con una sonrisa desafiante.

- André-nii, ganaré sin lugar a dudas. –

- Eso espero, dale una patada en el culo a nuestro Nii-sama. – dijo la morena. – ¿Y, por cierto, quienes con esas chicas? ¿Tus novias? – preguntó inocentemente.

- No, son solo mis amigas. – dijo completamente sonrojado y apenado.

- Soy Lulú, gracias por cuidar de mi hermanito. – se presentó la peliverde.

- Mucho, gusto. Lulú, y, al contrario, él siempre cuida de nosotras. – dijo Tsubasa.

- Me encantaría saber quiénes son sus madres. – dijo Junko.

Lulú la miró rara al comienzo, pero luego decidió decirle.

- Mi mamá es Mallow, una capitana de Alola. – dijo con una sonrisa. – La mamá de André es Serena, creo que ya la conocieron. – dijo con una gota en su cabeza al recordar todo el ruido de anoche. – Y la mamá de Lusamine es Lillie, la actual presidenta de la Fundación Aether. –

- Sólo ustedes tres viven aquí. – preguntó Akira.

- Si te refieres a los hijos de papá, sí. Hay otras personas que viven en la isla, de vez en cuando nos visitan y realizamos torneos de combate. –

- ¿Qué tan grande es la isla? – preguntó Tsubasa.

- Creo que lo suficiente para superar a Gran Bretaña. – dijo con duda.

- ¡¿Tan grande?! – preguntaron las tres sorprendidas.

- Sip, y papá es el dueño absoluto de la isla, aunque aun no somos una nación, aunque contemos con el capital. – dijo inocentemente.

- Creo que ya escuché suficiente. – dijo Junko mientras se masajeaba la sien.

- Si quieren les podemos dar un tur por el lugar, tiene una hermosa costa. – ofreció André.

- Me parece una idea genial. – dijo Takumi.


En la costa

Nuestros héroes se encontraban viajando en un Land Rover Defender 110 Game Viewer. Podía verse la hermosa playa que había, como las olas chocaban con las rocas.

- Es una playa muy hermosa. – dijo Tsubasa. – Creo uno nunca se cansaría de ella. –

- Exactamente, me encanta relajarme en el mar cuando puedo. – dijo Lulú. – ¿Quieren ir a visitar el pueblo? – preguntó.

- No me opongo y ¿ustedes? – preguntó Tsubasa.

- No. – respondieron los demás al unísono.

André condujo hasta el pueblo, al llegar fueron recibidos por varias personas.

- Es un gusto conocerlos. – dijo un anciano encorvado que se mantenía de pie con una ayuda de un bastón. – Las amigas de nuestro pequeño Takumi son más que bienvenidas. –

- Este pueblo parece estar lleno de ancianos. – dijo Junko.

- Hey, Junko, no seas mala educada. – le regañó Tsubasa.

- Tiene razón jovencita, todos los jóvenes se fueron a vivir a las grandes ciudades. – le respondió el anciano. – Nosotros nos quedamos debido a que en este lugar tenemos mucha mejor vitalidad que en cualquier otro lugar. – luego de decir eso dio un salto con voltereta en el aire, para luego aterrizar con su bastón. – ¿Ven? –

- ¡¿Qué?! – dijeron todos sorprendidos, menos los descendientes Ketchum.

- Se debe al cristal de las torres que rodean al castillo. – dijo Takumi. – Tiene una gran concentración de energía que le da gran vitalidad a la gente y a todos ser vivo que se encuentre en la isla. Gracias a ello hay una gran cosecha todos los años. – explicó.

- Pero, ¿cómo es posible? – preguntó Junko.

- Deberías de saberlo, tienes algo igual. – dijo André, señalando uno de sus ojos, siendo precisos el cubierto por el parche. – Un tesoro de la época del pueblo del aura. – dijo con una sonrisa.

Por lo que dijo, las chicas miraron a Junko con duda.

Dio un suspiro y les explicó. – Este ojo no es real, es un objeto muy antiguo que le permite a los que no nacieron con la capacidad de sentir el aura el poder percibirlo y manipularlo. Aunque aún no se como hacerlo. – dijo Junko, les mostró su ojo de color ámbar.

- Es un objeto muy valioso. – dijo el anciano. – No hay muchos de ellos en el mundo. –

- ¿Es eso cierto? – preguntó Akira.

- Así es jovencita, estos objetos fueron hechos para que los que no conocen los secretos del aura puedan experimentarlo. Cada uno con una habilidad diferente, unos para pelear mano a mano contra pokémon, otros para volar, correr a gran velocidad y otros para hablar y entender el corazón de los pokémon. – explicó. – No se sabe con exactitud como se ven o si existen en realidad, pero algo si es seguro… aquellos que los has utilizados, no lo han hecho para hacer el bien. – dijo el anciano con severidad. – El simple hecho que tenga ese ojo, quiere decir que no fue por algo bueno. ¿O me equivoco? –

- No lo hace, me lo dieron para poder tener un control sobre los pokémon oscuros. Ellos querían que yo tuviera un control absoluto sobre ellos debido a su habito de atacar todo, incluso a sus entrenadores. –

- Eso suena horrible. – dijo Akira con tristeza.

- No importa para que se lo hayan dado, ahora esta de nuestro lado. – dijo Takumi defendiéndola.

- Vaya novia que se consiguió joven Takumi. – dijo el aciano con una sonrisa socarrona.

- ¡No es mi novia! – negó con su cara tan roja como un tomate.

Junko les dio la espalda aparentado frialdad, pero en realidad su cara estaba más roja y ardiente que la lava.

Lulú los miraba con una sonrisa. «Me alegro por ti, Junko-chan», se dijo mentalmente.

El día finalizó y Ryuto aún no había vuelto, cosa que preocupó mucho a su familia debido a lo puntual que es.

A la mañana siguiente…

Un estruendoso rugido se escuchó es toda la isla, alertando a los habitantes.

Takumi y los demás corrieron hacia el patio del castillo para ver lo que sucedía.

Allí pudieron ver a un Charizard y un Dragonite aterrizando…

En el lomo de Dragonite se encontraba Ryuto y en el de Charizard se encontraba… Kasumi.

- Ya… volví. – dijo la pelinaranja con una sonrisa nerviosa.

- ¡¿Nee-san?! – preguntaron todos los hermanos al unísono.

- ¡Hija! – gritó Ash antes de literalmente volar hacia su querida hija, dándole un fuerte abrazo y empapándola de lágrimas. – ¡Qué bueno que estés bien! ¡Estuve tan preocupado! –

Kasumi se quedó quieta, no supo como reaccionar, se sentía culpable por ver a su padre así. Que tan sólo alcanzó a devolverle el abrazo.

- También te extrañé, papá. –

To be continued…