Buon giorno, cari lettori! Espero que estén pasando un lindo día, con las personas a las que quieren :D

Lo prometido es deuda, y por eso mismo aquí estoy con el nuevo capítulo, tal y como les prometí. Espero que no les haya molestado el retraso -.-

Bueno, esta es mi primer historia, así que es probable que cometa algún que otro error. Es un Hidasaku, así que al que no le guste, QUE NO LO LEA!

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


Una semana. Siete días enteros habían pasado ya desde que la habían secuestrado. Sakura suspiró y tomó un kunai. Corrió la almohada y dejó a la luz seis pequeñas marcas. Con suavidad, marcó una séptima. Se quedó observando la pared con nostalgia y, por qué no, algo de rabia. Siete días en los que no había podido descubrir absolutamente nada. Allí el tiempo pasaba más lento de lo que lo hacía en Konoha, o al menos así lo sentía la chica. No tenía muchas cosas que hacer; iba y venía de la enfermería, donde inyectaba a Kakuzu la medicina, luego preparaba la de Hidan y la dejaba allí. Ahora que sabían que podía cocinar, habían establecido que la comida era cosa suya. A veces, si se encontraba con que Kisame estaba allí, también tenía que prepararle a él.

Se puso de pie y fue a darse su ducha matutina. Con Sasori había concretado una especie de rutina. Él no podía salir de misión, y ella no podía salir a hacer nada. Por lo que él se levantaba —la pelirrosa se maravillaba de su vitalidad; siempre se dormía después de que ella lo hiciera, y nunca había podido despertarse antes que él, por más temprano que lo hiciera—, se duchaba y la despertaba a ella. La chica se bañaba y ambos se dirigían a la cocina a desayunar. Después de eso, Sasori iba a su taller a hacer marionetas, y Sakura tenía toda la tarde para deambular por donde le placiera. La mayoría de las veces, procuraba buscar a Deidara o Tobi, ya que no deseaba toparse con el peliblanco estando sola. Para el anochecer volvían a juntarse en la cocina, y cuando volvían al cuarto solían hablar. En realidad, quien hablaba realmente era la Haruno. El Akasuna se limitaba a hacer esas preguntar raras, pero no contestaba a las de ella a menos que así quisiera.

Cuando salió del baño, se encontró al marionetista sentado en la cama, zapateando con impaciencia —ah, había olvidado mencionar que adoraba molestarlo, y que se tardaba más solo para pincharlo—. El chico dirigió sus ojos miel a la muchacha, y bufó.

—Cada vez tardas más, ¿lo sabías, mocosa? No me gusta esperar.

—Si me pagaran por cada vez que dices eso, Kakuzu me amaría por el resto de la eternidad —se rió ella. Se sentía un poco más cómoda entre los Akatsukis, ahora que había pasado un tiempo. Sin embargo, las bromas las guardaba para los artistas y Tobi. No había suficiente confianza con los otros para eso (aunque no era que precisamente quisiera confianza alguna con, por ejemplo, el Uchiha. Cuanto más lejos estuviese de él, mejor estaría).

—Entonces no me hagas decirlo. Economiza tiempo. Vamos, que me muero de hambre.

Salieron al pasillo y se dirigieron al comedor. La kunoichi le había comentado a Sasori sus especulaciones sobre cómo podría mejorar el lugar con algunos cuadros, pero él se había limitado a contestarle que no era su cuarto, y por lo tanto no le correspondía embellecerlo con obras de arte. 'O no te importa en absoluto hacerlo', le había objetado ella, a lo que el chico había contestado con una sonrisa socarrona.

En la sala se encontraron con Tobi, Deidara y —por Kami, ¿que no puede levantarse más tarde?— Itachi. Los primeros dos, como siempre, estaban peleando. El otro tenía una taza en las manos, y no despegaba la vista del líquido que había dentro. Cuando entraron, alzó un poco la cabeza e hizo una inclinación con ésta. Sasori se la devolvió, pero la chica pasó de él, como si no lo hubiese visto.

—¡Ah, buenos días, Sasori-san, Sakura-chan! —chilló el menor, cuando pudo sacarse las manos del rubio del cuello.

—Buenos días, Tobi. Rubia, te dije que no lo molestes —regañó la ojijade.

—Buenos días, Sasori no Danna. Rosita, un.

—Buenos días —El pelirrojo se sentó al lado del rubio, aunque alejó un poco la silla de él.

—¿Qué van a querer esta mañana? —preguntó la chica, sonriendo.

Deidara alzó la vista al techo, pensándoselo. Lamentablemente para él, su Danna se le adelantó, contestando por los tres.

—Lo que sea. Solo prepáranos algo.

—Hai.

No se tardó mucho, ya que lo que había cocinado era algo que acostumbraba hacer en Konoha. Salió con cuatro tazones de miso ramen humeante, que colocó frente a los chicos, dejando uno para ella.

—¿Sabes, Rosita? Ahora me alegro de no odiarte, un —comentó Deidara, una vez que hubo terminado su plato.

—¿Y por qué habrías de odiarme? —inquirió la pelirrosa. No le molestaba que le llamase de esa forma; primero porque sabía que lo hacía cariñosamente, y segundo porque ella lo llamaba 'Rubia', como la mayoría de los criminales de la organización.

—Pues, porque pensaba que habías matado al Danna, un —contestó, con un encogimiento de hombros—. Pero, obviamente, el Danna no podía morir de una forma tan poco artística.

Sakura se quedó pensando en eso más de lo esperado. Recordó su batalla con Chiyo-sama contra el clon de Sasori. ¿Habría podido vencer estando sola? No, por supuesto que no. Pensó en Naruto, siempre tan fuerte, siempre por delante. Igual que Sasuke. Sabía que estaba en desventaja, siendo que uno tenía el Sharingan y el otro era el jinchuriki del zorro de nueve colas. La única habilidad que ella tenía era el control de chakra, que en todo caso no era exclusivamente suya. Pero ahora las rondas habían cambiado. Estaba rodeada de los posibles diez shinobis más fuertes del mundo. Entonces, ¿por qué no aprovecharlo? La idea la emocionó. Si lograba sacar provecho de su estadía, mejor que mejor. Y, además de hacerse más fuerte, podría ver algunas de las habilidades de alguno de los Akatsukis.

—Sasori, si tuvieras que entrenar con alguien, ¿con quién sería?

—Depende de lo que quisiera entrenar.

—Dime.

—A ver. Si quisiera entrenar en el ámbito físico, sería con Kisame. Si quisiera hacerlo en el ámbito de ninjutsu y genjutsu, lo haría con Itachi.

Los orbes jade se dirigieron al Uchiha. Él levantó la vista, chocándola con la de ella, pero unos segundos después la devolvió a la taza entre sus manos. Seguramente, el Akasuna había excluido al líder, sabiendo que no se le podía pedir un simple entrenamiento. Entonces, ¿qué? ¿Inevitablemente tenía que caer en las garras del pelinegro? 'Ni soñando. Prefiero que me entrene cualquier otro'.

—Así que Kisame. ¿No podrías entrenarme tú en genjutsu y ninjutsu?

El pelirrojo parpadeó, sorprendido. Tenía ahí al lado al Uchiha, quien al parecer no se había negado a entrenarla, ¿y lo rechazaba? No podía evitar que la curiosidad le picara, al menos un poco. Tampoco podía ser que le diese miedo. La verdad, viendo cómo se defendía de Hidan, no podía creer que le tuviese miedo al shinobi de la hoja. ¿Algo personal, entonces? Eran de la misma aldea, después de todo. Aunque, por lo que sabía, el chico había abandonado la villa cuando, suponía, ella aún era una niña. Rencor, quizá. La traición era algo difícil de perdonar para ninjas de la misma aldea.

—Supongo que sí. Solo dime cuando quieras empezar.

—Está bien. Iré a buscar a Kisame, ¿me acompañas?

—No puedo. Tengo que terminar una marioneta.

La chica se volvió hacia Deidara.

—¿Tu, Rubia?

—Lo siento, Rosita, pero tengo que ir a por más arcilla, un.

El nerviosismo comenzó a acosarla. Ciertamente que no iría a buscar al peliazul ella sola. Podía confiar algo en él, pero aún le hacía temblar de miedo a veces. Sus ojos se dirigieron a Tobi, suplicantes. Al menos, con uno de ellos al lado, la cosa sería algo diferente.

—Tobi acompañará a Sakura-chan, claro que si. Porque Tobi es un buen chico.

Suspiró, aliviada. Le hizo un gesto con la cabeza, y ambos se dirigieron al pasillo de los cuartos. Allí no pudo tragarse un grito de espanto cuando una persona—o lo que quiera que fuese esa cosa— salió de la pared, posándose frente a ellos.

—¡Zetsu-san! Ella es Sakura-chan —presentó el chico de la máscara.

'Así que éste es el espía de Akatsuki', caviló, no tan calmada como desearía. Ahora comprendía un poco mejor por qué, viéndolo salir de esa forma de las paredes. Era un buen truco si lo que buscaba era que no lo viesen. Lo estudió en silencio. La mitad de su rostro era blanca, con las facciones normales de un hombre, unos curiosos ojos amarillos y el cabello verde. La otra parte de su cara era completamente negra. No podía distinguir su boca, ni su nariz, y el ojo que estaba en ese lado era redondo, sin párpado ni ceja. En resumen, tenía la mitad del rostro normal, y la otra parecía un foso negro, con un ojo esférico flotando en él. El cabello verdoso le recubría ambas partes por igual. Y, para agregar aún más normalidad al ser, una enorme planta del tipo carnívora se abría desde sus hombros para dejar ver la cabeza y el cuello, aunque la capa cubría lo que fuese que hubiese más abajo.

Los ojos amarillos le dirigieron una mirada evaluadora.

—Se ve deliciosa, me gustará comérmela —La voz era grave y rasposa, gutural.

No pudo evitar estremecerse. Tobi agitó las manos frente a él.

—¡Sakura-chan es la ninja médico! No es para comérsela, Zetsu-san.

—Me agradas, pareces interesante —Ahora la voz era suave e infantil, y había movido la boca al hablar.

'Zetsu-san tiene dos personalidades', recordó el comentario de Tobi. 'Así que la parte negra, la que habla con voz grave, es rara y quiere comerme', eso inmediatamente se anotó en su lista de información, al igual que lo siguiente: 'y la otra parte es algo infantil, le parezco interesante, y no parece dispuesto a hacer de mi su comida'. El hombre, sujeto o lo que quiera que fuera dio un paso hacia ellos, lo que hizo reaccionar a la pelirrosa. Tomó a Tobi del brazo y lo jaló hacia un costado, pasando por un lado de Zetsu.

—Fue un gusto —le dijo, con un asentimiento. Luego se dirigió al chico—. ¡Vamos, Tobi, tenemos que buscar a Kisame!

—Adiós, Zetsu-san —saludó el de máscara, agitando la mano enérgicamente. El otro solo volteó a verlos un segundo, y luego siguió su camino. Desgraciadamente, la chica pudo oír perfectamente como la voz grave decía, al parecer al aire:

—Vayamos a ver si hay algún cadáver para comer.

Tobi se detuvo frente a una de las puertas, exactamente igual a las otras. Golpeó suavemente, pero no recibió respuesta. Golpeó más fuerte. Nada aún. Sakura lo apartó con dulzura y dio un solo golpe, que consiguió que la puerta temblase y se arquease un poco. Tobi tomó aire, aparentemente listo para chillar un '¡Kisame-san!', que luego podía costarle unos cuantos golpes, cuando les llegó la voz del peliazul desde dentro del cuarto.

—¡Carajo, Hidan, lárgate! ¡Ya te dije que no quiero participar en tus estúpidos rituales! —y abrió con rudeza, clavando sus ojos blancos en quien él creía, era el inmortal.

—Hola, Kisame-san —dijo el menor, mientras una gotita caía de la cabeza de la pelirrosa.

—Hm, hola.

—Disculpa que te interrumpiéramos —se apresuró a decir la chica. El mayor solo se quedó viéndola, esperando a que se explicara—. Estaba hablando con Sasori y él me dijo que tu eres quien está mejor preparado… físicamente.

—¿Es esto una proposición, niña? —se burló el Hoshigaki, consiguiendo que el rostro de la pelirrosa tomara un color parecido al de los tomates maduros.

—¡No, por supuesto que no! —se indignó, sintiendo arder sus mejillas. ¿No podía haberse explicado un poco mejor? Suspiró, y volvió a intentarlo—. Quisiera entrenar, puesto que no puedo hacer nada más. Y Sasori me dijo que si quería entrenar en el ámbito físico, tú eres quien mejor podía ayudarme.

El shinobi de la niebla se lo pensó un segundo, perdiendo su vista en algún punto sobre la cabeza de la chica. Ésta comenzó a arrepentirse de haberle hecho semejante propuesta, cuando él interrumpió el hilo de sus pensamientos.

—Si, supongo que mientras no tenga nada que hacer, estará bien. Solo avísame cuando quieras comenzar.

—Cuanto antes mejor. ¿Mañana está bien?

La sonrisa del peliazul se ensanchó, mostrando sus puntiagudos y filosos dientes.

—Me gusta tu determinación. Será interesante luchar contra ti. Te esperaré en el campo de entrenamiento.

Y sin decir nada más, se dio media vuelta y cerró la puerta, casi golpeando las narices de la kunoichi y Tobi —o la máscara del último, puesto que su nariz estaba bajo ésta—. La muchacha suspiró. Todo indicaba que sería un muy largo día de entrenamiento, y que —a juzgar por esa sonrisa que le había dado antes de voltearse— tendría que cuidarse muy bien las espaldas cuando pelease contra él. Un poco de fuerza más de la cuenta y la cabeza de la pelirrosa podía terminar rodando, algo que definitivamente quería evitar. Pequeñas desventajas que tendría que afrontar si quería que un Akatsuki la entrenase.

—Tobi, ¿quieres ver un poco la televisión? —preguntó. Quería sacarse de la cabeza el entrenamiento que se le vendría encima, y tal vez encontrase algo interesante para ver.

—¡Claro que si! Tobi verá la televisión con Sakura-chan, porque Tobi es un buen chico.

Sakura sonrió con dulzura cuando el enmascarado la tomó de la mano y jaló de ella. Verdaderamente, notar el grado de entusiasmo que tenía el menor por cualquier cosa que hiciera, la enternecía casi dolorosamente. ¿De dónde había salido? ¿Cómo había terminado en Akatsuki? ¿Había cometido algún asesinato, o aún sería inocente? A ella le gustaba pensar que esa ingenuidad solo podía significar algo; y eso era que aún no había manchado su camino con sangre. Porque, ¿cómo un niño tan dulce y espontáneo podía quitar una vida? Incluso Sasori tenía sus momentos en los cuales no quedaba ninguna duda de que era lo que era; un asesino rango S —momentos, en su mayoría, que se daban cuando lo hacía esperar demasiado, porque había una sola cosa que sacaba enteramente de sus casillas al pelirrojo, y eso era la impuntualidad—.

Ambos se dejaron caer en el sillón andrajoso que había frente al televisor. Estaba roto en muchos lugares, pero aparentemente lo habían cocido. Se imaginó a Kakuzu, negándose a comprar uno nuevo por miedo a gastar mucho dinero. La cara de indignación que se imaginó para el hombre la hizo reír, mientras Tobi encendía la pantalla y comenzaba a pasar canales de manera más bien enérgica.

No habían tenido ni diez minutos de paz cuando, desde lo que ella suponía, era la entrada, les llegaron unos chillidos desagradablemente conocidos.

—¡Joder, apúrate! ¿Que no puedes caminar más rápido, por Jashin-sama? Eres un puto ateo, recibirás tu castigo.

El primero en entrar fue Itachi, cuya mueca era de total indiferencia antes los insultos de su compañero. Les echó una mirada rápida e hizo su camino hacia su habitación. El inmortal se detuvo en medio del cuarto y se estiró hacia atrás, haciendo sonar algunos de los huesos de su espalda. Llevaba la túnica semi abierta, como de costumbre, pero no llevaba ninguna de sus extravagantes armas. Según le había referido Deidara, el Líder los había enviado a buscar una recompensa, pero el religioso aún no se encontraba en la plenitud de sus capacidades, y por eso lo habían mandado con Itachi. El Uchiha hacía el trabajo, y el otro era solo un apoyo.

El peliblanco se pasó una mano por el cabello, en actitud exasperada. Se dirigió al sillón en el que la chica y el pelinegro se hallaban y se dejó caer con poca elegancia.

—Joder, a la mierda con el puto líder. Yo haré el ritual le guste o no, y que se vaya a la mierda. Asquerosos ateos, no entienden nada.

—Hidan-san, no debería hablar así del Líder-sama. El líder es un buen líder —pidió Tobi, con su usual tono infantil.

Recién entonces, el inmortal pareció caer en la cuenta de que había dos personas más con él —aunque no parecía avergonzado de su vocabulario en lo más mínimo—. Le arrebató el control remoto al enmascarado con un chasquido de la lengua, al mismo tiempo que escupía:

—Dame eso, imbécil. Y no te metas donde nadie te ha llamado, joder.

—Hey, cabrón —Sakura, a su vez, arrancó el pequeño aparato de las manos del hombre, y lo dejó sobre las del niño—. Tobi y yo estábamos aquí antes de que llegaras. Descárgate con otro o lleva tu sucia boca a otro lado.

—Joder, perra, ¿no tienes algo más que hacer? —se molestó, y quiso tomar nuevamente el mando a distancia. La kunoichi se lo impidió, dándole un manotazo lo suficientemente fuerte para romperle todos los huesos de la mano—. ¡Por Jashin-sama! Acabo de venir de una jodida misión, dame el puto control, quiero ver la tele.

La Haruno rodó los ojos.

—Pues fíjate en que me importa bien poco. Nosotros llegamos primero, y nosotros veremos la tele.

—¡Perra, dame el puto control o te juro por Jashin-sama que te lo empalaré hasta que te salga por la boca!

—¡Me gustaría ver como lo intentas, maldito enfermo!

Hidan se abalanzó hecho una furia sobre la pelirrosa, pero Tobi la tomó entre sus brazos y, de pronto, estaban a unos cuantos pasos del inmortal, parados. El hombre había caído de cara al suelo, en una posición innegablemente hilarante. Sakura clavó la mirada en Tobi. Estaba segura de que había sido él quien los había hecho llegar hasta allí, pero había pasado todo muy rápido, y no había sentido en ningún momento que el chico la hubiese levantado o arrastrado con él.

El religioso se sentó y se masajeó la frente con insistencia. Al parecer, el golpe había sido seco, lo que indicaba que le terminaría saliendo un bonito chichón. Murmuraba por lo bajo, seguramente toda su retahíla de insultos y sus continuos 'por Jashin-sama'.

—Disculpe, Hidan-san —se apenó Tobi—, pero usted iba a lastimar a Sakura-chan, y Tobi no podía permitirlo, porque Tobi es un buen chico.

—Te juro por Jashin-sama que algún jodido día te mataré, pequeño infeliz. Mierda, ¡mira lo que le has hecho a mi hermosa frente! —La pelirrosa rodó los ojos y bufó, lo que molestó aún más al inmortal—. ¡¿Qué, maldita perra?! ¿Te molesta ver mi frente tan perfecta, y como la tuya es jodidamente grande quieres vengarte?

—No hay absolutamente nada en ti que sea perfecto, infradotado. Excepto, claro, tu estupidez. Eres perfectamente estúpido —Tomó la mano del menor y lo guió hacia el cuarto de Sasori—. Vamos, Tobi. Ya no tengo ganas de ver la televisión.

—¡Si, Sakura-chan y Tobi irán a divertirse con Sasori-san y el sempai!

La Haruno no pudo menos que sonreír, ignorando el hecho de que dejaban al peliblanco sentado en el suelo, algo confundido, pero completamente hirviendo de rabia.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

La Hokage se encontraba, como siempre, semi escondida tras pilas y pilas de papeles. Últimamente había decidido abocarse más al trabajo y le había ordenado terminantemente a Shizune que bajo ningún concepto le diese Sake. La mayoría de los papeles que había frente a ella se trataban de, en su opinión, el tema más importante que acometía a la aldea: el secuestro de Sakura Haruno.

Resopló. Aún no se resignaba. El equipo de Kakashi le había informado los resultados de su búsqueda en el bosque de los Nara, y saber sus descubrimientos no había ayudado en absoluto a sus nervios. Akatsuki. ¿Qué podían buscar esos infelices en una chica como Sakura? La respuesta era obvia; habían rescatado los cuerpos de los inmortales y necesitaban de un ninja médico. Uno muy bueno. Y quién mejor que su propia alumna, quien últimamente parecía haberla superado en cuando a conocimientos médicos se trataba. Golpeó el escritorio, produciendo un seco crujido. Le costaba concentrarse. Había visto en lo que se habían convertido los compañeros de Sakura, y era sinceramente lamentable. Los entendía, claro que si. La chica era como una hija para ella, y la frustraba sobremanera no haberla podido proteger como tal.

Su vista se dirigió al ventanal a sus espaldas, que rebelaba toda la amplitud y majestuosidad de la villa. ¿Cómo encontrarla? ¿Dónde comenzar a buscar? No estaban hablando de ninjas comunes y corrientes, esperando una recompensa. Se trataba de la organización más peligrosa del mundo, que reunía ninjas renegados, los criminales rango S más peligrosos. No quería pensarlo —de solo hacerlo sentía nauseas—, pero era razonable pensar que, una vez hubiesen utilizado a la pelirrosa para sus deseos, los Akatsukis hubiesen decidido deshacerse de ella. Una muerte más no pesaría sobre la conciencia de asesinos desalmados como ellos eran.

Unos golpes en la puerta llamaron su atención.

—Adelante —concedió.

El equipo de Kakashi entró en la sala, inmediatamente seguidos por Shizune. Tsunade tuvo que desviar la vista, no porque no desease verlos, sino porque el aspecto que traían le oprimía el corazón. Parecían medianamente decididos y algo más alegres, pero las pruebas del dolor estaban allí, indiscutibles, aplastantes. Las ojeras negras, las figuras que habían perdido peso, los rostros pálidos y los ojos sin brillo. ¿Cuánto tiempo había pasado? Solo una semana.

—Tsunade-sama —la voz de Kakashi seguía siendo masculina y profunda, pero toda la antigua dulzura parecía haberse esfumado. La Sannin deseaba verlos tanto como odiaba hacerlo.

—¿Qué pasa, Kakashi? —se obligó a preguntar.

—Queremos ir a buscar a Sakura, vieja.

Ya ni ese apodo insufrible le molestaba. Ver esos ojos celestes deteriorados era tan doloroso… no quería pensar que ese niño, que tanto se parecía a su pequeño hermano, estaba perdiendo lentamente la voluntad de vivir. Pero, por otro lado, la decisión era difícil. Tenía que pensar en la seguridad de los ninjas, en la de la aldea, en la de todos. Le correspondía como Hokage que era.

—¿Y qué pasará con la búsqueda de Uchiha Sasuke? —preguntó, sabiendo que con eso los haría pensar.

Naruto tomó una profunda bocanada de aire. A sus espaldas, sus compañeros esperaban su reacción. No darían sus opiniones hasta que no lo hiciera él. Era difícil, muy difícil… Prácticamente, le estaban haciendo escoger entre su hermano y su hermana. Pero en el fondo, sabía que la decisión había estado tomada desde el principio, aún cuando la pregunta no había sido dicha en voz alta.

—No desistiré en buscarlo… —La rubia suspiró, aliviada, pero el Uzumaki no tardó en completar—: pero buscar a Sakura-chan es más importante.

Las semblantes de Sai y Yamato no cambiaron en lo más mínimo. Ellos no conocían personalmente al Uchiha, y poco les importaba realmente su búsqueda. Pero Kakashi sonrió tras su máscara. Su alumno había puesto en palabras sus propios pensamientos. Sabía en qué radicaba la decisión de Naruto, y compartía de lleno sus sentimientos. También él deseaba traer de vuelta a Sasuke, volver a ser 'el equipo siete', verlo crecer y ser feliz, ver a sus alumnos juntos otra vez. Pero Sasuke se había ido de la villa por su cuenta; en cambio Sakura, había sido secuestrada. Sasuke les había dado la espalda; Sakura no había tenido siquiera opción para elegir. Sasuke estaba bien, sabía perfectamente lo que hacía cuando los dejó; Sakura podía estar en cualquier lado, rodeada de asesinos rango S, lastimada o —Kami no lo permitiese— incluso próxima a la muerte. Si, no había duda alguna. Por mucho que desease traer a Sasuke de vuelta, el rescate de Sakura era más importante y, por desgracia, apremiante.

Tsunade alzó las cejas. Ante si tenía al Naruto que todos conocían, al chico hiperactivo, de sonrisa zorruna, que adoraba comer ramen. Quería negarse a su petición, quería denegarles el permiso. La misión era muy peligrosa, más que nada por la gente con la que tenían que tratar. Pero no podía hacer nada contra la fuerza de esos infinitos pozos de agua clara y pura, que la tenían atrapada. Nunca debió dirigir su mirada a la del chico Kyubi, ahora lo sabía. Había caído en su trampa desde el segundo en que había permitido que sus ojos se encontrasen. Las palabras salieron de su boca sin su consentimiento.

—Muy bien, tienen mi permiso para buscarla.

Y, nuevamente contra su voluntad, sonrió, porque las enormes sonrisas plantadas en el rostro de todos los presentes la movieron a hacerlo.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. Ustedes también me inspiran a seguir!

Minene Uryuu: Me alegra que lo digas! Y con lo del ateo, exactamente a quien te referías? No creo que a Hidan, ya sabes que él es muy apegado a su religión -.- Gracias nuevamente, cuídate mucho!

Harunoakatsuki: Dios, Kami, Jashin, no puedo creerlo! Te cambiaste el nombre! Me alegro por ti amiga, créeme que era muy difícil memorizar el otro u.u Ahora a la historia, de verdad estoy empezando a pensar que esto parece más un Sasosaku que un Hidasaku, pero no lo es! Saso-sexy simplemente no puede contener sus arranques caballerosos. Tobi ES un buen chico. Y puede que Naruto no sea tan inteligente como Shikamaru, pero a que con las corazonadas lo puede todo? Tiene lo suyo :D Muy bien, Jashin no te castigará porque cumpliste tu promesa, me alegro! Cuídate mucho!

Bloddy Cherry: Bueno pues a ti ya te he contestado ^^ Muchas gracias por la ayuda, de verdad aún no me decidía. Ya verás en alguno de los próximos capítulos la historia del niño bueno. Cuídate mucho!

Annie Darcy (Niña Bonita): Eres una chica despistada, querida amiga o.o De todas formas, he sabido que eras tu ^^ Cumples en Agosto? Tal vez seamos del mismo signo :D Por cierto niña; ya que no tienes cuenta aquí y por lo tanto no puedo enviarte un mensaje, tal vez puedas contactarme vía Facebook: Laly Rodriguez (lo que es poner un nombre crack -.-) Y verás que por foto tengo a Tobi :3 (déjame decirte que lo de expresar tu verdad parece más como que no pudiste asegurar no mentir. Pero no te preocupes, yo soy la menos indicada para juzgar a nadie!) Y claro que te dejaré leerla! Te obligaré a hacerlo incluso :) Ps, no he entendido nada de lo que me has puesto en japonés, pero yo también te quiero! Ah, Saso-sexy no puede contener su ternura. Y Naruto tiene su inteligencia, a que si? Cuídate mucho! Tuya

Itami-chan: Jaja de madrugada no niña! Esas no son horas aceptables u.u Ne, broma, puedes pasar a la hora que quieras, por mi está genial :) Jashin, no puede ser! Tienes un peluche de Hidan? Tienes que compartirlo conmigo! O al menos decirme donde lo compraste *.* No te preocupes, Tobi no sacará su lado malo, sabes por qué? Porque Tobi es un buen chico! :D Ps, no puedes decir que el lindo peliblanco no se lo mereciese -.- Me alegra mucho que digas eso, me encanta tener lectoras fieles como tu! Pero ya ves, no te hice esperar mucho. Y claro que te ayudo! Cuentas con todo mi apoyo ./. Solo dime donde y cuando, y los raptamos! A Kishi no le importará, créeme ;) No le robes las líneas a Tobi, se enfadará! Cuídate mucho!

Bren-chanSOAD: Hey! Si, él y su sonrisa socarrona, una puede creer cualquier cosa ^^ A mi también, créeme, pero es como tu dijiste: demasiado hermoso. Y lo del carácter, quédate tranquila, cierta pelirrosa que conozco se encargará de eso por nosotras ;) Muchísimas gracias, me alegro de que te haya gustado, y seguiré haciendo lo posible por llenar tus expectativas. Cuídate mucho!

Yasz: Dios, te los has tragado prácticamente! O.O Pero eso me dice que te gustó, lo que me alegra mucho! Ya no te impacientes, aquí está el nuevo capítulo. Cuídate mucho!