Guten Tag, liebe Leserinnen und Leser! Espero que en el día de hoy estén todos gozando de salud y en compañía de sus seres queridos.

Primero: Muchísimas gracias a todos los que, el viernes 22, me dedicaron un pensamiento. Lamentablemente, se podría decir que la pasé bastante mal -.- Pero eso no es su culpa, así que muchísimas gracias!

Segundo: Creo que es su derecho saber que, a partir de este capítulo, no publicaré tan seguido. Estamos hablando de, quizá, dos semanas para cada nuevo adelanto. Esto se debe a que la semana entrante comienza mi nuevo curso de estudios, y los estudios —lamentablemente— son primero. De todas formas, ya saben, reviews más largas, alimentan la inspiración y la felicidad del escritor ^^

Tercero: Es posible que, posteriormente, la clasificación suba a M. Aún tengo que pensarlo.

Bueno, esta es mi primer historia, así que es probable que cometa algún que otro error. Es un Hidasaku, así que al que no le guste, QUE NO LO LEA!

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


—Esa perra… Juro por Jashin-sama que me lo pagará.

El peliblanco de Akatsuki se encontraba recostado en su cama, al parecer indiferente al chiquero que lo rodeaba. Brazos y piernas desperdigados por aquí y por allá; una cabeza y una mano que se vislumbraban tras el escritorio; sangre regando las paredes. Acababa de llevar a cabo uno de sus rituales Jashinistas, pese a que el líder le había advertido que no quería un solo dedo de otra persona —que no fuese de la organización— pisando el mismo suelo. 'Bueno, técnicamente no lo está pisando, puesto que es un dedo', se burló, cuando hubo llevado el cuerpo a su cuarto. El placer que le proporcionaba compartir directamente el dolor de su víctima era difícilmente comparado con nada. Quizá al acostarse con alguna zorra, pero luego de eso también la mataba, por lo que era un círculo vicioso.

—Necesito saber la jodida debilidad de esa perra… La debilidad de la jodida perra… La debilidad de… —antes de acabar, cayó al suelo, dormido. Y es que, pese a que le proveían placer, esos rituales eran demasiado largos y extenuantes.

Un cuerpo deforme comenzó a despegarse de la puerta, para terminar revelándose como Zetsu. Contempló el desastre con ojos particularmente brillantes. Ninguno de los integrantes de Akatsuki le inspiraba el más mínimo sentimientos de solidaridad, cariño o camaradería, pero debía admitir que sentía cierto favoritismo, en ocasiones, por Hidan. Solo él le daba una cena tan suculenta casi a diario.

Dio unos cuantos pasos y se quedó viendo por unos minutos la extraña pose en la que había caído Hidan, que tenía el cuello en un ángulo extraño y aún así dormía profundamente. Metió su mano dentro de la túnica y sacó un pequeño colgante plateado. Sin delicadeza —él no la conocía, ni necesitaba hacerlo— lo lanzó sobre la cara del religioso, que se puso de pie poniendo el grito en el cielo.

—¿Quién carajo interrumpe mi jodido sueño? ¡Ateo de mierda, pagano asqueroso e inmundo, Jashin-sama te castigará! ¡Te sacará los ojos y la lengua, y luego te sacará los dientes, y drenará tu mugrienta sangre hasta que no quede una puta gota dentro de tus arterias! ¡Y cuando termine tomará tus putas extremidades y…!

—Suficiente, Hidan —lo detuvo la voz grave, al tiempo que se inclinaba para recoger un brazo sangrante.

—¡Ah, imbécil, justo a ti te iba a llamar! Quiero que limpies toda esta inmundicia —El brillo del colgante llamó su atención desde el suelo, por lo que se agachó y lo tomó con curiosidad— ¡Mi colgante! ¡El colgante de Jashin-sama! —chilló, cuando por fin reconoció el símbolo con el pequeño triángulo en medio. No perdió un segundo y se apresuró a colgárselo, inflando el pecho, orgulloso de su religión.

—He visto al niño que te venció cuando fui a por él —comentó la voz suave, señalando el collar con un dedo.

El peliblanco alzó la cabeza hacia él sumamente rápido, y sus ojos refulgieron de ira. 'Ahora vienen los insultos, otra vez', le advirtió el lado negro a el lado blanco, a través de sus pensamientos.

—¡Ese niñato de mierda no me venció! ¡Todo es culpa del jodido Kakuzu, él y su puta y mugrosa recompensa! —Suspiró hondo, notando la falta de atención por parte del espía—Y, a todo esto, ¿a qué mierda has venido, en primer lugar?

Zetsu hizo un movimiento extraño con su torso, que podría pasar por un encogimiento de hombros.

—Itachi llevó el informe de la misión al líder. Naturalmente, no tenía por qué mentirle, por lo que también le dijo que traías contigo el cuerpo de tres personas… y ahora el líder pide a por ti.

Hidan se llevó las manos a la cabeza y abrió los ojos como platos. Los chillidos de enfado e indignación no se hicieron esperar.

—¡Esa perra Uchiha! ¡Tuve que hacerlo sacrificio a Jashin-sama cuando tuve la oportunidad! ¡Ah, inmundo y puto ateo, voy a clavar mi estaca por su culo hasta que salga por su asquerosa boca! ¡Por Jashin-sama!

Zetsu caminó hacia la puerta y la abrió. Giró un poco la cara, mostrándole al religioso su blanco perfil.

—El líder te espera. No lo hagas esperar.

Y sin mediar otra palabra, salió, dejando a Hidan solo. El hombre lo siguió, refunfuñando y pateando todo lo que tuviese alrededor. Ya vería como se las arreglaría con el líder; por el momento, en lo único que pensaba era en cómo castigar a ese Uchiha.

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—Deidara —El rubio alzó la cabeza, y posó sus orbes celestes en los verdes de la muchacha. Sus manos dejaron de acomodar las pequeñas esculturas, y le sonrió— ¿Cómo fue que te uniste a Akatsuki?

Estaban en el cuarto de Sasori; Sakura sentada en la cama, y Deidara frente al escritorio. Sasori aún no salía del baño.

—Pues… —alzó los ojos hacia el techo, y luego los devolvió a los de la chica— Yo ya era un renegado de mi aldea cuando Sasori no Danna, Kisame y el Uchiha fueron a buscarme.

—¡Y ahora dile cómo es que te trajimos, mocoso! —ambos jóvenes oyeron perfectamente clara la estruendosa risotada de Sasori, que se mezclaba con el sonido del agua de la regadera.

Deidara gruño y golpeó con la palma de la mano el cuidado escritorio. Una pequeña venita comenzó a palpitarle a la altura de la sien.

—¡Me obligaron! ¡Y no es divertido, Danna, un! —El Akasuna le respondió con otra carcajada, molestando aún más al menor. Éste volvió el rostro hacia la kunoichi, enfadado, y decidió ignorar a su maestro—. Se aparecieron frente a mí diciendo que su líder tenía interés en mis explosiones; obviamente, me rehusé a acompañarlos. Entonces el Uchiha dijo que pelearía conmigo, y que si él ganaba, debía ir con ellos, un.

—Y como eras, y sigues siendo, un mocoso impulsivo y estúpido, aceptaste, creyendo que vencerías a Itachi —El pelirrojo salió del baño con el torso desnudo, vistiendo únicamente unos pantalones negros (ahora que ya no volvería a salir de misión, no usaba el uniforme de Akatsuki, exceptuando la capa) y revolviendo su húmedo cabello rojo con una toalla.

Sakura paseó su vista por el cuarto, tratando de sacarse la imagen de su compañero de la cabeza. 'Sasori es mi amigo, solo es un amigo, solo un amigo…', se recordó, cerrando los ojos. Los artistas se miraron, sorprendidos, y ambos se encogieron de hombros. 'Mujeres', pensaron, al mismo tiempo.

—Bueno, el estúpido Uchiha me atrapó dentro de su genjutsu, así que aquí estoy.

—Así que, técnicamente, ¿te uniste a la fuerza?

—Se puede decir que si, aunque tampoco tenía razones profundas para no hacerlo, un.

—Principalmente era solo por llevar la contra, como el mocoso que eres —coincidió el mayor, poniéndose una remera vinotinto.

—¡Ya basta con lo de mocoso, Danna, un! ¡Tengo nombre, ¿sabe?!

Sasori se encogió de hombros, mientras tomaba la capa negra y se la ponía tranquilamente.

—¿Por qué no van a desayunar? Tengo cosas que hacer.

Deidara entrecerró los ojos, por los cuales pasaron varios insultos no pronunciados. Tomó con suavidad la muñeca de la pelirrosa y ambos dejaron solo al Akasuna, quien se dejó caer en la cama con su elegancia natural y cerró los ojos, dispuesto a tomar una muy merecida siesta. Tener encima a dos niños era muy difícil, un trabajo extenuante y agotador.

—Deidara —le llamó la kunoichi, quien estaba siendo arrastrada por el mentado hacia la cocina—. Ve más despacio, por favor.

El rubio no le hizo caso. Enojada, cerró su mano sobre la de él y dio un pequeño tirón, que hizo que el cuerpo del Akatsuki colisionara contra el de ella. Sakura tragó saliva. Su intención había sido detenerlo, pero, al parecer, había empleado demasiada fuerza. Ahora tenía la espalda contra la pared y el pecho del adolescente sobre el de ella. Sus ojos se dirigieron a los del muchacho, que no dejaba de mirar su rostro como si fuera la primera vez que la veía.

El corazón de la Haruno comenzó a latir más rápido, mientras su sangre se calentaba y espesaba. Su mirada estaba hundida en ese cielo que el rubio tenía en los ojos, tan profundo y despejado. Sus manos aún estaban entrelazadas, mientras que la otra de la chica se posaba con suavidad en el tórax del muchacho. La mano libre del hombre se apoyaba en la pared, impidiendo recargar todo su peso en el cuerpo de la pelirrosa. Sentía la profunda respiración de Deidara chocando contra su cara, haciéndole cosquillas. Por la cabeza de la muchacha pasaron infinidad de imágenes, todas con ella y Sasuke de protagonistas. ¿Cuántas veces se había imaginado a sí misma en esa posición, siendo tomada dulcemente por las manos del pelinegro? ¿Cuánto había estado dispuesta a dar por ello? ¿Cuánto estaba dispuesta a dar? Era difícil saber el tiempo que habían pasado en esa posición, puesto que ninguno sentía cansancio ni prestaban la mínima atención a lo que los rodeaba.

El Akatsuki ladeó un poco la cabeza y la acercó con mucha calma a la de Sakura, pero una voz —una odiosa e insoportable voz— los sacó bruscamente del trance, haciendo que ambos se volteasen a ver a quien interrumpía —la pelirrosa, roja de vergüenza; Deidara, rojo de furia y con una mirada que podía desintegrar—.

—Oi, Deidara-chan, ¿qué hacías con la perra de Sasori? —había cierto asco en su tono de voz, que ambos interpretaron como dirigido a la pelirrosa.

La kunoichi tomó un color aún más morado, pero ahora por la ira de saber que ese adefesio los había visto en esa posición tan comprometedora. Hidan les sonreía con burla, aunque su mueca parecía algo forzada. Sus ojos amatistas estaban oscurecidos y, por extraño que pareciese, impenetrables. Como de costumbre, llevaba la capa abierta, dejando ver su muy trabajado torso. Un silencio pesado se instauró entre los presentes, haciendo el ambiente aún más tenso de lo que ya estaba. Cualquier palabra que dijesen podía desencadenar una batalla, contando la furia que parecían destilar todos.

—No soy la perra de Sasori, y, de todas formas, no es de tu incumbencia. Vamos, Deidara.

Lo arrastró consigo, tratando de alejarse lo más posible del peliblanco. De alguna forma, le había avergonzado que él la viese con Deidara. Pero, ¿por qué tenía que importarle? ¡Kami, era el estúpido inmortal! Y, además, ella no sentía nada por Deidara. Solo un profundo cariño, parecido al que sentía por Sasori. Aunque no podía negar que era muy guapo y que, al menos por un momento, había deseado que los labios del rubio se encontrasen con los de ella.

'Gracias, Deidara-chan', pensó el religioso, cuando ambos ninjas se hubiesen perdido de vista. Ahora ya sabía cuál era la debilidad de esa inmunda perra: Deidara y Sasori. Los únicos Akatsukis a quienes, al parecer, quería. Ignoró la molestia que sintió en su pecho cuando se encontró a la Rubia prácticamente sobre el cuerpo de la pelirrosa. ¿A él que mierda le tenía que importar lo que hicieran esos dos idiotas? Era problema de esa zorra si, entre todos los hombres que había ahí, se tenía que ir a meter con Pinocho y la Rubia homosexual. Jashin-sama ya se encargaría de castigarlos a todos, por ser unos sucios e ignorantes ateos.

Se dio la vuelta y se encaminó a su cuarto. Después del largo y fastidioso sermón del líder, necesitaba desesperadamente de una jodida ducha fría, y luego unas cuantas horas de sueño. Podía ver a Kakuzu en otro momento.

Entró a su cuarto dando un portazo. Ahora que ya sabía por donde darle a esa zorra, necesitaba pensar muy cuidadosamente lo que haría. Fue despojándose de la ropa mientras caminaba hacia el baño, dejando las prendas desperdigadas por el suelo —Zetsu ya se había encargado de deshacerse de todos los miembros sangrantes que había encontrado—. Llenó la bañera de agua fría y se sumergió de golpe, haciendo desbordar un poco el agua. Sus nervios comenzaron a endurecerse y relajarse al contacto directo con el frío, mientras que el religioso inclinaba la cabeza hacia atrás, apoyándola en el filo de la tina. Algunos recuerdos de su pasado le llenaron la cabeza, sacándolo momentáneamente de la realidad. Su aldea, que había reprimido sus ansias destructivas, su familia, sus compañeros. Ninguno de esos recuerdos, sin embargo, le traía algo de nostalgia o culpa. Luego de la matanza que él mismo había provocado en la villa, se había largado y nunca jamás había vuelto, ni tampoco había sentido deseos de saber qué había sido de la gente que había conocido. Era de la ideología de que la vida se divide en capítulos, y su infancia había sido un capítulo que —para bien o para mal— había arrancado definitivamente del libro que constituía su vida. Todo lo que había hecho, había sido en honor a Jashin-sama; y, siendo que es él quien juzgaba las almas de las personas, Hidan estaba seguro de que no lo dejaría caer en el arrepentimiento.

Salió de la bañera chorreando agua, y se cubrió la cintura con una toalla pequeña. Se dirigió sin pudor alguno a la cocina, en busca de algo que tomar. Un chillido y un insulto le hicieron volver la cabeza a la izquierda.

—¡¿Qué carajo, un?!

—¡Hay gente aquí, enfermo depravado, respeta un poco!

La imagen de la rubia cubriendo el rostro de la perra para que no lo viese en esas pintas hizo que el peliblanco estallara en burlonas carcajadas. 'Así que de eso se trata, Deidara-chan', pensó, con malicia. Se dirigió al sillón donde ambos jóvenes se encontraban viendo la tele y se sentó entre ellos, abriendo las piernas.

—¿Qué mierda te pasa, un? ¿No te podías poner algo de ropa? —Deidara, cuyo rostro parecía que iba a explotar de un momento a otro, lo fulminaba con la mirada. Rodó los ojos y tomó a la chica del brazo, mientras su otra mano aún estaba sobre sus ojos.

—Vamos, Deidara-chan, tampoco es algo que ella jamás haya visto, ¿a que si, perra?

Y tuvo la desfachatez incluso de posar sus manos en su nuca, mientras cruzaba las piernas. La pequeña toalla aún cubría su cintura, pero el nudo parecía débil y amenazaba con deshacerse de un momento a otro. El rubio enrojeció aún más —si eso fuera posible— y no perdió tiempo en arrastrar a la chica hacia el cuarto de Sasori, mientras sus improperios se perdían en el pasillo, al igual que el seco sonido de sus pasos.

Se sentó recto de golpe cuando Jashin-sama lo iluminó con una idea. Las debilidades de la perra rosa eran sus amigos. Y sus amigos eran hombres… Y, ciertamente, las debilidades de los hombres son…

—¡Gracias por su iluminación, Jashin-sama! —pregonó, alzando sus manos hacia el techo. Un segundo después, su figura se perdía en la lejanía, aún con el paño colgando de sus caderas.

La mirada del Uchiha, que había estado en la cocina contemplándolo todo —pero a quien, a pesar de eso, nadie había prestado la más mínima atención— permaneció estoica. Y es que, siendo el genio que era, podía hacerse una idea de los nefastos planes de Hidan. Y, también debido a eso, sabía con exactitud que pronto verían los resultados, que serían igual de funestos que la idea en si. A Hidan el tiro le saldría por la culata, y no se lo vería venir hasta que le hubiese estallado en pleno rostro. Negó con la cabeza. Solo esperaba que no causase demasiadas desgracias.

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—Descansaremos aquí hoy —anunció Kakashi, dejando caer su mochila en el suelo de tierra. Naruto inmediatamente se dejó caer, largando un suspiro de cansancio.

Habían caminado sin parar durante tres días enteros, sin dormir, solo comiendo y bebiendo agua de vez en cuando. Los resultados eran desalentadores: ni una pista de dónde podía estar Sakura. Su vendito mapa no los ayudaba en nada. Habían ido a muchos de esos puntos, marcados en rojo, y aún así estaba igual que cuando comenzaron.

Yamato apoyó ambas manos en el suelo y, con un temblor, unas maderas perfectamente talladas salieron hacia el cielo, formando una fuerte y cómoda cabaña. No necesitaban lujos ni nada de eso; sencillamente era para poder dormir bien durante la noche. Sai dibujó varias aves, que sobrevolaron un poco la casa y luego se pararon estratégicamente en varios árboles, dándole al shinobi una vista completa y detallada del lugar.

—Kakashi-sensei, ¿quiere que vaya a buscar algo de comida? —preguntó el rubio, sentándose en la tierra.

—Bien —una idea cruzó su cabeza, por lo que agregó—: Iré contigo.

El Uzumaki asintió, sin mucha energía. Hatake le pidió a Yamato que cuidara todo hasta que ellos regresaran, a lo que el castaño replicó: 'Claro, Kakashi-sempai'.

Ambos integrantes originales del equipo siete caminaron en silencio por un rato, internándose aún más en el oscuro y frío bosque. Buscaban cualquier cosa que pudiesen cocinar y comer, y, si podía ser, también un lago para reabastecerse de agua. El mayor dirigió su mirada al cabello de su alumno, deseando saber lo que pasaba en ese instante por allí dentro. Naruto siempre le había parecido un niño en demasía alborotador y expresivo, que siempre estaba dispuesto a hablar y nunca a callarse lo que pensaba. Era idéntico a su antiguo compañero, Obito. Pero ahora, por más que se empeñaba en trabar su mirada con la azul del menor, no conseguía sacar absolutamente nada en limpio. El brillo que antes irradiaban sus ojos, ahora parecía una pequeña fogata azotada por un gran viento, pronta a apagarse. Y el peligris esperaba con todo su corazón que eso no sucediese, porque si era así, la razón para que el brillo terminara de apagarse también lo lastimaría a él, una herida que nada podría curar.

Llegaron a un pequeño río, cuyas aguas traslúcidas reflejaban la magnificencia de la enorme Luna blanca, que proyectaba su brillo sobre todo lo que había a su paso. Se sentaron lado a lado, sin decir nada, contemplando las estrellas.

—¿Recuerda aquella vez en que Sakura-chan, Sasuke-teme y yo le preguntamos qué había debajo de su máscara, sensei? —preguntó de pronto el rubio, aún sin dejar de ver el firmamento.

Kakashi sonrió de lado. Ah, cómo quería a esos niños.

—Claro que si.

Naruto también sonrió; una sonrisa nostálgica, triste. Por su cabeza pasaban tantos recuerdos de Sakura-chan, tantas cosas que habían pasado juntos. Recordó la vez en que la vio en la academia; él se había emocionado porque parecía que la chica quería sentarse a su lado, y al final había resultado que quería sacarlo de allí a patadas y sentarse ella, debido a que al lado de Naruto se hallaba el Uchiha.

Recordó cuando usó el jutsu de transformación para hacerse pasar por el pelinegro y así besar a Sakura; tampoco había resultado. Y, por humillante que sonase, había tenido que correr al baño. Ese estúpido Sasuke. Al final había conseguido desatarse y se había burlado de él.

Recordó la felicidad de saberse en el mismo equipo que ella, un poco opacada por saber que el teme también estaría con ellos. Rió un poco al acordarse como Iruka lo había tachado del peor de la clase, mientras que Sasuke era el mejor. Kami, que molesto y avergonzado se había sentido de que Sakura-chan oyese eso.

También recordó otras cosas; su primer charla con Kakashi, su primera misión —la de los cascabeles; la recordaba con cariño pues tanto Sasuke como Sakura-chan le habían dado de su comida aún a riesgo de volver a la academia—, su batalla contra Zabuza y Haku, el examen Chunin en el bosque, las posteriores batallas, su aliento en la de Sakura contra Ino, su discusión contra Sasuke…

Kakashi posó un brazo sobre los hombros de Naruto cuando notó las lágrimas que éste dejaba caer. Seguramente estaría recordando. Él sabía más que nadie cómo los recuerdos pueden matar a una persona. Cada vez que recordaba a su padre, a Obito, a Rin, a Minato, a Sasuke, ahora a Sakura, también él sentía que el corazón se le desintegraría. Pero Kami era cruel, y, mientras no le sacaba la culpa y el dolor de encima, tampoco dejaba que la tristeza terminara con él de una buena vez por todas. Por una parte, se alegraba. Quería presenciar la vuelta de Sakura y de Sasuke a la aldea. Estaba seguro de que ambos lo harían; y estaba seguro porque, teniendo tras ellos a alguien como Naruto, era imposible que no terminase así. Sonrió con ternura. Era cierto que Naruto era alborotador, precipitado, quisquilloso, hablador e insoportable. Pero también era cierto que era el mejor apoyo de quien lo necesitase. Siempre estaba ahí, como una columna inamovible, compartiendo el peso y el dolor de todos aquellos a quienes quería. Nunca se daba por vencido, y su esperanza y determinación terminaban por contagiarse a todos a su alrededor. Él no era el mismo desde que el equipo siete se había formado. Y cuán agradecido estaba ahora por ello —cuando, al momento de conocerlos, su exactas palabras habían sido 'Hmmm... Cómo puedo decir esto... Mi primera impresión de este grupo es... Son una bola de idiotas.'—. Sonrió aún más. Esa bola de idiotas… su bola de idiotas… ¡Cómo habían crecido! Porque para Kakashi, y para toda la aldea, era un hecho que los tres estudiantes del ninja copia harían historia, tanto juntos como por separado. El último Uchiha, el mejor de su promoción… El chico del Kyubi, siempre llamando la atención, el héroe de la villa… La mejor ninja médico, la chica de la fuerza sobre humana, la más lista de la aldea. Esos eran sus alumnos, y por Kami que estaba orgulloso de ellos.

—Te prometo algo, Naruto —le dijo, y el rubio alzó la mirada, posándola en sus ojos. El jounin cerró el ojo visible y sonrió, como en sus mejores épocas, acarreando la sonrisa zorruna del Uzumaki—. Ustedes tres querían ver mi rostro. Pues bien; cuando vuelvan a estar todos juntos, cuando volvamos a ser el equipo siete, les dejaré ver mi rostro. Sin trucos, sin máscaras bajos más máscaras. Tal cual ustedes lo querían ver.

—Gracias, Kakashi-sensei. Yo que usted, me prepararía. Pronto volveremos a ser el equipo siete, y no nos volveremos a separar. Nunca.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. Ustedes también me inspiran a seguir!

Harunoakatsuki: Muchas gracias, me alegro de que te gustara el cap :D Y no te preocupes, Laly te concederá tu deseo y Tobi seguirá siendo el niño bueno que todas conocemos y amamos. Y por supuesto que Hidan caerá en su propio juego, en mis propias palabras, le saldrá el tiro por la culata. Imagínate a saku indignada, cruzada de brazos, dándole la espalda a Hidan, y él suplicándole que la perdone! XD Yo me imginé eso (obviamente, Hidan podrá suplicar, pero el 'perra', 'ateo', 'maldita' y 'Jashi-sama' nunca dejará de formar parte de sus oraciones) y me desternillé de risa. Muchas gracias por el apoyo, cuídate mucho!

ImVicky: Me encanta que te hagas tus propias ideas, porque así veremos si tenemos cierta sintonía mental jaja Pero cualquier pequeña idea que desees que considere, ya sabes, un mensaje con ella será suficiente ^^ A mí me ayudará y siempre será bien recibida. Ya arreglado lo del Fb, fue un poco complicado (? Cuídate mucho!

Annie Darcy (Niña Bonita): Igual de despistadas, tu lo has dicho -.- Bueno, tu puedes decirme si mi nombre (Agustina) es común o no allá. Intercambio de culturas, eh? jaja Eso que me confesaste es grave Ò.Ó Jashin-sama te castigara! Desgracia! Ne, era broma ^^ No te preocupes, sí lamento estarte spoilereando o como sea que se diga, ya que en mi fic estoy contando cosas un poco avanzadas para ti XD Y querida niña, que hiciste para que tus padres te lo prohibieran? Me alegro de que cumplas tus promesas, ps si ya estás grandecita y aún así la mantienes. Eso habla muy bien de ti! Mmm, todo eso está siendo considerado dentro de este cerebro, pero aún tengo que definir y pulir ideas -.-' Muchas gracias por el apoyo y la inspiración; terminó llegando a mi! Cuídate mucho, cariños desde Bs. As.! Tuya~

StopTheWorld: Hey, hola :D ò.ó lo leías desde tan empezado y no comentaste? Eso está muy mal, amiga. No, lo siento, una bromita ^^' Me alegro que decidieses comentar :D Déjame decirte que cuando pusiste 'me encanta que no haya Ooc', Dios, cómo expresar lo que sentí, digamos que exploté de felicidad, me revolqué por el suelo, grité (? Me gusta que me digan que no cambio la personalidad de los personajes, a algunos es muy difícil describirlos, pues las situaciones son algo particulares, pero, muchísimas gracias! De veras :D Muchas gracias también por los halagos y por el apoyo, siempre es bienvenido. Espero no defraudarte con los siguientes caps :) cuídate mucho!

Minene Uryuu: JAJA amiga, que mala eres con el pobre niño sexy :D (no diré que no se lo merece ¬¬') Dios, Saku no hará esas cosas, cierto Saku?... Saku?... Bien, dejemoslo en privado jaja Y con respecto a su actitud, ya sabes, algunas cosas solo cambian a los golpes... Y su actitud no será la excepción! Golpes bien violentos, para ser sincera o.o suerte que es inmortal u.u Cuídate mucho!

Vampire Andrea: Heey, te extrañaba ^^ Solo imagínatelo con los ojos como huevos y el rostro más rojo que los tomates. Lo encontrarás muy divertido, ya verás. Cerebro de nuez jaja tendré en cuenta ese bonito y tierno apodo :D SPOILER gigante querida amiga u.u pero no, no es un malvado engaño, Tobi de veras es... UN BUEN CHICO! Claro que si, un buen chico ^^ Me alegra que te gustase el cap, gracias por el apoyo, cuídate mucho!

Itami-chan: Holiis! Si, si, foto del peluche mono! C: Gracias por los rezos, creo que Jashin-sama me castigó por lo que le estoy haciendo a su fiel seguidor (? Yo también amo a Kisame! Es el pez que todas querríamos tener :3 Jajaja pan de Dios, Itachi es más que eso, el es EL hombre! Pero ya verás que Saku caerá en su influjo de chico sexy xD Tobi es un buen chico, aquí entre nos (mentira, todos pueden leer esto) Tobi no es ninguna mente maestra, al menos no en mi fic, aquí es solo un buen chico al que todas nos queremos comer! (no literalmente, claro) Gracias por todo, adiós Itami! Cuídate mucho!

Yasz: De todas formas -.- ten más cuidado, por Jashin. Jaja los amas a todos! Pero también yo lo hago :D También a mi -.- y me dan ganas de...! kgykfysrf hasta que se quede sin cabeza ^^ Pero es demasiado sexy, no podría! Aquí está el cap, cuídate mucho!

Guest: Ponme el nombre, por favor :) Aquí está el próximo cap, desaburrete! Jaja Cuídate mucho!