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Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le pertenece a Leo, desde siempre, por siempre y para siempre. Y ni gano dinero por escribir este fic, salvo sus invaluables reviews.

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CRISÁLIDA

11. De regreso a casa

El resto del camino es muy tranquilo. Sigue sin haber música, ni tampoco preguntas, pero todos se sienten mucho mejor, justamente como después de despertar de la pesadilla y darse cuenta de que sólo fue un mal sueño.

Enid se ha quedado dormida al lado de Miguel Ángel; a su otro lado está Evander, también dormido. Aunque sentados en el piso, están cómodos durmiendo a lado de la tortuga que resultó herida en el enfrentamiento. Su hombro está vendado debidamente.

Sentado frente a ellos, Leonardo mira fijamente a la chica.

Definitivamente algo ha cambiado en ella. Su moreno rostro ya casi no refleja esa brutal frialdad. En algo ha tenido que ver su hermano menor.

Ella sostiene con fuerza el brazo de Miguel Ángel. El rostro de él se refleja la firme decisión de no abandonarla.

¿Cómo es posible que él le tenga aprecio? Era el más asustado por llevar a la chica a la Guardia; él era quien esperaba lo peor. Tal vez la confianza de Evander en su hermana, pudo hacerle ver que no existía ningún riesgo, y que ella es como cualquier chica de su edad… o casi; pero Enid no tiene la culpa. Todo su mundo es Evander, y al mirar al lejano horizonte, preguntándose qué habría más allá, la duda, la tristeza, el miedo… todo surgió en ella, sin que supiera en realidad que todos esos sentimientos pudieran vivir en su interior; pero en toda esa confusión, en no saber si debería continuar caminando hacia lo desconocido, algo más grato ha nacido. Justo en ese momento de debilidad, justo cuando estuvo por perder la vida, Miguel Ángel sólo quiso protegerla, ya que si le pasaba algo, un niñito sufriría bastante. Por eso no piensa abandonarla. O tal vez sea por algo aún más complicado.

Por su mente pasan unas palabras, salidas de alguna parte de sí mismo por tan singular momento:

No temas.

Aunque la oscuridad te rodea,

estoy aquí.

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Aférrate a mí.

No importa que claves tus garras en mi piel.

No te dejaré caer.

.

Aférrate a mí.

No importa que me desangre hasta sucumbir.

No te soltaré.

Miguel Ángel está cansado, pero está feliz y a la vez triste.

-Voy a extrañarlos.- dice en voz baja.

-Tal vez volvamos a verlos.

-¿Tú crees?

-Enid quiere refinar sus técnicas, y le propuse que entrenara con nosotros.

-¡Eso me parece estupendo! Y quien mejor que tú para ser su Sensei.

-¿Yo, su Sensei? No lo había pensado así. Todavía no me gradúo, y tampoco he pensado en abrir una escuela para la enseñanza del ninjitsu.

-Te iría bien, y así podría pedirte mesada.

-¡Jajajaja! No Mia. Primero termino mis estudios, y después vemos.

-¿Y cuánto falta para eso?

-Mucho.

-Pero puedes enseñarle lo que sabes.

-Sí, puedo hacer eso. Su habilidad es tan extraordinaria, que me superara rápidamente.

-Hasta que alguien va a superar a nuestro valiente líder.- dice Rafael.

-Siempre existe alguien que resulta ser mejor que uno.

-Pero hasta ahora,- dice Donatelo -ninguno de nosotros ha podido contra ti durante los entrenamientos.

-Nada más papi puede darte una merecida lección,- dice Rafael -pero no es lo mismo que Sensei te ponga en tu lugar, a que alguien de tu misma envergadura lo haga. Ya quiero ver que la niñita, con un BAM, te mande a volar.

-Ahora sabrás que se siente cuando tú nos pateas el caparazón. -dice Miguel Ángel -Todavía me duele por el entrenamiento de ayer.

-Ya me duele de sólo pensarlo.

Todos ríen, pero quedo, para no despertar a quienes vienen durmiendo.

-Pero hablando en serio,- dice Donatelo -tengo una muy buena teoría sobre Enid y las otras chicas.

-¿Qué teoría?- pregunta Leonardo.

-Yo también tengo una teoría.- Miguel Ángel asegura.

-Tú no puedes tener teorías Mia, no tienes cerebro.- le recuerda Rafael.

-Enid es una Chica X.

-¿Chica X?- preguntan al unísono.

-Sí. ¿Qué no saben de la existencia de los Hombres X? Pero ella no es un hombre, sino una chica, una Chica X.

-Por favor,- se exaspera Rafael -¿alguien puede darle un zape de mi parte? O suelto el volante para dárselo personalmente.

-No esta vez, Rafa.- Leonardo dice -¿Es probable que los humanos puedan desarrollar superpoderes? ¿Qué opinas, Doni?

-No existen los Hombres X. No hay prueba alguna que confirme una evolución de tal magnitud en el ser humano. Para eso es necesario millones de años, y aún cabe la posibilidad de que no los desarrollen. Es mera suposición de un cómic. Mi teoría es más acertada, porque está basada en hechos científicos probados.

-Y como siempre echas puro rollo.- Rafael lo apremia -Ve al grano.

-Clonación.

-¿Clonación?

-Clonación.

-Y yo que creía que eran hermanas porque se parecen mucho.- dice Miguel Ángel.

-Ya se tiene conocimiento de toda la composición del genoma humano. Es sólo cuestión de tiempo para determinar exactamente qué gen es lo que da el color a los ojos, o el que determina tener el cabello rizado, o el que logra que una persona sea un genio como lo fue Einstein. Con esa información, se puede "crear" el ser humano perfecto, se puede ahorrarle, a la evolución, millones de años, y los propios humanos podrían crear otros humanos que serían súper inteligentes, incluso poseerían mayor resistencia física y fuerza.

-Igual que la niñita.- agrega Rafael.

-Enid es una superhumano. Alguien manipulo el AND, y creó un superhumano.

-Dirás que creo una Chica Súper Poderosa.- dice Miguel Ángel.

-Quiere decir- dice Leonardo -que esta Enid, y las otras, son clones alterados genéticamente, por eso son tan fuertes y rápidas, incluso son capaces de crear escudos de energía, por eso Enid no resultó herida en el incendio. Entonces, existe una Enid real y normal de la que obtuvieron el ADN.

-Tal vez.- dice la tortuga genio -Quizás esta Enid, sea la recombinación del ADN de varios individuos; eso también es posible.

-Pero- dice Rafael -según los chismosos que han estado al tanto de la vida del político que logró el cambio, Enid es hija legítima del matrimonio Daniels.

-Lo que nos lleva- continúa Donatelo -a la otra teoría que trata de explicar la posibilidad de que existe una Enid genuina y normal. De esa Enid clonaron las demás. A menos que alguien, hace quince años, haya conseguido la primera clonación humana de la historia, sólo que en vez de clonar un adulto, se experimentó en primera instancia con un bebé, que ya es un individuo joven hoy.

-¿Y por qué experimentar con un bebé y no con un adulto?- pregunta Miguel Ángel.

-Los niños tienden a no cuestionar a sus padres.- Leonardo responde -Poseen una confianza innata en ellos, eso los hace más fácilmente manipulables.

-Como alguien que conozco.- dice Rafael -Haces lo que papi dice, y ni te pones al brinco.

-Pero, ¿por qué Lyman se permitiría criar un bebé clonado?- Leonardo ignora el comentario de su hermano; continúa en desenredar tanto misterio -Enid misma lo dijo, que su padre le ha insistido en proteger a su hermano; está más que claro que él sabe de las habilidades de su hija, pero, ¿por qué participaría en un experimento así?

-Bien pudo- dice Donatelo -ofrecerse voluntariamente. Aunque eso no explica el cambio de actitud de ella, si tanto ha insistido el pequeño de ese cambio.

-Una Enid genuina.- Miguel Ángel dice -Puede ser. Enid era diferente antes del accidente, y después del accidente, cambió del todo. Basado en mi larga experiencia en cómics, el clon nunca es igual al original. Antes del accidente, era la Enid real que andaba de aquí para allá, y después, fue reemplazada por una clon.

-Deberíamos- dice Rafael con sarcasmo -preocuparnos más por Mia, que le ha dado por pensar, que en la clonación de la niñita.

-Esto es serio, Rafa.- lo reprende Leonardo.

-Aguafiestas.

-La ciencia ficción se basa mucho en los descubrimientos de vanguardia, pero es buen punto Mia.- dice Donatelo -El individuo y el clon son idénticos en todo aspecto fisiológico, pero aún está por estudiarse, si las emociones o los recuerdos, serían los mismos en uno y otro. Aunque referente a las emociones, siendo testigos presenciales de un caso, puede confirmarse que no es así.

-Pero entonces,- Leonardo dice -¿en dónde está la Enid original?

-También- dice Rafael -otra pregunta importante: ¿hay más clones? Porque ya no quiero más entretenciones, quiero regresar a casa nada más que dejemos a Cenicienta, y ya mero es media noche.

-No hay más.- dice Leonardo -Enid me dijo que eran todas, aunque…

-Conozco esa mirada.- dice Rafael al echar un vistazo hacia atrás al oír la preocupación en la voz de su hermano -Miras igualito como cuando salgo con Casey a patear traseros.

-En su agonía- continúa Leonardo -la chica dijo que eran cinco niñas, cinco Enid, y haciendo cuentas, hasta ahora, van cuatro.

-¿Cuatro?- pregunta Miguel Ángel.

-Haz cuentas, Mia.- se fastidia Rafael -Una fue cuando hallamos a Enid; ya había peleado con otra, por eso estaba herida.

-En la Guarida,- Donatelo cuenta también -una más, y la otra de hace unos momentos.

-Y nuestra Enid. En total, cuatro Enid.- termina Leonardo.

-Peeeroooooo…- recuerda Miguel Ángel -parece que hablaban en código. La otra Enid dijo: "1" y "3", como si se trataran de las otras, y luego llamó a Enid "7".

-Yo oí decir a Enid algo sobre "1" y "3" también, y a la otra la llamo "5".- dice Leonardo.

-Simple.- dice Donatelo -Los experimentos debe catalogarse, asignarles un código, lo que facilita su identificación, y estos "experimentos", tienen un número, son números impares: 1, 3, 5, y 7. Así de fácil.

-Pero 5, dijo que eran cinco chicas.- repite Leonardo, algo inquieto -Así que falta una más, pero Enid dijo que eran todas.

-Leo,- dice Donatelo -esa chica estaba muriendo; tal vez quiso decir cuatro y no cinco. Aunque la quinta chica, debe tratarse de la Enid genuina.

-Eso debió ser.- dice Leonardo, pero hay algo que piensa para sus adentros: "Es una lástima que en ningún momento he podido percibir la presencia de ninguna de las chicas, así…", deja escapar un suspiro -En todo caso, dudo que Enid llegue a decirnos algo.

-Pues sí.- dice Rafael -No veo la manera que le saquemos la verdad a la fuerza, si nos puede partir en pedacitos con un solo dedo. Se quedará como un misterio sin resolver. Lo bueno que ya llegamos.

Han llegado a un vecindario de la clase alta: enormes casas y amplios jardines con altos árboles frondosos cubiertos de nieve.

Evander y Enid son despertados.

Se estacionan a una calle del lugar.

-¿Por qué no nos estacionamos en la puerta de mi casa?- pregunta Evander.

-Porque- Miguel Ángel se anima a contestarle -porque… porque… De veras, ¿por qué nos quedamos tan lejos?

-Porque- responde Donatelo -tenemos que llegar en silencio. Puede ser que haya alguien esperándonos.

-No hay nadie esperándonos.- dice Enid con mucha tranquilidad; su voz ya no se oye tan inflexible como antes. Toma la mano a Evander y salen primero.

-Si que tiene que aprender mucho sobre sigilo.- dice Rafael.

Los siguen.

-Ella puede sentir la presencia de alguien,- dice Leonardo- aún a una gran distancia, así que sí dice que no hay nadie, es que no hay nadie.

Confiando no sólo en la oscuridad de la noche, sino también en el aparente abandono de las casas de los alrededores, caminan tranquilamente hacia la puerta principal de la mansión Daniels.

Al entrar, Enid enciende la luz, y así todos pueden seguir avanzando hasta llegar a la sala. Es amplia: hay tres sillones, un gran sofá; una linda mesa de estar; una gran pantalla de plasma, y otros aparatos de audio y video; incluso hay un bello piano; y no pude faltar la chimenea.

-Está muy tranquilo, demasiado tranquilo.- dice Miguel Ángel, imitando la voz de un gran detective.

-Pero detrás de cada puerta, puede acechar el peligro.- dice Evander, yendo con Miguel Ángel, y también habla con voz de otro gran detective.

-Como se nota que no ven tele.- dice Rafael.

-Atentos todos.- ordena Leonardo.

-No hay nadie, Leo.- repite Enid con seguridad.

-Entonces, ¿dónde están mamá y papá?- pregunta Evander.

-Debieron llevarlos a un lugar más seguro,- dice Donatelo -ya que "el malo" pudiera estar cerca.

-Pero es raro que no nos hallamos topado con los guardaespaldas.- dice Miguel Ángel -¿Servirán esos aparatitos?- toma la muñeca de Evander para ver más de cerca el localizador.

Las otras tortugas se miran. ¿Qué no es obvio que, estando Enid, no son necesarios los dichosos guardaespaldas? Todos esos guardaespaldas, que siempre están con el señor Daniels, son nada más que una distracción para que nadie se fije en la verdadera guardián del niño y de toda la familia Daniels.

-A lo mejor se descompusieron por el frío.- dice Evander; Enid sonríe mientras hace algo a su localizador -¿Ahora que hacemos, hermana?

-Ya mandé un mensaje a papá. No debe tardar en contestar. Esperaremos mientras tanto.

-Pero puede aparecerse otra vez el malo.- dice muy angustiado el niño, aferrando un brazo de su amigo quelonio.

-Pero sí estamos nosotros.- le dice -Acuérdate que somos ninja.

-¿Se van a quedar?

Todos miran a Leonardo, quien ve a Evander.

La mirada del niño refleja una gran y genuina ilusión de que puedan quedarse.

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Gracias por leer mi fic y por sus reviews.