konnichi wa! Adivinen quién se super apuró para acortarles la espera? Si, aquí, Laly lo hizo! De todos modos, este es el último capítulo que se tardó una semana para publicar. A partir del siguiente si tardarán dos semanas —se que me perdonarán. Todos comprenden la importancia de los estudios—

Como siempre, espero que al leer mi historia todos gocen de buena salud y que se encuentren haciendo lo que los haga felices. La vida no es paga, así que hay que disfrutarla al máximo!

Bueno, esta es mi primer historia, así que es probable que cometa algún que otro error. Es un Hidasaku, así que al que no le guste, QUE NO LO LEA!

Declaimer: Naruto y todos sus personajes y paisajes son propiedad del señor Masashi Kishimoto-sama. Sin embargo, yo estoy jugando con sus niños; a algunos los reviví, a otros los deje muertitos y cosas por el estilo.


Sasori zapateó con impaciencia, algo que acostumbraba hacer cuando comenzaba a perder la paciencia. Y era algo que, en la última semana, había hecho casi un millón de veces. Se encontraba en su cuarto —que ahora compartía con una tardona de diecisiete años—, recostado en la cama que, en un acto de caballerosidad, le había cedido a su 'compañera'. No sin algo de reticencia, también había estado dispuesto a prestarle algo de ropa, en vista de que ella solo tenía lo que traía puesto. Por suerte, ella no había querido saber nada de eso. Al parecer, Konan le había traído una nueva muda de ropa, que, si no se equivocaba, era la que se estaba poniendo en el baño.

Rodó los ojos y comenzó a darse suaves palmadas en los muslos. Aunque su rostro se mantenía impertérrito, en su interior estaba a punto de levantarse y gritar unas cuantas hostilidades hacia la familia de la pelirrosa en general. Suspiró hondo, tratando de controlarse, y se puso de pie. Caminó con la elegancia que lo caracterizaba hacia la puerta del baño y la llamó:

—¿Sakura? —lo único que percibió del otro lado fue el suave murmullo del agua al caer hacia el suelo. Golpeó con suavidad y preguntó—. ¿Te falta mucho?

Como si se burlase de él, la muchacha comenzó a tararear una melodía, que al parecer acababa de inventarse. El puño del joven se cerró con fuerza, y golpeó un poco más rudamente.

—Niña, ¿puedes apurarte?

Nuevo canto altisonante por parte de la chica. Un tic apareció en el ojo izquierdo del Akasuna, y su mano cayó con furia sobre la madera, aporreando con violencia la puerta.

—¡Mocosa, sal en este mismo instante de ahí si no quieres que te saque de los pelos! ¡No me gusta esperar!

—¡Vete a la mierda, Sasori! ¡Solo me tardé veinte minutos!

El pelirrojo apretó los dientes.

—¿Y eso te parece poco? ¡Yo solo tardo cinco minutos!

—¡Yo soy una mujer, imbécil! Las mujeres nos tardamos más.

La mano del titiritero estaba a punto de dar un nuevo golpe, cuando la puerta se abrió, dándole paso a la figura de una kunoichi muy enfadada. Sus ojos hicieron contacto por unos minutos, pero ninguno bajó la vista. Al final, la sonrisa socarrona del shinobi le sacó un suspiro y una pequeña sonrisa. Pasó por su lado y se dejó caer en la cama, mientras él se sentaba a su lado, en la silla. La ropa que Konan le había comprado le quedaba perfecta. Tal y como la peliazul le había dicho, era muy parecida a lo que ella traía. Una camisa de un profundo color granate, sin mangas, un short ajustado negro y una minifalda de un cálido color pastel. Las botas eran las que ella usaba en Konoha. No había podido deshacerse de sus antiguas prendas; demasiados recuerdos que no quería —ni podía— dejar ir.

—¿Por qué no te adelantas y vas a desayunar? Quisiera disfrutar de diez minutos de paz.

La Haruno rodó los ojos y bufó. Odiaba desayunar sola. No tenía idea de dónde estaba el cuarto de Tobi y no pensaba —por ningún motivo— ir a buscar a Deidara. Ya había tenido suficiente del rubio el día anterior. Sacudió la cabeza, mientras cerraba con suavidad la puerta del cuarto. Aún bailoteaba en su memoria el episodio del 'casi-beso', aunque había tratado de arrancarlo de su cabeza. Se había pasado gran parte de la noche haciendo eso, pero parecía que el recuerdo sólo se había afirmado aún más, como los dientes de un león sobre la yugular de su presa. Sus manos entrelazadas, el aliento de él sobre su rostro, el pecho joven ejerciendo una suave presión sobre el suyo… '¡Agh! Ya basta', se instó, y apuró el paso hacia la sala.

Sus pies se clavaron como roca sólida en el suelo cuando comprobó que la única persona que había allí era ese —estúpido, cabrón, maldito, bastardo— Uchiha. ¿Por qué no se levantaba un poco más tarde, o más temprano? Desde que estaba allí, se lo había chocado prácticamente todos los días. 'Kami me odia', pensó, al tiempo que caminaba hacia la cocina y se preparaba un té. Salió con la taza en ambas manos y se sentó frente al joven, que alzó los ojos e hizo una inclinación con la cabeza. No interrumpió el contacto visual con su mirada, esa mirada de ojos ónice, tan profunda que Sakura pensó por un segundo que podía caerse en ella y nunca regresar. A diferencia de su hermano Sasuke, Itachi no tenía esa chispa de odio y rencor, que acompañaba al menor allá a donde fuera. No. En Itachi, parecía más tristeza y resignación. ¿Por su familia? ¿Sus padres, sus amigos? Él los había matado, después de todo. No podía sentir culpa alguna.

Una amargura sin razón trepó por la garganta de la pelirrosa, mientras sus jades se endurecían como cemento. Todo era culpa suya. Por su culpa Sasuke se había ido de la villa, por su culpa ella y todos sus amigos habían sufrido, por su culpa Kakashi-sensei se atormentaba a si mismo, por su culpa Naruto no era feliz. ¿Se merecía estar allí sentado, tan tranquilo? ¿Se lo merecía, mientras muchas personas se la pasaban tan mal?

—¿Estás feliz, Uchiha? —las palabras salieron de su garganta sin permiso, en forma de gruñido, como el de una animal furioso. Los ojos negros seguían hundidos en los suyos, pero le pareció ver curiosidad en ellos. Continuó sin remordimientos, liberando todo el ácido veneno que tenía dentro, que llevaba desde hacía tanto tiempo— ¿Estás orgulloso de lo que hiciste? ¿De lo que le hiciste a Sasuke-kun? ¿A tu hermano?

Itachi dejó vagar sus ojos por un punto muy detrás del hombro de la chica. Su vista se desdibujó lentamente, formando imágenes sueltas de su pasado. Se dejó lastimar por sus recuerdos, perdido en su memoria. Su madre, siempre tan dulce; su padre, firme y rígido a todas horas. Su pequeño hermano, Sasuke. ¿Le preguntaba si estaba feliz? ¿Si estaba orgulloso? Ya no tenía la menor idea de lo que significaban esas palabras. En su cabeza no representaban nada; solo un vacío que alguna vez había estado lleno, pero que nunca más se volvería a completar. Sus recuerdos se disiparon, dejándolo frente a una muchacha que lo miraba con odio, pero en la que también atisbaba profunda tristeza. Pensó en su encuentro con Naruto. '¿Por qué estás interesado en él? Es un ninja que desertó de su aldea.'. 'Porque Sasuke es para mí un hermano, más de lo que es para ti.'. 'Hmp... Mi hermano...Tiene suerte de tener un amigo como tú'. Al parecer, no solo Naruto ponía su felicidad a prueba por su pequeño hermano. También esta chica, que lo acusaba, tratando de mostrarle rabia, cuando su voz —aunque ella no lo hubiese notado— había sido un suave murmullo, cargado de angustia y dolor. Una pequeña sonrisa levantó la comisura de sus labios.

—Quieres mucho a Sasuke, ¿no es así? Mi hermano, tiene mucha suerte de tener amigos como Naruto y tú.

—Tú no sabes nada —le gruñó la pelirrosa, sintiendo que sus ojos se humedecían—. Lastimaste a Sasuke-kun de una manera… Mataste a su familia, lo dejaste solo, lo abandonaste… ¿Por qué lo hiciste?

El pelinegro suspiró y trató de transmitirle todo lo que pensaba a través de su oscura mirada. Esperaba que pudiese comprenderlo.

—Todo lo que he hecho en la vida ha sido por el bien de Sasuke. Todo lo que me ha importado ha sido él.

Sakura rió con maldad, desviando la vista al notar que unas traicioneras lágrimas dejaban sus ojos. Frotó el dorso de la mano contra sus jades, secando sus mejillas con rudeza. Encaró al Uchiha, sin importarle la imagen deplorable que seguramente presentaba en ese momento.

—¡Todo es tu culpa! ¡Si no fuera por ti, Sasuke-kun estaría con nosotros, sería feliz! Dices que todo lo que te ha importado ha sido él. Pero, ¿sabes acaso el hoyo que creaste en su interior? ¡¿Lo sabes?! —Itachi abrió la boca y amago con levantar una mano hacia ella, pero la kunoichi se alejó con si le hubiese lanzado un Katon. Sus ojos verdes, inundados en lágrimas, le dieron una última mirada, de profunda tristeza y corrosivo rencor—. Te odio, Uchiha.

Sin darle tiempo a hablar, se dio media vuelta y abandonó el lugar corriendo, dejando su té intacto sobre la mesa. Itachi bajó la mano con lentitud y soltó un resoplido. Apoyó la cabeza sobre ambas manos, dejando que su cabello tapara sus ojos cerrados. En momentos como ese, deseaba tener a alguien. No pedía su antigua vida, no pedía ver a Sasuke; solo pedía a alguien que lo comprendiese, que supiese que todo lo que había hecho había sido para asegurarle a su hermano menor la vida digna que se merecía. Esa chica creía que él disfrutaba con el dolor de Sasuke, pero no podía culparla. Después de todo, ¿cómo podría saber lo que él sabía? ¿Cómo podía saber la verdad, la razón por la cual había exterminado a su propia familia? La verdadera razón para que Sasuke se hubiese quedado solo.

Apretó las manos en torno a su propia cabeza, transformándolas en puños. Siempre había sido una persona tranquila, controlada y pacifista. No gustaba de las peleas, como su compañero Kisame. Para nada disfrutaba, tampoco, las muertes de inocentes, como el desquiciado de Hidan. No. Él se conformaba con saber que su hermano estaba a salvo en Konoha; con saber que los altos mandos de la villa no podían tocarle un cabello si no querían que él rebelase toda la vergonzosa realidad. Y saber que el chico sufría… causaba en su pecho un malestar constante e insoportable. No que no se le hubiese pasado por la cabeza que el muchacho quedaría traumado de por vida luego de la masacre que su propio hermano mayor había causado en el clan. Claro que lo había previsto. Al igual que había previsto el odio que lo nublaría por siempre, hasta el momento en que lo matase. Él quería morir en manos de Sasuke, era su deseo y su destino. Pero también quería que su hermano fuese feliz. Quería dejar el mundo sabiendo que Sasuke estaría en buenas manos; que, desde ese día, su futuro solo cambiaría para bien. Al menos, sabía que tenía a Naruto y a Sakura. 'Porque Sasuke es para mí un hermano, más de lo que es para ti.'. 'Te odio, Uchiha'. Si, no había duda. Esas dos personas darían su vida por la de su hermano. No era necesario que Sasuke estuviese rodeado de admiradores y amigos; a él le bastaba con saber que tenía dos que, más allá de lo que pasara, siempre estarían a su lado, queriéndolo y apoyándolo. Haciendo lo que él, en su afán por protegerlo, no había podido hacer.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Sakura volvió echando fuego al cuarto de Sasori. ¡Agh, ese estúpido Uchiha! ¿Cómo se atrevía siquiera a levantarle la mirada? Soltaba toda esa sarta de mentiras sin siquiera detenerse a respirar —aunque hablaba con tranquilidad y sin levantar la voz, modulando suavemente—. ¡A ella le iba a decir que Sasuke le importaba! ¿Acaso había sido él quien siempre había apoyado al pelinegro? ¿Quién hacía lo que fuera por su atención? ¿Quién se preocupaba cuando el chico se lastimaba o estaba por hacerlo —aunque solo fuese un rasguño en el dedo, era igual—? ¿Quién había soportado ecuánimemente sus insultos, sus desprecios y, la mayoría de las veces, sus silencios? ¡¿Quién?!

Abrió la puerta con furia y suficiente fuerza para romperla al medio —algo que, por milagro, no sucedió— y se quedó parada allí mismo, casi desconcertada. El Akasuna no estaba y, en cambio, quien estaba acostado a lo largo de la cama era Deidara. No pareció notar su presencia al principio, pues tenía los ojos cerrados y su rostro estaba relajado, como si durmiera. La pelirrosa podía asegurar que no era así debido a que su respiración no era lo suficientemente acompasada.

Cuando cerró la puerta, sin embargo, alzó la cabeza y abrió los ojos, aún tranquilo. La contempló un segundo antes de sonreírle con diversión y sentarse en la cama, palmeando su lado, indicándole que se sentase con él. La chica entrecerró los ojos y dudó un segundo.

—No voy a morderte. —Se lo pensó un segundo y su sonrisa se hizo aún más ancha—. Al menos, no si no quieres, un.

La kunoichi rodó los ojos y se acercó a él, con paso vacilante. Al final, decidió que el chico no se lanzaría sobre ella al primer instante, por lo que se sentó a su lado —teniendo buen recaudo de dejar una distancia prudencial entre ambos. Al menos, lo suficientemente prudencial para darle tiempo a estamparle el puño en medio del rostro si intentaba propasarse—.

—¿Dónde está Sasori?

El rubio bufó, entre molesto e indignado.

—Sasori, Sasori, Sasori. ¿Por qué todo tiene que ver con el Danna para ti, un?

La Haruno lo contempló con escepticismo y también soltó el aire de sus pulmones con fuerza inusitada. No era que todo tuviese que ver con el pelirrojo, sencillamente le gustaba tenerlo a su lado. Se sentía más tranquila así, mas segura. Su compañía la serenaba. Además… ¿qué era ese tono que Deidara había usado con ella? ¿Acaso… estaba celoso? Sacudió la cabeza, sacando esos pensamientos de su cabeza. Pero, al contrario de su deseo, éstos le volvieron con insistencia. Recordó nuevamente el momento en que lo tuvo suficientemente cerca para notar el liso y puro color celeste de sus ojos, el sutil delineado negro que los encerraba, la pequeña y casi respingada nariz, la suavidad de sus manos… Unos ojos amatistas se interpusieron en sus recuerdos, y la vergüenza volvió a invadirla, sin razón aparente. ¿Por qué se había sonrojado frente al inmortal? No es que él fuese exactamente el recato en persona. Al contrario, ella suponía que había pasado por más mujeres de las que seguramente podía recordar. ¡Y, además, los había interrumpido con esa voz cínica tan insoportable! Cerró los puños. Estúpido religioso. Lo último que quería era que ahora le anduviese recordando su acercamiento con el rubio cada vez que la viera. Y estaba segura de que lo haría.

La puerta se abrió y por ella entró el dueño de la habitación. Sus ojos se dirigieron a ambos jóvenes un segundo, y luego se encaminó hacia el baño, deshaciéndose de la capa en el camino. La pelirrosa había comprobado que, a pesar de que le daba su espacio y la respetaba como mujer, Sasori no se sentía avergonzado de que ella lo viese sin remera, o recién salido del baño. A su cabeza volvió, como una ráfaga de viento, la imagen de cierto inmortal con una pequeña toalla como toda ropa. ¿Por qué tenía que ruborizarse, joder? ¡¿Y por qué él tenía que ser tan… atractivo?! Un segundo… ¿Acababa de juntar la palabra atractivo con el insufrible religioso? Se sonrojó violentamente, haciendo que Deidara la contemplara como si se hubiese vuelto loca. Sacudió la cabeza, tratando de erradicar esos repugnantes pensamientos. Hidan podía ser todo lo atractivo que tuviese ganas, pero nunca dejaría de ser el maldito cabrón y bastardo que había matado a Asuma-sensei, que había tratado de hacer lo mismo con ella, que la humillaba cada vez que la tenía dentro de un radio de diez metros de distancia. Cualquier sensación de calor que hubiese comenzado a formarse dentro de ella se enfrió de golpe, quedando igual de vacía que hacía unos minutos. Necesitaba sacarse esas ideas de la cabeza, no se podía permitir pensar en nada que no fuesen sus queridos amigos y compañeros de Konoha. Sonrió al pensar, una vez más, en Naruto. La imagen del sonriente e hiperactivo rubio le trajo una duda, pero decidió esperar a que Sasori estuviese presente.

Tal y como siempre, el muchacho respetó sus creencias acerca de la puntualidad, por lo que no tardó más de unos segundos. Deidara aún parecía un poco mosqueado, pero la kunoichi sabía que se le pasaría bien pronto. Reconocía algo del chico en ella misma; esa manera tan cambiante, en un segundo calma y dulce y al otro más impetuosa que el infierno mismo. No pudo evitar sonreír con dulzura. Ah, contra su voluntad —no podía decirse exactamente una voluntad de hierro, pero estaba trabajando en ello— había terminado encariñándose con esos asesinos. ¡Incluso podía decir que quería a Kisame! No había podido evitarlo. Sencillamente, un momento los odiaba con todas las fuerzas que le quedaban, y al siguiente se encontraba a si misma pendiente de ellos, preparándoles la comida, riendo con ellos, preocupándose por ellos. Si, así de absurdo como sonaba que una kunoichi de su nivel se preocupase por unos shinobis del nivel que ellos tenían, lo hacía. Y lo hacía porque los quería. No quiso pensar en el futuro que les esperaba a todos ellos, en el que le aguardaba a ella.

—Hey, Sasori, quería preguntarte algo… —le dijo, tomando aire. El pelirrojo, sentado en la silla frente al escritorio, estudió su rostro y asintió, instándola a continuar—. Quería saber… cómo un chico como Tobi pudo terminar en un lugar como este.

El Akasuna ignoró olímpicamente el 'un lugar como este' y dejó que su espalda cayera sobre el respaldo del asiento, siendo rodeado por un aura de total indiferencia. Sakura se preguntó cómo alguien que podía parecer tan tranquilo e imperturbable, también podía formar parte de una acalorada discusión sobre si el arte era efímero o eterno.

—La verdad no sabemos mucho. El Líder lo trajo cuando yo 'morí' —contestó, haciendo comillas al decir la última palabra— y nos dijo que sería el nuevo compañero de Deidara.

—Tenía que morirse, Danna, un —se quejó el mentado, haciendo una mueca más bien infantil, como la de un niño al que le han negado comprarle un dulce—. Que me agruparan con él es su culpa.

—De todos modos —siguió el pelirrojo, sin tomar en cuenta lo que decía su subordinado—, cuando llegó, se metió en la oficina de Pain y hablaron. Cuando salió, le pudimos sacar poco al líder. Según él, Tobi nunca conoció a su padre, y su madre lo odiaba —Hizo una pausa, en la que la chica pensó que, quizá, estaba recordando a sus propios padres. Le sonrió, para infundirle ánimos, con lo que el ninja de la arena continuó—. Lo consideraba una carga, o algo así. Pero Tobi siempre trataba de complacerla, porque la quería mucho. Un día, ella llegó a su casa muy borracha e, ida, le dio una bofetada y le dijo que no quería volver a verle el rostro jamás. Y Tobi, para complacerla, se compró esa máscara y desde ese día, por lo que yo se, no se la ha vuelto a sacar. Unos días después de eso, su madre salió a una misión y murió. En el funeral, solo estaba Tobi. Nadie le tenía mucho cariño a la mujer, y su esposo estaba muerto, o algo así. Qué se yo —se encogió de hombros, como si el pasado del niño le importase menos que nada, a pesar de que la pelirrosa sospechaba que eso no era del todo así—. Luego anduvo vagando por Kami sabe cuánto, y Pain lo encontró. Creo que tiene algún problema con ver niños huérfanos, porque enseguida lo trajo, y creo que él y Konan se han encariñado con él, todo lo que esos dos se pueden encariñar de alguien, claro. Tobi nunca ha mostrado sus habilidades, pero según el Líder, tiene la capacidad de la teletransportación. De forma más compleja a la del cuarto Hokage, él puede teletransportar objetos enteros, así como al él mismo, además de que puede desmaterializarse. También tiene un talento innato para el genjutsu. Creo que es equivalente al del Uchiha, con su Sharingan y todo.

—¿Tobi? ¿Estamos hablando del mismo Tobi? —la chica no lo podía creer. Ese niño, que hablaba de si mismo en tercera persona, ¿era verdaderamente tan fuerte?

—Si, mocosa, el único Tobi que ambos conocemos —replicó el pelirrojo, que siempre caía en esa forma maleducada de llamarla cuando perdía la paciencia o ella hacía preguntas que, según él, eran estúpidas.

La Haruno lo miró indignada, pero aún no salía de su asombro. Recordó los gestos exagerados y la voz chillona del chico enmascarado, la tranquilidad y dulzura con la que se dirigía a todos, la forma alegre y divertida con la que siempre le sacaba una que otra carcajada y con la que siempre traía una sonrisa a los labios de la chica. También se acordó de la vez en que la sacó del alcance de Hidan, aunque ella en ningún momento lo sintió arrastrarla o levantarla siquiera. Entonces había utilizado esa técnica de teletrasportación de la que hablaba Sasori. Pero, siendo tan fuerte, ¿por qué se dejaba golpear e insultar por todos sus compañeros? ¿Por qué se comportaba como si fuese débil e inútil? A los ojos de la pelirrosa, las habilidades del chico eran impresionantes, y tampoco estaba segura de si ese era todo su potencial. Lo normal hubiese sido que el sentimiento de protección que el niño le inspiraba desapareciera, pero, al contrario de ello, no hizo más que incrementarse y arraigarse aún más. Lo protegería, y también alejaría esas ideas funestas de odio y muerte que tenían allí, como regla y doctrina. Se encargaría de que permaneciese tan puro como lo era hasta el momento. Implementaría todas sus energías en eso, viendo que no podía hacer nada mejor.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

El equipo siete estaba sentado en un pequeño barcito, en la Aldea de la Hierba. Ninguno había abierto la boca, aunque la desesperación y molestia podía notarse a kilómetros de distancia. No habían hallado rastro alguno de su compañera; era como si se la hubiese tragado la tierra. Sakura tenía unas características bastante peculiares como para que alguien la confundiese y les diese información errónea, pero ni si quiera les habían dado un indicio. Todos les decían —con mucho pesar—, que jamás habían visto a una chica de esas descripciones. Aunque Naruto y Sai aún se veían entusiasmados, los mayores comenzaban a perder la paciencia y, con ella, la esperanza. ¿Dónde más la buscarían? ¿Bajo las rocas? Cuando Kakashi se lo había planteado a Naruto, el rubio había parecido no comprender, porque le había dicho que incluso allí la buscaría, si era necesario.

El mapa no hacía más que confundirlos. Ya habían buscado en cada bosque, saliente rocoso, península y desierto con el que se habían encontrado, pero no habían hallado una sola pista. Comenzaban a resignarse a la idea de que, tarde o temprano, tendrían que abandonar la búsqueda y volver a la aldea. Tsunade estaría ya impaciente por su regreso, y seguramente les soltaría un sermón por haberse demorado una semana completa. Pero, ¿qué pasaría entonces con la kunoichi? ¿Tenían que dejarla, sencillamente, a su suerte? Kakashi cerró los puños con fuerza, pensando en que ella jamás haría eso con ellos; ella se escaparía contra las órdenes de la Hokage si era necesario, cualquier cosa con tal de encontrarlos. ¿Y ellos? ¿No podían más que abandonarla? ¡No se lo merecía! Una chica como ella, tan dulce, amable, cariñosa, con una vida entera por delante…

—Kakashi-sempai —Yamato se inclinó hacia él, de manera que los menores (que hablaban animadamente, quizá para tapar sus propios pensamientos espantosos) no lo escuchasen, y susurró—: Tampoco yo quiero dejar de buscar a Sakura, pero quizá es hora de volver a la aldea. Reponer energías, dar un informe…

—No se, Tenzo —se exasperó el Jounin, llamando al Anbu por su nombre—. ¿Cómo harás para arrastrar a Naruto a la villa? Es capaz de matarte antes de volver sin Sakura. Y, a decir verdad, tampoco estoy seguro de que sea la mejor idea.

—¿A qué se refiere? —preguntó el otro, al parecer, sin notar el mote que su sempai le había dado.

—Cuando lleguemos, ¿crees que Tsunade-sama nos dejará volver a buscarla? Que, habiendo vuelto sin resultados, ¿nos soltará, así como así? —Yamato lo contempló en silencio, sopesando las palabras—. No quiero pensar que la estamos abandonando, Tenzo. Ella y Naruto son lo único que tengo ahora, y sé exactamente lo que pasará conmigo, y también con Naruto, si a ella le sucede algo y nosotros no lo impedimos.

—No estoy diciendo que la quiera abandonar, Kakashi-sempai —se defendió el castaño, como si la sola idea le aterrase. Negó con la cabeza y sus ojos se detuvieron en los menores, de los cuales uno engullía ramen como si fuese la última vez que comiese en la vida, y el otro componía una sonrisa suave y amistosa—. Sakura es mi alumna, al igual que Sai y Naruto. Por supuesto que quiero alejarla de los Akatsukis, por supuesto que quiero llevarla a la aldea. Solo estoy tratando de pensar qué es lo mejor, o lo más conveniente, al menos por el momento, para nosotros.

—Yamato-taicho —El Uzumaki le llamó la atención, habiendo terminado por completo su cuarto tazón de miso ramen—. Si usted y Kakashi-sensei creen que lo mejor es volver a la aldea, nadie va a detenerlos. De verdad, ya han hecho demasiado —El peliplata y el castaño se quedaron en silencio, preguntándose como demonios podía haber oído el chico su conversación. El rubio les sonrió, esa sonrisa brillante y sin contemplaciones, que solo él era capaz de dar—. Si es necesario, yo la buscaré solo. Pero ni bajo la amenaza del destierro la voy a abandonar. Sakura-chan estuvo siempre a mi lado. Quizá no como a mi me hubiese gustado, pero siempre me apoyó, y se que tengo un lugar en su corazón. Por otra parte, ella es mi corazón. Si algo le llegase a pasar, jamás terminaría de lamentarme, y probablemente moriría de tristeza —El único ojo visible del jounin se clavó en el techo, pero eso no le impidió a su alumno seguir hablando—. Kakashi-sensei, usted sabe cómo es Sakura-chan. Ella es fuerte, y sabe cuidarse muy bien. Pero estamos hablando de Akatsuki. Y, en este caso, cada segundo cuenta. Si volvemos a la villa y perdemos un día, dos, siete, es lo mismo. Pero si esos días que perdimos nos hacen perder a Sakura-chan, el tiempo volverá, pero ella en cambio no. Y yo no estoy dispuesto a vivir sin ella a mi lado.

—Yo también me quedo, Naruto —informó el pelinegro, volviendo su rostro una demostración gráfica de seriedad—. Ella y tú son mis únicos amigos verdaderos, y no creo poder cargar su muerte en mi conciencia.

Yamato y Kakashi compartieron una mirada que, aunque no pasó desapercibida por los menores, si escapó a su comprensión su significado. Era una de esas miradas que solo los sabios saben entender. Luego de tan solo unos segundos, el ninja copia sonrió, cerrando su ojo visible.

—Entonces está decidido, ¿no es así? A costa de terminar muertos, heridos o desterrados, encontraremos a Sakura. Cueste lo que cueste.


Lo que sea que pienses, me ayudara a mejorar. Así que deja un review! Gracias por leer.

Muchas gracias a los que le dieron favoritos o seguir a esta historia. También a los que le dieron alerta. Ustedes también me inspiran a seguir!

Minene Uryuu: Eres una pervertida! Jaja, pero bueno, qué puede decir de ello la mente retorcida que lo escribió? Dejame decirte que si a ti te falto poco para la hemorragia nasal, yo directamente me desangré por la nariz (? No puedo decir que concuerde contigo en lo primero, pero si aguante Jashin-sama! Cuídate mucho!

ImVicky: Me alegro de que te gustase, y lamento que te haya parecido corto -.- Es que mi cabeza anduvo algo ocupada estos días, pero trataré de mejorar ese aspecto, lo prometo! Sí pensabas como yo? Ps me alegro! Creo que últimamente la frase 'le salió el tiro por la culata' se aplica en todos los aspectos para mi, y me pareció que Hidan solo abriría los ojos con algo así. Ya verás lo que se trae bajo la manga (de la túnica que usa abierta). Muchas gracias por el apoyo, cuídate mucho!

Vampire Andrea: Hey! :D Itachi lo sabe todo, querida amiga, el es un Dios (primo lejano de Jashin-sama, tal vez). Y si él dice que Hidan se arrepentirá, pues Hidan lo hará! Creo que no amas mucho al inmortal, eh? o.o Pero también creo que le patearán el culo de lo lindo. Tobi no, porque es un buen chico, pero él protegerá a Saku. A que es monísimo ese niño? Lo amo! Cuídate mucho!

Itami-chan: Querida, he leído los tres comentarios que has puesto, no te preocupes. Si, supongo que Hidan tendrá que comenzar a cuidar sus pasos, a la primera y Saku dejará de ser 'suya'! Aquí ves algo más de Itachi, pero en los próximos capítulos te prometo que será mas activo (todo lo activo que un Uchiha puede ser, claro). Saku casi no vio al Jashinista, recuerda que el celoso de DeiDei le tapó la cara! No puedo ver el link del peluche! u.u que desgraciada que es ffnet. No te preocupes, la pagina no te odia, envió todos tus reviews! Solo juega contigo ^^ Gracias por tu apoyo, siempre fiel~ Cuídate mucho!

Bren-chanSOAD: Holaa! :D Claro que responderé todos tus reviews, es mi obligación :D Creo que has querido poner que no te acostumbras a ffnet y que tienes cuenta en ffes. Lo que pasa es que si , esta pagina lo borra. Pero puedes comentar allí si se te hace más fácil, publiqué el fic allí también ^^ Búscalo con el mismo nombre, o busca mi perfil (Laalyys). Jaja, también amé el ligero Deisaku, bueno, más que Deisaku fue solo Deidei. Saku no hizo nada XD No puedo juzgarte, a pesar de amar al inmortal, secretamente también adoro al rubiecin (eh, Hidan, tu no has oído nada de lo que decimos, cierto? Mejor así). Pobres, aún no saben que se aman. Hay que obligarlos (risa malvada). Ejem, ejem. Si. Dios, tu no comprendes lo que siento cuando me ponen que no hay Ooc. Sencillamente es como...lbiursnvuie que todos los Akatsukis te amen. Si, así se siente. Es muerte de felicidad! Trato de hacerles la máxima justicia que puedo, aunque no sea Kishi-sama. Muchísimas gracias por los halagos, me haces sonrojar ^^ No te preocupes por excederte, amo leer reviews largas y, al fin y al cabo, me excedo igual o más que tu en contestar XD Muchas gracias por el apoyo, también deseo que te vaya bien en tus asuntos, sean cuales sean. Cuídate mucho, kissis!

Annie Darcy (Niña Bonita): Ah, mi querida niña bonita :D Eso del nombre es bien triste, pero bueno -.- en mi clase hay cinco Agustinas, creo que no me agrada mucho estar rodeada de gente con el mismo nombre ¬¬' Además yo soy la mayor entre las cinco! Ellas me robaron el nombre -.- En realidad, no leo el manga, solo veo el anime, pero también a mi me contaron que Neji muere :'( Fue como, 'Qué? Neji muere? Nooo! Neji, no puedes morir, yo te amooo!', y algo así -.- Mmm, diabólico en qué sentido? Dios, estoy viendo algo diabólico y sin saberlo? O.o Si, ese inmortal está jugando con fuego, y ya sabes, jugar con fuego hace que puedas salir quemado! He entendido todo lo que has dicho, no te preocupes :D Cuídate mucho por ahí, también te quiero!

'And someday, In the mist of time
When they ask you, if you knew me
Remember that you were a friend of mine
As the final curtain falls before my eyes
Oh, when im old and wise' (No se por qué te puse esta canción, pero me hizo acordar a ti, querida amiga cibernética ^^) Your~

Yasz: Ps ya lo descubrirás, pero no será algo bueno. u.u Pienso exactamente igual que tu, incluso mis favoritos son los mismos que tu! Jaja, aunque el resto no se queda atrás, como Hidan, DeiDei, Pain, Kisame... Bah, los amo a todos! También a mi me dan mucha pena, hasta estuve a punto de soltar una que otra lágrima mientras escribía su parte u.u Si, lamento decir que tardaré todo eso -.- Pero espérame! cuídate mucho!

Bloddy Cherry: Tobi es hermoso, también yo lo amo ^^ Y Hidan se lo merecerá aun más cuando ponga en práctica su plan macabro :D Cuídate mucho!