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EL HUÉSPED
14. Plan B
Donatelo observa a Rafael.
Él sabe… todos saben que Rafael también se preocupa por su familia, sólo que no es como Leonardo. Él es más discreto con ese papel: no anda repartiendo abrazos, ni dejando que duerman con él, y no se la pasa diciendo que ama a su familia, pero también es capaz de demostrar cariño y preocupación. Podría decirse que se encarga de las cosas que sabe manejar, cosas que no tengan que ver con demostrar abiertamente sus sentimientos, como cuando, si eres derribado en alguna pelea, él es el primero que acude a ayudarte. Quedarse a dormir con su hermano menor debió todo un reto para él. No estando Leonardo, tuvo que ser él quien alejara las pesadillas del menor, fue la única manera de calmar a Miguel Ángel, y lo hizo.
También sabe que, después de Casey, es con él con quien acude para hablar. Cada vez es menos frecuente, pero sigue acudiendo a él en busca de su punto de vista por la formalidad que adopta en asuntos delicados, porque con Miguel Ángel no hay manera de poder hablar seriamente; y con Leonardo ni se diga (por algo que no está muy seguro desde cuándo comenzó, pero esas rencillas entre Leonardo y Rafael cada vez los distancia más, la prueba está en haberlo abandonado a su suerte con los humanos); y Splinter… ¿Qué chico acude con su padre a pedirle consejo? A excepción de Leonardo que no hace nada sin consultar con su maestro y que no hace nada que haya prohibido, ninguno de ellos tres se molesta en saber la opinión de su padre y maestro, debido seguramente, por la independencia que un chico anhela al ir creciendo, como si 'dejar el nido' fuera su única misión en la vida.
-Bueno.- le sonríe, buscando el lado gracioso de la situación -En ausencia de Leo, tú nos cuidarás.
-Por supuesto. Está estrictamente prohibido salir a la superficie.
-Estrictamente prohibido salir a la superficie.
-Estoy hablando en serio Don.
-Y yo tomo en serio los asuntos delicados. Lo sabes.
De alguna manera la expresión de firmeza que Donatelo mantiene, a Rafael le ayuda a calmarse.
-Yo iré en un rato a ver a Abril y a Casey, sólo para asegurarme que están bien, pero nadie debe dejar la Guarida bajo ninguna circunstancia.
Muy en el fondo, a Donatelo le parece que tiene cierta gracia el que Rafael trate de suplir a su líder y hermano mayor.
-Lo que digas hermano mayor.
-¡Pero sí soy tu mayor!
-Pero Leo es el mayor de los cuatro.
-No me estás tomando en serio.
-Porque Sensei tiene la última palabra.
-Pero no la tuvo antes de que nos fuéramos a meter a la boca del lobo… de esa cosa.
-No te creas, Rafita. Ser el hermano mayor y líder conlleva una pesada carga. Ayer, después de haberle explicado a Sensei lo ocurrido, habló por celular con Leonardo, y créeme, Sensei se veía molesto.
-Pues me alegro. Y una cosa: ¿puedes armar uno de esos aparatos que detectan al huésped?
-Sí.
-Lo necesito en media hora. Es para escanear a Abril y Casey. Hay que estar seguros.
Se levanta y va a la cocina a dejar los trastos sucios, y en seguida sube a su habitación a vestirse.
-Al menos Leo es más cortés.
Donatelo termina rápido su comida para hacer lo que Rafael le ordenó, sino quiere tener problemas con él.
Una vez que Rafael sale, Donatelo también va a la calle, sin avisarle a nadie. Regresa justo antes de que vuelva Rafael con sus amigos humanos, que ya están al tanto de todo.
Están en la cocina, platicando, con excepción de Miguel Ángel, claro.
-¿Pero por qué no me avisaron?- Casey protesta por enésima vez el que no lo hayan invitado a la "fiestecita".
-Todo fue a las carreras, ya te dije.- dice Rafael.
-Ni un mensaje siquiera.
-Y dale. ¿Viniste a quejarte o a ver a Miguel?
-Las dos cosas.
-Casey, no estoy de humor para pelear contigo.
-Hijo. No es el momento de pelear entre nosotros, sino pensar en una solución.
-Pues mi solución ya la saben: no hacer nada. Los humanos son lo suficientemente capaces de resolver sus problemas por ellos mismos.
-¿Desde cuando huyes de una pelea?- Casey dice.
-No es nuestra pelea.
-Quiero decir que no se supone que como ninja deberías…
-¡Sí pero no!- Rafael golpea la mesa, todos se sobresaltan -Resultó ser más peligroso de lo que esperábamos. Por poco y perdemos a Miguel. ¡Todo se fue al caño, y fue por esos dos que no nos dijeron toda la verdad!
-No todo es culpa de Li y de Lou.- dice Donatelo -Hubo factores que no había modo de preveer. Podemos tener mayores probabilidades de éxito en una segunda ocasión, ya que estamos más al tanto de las capacidades de la Taenia. Podemos…
-¡Ni mangos! No sé usted, Sensei, pero yo digo que dejemos que los humanos se las arreglen como puedan.
-Hijo, ciertamente que nuestra interacción con los humanos ha sido meramente fortuita. Desde un inicio, nos hemos visto involucrados: al ser unas simples creaturas, fuimos transformados en lo que somos. Desde entonces, circunstancias que nunca hemos provocado, nos han obligado a tender una mano a todo aquel que hemos hallado en problemas. Tal pareciera que el Destino es quien nos impone estas duras pruebas, y hasta ahora hemos salido bien librados; pero ésta se presenta como la más difícil de todas. Aunque en esta ocasión, tenemos la alternativa de elegir: nos retiramos para salvaguardar nuestra propia integridad, o continuamos, sabiendo de antemano el peligro que corremos; exponemos la vida por unos extraños. Yo opino que deberíamos ponerlo a consideración, no por la obligación que un código o un deber nos impone, sino sencillamente, por la convicción de que sabemos que podemos ayudar.
Todos piensan en las sabias palabras de la anciana rata
A la tortuga de la bandana morada le parece que pierden demasiado tiempo pensando en si es necesaria prestar ayuda o no, cuando debería revisar esos detalles importantes (que "él" no consideró en su momento y que podrían delatarlo), como el hecho de que la mayoría de los humanos infectados fueran delincuentes. ¿Pero quién es "él" para interrumpir tan importante disputa?
No lo piensan mucho.
-Por mí no hay problema.- Casey es el primer valiente en levantar la mano.
-Para mí tampoco.- dice Abril.
-Yo no puedo pasar la oportunidad de examinar a una creatura tan extraordinaria, y claro, tampoco el equipo del laboratorio del anónimo jefe de Li y Lou.- es la excusa de Donatelo.
-¿Por qué tienen que hacerse los héroes? – Rafael es el último en opinar - Y no me diga que es cosa del corazón noble, Sensei.
Eso mismo iba a decirle a su hijo Rafael. Se abstiene, pero le dice algo más.
-Hijo, es comprensible tu preocupación…- Rafael espera que le suelte un largo sermón, algo sobre que debería ser más abierto a sus sentimientos, admitir que se preocupa por lo que pudiera pasarle a cualquiera de ellos, a su familia -pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio.
No sabiendo cómo tomar las palabras de sus Sensei, si como un cumplido por el interés que él tiene por los demás, o como un permiso para que pueda desquitarse de lo que le hicieron a Miguel Ángel, sigue resistiéndose a colaborar.
-Sí.- se pone de pie y sale de la cocina -Alguien tiene que hacerlo, pero sigo sin aceptarlo.- y apenas se da vuelta para ir a alguna parte, se encuentra con alguien -¿Y tú que haces aquí?
Es Leonardo. Nadie lo oyó llegar, salvo Splinter, pero éste no dijo nada.
-Vine a ver que estuvieran bien.- su voz suena muy débil.
-Pudiste llamar.
-¡Leo!- Abril y Casey se alegran de ver a la tortuga.
Antes de que les diga un Hola, ambos adultos prácticamente se le van encima. Lo reciben con un fuertísimo abrazo: Casey lo apretuja por el tórax levantándolo del suelo, y Abril se tiene que conformar con abrazar el caparazón de la tortuga.
-Yo… también.- consigue hablar con un hilo de voz.
Afortunadamente, su coraza lo protege de ser exprimido como un limón.
Rafael continúa su camino. Haya sido causado por los desvelos o no, sigue enojado con su líder por su mala decisión.
Por fin Leonardo es liberado por sus apresadores.
-No estoy… seguro…- dice con una voz apagada -de alegrarme porque quieren ayudar… o jalarles las orejas por querer… arriesgarse. Sí… - aclara -escuché todo.
-¡Somos familia, Leo!- Casey dice con entusiasmo -Estamos juntos en esto.
Leonardo le sonríe a su amigo. A pesar de ser un hombre rudo, sabe decir y expresar lo que siente. Cómo le gustaría que Rafael fuera como él. La ira es lo único que permite ver.
-¿Ha sucedido algo, hijo?- Splinter se le acerca muy preocupado por el terrible aspecto de la tortuga.
-Todavía nada Sensei.
-¿Cómo que nada?- Abril lo reprende como la hermana mayor que ha aprendido ser con cuatro adolescentes que la visitan seguido… cinco, contando a Casey -Te ves muy mal ¿Qué pasó?
Lo toma de un brazo y lo lleva a la mesa.
Leonardo hace un gran esfuerzo para sentarse correctamente y no dejarse caer en la silla por lo cansado que está.
-¿Han descubierto algo Li y Lou?- Donatelo va al grano, antes siquiera de saludar a su hermano y preguntar por su salud.
-Sí.
Justamente lo que esperaba.
-¿Puedes decirnos, hijo?- Splinter toma la palabra antes que Donatelo -Pareciera que has ido a un retiro de ayuno en el desierto por cuarenta días con sus noches.
-No hemos dormido nada… por buscar una solución, pero creemos que… la encontramos. (Splinter va a preparar una bebida caliente) -Por… la desorganización que hubo en los últimos minutos… del anterior encuentro… nadie se dio cuenta sobre… que nuestros relojes registraron y grabaron… un infrasonido que no era el que nosotros usamos. Ese infrasonido es… algo que, estando en cautiverio… nunca emitió la madre Taenia… Y con toda la información que ya contamos, los tres hemos intentado descifrarlo para… crear nuestro propio llamado y atraer de nueva cuenta… a las crías, y por ende… a la madre.- se cubre los ojos con ambas manos y las restriega en su cara para alejar el sueño.
-¿Y lo consiguieron?- otra vez Donatelo parece impaciente por saber.
-Casi, pero nos dimos un receso. Por eso aproveche para venir y saber cómo están. También pudimos… planear otra estrategia… aparte de hacer un llamado por televisión… con mejores medidas de seguridad, esta vez.
-Vimos en las noticias- dice Abril -en que el departamento de salubridad alerta sobre una enfermedad.
-¿Entonces es un timo?- pregunta Casey.
-No exactamente… pero esperamos… que algún despistado vaya o… alguien preocupado… por esa persona... lo obligue a ir… a consulta. Las enfermeras lo pondrán en cuarentena... mientras Li y Lou descansan un rato.
-¿Y todo eso lo hicieron ustedes tres nada más?- Casey pregunta.
-Sí. -apoya un codo en la mesa y recarga su cabeza en su mano -Sin dormir… nada.
-Pero es probable que no funcione.- dice Donatelo -El mismo plan de usar un llamado para atraer a los anfitriones no puede funcionar dos veces con esa creatura.
-Bueno… - sin poder más, baja la cabeza deslizándola por su brazo para apoyarla contra la mesa -Pensamos en eso... también… y… lo tenemos… cubierto.- cierra los ojos por un segundo, pero enseguida levanta la cabeza y abre sus cansados ojos, intentando no quedarse dormido.
-No debimos dejarlos solos.- dice Donatelo con un tono de remordimiento en su voz.
-No. Estuvo bien. Todos han… descansado bastante.
Y es cierto, porque regresaron a casa no tan tarde como las noches (madrugadas) anteriores, y hoy se han levantado muy tarde.
Han descansado lo suficiente, pero para alguien más, le ha convenido que Leonardo no ha estado alerta en la última semana, ni mucho menos hoy. Hay un par de "detalles", que dadas las circunstancias, quizás pueda "atender" de una vez por todas, sin tener cerca a ninguno de sus hermanos: uno está en shock, otro no le interesa lo más mínimo la misión, y uno más está por caer en los brazos de Morfeo.
-Pero tú no, hijo.- Splinter le entrega a Leonardo una taza con té caliente.
-Gracias.- la recibe y ni siquiera pregunta qué es.
Sopla un par de veces a la bebida caliente, luego toma todo el líquido de una sola vez. Le devuelve la taza vacía a su padre.
-¿Y qué más han pensado hacer si usar el llamado no es la mejor opción? -Donatelo pregunta antes de que Leonardo caiga dormido, ya que ha sido casi instantáneo el efecto del té en él
Leonardo ha cerrado los ojos y su cabeza se ladea pesadamente. Su padre lo sostiene a tiempo para que se apoye en su pecho y lo sostiene con un brazo. La otra mano tiene la taza todavía, pero la deja para poder abrazar mejor a su hijo, que ya no es el pequeño que antes podía cargar fácilmente.
-Tus dudas será respondidas a su tiempo, Donatelo. Tu hermano debe dormir.
-Permítame Splinter.- se ofrece Casey -Vamos Leo, hora de ir a la camita.
Casey toma un brazo de la tortuga y le ayuda a pasarlo por sus hombros, y lo lleva despacio; los sigue Abril. Llegan a la habitación y lo sienta con cuidado en la cama. Abril le ayuda a quitarse las katanas y las entrega a Casey quien las deja en su lugar. Abril continúa gentilmente quitándole los protectores, el cinturón y la bandana a la tortuga para que pueda dormir más cómodo.
Pero de alguna manera, Leonardo intenta ponerse de pie.
-Miguel... – susurra.
-Él está bien.- Abril lo guía para que se acueste.- Ahora es tu turno.
Finalmente, Leonardo se permite un descanso.
Lo que le quitó Abril a la tortuga lo deja en su lugar, y ambos adultos salen tras apagar la luz.
-Será una larga noche.- dice Casey, devuelta en la cocina.
Splinter les ofrece a cada uno una taza de café. Él se sirve una taza de té, un té diferente al que le dio a su hijo.
-Debería ir con Li y Lou,- dice Donatelo -para ayudarles en lo que haga falta.
-Es buena idea, hijo.
-Te acompaño.- se ofrece Abril.
-No. Mejor quédense los dos en caso de que Leo quiera regresar a seguir trabajando. Debe dormir hasta la noche para que se recupere. Miguel parece que está bien, pero hay que asegurarse, y a Rafa también deben vigilarlo; no se le quita de la cabeza culpar a Lou por el fracaso de la misión, y no dudo que quiera 'ajustar cuentas' por lo que le sucedió a Miguel. Aquí son de más ayuda.
-Donatelo tiene razón.
-Está bien.- acepta Casey -La haremos de niñeras. Con una llave, puedo aplacar a Rafa.- y el hombre hace el ademán de estar aprisionando a su amigo tortuga entre sus portentosos brazos.
-Y yo le daré a Leo mucho té para que continúe durmiendo.- dice Abril.
-Parece que será suficiente para mantenerlos quietos.
-Y si con eso no tienen,- Casey da más ideas -Lo amarramos a la cama.
-De acuerdo. Nos vemos.
-Con cuidado, hijo.
La tortuga genio continúa reflexionando. Splinter, aunque es un gran ninja, también es padre: la preocupación por sus hijos lo ha tenido tenso en esas semanas, por eso no se ha dado cuenta que uno de ellos ya no es quien era.
Donatelo sale deprisa en busca de sus cosas para después ir con los chicos humanos a "ayudarles".
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n.n
