- (Asustado) Papá, suelta esa navaja, en serio.

Mientras Lemuel escondía a su hermano detrás suyo y sostenía una rama a modo de arma improvisada, venía como Lincoln caminaba lentamente mientras le miraba fijamente, con su brazo izquierdo suelto y su brazo derecho levantado, empuñando una navaja mientras apuntaba a Lemy.

- Esto es lo mejor Lemy, para todos.

Y dio otro paso.

- ¡Detente por favor, en serio!

- Es lo mejor para todos.

El cuerpo de Lemy temblaba a cada paso de Lincoln, sintiendo como el agarre de su improvisada defensa se debilitaba, concentrándose en la hoja cada vez más cerca de su rostro.

- (Serio) Solo quédate quieto y acabare rápido.

Mañana siguiente, ciudad de Royal Woods

Lana había hecho una costumbre levantarse pocos minutos antes de tener que abrir el taller, camino a este las arreglaría para comer algo o si no sentía demasiada hambre esperar al almuerzo para devorar lo que se pusiera frente a ella, algo que se combinaba con el hecho de que sus visitas matutinas tendían a ser de animales, no humanas, esas generalmente terminan dejando su casa en la noche, por lo que ver su mesa con un desayuno real y a dos personas conversando mientras aun intentaba quitarse la pereza de su cuerpo era una vista extraña para ser la primera hora del día.

- Asumo que aun no te bañas Lana.

- (Preocupada) Deberías ducharte, puedo calentar tu desayuno una vez bajes más limpia, tu cabello ya es un desastre como para que no le quites al menos la grasa.

- (Seria) ¿Acaso estoy recopilando madres de la calle o qué? - Sin mucho interés continuo su camino, sentándose frente al único plato que no había sido tocado todavía. - Gracias Leni, no tenías que molestaste.

- Es lo mínimo que podría hacer por mi hermanita después de que me dejaste quedarme, el agua caliente ilimitada fue una sensación maravillosa anoche.

- ¿Podrías explicarme que paso contigo y tú novio? Cuando fue el aniversario de papá y mamá estaba junto a ti.

- ¿Novio? - Lola sonaba genuinamente confundida.

- Cierto, no lo conoces. - Dijo Lana mientras tenía la boca llena de huevo revuelto. - Leni conoció a este chico Eric, las pocas veces que lo he visto note que era un buen chico así que les di mi bendición, pero no esperaba que estuvieran peleados de forma tan fea.

- La última vez que vine Leni no tenía novio, y eso fue hace varios años.

- Eric es un idiota. - Dijo Leni haciendo un puchero.

- ¿Prefieres que le reviente los ojos o que lo castre? - Dijo Lola con una voz amenazante mientras sostenía con fuerza el cuchillo, asustando a Lana quien instintivamente se apartó de su gemela.

- (Preocupada) Pero si le haces eso le vas a hacer mucho daño.

- (Voz seca) Tienes razón, es solo mucho daño, debe haber algo peor que hacerle.

- L..Leni, ¿Y qué te hizo Eric? Quizás no fue para tanto.

- (Molesta) Qué no ha hecho deberías preguntarme, generalmente me pregunta si quiero que salgamos a cenar cuando nos damos algún día libre, en ocasiones ha aparecido con flores la tienda, siempre sabe donde encontrar las telas de mejor calidad y jamás ha rechazado nada de mi comida, incluso cuando son experimentos fallidos.

- Leni… esas son cosas buenas…

- Ah, cierto, mmm… ha subido un poco de peso este último tiempo y es atroz para combinar camisas.

- …

- …

- (Triste) Aunque no le perdono lo que quiere hacer con el restaurante.

- ¿El restaurante de papá? ¿Quiere venderlo?

- No… solo… quiere combinar la cafetería con el restaurante de papá y volverlo una franquicia, dijo algo de que ambas tiendas han ido bien y todo, por lo que podríamos dar el salto o algo así.

- Pero Leni, eso es bueno.

- No… yo no quiero.

- Pero eso te daría mucho más dinero, podrías dedicarte a la ropa como pasatiempo y aun así el dinero no te faltaría.

- No quiero que se pierda la esencia de papá en ese local.

Ambas gemelas miraron a Leni, fijándose en como aquella idea incomodaba a su hermana pese a que podría significar una mejora no solo en su calidad de vida, sino que algo que podría poner el legado de su padre que esta acogió tantos años atrás en la vista de muchas personas, entre más lo pensaban ambas solo eran mejoras, Lana incluso sabía que aquel chico había tomado el control de las finanzas mientras Leni se dedicaba a hacer perpetuar los platillos de su padre, incluso podía sentir la esencia de su padre en el desayuno que había estado comiendo, no era algo que se pudiesen explicar pese a que sutiles miradas fuesen intercambiadas con Lola, como si conectaran sus mentes para procesarlo y, aun así, no entenderla.

- Leni, es una buena idea.

- No, no lo es, la cocina de papá es única, te hace sentir que, aunque sea un gran número o una persona, hay una familia para ti, si hubiera más lugares poco a poco se volvería como las tiendas de ropa en el mall, ya no podría ser ese lugar familiar, sería un lugar de muchos.

Al terminar de hablar ambas gemelas miraron sus respectivos platos, aquella comida casera que les acababa de preparar su hermana quien ahora había retomado sus alimentos, pero comiendo con ira, habían pasado muchos años desde que su padre había muerto y aun así no habían olvidado el sabor de su comida, todo gracias a Leni, era algo que la impulsaba, y ellas solo habían pensado en la parte monetaria.

- (Simultáneamente) Perdón Leni/Perdón Leni.

Al escuchar a la otra se miraron casi por reacción, pues no se habían sincronizado en años.

- Jeje, eso fue tierno, claro que las perdono chicas.

- (Simultáneamente) No fue tierno/No fue tierno. - Se centraron en la otra. - ¡Basta!/¡Basta!

- Es reconfortante verlas pelear.

Nuevamente ambas se fijaron en Leni, quien las veía con ojos casi maternales.

- ¿Por qué no viniste al aniversario Lola?

- Bueno… estaba ocupada…

- Lola, dime la verdad.

- ¿Cómo sabes que no es la verdad?

- Mmm… no sabría explicarlo, pero lo sé.

- Estas siendo peligrosamente parecida a papá y mamá.

- Jeje, gracias Lola.

- No era un cumplido.

- ¿Entonces me dirás?

- ¿No tienes que irte al trabajo?

- Aun es muy temprano para eso, tengo un par de horas para preguntarte.

- Uhg, Lana, te acompaño a tu trabajo.

- Hoy el taller permanece cerrado.

- (Molesta) ¿Por qué tanto interés en lo que me ocurre de la nada?

- Pues… porque somos familia, ¿No?

Lana centro su mirada en Lola, las palabras de Leni si bien habían sonado con un leve tono de duda seguía siendo la forma en que Leni hablaba cosas que ella asumía eran normales, toda su vida había vivido en un mundo diferente al de ella o esa impresión se hizo desde la adolescencia, algunas cosas que pensaba deberían de haber molestado a su hermana mayor se las tomaba con suma tranquilidad y cosas simples o que no tendrían gran repercusión podrían ser un evento de gran importancia, era casi una regla no escrita en su hogar el que se aceptaran las cosas de la chica que no conllevasen algo en contra de su salud o la de alguien más, por lo que hablar de esa forma de relacionarse con su hermana que no había visto en años le había hecho pensar, Lola era su gemela, un lazo especial debería existir entre ambas, quizás uno que el tiempo o los caminos tan irónicamente dispares que tomaron había debilitado, pero eso no quitaba un hecho importante, seguían siendo hermanas, algo que Leni en su tranquilidad jamás cuestiono y de forma casi inocente respondió.

Lola fue un caso diferente, su molestia cambio a nerviosismo y comenzó a jugar con sus manos, observando su buzo color rosa y sus uñas perfectamente oblicuas de color melocotón degradado hasta casi ser un salmón pálido, ni siquiera había notado que en su mano izquierda aun se encontraba un anillo con un pequeño cristal precioso, algo que si bien no era tan vistoso como gran parte del resto de su joyería o ropero seguía teniendo un significado especial para ella.

- Leni, Lana, ¿Ustedes perdonarían a alguien que fue una basura con ustedes?

- Mmm, depende, ¿Qué tipo de basura? ¿Cómo cuando sacas la de tu cuarto o donde están los restos de comida y todo eso?

- Leni, ese no es el punto. - Dijo Lana con tono cansado. - Pero en mi caso no lo creo, si esa persona no supo apreciarme y me hizo esas cosas desagradables no valdría la pena dejar que se me acerque otra vez, ya que posiblemente no tardaría en volver a hacerlo. - Lana pudo notar como Lola presionaba con incomodidad aquel anillo, pudiendo hacerse una idea de lo que incomodaba a la muchacha. - Créeme Lola, si alguna vez fue así, volverá a serlo tarde o temprano.

- (Desanimada) Entonces eso crees.

- (Firme) Así es.

- Entiendo.

Con poco animo la chica se levanto de su asiento y se dirigió al segundo piso, a vista de ambas hermanas quienes no se levantaron de su posición.

- (Molesta) No debiste decirle eso a Lola.

- No te preocupes Leni, ella necesitaba eso.

- ¿Por qué lo dices?

- Empiezo a entender lo que le ocurrió, me dijo que necesitaba unas vacaciones cuando llego, tiene esos buzos en un intento de ocultar su figura, actúo tímida y hablo de perdonar a alguien que hizo daño, además viste como reacciono cuando creyó que tu novio te hizo algo, alguien a quien amaba le hizo algo y se está cuestionando si perdonarlo pese a todo.

- ¿En serio le pudo pasar algo tan malo?

- Hay mucha gente mala en este mundo Leni, solo hay que tener cuidado con quien te relacionas.

Casa de Lori, en ese momento

- (Feliz) Que alegría verte tan temprano Lucy.

- Gracias, siento que ayer se me hizo un poco corto el día, además el hotel no se siente tan cómodo.

- Gah.

- Jeje, Lizette también esta feliz de ver a su tía por lo visto.

- No es la única que esta feliz de verla, - Lori se acerco frente a la pequeña, jugueteando con esta. - ¿No has tenido problemas estando sola?

- La verdad no, siempre tengo contactos de agencias de cuidadoras, me aseguro de eso al viajar, el resto del tiempo se queda conmigo.

- Tú y tu dinero siempre son la respuesta.

- Me gusta que ella tenga buenos cuidados, además puedo disponer de eso, por cierto, ¿Dónde está Bobby?

- Ya salió a su trabajo.

- ¿Tan temprano? Que responsable.

- Si, tenemos deudas que pagar y está buscando un ascenso.

- Si te soy honesta, no recuerdo la última vez que lo vi.

- Pues, sigue igual, una que otra arruga más podría decirse, ah, lo siento, pasa por favor, te entretuve demasiado en la puerta jajaja.

- No te preocupes, me encanta conversar contigo.

Ambas avanzaron hacia el interior, pero Lori se fijo sobre todo en la maleta que sostenía su hermana menor, una de grandes dimensiones, intercalaba su mirada entre la pelinegra, la bebé y la maleta sin ser capaz de decidirse para preguntar o ignorar el hecho, pero una vez estuvieron ambas sentadas en el sofá Lucy pudo notar perfectamente el juego que estaba haciendo su hermana mayor con los ojos.

- Puedes preguntar, no hay problema.

- Uf, gracias, literalmente me estaba consumiendo la curiosidad, ¿Para qué la maleta?

- Pues, para venirme aquí por una temporada.

- ¿A Royal Woods? ¿En serio? (Feliz) Eso es estupendo, ¿Y dónde te quedaras?

- Ya lo dije, aquí.

- ¿Cómo? ¿Aquí? - La nula respuesta por parte de Lucy quien solo le miraba con una pequeña sonrisa fue suficiente respuesta para Lori. - Eh… Lucy, hermanita, sabes que te quiero y me encanta que nos visites, p…

- Eso es perfecto, entonces no te molestara mi estadía.

- Lucy, ese no es el proble…

- Pagaré por mi estancia, lo mismo que pagaría en el hotel.

Aquella frase retumbo en la cabeza de Lori, aquella cantidad, podía sentir el sonido de un fajo de billetes siendo contado en su mente mientras podría jurar que sus ojos podrían haber sido reemplazado por símbolos de dólar.

- Sabes que me encanta tenerte aquí hermanita, quédate todo el tiempo que quieras.

- Gracias, ¿Qué habitación tienes disponible?

- Pues… ¡Lily! ¡Ven aquí!

- (Molesta) ¡¿Qué quieres ahora?!

- ¡Trae tú trasero aquí, ahora!

- ¡Oblígame!

- ¡Yo soy la dueña de esta casa y te exijo que vengas aquí!

- ¡Yi si li duiñi di isti cisi ni ni ni!

- (Furiosa) Ahora sí, esta tipa ya me tiene harta.

Con toda su rabia acumulada a primera hora del día, Lori ignoro por completo a Lucy mientras se dirigía hacia el interior del inmueble, con evidentes ganas de desahogar toda su furia contra la persona que le había llevado al limité, ignorante por completo de que Lucy anotaba todo en una pequeña libreta mientras rodeaba con cautela a su bebé con los brazos.

- Jijiji.

- Lo sé cariño, tus tías son muy divertidas.

Guardo su libreta con tranquilidad mientras las pequeñas manos del infante intentaban alcanzar el rostro de su madre, colocando una expresión de felicidad ante aquel pequeño gesto, pero la mirada de Lucy se desvió en ese momento, ignorando por completo la pequeña pelea que sostenía Lori contra una puerta cerrada, sino a una presencia que casi paso desapercibida, pero que ahora notaba se hallaba oculta en la cocina.

- Loan, cariño, ¿No vas a venir a saludar a tu tía?

El sonido de una lata al impactarse contra el piso fue la única respuesta que Lucy pudo escuchar, imaginando perfectamente a la persona que había provocado ese pequeño desastre.

- Vamos, ¿Hace cuanto no me das un abrazo? Estoy con tu prima hoy, ella te extraña.

En ese momento pudo notar que una de las puertas se habría, dejando salir a un joven rubio quién al notarla, puso una expresión molesta.

- ¿Qué hace aquí?

- Hola Francisco, yo también estoy feliz de verte.

- No me venga con eso y cállese.

- Que rudo, aunque no me molesta si te soy sincera, un chico de tu edad necesita tener carácter.

Pancho frunció el ceño, acercándose rápidamente a la cocina donde se encontraba oculta Loan mientras ignoraba por completo a su tía, algo que a ella no le molestaba en lo absoluto.

- ¿Quieres ir a pasear hermana?

- P..Por fa..favor.

- Me gusta ese espíritu suyo, ¿No necesitan dinero para salir? Podrían aprovechar de desayunar por ahí.

- Quien quisiera su cochino dinero.

- Pues, tú madre quizás.

- (Molesto) Mejor deje de chin…

- (Enojada) ¡…y entiende que las reglas están para respetarse!

Lori, sin importarle ya ninguna etiqueta o imagen de ella, llevaba arrastrando a una Lily quién aun se encontraba en pijama, la cual aun luchaba por zafarse del agarre que Lori había impuesto sobre ella para llevarla a la sala.

- (Enojada) ¡Bruja! ¡Esto es brutalidad policial!

- (Furiosa) ¡Por algo te dije que vinieras por las buenas condenado parasito!

- ¡¿Cómo que parasito?! ¡Yo no soy ningún parasito!

- ¡Al menos paga por la comida que tragas, todo lo que haces es vaciar la nevera y quejarte de mí maternidad señorita pura y casta sin hijos!

- ¡Al menos yo no me ando embarazando sin tener donde caer muerta!

- ¡Ni que lo tuvieras niñata desgraciada!

- ¡Ahg, cállate bruja!

- ¡Cállate tú enana fastidiosa y parasito!

- ¡¿Cómo que parasito?!

Mientras ambas hermanas peleaban y Lucy observaba divertida la escena, Pancho aprovecho de tomar a su hermana mayor y salir de la casa, su hermana generalmente vestía pijamas gruesos por lo que aparentaba ser ropa de salida abrigada, así que no se preocupo demasiado por ello más que en apartarla de su hogar.

- No la soporto, tengo miedo, me da miedo, me hará algo, ¿Por qué vino? ¿Qué quiere de mí?

- Tranquila, tranquila, ya nos alejamos.

Ambos siguieron caminando un rato mientras el hermano menor contenía a su hermana mayor, dejando que se calmase lo suficiente hasta que pudo controlar su respiración, pudiendo mirarle nuevamente a la cara.

- Paso mucho tiempo desde la ultima vez, yo… yo no sé porque volvió, n..no sé qué me hará ahora.

- ¿No prefieres irte con alguna de las tías?

- M..Me encontraría, estoy segura, s..siguen siendo las hermanas de m..mamá.

- ¿Y has pensado hablar con tía Ronnie?

- S..Sabes que no se lleva bien con papá.

- Era una medida desesperada, no te enojes, ¿Alguna otra idea?

- T..Tía Lily dijo que quería esta semana intentar ir d..donde el famoso tío Lincoln.

- Aha, ¿Y por qué lo dices?

- Sonaba convencida.

- Por favor, lleva diciendo eso desde hace años y jamás ha hecho nada, solo van donde tía Luan.

- P..Por eso, ella vive lejos, p..podría ir con ella, parecía que Lucy q..quería quedarse una temporada con n..nosotros.

- ¿Y no crees que tía Luan podría avisarle a mamá?

- L..Le diré que tía Lily llegara pronto ya que quiere ir d..donde el famoso tío Lincoln, y yo me adelante porque quería a..alejarme un poco de mamá.

Pancho le observo fijamente, cuestionaba un poco el plan de su hermana, siendo sincero consigo mismo pensaba que el plan de esta apestaba, tenía falencias por todas partes y posiblemente se acobardaría a mitad de camino, quería a su hermana, pero no podía negar que sabía la falta de voluntad que esta tenía y lo fácil que entraba en pánico.

- Amm, Loan, ¿Y sabes llegar donde nuestra tía?

- B..Bueno, yo… eh…

Ver como el rostro de su hermana se enrojecia le pareció adorable, el podría ser el menor, pero gracias a la actitud de su hermana, la diferencia de estatura y personalidad, muchas veces habían sido confundidos con quien era el mayor, al punto que el en su adolescencia termino adoptando ese rol sin querer, principalmente al ver como el trato de sus padres contra esta era generalmente despectivo y con cada llegada de Lucy su hermana parecía retroceder cualquier avance en una mejora de su personalidad.

Si bien quería disfrutar de sus vacaciones y ya tenía diversos planes, nunca contemplo que ese familiar apareciese en su casa, ni menos pidiese algo tan disparatado como quedarse a vivir por un tiempo, por lo que un pequeño pero divertido plan surgió en su mente.

- Loan, ¿No quieres irte de vacaciones conmigo?

- ¿Q..Qué?

- Si, pediré el auto a mamá y cobrare los favores que me debe, podría permitirnos viajar donde tía Luan como excusa y así nos alejaríamos unos días de casa, ¿Qué te parece?

La muchacha se vio pensativa, la idea de alejarse unos días le agradaba, aunque tenía algunas cosas pendientes, pero nada de eso valía el terror que le daba que Lucy estuviese cerca de ella, menos vivir en la misma casa por una temporada, podría avanzar sus proyectos si llevaba su laptop y aunque no había pensado demasiado sobre irse de casa, al menos por unos días mientras ella estuviese, la idea de tomar un bus por horas en soledad le comenzó a dar terror, por lo que no tardo en volver su rostro en una sonrisa, una cansada, pero sonrisa al final.

- Me agradaría hermano.

- Entonces volvamos a casa, hablare con mamá y papá.

- G..Gracias.

Ambos siguieron el camino, Pancho sabía que lo mejor para su hermana era caminar y respirar así que prefirieron terminar de recorrer la cuadra, además necesitaba pensar mejor el argumento con el que podría su plan en marcha.

Sea de una u otra manera, tenía que evitar que su hermana siguiera sufriendo más.

Horas después, en cierta gasolinera

Lincoln se hallaba tranquilamente comiendo apoyado en su vehículo, el paseo había sido agradable pero quería aprovechar el tiempo libre gracias a su licencia para hacer algunas cosas en su hogar, además su espalda no estaba acostumbrada a estar tanto tiempo en la naturaleza, no había acampado desde que era un niño y no recordaba que el cuerpo doliese tanto al despertar, observando con algo de envidia a su hijo menor quien comía un hot dog a su lado, embarrándose tranquilamente la cara con mostaza sin ninguna falencia en su cuerpo.

- (Pensando) ¿En qué momento envejecí tanto?

Era un pensamiento que había formado por primera vez en años, sentir que su mundo se volcaba una vez más le había hecho pensar que no podía seguir así, hace solo unos días apenas y estuvo en el cumpleaños número 10 de su hijo menor, era cierto que su hijo mayor había ayudado mucho durante todo ese tiempo, pero el pensamiento de que no solo se estaba perdiendo los mejores años de sus hijos comenzó a atacarlo, sino que la sola idea de perderlos le aterraba, y ver la expresión deshecha de Lemy fue un punto de inflexión para él, dejando su refresco en el techo del vehículo termino poniendo su mano sobre la cabeza del pequeño, revolviendo un poco su cabello a lo que este asintió con una sonrisa, era algo tan simple, tan sencillo de hacer pero que ponía una enorme sonrisa en el pequeño, había pasado mucho tiempo desde que se había dejado llevar por esa sensación y aún cuando no estaba poniendo una gran sonrisa en su rostro, podía decir que se sentía bien de estar allí, de compartir ese pequeño detalle con su hijo, y eso le reconfortaba, un sentimiento que creyó perdido le animaba a pensar que habían cosas que debía cambiar, y que esa sonrisa tenía que protegerla aunque le costara la vida.

- Papá, ¿En serio tenemos que volver tan pronto? Yo quería seguir en el lago.

Bueno, no realmente con su vida, su espalda era un perfecto ejemplo de ello.

- Prometo que haremos más cosas juntos, pero necesito hacer algunas cosas en casa, cosas que creo te gustaran a ti y a tu hermano.

- Lemy… (Triste) Pobrecito.

Lincoln al ver la expresión de pena en el menor no pudo evitar suspirar cansado, girándose para poder ver el interior del vehículo, principalmente, un bulto que había en el asiento trasero.

- ¿No crees que estás exagerando mucho Lem?

- ¡No! ¡Soy un monstruo! ¡Nadie debe ver mi cara otra vez!

- Era su esencia… ya no parece mi hermano mayor.

- Solo te afeite esa cosa que tenias en la cara, ya estás en la edad donde debías aprender a hacerlo.

- Quería dejarme la barba… ¡Y tu destruiste eso monstruo!

Dijo un Lemuel quien se asomo por la ventanilla mientras lloraba, mostrando su rostro perfectamente pulido de vello facial, tan liso que reflejaba la luz del sol.

- Podrás quejarte, pero tenías que aprender, eso y que hice un buen trabajo, suave como trasero de bebé.

- ¡No tenías derecho de afeitarme!

- Ya te ves mal por todas esas cicatrices en tus brazos, y la cola de caballo te suma puntos de nerd, al menos sin la barba te ves más decente.

- ¡Ahhhhh!

Lincoln solo podía mirar al bulto que ahora era Lemy, preguntándose si eso era un castigo por como se había comportado a su misma edad… aunque no recordase como se comporto cuando su vello facial comenzó a poblar su rostro, tocándolo mientras notaba lo poblada que estaba su propia barba.

- Mmm, creo que podría también afeitarme.

En ese momento sintió el impacto de algo metálico contra el piso, notando como Logan le observaba con una expresión perpleja, teniendo aun la posición de agarre de la lata de refresco en su mano pese a que el envase ahora estaba en el piso.

- Papá… sin barba.

- ¿Qué? ¿Es tan raro?

- Primero papá se ríe, después hace bromas, ahora habla de afeitarse, - Tono serio - ¿Quién eres y que hiciste con mi papá?

- (Pensando incomodo) Me gustaría no saber que hacer en estos casos… no se si castigarlo o reírme. - A Lemy - Lem, ¿Vas a comer o no?

- Hey, no me ignores.

- Vamos, ¿Quieres unas donas o no? Todavía queda un largo viaje a casa.

Lentamente el muchacho comenzó a asomarse, dejando ver solo sus ojos.

- Si quiero.

- Bien, ve a comprarlas.

- ¡No voy a salir! ¡Nadie puede verme así! - Dijo antes de volver a ocultarse.

- Supongo que a esto se referían con rebeldía adolescente. - Dijo Lincoln entre dientes.

Aquella interacción continuo un rato hasta que Lincoln termino entrando a la tienda y comprando algunas cosas para que Lemy comiese, le era gracioso verlo como si fuese un capullo esperando a la primera para abrirse, o en el caso de él, que su rostro volviese a ser el de antes, al final Logan termino volviendo a usar el asiento de copiloto en el viaje y, aunque los temas seguían siendo puestos principalmente por Lemy, la conversación pudo seguir siendo fluida, con algunas pocas intervenciones por parte de Lincoln ya que los temas principalmente eran tratados por sus hijos, pero eso no le molestaba, no podía negar que se había desconectado un poco de ambos, la barrera que había puesto para no lastimarlos con sus problemas los había apartado y era precisamente aquello lo que había decidido que no podía continuar, algunos gustos conocía como lo eran las animaciones para el caso de Logan o el reparar cosas para el caso de Lemy, pero escucharles hablar le daba nuevos matices a ese conocimiento y eso le alegraba.

El viaje a la ciudad pese a que era de algunas horas se le hizo molestamente corto a Lincoln, el ambiente que se había formado le agradaba y si tenía que ser sincero no quería romperlo, pero en el momento que estaciono el vehículo y comenzó a bajar las cosas, el ver como sus hijos corrieron hacía el departamento le molesto un poco, quería seguir en aquel ambiente de risa, quería seguir aprendiendo de ellos, pero también no podía negar que esas eran sus actitudes normales, el silencio y la nula presencia frente a ellos, cosas que cuando lo pensaba, sentía que eran males que el mismo creyó oportunos en su momento, con el solo hecho de verlos felices él podía ser feliz, pues era todo lo que bastaba, todo lo que se inmiscuía en su vida terminaba lastimado, pero su método también estaba dañando a sus hijos, así que esa tendría que ser su nueva lucha, reparar el lazo que lo unía con sus hijos.

- Al menos podrían haberme ayudado a desempacar.

El solo ver la cantidad de cosas le había desanimado un poco, era cierto que varias de ellas las metió a las prisas por querer alejarse del lugar y otras varias que fueron compradas crearon ese pequeño desastre, pero en el momento que suspiro termino colocando su mano en el bolsillo, recordando que traía su teléfono en este.

- Estoy casi seguro de que si prendo este aparato me voy a arrepentir de haberlo apagado por 2 días.

Su visión intercalo entre el aparato y el maletero de su vehículo, prefiriendo sentarse en el vehículo y prendiendo su móvil.

- Veamos, trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, trabajo, ¿No se supone que tengo 5 días de descanso? Sigh, trabajo, trabajo, ¿Benjamín?

Desde que su hermana Luan había intentado reconectar con él la relación de ambos había mejorado considerablemente, aunque aun le guardaba recelo ya que no confiaba en varias de las demás si podía decir que la chica se había vuelto ligeramente su confidente, por más que le revelase muy pocas cosas que le causaban pesar, eso parecía ser suficiente para la castaña y él se sentía un poco mejor, aunque la sensación de mostrarse débil ante ella, cualquiera de ellas, era algo que no le gustaba, Lola se había encargado de pisotearlo cada vez que pudo antes de salir de su hogar, literalmente temió por la amenaza de Lucy y su confianza en Lily había sido totalmente destruida, si no fuese porque Lynn estaba de por medio jamás hubiese aceptado nuevos contactos de Lisa, para él tanto Lisa como Lily podrían desaparecer y no soltaría ni una sola lágrima, aun así, Luan era especial para él, aunque su último encuentro termino mal debido a la intervención de esa mujer, realmente la había tratado mal, y si Benny le había llamado, tal vez la situación estaba aún más mal.

Benjamín también lo había intentado, como varón intento conectar para ser amigos además de cuñados, algo similar a lo que Roberto intento hacer con él en su tiempo, quizás por eso nunca dejo de verlo con precaución, pero no podía negar que Benjamín si se había comportado de buena manera con él.

Quizás era por eso, porque nunca le negó un favor, porque el trato era diferente o quizás una relación de poder con Luan, no podía definirlo, pero nunca les negó su apoyo a él ni a Luan, aunque existiese recelo cuando los venía mal económicamente siempre les dio una mano, la cantidad de dinero que gana y la vida que lleva no estaban al mismo nivel, más de una vez se lo habían dicho en el trabajo, los fondos para la universidad de Logan y Lemy estaban bastante avanzados, su vehículo y casa pagados, podía darse lujos y realmente su bolsillo no sufriría, apoyarles cuando estaban mal nunca fue un problema, más de una vez había consolado en una noche de copas al hombre quién no podía llevar su hogar siendo el único que trabajaba, quizás era una de las razones por las que les apoyaba, pues conocía el peso de llevar una familia.

Si él fue quién le llamo algo no tan grave debió pasar, eso al menos le tranquilizo, por lo que un rápido mensaje de texto era todo lo que necesitaba, uno que fue respondido más rápido de lo que esperaba, pues no alcanzo a terminar de tomar una de las maletas antes de que su teléfono sonase en respuesta.

- Quiere venir a conversar conmigo, mmm, ¿Querrá pedirme dinero otra vez? Lucio apoyo bastante a Lemy el otro día en el cumpleaños de Logan, no creo que haya problema.

Un nuevo mensaje fue enviado y respondido a la misma velocidad, su cuñado venía en camino.

- Supongo que se quedara a cenar por la hora.

Subir las cosas del auto no le tomo mucho tiempo después de eso, saber que venia su cuñado solo le preparo mentalmente para una charla de negocios, sus únicas instrucciones a sus hijos fue que le ayudaran a guardar las cosas y ordenar un poco antes de la llegada de Benjamín, algo que paso poco menos de media hora desde que el mensaje fue enviado.

- Hola Lincoln, perdón por hacer todo esto tan improvisadamente, no esperaba que volvieras tan pronto de hecho.

- No estoy acostumbrado a dormir en el suelo, eso es todo, mi espalda estaba matándome esta mañana.

- Y eso que todavía no llegas a los 40, supongo que el color de tu cabello es por algo hehehe.

- ¿Lo dice el tipo que ya tiene arrugas en la cara?

La sonrisa de Benjamín palideció, mirando extrañado a la persona que tenía en frente.

- ¿Okey? ¿Te importa si paso?

- Ah, claro, adelante, esta es tu casa.

Si bien venía con la mejor predisposición, ver a Lincoln con el suficiente buen humor para hacer una broma era algo que lo había tomado por sorpresa, generalmente su cuñado no se reía ante las bromas ni menos se esforzaba por devolverle una, lo cual solo le causo más molestia debido a lo que necesitaba conversarle, pues la persona que quería ver estaba precisamente colocando algunos vasos en la mesa, frente a él, realmente no recordaba la última vez que había puesto tanta atención al muchacho, ver sus brazos llenos de cicatrices provoco que su mirada se desviara ligeramente pero termino enfocándola nuevamente en el rostro del muchacho, observando las pecas de este, el cabello contenido mayoritariamente por la cola de caballo, las facciones de su rostro, los pocos rasgos redondos que aún quedaban en su rostro camino a la adultez.

- Hola… Lem.

- Hola tío, ¿Cómo está?

Tío, aquella palabra repercutió un poco en Benjamín, si las palabras de esa mujer eran ciertas, si ese susodicho instinto era real, aquel simpático muchacho era…

- Bien, bien… ¿Los interrumpí para cenar?

- No te preocupes, - Contesto Lincoln quien se adelanto hasta el sofá, invitándolo a sentarse con una mano. - Encargue algo para que comamos, después de todo llegamos hace poco y nadie tiene ganas de cocinar.

- Entiendo.

El castaño miraba con algo de incomodidad a su cuñado, aunque mantenía una expresión sería podía sentir que algo había cambiado, como si su rostro estuviese más relajado, quizás era la postura con la que se había sentado que era más libre que el típico perfil recto, miraba intercaladamente a Lemuel el cual estaba se hallaba a pocos pasos, terminando de preparar la mesa para la llegada de la comida.

- Lincoln… yo… sigh, ¿Podemos conversar fuera? Lejos de los chicos.

- Entiendo, no hay problema.

- ¿En serio? Uff, gracias.

Después de unas rápidas instrucciones, ambos adultos salieron del lugar, ubicándose cerca del edificio, momento donde Benjamín saco un cigarro y comenzó a fumar, aquella situación lo tenía nervioso, generalmente trataba temas financieros con él en situaciones así, no era algo desconocido para él, pero el tema… en el momento que vio a Lemy dudo, ese muchacho era una persona de bien, era un chico feliz quien tenía una buena visión de sus padres, un hermano que lo adoraba, una buena vida, si era cierto, ¿Qué podría representar él para Lemuel? Si se comparaba con Lincoln… él no era nada, si esa suposición era real, ¿Qué haría?

- ¿Estás bien?

Se había sumergido tanto en su pensamiento que ni siquiera se dio cuenta como ya se había terminado su primer cigarro y ni siquiera había comenzado a hablar, sacando un segundo, avergonzado.

- No lo negare, estoy nervioso.

- Vamos, sabes que esto no es ningún problema.

- ¿Problema?

- Si, bueno, entiendo que no quieras verte en una mala posición, pero…

- No, no es eso, gracias, pero no es lo que necesito hablar.

- (Confundido) ¿Entonces… paso algo con mi hermana?

- No… bueno… si, esto es difícil.

- Me estás preocupando.

Reteniendo el poco valor que conservaba en ese momento, el castaño se enfoco finalmente en Lincoln, mirándolo a los ojos directamente.

- Lincoln, necesito que me respondas algo, yo… lo voy a entender, lo voy a comprender, te juro que lo haré, pero necesito que me respondas con sinceridad.

La visión de Benjamín guardaba algo de dolor, Lincoln pudo sentirlo, era la expresión de una persona cuya convicción dependía de la siguiente respuesta, algo que había tenido que lidiar muchas veces en su trabajo, como una simple respuesta, un mero "si" o "no" podía afectar tan severamente a alguien, peor cuando pensaba en la persona que tenía en frente, pues, aunque le guardaba estima, había un hecho que nunca podría pasar por alto.

- Lincoln… tú…

Y eso era…

- ¿Realmente eres el padre de Lemy?

Pues aquella pregunta, era una que jamás deseo escuchar de parte de su cuñado.

Peor cuando, a la distancia, Lemuel se encontraba escuchando.